Pequeña Quin Capítulo 144

Modo noche

– ¡No!… no… no no no… definitivamente no…

Quito su vista del pozo, cerrando sus ojos. Tomó su estómago, sintiendo nauseas y mareos. Su mente se negaba a procesar lo que acababa de escuchar y ver.

Incapaz de controlar sus emociones, tapó su boca, ahogando un grito, mientras de sus ojos fluían líneas húmedas, cayendo sin freno en su descenso a la locura.

Esto no podía estar sucediendo… ¡Se negaba a aceptarlo!…

¿Qué futuro?… ¿Qué esperanzas?… de sólo pensar en su promesa al pequeño, todas sus emociones se desplomaban.

~Clank

Junto al gobernante absoluto, dos elegantes hombres ingresaron por la puerta, con trajes azules. Detrás los seguía una mujer de blanco.

– Es demasiado sensible, para una mujer que roza lo supremo.

Se escuchó la voz decepcionada de Leto.

Violet mordió sus dientes, e hizo lo posible por recomponerse, volteándose con una mirada feroz.

– ¡¿Cuál es el significado de esto?!…

– Puede sonar falso, pero, ha sido un desafortunado accidente. Ordené que sean atendidos, sin esperar que esa enana muriera tan rápido. – comentó, en tono poco apenado – Como sea… lo hecho, hecho está.

– ¡Eres un cerdo traicionero!… ¿Qué es este maldito lugar?…

– Como puede ver, es un cementerio… o, al menos así podría llamarse. Cuando comienzan a padecer los síntomas, se les dice cumplida su meta, ofreciéndole una mejor vida. Es muy práctico, ya que sus cuerpos contaminados sirven de abono para una futura mina, a la vez que las promesas estimulan la producción del resto.

Asintió, muy satisfecho con el modelo de trabajo.

– Sirven de abono… tu… estás… ¡Completamente loco!…

– ¿Locura?… utilizo sabiamente a una raza inferior… para cimentar el futuro… ¿Dónde está la locura en ello?… – sacude la cabeza, decepcionado – … recibimos sus suministros, y, a la vez, trabajadores capaces. Es un sistema muy eficiente.

– ¡Mi error!… No están locos… ¡Simplemente son monstruos, de la calaña más baja y rastrera!… me niego a reconocerlos como humanos…

Su cabeza dolía, de sólo pensar en lo terrorífico de sus actos. ¿Cómo podría alguien tener semejante sangre fría y despiadada?

– Uffff… – suspiro frustrado – … parece que aun eres una niña ingenua. La historia siempre fue así… el débil es consumido por el fuerte… entonces este logra crecer y superarse. Los actos de hoy significan milenios de prosperidad para el mañana de nuestra raza… ¡Tu propia raza!

– Para ese tipo de prosperidad… – escupió al suelo – … ¡Prefiero la muerte!…

– Jaja… ¡Ilusa!… ¿Cómo crees que tu EON ha llegado a ser?… ¿Ha crecido en la luz sin dejar un rastro oscuro a sus espaldas?… ¡Tonterías!… – sacudió la mano, con fría expresión – … mientras EON se diluía en el olvido, ese rastro es el que hoy nos da los medios para lograr este milagro. Incluso… estás a punto de ser partícipe de su gracia.

En un tono confiado, hizo señas a la mujer para que se acerque, la cual llevaba unas extrañas píldoras en sus manos.

– ¿Qué rayos es eso?…

No importaba que… no podría ser algo bueno.

– Sabes… antes no creería que algo así sería necesario. Quiero decir, soy amo y señor de todo cuanto puedo ver… – pausa – … pero, ahora comprendo que mi sabiduría es escasa frente al ojo previsor. Se que están confiados por el techo que los acoge… sin embargo, nada me impide dejarlos ir, una vez que hayamos eliminado… – sonrisa maliciosa – … algunos recuerdos innecesarios.

– ¿Recuerdos innecesarios?… – abrió grande sus ojos, al comprender las implicaciones, y se giró hacia Lehm – … ¿Existe algo como eso?…

Pues si… Lehm también estaba allí, aunque era completamente ignorado por el grupo. Estaba sentado tranquilamente en el borde del pozo, mirando fijamente hacía el mar de cadáveres. Cualquier emoción en sus ojos permanecía indescifrable.

– Mmm… con los medios adecuados, es posible. Pero, si desean mantener el daño al mínimo, sólo sería si no existe gran resistencia o cultivo. – confirmó en tono neutro, sin voltearse – … recursos y tecnología fuera de contexto… palabras significativas… ideas peligrosas… parece que tendremos una charla interesante.

– Lo admito… tu conocimiento es realmente sorprendente. Aun así, no tengo nada que hablar con un niño insolente… – rechazó, sin interés, asintiendo hacia la mujer para que avance.

– Puedes soñar con ello… – exclamó Violet, tomando un cetro verde oscuro en su mano.

No tenía ninguna confianza por si misma… pero, sabía que Lehm había acabado fácilmente con un supremo naciente.

Su tranquilidad indicaba que era una situación no tan desesperada, y, como ventaja, él escondía su cultivo de manera impecable. Conservaba demasiada juventud para un supremo. Tal nivel de talento… a ella misma le costaba creerlo.

– Jamás te dejaré hacerme una sola cos-… ¡Hugh-!…

De repente, tomó su pecho.

Líneas rojas se encendieron en su brazalete, mientras caía de rodillas.

Jadeó, mientras miraba sus palmas, con ojos incrédulos. Sentía como si toda su sangre fuese drenada, y cualquier fuerza succionada, abandonando su cuerpo.

– Esto… esto es… ¡Imposible!…

Un escalofrío enfermizo la recorrió, mientras sus manos temblaban incontrolablemente. Jamás pensó que llegaría este día, y entendería de golpe unas de las emociones más primitivas del ser humano.

Miedo. Estaba realmente aterrorizada.

En tan sólo un instante, había perdido todo su cultivo.

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