Pequeña Quin Capítulo 146

Modo noche

– ¡Responde!… ¿Cómo puedes manipular mis artefactos?… – exclamó, alarmado. La sorpresa le había hecho perder el porte.

¿Cómo podría uno evitarlo? El mismo no podría librarse de ellos, y, llegaba a verlos con cierto recelo, incluso teniendo el control en su poder.

– ¿Manipular esto? – levantó su brazo, haciendo que el brazalete ya abierto se deslice y caiga – Jugar con cosas que no entiendes frente a mí… – sacudió la cabeza, con gesto decepcionado – … es como burlarse de uno mismo. Además, a esto que reclamas tuyo, deberías llamarlo un bien concedido. Algo interesante… ¿Quieres hablar sobre ello?…

– No tengo nada que contarte…

Todo había cambiado demasiado rápido. Su tez nunca se había visto más seria. Ese “joven” malcriado, resulto ser un talentoso supremo.

Para mantener tal apariencia… ¿A qué edad había siquiera logrado su avance?… y, más importante… ¿Cuál era su cultivo actual?…

¿Un supremo sagrado tardío?… O tal vez… ¿Un supremo saliente temprano?… ¿Realmente estaría frente a alguien capaz de exigirlo a tal grado?…

Había una forma de averiguarlo.

– ¡Haa…!

Leto extendió su mano, mientras sus ojos se encendían y un aura ardiente nacía desde esa palma. Alrededor de Lehm y Violet se formó un aro llameante, y la presión aumento drásticamente, con un remolino de fuego cerrándose sobre ellos. Todo en el área comenzó a convertirse en cenizas.

Los ojos de Violet se agrandaron, sintiendo el peligro inmediato… su cultivo apenas estaba recuperándose, pero, no creía poder soportarlo incluso en su mejor estado.

Los ojos de Lehm brillaron tenuemente y un aura plateada los rodeó, frenando de lleno el avance de esa violenta tormenta ardiente.

– ¡Maldición!…

Leto apretó los dientes… no esperaba un daño substancial, pero, incluso un supremo sagrado ocuparía algún esfuerzo en contener ese nivel de presión.

Con un protegido a cuestas, lo estaba soportado tan holgadamente, que resultaba digno de risa. Era la peor noticia posible.

– Un supremo saliente… – murmuraron los generales, tragando saliva. La cúlmine del poder a través de las eras… repartiéndose el mundo entre ellos.

¿Cómo podrían haber imaginado, en su orgullo, que ese joven indiferente estaba en un nivel semejante?

Ambos miraron a su gobernante, con expresión tensa.

– Bien… – asintió solemne hacia ellos, mientras calmaba su poder y dispersaba su ataque – … ya saben qué hacer.

Sin ningún diálogo extra, tomaron con decisión a la mujer y el encargado, desapareciendo del sitio a toda velocidad.

Una vez a solas, Leto recupero su compostura… lanzando el cetro robado a un lado, y quitándose lentamente el traje pomposo, junto con la corona. Debajo, sólo tenía un traje ceremonial… más simple y de un rojo intenso.

– Todo está claro ahora… no hay ningún viaje inocente de por medio… ¡Has venido a por nosotros desde el principio!… Después de todo este tiempo… ¡¿Ahora nos recuerdan, para oprimirnos y codiciar lo que es nuestro?!…

– La palabra opresión no es muy convincente en tu caso…

– ¿También eres un débil sentimental?… ¿Un juez y jurado?… alguien como tú, sin duda ha sido un niño de oro, bañado en bendiciones, lejos de la realidad. Puede que incluso te mantengan en ignorancia sobre el origen de las cosas. ¡Pero yo lo sé!… ¡He sido iluminado!… pondré a esos seres inferiores bajo mis pies… ¡Tanto como sea necesario!…

– No debatiré sobre moral contigo… – replicó, con una repentina pizca de frialdad – … sólo me interesa el tiempo en que vendiste tu alma…

– Ya lo he dicho… ¡No tengo nada que explicarte! – su cuerpo, inesperadamente fornido, comenzó a rodearse de llamas azuladas – … mientras estés en mi territorio, el resultado seguirá inalterable. Jeje… ha pasado demasiado tiempo desde que quite el polvo de mis huesos.

– Ufff… – suspiro – … es un poco tedioso tratar con escoria de tu nivel, siendo atado a un contrato de benevolencia.

– ¡Ja!… ¡Inaudito!… ¿Dices que debes ir blando conmigo?… – entre su armadura de llamas, podían verse sus venas hinchadas, ardiendo ante esa humillación – … ¡Tal confianza! ¡Veamos que puede hacer un prodigio mimado!

Golpeó ambos puños en señal de batalla. El ambiente ya se había tornado insoportable a su alrededor, con el suelo fundiéndose y una presión capaz de destruir una 3ra fundación por sí misma.

Actualmente, más que un adinerado rechoncho… parecía un demonio recién salido del infierno.

– Bien… haz tu mejor esfuerzo… – concedió, repentinamente, mirando hacia la distancia con interés.

Leto se elevó atravesando el borde y flotó a lo alto, sobre la inmensa depresión del “cementerio”. Una batalla entre supremos causaría estragos y destrucción en cualquier superficie.

Lehm puso sus manos detrás y no tardó en seguir su estela… pero, un tirón en su manga lo detuvo.

– Oye… tú… – sonó la voz preocupada de Violet – … debes… tener cuidado… ¿Sabes?… es un rey astuto, tendrá algunos trucos bajo la manga…

– ¿Has pensado lo que deseas?… – la interrumpió él, volteándose y enfrentando sus ojos.

– ¿Eh?… – dudosa – … no creo que sea el momento para…

– No hay uno mejor para mi… – insistió.

Siendo invadida por su mirada, comprendió la futilidad de llevarle la contra, y se tomó un momento para ordenar sus ideas.

– Tal vez… he malinterpretado un poco tus intenciones. – expresión sincera – Además, realmente no entiendo quién eres… ni que haces… entre muchas otras cosas. Pero, aun así, me gustaría ver un poco más de este mundo en el que vives y demostrar mi valía… o… algo así… – bajó su cabeza, un poco avergonzada, no acostumbrada a sincerarse… y menos frente a este hombre.

Lehm sonrió gentilmente ante ese acto, y levantó su mentón, para robarle un beso fugaz.

– ¡¿Q-Que haces?!… – exclamó, desprevenida.

– Parece que debo hacer mi mejor esfuerzo… aun debo cobrarte todo este trabajo extra… – sonrisa cómplice – … además, si no tuviera tales trucos, no perdería mi tiempo con él… – agregó, en tono misterioso.

– ¿Eh?… ¿Qué significa e-…? – no terminó sus palabras, porque él ya estaba flotando a la distancia – Ese idiota… – refunfuñó – … ¿Por qué es que existe un hombre tan molesto?…

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