Pequeña Quin Capítulo 233

Modo noche

– ¡Oh, no!… espera.

~Pinch

– ¡Ouch!…

Silencio.

– ¿Mmm?…

~Pinch

– ¡Ouch!… ¿Ehhh?… Lily…

|| Dime ||

– Si me pellizco duele…

|| Es una señal nerviosa intrínseca ||

– Pero… ¿Por qué no estoy durmiendo?

|| Pregunta incoherente. Respuesta redundante ||

– Emm… entonces… la interfaz está rota. Acaba de darme dieciséis puntos.

|| Como extensión de mi existencia, no hay fallo estructural o lógico posible ||

– ¡Pero son dieciséis puntos! ¡Ocho más ocho! ¡Cuatro por cuatro! ¡Varias veces dos!

|| 4.294.967.296 / 268.435.456 ||

– ¿Weeee…?

|| El monto es correcto ||

– Entonces… ¿Es cierto? ¿De verdad de veras?. ¡Finalmente… soy rica! Ohhhhh, Lily… – “abrazando” la interfaz, desbordante de emoción – ¿Qué es este sentimiento? Siento un cosquilleo por dentro. Esto debe ser…

|| Se denomina interés avaro ||

– ¡Es amor!…

|| ……… ||

– ¡Yey! Fogi… – levantándolo en el aire y girado – … ¡Somos ricos! ¡Ricos!

~Fu Fu

Aunque no entendía realmente lo que estaba pasando, resoplo satisfecho al ver a la pequeña con una expresión tan alegre.

– Ya entiendo. Querías traerme aquí para darme muchos puntos sin que lo sepa. ¡Lily! Eres tan tierna… finalmente has decidido reconocer mis grandes esfuerzos.

|| Error. Las recompensas han sido obtenidas previamente. Más variables estaban siendo analizadas ||

– Woooh… no sé qué hacer. Tengo tantos puntos. ¿Puedes decirme donde encontrar al super abuelo?

|| Negativo. Tu prioridad es contrarrestar los efectos del evento amenaza carmesí. Una recompensa adicional ha sido otorgada en respuesta a esa variable ||

– ¿Eh? Te refieres a esa cosa táctica… mmm… – moviendo su dedo hacia la interfaz – … espero que no sea otra función defectuosa.

Pip

—————————————-

Velo táctico: Función activa de primer grado. Liberación parcial por condicionantes fuera de rango. Sujeta a bonificación por las siguientes restricciones:

De perímetro. De forma. De usos

Coste por uso: 8p

—————————————-

Silencio.

Quin se quedó parpadeando fijamente al ver la última información. Entonces tomó la ventana y la arrastró fuera de la interfaz.

– Kuhum… así que no he recibido nada. No importa, tengo muchos puntos…

|| No evadas la realidad. La ruta más efectiva es posible gracias a esa variable ||

– ¿Weeeeeee…? ¿Vas a obligarme a gastar oooocho puntos? ¡Es la mitad de mi fortuna! ¡Mis sensores detectan altas probabilidades de estafa!

|| El 47 %. Un costo módico para una función de alto grado ||

– ¡Es una función de alto grado de crueldad! ¿Al menos voy a ver mi otra hoja misteriosa por todo ese dinero?

|| Probable al 88% ||

– ¿Ohh? – inclinando la cabeza con renovado interés – ¿Y podré comer de eso que huele tan sabroso?

|| En tu desvirtuado concepto. Altas probabilidades ||

Silencio.

Pip

—————————————-

Velo táctico: 8p

Uso restringido a la reliquia trascendental

Variables de forma no disponibles

Mejoras activas no disponibles

Mejoras pasivas no disponibles

Confirmar

Rechazar

—————————————-

– Lily… si es otra estafa… romperás mi corazoncito.

|| ……… ||

Entonces extendió su dedo girando la cabeza con los ojos cerrados y los labios fruncidos, como no deseando ver el motivo de su sufrimiento.

Pip

Silencio.

A pocos metros aún se encontraba el pequeño oso ardiente, observando extrañado las incomprensibles reacciones de su elegida. En un momento determinado la capa que cubría su apariencia fue guardada, y quedó al descubierto la joven niña de cabellos danzantes como llamas gentiles que se nutrían del ambiente abrasador.

Sin embargo, segundos después nuevos e inesperados cambios surgieron frente a él.

– ¿……?

El oso inclino la cabeza en desconcierto durante lo que duró el extraño proceso, y entonces tras un tiempo de mutuo silencio una voz volvió a oírse resonar a través del túnel.

– ¡W-W-Woooooooooooooooooh…!

 

 

– Recuerda… no es fácil llegar hasta aquí. Mantente en silencio y cerca de mí. También me dices enseguida si te sientes mal.

– Mhm… silencio, sientes mal… – asintió una voz infantil.

Caminando cuidadosamente a través del pasillo de lava ardiente, dos individuos llegaban hasta el otro extremo mientras conversaban. Uno era un joven robusto de unos 20 años y el otro un niño, o eso se podía presumir por la reducida estatura, ya que sumándose a la tendencia del día su rostro estaba cubierto por una capucha amarillenta.

Cuando finalmente llegaron al segundo templo se tomaron un tiempo para apreciar la atrapante estructura y su arte, para entonces rodear poco a poco la columna en dirección al gran arco de entrada.

– Nadie te molestará si no le molestas. No debemos hablar con extraños… si ves a alguien sólo lo ignoras. Concéntrate en templar tu cuerpo.

– Mhm… no extraños, cuerpo… – replicó la vocecita obedientemente, mirando ávidamente hacia todas direcciones con gran emoción.

Silencio.

– Mmm… ¿Tío?

Frente al umbral, el joven se había frenado en seco interrumpiendo el paso del pequeño acompañante. Este miró al frente y vio que a pocos metros había una persona de espaldas, agachada frente a un extraño oso ardiente de aspecto temible, pero apenas tan alto como él mismo.

– Jiji… jijiji…

Reía en voz baja mientras se pinchaba el pecho con un dedo, y por su rostro el oso estaba igualmente confundido que ellos. Entonces el obediente niño recordó sus ordenes y asintió por dentro.

Extraño… ignorar.

– H-Hola…

Pero su no tan joven acompañante no parecía recordarlas y seguía inmerso en su intensa observación.

– Wa…

El individuo dio un pequeño salto al alertarse de los recién llegados y salir de su estado de sonriente enajenación. Entonces acomodó su ropa y se levantó mientras recogía su largo cabello en el hombro.

Cuando se volteó lenta y delicadamente, el rostro del joven parecía estar recibiendo un impacto progresivo e irreversible.

Lo que sus desafortunados ojos enfrentaban era una joven de edad similar, con un vestido blanco sin escote o mangas, y bordados en dorado, terminando en una falda degradada en plata.

Aunque en el fondo de su mente tal vestimenta le recordó vagamente a otra que conocía, la apariencia de la dama obnubilaba cualquier otro pensamiento al cual pudiera dedicarle atención.

Ella tenía una tez delicada y delicada, como de un ángel, pero sus ojos eran de un profundo azul zafiro, como de una diosa del mar, y sus cabellos atados en una cola podían confundirse fácilmente por una suave llamarada que se balanceaba acunándola, como un hada de fuego.

Su figura también estaba también delicadamente tallada por el mejor artesano, con un contenido pero generoso pecho, y elegantes brazos descubiertos que terminaban en manos de porcelana.

Al verlo, la joven cambió repentinamente su actitud y puso las manos en la espalda, mientras levantaba orgullosamente su pecho mirando distraídamente a la distancia.

– Saludos, joven cultivador. Mi nombre es… Quin…….a.

– ¿Q-Quin…a? – indagó con torpeza.

– Kuhum…. Quina. Quina es el nombre… ¿Hay algo que desees de mi persona?

El niño miró extrañado la rara expresión de su acompañante, quién parecía no saber que decir y abría la boca sin emitir sonido, hasta que con dificultad y torpeza pudo articular una frase.

– C…. ¡C-Casate conmigo!

– Mmm… ya veo… – asintió vagamente ella, sin mirarlo, jugando grácilmente con su cabello.

Silencio.

– ¡¿Weeeeeeeeeeeeeeeee…?!

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