Pequeña Quin Capítulo 234

Modo noche

Su actuación de adulta madura se vio reemplazada por una expresión de inocente sorpresa.

– ¿Casarse? ¿Cómo estar juntos y luego hacer bebes?

– ¡¡B-Bebes!! Esto… yo… ¡Perdón! No quería decir… – golpeando su frente.

El joven no podía creer lo que acababa de decir. Incluso si conocía a mujeres realmente hermosas, al ver a esta joven diosa perdió temporalmente su uso de la razón.

– Negativo…

– ¿Nega…tivo? Bueno… por supuesto… – cabizbajo.

Una joven tan hermosa y talentosa sin duda tendría miles de perseguidores de toda índole.

– Aun tengo muchas aventuras pendientes con la princesa. Mis nuevos instintos maduros me dicen que falta mucho para pensar en eso. Además… – recuperando su sonrisa serena y sus manos detrás – … sólo tengo 24.

– Ya… veo… – algo extrañado.

– Oh… – entonces levantó un dedo, como teniendo una idea repentina – … ya sé lo que eres tú.

– ¿Sí?

– Mi hermano me habló de ello. Eres lo que llaman… pretendiente… ¿No?

– Bueno… – sonrió torpemente, rascando su cabeza – … si lo pones así.

– Mhm… ya lo recuerdo. Debo presentártelo algún día…

– ¿Presentármelo? Eso significa…

– Él me dijo que si encontraba un pretendiente debía presentárselo sin falta. Mencionó que debía… mmm… ¿Arrancarle sus semillas?…

~Glup

– ¿A-Arrancar dices? – tartamudeó, tragando saliva.

– Mhm… estoy bastante segura. ¿Tú tienes semillas? – indagó con sincera curiosidad.

– Bueno… tengo muchas semillas, pero… kuhum… no creo que sean lo que tu hermano busca.

– Mmm… que lástima. El parecía realmente interesado en ello…

– ………

Finalmente se creó un breve instante de silencio, donde el joven pudo tomar aliento y observar el entorno, luego de estar completamente embelesado por Quin desde que habían llegado.

– Oh… me disculpo por mi torpeza. Mi nombre es Marco. Este es An’hea.

– Mhm… – asintió el pequeño enano.

– Quina, la misteriosa joven aventurera. Y este es mi amigo Fogi.

– H-Hola…

– ………

~Fuu

Por su parte, el pequeño oso ardiente con armadura los miro sin demasiado interés, sólo manteniéndose cerca de Quin mientras observaba con duda hacia la puerta principal.

Tanto Marco como An’hea miraban con gran curiosidad hacia la extraña criatura.

– ¿Estás entrando?

– Oh, sí… aunque no sé cómo funciona esto.

– Vaya…

Marco se mostró visiblemente sorprendido. Ella era claramente un dominio de fuego muy talentoso, y portaba la marca Amatí. Era muy raro no haber visitado antes este lugar, y más sintiéndose tan armoniosamente en sintonía con el ambiente.

– Bueno… mi padre dijo que sea respetuoso, pero que lo demás lo entendería al llegar. ¿Por qué no lo intentamos?

– Mhm… – asintió emocionada.

Quin estaba bastante interesada en atravesar esas paredes y ver que tenía esta reliquia para ofrecerle a su paladar.

Se dirigieron cada uno a una entrada, o lo que fuese aquello. Dispuestos a través del liso muro marrón amarillento, sendos y precisos relieves rectangulares llamaban inevitablemente la atención.

No había ningún indicativo, marca o señal de como pasar a través. Lo único destacado de esos figurativos pasajes era el gran relieve esférico que nacía desde su centro. Y era difícil no notarlo ya que todo allí rompía la monotonía estética.

Formando una “panza” sobresaliente, cada esfera tenía delineados varios círculos concéntricos, y su material era diferente, tanto en color como en textura, de un gris oscuro y una composición finamente granulada.

Marco fue el primero en llegar, y cuando sus pies estuvieron a dos metros del círculo algo extraño sucedió de repente.

~Fzz

Sobre las líneas de los círculos superiores, la superficie antes uniforme se deformó misteriosamente para crear un nuevo relieve textual.

PRESIONA. SOSTIENE.

– Esto es… ¡Increíble!

A diferencia de Quin, quien tenía una relación cercana con cosas de asombrosa ingeniería, para Marco ver un mecanismo tan extraño era una verdadera sorpresa.

– Esperen… An’ hea, Quina. Déjenme intentarlo. – se ofreció valientemente.

Cuidadosamente acercó su mano al círculo central y una tenue luz amarillenta comenzó a encenderse a la par que él depositaba su palma. Al contacto, esa aura de brillo ascendente rodeo su mano y Marco frunció levemente el ceño.

Sentía como si miles y miles de minúsculas agujas estuvieran atravesándolo a la vez. Era una sensación atípica considerando su elevado cultivo y la resistencia de su físico, aunque no resultaba realmente doloroso.

~Fzzzz

Tras unos pocos instantes la luz se atenuó y las letras en relieve volvieron a tornarse como arenilla gris, dando lugar a un nuevo conjunto mucho más amplio de palabras perfectamente grabadas, con distintas secuencias sobre distintos círculos.

HUMANO. BAJA COMPATIBILIDAD. ALTA RESISTENCIA. ACCESO DE TERCER GRADO.

PRESIONA. INGRESA.

– Esto…

Marco estaba realmente aturdido. ¿Podría un simple muro realizar semejante milagro? ¿Qué clase de personas serían capaces hace miles de años de construir algo tan extraño y mágico?

Woh… eso es genial. Lily… ¿Esta cosa puede decir que tan bueno eres? ¿Es más inteligente que tú?

|| ¿Eres menos inteligente que una rueda? ||

¿Sí?

~Brum

Tras un momento de sorpresa, Marco volvió a colocar su palma e inmediatamente la entrada completa de forma rectangular fue “tragada” con absoluta precisión dentro del suelo, dejando al descubierto un pasillo corto que terminaba en otra puerta con similar superficie esférica.

– ¿Puedo?… ¿Puedo?… – cuestionó An’hea con ojos emocionados.

– Sí. Asegúrate de mantener tu mano…

– Mhm…

El joven enano estiró su pequeña mano y la presionó sobre el centro, consiguiendo la repetición del proceso previo, aunque con una luz más tenue y un tiempo más breve. Tras una mueca rígida por la extraña sensación, la luz se retiró para dar lugar a una nueva sentencia.

NADAJ. ALTA COMPATIBILIDAD. BAJA RESISTENCIA. ACCESO DE QUINTO GRADO.

PRESIONA. INGRESA.

– Woa…

An’hea abrió grande los ojos al ver escrito el nombre de su raza con su escritura original.

– ¡Ejem!…

Se escuchó en la tercera entrada la voz de Quin versión diez años en el futuro, como exigiendo atención. Se acercó con una mano detrás y una sonrisa serena, tal cual alguien da un paseo por el parque, y colocó delicadamente su mano sobre la superficie mientras sonreía confiada anticipando el reconocimiento de sus grandes dones.

Nuevamente la luz amarillenta nació desde ese material misterioso, y aumentó sin cesar hasta resultar un tanto cegador a la vista, persistiendo durante varios segundos más que en los otros casos.

– ¡Como se esperaba!… – elogió Marco sinceramente, admirado por todo lo que esa diosa desconocida hacía.

– He he… – incapaz de mantener su fachada serena, ella puso una sonrisa tonta y feliz.

~Fz

Finalmente, el proceso se detuvo y un resultado fue devuelto. Sin embargo, el rostro de Quin se inclinó hacia un costado, manteniendo una sonrisa rígida y ojos parpadeantes ante lo que veía.

En la superficie había aparecido… tan sólo una palabra.

HUMANO

– ¿……?

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