The Death Mage that doesn’t want a fourth time Capítulo Side Chapter 19 – Editado

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Un ojo ciego se convierte en dos (Origen)

 

El Gran Yomotsuikusa, que estaba cubierto con la sangre de otros y su propia sangre, mostró sus colmillos y rugió antes de atacar a su nueva presa con sus penetrantes ojos inyectados en sangre.

Sus hermanos Yomotsushikome y Yomotsuikusa estaban cayendo sin siquiera tener el tiempo para que se activaran sus poderosas habilidades regenerativas, pero eso no le importaba.

“Sólo es un monstruo que simplemente obedece a su poderoso impulso de matar. No queda nada que se asemeje a una mente humana,” murmuró Amemiya Hiroto, liberando diez ataques mágicos de atributo luz simultáneamente en el Gran Yomotsuikusa frente a él.

El Gran Yomotsuikusa rugió mientras ignoraba los pequeños hechizos del tamaño de una luciérnaga y cargaba directamente hacia Hiroto.

Ni siquiera sentía hambre; en su lugar tenía un poderoso instinto que deseaba pelear. Este instinto le había dicho que no tendría sentido evitar los ataques.

El Gran Yomotsuikusa no tenía escamas o piel, pero poseía una armadura de fibras musculares resistentes y propiedades regenerativas increíbles. Incluso si los músculos de la superficie se lesionaron un poco, volverían a la normalidad en cuestión de segundos.

Sin embargo, esos débiles hechizos que debían haber sido repelidos por la superficie del cuerpo del Gran Yomotsuikusa perforaron su armadura de fibras musculares.

Dejó escapar un gemido de dolor cuando sus fibras musculares y huesos fueron perforados como si estuvieran hechos de tofu. Inmediatamente comenzaron a regenerarse, pero el daño fue suficiente para hacer que perdiera el equilibrio y cayera al suelo.

Y entonces innumerables puntas metálicas se extendieron desde el suelo sobre el que cayó, perforando fácilmente la carne del Gran Yomotsuikusa.

“Parece que no tienes ningún órgano vital, así que lo siento, pero he llenado todo tu cuerpo con agujeros. Rezaré para que no hayas sentido dolor,” le dijo Hiroto al Gran Yomotsuikusa, que ahora era un montón de carne picada retorciéndose, mientras deshacía su habilidad.

“Inigualable como siempre, ¿no?” dijo el ‘Ávalon’ Rikudou Akira,

“Solamente que es difícil de usar,” dijo Hiroto, refiriéndose a su propia habilidad.

Además de su afinidad por los siete atributos, Amemiya Hiroto también poseía siete habilidades especiales. Revocación del Canto y Multi-Cast eran las habilidades más fáciles de usar entre ellas, pero la habilidad Ignorar Defensa que acababa de usar en el Gran Yomotsuikusa era difícil de usar.

Era una habilidad simple y poderosa que hacía inútiles todas las defensas contra los ataques de Hiroto, pero debido a que era simple, un paso equivocado causaría un desastre.

Por ejemplo, si disparaba un rifle mientras usaba Ignorar Defensa, sin importar lo que el objetivo intentara usar como escudo, las balas perforarían y encontrarían su marca. Pero las balas no se detendrían allí; continuarían avanzando, perforando a la gente y los edificios detrás del objetivo, hasta que se detuvieran de manera natural.

Si tuviera que usarlo junto con un hechizo tal como Proyectil de Llamas Explosivo, causaría una cantidad de daño que solo podría describirse como una catástrofe. Todo dentro del radio de explosión, ya fuera concreto reforzado o el suelo mismo, se esfumaría como espuma de poliestireno.

Si fuera descuidado al usar esto, incluso el propio Hiroto no escaparía ileso.

No era tan conveniente como los ataques en los videojuegos que solo ignoraban la defensa del enemigo.

Y como solo ignoraba la defensa, esta habilidad tenía la debilidad de no funcionar si el enemigo disparaba un hechizo ofensivo como su defensa.

“No seas tan modesto, Braver. Vamos a vengar a todos,” dijo Akira.

‘Braver’ era el nombre clave de Hiroto, nombre que había dejado de usarse después de fundar la organización Bravers. Una arruga apareció entre las cejas de Hiroto, aunque no era porque su compañero hubiera usado su nombre clave.

“¿Vengar, huh…?”

“¡Hiroto, no me digas que aún crees que deberíamos capturarlos! ¡Estos bastardos mataron a Tendo!”

Cuando Ghost le cortó la cabeza, Tendou le transfirió toda la información que había visto a través de Clarividencia a sus camaradas a través de la habilidad de telepatía de Ángel durante los pocos segundos que tenía antes de morir. Su muerte sorprendió a todos.

Y luego ese shock se convirtió en frustración y enojo en muchos de los individuos reencarnados. Lo mismo sucedió cuando mataron a ‘Noah’ Mao, se dieron cuenta de que la Octava Guianza no eran ‘víctimas’, sino ‘agresores’, al igual que el grupo de Murakami.

Incluso Akira dijo eso.

Hiroto, creo que no podemos, y no debemos, contenernos,” dijo Narumi, y estuvo de acuerdo con él. “Hemos pensado en la Octava Guianza no como un grupo de terroristas religiosos, sino como unos ideológicos. Pluto y sus compañeros ni siquiera dudarán en explotar si es por el bien de matarnos. No, es como si nos tuvieran de objetivos porque quieren volarse a sí mismos. Es demasiado peligroso pensar en capturarlos.”

Lo que Narumi veía de la Octava Guianza hasta ayer eran crímenes calculados e ideológicos. Después de asegurar un cierto número de seguidores salvando las vidas de personas seriamente enfermas, continuaron cometiendo crímenes mientras se aseguraban de que nadie se pusiera directamente en contacto con ellos más allá de sus objetivos.

Incluso había admiradores que adoraban a Pluto como una diosa.

Sin embargo, después de atacar a Mao, las acciones de la Octava Guianza fueron imprudentes. Sólo se podía suponer que se estaban sacrificando intencionalmente.

Podría interpretarse como que están desesperados porque la ubicación de su base había sido descubierta y porque habían sido traicionados por el grupo de Murakami, pero…

“Solo puedo imaginar que a la persona de la Octava Guianza que mató a Tendou-kun no le importaba morir después, siempre que lograra matar a Tendou-kun. Si les mostramos alguna debilidad, nos llevarán junto con ellos. Piénsalo así,” dijo Narumi.

“Bien. Los trataré como a cualquier otro terrorista a partir de ahora,” dijo Hiroto.

“Así es, Hiroto. Es justo como dijo Narumi, así que está bien de esa forma,” dijo la voz de Minami Asagi a través de la red Ángel. “Ustedes continúen yendo hacia Pluto por delante de nosotros. Los alcanzaremos una vez que hayamos asegurado a Baba Yaga, quien aparentemente está justo delante de nosotros.”

“Ustedes no deberían bajar la guardia tampoco,” dijo Hiroto.

La razón por la cual la expresión de Hiroto estaba constantemente nublada era porque el ‘Oráculo’ Endou Kouya había dicho que este plan “causaría el menor número de bajas, tanto entre nuestros enemigos como entre nuestros aliados.”

Sin embargo, tanto el enemigo como los propios aliados de Hiroto habían sufrido tantas bajas que ahora era imposible de creer.

(‘¿El Oráculo estaba equivocado? ¿O Kouya me mintió? ¿Eso es posible? Si es así, ¿por qué?’)

 

 

 

“Ah, el Yomotsuikusa más grande ha sido asesinado,” dijo Enma, el niño con la capacidad de conocer los nombres y las caras de las personas en el momento en que morían.

“Entonces supongo que es hora de que me vaya,” dijo la mujer llamada Ereshkigal mientras se ponía de pie, como si las palabras de Enma fueran una señal.

Con su uniforme militar robado, las granadas de mano y el rifle de asalto con el que estaba equipada y el paño que le cubría la boca, parecía una terrorista ordinaria, a diferencia de la extraña apariencia de los otros miembros de la Octava Guianza.

“Haré mi mejor esfuerzo para llevarme a todos los que pueda, pero no esperen demasiado,” dijo.

“¿No es esta la parte en la que se supone debas poner tu frente en alto y decir que los matarás a todos?”

“¿Estás tratando de presionarme hasta la muerte?” dijo Ereshkigal con una sonrisa amarga, y luego salió de la habitación.

Había solo unos cuantos Yomotsushikome al acecho entre ella y el grupo de Amemiya Hiroto; no había muchos obstáculos en su camino.

En unos minutos, el enemigo haría contacto con Ereshkigal, la mataría dentro de un minuto como máximo y luego entraría en esta habitación.

“Pues bien, estoy contando contigo, Enma,” dijo Pluto.

“No tengo ganas de hacer esto,” dijo Enma.

Se levantó, enroscó sus huesudos dedos en un puño y se acercó a Pluto.

“Diré esto de antemano. Lo siento, ¿okay?” dijo Pluto.

“Incluso si es parte del plan, eso no es lo que se supone diga alguien que está a punto de ser golpeada, Pluto.”

 

 

 

El grupo de Minami Asagi, que avanzaba por las oxidadas vías del tren, se encontraba a varias docenas de metros de donde se escondía Baba Yaga. En ese momento, hubo una explosión y sus alrededores se llenaron de llamas rojas.

“¡Es Baba Yaga!”

“¡Yo me encargo!” gritó Akaki. Debido a su habilidad Ifrit, las llamas se reunieron para formar esferas en sus manos.

Entre los miembros de la Octava Guianza, Baba Yaga era la única cuyas habilidades eran claramente conocidas.

Ella tenía lo que se conocía como una habilidad de ‘ignición’; provocaba una combustión humana espontánea en los que tocaba e incluso podía quemar materia orgánica, incluidos cadáveres, a distancias de hasta cien metros.

Baba Yaga había usado esa habilidad para cumplir su papel como el único personal de combate en la Octava Guianza.

Por eso el grupo de Asagi pensó que podrían tratar con ella mientras supieran dónde se estaba escondiendo.

“¡Ahí está!”

“¡Detendré sus movimientos!”

De hecho, el grupo de Asagi había notado el escondite de Baba Yaga inmediatamente; Iwao usó la manipulación de la gravedad de Titán para fortalecer la gravedad a su alrededor, lo suficiente como para que el pasaje no colapsara.

“¡Mierda! ¿¡Trajeron a Ifrit!?” maldijo Baba Yaga.

Habiendo decidido que era imposible escapar ahora que su cuerpo pesaba varias veces más de lo normal, incluso si su habilidad especial había sido sellada, no tenía más remedio que abandonar su escondite.

Sin embargo, había estado tratando de saltar con todas sus fuerzas, pero la gravedad de Titán la hizo colapsar en el suelo, por lo que su traje fue atravesado por las balas de Asagi y sus compañeros.

Baba Yaga jadeaba mientras rodaba sobre las vías del tren, cubierta de sangre. Asagi y sus compañeros la bañaron de incluso más balas.

“¡Esperen! ¡De acuerdo, me rindo! ¡Me rindo, así que no disparen!” gritó antes de que llegaran más balas, escupiendo sangre de su boca.

“¿¡Qué!?”

El grupo de Asagi había cambiado su punto de vista de la Octava Guianza de criminales ideológicos a fanáticos, así que estaban desconcertados porque no esperaban que Baba Yaga se rindiera.

“¿Q-qué hacemos?”

“¿Qué hacemos…? No tenemos más remedio que llevarla cautiva,” escupió Asagi.

Los Bravers eran una organización reconocida por otras organizaciones internacionales, y en la actualidad, el flujo de información no se limitaba como pudo haber sido en la Edad Media.

Era difícil imaginar que Baba Yaga realmente se estuviera rindiendo, pero dicho eso, no podían simplemente ignorar sus palabras y acabar con ella.

Era posible que cámaras ocultas estuvieran grabando esta escena y las imágenes de: “Bravers tomando una decisión independiente para ejecutar a una criminal que se había rendido,” se filtraran en internet.

Podrían hacerse excusas si se trataran de otros terroristas, y el público eventualmente estaría de acuerdo. Sin embargo, los terroristas en cuestión eran los de la Octava Guianza.

Sin importar cuán mal los retrataran el secretario de prensa y los medios de comunicación de cada nación, a los únicos que en realidad querían matar eran a los de organizaciones que investigaban el atributo muerte, por lo que sus víctimas eran limitadas.

Además, había numerosas personas en cada nación, tanto ricos como pobres, que insistían en que sus vidas habían sido salvadas por el líder de la Octava Guianza, Pluto.

Y los Bravers tenían sus enemigos también. Había muchas personas influyentes que querían usar las habilidades de los Bravers, pero estarían preocupados si fueran a ir demasiado lejos.

Incluso Asagi, que estaba pobremente informado cuando se trataba de asuntos políticos, sabía que sería problemático si estos dos grupos de personas se unieran contra ellos.

“Iwao, deshaz tu Titán. Ella morirá desangrada a este ritmo,” dijo Asagi.

“P-pero…”

“Utilizaré Machacador de Magos para capturarla. Todos los demás, respaldenme. ¿Eso está bien para ti, Hiroto?”

“Gracias. Pero ten cuidado,” dijo la voz de Hiroto.

Activando la habilidad Machacador de Magos que anulaba todos los atributos, Asagi se acercó a Baba Yaga.

Baba Yaga soltó una pequeña risa mientras lo miraba. Estaba empapada de la sangre roja que había salido de su cuerpo. Su cabeza no estaba dañada, pero sus extremidades y torso habían sido impactados por las balas.

Parecía que no había ni siquiera un diez por ciento de posibilidades de salvarla, incluso si la llevaran a un hospital con equipo de primera categoría justo ahora.

Pero Asagi primero verificó si Baba Yaga estaba ocultando algún arma, sin mostrarle ninguna simpatía.

“¿Qué estás…? pervertido…” gimió.

“Estoy realizando una revisión de cuerpo. Después de todo, sería malo si estuvieras guardando una bomba.”

Una vez que Asagi confirmó que no había armas, comenzó a administrarle primeros auxilios. Hizo que Baba Yaga sostuviera un Item Mágico de soporte vital y le colocó una aguja en el muslo, inyectandole un medicamento que aumentaría los efectos de la magia de curación.

Pero todo era ineficaz; era tan inútil como tratar de verter agua en un balde/cubo con un agujero en el fondo.

“Asagi-kun, ¿debería ir?” preguntó Narumi, quien era hábil en magia curativa.

“¿Debería llevarla a algún lugar con mi magia de atributo espacio?” preguntó la voz de otro Braver a través de Ángel, quien era hábil en magia de atributo espacio.

Asagi negó con la cabeza. “Voy a asegurar a esta. Narumi, tú apoya a Hiroto y a los demás, y el equipo de respaldo, asegúrense de concentrarse en mirar los alrededores. Puede haber más como ese tipo del cuchillo que mató a Tendo.”

“¿Tipo del cuchillo? Ah, te refieres a Ghost…” Baba Yaga paró de hablar y dejó escapar un grito sordo ante el intenso dolor que sentía.

“Quédate quieta; ahora tocaré tus heridas,” dijo Asagi, pero era obvio que había provocado dolor deliberadamente para callarla. “Akaki, ustedes prosigan y encuéntrense con el grupo de Hiroto. No hay más Zombies o monstruos, y parece que Venus no se está moviendo, así que estaré bien solo.”

“Ya sea en la vanguardia o retaguardia, creo que actuar por tu propia cuenta es peligroso, pero… ¿no tenemos otra opción, huh?” dijo Akaki.

“Déjenme atrás. ¿Ese tipo Ghost? Si hay más como él alrededor, ustedes también están en peligro, ¿no?”

Akaki suspiró mientras se alejaba, pero el ‘Titán’ Iwao trató de quedarse.

“Estoy bien,” dijo Asagi, sacudiendo la cabeza. “Mi Machacador de Magos también borra la magia del atributo muerte. Relájate.”

“De acuerdo. No estoy seguro de si se supone sea una persona optimista o preocupante,” dijo Iwao mientras se encogía de hombros y se iba.

Una vez que estuvo seguro de que sus compañeros estaban fuera del alcance del oído, Asagi conscientemente creó una pared entre él y Ángel.

Tsuchiya no fue la única que recibió entrenamiento para evitar que pensamientos que no quería compartir se filtraran a la red de Ángel.

“Oi, tengo una pregunta,” le dijo a Baba Yaga.

“… ¿Cúal?”

Sorprendentemente, parecía que Baba Yaga tenía la intención de responder honestamente. Asagi lo encontró un poco sospechoso, pero le hizo la pregunta que había estado pensando durante mucho tiempo.

“¿Cómo pueden estar haciendo algo como esto?”

“¿Huh? Eso es porque esos importantes investigadores se metieron con nuestros cuerpos y usaron el Maná del No-muerto para – ”

“No, eso no. Entiendo por qué nos odian. Pero aún así, ¿cómo pueden llegar a sacrificar a sus compañeros y a ustedes mismos…? No, ¿luchar como si quisieran sacrificarse desde el principio?”

Baba Yaga miró los ojos de Asagi y notó que estaban llenos de un gran desconcierto, así como de frustración e ira hacia su inexplicable enemigo.

“¡Sé que ustedes ayudaron a personas enfermas y heridas por todos lados! ¡Y hasta ahora, solo nos han matado a nosotros, a los investigadores del atributo muerte y a aquellos involucrados con ellos! ¡No solo eso; también le perdonaron la vida a un montón de guardias, ¿verdad?! ¡Eran chicos que suplicaban por sus vidas, diciendo que sus novias estaban embarazadas, y chicos con fotografías de sus familias en medallones al rededor de sus cuellos!”

“… Has investigado bastante bien, ¿no? Ellos sólo eran guardias contratados, así que estaba bien si los perdonábamos, ¿no? Es mi elección si quiero dejarme llevar por mis emociones o no. ¿O hubiera sido mejor matarlos?” dijo Baba Yaga.

“No es por eso que lo estoy mencionando. ¡Estoy preguntando cómo pueden hacer cosas como esta, cuando claramente tienen emociones de las cuales no se pueden liberar!” gritó Asagi, mientras salían gotas de saliva de su boca.

Baba Yaga podía ver sus labios temblar.

“No me hagas reír cuando mi cuerpo está lleno de agujeros,” dijo. “Es porque tenemos emociones que podemos hacer cosas como esta. Si no tuviéramos emociones, no seríamos capaces de llevarnos a los tipos a quienes odiamos más que a nadie en el mundo antes de volver al infierno, ¿no?”

“¡De eso es de lo qué hablo; ¿por qué tiene que ser así?!” La irritación de Asagi había crecido hasta tal punto que parecía como si estuviera a punto de terminar esta conversación.

Baba Yaga le hizo una pregunta de regreso. “¿Podría ser que eres del tipo que piensa que definitivamente pasarán cosas buenas mientras sigas viviendo?”

“¿Estás tratando de decir que eso está mal?” dijo Asagi.

“No, no está mal. Incluso a nosotros nos han pasado innumerables cosas buenas después de que escapamos del laboratorio.”

Asagi se calló ante esta inesperada respuesta.

Baba Yaga le sonrió a su cara pálida mientras continuaba. “El pan que comía en el desayuno era delicioso; el viento se sentía bien; el alcohol que bebimos después de terminar uno de nuestros trabajos fue bueno; Pluto se emborrachó después de un solo trago, me reí tanto que me dolía el estómago. Hace un mes, finalmente le gané a Enma en cartas; intenté hablar con Hitomi y descubrí que era una persona más agradable de lo que había pensado; me reí bastante al leer uno de los comics que recogí en una de las instalaciones de investigación que atacamos; el onigiri que tuvimos al final contenía mi salmón favorito… Ves, si sólo lo pienso un poco, hay tantas cosas buenas que pasaron.”

Todas esas cosas eran pequeñeces. Casi demasiado pequeñas para llamarse recuerdos. Sin embargo, no había ningún error de que todas ellas eran cosas agradables.

“Pero entonces – ” comenzó Asagi.

“Pero entonces, ¿debimos habernos escondido en silencio y haber vivido en paz sin convertirnos en terroristas… sin tomar venganza? ¿Eso es lo que quieres decir? Pero ya sabes, no tenemos futuro por delante. Si hubiéramos intentado vivir lo máximo posible, confiando en las pequeñas cosas buenas que nos sucedieron, las únicas cosas que nos hubieran esperado serían dolor y desesperación que borrarían todo lo demás. Quiero decir, después de que escapamos del laboratorio de investigación por nuestra propia cuenta, el mundo entero comenzó a buscarnos con ojos enloquecidos e inyectados en sangre, ¿no es así?”

Asagi se sobresaltó. Por primera vez, notó que había un profundo vacío en los ojos de Baba Yaga.

Ella y los otros miembros de la Octava Guianza poseían el Maná de atributo muerte. El Maná de atributo muerte que todo el mundo deseaba en este momento.

Items Mágicos que habían circulado en grandes cantidades por todo el mundo hasta hace unos diez años. Cosas que van desde tratamientos para volver a crecer el cabello, medicinas omnipotentes que podrían curar enfermedades que antes no se podían tratar, incontables items de atributo muerte de todo tipo.

Hoy en día, éstos no podían ser creados ni reparados.

Y los políticos, altos funcionarios y multimillonarios que se dieron cuenta de que la humanidad había estado a punto de lograr el sueño de la inmortalidad estaban desesperados por adquirir el Maná de atributo muerte.

Baba Yaga y sus compañeros tratando de vivir en paz bajo estas circunstancias hubiera sido imposible.

Origen tenía una ciencia tan avanzada como la de la Tierra, además de ser un mundo donde el uso de la magia era completamente normal. Sería imposible para los miembros de la Octava Guianza, que solo podrían usar magia de atributo muerte, vivir vidas normales. Los documentos de identificación exigían que los ciudadanos registraran los atributos por los que tenían afinidad.

Incluso si tuvieran que vivir con miedo, escondidos en un lugar como este metro subterráneo que estaba bajo unas ruinas que nadie conocía, la gente del mundo probablemente los hubiera rastreado y les habría extraído el Maná.

En busca de la máxima cantidad de felicidad para el máximo número de personas.

“¡N-nosotros… o al menos Amemiya, intentó salvarlos chicos! ¡Y no había necesidad de matar a Aran e Izumi, e incluso a Mari estaba allí!” gritó Asagi, apartando sus ojos del vacío en Baba Yaga.

Baba Yaga se rió, una mezcla de sangre y saliva salía de su boca. “¿Ustedes trataron de salvarnos? ¿Gente que mató al ‘No-muerto’ que nos salvó? Ustedes, quienes nos engañaron para que pensáramos que nos protegerían y luego nos vendieron a otro laboratorio de investigación, ¿¡salvarnos!? ¡Gracias por hacerme reir en mis momentos finales! Por cierto, ¿quién es Mari? No recuerdo haber matado a nadie con ese – ” Baba se atragantó y tosió. “… Parece que ya no puedo hablar más. Bueno, está bien. Porque he comprado suficiente tiempo, Machacador de Magos.” Con una sonrisa apareciendo en su rostro que estaba cada vez más y más pálida como la muerte, Baba Yaga agarró la mano del desconcertado Asagi.

“¿Tú, podría ser!?” Asagi se dio cuenta de que su cuerpo estaba demasiado caliente; apartó a un lado su desconcierto en su mente y vertió más Mana en Machacador de Magos. “Estás planeando explotarte, ¿verdad? Pero tu magia de atributo muerte es – ”

“Tu habilidad no funciona en la magia que ocurre dentro de los cuerpos de las criaturas vivientes. Heheh, lo aprendí de Murakami.”

La habilidad de ignición de Baba Yaga… o para ser más precisos, la habilidad de quemar material orgánico y causar que las criaturas vivientes murieran en llamas, hizo que su cuerpo alcanzara instantáneamente una temperatura lo suficientemente alta como para derretir el hierro, y luego explotó.

Asagi inmediatamente se quitó su mano de encima, deshizo Machacador de Magos y lanzó un hechizo defensivo. Sin embargo, incluso con los últimos medios mágicos, no fue capaz de producir un hechizo defensivo lo suficientemente avanzado como para bloquear este intenso calor en el pequeño lapso de tiempo que tenía.

Sin siquiera dar un grito de muerte, Minami Asagi fue destruido por el fuego, sin dejar ni un solo fragmento de hueso.

 

 

 

El grupo de Hiroto, que se había dirigido al pasillo que conducía a la habitación en la que Pluto y Enma se habían encerrado, se encontró con una barricada que bloqueaba el camino, y Ereshkigal, quien lo estaba protegiendo.

Sin embargo, Ereshkigal simplemente se había escondido en la barricada y disparaba su rifle de asalto contra los intrusos.

Eso hubiera sido suficiente si se tratara de un ataque terrorista normal contra un escuadrón policial ordinario. Sin embargo, para un miembro de la Octava Guianza que enfrentaba a los Bravers, era difícil llamar a esto un ataque.

“¿Qué es esto?” dijo Hiroto.

Era natural que sospechara. Él y sus compañeros podrían destruir fácilmente una barricada mal hecha como esta usando su magia.

“¿No es solo una forma de ganar tiempo? Tal vez es una Zombie que dejaron como guardia en lugar de uno de sus miembros.”

“No, detecté vida con mi hechizo. Como no es una No-muerto, es una especie de trampa. Deberíamos ser cuidadosos y pensar en un plan.”

“Pero si están comprando tiempo, darles tiempo a Pluto y a los demás es peligroso.”

En ese momento, la conciencia de Asagi desapareció del Ángel de Narumi. Lo último que se envió a través de la red fue una visión llena de llamas.

“¡Esto es…! ¡Asagi…!”

“¡Imposible!”

El grupo de Hiroto, después de haber entendido que Asagi había muerto, dejó de moverse por la conmoción de haber perdido a otro compañero. El único que no se detuvo fue el ‘Ávalon’ Rikudou Akira.

“Así que, fue un error dejarlo solo después de todo. Si al menos Akaki estuviera allí, ella habría sido capaz de manipular el calor y salvarlo. Él era demasiado dependiente de su Machacador de Magos. Si hubiera usado magia defensiva desde el principio… No, sinceramente, si sólo hubiera huido desde el principio… hay altas posibilidades de que se hubiera salvado con sólo algunas quemaduras mayores…” dijo Akira con tono realista.

“¡Akira! ¡No digas cosas tan molestas!” dijo la ‘Ifrit’ Akaki, interrumpiéndolo.

“¡Oi, cálmense!” dijo el ‘Titán’ Iwao, siguiéndola desde atrás.

“¡Asagi está muerto! ¿¡Y me estás diciendo que me calme!? ¡Cómo te atreves a decir eso!” gritó Akaki.

“¡Pero hay límites de cuánto puedes perder la calma, ¿verdad?!”

Iwao trató de calmar a la furiosa Akaki, pero solo la estaba enojando cada vez más.

“¡Es porque hablamos de tener cuidado que nos vemos atrapados en sus trampas!” dijo Akaki. “¡Nadie hubiera muerto si sólo hubiéramos entrado y los hubiéramos matado a todos, así!”

“¡Espera!” dijo Hiroto, tratando de detenerla de inmediato.

Pero Akaki disparó las abrasadoras llamas de Ifrit contra la barricada. “… ¿Solo había uno, huh? Qué decepcionante,” murmuró.

Ereshkigal fue incendiada en un instante, junto con la barricada en la que estaba escondida. Se retorció de dolor después de convertirse en una antorcha humana, pero rápidamente colapsó y dejó de moverse.

“¡Hah!” gritó Akaki triunfante. “Debí haberme deshecho de Baba Yaga así como – ¿huh?”

Antes de que pudiera terminar su oración, su propio cuerpo estaba envuelto en llamas.

“¿¡Qué pasa!? ¡Date prisa y apaga las llamas!”

“Eso intento, pero es imposible. Estas no son llamas,” dijo Akira, quien de inmediato había intentado extinguir las llamas usando magia de atributo agua.

Akaki forcejeó por unos segundos, como si deseara ayuda, pero rápidamente colapsó y dejó de moverse también.

Durante esos pocos segundos, Akira y varios de los Bravers intentaron extinguir las llamas que quemaban el cuerpo de Akaki, pero sus esfuerzos fueron completamente ineficaces. A pesar de eso, las llamas desaparecieron como una ilusión en el momento en que Akaki se convirtió en un cadáver negro y calcinado.

“Imposible… Akaki-san.”

“Para Ifrit ser asesinada por llamas…”

Narumi y Titán estaban atónitos, sorprendidos por las repetidas muertes de sus compañeros, que habían muerto en formas que no podían comprender.

“¿Este es… el poder de ese miembro de la Octava Guianza, huh?” murmuró Akira.

Como dijo, Akaki había muerto debido al poder de Ereshkigal.

Ereshkigal era la reina del inframundo, quien fue derrotada por Nergal, el dios del sol. Se dice que ella le ofreció su trono en el inframundo y le suplicó por su vida, y Nergal se convirtió en el nuevo dios del inframundo.

El miembro de la Octava Guianza, cuyo nombre clave fue tomado de esta diosa, poseía el poder de infligir exactamente las mismas heridas que sufría a su atacante. Era un poder que más bien era una maldición, pero no había habilidad más conveniente que esta para alguien que estaba tratando de vengarse y arrastrar a sus enemigos junto con ella.

Esa era la razón por la cual el cuerpo de Akaki fue incendiado después de que hiciera lo mismo con Ereshkigal. Y las llamas que la quemaron habían sido imposibles de extinguir.

Porque lo que había quemado a Akaki era la maldición que se activó después de haber quemado viva a Ereshkigal.

“Siendo ese el caso, se puede decir que ella se sacrificó para protegernos. Si todos hubiéramos disparado nuestra magia para destruir esa barricada, podríamos haber sido eliminados,” dijo Akira, analizando las cosas con calma una vez más.

Esta vez, fue Iwao, quien antes había tratado de detener a Akaki, quien arremetió contra él. “¡Akira, ¿qué diablos estás diciendo en un momento así – ?!”

“¡Espera!” Dijo Hiroto, interrumpiéndolo. “… No hay nada mal con la actitud de Akira. La responsabilidad de dejar morir a Akaki justo frente a nosotros recae sobre mí, el líder. Y lo que necesitamos ahora es algo de compostura como la de Akira.”

Iwao y Narumi intentaron objetar inmediatamente. Incluso aquellos que no estaban allí expresaron su acuerdo con ellos a través de Ángel.

Pero Hiroto no cambió su postura. “Todos, somos demasiado delicados por las muertes de nuestros compañeros. La muerte de cada persona nos estremece; nos volvemos incapaces de reprimir nuestra ira y perdemos la compostura. No estoy diciendo que sea malo llorar las muertes de nuestros compañeros. Pero para nosotros y nuestros compañeros, debemos mantener la compostura. Por favor entiéndanlo.”

Los Bravers, a parte de Akira, parecían haber sido convencidos por las palabras de Hiroto; Iwao lo aceptó a regañadientes.

Sin embargo, este tipo de problema no podía resolverse inmediatamente, y no podían recuperar su compostura inmediatamente cuando su compañera había sido asesinada justo frente a sus ojos.

“Iwao, tú y los demás se quedarán aquí para asegurarse de que Tsuchiya, Murakami y los demás no lleguen por aquí. Yo, Akira y Narumi lidiaremos con Pluto y con quien sea que esté con ella,” dijo Hiroto.

Tomando a los dos miembros en los que más confiaba, Hiroto avanzó para capturar a los dos miembros restantes, Pluto y Enma.

(‘Kouya, cuando todo esto termine, haré que me digas qué demonios estabas pensando.’)

Cuatro Bravers ya habían muerto durante este plan. Todos menos dos miembros de la Octava Guianza estaban muertos. Si se tomaran en cuenta los soldados de las diversas naciones, se habían producido innumerables bajas.

La dudas hacia Kouya, quien había dicho que este era el plan que produciría la menor cantidad de bajas, ya se habían vuelto firmes en la mente de Hiroto.

 

 

 

Derribando la puerta, Hiroto tomó el frente mientras él y sus compañeros entraban a la sala de mando, listos para desatar sus hechizos o disparar sus armas.

Estaban preparados para suprimir a Pluto y Enma, sin importar qué trampas hubieran preparado o qué cartas del triunfo tuvieran.

Sin embargo, la vista que los recibió fue muy diferente de lo que esperaban.

Una chica cayó sobre sus rodillas tras haber recibido un puñetazo, se agarró la cara mientras sangre goteaba de su nariz, y un niño blandía un puño ensangrentado, el dedo de su otra mano estaba en el gatillo de un pistola.

“¡Ayúdenme! ¡Por favor!” La chica, Pluto, le gritó a Hiroto y a sus compañeros.

Pluto, que se suponía estaba llena del deseo de matarlos, les rogaba por ayuda. Hiroto y sus compañeros no habían esperado esto, y se congelaron en el acto.

“¡Para estarle suplicando a los Bravers por tu vida, perra sin vergüenza!” gritó el niño.

“¡Quién es el sin vergüenza, cuando tú eres quien me amenazó y me obligó a hacer todo lo que querías! ¡Nunca quise venganza, solo quería vivir una vida tranquila!”

“Perra, te mataré – ”

Pluto y el niño… Enma, se gritaban enojados el uno al otro. Enma enojado apuntó su arma hacia Pluto, pero antes de que pudiera presionar el gatillo, un agujero apareció en su cabeza.

Akira había producido una aguda afilada con magia de atributo tierra que perforó a Enma entre las cejas.

“¡Akira!”

“Pude haber sido capaz de neutralizarlo sin matarlo. Sin embargo, no sabemos cuál es su habilidad, así que no tuve otra opción. Y más importante aún, Narumi, asegura a la chica,” dijo Akira.

Aunque Enma colapsó boca arriba en el suelo, Akira lo observaba, sin bajar la guardia. El dedo de Enma ya había llegado al gatillo. Para asegurar la seguridad de Pluto, Akira no tuvo más remedio que perforar el cerebro de Enma con un solo ataque para que no pudiera presionar el gatillo.

“… Lo siento. Es exactamente como dices,” dijo Hiroto.

Las acciones de Akira fueron extremadamente correctas. Hiroto se dio cuenta de eso y se volteó para ver a Pluto. Sin embargo, Narumi ya se había acercado a Pluto y estaba tratando de sanar su herida dejada por el puñetazo.

En un momento así, podría ser más fácil para Pluto calmarse si fuera tratada por alguien del mismo sexo. Si era posible, Hiroto quería escuchar su historia lo antes posible, pero –

“¡Mierda!”

Al ver a través del Ángel de Narumi que Pluto estaba sonriendo, y que Narumi se quedó congelada sin poder soltar su voz, Hiroto inmediatamente lanzó un hechizo ofensivo.

 

 

 

En el momento en que tocó a Narumi, quien se había acercado a ella con un pañuelo para limpiarle la nariz ensangrentada y aplicarle magia curativa, Pluto estaba segura de su victoria.

La pobre actuación de Enma dio sus frutos.

A Pluto no le importaba que la ridiculizaran o se burlaran de ella; sólo necesitaba tocar a cualquiera de los Bravers, incluso por un instante. Pensar que fue capaz de tocar al ‘Ángel’ Naruse… Amemiya Narumi, la segunda que más quería matar, esto solo podría describirse como fortuito.

(‘¡Ahora muere!’)

Pluto vertió la ‘muerte’ que había acumulado de innumerables personas enfermas y heridas hasta ahora en Narumi. Como pintura negra que engullía todos los demás colores en una imagen, invadió la fuerza vital de Narumi.

Idealmente, Amemiya Hiroto habría sido el mejor blanco, pero estaba matando a la esposa del líder de los Bravers. Eso era suficiente.

(‘Te diste cuenta demasiado tarde, ¿verdad?’)

Tal vez debido a las drogas secretadas en el cerebro de Pluto, ella podía ver al mundo entero moviendose en cámara lenta. Podía ver a Hiroto, que poseía la habilidad Revocación del Canto, lanzándole un hechizo.

Parecía que deseaba desesperadamente que su esposa no fuera asesinada; incluso estaba usando Multi-Cast para liberar hechizos múltiples. Pluto sabía que sufriría una herida fatal si alguno de ellos la golpeara.

(‘¡Pero no me importa! ¡Vive y saborea el dolor de que te arrebaten algo importante!’)

Con una gran sensación de satisfacción, Pluto trató de pintar por completo la vida de Narumi con ‘muerte,’ pero se dio cuenta de que algo era extraño.

Había una vida dentro de Narumi que no era la suya.

(‘Esto es… ¿Está embarazada?’)

El útero de Narumi albergaba una nueva vida. Sin embargo, era demasiado pequeño para llamarse feto; no era más que un óvulo fertilizado que ni siquiera se había adherido a la pared del útero.

Era un ser tan pequeño y fugaz que ni siquiera sería detectado por una prueba de embarazo o incluso por el hechizo de atributo vida, Investigación.

(‘¡Qué frustrante…! ¡No puedo matarla!’)

Utilizando su propia fuerza vital como un costo, Pluto comenzó a reabsorber ferozmente la ‘muerte’ que había vertido en Narumi.

Narumi jadeó cuando la sangre regresó a su rostro pálido como la muerte. Mientras tanto, la fuerza vital de Pluto se estaba desvaneciendo a un ritmo asombroso.

Pluto dejó escapar un gemido de dolor cuando el brazo que estaba tocando a Narumi fue cortado por una cuchilla de vacío. Era el hechizo de Hiroto. En lugar de dolor, Pluto fue asaltada por una sensación de calor, como si se estuvieran presionando hierro fundido sobre ella.

(‘¡Que frustrante! ¿¡Por qué, esta mujer!?’)

Pluto instintivamente extendió su otra mano hacia el brazo amputado que todavía estaba agarrando a Narumi.

Y luego usó su habilidad una vez más. Una lanza de hielo perforó su brazo. Aun así, ella continuó usando su poder.

(‘¿Por qué tengo que estar tan desesperada por salvar a esta mujer?’)

Después de sentir que varios ataques cayeron sobre ella, la conciencia de Pluto se oscureció por un momento, y luego regresó rápidamente.

“¿P-por qué…?”

Lo primero que comprobó Pluto fue el estado de Narumi. Narumi había comenzado a sudor frío y cayó sobre su espalda, pero parecía que toda la muerte había sido absorbida de ella.

“¡Maldición, curación…!”

Luego, Pluto miró a Amemiya Hiroto. A mitad del camino, él se dio cuenta de que Pluto estaba salvando a Narumi, pero no pudo detener los hechizos que ya había lanzado.

Trató avanzar hacia Pluto con una expresión de pesar en su rostro, pero Rikudou Akira lo detuvo.

“Espera, Hiroto. Aparentemente ella puede matar a los que toca. No te le acerques,” advirtió Akira.

“¡Pero – !”

“Y es demasiado tarde… Ninguno de nosotros tiene la capacidad de resucitar a los muertos.”

Al darse cuenta de que estaba en una situación extremadamente terrible, Pluto se sintió aliviada. Fue desafortunado que a Amemiya Hiroto se le hubiera impedido acercarse, pero parecía que al menos podría morir.

Lo lamentable era que el plan final, la autodestrucción de la base, ya no se podía ejecutar. Pluto no podía tomar una acción que pudiera quitarle la vida a Narumi, la vida por la que se esforzó tanto en salvar.

“¿Por qué no me mataste?” preguntó Narumi.

“Nosotros… no… matamos… niños…” Pluto jadeó con los labios temblorosos.

Con una expresión de sorpresa, Narumi puso una mano sobre su abdomen. Como sólo era un óvulo fertilizado, no era sorprendente que Narumi no estuviera al tanto de su propio embarazo, pero aun así, la ira aumentó en Pluto.

Había algo que le preocupaba aún más que eso.

¿Cómo se disculparía con Enma, a quien le hizo jugar un papel tan desagradable? Y tenía la sensación de que todos sus compañeros se reirían de ella por no haber logrado matar a nadie, a pesar de ser la líder.

(‘No se puede evitar, supongo… Porque quería morir, quería elegir la forma en que mi vida terminaría.’)

Y así, tal como la Adivina había profetizado, Pluto se hizo de la vista gorda con dos personas.

 

 

 

Octava Guianza: Baba Yaga, Ereshkigal, Enma, Pluto, fallecidos. Todos los miembros aniquilados.

Grupo de Murakami: quedan cuatro miembros.

Bravers: el ‘Machacador de Magos’ Minami Asagi, la ‘Ifrit’ Akaki, dos fallecidos.

 

 

 

Personas reencarnadas restantes: 83 de 101.

 

 

 

“¡Ahora que hemos muerto y nuestras vidas han terminado, ¿no deberíamos volver a unirnos con nuevas resoluciones?! ¡Recuerden, una vez fuimos compañeros que estudiamos en la misma escuela! ¡Dejemos de culparnos por los conflictos de nuestras vidas es y miremos hacia el futuro!” dijo Minami Asagi en un discurso positivo y constructivo.

De hecho, aferrarse a las rencillas de sus vidas es y maldiciones interminables sería improductivo.

“¡Preferiría que siguieras culpándome! ¡Tus gritos hacen que incluso mis oídos se mueran!” Dijo el ‘Death Scythe’ Konoe Kyuuji.

“¿Cuál es el punto de reunirnos después de haber muerto?” agregó el ‘Super Sentidos’ Gotouta.

No eran solo aquellos que abandonaron a los Bravers como ellos.

Incluso la ‘Noah’ Mao se cubría los oidos, parecía estar harta del discurso de Asagi. “¿Puedes callarte un poco? ¿Cómo puedes ser tan ruidoso incluso después de morir?”

“Ah… fui tan idiota. ¿Cómo pude dejar que la sangre se me subiera a la cabeza así?” La ‘Ifrit’ Akaki, quien murió como resultado de haberse enojado por la muerte de Asagi, no estaba escuchando su discurso en absoluto.

“¿¡Qué están diciendo!? ¡A este ritmo, nos separaremos y comenzaremos a matarnos nuevamente en nuestras terceras vidas, tal como lo hicimos en nuestra segunda vida!” insistió Asagi, pero nadie lo apoyaba.

“Aún así, es imposible en este punto. Incluso mi Cálculo me dice que nosotros… para ser más precisos, los noventa y nueve de nosotros tenemos casi un cero por ciento de posibilidades de unir nuestros corazones,” dijo Aran.

“Mi inspección me dice que estás hablando en serio sobre eso,” agregó Izumi.

Los dos incluso llegaron a usar sus habilidades para considerar la idea de Asagi, pero los noventa y nueve individuos reencarnados… los individuos reencarnados con la excepción de Vandalieu y Kanata, cuya alma se había roto, casi no tenían ninguna posibilidad de unir sus corazones.

Como dijo Asagi, muchas de las personas reencarnadas habían sido estudiantes de la misma escuela, pero no todas fueron amigos entre sí. Y había personas como Amemiya Hiroto, que simplemente era un pasajero del ferry en ese momento, y Mao, que trabajaba en el ferry como empleada.

No era como si todos fueran parte de un grupo colectivo desde que estaban en la Tierra.

De hecho, incluso podría considerarse antinatural que se hubieran reunido en una sola organización llamada Bravers en Origen. La historia común de seres reencarnados de otro mundo, el destino de conocer a los otros individuos reencarnados que Rodcorte les dio, y el abrumador poder y carisma de Amemiya Hiroto. Todas estas cosas lo hicieron posible.

Hacer lo mismo en su tercera vida era sin duda imposible.

“Por ahora, sigamos viendo cómo se desarrollan las cosas. Dependiendo de cómo salgan, más personas podrían morir. La Adivina no ha venido aún, y parece que el dios aún no está libre. Sin embargo, sería bueno si Rikudou pudiera quedarse quieto,” dijo la ‘Clarividencia’ Tendou.

(‘Sería bueno, pero es imposible,’) pensó.



NT. En lo que revisaba cuantos ss faltaban, encontré más imágenes 😀 (sólo 3), las pondré junto con las demás. Aquí… Por cierto, creo que ya sólo falta un ss, aun así, no es que me desagraden como los ss de otras novelas :v. 

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