The world of Pendor – Capítulo 35

Modo noche

Capítulo 35 – Justas

La mente de Lethaldiran estaba en una discusión con él mismo, tratando de recordar palabra por palabra que su “amiga” Ithilrandir le había dicho con respecto a Sadren, su aprendiz.

Según lo que le dijo, Sadren tenía la misma energía interna y capacidades de manipular una gran cantidad de poder mágico que la misma reina en persona, hecho que cuando lo había escuchado, estaba claramente estupefacto y no creía en sus palabras, llamándola mentirosa y negando que era imposible que tal persona, más un humano, pudiera rivalizar con el poder mágico que esta llevaba encima.

“Tú lo conociste seguro cuando apenas era un niño, yo lo conocí ya casi alcanzando la edad de la adultez y pude notar el poder emergente que el niño llevaba encima. Puede que incluso si te prometió un reencuentro, no creo que llegue vivo”

Tales palabras, precisamente esa, le había hecho que si ese muchacho no contralaba el poder mágico que este llevaba consigo así como nivelarlo y capaz de ejercer el mínimo de poder mágico, pues realmente la vida de ese muchacho se estaría acabando ya.

Por eso mismo se había pasado ya un mes encerrado, comiendo poco e interactuando con los demás muy poco, buscando una solución para que Sadren no le pasara nada malo o en el peor de los casos, llegase a morir.

“Sólo espero que ese niño se encuentre bien…”

———

Por otro lado Sadren, obviamente absorto de las cosas que se habían hablado sobre él, se encontraba ahora mismo sentado en su respectiva clase de administración haciendo cuentas y más cuentas.

Como si fuese suerte de los Dioses, repentinamente el profesor se le ocurrió la brillante idea de realizar un examen en donde se les daba varios papeles con una cantidad enorme de ingresos así como gastos.

¿La razón del examen? Quería el profesor ver si sus alumnos son capaces primeramente de analizar el problema de los ingresos así como la desviación de dinero, los gastos innecesarios así como los que son necesarios. Además, la idea principal era que estos llegasen a idear contramedidas para estos problemas y así generar ingresos para la estabilidad del condado así como llenar las arcas de su señor.

Quedaba al menos una hora para terminar el examen pero Sadren ya lo había terminado y entregado a su profesor que le miraba con una sonrisa y asentía cuando este le daba sus cosas.

La mirada de celos y envidia por el trato que este recibía por los profesores así como la preferencia que tenía hacía él a veces les daba muchas ganas de estar en su situación. Pero, por más pensamientos malos que tenían acerca del castaño, a veces desaparecía y otras veces no debido a la actitud que tenía, siempre ayudando a los demás principalmente a sus amigos. Pero aún la gente pensaba mal de él aunque no se atrevían a decir nada en público o esparcir rumores debido a la actitud que llevaba contra aquellos que lo hacían.

Una hora y media después, la gran mayoría ya se había retirado de salón quedando sólo Nathan quien estaba reposado mientras terminaba de leer un libro. Sus amigos ya se habían ido y estos estaban más que dispuestos de sacarle el libro para que pase tiempo con ellos pero le dijo que no. Aparte, tenía que esperar a que los demás terminasen y por ende, para matar tiempo, leía.

Cuando terminó su libro y se disponía para levantarse e irse, se sorprendió ver que alguien le estaba deteniendo su paso.

“¿Valeria? ¿Qué pasa? ¿Tu padre te manda a buscarme nuevamente?” Dijo reposando ahora en su asiento de manera altanera mientras le sonreía a ella. Se burlaba por el simple hecho de que su padre le obligara a querer que su relación mejorara y en este último mes, casi dos de hecho, ella tratara de acercarse a él. Aprobaba su buena intención o mejor dicho, su intento de buena intención pero, negaba con la cabeza con ello.

“No, esta vez vengo yo y no por parte de mi padre o quién sea” Rodeaba con sus ojos. Algo que a veces no soportaba era la actitud que Sadren llegaba a tener con ella. “Escucha bien inútil, la semana que viene habrá un torneo y…”

“No”

“… Ni siquiera sabes que iba a decir, ¿verdad? ¿No puedes dejar que termine de hablar?”

“Valeria, mi querida y hermosa Valeria, no me importa si me dices que quieres que participe o que vaya y me haga emperador del mundo, te voy a decir que no porque la semana que viene tengo cosas, mejores cosas que hacer”

Sadren le había interrumpido y aparte de eso, la había rechazado por la simple razón de que no iba a participar en el torneo. Un duelo de justas entre caballeros y más. Más precisamente por los alumnos para mostrar lo bueno que son cargando algo largo y grueso, cosa de la cual pasaba por completo.  Aparte, realmente tenía cosas para hacer para ese día y no sabía si podía llegar a participar.

“Tsk, al cabo de que no hacía falta que vinieras de todos modos. Púdrete leyendo tu basura” Con eso, se fue con una mala cara y una mala actitud. Por otro lado, Sadren miraba como la figura bella de Valeria se retiraba de su vista, dando una pequeña sonrisa mientras la veía irse.

Cuando ella salía del salón, sus compañeros y seguidores se acercaron hasta ella pero notaron su mala cara y actitud y casi que no se ponían en su cercanía para evitar enojarla más de lo que estaba.

“¿No aceptó al final Sadren?” Preguntó una de ellas quién seguía a la hija del Legatus

“Ni siquiera me dejó terminar lo que iba a decir que me rechazó y casi sin capaz de decirle algo” Dijo quejándose Valeria con respecto a la actitud de Sadren

“¡Tú sólo dilo que nos encargaremos de él sin problema alguno” Los demás al escuchar lo que ella dijo, estaban más que dispuestas a hacerle algo con tal de que aprenda su lugar por responderle de esa manera a alguien del poder de Valeria. Eso sí, ellas eran conscientes de la actitud que tenía él pero, todo sea su reconocimiento.

Valeria seguía caminando por los pasillos, escuchando como ellas estaban queriendo pelear contra Sadren. Curiosamente hablando, las personas que le seguían eran todas mujeres, hijas de nobles obviamente de menor rango que ella. Seguirle a ella, según en sus palabras, les traería beneficios. Ella misma creía que en este mundo de hombres, las mujeres deben prevalecer y permanecer todas juntas para hacer y tomar sus propias decisiones. Si Sadren escuchara esto, estaría con todas las ganas del mundo de querer matarse.

“Chicas, por favor, lo menos que quiero es que le hagan algo a ese idiota que muy seguro haga algo y terminen todas ustedes lastimadas a tal punto de que ninguna de ustedes sea reconocida luego de su muerte”

Ella sabía lo que Sadren pensaba acerca de las mujeres. Él las respetaba y ella se mostraba feliz con esto pero, no se aplicaba en caso de que una mujer viniera y le golpeara sin razón. Tampoco creía que él le rechazara era una excusa válida para mandarlas a golpearlo pese a su ánimo de hacerlo.

“¿Estás segura de ello Valeria?”

“Muy segura de ello. Él es bueno pero a veces… bueno, lo pueden notar ahora mismo. Probablemente tenga algo que leer”

“Pero, ¿una semana para leer algo?”

Todas se miraban e incluso Valeria se detuvo cuando llegó a esa conclusión luego de escuchar a una de las chicas detrás de ella mencionar aquello.

Era imposible que un libro le durase a él justamente una semana y precisamente el Sadren que conoce un libro no le dura tanto tiempo.

Con eso, se despidió de las chicas y volvió corriendo de nuevo al salón para confrontar de nuevo a Sadren y preguntarte acerca de ello. Pero nadie estaba allí. Sólo encontró una pequeña nota que estaba en el asiento donde se encontraba.

“Te tardaste en ver a través de mi excusa. Sí voy a ir a las justas, no te preocupes por ello… perdedora”

Tras leerlo, cerró sus ojos y trato de no romper nada luego de leer la nota, arrugándola y convirtiéndola en una bola de papel para tirarla luego.

———

Una semana después, el evento de que Valeria estaba hablando y tratando de invitar a Sadren llegó y todos los alumnos estaban más que dispuestos a participar. Lástima que la edad mínima era de 15 años por lo que algunos podían participar debido a excepciones particulares.

El público obviamente era de profesores y estudiantes así como algunos invitados especiales como justamente el señor de la ciudad y, curiosamente, la presencia del Legatus fue toda una noticia sorprendente.

¿Por qué vino? Nadie lo sabía. Podían especular que era justamente para ver a su hija triunfar en las justas pero, otros estaban seguros que era para buscarle una futura pareja por lo que nadie iba a tomar como un juego este asunto.

La única persona que no se tomaba en serio esto de las justas era Sadren que, por más de estar participar en las justas, no lo iba a hacer con todo el ánimo del mundo.

Algunos problemas le sucedieron en la mañana y no quería mencionar nada de esto a nadie debido a lo personal que era, por lo tanto, sólo se limitaba a saludar a todos, charlar un poco para ver si su estado de ánimo mejoraba pero, nada lo hacía.

Más allá de ello, todos se reunieron en las gradas que se había construido para dicho evento, siendo muchos los que estaban animando y esperando a que empezaran las justas siendo el Legatus interesado en que comenzaran.

“¡Doy comienzo al pequeño torneo de justas organizado con el propósito de demostrar lo buenos que son! De más está decir que todos los presentes y participantes no tomen esto a la ligera ya que hay varias personas importantes tanto del ejercito del emperador así como la presencia de gente influyente. Espero que todos den lo mejor de sí” Dicho eso, el director se volvió a sentar en su asiento mientras que los participantes hicieron una reverencia a todos los presentes.

Él único que estaba callado y sin hablar con nadie era Sadren. Las miradas también estaban encima de él debido a que se había comentado que el estudiante que siempre leía y nunca se presentaba iba a participar y del cual se sabe que su destreza no tiene rival.

Justamente él notó que tenía seguidores que le estaban apoyando, haciendo que se quedara parado mientras todo el mundo fuera a prepararse.

Alzaba las cejas y trataba de evitar sonrojarse porque, detenidamente pudo escuchar algunos de los gritos que le dedicaban, siendo uno en cuestión algo sobre referirse de él y ella haciendo cosas demasiado detallado. Incluso aquí algunas mujeres dicen tales cosas se decía por debajo Sadren.

Ya ignorando todo, se fue a preparar. Con ello, podía ver el turno de él para participar y curiosamente, era el primero. Debía abrir la competencia justamente, contra Valeria. Resoplaba y sentía que justamente estaba arreglado para ver quién era el mejor.

“Vaya, Sadren es el primero”

“¡Le toca justamente contra la hija del Legatus!”

“No sé quién de los dos tiene mala suerte: Valeria o Sadren”

Los demás hablaban y miraban la lista, sintiendo pena por Valeria y por Sadren. Ninguno de los dos eran malos, al contrario, eran la creme de la creme y viendo que les tocaba abrir el torneo, pues claramente sabían que tal espectáculo iba a ser demasiado bueno.

El grupo de Valeria miraba a Sadren que seguía mirando las listas. Sonreía un poco y volteó a verles a ellas y se sorprendieron al saber que les había guiñado el ojo para luego irse con su grupo para charlar.

Mientras, el grupo de amigos de él estaban hablando y riéndose sobre la buena suerte que tenía y que desearían tener la suerte de enfrentarse a ella para demostrar que eran dignos, no por el hecho de ser mejor que ella sino para impresionar al Legatus.

“La voy a hacer mierda” Fue las palabras de él cuando le preguntaron si realmente iba a hacerle algo. No había dudas en su actitud. Alex y Máximo estaban seguros que si se pudiera matar, entonces Valeria no podría vivir más.

Media hora después, dos personas se presentaron enfrente del director y algunos nobles más, vistiendo ya una armadura completa de hierro y con un casco que cubría completamente la cara.

Todos sabían que estos dos eran tanto Valeria como Sadren y los espectadores ya se habían dividido en dos para alabar a ambos. Pero, las apuestas parecían estar a favor de ella y él tiene una cierta desventaja.

“La primera justa y la apertura de este torneo entre estudiantes será entre Valeria Gordian contra Sadren Blackwood. ¡Que gane el mejor!”

Dicho eso, ambos fueron a sus respectivos caballos, montarlos y tomar tanto el escudo como la larga lanza de madera. Estaban ya ambos preparados pero, Sadren aún no se ponía su casco y cuando cruzó miradas con ella, le dio un guiño para luego ponerse el casco. Lo curioso para todos fue que tomaba la lanza con el brazo izquierdo y con el derecho.

Ya listos, el director sentado, levantó el brazo y luego lo bajó rápidamente gritando: “Empiecen”

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