Moshikashitara Capítulo 12

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Capítulo 12 – Soportando la Soledad

Unos días después de que Dale se fuese a la capital, Latina estaba, como era fácil de notar, deprimida. Más que decir que no tenía energía, parecía nostálgica, como si crease soledad con su propio cuerpo.
-Latina… ¿estás bien?
Era imposible que estuviese bien, pero aunque lo supiera, no quedaba otra alternativa que no fuera preguntar.
-Latina bien… Porque estoy vigilando la casa.
Como siempre aprendiendo al lado de Kenneth, Latina se sentó tranquilamente mientras respondía con una voz que parecía desvanecerse.
La niña siempre era así.
A pesar de que sus expresiones y su cuerpo entero mostraban que no era así, ella respondía como una estudiante modelo, cosa que preocupaba a los adultos.
Kenneth dejó escapar un suspiro y miró a Latina.
Ah… Es verdad. “Vigilar la casa”. Dale va a volver pronto, al fin y al cabo, es lo que le dijo a Latina
Latina miró a Kenneth, inclinando un poco la cabeza.
Kenneth le sonrió. Si como adulto que es pusiese una cara tediosa sólo conseguiría angustiar a Latina.
-Para el Dale antes de que Latina llegase, esto era sólo un “sitio” donde dejaba su equipaje y usaba como base. Ahora, se ha convertido en “un lugar al que llamar casa”. Que te diga: “ya estoy en casa”, es una prueba de ello.
-¿Aunque Dale siempre le dice a Latina que “estoy en casa”?
-Ah. Pero, el Dale de antes de que llegases no lo hacía. Eres especial para él.
-¿Latina es especial para Dale?
-Ah, eso es.
La expresión de Latina se torció, como si estuviese a punto de romper a llorar y se agarró la falda por la parte de las rodillas.
-Kenneth…
-¿Sí?
-¿Latina, está bien, que siempre esté al lado de Dale…?
-Si Latina desapareciera, entonces, Dale… te iría a buscar enloquecido…
-¿Enlokesido?
-Significa estar extremadamente preocupado o desesperado.
Tras inclinar la cabeza ante la palabra desconocida, Latina volvió a buscar las palabras.
-Latina… Donde nací, Latina era una chica mal así que me expulsaron… A pesar de que Latina era la única a la que echaron, Rag, porque estaba con Latina, por eso murió.
Kenneth continuó trabajando con indiferencia, trabajó como si no necesitara recuperar el aliento. Tal y como cabía esperarse, la niña comprendía que la habían expulsado de su pueblo natal.
-¿Quién es Rag?
-Es el padre macho de Latina… Aunque estaba enfermo, se quedó con Latina… Los únicos que dijeron eso, que Latina no era una chica mala, sólo fueron mi familia… Como Rag murió, Latina pensó que, después de todo, Latina era una chica mala… – Después de decir eso, Latina bajó la vista. – Dale fue el primero. Diciendo eso, que Latina era una buena chica… Aunque es distinto a la familia, él me lo dijo… Dale fue el primero, ¿sabes? – Y entonces, continuó en voz baja como si le estuviese contando un secreto importante. – Dale es especial para Latina.
-Ya veo…
Me preguntó qué clase de adulto era, siendo sólo capaz de contestar así.”, pensó Kenneth, preguntándose cuánto escondía la niña dentro de su diminuto cuerpecito.
-¿Por qué no se lo has dicho a Dale?
Cuando Dale le preguntaba, ella parecía que no quería hablar sobre ello. Kenneth se preguntó porqué le había escogido a él y no a Dale para contárselo.
-Si Dale… sabe que Latina es una chica mala, entonces, odiará a Latina… Latina… tiene miedo de que Dale la odie.
-Ya veo. Como Dale es importante no puedes decírselo.
Latina asintió de repente ante las palabras de Kenneth.
Dale ya había supuesto lo que Latina acababa de decir y se había traído consigo la niña, intencionadamente. Sin embargo, la niña no lo sabía y tenía miedo de que lo descubriera. La niña, seguramente, estaba desesperada a su propia manera.
Si Dale se enterase que Latina me ha hablado de su vida… ¿Cómo reaccionaría…? Sin duda pondría una cara antipática. Qué molestia.”
-Hey, Latina, hasta que vuelva Dale, ¿quieres practicar una cosa?
-¿…practicar?
La niña iba a estar abrumadamente depriida hasta que Dale volviese, así que lo mejor era distraerla y, lo más probable, era que para Latina lo que más la distraía era la existencia de Dale.
-Está claro que Dale volverá con el estómago vacío. Después de todo, se tarda un buen rato en venir desde la capital hasta Kroix. Latina, ¿no dijiste que querías hacerle la cena a Dale? Esta es una buena oportunidad, así que, ¿por qué no practicamos? Dale se sorprenderá y se pondrá feliz si se le dice que lo ha hecho Latina.
-¿…Latina puede conseguirlo…?
-Seguramente, ahora mismo será difícil hacerlo todo. Hagamos sólo lo que podamos. ¿Qué te parece? ¿Quieres intentarlo?
Kenneth se sintió aliviado cuando la expresión de Latina se suavizó un poco. Tal y como era de esperarse, para esta niña, la existencia de Dale era lo mejor, en el buen y mal sentido.
-Latina quiere intentar. Enséñame, Kenneth. Por favor.

-Un pastel de carne. Es gratis así que cómetelo.
-¿Por fin has empezado a ser un vendedor del todo?
Kenneth aguantaba con una sola mano el plato que el aventurero barbudo, que era un cliente habitual, no había pedido.
-¿Y esto qué es? Es deforme. ¿Y lo de dentro no está metido a mogollón?
-Es normal porque es una práctica.
-¿Práctica?- Repitiéndolo en voz alta, el barbudo se dio cuenta que había alguien en esa posada que podría “practicar”. De hecho, sólo había una persona.
-La chiquilla, eh.
-Sí, es obra de Latina.
-Entendido, dámelo.
En el Ocelote Bailarín se repitió esta pequeña conversación múltiples veces, teniendo como resultado un boom de pastel de carne.
Naturalmente, la carne de dentro del pastel de carne la hacía Kenneth. Lo que Latina cocinaba era el puré de patatas, la parte de arriba del pastel, que apilaba en un plato y al que añadía el queso. Kenneth era quien lo metía y sacaba del horno, pero, Latina escogía la temperatura a la que se cocinaba con seriedad.
Al principio, la carne sobresalía y el puré estaba repleto de agujeros pero a base de repetirlo durante todo el día, la niña consiguió perfeccionarlo.
Desde el segundo día todos los clientes habituales se habían convertido en un tipo de organización para ayudar a practicar a Latina, Kenneth no tenía que decir nada.
Lo mejor de todo,  era que la mayor razón por la que el plato en cuestión tenía tanto éxito era porque una pequeña camarera lo llevaba.
-¡Perdone la espera!
Latina, que había estado deprimida con la cabeza gacha desde que Dale le pidió que vigilase la casa, estaba totalmente inmersa.
En la bandeja que llevaba con ese cuerpecito suyo como si fuera el más preciado tesoro, había un pastel de carne casi perfecto. Estaba algo malhecho, pero no tendría problemas en venderse.
-Por favor, tenga cuidado, quema.
-Esta niña es la camarera más educada de la posada.
-Disfrute.
Mientras miraban sonreír a Latina que abrazaba la bandeja, todos los clientes pensaron internamente: “Qué cosita”.

Al principio, cuando la pequeña Latina servía a los clientes, los hombres estaban obviamente desconcertados. Latina les sonreía a alegre y adorablemente. En ocasiones, si estaban de mal humor, los muy idiotas mostraban una actitud infantil hacia la niña, sin embargo, Latina simplemente les miraba con cara de sorpresa y se iba como si nada hubiese pasado.

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