Moshikashitara Capítulo 9
Capítulo 9 – Hablando un poco del pasado
Dale se sorprendió un poco ante la palabra que preguntó Latina:
-Dale, “amigo”, ¿qué es?
Al parecer en el incidente del otro día, Latina había conocido a unos niños del Distrito Este.
La posada daba a las calles del Distrito Sur y tenía un ambiente más sano en comparación con otras posadas de aventureros pero, no era un sitio para que los niños jugasen. A pesar de eso, desde hacía un tiempo, a veces se veían niños. Aunque, sin embargo, Dale estuvo de acuerdo con que su objetivo era Latina.
-Parece que has hecho amigos, Latina.-Esta fue la respuesta el tema mencionado.
-¿Eh? Mmm… Latina no tenía… ¿antes amigos…? No entiendo “amigos”. Kuroe también, dice que Latina es una amiga pero, no lo entiendo mucho.
Dale gimió cuando Latina inclinó ligeramente la cabeza. Era incapaz de decudir si en su pueblo habían perseguido a Latina. Pero sólo tenía un cuerno, y para la gente Demonio, podría haber sido objeto de desdén extremo.
No tenía ni idea donde podía estar la bomba.
-Mmm… Latina, ¿alguna vez has jugado con niños de tu edad?
-¿Jugar juntos? ¿Como familia?
-No… No como con la familia. ¿No has jugado con niños de otras familias?
Latina volvió a inclinar la cabeza ante las palabras de Dale.
-Latina… Sólo tenía familia y adultos a su alrededor.
Al escuchar esas palabras, Dale recordó que dado la longevidad de la gente Demonio, eran una raza con una baja tasa de nacimientos. La cantidad de niños debía ser muy baja.
-Mmm… Los amigos son gente de otras familias con los que juegas y hablas… Y que te gustan.
Dándose cuenta que la explicación que le había dado podría acabar categorizando a Rita, Kenneth y a sí mismo como amigos, añadió algo más:
-Y suelen tener tu edad, más o menos.
“No estoy muy seguro pero que esta buena niña crezca pensando eso.” Pensó Dale.
-¿A Kuroe le gusta Latina?
-No creo que fueras amiga de alguien que no te gusta.
Después de considerar las palabras de Dale, Latina suavizó adorablemente su expresión.
-A Latina también le gusta Kuroe. Kuroe siendo amiga de Latina. Estoy feliz.
-Ya veo.
Dale acarició la cabeza de Latina con una cara feliz mientras se preocupaba un poco en que debería preguntar sobre lo que había dicho, y entonces, con pensando mucho en cómo decírlo, dijo:
-¿…Qué tipo de gente estaban contigo, Latina?
-No lo sé. ¿Qué tipos hay?
Dale se dio cuenta de su error. Fundamentalmente, Latina no conoce suficiente palabras que se usan para explicar cosas.
-Mmm… Familia… ¿Tenías hermanos?
-¿Helmanush?
-En una familia, los niños que nacen de los mismos padres, los chicos y las chicas más grandes, son hermanos y hermanas mayores. Los chicos y chicas más jóvenes son hermanos y hermanas pequeños. Entre ellos, son hermanos.
-Latina, hermano y hermana mayor. Hermano y hermana pequeña no tener. No hermanos.-Contestó Latina tras escuchar la explicación de Dale.
-¿Qué tipo de personas eran los adultos que estaban contigo?
-No lo sé. Latina no conocía otra gente ni les hablaba.-Contestó la niña sin parecer muy feliz. Probablemente, era el momento de parar. Para ella, seguramente no era un buen recuerdo.
Dale decidió acabar ahí con la conversación cuando de repente:
-Por eso, ahora mismo, al estar mucho con Dale, Latina es feliz.-Las palabras que la avergonzada niña dijo fueron un golpe crítico.
Sonrió ampliamente a Dale. El tipo de sonrisa que no desaparecía en ningún momento mientras comía sus postres favoritos.
-A Latina le gusta Kuroe, pero a mí me gusta mucho, mucho más Dale.
-¡Yo también te quiero, Latina! ¡Eres adorable…!
Latina parecía extremadamente feliz por lo que Dale había dicho y por su abrazo.
Dale estaba locamente feliz a pesar de pensar que si este fuera un plan para dejar de lado el tema habría caído de cuatro patas.
-Latina es tan mona… No quiero ir a trabajar.
-¿Ya vuelves a decir idioteces?
Rita puso una cara terrible, como si estuviese harta de aguantar las palabras de Dale.
-¡Noo quieroooo! ¡No puedo volver por el día y no sé hasta cuándo tendré que quedarme allí! ¡Si dejo a Latina, dime qué consuelo tendré enfrentándome a esos malditos viejos en el tesoro escondido!
Al parecer, Dale estaba algo estresado, aporreando y dando golpes en el suelo como un niño mimado.
-¿Por eso quieres que Latina también vaya?
-Ni de broma. ¿Qué pasaría si esa gente atrapase a Latina…? Sólo me puedo imaginar cosas malas.
Dale se dejó caer rendido en la barra, volviendo a su estado normal al instante.
-Ya lo pillo… Después de todo es trabajo, no hay otro remedio. Si pienso que Latina me está esperando parece que vale más la pena hacerlo… Al parecer Latina tiene unos amigos así que ahora seguramente se podrá distraer cuando esté en casa… Ya lo pillo.-Apretó los puños con fuerza.-¡Pero aunque lo entienda, no me gusta! ¡No me gusta!
Rita con ojos de no poder hacer nada miró a Dale declarar eso con decisión y pensó: “Ah, tal y como esperaba, este chico no tiene remedio”.
-Si lo entiendes, cómprale algún detalle que le pueda gustar a Latina de la capital.
-Ropa… Tiene tallas y no creo que pueda llevarlo en el momento, así que eso no… A Latina le gustan las chucherías y en la capital hay una tienda famosa, ¿qué te parece si la miras?
-Regalos… Regalos, ¿eh…?
Dado que Dale iba muy a menudo a la capital por trabajo, nunca había comprado regalos. Quizás algún objeto que Kenneth le pedía puesto que era difícil de encontrar en Kroix.
Ante la mención de los nuevos y populares dulces de la capital, Latina era todo sonrisas. No había duda de que a su “gracias” le habría añadido “te quiero, Dale”.
-Yo… Creo que voy a esforzárme al máximo.
-Ah-asintió.-Sí, vale.-Una respuesta bastante casual por parte de Rita.
La mañana en que Dale se marchaba a la capital por trabajo, Latina salió de la cama para despedirle. El sol matutino apenas era visible por lo que era mucho más temprano que su hora de despertarse habitual.
-No te fuerces… ¿Has descansado bien?
Ella negó con la cabeza negando las palabras de Dale. Latina empezó a arrastrarse debajo de las sábanas, retorciéndose en la cama. Pero parecía tener bastante sueño. Como pareció extremadamente peligroso que la niña bajase las escaleras y demás, Dale con una sonrisa tensa, la llevó en brazos. Aunque no había pasado mucho tiempo desde que la conocía, se sintió gratamente aliviado al comprobar que había ganado peso.
Quedándose dormida con la cabeza dando tumbos, Latina que intentaba mantenerse despierta continuamente, seguía medio dormida.
-Lo siento, Latina, me voy durante un tiempecito, ¿aguantarás?
-Latina… bien. Esperar a Dale.
Dijo el joven acariciando la cabeza de la niña que le respondió con un rostro serio.
-Puedo aguantar. Latina se quedará con Rita y Kenneth. Así que, por favor, vuelve.
-Ah, volveré con regalos así que… Ten cuidado.
La abrazó con fuerza por última vez y la soltó. Se dirigió a la salida de la posada dejando a Kenneth a cargo de la niña.
-Cuida a Latina.
-Ah, cuídate tú también.
-Latina me está esperando, así que tengo que hacerlo.
El ver a Dale riéndose de tal forma respondiéndo algo así era algo nunca visto.
-Bueno, ya me voy.
-Dale, buen viaje. Trabajo, cuidado.
-Ah, voy a esforzarme al máximo.
Dale partió hacia la capital con Latina balbuceando esas últimas palabras.