Werewolf & Assassin CAPITULO 1

Modo noche

El fuerte hedor de la muerte inundaba el alrededor con diversos cuerpos cortados, tripas y órganos con miembros cercenados y algunas cabezas decapitadas, cubrían el suelo junto al mar rojo, todo desde la ubicación de un lúgubre y sucio sótano.

 

Un foco iluminaba cuanto podía la macabra escena, del paisaje repleto de cadáveres de hombres con pinta de matones, armados con bates de aluminio, navajas y nudillos de hierro, todos y cada uno privado de su último aliento.

 

El autor de tal matanza se hallaba en la esquina de una pared sentado, intentando cubrir con su mano la hemorragia de su abdomen a causa de un disparo de pistola.

 

El autor se revela como como un muchacho en sus 18 años, de un inusual cabello color blanco corto, poseía ojos azules y una altura de 180 cm, el arma predilecta de su sangrienta hazaña era un machete.

 

Su cuerpo presentaba diversas heridas de cortes en sus brazos, piernas y algunas en su espalda y pecho, pero fue la herida de bala en su abdomen en que finalmente azoto su vitalidad, recordó el momento de su descuido que lo dejo en tal fatal estado.

 

Era su última víctima, un obeso hombre a quien con su machete abrió su regordete estomago privándole de sus gulosos contenidos, el hombre en su agonía apunto con la pistola 9mm de su mano y asesto con su balazo.

 

—999… solo he llegado a matar 999 personas… -Dice el herido muchacho de cabellera blanca en voz alta —Tan solo… faltaba uno más para el mil…

 

Su mirada se tornaba borrosa, notaba como sus fuerzas iban mermando, siendo arrastrado por el inevitable fin, sucumbe a la oscuridad al cerrar sus parpados.

 

—Aun no me apetece… ir a dormir en el más allá… mi sed de sangre… proclama más…

 

__________________________________________________________________

 

Abrió sus ojos nuevamente, presenciando una escena desconcertante, se hallaba desnudo y recostado boca arriba sobre un altar de piedra, inmovilizado por cadenas en cada una de sus extremidades, la herida de su abdomen se encontraba cubierto por una venda la cual no recuerda haberse colocado una.

 

Miro a su alrededor para buscar alguna explicación pero solo hallo más confusión, vio que se encontraba en una cueva desconocida, rodeado de 4 misteriosos individuos vestido con túnicas blancas y máscaras de madera con la imagen del rostro un lobo, dando a la fuerte sospecha de ser sectarios.

 

Pero lo más impactante era aquello que se encontraba a escasos centímetros al frente de él, estaba allí parado mirándole fijamente con unos penetrantes ojos amarillos, una cosa inhumana, un lobo bípedo con casi 2 metros de altura, su cuerpo estaba cubierto por un pelaje blanco mezclado con gris, presentaba en su cabeza un cuero cabelludo negro largo y el par de senos de su pecho resaltaban a la criatura como mujer.

 

Era una bestia sobrenatural, mitad lobo y mitad hombre, un licántropo. El muchacho de pelo blanco pensó entonces que todo se trataba de un anormal sueño, pero el grado de realidad que percibía le hacía dudar de aquella hipótesis.

 

La bestia avanzo lentamente hasta subirse al altar y caminar en cuatro patas hasta el muchacho, acerco su hocico al rostro del chico mirando sus azulados ojos, la licántropa no desprendía hostilidad alguna, no gruñía o mostraba sus colmillos con intenciones de comérselo.

 

Abrió su boca y con su lengua, empezó a lamer el desnudo pecho del muchacho, saboreando la sangre de sus heridas de cortes, subiendo hasta pasar por su cuello y seguir haciendo de las suyas por un par de minutos.

 

Se detiene unos momentos y vuelve a mirar fijamente al muchacho, colocando una de sus peludas manos sobre la mejilla izquierda del chico, acerca su lengua lamiendo con afecto su hombro derecho unos segundos y luego emite una leve risa, acto seguido muestra sus colmillos y muerde con intensidad el hombro al que lamia.

 

El chico percibe un dolor inimaginable, mientras gritaba ante la dolencia que sucumbía, uno de los sectarios entrega a la licántropa un recipiente de piel rellenado con un líquido en su interior, la criatura llena su boca con el brebaje pero no lo traga, a la fuerza toma con una mano la cabeza del muchacho peliblanco y con la otra abre su boca, introduciendo ella su boca en la de él para forzar a hacerle tragar aquella bebida.

 

El herido joven siente el amargo sabor de aquello que tragaba, a solo poco tiempo, la sensación de dolor de la mordida disminuía y pronto su vista se vuelve mareada, un profundo sueño envuelve su consciencia y fuerza sus parpados a cerrarse, regresando a la oscuridad.

 

__________________________________________________________________

 

Nuevamente sus ojos vuelven a abrirse, se encontró de nuevo en aquella cueva, completamente desnudo y sobre el altar de piedra, solo que ahora estaba solo y ya no había cadenas aprisionando sus extremidades, era libre de ponerse de pie.

 

No había rastro alguno de los sectarios y la bestia lobo, el muchacho sumido en la confusión nota que las heridas que tuvo alguna vez en su cuerpo habían desaparecido como por arte de magia, ni un solo corte encontró, ni siquiera la grave herida de su abdomen.

 

Incluso hasta la venda que tenía hace poco había desaparecido, no había ni el más mínimo rastro de sangre o cicatriz en él, ni siquiera su hombro derecha presentaba lesión alguna y aun recordaba psicológicamente la mordida de aquel monstruo lupino, era como si nunca hubiera sido herido alguna vez.

 

No comprendía que sucedía, no entendía que ocurría, pero ignoro todo eso, pues vio que estaba vivo y con que su encuentro con la muerte haya sido interrumpido, le bastaba para reconfortarse de momento, pues ahora se centró en averiguar lo que a su alrededor estaba pasando.

 

Vio un camino que seguir de la cueva, pues era el único, al llegar afuera mira hallarse en un bosque, con un cielo todo nublado y un ambiente frio.

 

— ¿Dónde carajos estoy? –Se pregunta él.

 

El último lugar que recuerda haber estado antes que todo lo extraño ocurriese, era aquel sótano donde confronto a los matones que iban por él, pero ese lugar se encontraba en el callejón en una ciudad, ¿cómo fue posible que terminase de allí hasta donde se encontraba actualmente?, por no añadir también la existencia de la licántropa que la mordió.

 

Un estornuda interrumpe sus pensamientos, el frio ambiente a su alrededor empezaba a afectarle, buscar algo que le diera calor era su tarea primordial ahora, empezó a caminar por el bosque atento a su alrededor, ante los peligros de la fauna salvaje o peor, de otra criatura inhumana.

 

Con vista aguda no se rinde en buscar y sus esfuerzos dan fruto, a unos cuantos metros había avistado algo que llamo su atención, corrió para encontrarse sobre un sendero un carruaje negro derribada, restos humanos de cadáveres despedazados hasta quedar irreconocibles se hallaban sobre el vehículo.

 

El chico camino sin inmutarse pisando los carnosos pedazos de los muertos, buscando algo de valor que cubriese su necesidad vital, fue entonces que escucho el gemir de una voz masculina, había un sobreviviente.

 

Encontró entonces a un muchacho de pelo castaño de su misma edad, estaba seriamente herido de gravedad, recostado sobre un lado del carruaje, jadeando mientras trataba de detener en vano la pérdida de sangre con unas vendas.

 

Le habían arrancado casi todo su brazo derecho y la mitad de la piel de su rostro de su lado izquierdo como si una bestia le hubiera dado brutales mordiscos, su carne lacerada era totalmente visible y tan pronto vio el herido chico al muchacho desnudo de pelo blanco, detuvo su vendaje en su cuerpo para mirarlo fijamente con nervios.

 

— ¿Quién… quien eres tú? –Pregunta aterrorizado el seriamente herido chico.

 

—Peter Garnier, ¿y tú quién eres tú? –Se le acerca sin inmutarse de la impresión por las heridas de herido joven de pelo castaño — Sí que estas hecho mierda, ¿quién te dejo así?, ¿un puma?, ¿un oso?.

 

—Lo…bo… lo…lo…bo…

 

—¿Eh?, ¿un lobo?.

 

Recordó entonces la imagen de aquella bestia bípeda.

 

—Así que también te encontraste con aquella cosa –Dijo Peter en voz alta.

 

El herido chico intento formular unas últimas palabras, pero su cuerpo sucumbe ante las heridas y vomita una considerable cantidad de sangre que culmina con su pulso.

 

— ¡Oye!, ¡no te mueras aun y dime donde rayos estoy!, carajo… ya la palmo.

 

Ruido de follajes cercanos revelan la presencia de animales salvajes acercándose a Peter, el muchacho voltea para encontrarse rodeado de una manada de lobos grises, presenciando un festín ante sus ojos con los restos de los cuerpos despedazados, el cuerpo del recién fallecido chico y por supuesto, el joven peliblanco.

 

El muchacho busco rápidamente algo cerca que tomar para defenderse, y fue que lo hallo al lado del chico de pelo castaño muerto, una larga espada de plata semejante en aspecto a un cuchillo de carnicero con una hoja de 80 centímetros, la espada tenía un conjunto de dientes en su hoja con similitud a una motosierra.

 

—¿¡Quieren una probada de mi perros de mierda!?, ¡pues venga el que pelotas tenga! –Empuño Peter con ambas manos la espada desafiando a los lobos.

 

Peter fija sus ojos detenidamente al lobo que reconoce como el líder de la manada, los dos cruzan sus miradas y de repente se da un hecho imprevisto, el lobo alfa gime del miedo y se da vuelta para huir, el resto de los depredadores hacen lo mismo.

 

El joven peliblanco se alivia al verse a salvo, pero aún no se encontraba del todo fuera de peligro, con el frio aun afectándole, se enfocó nuevamente en la tarea de buscar algo que le diera calor, fue entonces que miro el cuerpo carente de vida del chico de cabello castaño, entonces comprendió que debía hacer.

 

—Lo siento compañero, pero muerto a ti ya no te sirve, y con este frio siento casi congelado los brazos y piernas, y creo que también mi testículo izquierdo.

 

Con aquel argumento, Peter se hace con las prendas del muerto.

 

Continuara…

[adinserter block=»16″]

Please complete the required fields.
Ayuda a Tunovelaligera a reportar los capitulos mal.




Visitar tunovelaligera.com Si no te muestra siguiente pagina, tienes que volver activar javascript.