Werewolf & Assassin CAPITULO 2

Modo noche

Desvistió al joven muerto y se hizo con su ropa sin importar la sangre impregnada en ella, vistiéndose con un abrigo marrón en conjunto con una camisa blanca, largos pantalones color café junto a unas botas negra y hasta incluso los calzoncillos, deshaciendo su problema de desnudes siente como poco a poco el calor llega a su cuerpo con la indumentaria tomada.

 

Además consiguió como botín extra, un bolso con correa larga que llevaba adentro dinero en forma de unos billetes verde que recordaba al dólar y una pistola, pero aquella que encontró tenía un aspecto más primitivo a las armas de fuego que él conocía, esta se asemejaba a una pistola del siglo XVIII.

 

Con el problema del frio resuelto, la siguiente tarea era averiguar donde se encontraba, el bosque que le rodeaba era una localización totalmente nueva para él, la mayor parte de su vida siempre la ha pasado en la ciudad, no tenía la menor idea de adonde estaba, yaciendo perdido hasta no indagar más allá del problema.

 

Pero otro asunto se sumo a la lista, del nublado cielo y la poca luz que trasmitía, observo como este disminuía, era un indicio de que la noche no estaba lejos de llegar, necesitaba encontrar un lugar en el cual pasar la noche, ya fuera un poblado, establecimiento o hasta le bastaría con una cabaña, lo que fuera que le evitara exponerse a los peligros nocturnos del bosque, seguir el sendero era la mejor opción, pues llevaría con más posibilidad a la civilización más cercana.

 

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Camino una hora por el sendero y el cielo estaba casi por oscurecerse por completo, pronto los oídos atentos de Peter habían captado un ruido, su curiosidad le hizo acercarse con sigilo al lugar procedente de aquello que oía, desde la seguridad de un arbusto observo una escena que le hizo dudar aún más de la realidad que él conocía.

 

Sobre un pequeño campo abierto del bosque, observo a cuatro mujeres adultas armados con armas blancas, una de ellas una chica de gabardina negra sostenía una pesada espada con las dos manos, la segunda usaba un hacha en una mano y en la otra un ancho como pesado escudo de hierro, la tercera por su parte usaba un arco de metal y estaba distanciada de las dos primeras y la cuarta quien también mantenía distancia no poseía arma alguna en manos, estaba desarmada.

 

Las cuatro yacían luchando contra una bestia oso descomunal, poseía un tamaño mayor de 2 metros y medio, de garras filosas como espadas con 7 dedos en cada extremidad superior, su pelaje era puramente negro compuesto de púas en su espalda, sus ojos eran rojos como el fuego, poseía una cola larga como látigo y en su frente tenia pegado una piedra roja muy llamativa.

 

La bestia ataca a la mujer espadachín, pero este es bloqueado por la poseedora del escudo quien resiste el impacto sin problema, arroja su hacha asestando en uno de los ojos del monstruo y acto seguido el arma desaparece y reaparece por medio de teletransportacion hacia la mano de su dueña.

 

La arquera tensando el arma manifiesta sobre las cuerdas un proyectil de energía incolora con destellos eléctricos, la cual dispara asestando en el ojo restante de la criatura, la vista del ser salvaje se ve completamente destruida, la sangre chorreaba de sus inexistentes globos oculares, hasta que vapor empieza a salir de ellos, se estaba regenerando lentamente.

 

La espadachín aprovecha y haciendo uso de un par de botas especiales metálicas realiza un brinco sobrehumano de 3 metros con un giro en el aire, con el filo de su arma desciende sobre la criatura, la hoja desprende una forma de energía similar a la del arco y esta se convierte en un intenso calor envolviendo a la cuchilla del arma en altas temperaturas.

 

De una pasada, la espadachín corta con fuego uno de los brazos del monstruo, su intención era su cabeza, pero aun así logra provocarle un daño severo, la bestia ruge en agonía mientras de su herida perdía más sangre.

 

— ¡Ahora! –Exclamo la espadachín mirando a la persona que no poseía arma alguna en manos

 

Pero incluso sin algo de equipo a su favor, no era alguien indefensa, empezó a mover sus manos creando de ellas la misma energía incolora con propiedades eléctricas, dando la forma de una esfera la cual lanza hacia el monstruo impactando en la cabeza y produciendo una explosión, el oso moribundo cae de espalda hacia el suelo.

 

Peter ante lo visto trataba de digerir aquella “realidad”, se daba a la desesperante idea de que todo lo que veía hasta ahora fueran crudas alucinaciones, que su imaginación se había vuelto mentalmente inestable.

 

Pero él sentía que todos sus sentidos estaban orden, sabía con detalle y claridad que su cuerpo estaba bien y su mente como su cerebro no estaban alterados con extrañas percepciones surrealistas, todo lo que veía, era la auténtica realidad.

 

Se alejó siguiendo su camino y reflexionando sobre ello, pero a los pocos segundos de emprender nuevamente su caminata una fuerte agitación sacude el interior de su cuerpo, un intenso dolor en su pecho que le hace caer de rodillas, sus ojos se tiñen de un amarillo inhumano y un par de colmillos como de un animal salvaje se forman en su boca.

 

—Calor… siento dolor y mucho calor… ¡aaaaah!… duele como la mierda…

 

Su agonía es oída por el cuarteto de mujeres quienes llegan hacia el sendero por el cual se encontraba, observando a Peter de rodillas, una de ellas se acerca con intención de darle una mano.

 

— ¡Hey chico!, ¿estás bien? –Le pregunta la espadachín acercándosele.

 

El dolor de Peter se reduce lo suficiente para ponerse de pie y darse la vuelta para responderle a la mujer, pero tan pronto ella mira los rasgos inhumanos en sus ojos y su boca, retrocede con una expresión de alerta.

 

— ¡Es un hombre lobo! –Avisa a sus compañeras.

 

Su solidaridad es cambiada por hostilidad, el grupo armado de mujeres apunta sus armas hacia el chico peliblanco, Peter era consciente de que ellas realmente iban a matarle, luchar no era una alternativa, el dolor persistía aun, la desventaja sobrepasaban sus oportunidades si decidiese dar pelea.

 

La espadachín fue la primera en atacar, con el agitar de su enorme arma blanca de manera horizontal, Peter observa como el filo de la espada de su agresora aumenta de temperatura, como hizo contra la bestia oso, evadiendo su letal corte caliente la hoja roza contra la corteza de un árbol dejándole una notable quemadura, pronto el elevado calor del arma va desapareciendo volviendo a su estado ordinario.

 

— ¡Mierda!, se le acabo la energía del núcleo a mi “Gear” –Dijo la espadachín.

 

La mujer revisando un bolsillo de su gabardina negra, toma de ella un objeto cilíndrico del tamaño de una pila grande (D2), el objeto en cuestión estaba de hecho de un vidrio transparente con dos electrodos sellando los lados izquierdo y derecho de esta, se podía observar el contenido de su interior, un cristal incoloro flotante con forma de estrella que irradiaba energía con destellos eléctrico constantemente.

 

La espadachín revela una ranura desde la empuñadura de su arma, en el cual retira un cilindro igual al primero, con la diferencia de que el cristal incoloro de su interior no brotaba energía alguna, insertando en la ranura aquella que si la poseía.

 

— ¡Ahora si está cargada, a darle duro a este perro sarnoso! –Exclama con el manifestar de elevado calor en la hoja de su espada.

 

Peter se echa a correr para salir del sendero y meterse de lleno al bosque, incluso si corría el riesgo de perderse, era mejor que morir, la mujer del grupo que no poseía un arma blanca, desenfunda una pistola y dispara hacia el muchacho asestándole la bala en el brazo izquierdo, pero incluso aquella herida no detuvo al chico de seguir corriendo.

 

El muchacho quien poseía un arma de fuego también guardada en el bolso, la toma con su brazo sano y mientras huía realiza el único disparo que tenía hacia la atacante pistolera, sin embargo, ella crea con extraños poderes una barrera con la misma energía que manipulo en su lucha contra el monstruo y rechaza el proyectil de Peter desviándolo hacia el suelo, pero aunque no pudo herirla eso basto para hacer tiempo y lograr meterse al interior del bosque, sus agresoras no parecían dispuesta a perseguirle.

 

El muchacho siguió corriendo hasta que la noche llego, aguantando el dolor desconocido en su pecho y la bala en el brazo izquierdo, fue entonces que la fatiga pronto detiene sus pasos tropezándose en el instante, cae bruscamente rodando en el suelo, sentía que su consciencia se desvanecía y sin resistirlo cae en la inconciencia.

 

Unos pasos se oyen acercando al inconsciente muchacho, alguien se detiene justo a su lado, una silueta femenina.

 

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Un sombrío bosque, una tétrica y lúgubre zona forestal de un cielo sobrenatural completamente negro carente de estrellas y nubes, fue la siguiente parada del chico peliblanco, apareciendo allí todo desnudo, hojas flotaban danzando en el aire con la ausencia de brisa o viento alguno, no había frio o calor en el ambiente.

 

— ¿Dónde fui a parar ahora? –Se preguntó Peter desconcertado.

 

Un rugido bestial hizo eco en sus oídos, venía de unos pocos metros a su espalda, se dio vuelta rápidamente y observo la aparición de una entidad con el aspecto de una niebla roja, que formaba la imagen de un horripilante lobo fantasmagórico de ojos negros sin pupilas y macabros dientes monstruosos, se acerca a Peter mientras emitía una risa diabólica.

 

— ¡JAJAJAJA!…

 

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Peter despierta del extraño sueño, hallándose recostado en la calidez de la cama en el interior de una habitación desconocida con el torso desnudo y descalzo, a su lado se encontraba una mujer canosa abrigado con ropaje blanco, leyendo un libro en su mecedora con la luz de una lámpara de aceite en un velador.

 

—Despertaste muy rápido, eso es una buena señal –Dijo la mujer.

 

El dolor de su pecho ya no estaba y la herida en su brazo izquierdo tampoco.

 

—No te preocupes, el metabolismo de tu cuerpo se encargó de curar la herida de aquella bala una vez que te la extraje –Le notifico la mujer.

 

Sobre una mesa de madera, se hallaba una bandeja de acero con una pinza quirúrgica ensangrentado, un paño humedecido teñido de rojo y un proyectil redondo, evidencia oficial de que la bala había sido retirada de su cuerpo, además de que allí se encontraba también su abrigo marrón y la camisa blanca.

 

—Cuanto te traje note por un momento ciertos aspectos llamativos en tu rostro y a juzgar por la forma en que sano esa herida, obviamente no eres humano, con todas esas características… eres un hombre lobo, ¿no? –Le pregunta ella.

 

Peter se sintió alertado tras ese comentario, dado a su experiencia reciente de casi morir por aquella razón, pero el muchacho no sintió hostilidad alguna en la persona que tenía en frente.

 

—Puedes estar tranquilo, ya sean hombres lobos, vampiros o demonios, no tengo nada en contra tuya –Dejo en claro la mujer mayor.

 

— ¿Quién eres?.

 

—Me llamo Nora, y esta es mi cabaña del bosque.

 

—¿Vive sola en este bosque?.

 

—Algunos preferimos la calma de la naturaleza, antes que la hipócrita y ruidosa civilización de una ciudad.

 

—Dudo mucho que haya tanta calma en este bosque con esas cosas rondando allí afuera.

 

—Oh, hablas de los “Cryptian”.

 

Una palabra desconocida resalto en la conversación, pero no fue la única.

 

—No te preocupes por ellos, con los cazadores rondando por estas áreas a menudo, ninguno suele aparecer por aquí, además la mayoría de los Cryptian que se encuentran por estos lares son de baja categoría, hasta el punto de que el cazador más novato podría arreglárselas para matar a uno con el Gear más mediocre sin problema –Explico la mujer.

 

“Cryptian, “Cazador” y “Gear”, la última palabra la había escuchado con anterioridad de la boca de aquella mujer espadachín.

 

—No entiendo nada de lo que dice, ¿qué esos esos Cryptian?, ¿esos cazadores y esos… Gear o como se llamen? –Se pregunta el joven peliblanco en voz alta totalmente confuso.

 

— ¿Qué cosas dices?, es de sentido común en toda Eliux saber algo tan simple.

 

—¿”Eliux”?.

 

—El nombre de nuestro mundo, oye chico, ¿acaso pasaste toda tu vida viviendo bajo una roca?, es como si no supieras nada de este mundo.

 

“Este mundo”, con aquella palabra entrecruzando en su cabeza, Peter Garnier llego a una conclusión, una absurda y carente de mucha lógica pero a la vez tan racional como sensato, después de todo lo presenciado, era la mejor idea de que se le había ocurrido, su conclusión era pues que donde se encontraba actualmente, no era su mundo, sino que su misma existencia como la conocía, le habían situado en la realidad de otro mundo.

 

—Si… pase toda mi vida bajo una roca –Dijo en voz alta con su mano en su cara tratando de digerir tal verdad.

 

—Si necesitas ponerte al tanto de las cosas, dejare que Amy se ocupe de ti –Dijo la mujer mayor poniéndose de pie.

 

—¿Amy?.

 

Tan pronto pronuncio aquel nombre, la puerta de la habitación se abre, ingresando una enérgica muchacha de cola de caballo pelinegra de la misma estatura y edad de Peter, vistiendo una camisa marrón junto a una falda del mismo color, en la cintura de su ropaje tenia enfundada un sable.

 

— ¡Volví con la caza de hoy, abuela! –Notifico la chica.

 

—Buen trabajo Amy, me encargare entonces de a preparar la cena para los tres –Dice Nora caminando hacia la puerta.

 

— ¡Espere! –Peter le habla deteniendo sus pasos —Dado a que estoy recuperado, puedo marcharme, por lo que le ahorraría el preparar ese tercer plato.

 

—Jejeje… eres un muchacho testarudo muy tonto, y dime, ¿a dónde iras? –Le formulo la mujer una pregunta vital —Hasta donde sé, no tienes idea de los Cryptian y una caminata nocturna con ellos afuera no es una buena idea, podría apostar a que no tienes la menor idea de que parte del bosque estas  o a donde ir, en simples palabras, apenas abandone esta cabaña y te valgas por tu cuenta de manera tan precipitada, será cuestión de tiempo para que mueras muy pronto.

 

—Yo… -Dijo Peter a medias sin palabra alguna con la que defenderse.

 

—Quédate hasta el amanecer aunque sea, y deja que Amy te aclare un poco la mente, cuanto más lo veo, más creo que has vivido bajo una roca todo este tiempo.

 

Nora abandona el cuarto cerrando la puerta, dejando al cuidado del joven en manos de la muchacha de nombre Amy.

 

—Cielos, en verdad eres un caso único –Le sonríe Amy —Dice la abuela que eres un hombre lobo, ¡que genial!, siempre quise conocer a uno.

 

—Te confías demasiado, ¿no temes que pudiera ser peligroso? –Le pregunta él con una expresión maliciosa.

 

—No, porque si hicieras algo sospechoso, te mataría sin dudarlo –Contesto ella deleitaba una sonrisa sombría con sus palabras.

 

Peter sintió lo peligrosa que podía ser aquella chica, provocarla no era una buena idea, además la espada que traía consigo no la tenía a su lado, Amy notando que el muchacho buscaba su arma ella le explico que se encontraba en la sala principal junto al bolso que traía, misma sala que es en donde la mujer mayor estaba haciendo la cena.

 

—Por ahora relájate y descansa un poco, la abuela dice que te explique unas cuantas cosas, con mucho gusto lo hare, a cambio, quisiera que me hicieras un favor –Le pidió la muchacha.

 

—Mientras no sea dinero o mis orgasmos, por mi bien.

 

— ¡Jajaja!, descuida no será algo inquietante, en cuanto a lo que quieres saber, ¿por dónde comenzamos?…

 

Continuara…

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