Dawn of Man – Capítulo 2
Capítulo 2
La noche pasó y el sol cada vez se asomaba más y más, iluminando todo a su largo paso. Sumemos al amanecer los cantos de los pájaros que cantaban con mucho entusiasmo y alegría, siendo sus cantos transmitidos y llevados por la brisa que recorría, aunque poca, entre los árboles.
Con dichos cantos, una persona que se encontraba descansando o mejor dicho, tratando de dormir, abría los ojos poco a poco, molesto al parecer por los repentinos cantos de los pájaros que siendo una linda melodía, no le gustaba despertar con tales ruidos.
«Mm… ¿ya es de día?»
Frotaba sus ojos a la vez que trataba de sentarse en el lugar. Tras frotar sus ojos, bostezó a la vez que estiraba y apretaba sus ojos con fuerza para poder despertarse del todo y no seguir dormido. Miró otra vez, dándose cuenta enseguida en donde estaba era justamente debajo del árbol el cual había encontrado el día anterior.
Muchas cosas se le venían a la mente mientras seguía sentado y se rascaba la cabeza, pensando más que nada su primer día en lo que la Diosa decía ser un nuevo mundo y que, a pesar de estar aquí, no se daba la idea de estar lejos de su verdadero hogar y más precisamente su familia.
Ya no había vuelta atrás por lo que decidió borrar esos pensamientos y concentrarse en seguir adelante. Si había sido traído aquí fue por alguna razón, razón que desconocía totalmente pero tampoco estaba interesado en conocerlo. Además, sumaba el hecho de que hasta él debía reconocer que le parecía repetitivo este tipo de historia, alguien como él en otro mundo, invocado por razones seguramente egoístas, entre otras cosas.
Muchas ideas se le venían en la cabeza con respecto al tema y, saliendo del árbol y viendo como la luz solar atravesaba e iluminaba todo el bosque, empezaría un nuevo día tratando de lograr hacer lo mismo del día anterior
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Una vez preparado para salir a explorar y de ser posible cazar, emprendió nuevamente su tarea de mirar los alrededores otra vez y buscar nuevamente algo para comer ya que, sólo el venado no sería suficiente para satisfacer su hambre o mejor dicho, sólo comer venado no quería.
Ese día y los siguientes días, priorizó explorar todo a su alrededor y dejando la caza para cuando fuese necesario, más cuando pasaba hambre porque así, el hambre lo llegaría a demostrar más determinación en buscar para comer.
En ningún momento de los días que utilizaba para mirar todo a su paso sin dejar pasar nada encontró algo de fruta o algo que se pareciese como una verdura. No había nada de nada. Abundaban si animales como los conejos, serpientes, algunos pájaros que volaban entre los árboles, diversas criaturas que se encontraban en lo bajo de la cadena alimenticia. Eso y que para variar que tuvo que esconderse algunas veces debido a la aparición de algunos animales que, sabiendo que podría cazarlos, no tenía la confianza suficiente para acabar con animales mayores que él.
Tigres, leones, osos, animales que superaban en creces su capacidad y estando cada día explorando el bosque, nunca esperaba que se encontraría con tales depredadores haciendo que su trabajo de explorar sea interrumpido y ni hablar de cazar. Incluso no esperaba tampoco encontrar una manda de lobos y por ende, terminaba siempre escondiéndose o tratando de evitar siquiera entrar en un rango suficiente para que lo detectaran.
Por suerte si pudo encontrar y cazar presas menores como algunos conejos y alguna que otra ardilla que, pasando los días, se sorprendía enormemente la puntería y la estabilidad que poseía con el arco. No tenía dominio alguno con él y al pasar los días, fue descubriendo poco a poco su competencia con él y entrenar dicha competencia.
Aun dominando el arco, pero con ese dominio no pudo encontrar una salida del bosque, siendo así enormemente grande. Únicamente se sintió con suerte cuando, explorando, encontró un rio. Más sabiendo que ahora tenía la capacidad de poder tomar aguay rehidratarse. En los días que pasaban, su hambre era ampliamente saciada pero lamentablemente, su sed aumentaba cada vez más. Desconocía algunas cosas sobre sí mismo, siendo así la razón de no morir por deshidratación una de tantas.
Pero tanto pensar sobre todas estas cosas llegaba a agobiarle por más que pensara demasiado en ello. Seguía teniendo bastantes cosas cuestionables de donde estaba, más sobre él mismo por algunas cosas que había visto como nuevo sobre él pero, teniendo en mente el mismo pensamiento anterior, olvidaba todo sobre ellos.
Al descansar cerca del rio, ahí fue cuando se dio cuenta de que era posible que dicho rio desembocara en el mar. Si con ello llegaba al mar, también saldría del bosque y muy posiblemente encontraría humanidad la cual esperaba con ansias conocer. Pero también la idea de conocerlos llegaría a ser peligroso debido a su hostilidad y sabiendo su comportamiento tan primitivo, no podía esperar nada bueno.
«Llevo poco más de una semana en este mundo y no he encontrado a nadie aun… Más todavía, no he podido salir de este maldito lugar. Nunca hubiese pensado que sería demasiado grande este bosque de mierda…» hizo una pausa y se recostó en el pasto mientras miraba al cielo o lo poco que se veía de él. «En fin… mañana debo empezar a seguir la corriente de este río y espero que con eso me lleve lejos de aquí…»
Cerró sus ojos, ahora queriendo dormir y poder descansar mientras esperaba ya expectante de lo que podría pasar el día de mañana.
A la siguiente mañana, una vez despierto y ya totalmente refrescado por el agua del río, estaba listo para volver a explorar o mejor dicho estaba listo para seguir la corriente para por fin salir de aquí. Tomó su arco, checó si tenía todas las flechas a mano, guardó su espada en su respectiva funda al igual que el pequeño cuchillo que llevaba en su espalda y partió.
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