Dawn of Man – Capítulo 3
Capítulo 3
Sorpresa había en su cara cuando, por fin y luego de algunos días, logró salir del enorme y maldito bosque.
No sólo había sorpresa en su cara sino una enorme sonrisa junto con una expresión de felicidad pura, casi haciendo que le fuera inevitable ocultarla y suerte para él que nadie lo podía ver ya que le parecería bastante vergonzoso.
Aparte de ver el río que se alargaba mucho más, también había una hermosa llanura con alguna que otras elevaciones en la tierra formando pequeñas montañas de pasto y sumando a ello, una gran variedad de árboles. Con todo esto, se adicionaba la presencia de algunos animales que merodeaban por la zona cercana a él, siendo así su seguridad una preocupación mayor. Era más fácil pasar de ellos en medio del bosque y también podía confundirlos pero, ahora estando en un entorno abierto, debía tener un extremo cuidado.
Aun así, eso no le quitaba el hecho de su alegría de poder estar fuera del bosque. Y nada tampoco como la hermosa vista que obtenía.
Por algunas horas, caminó tranquilamente o mejor dicho, caminaba atento a cada sonido que pudiese escuchar.
Su razón para estar tan alerta era simple: estaba rodeado. Animales salvajes, que para variar las cosas viajaban en manada, estaban en la proximidad de su posición por lo que hacer el menor ruido posible y evitar el contacto visual eran prioridad ahora mismo.
Lo único que podía extrañar del bosque era que podía ocultar muy bien su presencia por esconderse entre los árboles o encima de ellos y nadie lo notaria. A campo abierto y a pesar que algunas partes del lugar los árboles abundaban, esconderse no funcionaría.
Varios sonidos se acercaban hasta él, logrando alertarlo demasiado y poniéndolo tenso a tal punto de quedarse quieto y sin moverse.
Miraba a su alrededor buscando un lugar donde esconderse pero no encontraba nada y los sonidos se hacían cada vez más fuerte y por ende, ahora estaba desesperado y sin saber qué hacer. No esperaba para nada encontrarse en una situación como esta y por eso su mente estaba en blanco.
Unos segundos después, los ruidos que poco a poco se intensificaban iban desapareciendo. Pudo saber de donde provenían por lo que, segundos después de buscar dicho ruido, se trataba de un grupo de hombres y mujeres, viajando y charlando llevando tanto lanzas como arcos y flechas. Si su vista mal no le fallaba, las lanzas y las flechas estaban hechas de un material de color oscuro y por ende, desconocía el material.
“Al parecer si era cierto sobre que fui mandado a una época demasiado antigua. Su ropa apenas los cubre el cuerpo y al parecer sus armas, desconozco de que son pero al menos parecen bien hechas…” hizo una pausa para tratar de ver mejor a las personas. “También al ver sus físicos y demás puedo realmente confirmar que sí estoy en la época de los primeros hombres, esa mujer realmente no mentía”
Murmuraba y se frotaba el mentón al ver a ese pequeño grupo pasar frente a él a lo lejos. Aseguró que ninguno de ellos lo viera y una vez que salieron de su campo de vista, suspiro y se relajó sentándose en el suelo unos segundos de alivio.
Cuando levantó su cabeza y levantarse para buscar vida humana o algún lugar para descansar, allí vio un animal salvaje, mirando a su cara y mostrando sus enormes dientes. Desenfundando su espada de manera rápida y algo nerviosa, estaba preparado para pelear.
———
La partida de caza que había pasado antes cerca del peliblanco quien de lejos los miraba para saber si lo descubrían o no, volvía luego de estar casi un día completo fuera de sus respectivos hogares.
Sus rostros no mostraban la alegría previa que tenían y eso se debía principalmente a que, esta vez, no consiguieron nada que valiera la pena cazar. Algunos animales pequeños pero lo suficientes para alimentarlos a ellos pero no al resto de la tribu quienes empezaban a mostrar signos de hambruna y, por ende, ellos salieron a cazar para llevarles comida.
“¿Qué vamos a hacer?” habló uno quien llevaba una lanza a mano y se dirigía al resto mientras caminaban. “No hemos podido cazar nada durante todo el día y la situación en la tribu empeora poco a poco”
Los demás se miraban entre sí y concordaban con él, sabiendo que la situación poco a poco empeoraba y la comida más que nada ya escaseaba. Podía alimentar sólo a la mitad y por ende, una selección de quien viviría y quien no empezaría.
Esa fue la razón para salir a cazar y además, querían también respirar un poco y tomar un breve descanso de su hogar.
“Alto” todos hicieron una pausa al escuchar a alguien que venía detrás del grupo y voltearon a verlo. “Huelo sangre cerca” Con eso dicho, cambió su dirección y siguió sus instintos en base a la sangre que estaba empezando a oler.
Los demás se miraban entre sí, nuevamente y esta vez estaban demasiado confusos. No esperaban que, quien siempre estuviera callado y casi no hablaba, dijera algo y más cuando esto era que olía sangre por lo que lo siguieron sin decir nada todos a ver si era cierto.
Minutos después, lo vieron allí parado apoyando su mano en un árbol sin moverse y sin decir nada, casi hecho una estatua.
“¿Qué era ese olor a sangre que olían Liam?” Preguntó uno de ellos quien se acercaba poco a poco al verlo a lo lejos. No tenían el gran olfato que poseía por lo que al acercarse de a poco, el olor a sangre se hacía cada vez más fuerte y un tanto desagradable. No hubo una respuesta por parte del primero, sólo levantó su otra mano que no estaba apoyada y señalaba al frente de él. “¿Qué hay allí…? ¿Qué diablos sucedió aquí?”
Su asombro era el mismo que el mencionado Liam, quien en su rostro no se podía ocultar el shock al ver la escena que tenía frente a él. Ni siquiera mencionemos a los demás quienes se acercaban y se colocaban uno lado a otro. Estaban incluso con la boca abierta e incapaz de cerrarla.
Animales salvajes yacían en el suelo y una enorme cantidad de sangre desparramada por todos lados, llegando incluso hasta el rio que no muy lejos se encontraba del lugar.
Poco a poco, cada uno de ellos se acercaba hasta los cadáveres de los animales, viendo que algunos estaban sin cabeza, otros sufrieron enormes cantidades de cortes por todo su cuerpo, partidos por la mitad y falta de extremidades.
“Estos cadáveres… pertenecen casi a una manada completa de lobos” Cada uno tenía el mismo pensamiento que la persona que habló. Era sabido que los lobos si cazaban o si se desplazaban lo hacían en manadas y por lo que algunos hablando, llegaron a la conclusión de que era imposible que estos estuvieran mudándose a otro lugar por lo que estaban seguros que salieron a cazar.
“¡Oigan! ¡Encontré algo más aquí!” Un joven alto y fuerte de cabello negro, llamaba a los demás para que vieran lo que él mismo estaba viendo con incredulidad.
“¿Qué sucede? ¿Qué encontraste?” Vieron como su dedo, al igual que Liam antes, señalaba la orilla del rio que estaba frente a ellos y su reacción, era la misma: asombro y sorpresa. “¿Un tigre? No, espera… ¡Hay dos! ¿Quién pudo cazar dos tigres?”
“El mismo que peleó con los lobos” una mujer apareció entre los dos hombres y acercó a uno de ellos un arco de madera junto con algunas flechas que, viendo de qué estaban hechos, parecían ser mejores de lo que usaban. “Miren, aquí está el arco y algunas flechas que estaban en el cuerpo de algunos de ellos” Ambos miraban tanto el arco como las flechas y no creían que con sólo esto pudiera asesinar a tantos animales.
“¿De verdad sólo lo mató con esto?” La mujer negó con la cabeza antes de explicarle que, aparte del arco, usó algo más para matar a los animales, desconociendo el arma por completo.
“¡Oye Dylan! ¿Qué haremos con estos animales? ¿Lo llevaremos a la tribu?” La idea no era mala para nada. Todos asentían y miraban al recién mencionado si harían eso ya que la carne de los animales, aunque muertos al parecer hace rato, no estaba descompuesta o no mostraba ningún signo de estar pudriéndose.
“Sí. Cada uno agarré lo que pueda y lo llevaremos de nuevo a la tribu” Cada uno de ellos tomaron lo que podía sin objeciones y empezaban a dirigirse de nuevo a sus hogares y compartir lo que habían conseguido. Había pensado unos segundos si adueñarse de ellos estaba mal pero, poco le importaba y por lo tanto, con ayuda de alguien más, cargaba el cadáver de uno de los tigres mientras que otros cargaban el otro.
Esta noche, todos iban a poder comer y por supuesto, demostrar sus esfuerzos por haber cazado tales animales.
tunovelaligeras.com