Dawn of Man – Capítulo 6

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Capítulo 6

Todos miraban al joven de pelo blanco con ojos bien abiertos y tapando su boca de asombro. Este era el muchacho del cual la nieta del anciano de la tribu cuidó durante un mes entero y podían ver ahora que se había recuperado completamente.

Nadie se lo creería si le dijesen que un muchacho con un mes de descanso pudo recuperarse de heridas severas. Pero sus ojos podían verlo claramente en mejor estado y sobretodo, ¡estaba jugando con una niña ni bien se recuperó! ¡Realmente se recuperó!

“Has despertado joven, a pesar de tus heridas” Todos estaban amontonados y alrededor del joven y el dueño de la voz, siendo la multitud viendo de quien venía empezaban a apartarse. La voz del anciano era de respetarse a pesar de que poco podía hacer. Una vez estando frente a él, lo miró por unos segundos, de arriba abajo y sin dejar nada sin ver. Miró sus heridas las cuales ahora ya no estaban abiertas sino cicatrizadas. Todo su torso estaba llena de cicatrices, solo su rostro era el único que no estaba dañado salvo una parte de ella que llevaba una marca de garra. A pesar de ello su rostro era igual de perfecto. “¿Te sientes mejor?”

Se palpaba un poco en todo su cuerpo mientras también lo observaba. Luego de un pequeño momento, levanto su vista para mirar a todos y responder: “Creo que estoy muerto pero sigo vivo de alguna forma” Sorprendidos con la respuesta, se alejaron unos pasos mientras lo miraban ahora con algo de temor. Se reía internamente mientras los miraba con una sonrisa, estaba claro que no captaron su pequeña broma. “Lo siento, lo siento. Era una pequeña broma. Estoy bien, solo tengo algunos dolores para moverme pero dentro de unos días, estaré en mi mejor forma”

Hizo movimientos leves para demostrar su estado. El dolor que antes sentía y el cual les dijo a todos los que le miraban desapareció por completo. Él mismo ahora estaba cuestionando las capacidades de su propio cuerpo. Si recordaba pedir a la Diosa algunos cambios en su cuerpo pero esto ya era realmente exagerado.

Les agradeció a cada uno de ellos el cuidado que le han dado. Esto hizo que el anciano se riera. Tras terminar de reírse, les ordenó a todos que volvieran a realizar sus respectivas tareas. Para el muchacho, le dijo que le siguiera hasta dentro de la tienda para poder hablar con él.

———

“Entonces…”

“¿Entonces…?”

“¿Realmente no vienes del norte de las tribus que habitan las nevadas montañas?” Siguió negando una y otra vez. “¿De dónde eres entonces?” Si no pertenecía a ninguna tribu, de algún lado debe ser pensaba el anciano.

“De ningún lado” Se podía ver la frustración en su cara. No quería mentirle y tampoco decirle la verdad. Dudaba internamente si debía contarle algo o mentirle.

“¿Acaso tus padres están muertos? ¿Tribu aniquilada? ¿Expulsado?” Ahí empezó a pensar un poco que decirle. Su familia no estaba aquí, no pertenecía a ninguna tribu. Empezó a formular una pequeña historia, la suficiente para que suene creíble.

“Mi familia está muerta si mi memoria no me falla. Mi tribu dejó de existir cuando mis padres murieron debido a unos asaltantes cuando tenía alrededor de 6 años. Desde entonces, he vivido sólo y vagando por un tiempo…” La historia seguía un poco más, narrando los “sucesos” que atravesó antes de llegar a esta tribu la cual no tenía recuerdo alguno de su llegada. No había indicios de donde venía o a donde va. Espero que la historia se la haya creído murmuraba. Verlo asentir mientras pensaba le daba esperanzas de que lo haya creído.

“¿Tu qué crees Elisa?” Miró a la recién nombrada quien hasta ahora estuvo callada y mirando al peliblanco con ojos serios y de manera inexpresiva. Vaya, parece que va a matarme con su mirada pensaba. Esos ojos afilados casi hacían que temblara un poco de miedo y más con ese color celeste fuerte.

“Dice la verdad abuelo. No creo que tampoco mienta… aunque tengo una cierta duda con respecto a ti. ¿Cómo te llamas? No nos has dicho tu nombre” Con que querían saber su nombre. No tenía uno en particular y tampoco quería pensarlo por mucho tiempo.

“Es normal que no puedan saber mi nombre si estuve desmayado todo este tiempo” Una respuesta con un toque de gracia que, para Elisa, no tuvo nada de gracia. Su abuelo solo pudo suspirar un poco. Sabía que le causo un poco de gracia pero por la presencia de su nieta, guardó silencio. “La verdad es que no tengo nombre. Tampoco lo recuerdo”

“¿De verdad no recuerdas tu nombre?” Elisa alzó su ceja y entrecerraba sus ojos. Fuiste capaz de contar la historia de tu infancia y de cómo sobreviviste pero no recuerdas tu nombre. Como excusa, explicó que tanto tiempo solo y tratando de sobrevivir hizo que su nombre se le olvidara al igual de sus padres. “Con que es así… Abuelo, ¿qué haremos ahora que despertó?”

Elisa volteó su cabeza para ver a su abuelo quien trataba de pensar en algo. Minutos después, parecía como si las ideas dentro de su cabeza llovieran de a montón. “La única cosa que puede hacer ahora es ayudar a los demás. Debe pagar el cuidado que le hemos dado, especialmente a ti nieta”

Elisa asintió y ordenó al peliblanco que le siguiera, que si de verdad estaba dispuesto a pagar por su cuidado brindado, empezaría a trabajar ahora. Espero unos segundos para que ella saliera de la tienda y miró al anciano sólo para agradecerle por no haberle hecho nada malo a su cuerpo y que le hayan cuidado antes de seguir a la muchacha.

———

Mientras seguía detrás de ella, su vista miraba todo a su alrededor, centrando su atención en la gente que también le miraba con curiosidad y asombro en sus ojos. Si era por sus heridas era normal ser visto de esa manera pero, en sus ojos, notaba que veían a alguien raro y que no pertenecía aquí.

“¿Por qué la gente me ve de esa manera?” Preguntó poniéndose cerca de Elisa quien lo miró de reojo para luego mirar adelante otra vez. “¿Acaso ven a un muerto?”

“Tus heridas sanaron más rápido que cualquier otra persona viva en esta tribu. Además…”Miró de nuevo sólo para notar su largo cabello blanco que se movía con la brisa del viento. “…nadie había visto a gente con tu color de cabello”

No entendía a qué se refería con el color del cabello hasta que lo relacionó con lo dicho por el anciano. “¿Mi cabello tiene que ver algo con esas tribus que dijo tu abuelo cierto?” Ella asintió con su pregunta. “No entiendo, ¿tan raro es?” Tocaba su cabello. Lo tenía un poco más largo que antes y debía buscar una manera de atarlo.

“Es raro que gente con ese color de cabello bajen de las montañas nevadas. No acostumbran a soportar el calor y tampoco se separan de sus tribus. Por eso la gente te mira de esa manera, porque eres el primero en soportar un clima de este tipo”

Ella insiste todavía que pertenezco a esas tribus. Su mente estaba en lío por eso ya que con su mentira contada, hace parecer que realmente pertenece allí pero no le quedaba otra que seguir negando hasta que le crea.

“En fin. Basta de charlas. Tu primera tarea será recolectar una considerable cantidad de palos y de comida. Tienes hasta el atardecer para hacerlo” Estaba por irse hasta que la detuvo porque realmente no entendió su pedido.

“¿Sólo? ¿Hasta el atardecer?” Su pregunta no era para quejarse, bah, lo era pero no comprendía su pedido. Había visto que palos y comida de sobra por lo que su pedido sentía que era para hacerle perder el tiempo.

“Sí, sólo y hasta el atardecer. No pierdas el tiempo que tienes mucho que pagarnos y más a mí que tuve que cuidarte” Soltó su agarre y se alejó para ayudar a las otras personas quienes pedían su ayuda acudiendo con una gran sonrisa.

“Parece que su cara arrugada es sólo conmigo…” Dio una pequeña sonrisa mientras rascaba su cabeza y miraba al horizonte. La tribu por suerte no se encontraba lejos de unos pequeños árboles abundantes de la zona así como árboles y arbustos que contenían algo de comida y, viendo de lejos, fruta.

Mientras miraba para donde o con qué tarea empezar, su vista cambió. Los hermosos pastos verdes que veía junto con algunas cosas que llamaban su atención, se volvió de un color marrón. Todo lo que veía ahora era marrón. Asustado un poco, miraba para ambos lados. No quería tampoco decir esto a los demás ya que seguro le tratan de loco.

Dejó de pensar de esa manera cuando miró algo que poseía un hermoso color verde y otras cosas llevaban un color anaranjado y otros amarillos y rojos. Todo lo que veía eran animales que se encontraban lejos de la tribu. Aparte de que podía ver desde donde estaba, lugares donde abundaban comida y palos.

“¿Qué mierda es esta cosa que veo?”…

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