Dungeon Defense Volumen 4 – Capítulo 3

❤️📚 Descarga la app de uno nuestros lectores: lee novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
[nightmode]
Síguenos en Facebook

Capítulo 3: El Día en el que las Flores de Cerezo Caen

El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 7.

Llanuras de BrunoEjército de la Alianza CrecientePrisión Sencilla.

En medio de la noche.

Farnesio regresó.

— Esta damisela le ha traído presentes conmemorativos, Milord. Muchos de ellos.

El regalo que Farnesio trajo mientras decía eso, el primer obsequio de la niña que apenas tenía 17, una edad donde sería apropiado para ella emanar una sensación frescamente desarrollada, lo que me entregó, a mí, una persona que era una existencia muy cercana a ser su padre, no fue algo adorable como dinero de bolsillo ni una carta manuscrita de forma tradicional, simplemente era una montaña de lo que parecía estar compuesta de cientos de cráneos humanos.

Más que eso, eran calaveras que todavía tenían trozos de carne pegadas en ellas.

—………

— Este es un caballero de Bretaña. Este de aquí es el cabecilla de la compañía libre más exitosa de la armada imperial de Francia. Ese individuo, del cual esta damisela obtuvo información luego de haber torturado a los prisioneros, parecer tener una muy buena reputación. Y este de aquí es el comandante de brigada que era muy reconocido en la República de Batavia…

Con un rostro carente de emociones, sin embargo, como si fuese una niña que acabase de llegar de su primer viaje al extranjero y trajese souvenires para los miembros de su familia, Farnesio mostró los cráneos y los presentó al mismo tiempo. Ella fue capaz de diferenciarlos muy bien. Aunque para mi todos eran iguales, además de ser cabezas que desearía dejase a un lado, por alguna razón, ante sus ojos parecía como si hubiese placas identificadoras pegadas en todas y cada una de esas cabezas.

— Ya veo. Comprendo bien que tienes una orientación sexual con un valor increíblemente excéntrico y académico para estudiar. Por eso, ¿podrías deshacerte de todo eso de una forma organizada antes de que termine vomitando? Soy demasiado “normal” como para aceptar completamente tus preferencias.

— Espere un segundo, Milord. Esta damisela aun no le ha revelado el verdadero presente. Deléitese. Sin importar cuan vasto pueda ser este universo, la única chica que probablemente le otorgaría algo conmemorativo como esto a usted seria esta damisela. Ella no está segura, pero ¿no sería porque usted hubo hecho un acto increíblemente bueno en su vida pasada?

Farnesio se comportó arrogantemente.

Sinceramente era un poco molesto.

¿Quién tomó después a esta chica como para que actuara así?

Si sigue comportándose de esa forma, independientemente de que sea linda o no, siento curiosidad por saber si un hombre podría llegar a interesarse por ella. Por favor, no vivas simplemente pegada a mi lado, tonta. No tengo el pasatiempo de vivir mientras una psicópata de alto rendimiento está en un rincón de mi casa.

— Bien. De cualquier forma, esa mentecita tuya, esa que no solo desea darme las noticias de la victoria sino que también me da un presente, ciertamente es admirable. Entonces, ¿cuál es exactamente ese verdadero presente?

— Hu-hum.

Farnesio extendió sus brazos mientras producía el efecto “tadá” con su propia lengua – he de añadir el hecho de que esa acción no le queda nada linda, en serio.

— Entre esos, esta damisela le entregará permanentemente el cráneo que le guste más. ¿Qué le parece? ¿No está tan conmovido como para construirle a esta damisela una biblioteca exclusiva?

— ¡No necesito nada de eso!

Gruñí y me levanté con el fin de presionarle la coronilla de la cabeza a Farnesio. Sin embargo, comprendí que eso era imposible. Lamentablemente, unas barras de hierro nos separaban, más que eso, había una distancia justa entre nosotros. Mi cuerpo fue obstruido por las frías barras de hierro con un clang.

— ¿Has venido mientras traías algo como eso en un paquete a manera de “primer regalo” para su lord más sublime? Si solo consideras el número de lecciones que te he dado, entonces las cuotas de regaños serían más que suficientes para construir un templo. Acércate y déjate golpear un poquito.

— ¿…acaso no está satisfecho con estos cráneos, Su Alteza? Que problemático. Estos son bienes de la mejor calidad que esta damisela escogió seriamente. Pero no se preocupe. ¿Acaso usted piensa que ella no considera su fastidioso sentido de la belleza? Conozca esto…

Farnesio aplaudió.

Al hacerlo, los soldados se acercaron mientras traían consigo carretillas. Para mi sorpresa, esos medios estaban colmados de cráneos humanos. Aunque la lluvia se había detenido, el cielo tenía la misma oscuridad de antes, por lo que mi sentido de la vista estaba limitado. Pude ver una línea de carretillas que llegaba hasta el pie de la colina, dirigiéndose hacia donde estábamos. Farnesio colocó galantemente sus manos sobre sus caderas y declaró.

— Esta damisela reunió todo lo que era un cadáver en el campo de batalla y le arrancó la cabeza. Ahora bien, Milord. Por favor, aprécielos vagamente hasta que sea capaz de encontrar una cabeza que le apetezca.

— ¡Tal como lo dije, por favor, desiste de esa idea de darle cráneos a las demás personas, maldita imbécil!

Esta mocosa no estaba bien… En serio, realmente estaba mal de la cabeza…

Farnesio inclinó su cabeza y murmuró:

— Qué extraño. ¿Cómo puede disgustarle una sorprendente pieza de arte?

Parecía como si estuviese realmente sorprendida.

Para Farnesio, arte significaba el momento cuando la vida y la muerte parpadeaban brillantemente. En ese sentido, las expresiones hechas por los cadáveres en el campo de batalla debieron haber estado en el pináculo del arte, para ella. Aunque no fallé en comprender esa lógica tan peculiar, no tenía la cantidad de clemencia necesaria para aceptarlo pasivamente.

Suspiré.

— ¿Estás celosa?

— ¿Hm? ¿A qué se refiere, Su Alteza?

— A diferencia de ti, los rostros esos pueden mostrar expresiones libremente. Quiero saber si estas celosa de la gente que nació normal y ordinariamente libre.

Farnesio se heló.

En la distancia, una llama estaba ardiendo y decayendo. Estábamos yendo a la guerra mientras quemábamos los cadáveres. Las cenizas elevándose flotaban como si sazonaran el cielo, e iban en contra de ese. El humo negro se elevaba. Ocasionalmente, los prisioneros que aún no habían muerto y estaban aferrándose a las cuerdas de sus vidas mientras pudiesen, fueron cortados y masacrados personalmente por nuestros soldados. Crackcrackah, ahhhh Cada vez que las llamas se elevaban los llantos agonizantes de la muerte podían escucharse con un ligero retraso.

Farnesio dejó esos gritos tras de sí y me miró inexpresivamente. Sus emociones eran débiles. A pesar que la gente decía que la temperatura de la mirada de una persona se igualaba a la de su corazón, se sentía como si Farnesio no tuviese nada conocido como “temperatura”.

— Puedo suponer la razón por la que eres incapaz de mostrar buenas expresiones. Mientras más expresiones faciales hicieses, más molesto se tornaba tu padre. Por eso tú, a modo de defensa, debiste haber decidido deshacerte completamente de eso conocido como “emociones”, y fue de la misma forma que un bicho de bosque se deshace de su propio color intrínseco y se oculta en la selva.

—………

— Farnesio, si ese es el caso, entonces es algo que tú misma decidiste. No importa cuán cruel o injusto pueda ser, como es algo por lo que has pasado personalmente, al final, resulta ser algo que solo tú puedes resolver. Incluso si reunieses decenas de miles de cadáveres que tengan expresiones, el día en que tu ira y cicatrices se alivien nunca llegará.

— Esta damisela no lo entiende, Milord.

Farnesio habló calmadamente.

— Ese día, en el bosque de pinos nevado, usted le dijo a esta damisela unas palabras. Le dijo que matara todo lo que se le atravesase en el camino, que independientemente de lo que pudiese ser, no temiera, no se frenara por las cosas que no eran su responsabilidad, y cortara todo lo que tratase de limitarla. Su Alteza, usted le dijo a ella que si cortaba todo eso, ese lugar sería donde la vida de esta damisela estaría. ¿Por qué ahora le aconseja que deje de tomar las cabezas de los enemigos?

Con un dedo, Farnesio se enrolló parte del cabello. Era un hábito que mostraba cada vez que pensaba profundamente.

— ¿Acaso el tratamiento de esta damisela fue demasiado cruel? La guerra ya es lo bastante despiadada. ¿Acaso los métodos usados por esta damisela fueron viles? No hay nada más estúpido que discutir las labores propias en el campo de batalla. ¿O quizá es por una compasión que no encaja con usted, ha surgido, Milord…?

— Te dije que mates lo que te obstruye…

Le corté las palabras.

Aunque ella se había vuelto bastante elocuente debido a la educación en retorica que Lapis y yo le dimos, seguía careciendo de la habilidad de ir contra mí.

— Lo que te obstruye no son cosas como esas calaveritas. Mira con cuidado. ¿Acaso lo que impide tu camino no es tu propio pasado?

—………

Farnesio quedó en silencio.

Como si esta chica, la cual había masacrado unos cuantos miles e incluso diez mil personas el día de hoy, estuviese siendo bloqueada por un muro invisible, se quedó completamente inmóvil.

— Aunque esta damisela no quiera admitirlo.

Para cuando Farnesio apenas fue capaz de abrir sus labios, el cielo ya se había vuelto evidentemente oscuro y varias antorchas habían sido encendidas en el campamento militar.

— Usted tiene razón, Alteza. Aunque esta damisela fue capaz de liberarse del punto donde se diluía a sí misma en creer que el sonido de la nieve era el mismo de las cigarras, ella aún sigue atada por las cadenas del pasado. Y es incapaz de controlar eso a su propia voluntad.

Más que palabras, la declaración de Farnesio estaba más cerca de ser un pequeño suspiro.

— Cada vez que hay un rostro que muestra emociones ante los ojos de esta damisela, ella desea lacerarlo con una espada. Si entre ellos hay un rostro que la maldice, ella ansía mostrar ese rostro luego de haberlo cortado. Al hacer eso, esta damisela busca saborear la sensación de la vida al probar el hecho de que están muertos y ella vive. ¿Qué es lo que esta damisela debería hacer? ¿Qué debe hacer con el fin de cambiar esto?

Farnesio bajó su mirada al suelo.

Esta niña probablemente estaba caminando de un lado a otro en su mente ya que no estaba segura de lo que debería hacer. Sabía lo que tenía que solucionar, pero no sabía cómo.

Sin embargo, solo eso ya era un gran paso.

Hasta hace poco, Farnesio era una masa de traumas. Ella había negado el hecho de que fue sujeto de violencia paternal, lo disfrazó como una mentira mientras se aseguraba de no alterar su expresión facial, y solo hablaba sobre sus cicatrices suprimidas cuando se encontraba bajo la influencia del alcohol o las drogas. En comparación a esos días, ¿Farnesio no había madurado más?

Lapis dijo que Farnesio era peligrosa. Yo le dije que me responsabilizaría y le pedí que me dejara eso a mí y esperara pacientemente. Mientras estaba tras estos barrotes y miraba a Farnesio al otro lado de los mismos, volvía a asegurar que el juicio que hice en ese entonces no fue incorrecto.

— Fui igual que tú.

Ahora no era el momento de cavar sino de liderar.

— En mi vida hubo una existencia parecida a un padre. Más que eso, en términos de personalidades asquerosas, quizá él fue igual o peor que tu padre, no creo poder considerarlo menor que eso. Mi vida fue arruinada debido a ese hombre.

— ¿…usted también?

— Así es.

Soy capaz de confesarlo ya que personalmente estaba experimentando un encarcelamiento. La respuesta sobre “quién” fue la persona que fue puesta en prisión de la forma más fácil. Fue mi padre. Y no, no es una broma.

Para empezar, no había dos maneras acerca del hecho de que mi padre fue una bestia que merecía morir. Estaba seguro de eso ya que mi madre, quien lo amó tanto que terminó amando sus entrañas, trató de matarlo.

Excepto, independientemente de si fue asesinado o no, hasta que ese día llegó, hubo un montón de cosas que tuve que tomar sí o sí. Incluso mientras mi padre me criaba, nunca hubo un día donde pasase hambre. ¿No era, al menos, una cosa de la qué estar honestamente agradecido? Aunque fui criado por un perro y crecí para ser un hijo de puta, afortunadamente fui un humano honesto. No tuve más elección que reconocer la realidad de que él había cumplido, en parte, con su labor como “padre” debido al simple hecho de que nunca pasé hambre en mi vida.

Es por eso que, en lugar de terminar con su vida, decidí quedar satisfecho con solo lanzársela a un pozo sin fondo. Los tipos que son conocidos como piadosos y tolerantes lo llaman así. Resulta que incluso yo fui un hijo bastante gentil y obediente.

El método fue simple.

Secretamente envié menores de edad a las “fiestas de intercambio” que mi padre frecuentemente realizaba en su villa favorita. Si. Aunque él tenía 4 o 5 esposas, seguía disfrutando de relaciones sexuales promiscuas. ¿No era un degenerado? No hay forma de que alguien pudiese mostrar respeto hacia un apetito sexual tan exuberante. Creía que era un desperdicio que solo yo conociese la personalidad de mi padre, por eso, acordemente establecí unos “espantapájaros” conocidos como “delatores” y aseguré evidencia.

Ni siquiera fue necesario de que yo me dirigiese al lugar para iniciar el incidente. Incluso en lugares donde no metía mi mano, mi padre cotilleaba con muchas mujeres. Entre ellas, un pequeño escándalo sobre acoso sexual ocurrió en un lugar que yo desconocía. Como de costumbre, otra chica de secundaria – esa era la razón por la que declaraba que “ser lolicon es una enfermedad mental una y otra vez – mientras estaba horrorizado, vertí el combustible que había sido recolectado hasta entonces en el incidente que se había encendido de forma natural. Aunque lo trataba como “combustible” no era algo muy especial. Simplemente llamé a todos calmadamente y les dije un par de palabritas.

Joven Maestro, ¿por qué tenemos cámaras secretas instaladas aquí?

Les dije que no era necesario que lo supiesen.

Eh. ¿R-realmente está bien? ¿Puedo confiar que usted realmente me dará una recompensaapropiada luego que esto termine?

Los intimidé a creer silenciosamente en mí.

Hemos reunido a todo el consejo de defensa, Joven Maestro. No se preocupe. Incluso si el video sefiltrase, la situación en la que la familia del presidente también resultó herida no sucederá. El hechode que una colegiala está involucrada es simplemente un pequeño obstáculo, haremos lo posible¿perdón? ¿No está diciendo que lo dejemos estar? ¿Pero?

Si tenían una queja, entonces los hacia quejarse.

…………………

…………………

…………………

Hacerlos no ser ignorantes de las cosas que tenían que saber, hacerlos no tener más elección que creer en lo que deseaban creer, y hacerlos hacer las cosas que no debían. La autoridad originalmente era algo así y yo tenía una cantidad suficiente de ella.

Les sonreí y dije:

¿Por qué no responden?

Todos tragaron saliva y me respondieron. Obvio, yo era el sucesor de la compañía.

Si.

Si, entendido

Como desee.

El tiempo de cazar había llegado.

Cuando un león caza a un ciervo, no se intoxica por el distante aroma de la sangre solo porque haya probado una vez la sangre del cuello de un ciervo.

Incluso luego que mi padre fuese encerrado en prisión y yo hubiese eliminado a todos sus aliados más cercanos, me mantuve vigilante. Intercepté información y la distorsioné. Sus “delatores” eran incesantes y por alguna razón, verdaderos reporteros comenzaron a surgir abruptamente de la maldita prensa. Huh, si era  así entonces no podía evitarse que yo terminase encogiéndome de hombros nada más.

Mantente en prisión por siempre.

Ese fue último deseo y mi padre cumplió con mi pequeña esperanza más que agradecido.

Fue así, consecuentemente.

Cuatro días después, mi padre murió de un paro cardíaco.

—………

Levanté la mirada hacia el cielo que había dejado de llover. El vapor se rehusaba a disiparse, y en cambio, horripilantemente se filtró en la tierra. Farnesio, silenciosamente, seguía mirando el estado en el que me encontraba.

— Farnesio. Pude haber tenido un éxito rotundo, pero cometí un error en el momento más vital. Aunque triunfé en encerrar a ese hombre, no esperaba que se muriese debido a una enfermedad crónica en tan solo cuatro días.

Ahh.

Cuatro días. Unos malditos cuatro días.

Un tiempo demasiado corto para que pagara por todo el resentimiento que se había acumulado en toda mi vida.

Cuatro míseros días.

Yo, quien había huido inmediatamente después de escuchar las noticias sobre la repentina muerte de mi padre, estaba devastado. Incluso mientras leía la nota que se suponía que había escrito a modo de “testamento”, solo un pensamiento pasó por mente. La idea de que este humano, este maldito asesino, esta serpiente venenosa sin igual entre las de su clase, había visto a través de todo mi plan y usado, a propósito, una enfermedad crónica como excusa para suicidarse[1].

No estaba seguro de cómo mi plan había sido descubierto. Probablemente lo descubrió con su intuición. Después de todo, era un hombre monstruoso.

Ya que los problemas cardiacos era una enfermedad crónica que padecía desde hace varios años, nadie sospechó de su muerte. La opinión de la mayoría era que había muerto porque “su tiempo había llegado”, y mi propio argumento razonable era que merecía ser asesinado pero no fui capaz de hacerlo. Al final, pude haber tenido éxito en mi venganza, pero tenía que vivir el resto de mi vida con este mal sabor de boca.

Bien por ti, padre[2]. Debes sentirte feliz ya que fuiste capaz de joder a tu hijo por una última vez en el momento final de tu vida. Es cierto, hiciste un buen trabajo muriendo. ¿Te disgustaba tanto la idea de expiar tus fracasos hacia mí? ¿Quisiste describirme el hecho de que no tenías ni siquiera una cosilla que tuvieses que expiar?

— Huh…

Suspiré.

— Existe algo de moral valiosa en mi historia. ¿Sabes qué es?

— ¿Sin importar cuan maldita pueda ser, como su padre sigue siendo su padre, no debería confinarlo a la ligera?

— Idiota. ¿Con qué estabas escuchando lo que te decía? Es todo lo contrario. No perdones innecesariamente al hombre ni lo dejes en paz, y sin fallar, mátalo, mata al padre que te arruinó la vida, y hazlo con tus propias manos.

—………………

Sujeté el mentó de Farnesio y la miré claramente. La chica de la que yo había decidido responsabilizarme luego de haber llegado a este mundo. Aunque raramente expresaba eso vocalmente, te considero mi hija adoptada. Pues la imagen de tu vida siendo retorcida era lo mismo que ver mi propia vida retorciéndose.

— La gente del mundo probablemente te dará muchos consejos. Perdónalo. Ajusta tu forma de pensar y cambia tu vida a un ámbito positivo. Oh, linda. Esas son palabras que solo quedan bien con las personas. Pueden, quizá, no ser las correctas. De cualquier forma, ¿no has sufrido cosas que no puedes decir audiblemente o cosas que son mucho más severas que esas, por tu propio padre? Eso lo puedo suponer fácilmente.

—………

— Lapis mató a su madre. Debió haber sido la primera vez desde que nació el haber sido capaz de conocer a su madre de una forma apropiada, pero ella simplemente la persiguió al instante y la degolló. En ese sentido, considero a Lapis mucho más sabia que yo. Piénsalo, Farnesio. ¿Qué harás si tu padre muere a manos de alguien más antes de que tú seas capaz de hacerlo? Te estoy diciendo que lo imagines. ¿No sería lamentable?

—………

— Por eso, mátalo.

Hablé.

Lo hice usando un tono que asegurara la respuesta.

— Castiga a tu padre con tus propias manos. Obtén tu venganza y acaba con su vida. Sin importar cuán vasto sea el mundo, ya que no existe nadie más allá afuera que tenga tanto derecho como tu en vengarse, has de ser la que lo haga. Rezo para que seas capaz de cumplir la tarea que yo fui incapaz de completar por ser descuidado.

Como si le estuviese colocando una maldición al mismo tiempo que la bendecía, le di la respuesta a mi hija adoptiva.

— Cuando lo hagas, serás libre.

Farnesio se encogió, no podía hablar. Esa era una reacción natural. Mis palabras fueron hielo. Si uno deseaba digerirlo al instante, entonces se requería un estomago fuerte y unos dientes duros. Y esta chica, quien estaba ante mis ojos, era el pilar que Lapis, la mujer que poseía el estómago más fuerte, y yo, quien tenía los dientes más duros, habíamos adoptado sinceramente. Independientemente de si ella se cansaba de la crueldad de los actos que debía cargar a partir de ahora, esto era algo que no rechazaría.

Eso era seguro.

—…pero, Milord. Hay un problema. Incluso si esta damisela trata de matar a su padre, ese hombre reside en el reino sureño. Hay más gente en el norte cuyas vidas han de ser tomada por ella y por usted, así que diga, ¿cuándo seremos siquiera capaz de avanzar al sur?

Farnesio señaló un problema de forma directa. Eso significaba que fundamentalmente aceptaba mis palabras, esas que le instruían asesinar a su propio padre. Por eso es que no me desagradaban los niños a los que mis palabras alcanzaban.

— Con el fin de subyugar al Imperio, tenemos que masacrar a la Princesa Imperial también, pero de acuerdo a sus palabras, ella es la montaña más grande. El simple acto de cruzarla se encuentra bastante alejado, por eso, hasta que ese día llegue, ¿cómo se supone que esta damisela soporte las consecuencias de su pasado mientras se encuentra en este purgatorio? ¿Cómo se supone que sepamos si eso nos tomará unos 5 o 10 años? Esta damisela desea ser libre lo más pronto posible.

— Es bueno que seas honesta. Cada vez que te veo convertirte lentamente en una honesta hija de puta, me hace sentir tan alegre que podría bailar.

— Aunque esta damisela se siente muy preocupada ya que parece que si su personalidad decae día a día debido a usted y Lady Lapis…

— Tranquila. No te preocupes por ello. Todo lo que hemos hecho es simplemente sacar todo lo que estaba podrido. Ya que esa es tu verdadera esencia, esfuérzate en amarla.

— Usted tiene el talento de tocar una melodía con el corazón de otra persona cada vez que abre su boca, Milord. Un talento que le permite hacer eso de mala forma, eso es. Por favor, muérdase la lengua y muérase de una vez.

Levanté las comisuras de mis labios.

— Tres días.

— ¿………?

— Serás capaz de matar a tu padre dentro de 3 días.

Farnesio enarcó una ceja.

— Eso es extraño y exagerado. ¿Cómo es que esta damisela podrá ser capaz de capturar a su padre dentro de tres días?

— No vas a ser la única que lo traerá, estúpida. ¿No te he dicho esto una y otra vez? Por favor, si lo que tienes sobre tu cuello es una cabeza, úsala. Piensa en ello. Independientemente de si has terminado siendo una esclava o no, aun sigues siendo una descendiente de la Casa de Farnesio. Una descendiente de su familia ha traicionado a la humanidad y se ha afiliado a los demonios, ¿crees que se quedarán sentados cuando su dignidad como familia noble está en juego? Incluso si tratasen de quedarse sin hacer nada, ¿piensas que la gente que los rodea los dejaría quedarse de brazos cruzados?

—………

Farnesio quedó en silencio. Eso podías decirlo al ver que su rostro claramente era un escenario que nunca había considerado. Emití un sonido de chasqueo con mi lengua y sacudí mi cabeza. Esta era la razón por la que una niña, la cual aprendió sobre el mundo mediante los libros de historia, tenía pobres sentidos cuando se trataba de algo importante.

— Escucha con cuidado. Escucha bien y aprende de la misma forma. Ha pasado bastante tiempo desde que la Princesa Imperial Elizabeth obtuvo el Memory Play. En ese punto, ella debió haber entrado en contacto con la Casa de Farnesio. Han transcurrido 4 días desde que te volviste la representante y diste ese discurso, pero si se trata de alguien tan competente como la Princesa Imperial, entonces, sin importar cuán severa pueda ser la situación, debería ser capaz de resolver todo en una semana. Por eso, tres días a partir de ahora. Independientemente de lo que pase antes de que esa semana termine, la Princesa Imperial, sin duda alguna, te presionará colocándote al Duque de Farnesio al frente de sus fuerzas.

— ¿Cómo puede estar tan seguro de ello…?

— Santo Cielo. Tener a alguien como tu como mi descendiente me hace ser desafortunado. No solo eres incapaz de pensar, sino que incluso no escuchas. Mocosa, ¿acaso los rumores de que eres la descendiente de la Casa de Farnesio e hija de una puta no se han esparcido por todas las líneas delanteras de los Cruzados? ¿Ah? ¿Cómo crees que pudo haber tenido tu información personas de una forma tan precisa e incluso hacer circular rumores tan viles sobre ti, y todo en solo tres días? ¿Puede ser alguien más que la Princesa Elizabeth?

—…………………

— Por eso, no te preocupes si tendrás que esperar 10 años o no, en lugar de eso, preocúpate por lo que se acercará inmediatamente dentro de tres días. Mi tonta general, incluso una semana es un tiempo que está más allá de tu capacidad. Investigar en un día y al siguiente descubrir, ese es el nivel en el que todavía te encuentras. Qué imprudente de tu parte intentar y debatir 10 años.

— Esta damisela está comenzando a despreciarlo mucho más, Milord…

— Eso es porque hay un cielo por encima del tuyo. Conozco muy bien esa sensación.

— A esta damisela también le desagrada ese “usted” que finge conocer muy bien esa sensación…

— ¿Oh? Entonces trata de ganarme. Para ser alguien que es incapaz de ganar, debes tener una vida bastante alegre ya que aún te queda un poco de orgullo. ¿Acaso ese cerebrito tuyo siente paz?

— Ughh…

Farnesio gruñó sin mostrar emociones en su rostro. Que niña tan linda.

Esencialmente, el deseo de poder era algo que no perdonaba a alguien que estuviese por encima de ellos. Yo fui quien despertó el deseo de poder de Farnesio, y también era yo quien estaba ocupando su cielo. Debido a eso, desde su posición, ella no tenía más opción que sentirse reprimida.

— De cualquier manera, ya que las cosas procederán de esa forma, recuérdalo. Por eso, incluso si la Princesa Imperial trae a tu padre de repente con el fin de perturbar tu mentalidad, no te alarmes demasiado. De ser posible, alégrate de que esos 10 años fueron reducidos a tres días. Véngate y quítale la vida. Y…

Y.

Ese era el momento en el que estaba a punto de añadir un par de palabras más.

— Esas son buenas palabras, Dantalian. Véngate y quítale la vida-

Escuché una voz familiar.

Ambos volvimos nuestras cabezas. Desde un rincón de la oscuridad que estaba oscurecida por el cielo nocturno, unos pasos ligeros pero enérgicos se acercaron. La dueña de la voz y el sonido de los pasos llegaron hasta un lugar que era iluminado por una antorcha cercana a la prisión y se detuvieron.

Cabello blanco puro.

Pupilas amarillas que eran como las de un león.

— Tal como lo ves, vine aquí porque quiero decirle las mismas palabras.

Barbatos estaba sonriendo allí.

Tick.

El reloj de bolsillo que estaba sumergido en mis ropas se movió.

El Rey de los Campesinos, Dantalian. Rango 71º.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 7.

Llanuras de BrunoArmada de la Alianza CrecientePrisión Sencilla.

— Holis, Dantalian. Señor Genio Auto-Proclamado.

La noche era calmada. La lluvia que había dejado de caer en el atardecer se mantenía viajando hacia algún lugar a través del aire. Aunque la antorcha hacia que las sombras parpadearan como vapor, haciendo que los perfiles parecieran débiles, en lugar de mantenerse en pie sobre el suelo, parecía como si la mitad de los pies de Barbatos fuesen engullidos por un pantano netamente negro.

— Gyaa. Parece que la vida en prisión debe encajar muy bien con tu cuerpo. Mira la complexión en tu rostro. Esa cara tuya, la que siempre ha pesado debido al cansancio, ha florecido. Realmente lo ha hecho. Ay, que niño tan adorable. No fue una pérdida de tiempo enviarte a prisión.

Aunque eso era vago y ambiguo, la ocasión de la presencia distinta de Barbatos desapareciendo no ocurrió. Su voz. Era porque su voz fue cubierta por risas. Aunque a ella se le hacía fácil reírse, cada carcajada estaba llena de viscosidad y densidad que fue construida desde lo más profundo de su corazón. Cada vez que reía, se sentía como si yo pudiese ver un poso que no tenía un fondo visible.

—………

Yo sabía que vendría.

Mi mente ya estaba preparada para ello.

Sin embargo, había una cosa. Algo que no predije, y ese era el hecho de que Barbatos no había venido sola. Al acercarse se podía ver que traía a alguien arrastrado por el cabello. Mi corazón se congeló al instante. Me preguntaba si había sentido la temperatura de mi mirada, pues sonrió.

— Ah, ¿ella? Venia para acá cuando tuve una grandiosa idea. Cuando esta chica y tú estuvieron flirteando hace tiempo atrás, te di una terapia de pareja, ¿no? sin embargo, sentí que ustedes no estaban pasando mucho tiempo juntos últimamente.

Lapis.

Lapis Lazuli. Mi amor.

Mi amante, cuyo cabello rosa era hermosísimo, y sus ojos azules eran bellos, estaba postrada débilmente allí, desnuda, azotada por un latico y con marcas de quemadura por todo su cuerpo. Barbatos tocó la cabeza de Lapis.

— Es por eso que usé esta oportunidad para ser un poco más formal.

—……………

— Wow. Maldito, mírate el rostro. Parece que podrías terminar siendo asesinado “accidentalmente” por mí, ¿sabes? ¿Hm? Cierto, ya me has jodido en el campo de batalla, entonces ¿por qué no ser capaz de hacer algo como tomar tu vida?

Barbatos.

Realmente eres…

— ¿Qué?

Sonrió ampliamente.

— ¿Es la primera vez que ves a una puta?

Cerré mi boca.

La otra parte tenía un rehén. Uno que era una herramienta que podía ser tratada de cualquier forma que su captora desease. Por eso, era un método de demostrar su poder ante mí. En otras palabras, como si fuese una bomba que pudiese explotar en cualquier momento, debía ser tratada de la forma más rápida posible, e incluso yo debía tratar de no molestar a la individua que trataba de alardear sobre su fuerza. Ya que yo seguía sin mostrar respuesta, Barbatos emitió un “hmm” con su nariz.

— Bien. Me gusta que te comportes bien. Parece que has comprendido tu lugar. Bueno, ya que tú y yo estamos en una relación donde hemos visto todo lo que se puede ver, no voy a extenderme. Discúlpate.

— ¿Disculparme?

— Si. Discúlpate por cambiar a tu oradora como te plació. Discúlpate por solicitar un juicio militar, y por encima de todo, discúlpate por tratar las vidas de mis soldados como juguetes, como si este campo de batalla fuese un parque de juegos, Dantalian.

Barbatos exclamó un “ah”, y añadió algo más.

— Oh, cierto. No te permitiré dar excusas. Algo como, “esa no fue mi intención”, o cualquier otra cosa tan estúpida como esa. Cada vez que escucho tonterías, siento como si la otra persona también sea estúpida; pero por otro lado, también siendo que me están tratando como basura. Quizá sea que mis emociones están destrozadas, pero bueno, eso no es cierto. Algo no me parece bien cuando eso pasa. Si una persona es una persona, entonces debería mostrar respeto mutuo. Ambas partes no deberían ser unos hijos de puta, ¿cierto?

Barbatos lanzó a Lapis al frente. ¿Se había desmayado? Lapis no exclamó ni gimió, simplemente cayó al piso.

— La forma de disculparse es simple. Primero, decapita a esa chica humana con tus propias manos. Luego, degollar a esta paria. Finalmente, sería mi turno de arrancarte uno de los brazos. ¿Qué te parece? Simple, ¿no? Las disculpas necesitan poseer relevancia, sinceridad, y cordialidad, después de todo. Aunque alguien tan imprudente como tú podría no entender muy bien esto, disculparse originalmente era algo así. Difícil, ¿no? Ya que lo es, es la razón por la que, en primer lugar, no debiste cometer un error.

—………

— Cuatro mil personas murieron.

Barbatos pisó la cabeza de Lapis con su pie derecho. Ella era la que se jactada diciendo tener una gran fuerza entre los Lores Demonio. Si en este preciso instante, ella colocase un poquitico más de fuerza en su pie, entonces es probable que la cabeza de Lapis terminase siendo aplastada.

— Son 4 mil personas, ¿sabes? Cuatro mil solo de mi ejército fueron asesinados por los jueguitos tuyos y de la puta esa. ¿Acaso no les parece extraño?

— Barbatos, todos mueren en la guerra.

— Si, pero no mueren como un juguete. Esa es la parte importante. El hecho es que en la muerte se requiere un significado. Con solo esa idea, la gente como nosotros es capaz de ir a la guerra.

Barbatos sacó una daga de sus ropas. Luego tomó y levantó la cabeza de Lapis nuevamente y colocó el arma en la mejilla de mi amante. Fue en ese momento en el que ella abrió los ojos lentamente.

Nuestros ojos se encontraron.

—…………………

—…………………

Aunque no dijimos nada.

Tanto Lapis como yo terminamos nuestra conversación en un instante.

Independientemente de si lo sabía o no, Barbatos continuó con su actitud sangriento-humorística. Aunque fue ligero, el filo del arma perforó la piel de Lapis. La sangre carmesí que se formó fue distinta en mis ojos.

— Particularmente no confié en ti desde un principio, Dantalian. La confianza nunca existió en nuestra relación.

— Es decepcionante oírlo. Yo estaba bastante confiado de que éramos capaces de levantar una relación bastante buena. Aunque no deseo lograr un beneficio con algo que ya ha terminado, te salvé a ti y a tus fuerzas una vez, ¿no?

— El Lenguaje de Habsburgo.

Barbatos sonrió.

— Realmente se cómo hablar algunos lenguajes humanos, idiota.

—…………

— Hay algo que te está dando vueltas en la cabeza, ¿cierto?

Inmediatamente recordé una risa aguda en mi cabeza.

Oye, ¿Ven eso? Dantalian, ¿qué están balbuceando?

Antes del inicio de la guerra. Durante el tiempo donde Barbatos y yo estábamos en nuestra glorificación de quemar la cordillera, cada vez que castigábamos a los aldeanos “tala y quema”, Barbatos me dejaba las traducciones. Eso era porque los orgullosos Lores Demonio no creían que era necesario familiarizarse con los lenguajes humanos. Sin embargo, ¿este no era el caso? ¿Ella lo conocía? A pesar del hecho de saberlo, se hizo la loca[3] y simplemente observó cómo yo interpretaba sus palabras. Ella había estado probándome con el fin de saber si yo era de confianza, para ver hasta dónde podía confiar en mí. ¿Ese era el caso…?

En ese tiempo, no interpreté las palabras tal cual los aldeanos las decían. Traté a los campesinos con simpatía en todas las oportunidades. Sin embargo, ante los ojos de Barbatos, eso debió parecer como “distorsión a sus palabras”. Alguien en quien no se puede confiar por completo. No podía discutir si estábamos viendo eso… Sin embargo, tuve algo para protestar.

— Es cierto. Hay algo que me está dando vueltas en la cabeza. ¿Y qué? Querías que la guerra se librara. Por eso, acordemente te la dí. Querías obtener la victoria. Acordemente te di una. Te he ofrecido todo lo que has deseado hasta ahora. A pesar de eso, ¿estás dudando de mí solo por unos errores de traducción netamente triviales? Existen límites para tener una mente cerrada.

— Huh, ya deja la ridiculez, Señor Dantalian. Sea la guerra o la victoria, eso es algo que ambos queríamos. ¿Por qué tratas de actuar todo amable por decir que “obsequiaste” algo o lo que sea? ¿Quieres ver una marca muy bonita en el cuello de esta puta?

Barbatos acercó la daga a la garganta de Lapis mientras hablaba sarcásticamente. Lapis me miró mientras permanecía como siempre, no se dejaba intimidar por eso.

Ah, Barbatos. Has cometido un error crucial. Lapis no era mi debilidad. Ella era una gran mujer que absolutamente no se perdonaría a sí misma si llegase a ser degradada a algo como mi debilidad. Ella y yo nos hemos hecho fuertes el uno al otro. Fui capaz de seguir con vida debido a su mirada incambiable.

— Tienes razón, Barbatos. Tú y yo ansiamos la guerra y deseamos la victoria. Como ese es el caso, no debes matar a mis vasallas.

— ¿Ahhh?

— ¿Finges demencia? ¿O realmente no lo sabes? Ya que has experimentado la batalla de hoy, ya deberías estar consciente de ello.

Hablé calmadamente. Coloqué en mis labios la verdad que Barbatos nunca deseó escuchar. Más que complacido vocalicé la realidad que la Reina de Plata no deseaba enfrentar.

— Mi general y la Princesa Imperial son más competentes que tú.

Clic.

El cuerpo de Barbatos se heló al instante.

Pude sentir que su respiración también se había congelado. Un silencio nos rodeó por completo. La humedad formada en los barrotes de hierro de mi prisión se reunió en una gota de agua y se deslizó. Barbatos estaba quieta, por eso, Laura, Lapis y yo simplemente soportamos el viento frio en silencio. Ya que no hubo respuesta inmediata, fui el primero en abrir la boca.

— Ya una vez estuviste preocupada hasta el punto donde casi enfrentabas la derrota a manos de la Princesa Imperial. Aunque declaraste que fue debido a la derrota aplastante de Su Excelencia Marbas, si fueses más competente que la Princesa Imperial, entonces no te habrías visto forzada a entrar en una posición defensiva. Mi general y yo. Es decir, si Farnesio no hubiese llegado a salvarte, a estas alturas, los humanos nos habrían arrebatado a nosotros, la Alianza Creciente, la última área del llano.

—…………

— Más que eso, incluso hoy fuiste incapaz de predecir el ataque sorpresa de la Princesa Imperial. Si supieses hablar el lenguaje de Habsburgo, entonces eso se habría convertido en una burrada[4] muy costosa. ¿Por qué es que el ejército imperial de Habsburgo no pudo ser visto aunque los ejércitos de cada nación estaban reunidos? Debiste haber sido capaz de notar la amenaza que se acercaba a través de esa pesada lluvia. Aunque tuviste la oportunidad de hacerlo, no lograste comprenderlo.

Me disculpo Barbatos.

Pero ustedes los Lores Demonio requieren algo de terapia sorpresiva. Si el tiempo sigue fluyendo de esta forma, entonces nunca serán capaces de predecir la verdad de que toda la raza demoniaca será aniquilada por los humanos. Estuvieron tan confiados de su competencia. Mi rol simplemente fue quebrar esa arrogancia suya. Por eso le dije lo siguiente:

— Es cierto, ¿dijiste que murieron 4 mil soldados? Es un infortunio. Tienes mis condolencias. Sin embargo, ese no fue error de Farnesio, ni mío, y mucho menos de la Princesa Imperial. Todo lo que hemos hecho es adoptar nuestras posiciones correspondientes. Barbatos, el hecho de que perdiste a tus cuatro mil soldados hoy…

—…………

— Es simplemente porque eres menos competente que nosotros.

Aunque eso era increíblemente lamentable.

Barbatos, resulta que incluso tú, la individua que brilla tanto como los campos nevados durante la noche lunar oscura, eres menos competente que alguien más. Quizá seas capaz de adoptar un rol secundario en el escenario, por no puedes ser protagonista. Ese es tu límite.

Incluso tú debes haber sentido vagamente el hecho de que tu personal militar enfrentó la muerte porque fuiste incapaz de notar el movimiento de las tropas enemigas. El hecho de que la vida de tus hombres simplemente colgaba en tus hombros y de que eras incapaz de pasarle esa responsabilidad a otro. Has terminado airada solo porque te lamentas y te detestas.

Ahh, Barbatos. Lord Demonio cuya risa es despiadada. La sagrada e inviolable Lord Demonio que se llama a sí misma “la majestad absoluta”, la maestre entre el consejo de 72 que dirigen la raza demoniaca. Fuiste incapaz de manejar esta era por ti misma. Fuiste programaba para ir a través de las crueles temporadas de los próximos diez años. Más que eso, los individuos que estaban destinados a ser los protagonistas ya fueron decididos. Elizabeth von Habsburgo, Laura De Farnesio, y el héroe que llegará algún día… Ellos escribirán un poema épico sobre la unificación del continente en un solo imperio, y tú solo serás una canción, la cual ya ha cesado, conoció su final e instantáneamente desapareció.

Sin embargo.

— Déjame vivir.

Yo estaba aquí.

— Te daré la guerra. Te otorgaré la victoria. Te presentaré un futuro sin derrota. Le mostraré a nuestra raza demoniaca los campos cálidos. No me importa si tomas la posesión exclusiva del honor y la gloria, Barbatos. Incluso puedes tomarte cada trozo de eso llamado orgullo y fama. Solo deseo una cosa.

Simplemente.

Por eso.

— Perdóname a mí y a mis vasallas.

Hubo un silencio.

Barbatos abrió su boca. Esos eran labios que ya no podían albergar ningún tipo de humor.

— Esas palabras.

—………

— ¿Puedes responsabilizarte por ellas?

Asentí.

Trabajemos juntos, incluso si tienes la oportunidad, si nos tomamos de las manos podemos superar cualquier cosa –rechacé dulces palabras como esas. Al otro lado de esta llanura se encontraba una Princesa Imperial que iba a propinar la peor pesadilla en la historia. Si yo iba a ir contra ella, entonces no tenía más opción que convertirme en una pesadilla también.

Y yo no encontraba el convertirme en una pesadilla como algo asqueroso o verlo como una tarea difícil, simplemente era una ocasión divertida para mí. ¡¿Cuán afortunado era que yo fuese en el que tomase el rol protagónico?! Debes estar deleitándote, Barbatos. Aunque parece que te lamentabas por la muerte de 4.000 soldados, puedo seguir riendo como si fuese yo el que masacrase a 4 millones de personas. Recibe el hecho de que soy un hijo de puta honesto. Te guiaré. Tomaré la responsabilidad.

— Cuatrocientos años.

Hablé.

— Por menos de cuatrocientos años, las expediciones de la Alianza Creciente han pasado por fracasos continuos. La razón detrás de esto no es porque fuiste débil. Al contrario. Es lo opuesto. Fuiste muy fuerte.

— ¿…de qué estás hablando?

— Mira. Incluso si estamos en la Alianza Creciente, como mucho, solo la mitad de los Lores Demonio que viven en el continente demoniaco están participando. Los Rangos del 1º al 4º no se presentaron en las expediciones. Los únicos individuos entre los Lores Demonio de mayor rango involucrados en los conflictos son tú, Paimon y Su Excelencia Marbas. A pesar de eso, sorpresivamente tenemos un ejército masivo de cien mil.

Incluso si una nación fuese a destrozar cualquier personal militar que puedan, les sería difícil exceder un poder de 40.000. Los Cruzados, una fuerza que fue creada luego que cada nación se uniese y exprimiese cualquier fuerza militar que pudiese, no tenían más que cien mil soldados. Claro, esa probablemente no sea su mayor fuerza. Sin embargo, si consideras el hecho de que los demonios son más fuertes que los humanos a nivel regular, en términos de poder militar, la brecha entre la Alianza Creciente y los Cruzados se incrementó muchísimo.

— Diré esto con la mayor honestidad posible. En todo el continente demoniaco, los Lores Demonio que sinceramente desean la victoria son los que participan en esta guerra. Al resto, la tierra que pertenece a los humanos no es más que un nido de insectos que pueden aplastar fácilmente si se lo proponen.

—………

— De cualquier forma, a lo que ellos le temen es a ustedes.

— ¿…los Lores Demonio le temen a sus mismos parientes?

Así es.

Nunca pensé que era aburrido.

Volverse un rey era el pináculo de la autoridad que tenía el rol de guiar a la gente. Sin embargo, había una enorme cantidad de 72 personas que estaban de pie en ese zenit dentro del continente demoniaco. No fue por gusto que denuncié que este lugar era similar a esas naciones tribales.

La única razón por la que esta estúpida sociedad seguía en pie era por el enemigo en común, es decir, era porque la humanidad sobresalía. ¿Qué pasaría si esta desapareciese? Tal como Barbatos lo deseaba, ¿qué sucedería luego que realmente seamos capaces de subyugar a todo el continente humano?

— Es simple, Barbatos. Tras aplastar a toda la humanidad, los Lores Demonio, sin duda alguna, comenzarán una guerra civil con el fin de distinguir quien tiene mayor autoridad entre ellos.

Barbatos frunció el ceño. Ciertamente, ella era una mujer que había entregado su vida a la conquista del continente. No había considerado las emociones ni posiciones de las demás basuras de Lores Demonio que no tenían interés en algo como la justificación y simplemente desviaban su atención a su propia seguridad.

— Cuando ese día llegue, ¿cuál crees que será el Lord Demonio que tendrá la ventaja? ¿1º Baal? ¿2º Agares? ¿El 3º o quizá el 4º? No. Ese no es el caso. Sin importar cuán poderoso pueda ser el individuo, no puede soportar un asalto grupal. Uno del grupo al que más le teme.

Sonreí.

— Son ustedes.

—…………

— Barbatos. Paimon. Los comandantes de armada como ustedes, quienes utilizan a los demás Lores Demonio como su propio poder militar. Los Lores Demonio entre los Lores Demonio. Durante la anarquía inevitable que se presentará luego de la exterminación de la raza humana, ellos no tendrán más elección que temerle a gente como ustedes, quienes se mueven en grupo.

Ciertamente, esa era una verdad muy evidente.

Pues sabían que sería su turno luego que los humanos cayesen en la ruina.

Yo estaba seguro que los Lores Demonio, quienes no participaban en esta expedición de la Alianza Creciente, estaba planeando desesperadamente como hacer que la guerra falle.

El hecho de que la Alianza Creciente experimentase fracaso tras fracaso durante los últimos 400 años no era una coincidencia. Como mucho, Paimon solo trató de detenerme, ella nunca había tratado de desarmar a la Alianza por sí sola. La gente que era más vil y astuta que Paimon era la que estaba al acecho en la parte trasera del continente demoniaco.

— Traidores. Estamos rebosantes de traidores. Me acusaste de haber cometido traición racial. Sin embargo, algo de mi grado puede considerarse humilde. Esto se encuentra a un nivel moderado sin límites. Aunque te jodí solo por unos 20 minutos durante el tiempo del discurso, esos Lores Demonio estuvieron jodiendo a su propia raza durante los últimos 400 años.

—………

— ¿Comprendes por qué debes mantenerme con vida?

Nuestros enemigos nos rodean.

Al frente, la única heroína conocida como la Princesa Imperial Elizabeth.

Atrás, los poderosos Lores Demonio comenzando por los rangos 1, 2, 3 y 4.

Ellos nos presionan, nos amenazan, y nos intimidan por ambos frentes hasta que finalmente terminemos enfrentando una destrucción mutua.

Saqué mi brazo por entre las barras de hierro.

— No tenemos tiempo para estar luchando entre nosotros. Toma mi mano. Tomemos las cabezas de los traidores, y si tenemos que salvar algo de tiempo, hundamos el barco de la Princesa Imperial también. Una vez que lo hayamos hecho, estableceremos una sociedad en la que gobernemos.

A pesar de estar atrapado por estos barrotes de hierro, esas personas que deben venir a mí han venido. Desde el principio, la persona que tuvo que ser enviada estaba constantemente en ese lado. Como no era necesario que yo estuviese caminando de aquí para allá, yo estaba libre.

Aquí estaba yo, dentro de esta prisión.

El Rey de los Campesinos, Dantalian. Rango 71º.

Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 8.

Llanuras de BrunoEjército de la Alianza CrecientePrisión Sencilla.

Dame algo de tiempo para pensar.

Barbatos dejó esas palabras antes de irse. Las únicas personas que quedaron aquí fueron Lapis y Farnesio. Una vez que Lapis fue liberada de su posición como rehén, suspiró ligeramente como si no se hubiese visto afectada por la tortura recibida.

— Parece que esta inocente es la que recibió la ira por usted, Su Alteza. Había pasado bastante tiempo desde que esta fue torturada por última vez. Aunque casi olvida el hecho de que pertenecía a el estatus social absolutamente más bajo gracias a usted, esta ha comprendido la posición que posee debido a sus acciones.

—…lo siento. Tomé todas las cosas con demasiada facilidad. No creí que eso terminaría involucrándote.

— Está bien. Esta está acostumbrada.

Hice uso de las palabras de disculpa, las cuales Barbatos pedía a gritos pero que nunca recibió, con demasiada facilidad ante Lapis. Ella recibió un manto de manos de Farnesio y vagamente cubrió su cuerpo desnudo.

— Sin embargo, lo hizo muy bien, Su Alteza.

— ¿Ah, sí?

— Si. Aunque esta fue secuestrada, su postura firme fue algo prudente. Para ser honesta, esta estaba preocupada que usted terminara entrando en pánico, pero parece que esta no tiene razón para seguirse preocupando a partir de ahora. Incluso si esta recibiese daño, tiene la certeza de que usted seguirá avanzando, Su Alteza. Por favor, siga así, que esta también lo hará.

Luego, Lapis avanzó entre las antorchas y se acercó a nuestro campamento militar. Si caminase por ahí en ese estado, entonces existiría la posibilidad de que pudiese ser asaltada por soldados rasos que hayan sido cegados por sus deseos sexuales, pero parece que no les tenía miedo. Farnesio, quien tuvo su boca cerrada todo el tiempo, murmuró:

— Como era de esperar, usted está loco. ¿Acaso una mujer como esa dio en el punto de sus preferencias? Es una mujer que vivirá, amará y morirá fríamente.

— Niña.

Mi general interina, quien estaba a cargo de mi frente, había criticado a mi amante, quien se encharcaba de mi retaguardia. En una situación así, una persona normal mostraría una actitud ambigua e intentaría ganarse una impresión favorable de ambos lados.

— ¿Hm? ¿Qué sucede, Milord?

— Nunca serás capaz de compararte a Lapis con esa mediocridad que posees.

Y yo no era un bastardo normal.

Declaré solemnemente.

— ¿Cómo te atreves a desconocer tu lugar y criticar a Lapis? Ella es la primera mujer que he amado y será a la última que amaré. Si Lala fuese a decirlo, entonces yo incluso creería en una profecía sobre el fin del mundo. Sin embargo, si eres tu quien lo dice, probablemente te daría una azotaina.

Sonreí suavemente ante ella.

— ¿Qué te parece? ¿Acaso ya se estableció bien la jerarquía en ese cerebro de cloaca que tienes?

—………

Farnesio abrió sus labios.

—…dicen que uno no debe involucrarse incluso si un perro loco ladrase, pero ¿qué se supone que haga esta damisela cuando dos perros son los que le gruñen encima? Ya que tanto el perro como la perra han quedado trastornados, parece como si esta damisela fuese la única persona normal en este mundo.

¿De qué habla ésta loca?

Tu mierda es amarga, hija mía.

— En fin, la predicción de que el padre de esta damisela aparecerá pronto en el campo de batalla. Esta damisela tiene que ir a preparar su corazón. Si es posible, no salga nunca de aquí de esta prisión, Su Alteza…

Farnesio caminó cansadamente. Se dirigía a la misma dirección a la que Lapis había ido. Ambas deben estar pasando tiempo juntas en la tienda militar que se la pasaba pacifica debido a mi ausencia.

Por alguna razón, mientras imaginaba la escena de Lapis siendo la abusadora y Farnesio la abusada, mi mente se sintió cómoda. Esas cosas rotas que estaban en ese único lugar eran mi familia, pero se sentía como si mi mente fuese a cada uno de esos lugares rotos y los enmendara a la perfección. Me tendí en el fardo de heno y cerré mis ojos cómodamente.

 

Ese día.

Tuve un sueño.

Una vez miré hacia abajo, vi que tenía zapatos puestos. Sabía que era un sueño por ese único hecho. Era algo intrigante. En el pasado, traté de tener sueños lucidos en varias oportunidades debido a la curiosidad, pero nunca había estado en un sueño donde mi conciencia fuese tan aguda como en este.

—………

Todo lo que pude ver cuando analizaba mis alrededores era un mundo blanco infinitamente vasto. Solo un suelo, que era como un papel de dibujo sin ser coloreado, se extendía hasta el horizonte. Y en el centro de eso, como si fuese obvio, Lord Demonio Paimon se encontraba de pie allí.

—…como era de esperarse.

Murmuré sin darme cuenta.

Paimon era una yegua[5]. Entre las yeguas, Paimon era la persona que era tratada como la Reina de las Yeguas. Aunque mi amor, Lapis, había heredado débilmente la sangre de un súcubo, escuché que la capacidad para controlar los sueños de las personas solo le era otorgada a una pequeña minoría de yeguas. Alguien como Paimon podía infiltrarse fácilmente en el sueño de otra persona.

Una vez que nuestros ojos se encontraron, Paimon me saludó modestamente. Para una persona que acabase de invadir el espacio personal de otra sin haber recibido permiso, su comportamiento fue demasiado cortés, lo hacía sentir como si esta mujer fuese alguien que hubiese recibido formalmente una invitación. Esa era la conducta de Paimon.

— Bienvenido al mundo de esta dama, Dantalian.

En mi rostro se había formado una sonrisa amarga.

— Discúlpame, pero si mi memoria no me falla, yo nunca te envíe ninguna invitación y mucho menos recibí una…

Paimon mostró un rostro de culpa.

—…esta dama se disculpa. Sin embargo, ella cree que este era el mejor método para deshacerse de los malentendidos que tienen. Ella cree que con solo un empujoncito, hasta tú serás capaz de comprender sus palabras, Dantalian.

— Oh, ciertamente usted no cambia, Su Alteza. Y que decide libremente en lo que confiaré y lo que no, solo puedo admirarla.

— Por favor, perdona la descortesía de esta dama una vez más.

Paimon aun parecía tener ojos lamentables. Me preguntaba cuantas personas fueron traicionadas y acabadas solo por esos ojos inocentes. Me encogí de hombros y fui directo al tema principal.

— Muy bien. Esta es la primera vez que tengo un sueño junto a otra persona. A pesar de cómo pueda parecer, estoy abierto a nuevas experiencias. Entonces, ¿qué es lo que es posible aquí? ¿Hay algo posible en esto llamado sueño?

— Desafortunadamente, materializar las cosas que sean posibles es imposible.

Paimon sacudió ligeramente su cabeza.

— Lo único que esta dama ha visto y experimentado en toda su vida es lo que puede reproducirse aquí. Como esto…

Paimon sacudió su abanico. Al hacerlo, raíces de un árbol comenzaron a retorcerse por debajo del suelo antes de elevarse inmediatamente, penetrando el suelo durante su levantamiento. Parecía que el árbol no era de un solo tipo. Ciertas ramas tenían corteza blanca como el abedul, otras ramas estaban cubiertas por una corteza de capa marrón, muy parecidas a las del pino. El árbol siguió creciendo más y más hasta bloquear al cielo casi por completo. Ya que las hojas florecidas eran de cerezo, cada rama tenía un color brillante. El mundo era rosa.

Paimon acarició lentamente la corteza del árbol.

— Así, aunque esta dama puede hacer creaciones nuevas mediante la mezcla de dos características, le es imposible crear algo entero desde cero.

— Ohh.

Esa fue una admiración honesta. Envidiable, incluso. Si tuviese la habilidad de invadir los sueños, entonces habría quedado extasiado por el hecho de achicharrar, hervir y quemar a mi padre cada puta noche, haciendo que probablemente no quisiera despertar.

— Veo que existe una razón por la que las yeguas son conocidas como el Clan de la Noche. Mi concubina es una mestiza, por lo que es incapaz de controlar los sueños. Que mala suerte.

—…podría ser más bien una bendición el hecho de que no sea sangre pura, sí.

Paimon sonrió con lamento.

— Como puedes ver, las yeguas son capaces de crear una cantidad increíble de cosas dentro de los sueños. Los amantes de las yeguas quedan encantados por eso. La mujer más hermosa en el mundo, el escenario más cautivador, un festín de comida dulce y fantástica. Cualquiera que fornique con una yegua comienza a enamorarse más por los sueños que estas pueden mostrar en lugar del tiempo que pasan con su amante.

Paimon bajó su abanico. Al mismo tiempo, el árbol que era tan grandioso como un árbol mundial pronto de desplomó. Puf, como si un montón de palomitas de maíz hubiesen explotado al mismo tiempo, los pétalos de flores de cerezo cayeron todos juntos. En el centro de ese descenso, Paimon levantó la mirada.

— Al final, la gente le da la espalda a la realidad. Un sueño absolutamente perfecto y una realidad lamentable… Queda claro cuál es el que eligen. Ignoran a sus esposas y directamente desechan a sus hijos e hijas. Comparado a eso, ellos poseen una familia más hermosa en sus sueños. Por eso es que la mayoría de las yeguas no comparte el amor.

Pues serán traicionadas de todas formas.

Paimon murmuró mientras colocó un poco de viento en los pétalos que fluían.

Aunque pude ver un único aspecto de la chica que estaba ante mí aquí en este lugar, no indagué en ello. Yo no era la persona que tenía que tomar la responsabilidad. No había nada más terrorífico que abrazar el pasado que probablemente no puedes soportar. Tomé una rama que se había roto del árbol de cerezo y hablé.

— Esta es una historia étnica muy interesante. si hubiese tiempo, desearía escuchar las historias de amor que ha experimentado, Su Alteza Paimon. Sin embargo, ¿existe alguna razón en particular para la que me haya invitado aquí? ¿Fue con el fin de intercambiar cuentos amorosos?

—…esta dama –Paimon desvió su mirada y la fijó en mí–, ha pensado en esto desde hace tiempo. Una mujer que está cerca de ser perfecta si existe. El escenario y el banquete más hermoso si existe. Si ese es el caso, entonces quizá… ¿no sería posible soñar la sociedad más hermosa y perfecta?

— ¿………?

¿La sociedad más perfecta? ¿Qué es lo que trata de decir esta mujer[6]?

No podía comprenderla. Claro, todos vivía mientras enterraban en sus corazones sus respectivas ideas de lo que era una sociedad ideal. Como yo no era ignorante de ese hecho, tenía sospechas del motivo principal que se salía de curso y trataba de sacar lo que estaba enterrado en mi mente. Paimon, no somos lo suficientemente cercanos como para compartir un escenario dentro de nuestras mentes, ¿no es así?

¿Debería tratar de enviar una ligera punzada?

— Una sociedad perfecta, ¿eh? ¿Acaso algo como eso es realmente posible?

— Si, obviamente no. esta dama es consciente de las imposibilidades.

Paimon rió casi inaudiblemente.

— Probablemente sea absurdo. En el pasado fue fútil, e incluso hoy en día sigue siendo imposible. Sin embargo, Dantalian, esta dama es la Reina de las Yeguas. Una raza que siembra los sueños de la noche en la gente. Incluso si esta dama, quien mantiene esa posición, tuviese permitido tener un sueño tan virtuoso, ella cree que no es algo que se encuentre excesivamente más allá de sus medios. Sir Dantalian, con el fin de continuar esta vida, al igual que las demás personas, esta dama requiere un tipo de felicidad.

Paimon bajó la mirada hacia el pétalo de flor que había aterrizado en su mano y se lamentó.

— Ah, fue un sueño lamentable. Si, una vez esta dama volvió su mirada atrás luego que todo había terminado, fue una intoxicación. Sin embargo, ¿con qué podría haber vivido ella si eso no existiese?

—………

— Al principio, hace 400 años, esta dama creía que para la raza demoniaca entera, una sociedad donde los Lores Demonio fueran los gobernantes, era una que se asemejaba a la perfección.

Paimon sacudió su abanico.

El escenario cambió. Me encontré de pie en el centro de un campo de batalla que nunca antes había visto. Soldados intermitentes como sombras, cerca de cien mil demonios pasaban cerca de nosotros. Ya que eran fantasmas carentes de cuerpos físicos, paseaban entre Paimon y yo.

Muy al frente, había tres personas que lideraban este masivo ejército. No eran más que esas figuras que eran distintas entre sí. Yo estaba familiarizado con ese trio. No eran más que los Lores Demonio que comandaban las fuerzas: Barbatos, Paimon y Marbas.

¡Cielos, ejército mío!  ¡Todos son dignos de elogios! ¡Todos obtuvieron un gran logro!

Barbatos gritó mientras su capa blanca se batía en el viento. A diferencia de su “yo” actual, usaba un casco plateado y una armadura que hacia equipo debido al color. Brillaba en un radiante color plateado debido a los rayos del sol que descendían sobre ella.

Paimon acababa de mencionar “hace 400 años”. Si ese era el caso, quería decir que esta era la Barbatos de ese entonces. Los días donde aún no era una nigromante y blandía una espada como una guerrera… Tras examinarla cuidadosamente, noté que sonreía de una forma que aportaba una sensación completamente distinta a la que mostraba actualmente. No era una sonrisa floja que era causada por ser perenne. Era una sonrisa que se asemejaba al sol a mediados de verano, una que la sacaba del mundo con toda confianza.

¡Sin embargo, aún quedan muchas cosas que debemos hacer! ¡Somos los demonios de laconquista! ¡Nuestra gloria no se coloca en la victoria del ayer, sino, en el futuro donde terminaránuestra gran conquista!

Los cobardes dicen que hemos luchado mucho, que ahora es momento de descansar. Sinembargo, ¿qué debemos responderles? Nosotros, los guerreros que hemos superado la raza y elestatus, y únicamente nos hemos vuelto uno debido a la camaradería. ¿Cómo responderán?

¡No es suficiente!

Barbatos levantó ambos brazos y extendió sus uñas como de gato. Como si tratase de clavarlas y cicatrizar a todo el mundo con sus manitas hasta finalmente ser capaz de devorarlo todo.

¡No es suficiente! ¡Aún nos falta demasiado!

¡Más batallas, más sangre! ¡Con el fin de convertir cada campo de batalla, en el cual hemosluchado, en la tierra en la que nuestros descendientes vivirán! ¡Hasta que cada gota de sangre quehayamos derramado se vuelva el fertilizante de esa tierra que será cultivada por los nuestros!

¡Ahh, caballeros! ¡Mis orgullosos guerreros! Amamos infinitamente nuestra posteridad. Por esarazón, no solo no tenemos más elección que luchar eternamente, sino que también somos capacesde luchar gracias a ello.

Cien mil soldados aplaudieron al mismo tiempo.

Demonios, enanos y centauros comenzaron a soplar sus cuernos como querían. El sonido de los tambores resonó sin tono ni tiempo. Aunque los soldados estaban en un estado caótico, por el contrario, se sentía como si fuesen un todo coherente.

Esta era la forma magnifica de la primera Alianza Creciente. Los gritos que venían del ejército hicieron eco por todo el continente distante y tiñeron con miedo a todas las personas en él. Esas tropas de élite era liderados por los comandantes: Barbatos de la Inmortalidad, Paimon de la Benevolencia, y Marbas de la Nobleza; todos de pie, lado a lado.

¡Por la muerte eterna! ¡Por la gloria eterna!

Barbatos volvió su espalda y fue personalmente a la línea delantera. Su capa blanca se batía impresionantemente. Siendo conducida por ese movimiento que era como el gesto de una mano, los cien mil soldados se volvieron una ola de mar y la siguieran.

— Fue una batalla gloriosa.

Paimon murmuró mientras miraba la marea de sombras que avanzaba en la distancia.

— Obtuvimos la victoria de forma perfecta. Con un ejército de 120 mil, derrotamos a los Cruzados de aproximadamente 260 mil en ese entonces, y fue repetidamente. Arruinamos un solo reino en medio mes, y luego de dos meses, destruimos otro reino. Nosotros tres estábamos seguros de que éramos invencibles. Que realmente éramos capaces de construir una nación para toda la humanidad en esta tierra ya que nunca podríamos ser derrotados. Si. Teníamos una fe muy fuerte.

Ya veo.

Si esa es la guerra que destruyó dos reinos, entonces no se trataba de la primera expedición sino la segunda. Ya que había leído un libro de historia, sabía cómo iba a terminar esto. La segunda Alianza Crecente fue recordada como el fracaso más horrendo en toda la historia.

Paimon cerró sus ojos.

— Hasta que nuestra propia raza nos traicionó.

— Tras conquistar el segundo reino, avanzamos inmediatamente hacia lo profundo del continente. Fue justo después de que hubiésemos demolido la fuerza principal de los Cruzados. Dividimos el continente en dos antes de que las tropas enemigas pudiesen reagruparse. Ese fue el flujo más grande de nuestro plan. Quizá, no, sin duda alguna, nuestro juicio no fue errado.

Sin embargo, los Lores Demonio que estaban a cargo de la línea de suministros en la retaguardia los habían traicionado.

Principalmente, las líneas de suministros eran manejadas por los Lores Demonio de menores rangos. Estos solo tenían un pequeño poder militar. Era apropiado concentrarlos en los suministros en lugar de enviarlos al frente. Los Lores Demonio de mayor rango se situaban al frente, y los de menor posición los apoyaban desde detrás… Una organización increíblemente racional.

Sin embargo, cometieron traición.

El escenario volvió a cambiar.

El brillante ejercito de plata, el cual vi hace poco, habia desaparecido sin dejar rastro. Cada soldado estaba destrozado.

Un ejército que era incapaz de comer apropiadamente porque la línea de suministro había sido cortada. Incluso si trataron de obtener provisiones mediante saqueos, los Cruzados emplearon la política de Tierra Quemada[7]. Ya que incluso una forma de saqueo apropiada era evitada, con el paso del tiempo, el masivo ejército comenzaba a cansarse mientras continuaba arrastrándose.

Desde cada dirección, fuerzas desplegadas de los Cruzados emergieron y acabaron con la Alianza Creciente. Eran rudos y tenaces como un montón de hienas cazando un león. Incluso si querían resistirse, eso solo era un ligero retraso. Barbatos se mordió los labios y dio una orden.

abandonen.

Abandonen nuestras fuerzas y retírense.

Lágrimas de sangre brotaban de los ojos de Barbatos mientras murmuraba esa orden. Puso el escenario de los súbditos, a quienes había liderado hasta aquí desde el continente demoniaco, siendo aterrorizados y masacrados detrás de sí, y huyó. No solo ella, Marbas y Paimon también lo hicieron.

—………

Ese era el pasado de Barbatos.

El incidente que le robó la calidez de su corazón.

— Sir Dantalian, ¿puede suponer cuántos de nuestros 120 mil soldados volvieron con vida? Esta dama recuerda vívidamente eso, incluso hoy en día. Aunque han pasado 400 años, ella puede ver claramente la escena donde nosotros tres recibimos el reporte de nuestros asistentes.

Paimon abrió amablemente sus ojos.

— 26.084.

De todos esos 120 mil.

— Solamente… Apenas 26.084 personas fueron capaces de volver con vida y pisar el suelo de su hogar.

Dentro del escenario de ese sueño.

Barbatos estaba derramando lágrimas en silencio. Miraba ausentemente un espacio vacío, parecía una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas. Con una capa rasgada y maltratada, la cual estaba llena de agujeros, envolvió su cuerpo, y se mantuvo en infinito silencio.

Paimon colocó su mano sobre el hombro de Barbatos. Sin embargo, esta simplemente era un fantasma dentro de un sueño. Paimon fue incapaz de acariciar el hombro de la chica que una vez fue su camarada y simplemente movió su mano sobre un espacio vacío. Tras detener su mano, se dijo:

— ¿Por qué pasó esto…?

El escenario fue barrido por una ráfaga de pétalos de flores de cerezo.

La sombra de Barbatos, sus lágrimas diferentes, y el llano que estaba cubierto ampliamente por los cadáveres de los soldados derribados, todos desaparecieron y el mundo volvió a ser un paisaje blanco.

—…esta dama fue incapaz de decirle que todo estaba bien. Ella fue incapaz de consolarla diciéndole que todo estaría mejor a partir de ahora. Hay una posibilidad de que ella pueda haber sentido entonces que… ese día donde volvamos a ser capaces de luchar juntas nunca volverá.

Paimon me miró.

— Anoche, esta dama escuchó el argumento que tuviste con Barbatos. Dantalian, probablemente sabes la razón. Esa que está detrás de los continuos fracasos de la Alianza Creciente.

Asentí con la cabeza.

Hacia la oposición que, sin reserva, había hablado de todo esto hasta ahora, independientemente de si ella era mi rival político o no, no tenia deseos de hacer observaciones cínicas. Más que eso, la persona que Paimon más me había mostrado era Barbatos. Si ella la hubiese menospreciado abiertamente, entonces habría respondido acordemente. No había beneficios que yo pudiese ganar por hablar mal de mi compañera política en su ausencia.

— Incluso si todos son Lores Demonio, cada uno de sus poderes varia infinitamente dependiendo de sus rangos individuales. Si el continente se une, entonces los Lores Demonio, quienes estaban al mando, naturalmente formarán un gran grupo. En ese momento, una guerra, la cual no será entre demonio y humanos, sino entre demonios y demonios, surgirá. Y con una probabilidad bastante alta, ustedes[8] serán los ganadores.

— Eso es preciso.

Paimon rió avergonzadamente.

— Esta dama comprendió la verdad muy tarde. Hasta ese momento, ella creía que nuestras líneas de suministros solo habían sido saqueadas por los humanos. Seguramente nuestros aliados los Lores Demonio no nos habrían traicionado… en ese tiempo, durante esos días, esa era una posibilidad que esta dama no podía imaginar.

Aun tras conocer esa verdad, Barbatos reclamó unas cuantas buenas personas y estableció laFacción de las Llanuras –eso fue lo que Paimon añadió al final.

— Esta dama tiene una forma de pensar ligeramente distinta. La razón por la que ella se había entregado a la guerra hasta ese momento fue porque creía que la unidad del continente era el único camino para la raza demoniaca. Si solo podemos subyugar a los humanos, entonces los días donde nuestra raza pueda vivir pacífica y abundantemente aparecerá ante nosotros. Esta dama fue capaz de masacrar sin dudarlo debido a su creencia…

Sin embargo, Paimon lo comprendió.

Entendió que, al contrario, si el continente se uniese, la tierra de los demonios se volvería un infierno.

El hecho de que el instante en el que ese pretexto conocido como “subyugación de la humanidad” haya terminado, las situaciones de guerra llegarán y rasgarán completamente a las razas demoniacas.

Para un solo emperador, todo el continente demoniaco sangrará y se dividirá en dos bandos solo para que surja un solo Rey de Reyes[9]. ¿Qué significado podría haber para tal cosa? ¿Era para la conquista continental? Si el resultado de la lucha por la raza demoniaco era el caos de su gente, entonces ¿eso no era una antinomia? Paimon meditaba profundamente…

Y llegó a una conclusión.

— Los humanos son un mal necesario.

Y lo hizo en un hecho muy evidente.

— Nosotros también somos un mal necesario para ellos. Nos necesitamos. Si ambos nunca hubiesen existido, entonces habríamos pasado por una guerra eterna con nuestra propia raza hace muchísimo.

Una deducción correcta.

Paimon suspiró.

— Incluso si el continente se uniese o no, la guerra terminará estallando. ¿No es extraño? Los que no son plebeyos desean la guerra. Si su vida y bienes están garantizados, sean humanos o demonios, estarán más que agradecidos a no ir a la guerra. Sin embargo, ¿por qué sigue ocurriendo? La respuesta es simple.

Paimon susurró en voz baja.

— Los gobernantes. Simple y llanamente por los individuos en el poder.

—……………

— Imagina si las personas pudiesen decidir por su cuenta si deberían ir o no a la guerra. La gente tiene que encargarse de todas las adversidades que suceden durante una guerra ellos solos. Mientras tienen que cargar lanzas y asesinar, tienen que cubrir los gastos consumidos, e incluso soportar los restos de sus vidas en las ciudades y aldeas que queden devastadas luego que todo haya pasado. La gente obviamente no aprobaría fácilmente la idea de algo así.

Una sensación cálida comenzó a fluir de la voz de Paimon poco a poco.

— Sin embargo, los individuos en el poder son diferentes. Ellos no son parte de la gente. Son los dueños de la gente. Son del tipo que siempre apostaran lo que poseen si eso significa que puedan obtener una ganancia más sustancial… Esta dama tuvo la revelación. ¡Sea la humanidad o la raza demoniaca, siempre y cuando la sociedad sea tratada como la posesión de las personas con poder, la guerra nunca se detendrá!

Sus pupilas, las cuales eran tan carmesí como la sangre, brillaron ligeramente con rabia.

— ¡¿Cómo pudimos haber sido tan estúpidos…?! –gritó–. ¡¿Cuán estúpidos fuimos los Lores Demonio?! Creímos que estábamos trabajando por la raza demoniaca. Creímos que estábamos luchando por los plebeyos. Y aun así, mira. Los Lores Demonio no fueron los que cayeron. Solo una pequeña minoría de ellos sangró y murió en el campo de batalla. ¡Los que realmente han sido sacrificados – decenas de miles, cientos de miles de cosas que fueron asesinadas, no fueron los Lores Demonio, sino esos demonios que se suponía que tratábamos de proteger…!

Paimon apretó sus dientes.

— A pesar de eso, creímos… pensamos que era una bandera por la raza demoniaca. Era un engaño, una hipocresía… Incluso si el continente se uniese, la hipocresía no desaparecerá. Al final, el engaño no cesará en las aldeas humanas o pueblos demoniacos. Para intensificarlos espléndidamente, queda claro que ambos lados de la cordillera arderán: el continente humano, el demoniaco… todo el mundo. En una guerra que nunca se desvanecerá, solo estamos empujando la llama que nunca podrá extinguirse debido a la única justificación de que somos figuras de autoridad.

El escenario… cambio una vez más.

En lugar de un espacio blanco puro, un campo de batalla.

En lugar de pétalos de flores de cerezo fluyendo, cenizas dispersándose.

En lugar de una completa calma, gritos dados por los humanos y demonios.

Masacre, solo una masacre interminable.

— ¡Fue el error de esta dama!

Con el mundo ardiendo detrás de sí, Paimon lloró.

— No fue culpa de los humanos que se volvieron plebeyos. Ni culpa de los demonios que se volvieron súbditos. ¡El engaño de que una sociedad ideal se presentaría si liderábamos el mundo y gobernábamos sobre la sociedad, ese rencor innato fue lo que causó todas las tragedias!

Ese era el por qué.

Ciertamente, esa era la razón por la que Paimon había comenzado a aferrarse a mí repentinamente. Ella sabía cuál era el significado contenido en el discurso que cree. Ella creía que había descubierto la cordialidad dentro de la proclamación que yo preparé bastardamente.

Lord Demonio Paimon era una republicana.

—Dantalian, el discurso que esa chica humana recitó, hace que esta dama sospeche que fuiste tú quien lo escribió. Una sociedad donde la minoría de gobernantes tenga un monopolio sobre todo es errada. Nadie. No, para ser más precisos, una sociedad donde toda la gente tenga autoridad debe desplegarse. Es por eso que esta dama desea solicitarte algo.

—…………

— Por favor, ven bajo la bandera de esta dama. La Facción de las Llanuras y Barbatos no pueden tenerte. Serás desechado. Te dejarán a un lado. Sin embargo, esta dama es diferente. Ella es capaz de comprender tus pensamientos. Puede apoyar cualquier camino que decidas tomar tanto como te plazca.

Los ojos de Paimon brillaron con certeza.

—………

¿Cómo debería llamar a esto? Si, exacto. Una obra maestra.

Usar la determinación de Paimon en este lugar y usarla como me dé la gana era simple. Sin embargo, si ella me pide esto con gran pasión, incluso yo, que soy pesimista hacia el mundo, tendría algo que desearía pedirle.

La dirección en sí a donde Paimon estaba señalando con el borde de su abanico era correcta. Al final, los republicanos serán los únicos que obtendrán influencia. Sin embargo, con el fin de decir la única frase “al final”, ¿cuánta sangre ha de ser derramada?

No estaba al nivel de decenas de miles. Ni al grado de algo como cientos de miles. Millones, tenían que ser masacrados millones de veces y algo más. ¿Acaso ese término “al final” es capaz de soportar el peso de esa sangre? Por supuesto, es algo que a mí no me interesa mucho, Paimon. Siento curiosidad por saber cuán determinada estás…

— Su Alteza Paimon, lo siento, pero ante mis ojos, solo puedo verla como una idealista. Positivamente puedo decir que, con el fin de establecer una sociedad republicana, tal como usted lo ha implicado, se requerirá una cantidad inmensurable de sacrificios.

— Esta dama también lo cree.

¿En serio? ¿Realmente está determinada a dejar fluir tal cantidad de sangre? Referencialmente, sigo manteniendo en mente la posibilidad de que se necesitaran más de un millón de vidas con el fin de derrotar a la Princesa Imperial Elizabeth. ¿Acaso no te has pasado con la dosis de veneno que tragaste?

No te preocupes. Sigo siendo un amable caballero. Independientemente de mis beneficios, estoy más que preparado para probar tu intensidad.

— Piense un poco más. Tras lograr la unidad del continente, la gente derramará una cantidad considerable de sangre. Con el fin de completar el republicanismo, la gente también tendrá que derramar sangre. De una forma u otra, los plebeyos serán sacrificados. ¿O me equivoco?

Sea que persigamos el ideal de Paimon o Barbatos, la gente serán la que termine siendo sacrificada. Si ese fuere el caso, entonces Paimon, me siendo rebosante de curiosidad.

— ¿Por qué es que Su Excelencia Barbatos es incapaz, pero usted si es capaz, Su Alteza Paimon?

—………

— Si es incapaz de responder esto, entonces usted no es más que otra persona en el poder. Con el fin de lograr una meta propia, quemará al mundo y engañará a la gente, quien está cegada por las llamas, a convertirse en polillas. Claro, personalmente no siento desagrado por algo así…

Realmente no decoro el hecho de que estas fingiendo estar distanciada.

— Su Alteza Paimon, no tengo la más mínima intención de criticarle su ideal. Creo que es noble. Sin embargo, ¿la voluntad indomable de Barbatos no le parece bastante hermosa también?

—………

— Por eso, si desea llevarme a la Facción Montañosa, la invito a convencerme. Si piensa hacerlo, entonces no hable simplemente de lo correcta que es su idea. Muéstreme su plan. Expanda el plano. El republicanismo está bien. Por eso, de forma concreta, ¿cómo intenta derramar solo una pequeña cantidad de sangre? ¿Acaso eso es posible?

Paimon cerró su boca.

Como era de esperar, ¿no tenía respuesta? Sin embargo, eso no me decepcionó. ¿Por qué Paimon, quien era mi rival política, había corrido hacia mí insistentemente justo después que el discurso terminó? Quedé satisfecho al descubrir la razón. Más que eso, no había nadie que fuese tan fácil de aprovechar que un político idealista rebosante de deseos. Esto es algo que siempre se anhela.

Me encogí de hombros.

— Parece que ya va siendo hora de despertar de este sueño. Al fin de cuentas, ya he hecho previo acuerdo con Su Excelencia Barbatos. Está bien. No planeo ir por ahí y decir públicamente que usted es una republicana, Su Alteza Paimon. Puede estar segura de eso…

— Si lo hay.

Pausé.

Paimon me miraba fijamente.

— Si se trata de un plano, sin duda alguna, esta dama ha establecido uno.

—…………

— Dantalian, esta dama no es simplemente una tonta. Hace 400 años, antes de que el término “republicanismo” pudiese aplicarse a su ideal, ella ya había establecido todo un plan.

Una grandilocuencia asombrosa. Entrecerré mis ojos y traté de sentir la intención de Paimon. La miré con ojos que parecía que fuesen a preguntar: “¿Y?”, y la presioné a seguir hablando.

— Esta dama pensó que, en lugar de una sociedad que fuese como una sola dentro del continente demoniaco, donde la tradición era excesivamente firme, ¿no sería muy fácil establecer una república dentro de la sociedad humana? Por eso, con el fin de descubrir si la republica funcionará o no, esta dama debe probarlo al otro lado de cordillera.

No me digas…

El rostro de Paimon estaba determinado. Sus ojos agudos contenían la fiereza de una revolucionaria que no tenía dudas sobre el camino que tenía que tomar. Por primera vez en mucho tiempo, quedé atónito y apenas logré mover mi lengua.

— ¿Qué ha…?

— La República de Batavia –habló–. Es solo esa república dentro del continente humano. ¿Nunca has pensado que era extraño el hecho de que dentro del continente, donde los reinos y los imperios van galopantes, existe una sola nación remota que declara ser una república? Dantalian, ¿acaso, no sé, crees que ese tipo de nación inducida formó todo por su cuenta?

—………

Eso me tomó por sorpresa.

Sentí que una verdad, la cual ningun libro de historia poseía y nadie conocía, estaba acercándose. Mientras me miraba cuidadosamente, a pesar de encontrarme en ese estado, Paimon agarró ambos bordes de su falda y habló. Inclinó su cintura hacia adelante como una dama que saludase a su pareja por primera vez dentro de un salón de baile. Con un gesto que era distanciado y elegante en todos los sentidos.

— Esta dama se presentará por primera vez, Dantalian. Se presentará ante el hombre que trata de convertirse en el Rey de los Campesinos.

Una sonrisa bien alegre se formó en los labios de Paimon.

— Esta dama se llama Paimon. Una monarca de 9º Rango y a la que injustamente se le ha concedido el título de Lord Demonio de la Benevolencia. La representante de la digna raza demoniaca, y una de los lores que ocupa uno de los 72 asientos. Además…

— [Líder de la República de Batavia.]

Laura de farnesio

[1] N.T: Ok, lo admito. Esto si me ha sorprendido.

[2] N.T: Yo diría esto de la siguiente forma: Te la comiste, maldito.

[3] N.T: Tenia que colocar esta expresión. Para los que no la entiendan, es lo mismo que decir “fingió no saber nada”, o “fingió demencia”.

[4] N.T: Es lo mismo que “metedura de pata”, “error”, “una cagada”… bla, bla, bla.

[5] N.T: Yeguas y Súcubos/Íncubos generalmente son tratados como una misma raza aquí.

[6] N.T: Cuando lo que quieres colocar es: ¿Y a esta mosca qué le picó?, pero te evitas los modismos excesivos.

[7] N.T: Busquen en Guiquipedia… digo: Wikipedia. Me da flojera explicar / N.E: En resumen, quemar todo lo que pueda saquear el enemigo. ^^

[8]  N.T: Se refiere a la Alianza Creciente.

AGRADECIMIENTOS A LUIS J. SÁNCHEZ POR LA EDICIÓN DE ESTE CAPÍTULO

Guardar Capitulo
Inicia Sesion para guardar capitulos Close
tunovelaligeras.com
❤️📚 Descarga la app de uno de nuestros lectores: leen novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
🦊

FoxyNovel

Lee Gratis

★★★★★
Descargar