El señor de los Vikingos – Capítulo 20
Capítulo 20 – Futuro señor y señora
Hemera, quien antes de pasar por la celda de Aren, había escuchado algunas sobre Freyr. Básicamente había estado viviendo recluida de todos por la decisión de su hermano mayor. Si logró ver al dicho grupo que le mencionó Aren que al parecer, llegaron para poder hablar con Erik, sorprendiéndose al saber la verdad de los hechos sobre su muerte así como sus hijos. Pero lo que le importaba a ella era conocer sobre el paradero y tratar de ver a Freyr.
Como resultado de su pequeña investigación, pudo decirle solamente que estaba recluida y que había que poder sacarla en caso de última necesidad o esperar a que ella escapara. Esa última opción no era del todo buena.
Suerte era la de ambos que era de noche. A pesar de la iluminación de algunas antorchas, podían escabullirse por los alrededores de las casas.
La noche y la oscuridad eran por decirlo así, los mejores amigos de los elfos oscuros. No sólo podían ver con claridad a pesar de la oscuridad, podían actuar y moverse con el viento y uno con la noche, siendo invisibles para los ojos humanos. De cerca se podía notar su largo cabello plateado, una vista que Aren no podía quedarse tranquilo. Si tenía que decir la verdad, Hemera era realmente hermosa, casi comparándose a los elfos de la luz.
—Shh, alguien viene —Hemera hizo que Aren se detuviera detrás de ella. Ambos habían ignorado los cuerpos de los guardias y los dejaron tirados frente a las celdas. Avanzaron algunos edificios antes de que Hemera, sintiera la presencia de alguien que caminaba a su dirección. Aren no tenía la misma sensación que ella de poder sentir que alguien se acercaba, no acostumbraba sus sentidos en la noche, llegando a pensar que debería empezar a practicar más sobre esto.
— ¿Puedes ver quién es? —Hemera negó con la cabeza. Sólo le indico con su dedo de donde y a donde parecía ir la persona—. ¿Está yendo de donde nos fuimos? —Ambos se miraron confundidos. Ninguno de los dos esperaba que la persona se dirigiera allí por lo que ambos empezaron a seguirla sin ser detectados.
Minutos después, la persona en cuestión miró a los cuerpos que estaban desparramados y degollados. Aren y Hemera esperaban que esta persona no gritara por lo que la segunda ya tenía preparado en mano un pequeño arco tensando con una flecha lista por si gritaba o decía algo. Para más sorpresa, no gritó ni dijo nada. Empezó a mirar a ambos lados e ignorando los cuerpos, entró a las celdas. Se miraron a la cara, asintiendo y entrando después de la persona para poder deshacerse de ella también
Cuando entraron, pudieron ver a la persona quien se dirigía a donde estaba Aren. Esto hizo que él tomara del hombro a Hemera quien se sorprendió por esto y lo miró a la cara con confusión. Fue por esto que Aren le dijo que parara y que mirara a la persona a donde se dirigía.
— ¿Quién anda ahí?
— ¿Aren? —Esa voz la reconocía como ninguna otra. La persona cuando se acercó a los dos estaba llevando ropas ligeras y una capa con una capucha que tapaba su cara por completo. A esto se le suma que estaba oscuro y no se veía nada, dando más misterio a la persona pero, cuando habló, Aren se quedó petrificado—. ¿Eres tú Aren?
— ¿Freyr? ¿Eres tú? —La persona se acercaba a la voz de Aren y cuando se paró frente a él, se quitó la capucha que le cubría la cara para demostrar que era justamente Freyr. Ella vio a Aren y a Hemera quien bajaba su arco, no porque ella quisiera sino porque Aren, con su mano, le bajaba por la fuerza.
Al verse ambos, tanto Aren como Freyr corrieron uno al otro y dándose un enorme abrazo. No poder verse en un largo tiempo para ambos fue un enorme castigo y por eso, no podían soltarse por un largo rato, juntando sus frentes y sonriendo sin parar. Sólo se separaron cuando escucharon un quejido por parte de Hemera quien estaba al margen y no quería interrumpir su pequeña reunión hasta que la dejaron de lado por un rato.
— ¿Qué haces aquí Freyr? ¿Tienes idea sobre el peligro de venir aquí?
—Lo conozco pero hasta hace unos días, mi hermano Hvitserk junto con Frida partieron del pueblo con un jarl que vino de visita para mejorar las relaciones y en tal caso, unir las casas —Aren y Hemera se miraron uno al otro por un momento y luego dedicaron sus ojos en Freyr, quien no se despegaba de Aren por ningún motivo.
— ¿Eso quiere decir que sólo Sten maneja el territorio? —Freyr negó a su pregunta—. ¿Entonces?
— Mi hermano dejó a cargo a gente de confianza… Bah, “confianza” —se tomó las molestias de hacer comillas con respecto a lo de confianza ya que, era obvio como iba a terminar todo—. ¿Aren? —Aren empezó a tocar a Freyr por todas partes y luego con su mano, tomo su mentón y la movió de lado a lado para ver su rostro. Entrecerró sus ojos que, sabiendo que sus alrededores había oscuridad, pudo notar varias cosas sobre ella.
— ¿Cómo te hiciste esas marcas? —Aren las notó en el momento que puso sus manos encima de ella y Hemera, aunque estaba un poco alejada, también pudo ver algunas marcas en ella así como algunas heridas.
— Me las hice antes de que llegáramos al pue-
— No, esas heridas y marcas que tienes no parecen algo de lo que hayamos pasado. Son más recientes… ¿Quién fue?
—Fue… mi hermano
— ¿Tu hermano te hizo todo esto? ¿Por no decir nada de lo que vimos hace tiempo? Debe ser mentira —Freyr le negó con la cabeza y le confirmo que la persona que le hizo tal daño a su cuerpo fue su propio hermano. Además de eso, también le contó otras tantas cosas, aumentado mucho más la ira que retenía dentro de él a tales grados que si algo pasase por sus manos, se quebraría en tan solo segundos. Llamó a Hemera quien hasta ahora sólo se quedaba parada con los brazos cruzados y apoyada contra la pared viendo toda la situación. Una vez cerca de Aren, escuchó todo lo que tuvo que escuchar mientras que Freyr los miraba alzando una ceja y curiosa por tal charla—. Freyr
— ¿Qué sucede? —Aren le tomo de la mano con ambas de sus manos y la acariciaba y le daba un pequeño beso en ella.
—Se mi esposa Freyr. He decidido que quiero pasar el resto de mi vida junto a ti a pesar de los problemas que puede conllevar eso —Su mirada en sus ojos fue seria y decidida. Ahora que conocía toda la historia del tiempo que paso encerrado, era hora de empezar a tomar medidas extremas. Freyr asintió con mucha alegría y no dudo en darle un beso. Pero el beso sería demasiado corto porque Aren, estando demasiado feliz internamente, su expresión no era otra más que vacía—. Ahora… Es hora de irnos de aquí…. No sin antes… —Aren miró a Hemera quien asintió al verlo. Se acercó hasta Freyr y realizó el mismo juramento que hizo con él tiempo antes.
— ¿Qué toca hacer ahora señor y… señora? —Preguntó Hemera quien los miraba a ambos.
— ¿Ahora? —Aren pensaba algo para hacer ahora—. Es obvio que primero debemos irnos de aquí. Creo que hemos desperdiciado mucho tiempo. Después de eso, hay que hacer algo para poder controlar el territorio
— ¿Matar? —Hemera pensaba en esa rápida solución. Ellos lo que hacían era simplemente matar al que estaba a cargo y así ser líderes u ocupar altos rangos en su sociedad.
—Para convertirse en jarl, básicamente sí, hay que matarlos… Y podemos empezar eso ahora, ¿qué opinas Freyr?
—Que estamos perdiendo tiempo y debemos empezar ya
Dichas esas palabras, los tres salieron rápidamente de allí y se unieron a las sombras sin ser vistos u oídos por nadie. Al parecer la noche que cayó sobre ellos era demasiado profunda logrando que si una mísera alma rondara o se escuchara.
Ya estando cerca del gran salón y hogar de Freyr, era hora de comenzar los planes, planes para convertirse no sólo en un hombre libre y dejar de ser esclavo sino convertirse en un señor, un señor de los vikingos junto con Freyr.
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