El señor de los Vikingos – Capítulo 21
Capítulo 21
Aren prometió que se iba a casar con ella una vez que las cosas se tranquilizaran y que, por su decisión, le conceda la libertad de convertirse en un hombre libre para poder realizar muchas tareas que quería hacer para tener y para los demás en compensación por tratarlo bien os últimos años.
Pero algunas cosas pasaron por su cabeza mientras buscaban lugar para esconderse en la oscuridad y planeaban cómo matar a los partidarios de su hermano mayor. ¿De verdad hacía falta matarlos? ¿No creerían que su hermana estaba cegada por amor y haría cualquier cosa por él? ¿La gente la seguirán?
Esas y más dudas le atormentaban la cabeza. La única cosa que estaba seguro era que quería tener un futuro con Freyr. Por lo demás, serían cosas que sucedan en el momento.
“Oigan, creo que no debemos hacer nada por ahora” Freyr y Hemera voltearon a verle, ambas confundidas por lo que acaba de decir. ¿No fue él quien insistió bastante en hacer esto? “No me malinterpreten, sigo creyendo que debemos hacer esto pero no ahora”
“¿Por qué dices eso Aren? ¿Acaso no quieres ser un jarl?” Freyr a veces podía intentar ser persuasiva e inventó alguna que otra excusa para que apoye ayudarla ahora, excusas que Aren claramente sabía de antemano. “¿Qué te pasa? ¿Has cambiado de idea?”
“Debes pensar que eres la hija de un jarl… De un difunto jarl claro está. Sigo siendo un esclavo aún y es raro que realmente me ayudes y para la gente del pueblo, tampoco le sorprendería que me ayudes, lo ven algo esperado porque es realmente notorio que me amas” su último comentario le hizo dar una pequeña risa. Se relajó y volvió a su expresión seria. “Lo que quiero decir es que, es mejor que nos vayamos de aquí en vez de quedarnos”
Tal propuesta hizo que ambas abrieran los ojos. Hemera por un lado estaba sorprendida de que propusiera eso. ¿A dónde podrían ir? Por otro lado, Freyr intentó negociar de nuevo casi algo desesperada para convertirse en señora de las tierras de su padre hasta que tuvo que hacer silencio o fue silenciada por Hemera, quien le tapó la boca al saber que gente patrullaba las calles.
Esa misma gente era algunos de los hombres que Hvitserk, quien pedía específicamente que vigilara las calles hasta que volviera en la noche porque, pensando un poco, estaba casi con seguridad que su hermana liberaría.
“Creo que es muy posible que nos descubran” tras su comentario, los hombres que iban a las celdas descubrieron a los guardias muertos y hasta casi desnudos, haciéndoles gritar para que llamaran a alguien y que empezaran a buscar a Aren. “Definitivamente ahora no podemos hacer nada contra ellos. Señor, ¿a dónde iremos?” No dijo nada y tan sólo le miro a la cara y le dio una sonrisa. Bastaba decir que no hacía falta saber que Hemera podía ver mejor que nadie en la oscuridad debido a su raza. Ver la sonrisa de Aren al principio no entendía. Segundos después de verla, captó rápidamente y asintió.
“Antes de irnos, me gustaría que la soltaras” señalaba a Freyr, quien estaba casi sin moverse debido al agarre de Hemera quien la estaba “callando” para que no hablara más.
Al soltarla, trataba de respirar correctamente. El agarre fue lo suficiente para dejarle sin un poco de aire sabiendo que lo hacía para no ser descubiertos. Un “enojo” salió de ella para reprender a Hemera quien solamente se podía disculpar aclarando que era un mal necesario.
———
No fue fácil pero tampoco difícil poder esquivar a las patrullas de los hombres del hermano de Freyr. Estando desesperados por buscar a Aren, dejaban a veces algunas aperturas abiertas para que pudieran salirle con la suya.
La decisión de Aren de irse del pueblo le pareció mucho mejor que empezar a matar gente a lo loco por más fuerte que sea o por más razón que tenga. ¿Qué le hizo pensar esto? No lo sabía. La idea de que mucha gente del pueblo, gente que lo aceptaba a pesar de ser un esclavo tal vez era una de ellas.
Negaba con la cabeza para quitarse de encima pensamientos. Pero otros aparecían en ella y no eran para nada buenos tampoco.
Pero de esas malas ideas, había una que resultaba ser bastante buena para no hacerse. Le ordenó a ambas que se adelantaran y que nada del mundo volvieran a buscarlo. Que dentro de unas horas estaría junto a las dos.
Obviamente discutieron y podían hacerlo casi a los gritos, ya se encontraban un poco alejados del pueblo. Por eso cuando Freyr discutía con Aren estaba a los gritos, casi segura que iba a matar a los partidarios de su hermano.
Aren le dio un abrazo para que se calmara y eso fue lo que consiguió. No sabía que había dado una pequeña orden a Hemera que con el mango de su espada, le dio un pequeño golpe a Freyr quien cayó en brazos de ella desmayada. La quería dejar inconsciente por esta misma razón, la conocía y ella estaría en contra de su decisión.
“¿Realmente volverás? ¿Qué hay de especial allí en ese pueblo que quieras volver a pesar de ser buscado” sostenía a Freyr y luego por unos momentos decidió acostarla en el suelo.
“No hace falta decirte quien soy ¿verdad?” ella negó con su cabeza. Ya conocía su historia y no hace falta escucharla otra vez. “Hay algo allí, algo que me pertenece y que fue arrebatado luego de que se me dijera que pudiera quedarme con él. Quiero recuperarlo y por eso debo volver”
Hemera estaba curiosa ahora de lo que pudieron quitarle que era suyo. No había cosas que un esclavo pudiera tener y si las tuviera, le sería imposible poder quedárselas. Claramente, los humanos eran una raza a veces idiota, a veces inteligente.
No quiso indagar más en el tema y tomando a la bella durmiente, se alejó cargándola hasta un lugar que habían discutido para volverse a encontrar luego.
Aren tenía en su cabeza recuperar algo que le pertenecía, más específico algo que pertenecía a alguien de su familia por generaciones. A pesar de no sentir un “afecto” enorme por su familia, sentía un extremo respeto por objetos que pertenecieran a su familia. Con esa mentalidad, le era imposible no recuperarlo.
¿Lo complicado de poder recuperarlo? Se encuentra justamente al lugar donde no tenía ganas de volver nunca más de momento, la casa del señor del pueblo.
“Dios y Dioses, por favor que no haya nadie cuando encuentre ese maldito brazalete…”
tunovelaligeras.com