El señor de los Vikingos – Capítulo 22

❤️📚 Descarga la app de uno nuestros lectores: lee novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
[nightmode]
Síguenos en Facebook

Capítulo 22

La orden que le había dado Aren a Hemera era que se alejaran, que pronto les encontraría y decidirían que hacer ahora en adelante.

Mientras cargaba a Freyr quien aún permanecía inconsciente, en su mente estaba la repentina idea que dijo Aren de NO atacar a nadie y a nada que tenga que ver con el hermano de su señora. ¿Por qué repentinamente dijo eso? Su mente podía pensar algunas cosas y relacionarlas con casos que sucedían en su comunidad.

Una vez que habían alcanzado un lugar donde nadie pudiese encontrarle, recostó a la bella durmiente que descansaba en su espalda en la tierra y se sentó a un costado y permaneciendo en extrema alerta por algún ruido que llegase a escuchar.

“¿Por qué de pronto dijo eso? Parecía demasiado comprometido con la causa de ayudarla a convertirse señores de las tierras, ¿por qué?” Miraba a Freyr que no mostraba señales de despertar y como tampoco oía a nadie, se relajó un poco y seguía ahora pensando más a fondo la decisión de Aren. “¿Podría conocer un mejor lugar para ser un señor o por alguna razón simpatiza con su captor?” Pensaba en muchas teorías. Bostezaba y el sueño aparecía en ella. Volvió a asegurarse de que nadie se acerque y cerró sus ojos para descansar un poco.

Poco duraría su descanso ya que, al rato de cerrar los ojos y dormir un poco, un ruido repentino la despertó.

Miró a un lado y Freyr seguía allí, ya no inconsciente sino dormida. Suspiro de alivio por eso y se concentró de nuevo en ese ruido. Al parecer, se acercaba poco a poco el dueño del ruido. ¿Ya acaban de encontrarme? Se preguntaba. Estaba segura de que los había perdido.

Aprovecho estar entre arbustos y algunos árboles y más siendo de noche y con algo de prevención, tomó su arco, lo tensó y preparando una flecha, disparó a la nada o mejor dicho a donde estaba el supuesto hombre que venía.

Hubo un silencio por unos momentos.

Hemera pensó que había acertado su disparo pero no fue así. El ruido ahora era más fuerte. Claramente había fallado su disparo y entonces sacó otra flecha y preparo otro disparo.

“No hacía falta usar el arco, hubiese sido mejor usar la espada ¿sabes?” Esa voz, ¿Aren? Hemera quedó en shock cuando escucho su voz. ¿Ya volvió? “Y sí, piensas que volví rápido, tuve algo de suerte… Bueno, ¿me puedes ayudar por favor?”

Un Aren salvaje apareció frente a Hemera y una dormida Freyr, con algo de sangre en su cara y parte de su ropa que llevaba puesta. Pero lo curioso era como se tomaba el hombro y hacía muecas de dolor. ¿Razón? La flecha que disparó la elfa impactó en su hombro y temía que llegara a tocar el hueso por el dolor que sentía.

“¿La causa de esa flecha he sido yo?” Aren asintió con una pequeña risa pero el dolor seguía siendo fuerte. Sin decir nada y con algo de arrepentimiento, Hemera ayudo a Aren a quitarle la flecha, quien no pudo ocultar su dolor. La punta de la flecha parecía que si había logrado tocar un poco el hueso. “Pido disculpas señor, en serio no pensaba que la persona que venía eras tú… Espera, ¿cómo nos encontraste?” Pasó de preocuparse por su señor a cómo le encontró.

Solamente sonrío de oreja a oreja “Tarde un poco más de lo esperado para recuperar mi brazalete” Arremangó un poco su camisa y le mostró el brazalete. Era un hermoso brazalete de oro con unas decoraciones preciosas. “Y aparte, ya te dije que las iba a encontrar. ¿Ella sigue dormida?” Hemera asintió. Freyr seguía dormida y tocaba esperar a que despertara. Internamente, estaba sufriendo de dolor y no llegaba la hora de que el dolor parase un poco.

“Falta que me digas algo”

“¿Qué cosa?”

“¿Qué hay con toda esa sangre en tu ropa y cara?”

“Digamos que viniendo para aquí… me encontré con una pequeña patrulla. No eran muchos y tampoco me sucedió nada”

Aren le describió el suceso a Hemera mientras ambos se sentaban uno al lado del otro.

———

Resultaba que cuando volvió al pueblo para buscar el brazalete, los hombres de Hvitserk que había dejado en su ausencia estaban como locos buscándolo a él. No había ninguna noticia de que Freyr había escapado por lo tanto, estaban más preocupados por él. Escondido entre los hogares, miraba a muchas patrullas ir de un lado a otro. Nadie estaba mirando o prestando atención en el salón. Eso le daba seguridad de poder entrar sin que nadie se sepa de él. Aparte llevaba ropa ajena encima y eso sumaba a su disfraz. Entrar al salón y ver que nadie estaba en él, respiraba aliviado pero de todas formas no debía confiarse para nada.

Caminó hasta llegar a la parte de atrás del salón, donde comenzaba ahora el hogar del señor del pueblo. Pero no pudo entrar debido a que justo en ese momento la puerta se abrió. Como pudo saltó y se alejó de ella para encontrar un escondite. Dos hombres hablaban entre ellos, no llevaban arma alguna pero si iban vestidos de buenas ropas y buenas pieles. Ahí concluyó que eran los ayudantes de Hvitserk y que, por lo tanto, tuvo como idea matarlos y luego robar tales ropas. No todo salió como esperaba.

Saltó contra uno de ellos, desprevino debido a que nunca esperaría que alguien lo tomara por el cuello y con un fuerte movimiento, le giró la cabeza hasta quedar mirando hacia atrás, siendo una muerte instantánea. No era broma alguna su fuerza y seguía descubriendo lo fuerte que era. Iba a matar al segundo pero este logró sacar un cuchillo de su espalda. Él no pudo verlo debido a que una capa de piel cubría su espalda y eso evito que viera su cuchillo. Cortaba a su dirección y también apuñalaba pero era muy rápido y esquivaba cada golpe, agachándose y moviéndose a los costados. Los gritos que producía el hombre hacían que llamase la atención. Varios gritos venían desde afuera y por lo tanto debía terminar rápido.

No quería usarla pero el hacha que llevaba encima, la tomó con fuerza y en el momento que esquivo la apuñalada agachándose, se apartó a un costado y con el impulso de estar agachado, dio un pequeño y desde arriba y con fuerza, bajó su hacha para que impactara fuertemente en su cabeza clavándose en ella.

Sangre de su cabeza salpicaba en su rostro y debido a que saltó a varios lados, fue inevitable escupir dicha sangre. Dentro de la buena suerte que llegaba a tener, esta era la peor suerte que tuvo. Ignorando eso, entró rápidamente y fue directo a buscar en las riquezas que tenían Erik escondido.

Una vez que estaba en la sala, nadie más estaba. Buscaba en silencio y sin hacer ruido. En los pocos cuartos que había, seguía sin haber nadie, inclusive el hermano menor de Freyr no estaba. De igual manera, una vez encontrado el cuarto que antes pertenecía a Erik, buscó por un rato el cofre donde guardaba sus cosas y lo encontró.

Tras hurgar un poco las monedas de oro y otras joyas, encontró su preciado brazalete que su padre una vez le había dado a su hermano mayor y que iba a darle a él debido al cambio de heredero pero debido al ataque de los nórdicos, no pudo obtenerlo. Entre eso y el collar que aún guardaba perteneciente de su madre, ya no tenía muchas cosas que llevarse de aquí.

No hubo problema en escapar tampoco, salvo que algunos hombres que habían escuchado el ruido anterior y acudieron al salón tan pronto como pudieron. Por suerte, Aren se había escabullido sin ser notado. No eran muchos cuando escapaba pero tampoco podía tenía que pelear tontamente, ya había matado a dos personas y no debía seguir perdiendo el tiempo.

———

Al finalizar la historia, Aren suspiró y seguía mirando la herida que tenía en su hombro a causa de la flecha de Hemera. Le dolía pero un poco al menos el dolor se iba yendo de a poco.

Hemera por otro lado, seguía mirando a la nada mientras terminaba de escuchar la historia de su señor y sus quejidos. “¿Qué haremos ahora?” Preguntó rompiendo los quejidos de Aren.

Él se puso a pensar. ¿A dónde pueden ir? No había muchos lugares a los que podían ir ahora mismo. ¿El norte? Dudaba. Si bien allí había alguien que en el futuro tendrá mucho renombre, ahora mismo desconocía si ahora les aceptaría pero tampoco perdería nada si no fuera así. ¿Sur? Los sajones probablemente en este tiempo y ahora sean subyugados por Carlomagno. Se levantarían en rebelión pero terminarían perdiendo al fin y al cabo. El este tampoco era seguro y menos el Oeste.

“No lo sé. Hay que discutir ahora mismo a donde podemos ir. Hay varios lugares pero, no lo sé. Me preocupa más Freyr…” Ambos miraron a dirección donde estaba recostada ella pero no encontraron nada. Empezaron a mirar para todos lados sólo para ver a una muchacha de pelo castaño, parada frente a Aren y con una mirada fría.

Un sonido seco resonó. Freyr le dio una patada a Aren en la cara la cual no intento esquivar o cubrirse. Se lo merecía por dejarle inconsciente y por irse por su cuenta. La mente de ella ahora mismo tenía miles de cosas y entre esas miles, era torturar a su “esposo”. Sabía de antemano que no sufría dolor, ya lo había golpeado numerosas veces pero nunca sentía nada por lo que, con una sonrisa malvada y todavía enojada, lanzó una patada a su entrepierna.

Aren luego de recibir tal golpe en su entrepierna, sus testículos los sentía en su garganta aproximadamente, a punto de vomitarlos. Su grito ahogado no salió pero la expresión de dolor y sufrimiento se hicieron notar, ocasionando la risa de Hemera y Freyr quienes lo miraban con bastante gracia.

“Eso fue por no dejarme ir contigo… y también porque quería hacerlo. Olvidando esto, ¿a dónde vamos a ir ahora?” Preguntó sentándose frente a los dos.

“El señor dijo que había varios lugares a donde ir pero necesitaba preguntarte a ti”

“Aren, ¿a dónde vamos a ir entonces?”

Tras aguantar el dolor de tener los testículos en la garganta unos minutos, alzó cuatro de sus dedos. “Hay cuatro lugares a los que podemos ir desde aquí…”

Guardar Capitulo
Inicia Sesion para guardar capitulos Close
tunovelaligeras.com
❤️📚 Descarga la app de uno de nuestros lectores: leen novelas románticas en FoxyNovel. Descargar
🦊

FoxyNovel

Lee Gratis

★★★★★
Descargar