El señor de los Vikingos – Capítulo 23

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Capítulo 23

Aren le había dicho a ambas que había cuatro lugares para poder irse y hacer una nueva vida. Pero pese a querer hacer una nueva vida, estaba el hecho de que Hemera, siendo un elfo oscuro, causaría algunos revueltos entre los nórdicos.

Ellos no podían abandonar las profundidades de las montañas que en consecuencia, estos quedarían petrificados al mínimo contacto con la luz solar o lunar.

Por eso pensaba muy bien acerca de esto antes de contarles aquellos lugares. Sabía que estaba rompiendo una creencia muy importante lo cuál era algo que no buscaba hacer. Pero de todas formas, existían relatos, relatos que pensando en la época que se encontraba ahora mismo, desconocía si la gente cantaba o relataba como una elfa fue violada por Helgi dando a luz a su hijo, Skuld o donde una reina humana fue embarazada por su amante, descubriendo que este era un elfo.

Estaba de más decir que, a diferencia de sus creencias y cultura que sus padres, sus verdaderos padres y de los cuales le criaron al reencarnar, los nórdicos fue una de sus culturas que más estudiaba más allá de las mentes cerradas de sus familiares con respecto al catolicismo.

“¿Cuáles son entonces esos cuatro lugares de los que hablas Aren?” Freyr estaba interesada en saber más sobre ello y más Hemera.

Cabe decir que, la primera sabía de antemano que él era un esclavo pero que gozaba con unos conocimientos y una compresión de las cosas más allá de lo que uno puede imaginar. La segunda, siempre miraba a Aren entrecerrando sus ojos, queriendo ver algo más de lo que el muchacho demostraba ser. Sentía una energía y vibra diferente con respecto a Freyr quien la energía que irradiaba era pura, diferente a la de Aren.

“Actualmente estamos en el territorio de tu hermano mayor, Slesvig” Empezó por allí. Debía indicar el punto de su partida. “Si viajamos al norte, pasando por las tierras de Varde y Abrhus, podemos llegar a un lugar llamado Kattegat, tierras de un jarl Harald si mi memoria no me falla”

Este lugar, Kattegat, si la memoria no le fallaba con respecto a lo que dictaba la historia, vivía alguien que en el futuro se convertiría en una de las personas más famosas y prestigiosas de toda Escandinavia, impulsando a los nórdicos a una nueva forma de vida y riquezas. Dependía mayormente en el momento de la historia en la que se encontraba, claro.

“¿Kattegat?” Freyr preguntó curiosa mientras se sentaba y entrecruzaba sus piernas y apoyaba ambas manos atrás de ella. “Recuerdo que mi padre una vez dijo que fue allí y le conoció pero, es lo único que mi cabeza llega a recordar” Aren sonreía por ello. “¿Qué hay allí?”

“Dependiendo la dirección, nuestro futuro” Hizo sonar un poco su cuello y tronar sus dedos. Miró a ambas para continuar hablando. “Si vamos al sur, podemos ir pasando por las tierras de Holstten y… creo recordar que era Marschen, no recuerdo el nombre de aquel lugar y tampoco tengo una buena idea de los jarls que habitan allí. Si pasamos por allí, podemos llegar hasta la tierra de los Sajones… eso si Carlomagno todavía no los subyugó”

Aquí era el mismo caso que el anterior.

Históricamente hablando, los francos, reinado por Carlomagno, había conquistado a los Sajones, practicantes de la fe pagana germánica. Luego de aquello, había decidido quemar un lugar sagrado de dicha religión, este era un hecho que su memoria no recordaba del todo pero, aparte de ello si llegó a suceder, los sajones se levantaron en armas para liberarse de Carlomagno pero, no tuvo un buen resultado.

Él tampoco vería la buena suerte. Había fundado el Sacro Imperio Romano al conquistar tanto Alemania como Italia para que, al morir, su descendencia tomara por separado los reinos que integraban el Imperio, desfragmentado media Europa y ocasionando que hermanos peleen por reclamar y sentarse en el trono imperial.

Notó las miradas de ambas, confundidas por la información. Preguntaron, por supuesto, ¿quién era ese tal Carlomagno?

“Un excelente guerrero y líder capaz de poder unificar incontables tierras y reinos” Eso fue lo único que les dijo acerca de él. Sabía que si decía que este también era de sangre caliente, estarían encantadas de ir allí pero, sabiendo que son ambas paganas y no conocer nada con respecto al cristianismo, o Hemera, era una mala opción.

“Entonces según tú, si tuvieras que elegir entre ambos lugares, ¿cuál elegirías?” Preguntó Hemera mirando a un Aren que estaba rascando su barbilla y pensando un poco.

“Pues, si sólo analizamos esas dos opciones, la verdad no sabría decirte. Si vamos al este, encontraremos también tierras donde la gente tenga las mismas costumbres y creencias que Freyr, siendo el mejor lugar de todos Uplandia en donde tienen un lugar sagrado”

En Uplandia, no sólo se encontraba una iglesia de los nórdicos sino que se encontraba un gran vikingo de gran renombre: Sigurd Serpiente en el Ojo.

Este había podido matar a una enorme serpiente que, tras vencerla, había conseguido obtener lo que era una serpiente en su ojo.

Bueno, eso era algo que desconocía pero, pensando mentalmente en ese momento, siendo visto por Freyr y Hemera, era la única suposición que pudo sacar. Esa era la parte que no sabía si era realmente cierta sobre la serpiente en su ojo.

“Y por último, está el oeste de donde provengo aunque, llegar allí es muy complicado sino contamos con gente que sepa navegar en mar abierto así como tener una buena suerte”

Aquí, Aren era sincero. También agregó que la mejor forma de ir hasta donde él vivía o más que nada al oeste, era tener un barco, gente y mucha suerte. Era un poco pesimista con respecto a esto.

“¿Eso es todo?” Aren miraba a ambas con una cara sin expresión. No sabía que hacer tampoco, esa pregunta le tomo con la guardia baja.

“¿Cómo que si es todo? Claro que lo es. No hay muchos lugares específicos que podamos a ir”

“Has mencionado tierras a los alrededores, además de la presencia de otros jarls por la zona o directamente en otros lugares, ¿por qué no ir allí?”

La pregunta de Hemera tenía sentido pero, era una mala idea. “Ten en cuenta que una vez que Hvitserk vuelva y se entere que su hermana menor y la persona que encerró escapó, seguro pida a esos jarls que nos busquen sin descanso” Esa fue la explicación que pudo darle que tenga más sentido que su pregunta.

“Entonces es así…”

“¿Tú dónde quieres ir Aren?” Freyr pensando un poco en los lugares a donde ir,  no estaba segura del todo y por ende, le preguntó a su “esposo” sobre un destino.

“Me gustaría irme a mi hogar pero lo veo imposible de momento. Adem–“

En ese momento que iba a decir algo más, Hemera tuvo que detenerle para que siga hablando. Había escuchado varias voces que parecían que se estaban acercándose a ellos y para variar, no era un pequeño grupo, eran varios y parecían llevar perros consigo debido a que esta dijo que escuchaba ladridos.

“Parece que ahora será fácil encontrarte Aren con esa sangre que llevas encima”

Un comentario breve pero, cierto. No pudo decir nada tampoco a ello, claramente tendría la culpa si lo encuentran ahora por lo que los tres se levantaron y no dudaron en correr para alejarse de allí lo más pronto posible.

———

Dos semanas después, Hvitserk volvía junto con su hermana Frida a su hogar sólo para enterarse de que su adorada hermana menor había escapado de su encierro y que para variar, el esclavo de ella también logró escapar de la celda asesinando a su paso.

Un plus a la situación, alguien había irrumpido en el gran salón, más específicamente lo que era la parte de su hogar y robó algunas cosas de valor  debido a que un cofre se encontraba abierto y desparramado por toda la habitación del jarl.

No había palabras para describir la furia que llevaba este al enterarse que de paso, algunos de sus confidentes estaban muertos por obra de aquel ladrón, aumentando más su ira y sus ganas de encontrar al responsable de esto.

Los demás, sólo podían observar la ira del muchacho sin poder decir nada. Algunos de ellos, hombres y guardias que tenían que vigilar a su hermana menor, estaban claros que habían fracasado y por ende, al querer decir alguna cosa, estaban seguros que iban a morir por su error.

“Muy bien…” Hvitserk estaba sentado en su respectivo trono de jarl mientras miraba a sus confidentes así como sus ayudantes y algunos hombres y por sobre todo, sus hermanos restantes. “¿Cómo es que alguien entra y me roba y se escapa además y hermana y ese esclavo basura?”

“Mi señor, por lo que pude ver, el ladrón debió haberse escondido en un rincón antes de atacar a las dos personas las cuales parecían estar yendo a su posición. Los guardias que entraron, escucharon un grito y cuando llegaron, vieron dos cuerpos tirados sin vida” Hizo una pequeña pausa para mirar a los ojos de su señor que parecía que le estaba devorando el alma internamente. “No… no sabemos que robó exactamente de las cosas que estaban tiradas”

La hipótesis que hizo, además de la declaración por parte de los guardias que estaban patrullando por allí, pudo confirmar la historia. Por debajo, Frida le dijo a su hermano que lo que se habían robado según ella recordaba era un brazalete de oro puro. Lo demás, fue dejado de lado.

“¿Qué hay de mi hermana y el esclavo?”

“Los guardias que protegían al esclavo, no pudieron ser asesinados por él, alguien le debió ayudar”

No hizo falta que los demás le dieran más información sobre esto, ya tenía una idea de quién pudo ser: su hermana Freyr. Él no sabía que los demás debían decirle que los asesinatos de estos guardias fueron más que perfectos y sin fallo alguno, lo cual, era imposible para Freyr realizar tales asesinatos.

“Escuchen pro favor. Busquen en todo el alrededor del territorio sin dejar ningún lugar sin revisar” Esa fue su primera orden a los guardias quienes asintieron y salieron fuera rápidamente. Volteó su cabeza para mirar a uno de sus ayudantes, su mano derecha actualmente. “Quiero que organices algunos hombres para que vayan a los territorios de los otros jarls para avisar de que si lo ven, que lo cacen y los traigan para acá, vivos de preferencia” Este otro asintió diciendo que no se preocupara, que lo iba a hacer lo más rápido posible. “Los demás, sigan haciendo lo que siempre hagan, quiero estar sólo”

Nadie dijo nada ante su último mandato por lo que, se retiraron sin decir nada.

Sólo quedó él y su hermana, Frida. Ambos callados y sin decir nada.

“Que niña más estúpida” Fueron las palabras de Hvitserk tratando de calmarse y relajarse sin tener que pensar en todo los problemas que le generaba esta situación.

“¿Crese que podremos encontrarla? Si lo hacemos, ¿qué harás?”

“Encerrarla y asegurarme de que nunca más en su vida conozca lo que es la luz del día”

“Por Odín…” Su hermana a veces creía que su hermano era demasiado exigente y no pensaba del todo. Esto se lo atribuye por el hecho de que, aunque tranquilo se veía, estaba realmente desesperado.

Ella, por otro lado, también se encuentra enojada con su hermana por haber escapado con Aren. Pero tampoco parecía echarle la culpa de todo. Su pequeña hermana estaba enamorada de él y, al hacer esto, demostraba su amor pero, era un error fatal lo que acaba de hacer.

“Sea donde sea que llegues a estar hermanita, que Odín te proteja y no te permita morir nunca…”

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