El señor de los Vikingos – Capítulo 25

Modo noche

Capítulo 25

Para Freyr, era la primera vez que lo hacía y Aren pudo notar eso al momento de darse cuenta de que ella estaba sangrando cuando la penetró por primera vez. Aun así, como primera vez, estuvieron toda la tarde hasta que cayeron ambos agotados por haber copulado por largo rato y durmiendo como unos niños, acurrucados uno encima de otro.

Al siguiente día, se podía escuchar ruidos de pájaros afuera de donde estaban así como ruido de charlas y risas más alejado de donde estaban que se podía escuchar bien si estaban callados y como estaban despertando, era obvio que no había ruido alguno en la habitación y por eso se escuchaban perfectamente.

“¿Ya es de día?” Preguntaba Freyr mientras se refregaba los ojos estando y apoyando su cabeza en el pecho de Aren.

“Al parecer, es de día. Deberíamos levantarnos” Estaba con los brazos en la nuca mientras miraba a la nada. Estaba alegre de haber compartido su primera vez en esta nueva vida con ella y siendo más la persona que quería y mucho.

“¿No podemos quedarnos así un poco más?” Ambos se miraron para que Aren luego le negó con la cabeza mientras sonreía. “¿Por qué?”

“Porque debemos hacer algo en este pueblo. Ósea, no creo que vivir de esta manera sea algo bueno para ti. Debemos hacer algo para poder vivir el día a día”

Él no tendría muchos problemas para hacer las tareas que una vez fue obligado a hacer. Es más, estaba con ganas de ayudar y hacer estos trabajos. Por otro lado, Freyr, necesitaba hacer estas cosas porque ahora mismo eran las cosas que podían hacer. Aparte de que ella creció con cuchara de oro y nunca tuvo que hacer estas cosas, pues, Aren le insistía de hacerlas.

“Pero no quiero hacer esas cosas hoy…”

“Pero deberás hacerlas… y hoy querida. Arriba, vamos” Se levantó y también la levantó a ella que no quería moverse de la cama. Aunque costó, con algo de fuerza la terminó apartando y terminaron vistiéndose para salir fuera y “buscar trabajo” como dijo Aren que era básicamente ayudar a todos en lo que podía para ganar la confianza del lugar.

Aren estaba claro que en lo que ayudara, debe tenerla a Freyr a su lado para también a ella mostrarle como se hace todas las cosas de día a día y para que aprenda muy rápidamente.

Al salir del lugar, no había mucha gente en lo que era la taberna. Había poca gente a esa hora pero había lo suficiente como para que este concurrido. Todos ellos miraban a la pareja que salía de una de las habitaciones, mirándoles con ojos agudos y curiosos de saber de dónde venían y a qué venían. También se mostraban cautelosos y parecían poner una barrera ante ellos por cuestiones de dudar si vienen de buena fe o de malas ganas.

Pero sabía perfectamente que unos días de trabajo y prestar su ayuda para los demás haría que los pensamientos que tenían sobre ellos cambiarían muy rápidamente.

———

Al final, al cabo de unos días después, lo que Aren pensaba sobre la gente de esta época sobre valorar la mano de obra era cierto.

La gente que esquivaba a Aren y a Freyr por ser lo que era “extranjeros” en su pueblo, ahora los aceptaba por la ayuda que estos dos brindaba.

Ciertamente hubo algunos problemas al principio aquel día en donde salieron para prestar su fuerza principalmente por no ser de allí y dudaron de sus acciones, si realmente buscaban ayudar u otras intenciones maliciosas que tardaron al menos una hora en explicar su situación.

Tras explicar lo que buscaban hacer, aceptaron aunque dudaban de él. De Freyr no dudaron ni un segundo, al contrario, estaban agradecidos de que una bella joven como ella estuviera con ganas de ayudar. Aren negaba con la cabeza. Freyr misma le dijo que su rostro a veces cuando hablaba no daba el mejor de las vibras.

Pero demostrar la fuerza que tenía así como la gran ayuda que daba a los granjeros así como los pescadores, agricultores y demás, estaban más que satisfechos y agradecidos.

Las tareas que Freyr siempre observaba hacer por los hombres libres de las tierras de su padre, lo experimentó por primera vez y a decir verdad, tras ver a su esposo hacer tales tareas con tanta facilidad así como explicarle cómo hacerlo, también se pudo ver lo bien que se le daba estos tipos de trabajo. Tuvo algunos pequeños errores al principio pero nada como la experiencia del trabajo propio para mejorar y entrenar (si es que se le puede decir así) a Freyr.

Aquellas familias que aceptaron la ayuda de estos dos jóvenes estaban con la curiosidad de sus vidas y le invitaron a pasar algunos días para que brindaran más ayuda de la que necesitaban, más por el joven de pelo marrón oscuro y largo porque notaron la fuerza y la dedicación que este ponía además de notar aquellas familias y personas que lo ponían a trabajar cómo enseñaba a la chica de al parecer de misma edad sobre lo que hacían.

Además de toda la ayuda, Aren apreció bastante la información que había escuchado y preguntado a estas familias que le dijeron sobre el jarl de estas tierras así como los hombres libres que contenían un cierto prestigio por debajo del mismo jarl.

El jarl era Haraldson y uno de los nombres que esperaba escuchar luego de esto era Ragnar. Como era de esperarse, la gente de aquí conocía a ese tal Ragnar así como otros nombres que había leído y escuchado comprendiendo un poco más acerca del año exacto en el que estaban.

¿Cuál era su propósito con él? Sólo pudo responder que había escuchado que este era un gran combatiente y que la persona que le cuidaba junto con su mujer, refiriéndose a Freyr, le mencionaba de los buenos peleadores de las tierras nórdicas.

No iba a decir que les conocía por escritos y cosas que ha visto en su vida sobre personificar dicho personaje en la historia, claro que no. Aunque conocía que parte de las cosas mostradas en su época, hablando específicamente en aquellos documentales y series que mostraban lo que estos hicieron en la vida, pueda haber cosas que sean ciertas y cosas que no.

Poco más de una semana le tomó para acostumbrarse a todo el pueblo, el mercado y los lugares en donde siempre transitaban muchas personas, muchos hombres libres.

No podía mentir si decía que no era objeto de charlas y miradas. Temía que las cosas que él hacía para ayudar se esparcieran rápidamente a tal punto de atraer la atención del jarl.

Quería, de momento, mantener un perfil bajo y cuando ayudaba a todos junto con Freyr, rezaba para que no se dijera que había un muchacho y una muchacha ayudando a la gente en toda tarea posible por algo de comida así como un techo.

Freyr le dijo que era imposible que esto se mantuviera en secreto y más viendo como su esposo trabajaba y trabajaba y su fuerza y resistencia en hacer incontables tareas en un día, era algo digno de mencionar y que todos buscasen la ayuda de este joven.

Mientras era mirado por la gente, Aren sentía un poco de temor realmente. Iba sumido en sus pensamientos sobre lo que tenía que hacer y lo que debía hacer en caso de que, según estipulaba junto con Freyr por las noches, el jarl de pronto le mandara a buscar.

Una experiencia pasada había ocurrido anteriormente hace unos años en el territorio de Erik. En su momento, había una persona que destacó, mejor dicho, demostró trabajar más de lo normal y ayudar a muchas personas con todas las tareas básicas, siendo llamado por el jarl y luego de unos meses, se había vuelto un hombre de confianza de él. Obvio que de por medio había pasada cosas pero Aren las desconocía al igual que ella, quien sólo le contó este hecho por cómo ambos trabajaban.

Caminando y en su cabeza, no se había dado cuenta que había chocado contra alguien mientras todavía seguía caminando hasta que sintió que algo le tocaba el hombro.

Cuando se dio vuelta para ver lo que le estaba tocando el hombro, repentinamente recibió un fuerte golpe en la cara haciendo que retrocediera algunos pasos atrás, tambaleándose por el golpe inesperado e incapaz de reaccionar debido a que estaba en otro mundo.

“Eso fue por haberme hecho tirar mis cosas pedazo de basura” Aren levanto la cabeza luego de ver si había perdido algún diente por el golpe. Fue fuerte, debía admitirlo. Pero tales golpes no lograban tirarle los dientes todavía y se sentía feliz por ello. Por otro lado, vio al dueño de la voz. Un hombre de casi su misma altura o poco más alto. Un largo cabello que rozaba entre lo rubio dorado y amarillo junto con una barba que no tenía ese color sino uno más oscuro, casi marrón. No le importaba la ropa que llevaba. De todas formas, era la misma que en los otros pueblos que habían pasado. El hombre notó bien la mirada que Aren le daba. “¿Qué? ¿Acaso tienes algún problema?” Abrió ambos brazos y los extendió mientras lo miraba. “Aquí me tienes”

Se pasó la mano por la boca sólo para ver que no tenía mucha sangre, al menos un poco que se esparcía por la palma de su mano. Miró al hombre que se mostraba un poco agresivo con él y sonrió. “Y ya te voy a buscar hijo de perra”

Segundos después, ya se encontraba corriendo a su dirección, directamente para embestirlo con toda su fuerza y poder abatirlo de un solo golpe.

El hombre vio como Aren cargaba contra él. Se quedó como estaba, con los brazos abiertos para probar si el joven frente a él, según escuchó por parte de una familia, era fuerte. Aparte de esa razón, mientras cargaba algunas cosas, comida más que nada, este le chocó y le hizo caer dicha comida a la tierra. Por eso ahora también esperaba a ver que hacía y ver que iba contra él, pues hace tiempo que no peleaba contra alguien.

Aren estando a unos pasos del hombre, dio un pequeño brincó para hacer una lanza y tumbarlo al suelo. Esto fue un movimiento que siempre surtía efecto siempre y cuando el rival no lo esperase para nada y esto fue lo que pasó. El hombre no esperaba que se lanzara de esa forma contra él y ambos terminaron en el suelo, a vista de las personas que pasaban allí y veían como estos dos hombres se revolcaban en la tierra mientras se golpeaban el uno a otro.

Aren golpeaba pero también recibía golpes y aunque los golpes que recibía eran duros, no lograban ponerlo en peligro lo suficiente como para preocuparse. Eso sí, aunque sintiera que le dolía muy poco los golpes, no debía tener la guardia baja y se cubría dentro de todo lo suficiente para evitar alguna lesión menor.

Entre ida y vuelta, Aren apartó de encima de él al hombre a un costado y se levantó limpiándose la tierra y miraba al hombre queriéndose levantar pero no le dejo, le dio una patada en la boca del estómago. Obvio que esto hizo que el hombre no pudiera levantarse y tomándose dicho lugar por el dolor. Aren caminaba alrededor del hombre que seguía en el suelo, ahora le pisaba un poco las piernas, la espalda, la cabeza, todo su cuerpo y terminar pateando nuevamente su espalda y su estómago.

“¡Allí está!” Una voz llamó la atención a los presentes que miraban la pelea, mejor dicho, el maltrato que Aren le estaba dando al hombre que poco podía hacer contra el muchacho que pateaba una y otra vez, recordando el golpe de la nada que este le había dado.

“Esto es por haberme golpeado maldito hijo de perra” Aren no escuchó aquella voz que había gritado en el fondo. Estaba centrado en golpear a este hombre que sostenía con una de sus manos su camisa de tela mientras con la mano restante, le propinaba un sinfín de puñetazos. “Espera, ¿qué? ¿Qué están haciendo ustedes?” Aren repentinamente fue tomado de ambos brazos y separado del hombre gravemente golpeado e incapaz de poder decir algo por cómo tenía la cara.

“Te llevaremos ante el jarl por lo que has hecho” Para su suerte, la gente que le había tomado de ambos brazos no eran hombres libres. En cierta parte lo eran, pero eran justamente guardias, guardias del jarl.

En este preciso momento, sentía que la suerte que ahora tuvo era increíblemente mala. Quiso mantener bajo perfil pero en cambio, terminó atrayendo la atención de los guardias y por ende, ahora le tocaría enfrentarse al jarl.

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