Grimgar – Volumen 2 – Capítulo 10
Capitulo 10 – No se supone que seas genial
Caliente… esta fue la primera cosa que les vino a la mente después de descender el sumidero desde el cuarto estrato al quinto estrato. Mientras el cuarto estrato era agradablemente frio, el quinto estrato era completamente lo contrario. La temperatura era mucho más alta y la razón era inmediatamente aparente. Fundidoras (forjas), ambas largas y pequeñas, alineadas en el camino del túnel.
El quinto estrato era una refinería, donde el mineral excavado era llevado para ser fundido. No todas las fundidoras estaban en uso, pero las encendidas estaban ocupadas por kobolds que parecían ocupados. Otros kobolds trabajadores se quedaban alrededor de espacios aparentemente usados para descansos. Algunas áreas estaban repletas de kobolds mientras otras estaban bastante calmadas. De vez en cuando, un mayor y sus subordinados podían aparecer.
También había espacios hechos para buenos suelos de cacería para los soldados de la fuerza de reserva, a uno de ellos Mary los guio. Era un callejón sin salida hacia el final del estrato, pero el camino hacia un gran circulo alrededor, por lo que no era actualmente un camino cerrado.
El lugar estaba a una buena distancia de cualquier fundidora, pero no tan lejos de donde los trabajadores kobolds tomaban su descanso o los lugares de puestos de observación donde los mayores supervisaban a todos. Era un área donde los kobolds podrían entrar si ellos iban por una caminata entre cambios de posición y de vez en cuando, kobolds podían verse extrayendo cerca.
Aquí fue donde Haruhiro y los otros se asentaron en espera… excepto que ningún kobold vino. Ranta, creciendo su impaciencia, gruño en desesperación.
Yume suspiro en fastidio. “Si tú no puedes ser paciente, entonces ¿porque no tratas de tomar una siesta?”
“Si yo caigo dormido,” Ranta remato, “ustedes chicos decidirán que es aburrido aquí y me dejaran atrás.”
“Ma’dito. Frustrado de nuevo.”
“Maldita recta, Señorita Tabla de lavar. Yo sé que estás pensando antes de que tú incluso lo pienses. ¡Yo veo a través de ti!”
“¡No llames a Yume así!” dijo Yume.
“¡Yo te llamo de la forma en que yo quiera, estúpida! ¡Plana Plana Plana Plana Plana Plana Plana Plana Plana!”
La expresión de yume se volvió tempestuosa.
“Y-Yume…” dijo Shihoru, palmeando gentilmente a Yume en la espalda, “Tu no pienso que tus boobies sean pequeños.”
“¡Shihoru tiene grandes pechos, por lo que esto no hace a Yume sentir bien!”
“Oh… Yo… Lo siento… Pero yo solo estoy gorda… Lo siento…”
“Yume también,” dijo Yume disculpándose. “No pienses en lo que Yume dijo. No e’ tu culpa que tu tengas pechos grandes y no e’ como que Yume hizo sus pechos pequeños apropósito. Y Yume usa un arco ahora y entonces porque Yume es un Cazador por lo que ella algunas veces piensa que teniendo pechos grandes podrían solo meterse en su camino…”
“Um… eso puede ser cierto,” Shihoru estuvo de acuerdo titubeantemente.
“Yume es probablemente un Cazador natural nacido,” dijo Yume.
“¿Qué tipo de razonamiento es este?” Ranta la desafió.
Haruhiro se encontró estando de acuerdo solo un poco con Ranta esta vez, pero era definitivamente mejor no involucrarse a sí mismo en la conversación. Este era uno de esos momentos déjalo pasar. Déjalo pasar… solo déjalo pasar… Él tenía el sentimiento de que ganando experiencia en esta habilidad de déjalo pasar con la intención de aumentar de nivel lo acercaría a adquirir alguna meta.
El quinto estrato era un lugar estrepitoso, pero este lugar para cazar que ellos ocupaban ahora era relativamente calmado. El ruido hacía eco fácilmente, desde que esto era un túnel minero. Ellos podían escuchar los pasos acercándose. Más como los de kobolds.
Haruhiro levanto su mano y señalo un dedo en esa dirección. Él entonces dio un pulgar arriba, y lo bajo inmediatamente. Esta era la señal de manos para “Enemigos se acercan, estén listos” que todos ellos habían decidido casi después de que ellos habían empezado a venir a las minas.
Yume preparo su arco y coloco una flecha, cerro sus ojos y tomo unas respiraciones profundas. Shihoru y Mary prepararon sus duelas. Mogzo desenvaino su espada bastarda, Ranta hizo lo mismo con su longsword, y Haruhiro los siguió con su daga.
El kobold llego a su vista. Un mayor. Yume abrió sus ojos; estos se movieron con ese movimiento en particular indicando que ella había activado [Sharp Sight], una habilidad que le permitía rastrear los movimientos con una cantidad mayor de precisión. Ella disparo. El mayor grito mientras su flecha le pegaba en la cara.
El mayor fue abajo retorciéndose en agonía pero detrás de él llego otro. Esto otro también era un mayor. Dos de ellos, Mayor A estaba herido mientras el otro estaba ileso.
“¡Mogzo, al que está herido!” Haruhiro ordeno y Mogzo corrió para obedecer.
“¡Muereeeee!” Ranta ya estaba cargando hacia el Mayor A.
Yume había tirado su arco y desenvainado su kukri. Shihoru canto. “¡Oom rel eckt vel dash!” el hechizo [Shadow Echo]. El elemental oscuro como alga exploto desde la punta de su bastón.
Mayor B estaba defendiéndose de los ataques de Mogzo con su espada de hoja amplia pero en ese momento el elemental oscuro lo golpeo justo en el estómago. El empezó a temblar incontrolablemente. Mogzo presiono abajo la espada del Mayor B con un grito y entonces levanto la suya y la llevo abajo en la cabeza del Mayor. El kobold mayor torció su cuerpo lejos al último segundo, y la espada de Mogzo solo rozo un lado de su cabeza en lugar de cortar su cráneo.
Mientras tanto, mientras que Ranta gritaba su furia, había llevado su espada larga a través del pecho del kobold A. precisamente como Haruhiro y Yume hicieron su camino para ayudar a Mogzo, el Mayor B hizo una media vuelta.
“¡No lo dejen escapar!” grito Mary.
Yume cambio su kukri a su mano izquierda y con su derecha saco un cuchillo arrojadizo y lo lanzo hacia el mayor. Su habilidad [Star Pierce] golpeo al Mayor B justo debajo de su hombro pero más que hacerlo caer, él se mantuvo corriendo. Mogzo estaba justo detrás de él, sonando su armadura pesada con cada paso, con su espada levantada pero fuera del rango.
“¡Yo lo atrapare!” Haruhiro apresuro su paso, empujando a Yume a un lado y pasando de frente a Mogzo. La espalda del Mayor B estaba para él y desde que estaba tan preocupado escapando, no estaba tomando ninguna precaución para protegerse a sí mismo. Él estaba también herido e inestable sobre sus pies. En este caso, Haruhiro podía atraparlo.
“¡[Widow Maker]!” Haruhiro salto en su espalda, corto su garganta en el mismo movimiento, y salto lejos de nuevo.
El mayor tambaleo por unos momentos, entonces se estrelló en el suelo.
Haruhiro dejó escapar un suspiro de alivio, “Lo hice…”
“¡Tengo mi Vice!” Ranta grito en un tono salvaje.
Así que parece que el Kobold A estaba ahora muerto también.
“Por alguna razón…” Haruhiro se encontró a si mismo suelto de los labios y no podía evitarlo.
Esta no era la pelea limpia de siempre, pero tampoco les fue tan mal. Ellos no pusieron ninguna carga innecesaria en su sacerdote, Mary, todos contribuyeron sus especialidades en combate, y ellos fueron capaces de terminarlo rápidamente. Esto era casi como un actual trabajo en equipo.
“Por alguna razón, pienso que esto fue realmente bien,” continuo Haruhiro. “¿No piensan lo mismo ustedes también chicos?”
“Con-concuerdo,” dijo Mogzo, su casco estilo barbute se movió de arriba a abajo asintiendo. “Yo también pienso lo mismo.”
“Si,” dijo Yume, exhalando por sus fosas nasales mientras ella usaba su mano izquierda para golpearse en el hombro derecho. “La flecha y cuchillo arrojadizo de Yume fueron increíbles. Yume se siente un poco triste por el eldie pero se siente bastante bien sobre ella misma.”
Shihoru sonrió, “Es como si nosotros estuviéramos marchando en un buen ritmo. Como si nosotros naturalmente sabemos quién va a hacer que después y así es exactamente cómo funciona.”
“Si,” Mary les mostro una ligera sonrisa. “Pienso que estuvo bien hecho.”
“¡¡¡Y TODO ES DEBIDO A MI!!!” proclamo Ranta. “¡TODO ES DEBIDO A MI Y TODO ES MIO!”
Haruhiro creyó que era demasiado esperar a Ranta actuar algo diferente. Bien, todo lo que él tenía que hacer era dejarlo pasar… pero él no podía.
“¿Qué se supone que significa eso?” lo reto Haruhiro. “¿Se supone que es alguna clase de línea cool?”
“No, espera un segundo… quiero decir ¡EL MUNDO! ¡No todo! ¡Quiero decir que el mundo es mío!”
“Oh. Bien por ti entonces.”
“¡Tu no piensas que sea bueno del todo! ¡Tú solo estas diciendo eso!” acuso Ranta.
“No. Yo pienso que es bueno,” Haruhiro dijo. “Es genial. Felicidades.”
“¡Gracias!” Ranta pisó en el piso. “¡¿Y porque tengo que agradecerte a ti de todas la personas de todas formas?!”
Si esto fuera el mismo patrón usual, Haruhiro podría estar encabronado en este punto, pero él actualmente lo encontró un poco gracioso y rio a pesar de sí mismo. Todos estaban en un buen humor mientras ellos recogían el botín. De repente, Haruhiro sintió algo extraño… algo malo. Él rápidamente miró alrededor.
“Que esta ma—” Mary empezó a decir, pero antes de que ella pudiera terminar, ella vio la misma cosa que Haruhiro… Una cabeza asomándose más allá donde el camino del túnel daba vuelta fuera de la vista. Un kobold. Tenía que ser.
Cuando el kobold se dio cuenta que Haruhiro y Mary lo habían notado, él se escondió de vuelta de su vista.
“Hey… bastante bueno,” dijo Ranta mientras él despojaba al cuerpo del kobold A de su talismán. “Luce como que esto tendrá un muy buen precio…”
“Espera,” Dijo Haruhiro, levantando una mano para callar a Ranta. “Mary, ¿Qué piensas?”
“¿Que?” Ranta estiro su cuello para mirar. “¿Qué está pasando?”
“¿Qué pasa?” Yume, sobre una rodilla cerca del cuerpo del Mayor B, pregunto. Shihoru, agachada cerca de Yume se volteo a Haruhiro, parpadeando en confusión. “¿Hm? Qu–”
Mogzo gruño y se dobló un poco.
Mary coloco un dedo en su barbilla, “que pienso, tú dices…”
Un largo, aullido que se clava en el oído parecido al de un perro cortó el aire. Pero el aullador ciertamente no era un perro. Un kobold. Un trabajador o un mayor, Haruhiro no podía decirlo, pero tenía que ser ese kobold que los había visto justo ahora.
“O-oy…” Ranta trago fuerte y coloco una mano en sobre su boca. “Que de… esto no suena bien…”
Los ojos de Mary se hicieron profundos, el pánico en ellos era obvio. “Esto es malo. Esto es un…”
Otro fuerte rugido, respondido de vuelta por varios otros del mismo tipo. Los aullidos se habían vuelto ahora en un torrente continuo. Ese primer kobold lo había iniciado, entonces otro, y otro, y otro en sucesión.
“¡C-corran!” La decisión de Haruhiro llego inmediatamente.
Yume agarro a Shihoru de la mano y la arrastro a su paso, “¡Vamos Shihoru, levántate!”
Correr. Ellos tenían que correr. Correr como en el infierno. ¿Pero a dónde? Por una fracción de segundo, Haruhiro no tenía idea. ¡Tranquilízate! Entonces el record, eso no importaba. El camino de este túnel al final del callejón sin salida era circular. Era lo mismo no importando que dirección ellos tomaran. Pero después de esto entonces ¿dónde ir después?
El quinto estrato era como un laberinto enredado de pasadizos. ¿Podían ellos regresar al sumidero que llevaba al cuarto estrato sin sufrir bajas? Él no tenía un sentido terrible de la dirección, pero él no era bueno en ello tampoco. Esto estará bien… Por alguna razón, él tenía el sentimiento de que ellos podrían estar bien, pero él no estaba enteramente convencido. Esto era mucho como él al vacilar de un lado al otro de esta forma.
“¡Síganme!” dijo Mary, surgiendo en una carrera.
Oh. Correcto. Mary había estado aquí abajo antes. Todo lo que ellos tenían que hacer era seguirla.
“¡T-todos, vamos!” dijo Haruhiro, incluso aunque no se le debía decir a nadie.
Él se arrastró cerca detrás de Mary, volteando para mirar atrás mientras él corría para asegurarse de que todos estaban aun con él y agudamente consciente de que tan perdedor era él. Aunque él era el líder, él había sido el primero en escapar. En ese momento, él había olvidado todo sobre sus compañeros. Completamente patético. Más allá de lo avergonzado. Yume y Shihoru estaban completamente en pánico. Él tenía que tranquilizarlas.
¡¿Tranquilizarlas?! ¿En un momento como este? ¡¿Cómo?!
“¡Esta bien! Así que—” Haruhiro inmediatamente sintió como tragando sus palabras. ¿Cómo esto puede estar bien? El hombre correcto dentro de él se agrieto. Él no estaba bien. Si él no estuviera tan preocupado, él podría haber reído de cómo no estaba bien. Él estaba volviéndose loco, seguramente.
Él no podía correr muy bien con su cabeza volteando hacia atrás, por lo que él llevo su mirada hacia delante de nuevo. Todo estaba temblando. Su campo de visión estaba balanceando. Las cosas estaban temblando y balanceándose tan fuerte que él quería preguntar porque en el mundo todo estaba vibrando tan fuerte. Su ritmo cardiaco sonaba fuerte en su oído. Oh. Tal vez este era el porqué. Se sentía como si su corazón fuera a saltar arriba y salirse por su boca.
Ellos salieron del camino sin salida y un poco más abajo, corrieron pasando un puesto de observación entonces un área de descanso. Ambos estaban vacíos cuando ellos habían pasado por aquí antes, pero no más. El área de descanso estaba llena de kobolds trabajadores quienes inmediatamente corrieron hacia ellos.
“¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!” Una voz expletiva involuntaria se escapó de su lengua. ¡Mierda! ¡¿Qué hacemos?! Alternativamente alborotado en su mente.
El paso de Mary se alentó por lo que Haruhiro la siguió igual. Oh. Así que esto es el porqué. Un grupo de kobolds estaban directamente en su camino; ellos podrían correr directo en ellos si se mantenían adelante. Pero era un camino muerto si ellos regresaban. La única opción era forzar su camino a través. Aunque no con Mary al frente.
“¡M-Mogzo!” Haruhiro se volteo y grito. “¡F-frente! ¡Ven aquí! ¡Usa [War Cry]!”
“¡Co-correcto!” respondió Mogzo, una pisca de desesperación en su tono, mientras su forma armada castañeaba al pasar a Mary y Haruhiro al frente.
Catorce kobolds, tal vez más, se encontraron a Mogzo con hierro flameante, intentando asesinarlo. Mogzo repentinamente se detuvo mientras era apedreado con una cantidad de estos palos en llamas. Sin siquiera inmutarse, Mogzo plantó ambos pies firmemente hacia abajo y rugió en el aire; la habilidad de un guerrero [War Cry].
A través de una forma especial de lanzar su voz, el ensordecedor grito [War Cry] intimidaba a los enemigos. No estar preparado para [War Cry] podía detener humanos, monstruos, o cualquier otra cosa viviente en su camino. Esto hizo a algunos kobolds en el frente saltar en el aire mientras incapacitaba a otros por el miedo. Algunos incluso retrocedieron, con la cabeza en sus manos.
“¡Ahora!” Gritó Mogzo, con un tono brusco y masculino.
Haruhiro corrió como si su vida dependiera de ello, gritando, “¡Todos a la vez!”
Ranta grito mientras él embestía. Mary ya estaba justo al lado de Haruhiro. ¿Qué hay sobre Yume? ¿Shihoru? Haruhiro miro detrás de él. Ambas estaban presentes.
“¡C-corran! ¡Vamos! ¡Vamos vamos vamos!” él gritó.
¿Era esta la única cosa que él podía pensar para decir? Patético. Haruhiro y Mary rápidamente alcanzaron a Mogzo. Mogzo no era un corredor natural y su armadura lo alentaba incluso más. El tintineo de su armadura de placas hacía eco a través del túnel. ¿Debería rebasarlo y correr enfrente? Haruhiro se preguntó. No, no es una buena idea. Más kobolds habían aparecido en su camino. Muchos más. ¿Cuantos? Él no tenía idea.
“¡Yo no puedo usarlo otra vez! ¡No tan pronto!” dijo Mogzo Entrecortadamente, con todas sus fuerzas.
Por lo que [War Cry] no era una habilidad que podía ser usada en sucesión. ¿Qué iban ellos a hacer?
“¡Tenemos que cargar a través de ellos!” dijo Haruhiro.
Una pequeña voz dentro de él pregunto, ¿Cargar? ¿Hacer el camino por ellos? ¿En serio? Pero no había una mejor opción, ¿La había? Lo que él realmente quería era tomar toda la indecisión que el sentía en estos momentos hacia alguien, pero este no era el momento ni lugar.
“¡ARGH!” Mogzo gritó.
Kobolds se embestían a sí mismos contra él, chillando en sus propios gritos de batalla. Tres de ellos, luego un cuarto se lanzaron contra él, amontonándose en la parte superior. Mogzo cayó al suelo, rodando en varias ocasiones, pero el impulso del ruedo también lo trajo de alguna manera de vuelta para ponerse en pie. Mogzo también, parecía desconcertado como si no tuviera ni idea de lo que acaba de suceder
“¡Mantente adelante, Mogzo!” Haruhiro gritó.
Mogzo se recuperó de inmediato y continúo corriendo con una serie de saltos. Haruhiro no tenía idea de que él estaba gritando, pero lo que sea.

“¡Vuelta a la derecha!” dijo Mary.
Ranta de repente grito, acompañado por los gritos de Shihoru. Haruhiro volteo alrededor y vio que un kobold se había guindado en el dobladillo de la túnica de mago de Shihoru. Yume cortó en la mano del kobold con su kukri, cortándolo, y previniendo que Shihoru fuera jalada hacia el piso.
Mientras tanto, Mogzo estaba blandiendo su espada en golpes amplios mientras él corría, forzando a los kobolds directamente en su camino para que se quitaran. Mary también, golpeo cualquier kobold que llegaba al rango de su bastón. Y yo no estoy haciendo nada… Haruhiro pensó. Solo corriendo. No es que hubiera tanto que el pudiera hacer más que correr.
¿Cómo paso esto? ¿Cómo las cosas se volvieron de esta forma? Todo estaba yendo bien. Realmente bien. Todo se estaba sintiendo bien, el ambiente era ligero, y la moral estaba por los cielos. Fue esto quizás… ¿ellos se habían sobre confiado porque todo estaba yendo tan suavemente? No, las cosas no habían llegado a este punto. Aunque ellos estaban al borde de ello. Un paso lejos de cruzar esa línea.
¿Habían sido ellos descuidados entonces? ¿Distraídos?
Haruhiro no podía negarlo. Ellos no habían notado este kobold denunciante hasta que era demasiado tarde. ¿Demasiado tarde? ¿En serio? ¿Había algo que Haruhiro podía hacer entonces, pero fallo en hacerlo? Él no podía decir seguridad que no había absolutamente algo que pudiera haber hecho para prevenir esto.
Ellos habían estado muy alegres.
Nada bueno nunca pasaba al ser tomado en el momento. Ellos habían perdido a Manato también, cuando todos ellos pensaban que tenían todo bajo control. Y ahora aquí estaban ellos de nuevo, repitiendo el mismo error. Haruhiro había fallado en aprender la lección que Manato había pagado con su vida.
“Que estoy haciendo…”
Él era patético. Peor que nada y tan irremediable. Pero culparse a sí mismo por el error no iba a hacer la situación mejor. Pero él tampoco pensaba en algo que pudiera hacer para voltear las cosas a su favor.
Posiblemente no. Ellos no podrían capaces de escapar. Esto era todo. Terminado.
Los kobolds eran tan numerosos. Había demasiados. Si ellos iban derecho Kobolds. Voltearse alrededor, Kobolds. Para la derecha, Kobolds. Para la izquierda, Kobolds. Los túneles estaban llenos de kobolds. ¿Dónde estaban ellos? Haruhiro no tenía idea. Él solo estaba siguiendo a Mary.
Mogzo se había alentado considerablemente, pero si Haruhiro iba a pasarlo, él estaría en la delantera. Él no podía. Él no podía estar en el frente. No había forma de que él estuviera en la delantera.
La respiración de Mogzo se había vuelto errática en jadeos. Él debe haber estado exhausto pero él nunca dejo de blandir su espada mientras corría. No, él se estaba forzando a sí mismo como si fuera un asunto de vida o muerte. Mogzo estaba haciendo su mejor esfuerzo por ellos.
Lo siento, Haruhiro se disculpó en silencio, queriendo llorar. “Mogzo… Yo lo siento. Soy un inútil bueno para nada…”
Pero incluso si él lo era, él aún tenía que hacer algo. Incluso si solo era por un momento, él tenía que dejar a Mogzo descansar o él nunca podría hacerlo. Y sin Mogzo el resto de ellos tampoco podrían ser capaces de hacerse hacia afuera.
“Mogzo, ¡Retírate! ¡Yo tomare tu lugar!” grito Haruhiro.
Él estaba preocupado. Tan espantado que quería llorar. Pero lo que sea que pase, pasara. Con un grito furioso, Haruhiro cargo hacia adelante, justo en frente de Mogzo y fue inmediatamente asaltado por lo kobolds cargando hacia él.
Kobolds, kobolds, que demonios, kobolds, Mogzo, que demonios, ridículamente locamente espantosamente, mierda mierda mierda, NO HAY FORMA, mierda voy a morir, voy a morir, voy a morir…
Duele, por lo que probablemente había sido golpeado y cortado por todas partes, pero él no tenía idea de donde había sido lastimado. Él tampoco tenía idea de cómo estaba forzando a los kobolds a retroceder lo suficiente para que ellos pudieran mantenerse corriendo hacia enfrente. Él estaba operando por puro… ¿Instinto? O algo como eso. Espera. ¿Yo me estoy incluso moviendo? No tengo idea.
En este momento, todo lo que él sabía era una cosa y solo una cosa: Un kobold mayor estaba parado justo enfrente de él, con la espada levantada y lista para abrir la cabeza de Haruhiro. Para Haruhiro, todo parecía haberse detenido repentinamente y el silencio cayó por toda la escena.
Él no podía escuchar un solo sonido… Un silencio extraño.
Haruhiro se vio sentado en una silla, en un cuarto de algún lugar que parecía familiar e infamiliar al mismo tiempo. ¿Qué estoy haciendo aquí, en este lugar? Entonces él estaba en un lugar diferente, rodeado por personas quienes parecían familiares pero poco familiares al mismo tiempo. Él estaba riendo. Ahora él estaba en alguna clase de vehículo. ¿Quién? Ellos parecían familiares, pero no los reconocía. ¿Quiénes eran ellos?
Él estaba agachado en frente de una larga, cosa con forma de caja que destellaba con luz pero con iluminación indistinta. Sentada junto a él estaba una chica con un cabello peinado de estilo Bob.
Choco…
Así era como Haruhiro la llamaba a la chico de peinado Bob. Choco. ¿Quién era ella? Él no lo sabía. Pero Choco… por alguna razón, él tenía el sentimiento de que el la conocía.
¿Quién era ella?
¿Dónde se habían conocido ellos? ¿Se habían conocido en alguna parte? Él lo vio ahora, ese lugar. ¿Dónde era esto?
Choco. Hey, Choco… ¿Quién eres tú? ¿Me conoces? ¿Dónde era esto? ¿Cuándo era esto? Donde y… en este lugar, te conocí…
Pero Haruhiro no lo sabía. Él no podía recordar—no, era como si el conocimiento podría desaparecer al momento que él estaba a punto de recordarlo. La cara de Choco… su físico… él no podía recordar como lucia. Choco. Pero su nombre podía recordarlo. Esta era la única cosa que no desaparecía, permanecía con él.
No es como que esto importara porque él estaba a punto de morir. Los movimientos de los kobolds parecían más lentos de lo normal, pero ellos no estaban estáticos como lo estaban momentos antes. Las cosas se estaban moviendo lento ahora pero Haruhiro no podía moverse. Él no podía esquivar la espada del kobold mayor y él tampoco estaba vistiendo un casco protector como Mogzo. No podría haber salvación para él si recibía el golpe de una espada como esta en la cabeza.
Él iba probablemente a morir. Oh, ¿Qué era esto? ¿Algo como su vida pasando frente a sus ojos? Así que él iba a morir después de todo.
Choco, Voy a morir. Me gustaría poder conocerte. No sé nada más que tu nombre, pero me hubiera gustado haberte conocido…
Esto no era posible ahora.
Sin embargo él quería al menos intentarlo. ¡Esquiva! ¡Haz algo! ¡Cualquier cosa! Pero Haruhiro no creía que tuviera la más mínima oportunidad de realmente evitar el golpe. El la hoja del kobold se estaba acercando acelerando. Venía abajo. Haruhiro levantó el brazo. Tenía que hacer algo para bloquearlo. Su brazo no iba a llegar a tiempo.
“¡[Anger Thrust]!”
Haruhiro, con su mano medio levantada, pensó que si Ranta no hubiera saltado y empujado su espada en la base de la garganta del kobold, la cabeza de Haruhiro habría sido partida en dos.
“¡Haha! Haz paso para Lord Ranta!” él proclamo.
Haruhiro no tenía idea como Ranta podía moverse de esta forma, girando su cuerpo alrededor y alrededor mientras blandía fuera su longsword, y entonces de repente revirtiendo la dirección del giro.
“¡[Propel Leap]!”
“¡Que demo—!” Haruhiro grito de vuelta.
Era un ataque con el trasero. Él había usado [Propel Leap] para lanzarse hacia atrás, apuntando directamente en el kobold parado detrás de él; pero en lugar de chocar con su cuerpo, Ranta lo había mandado a volar con su trasero.
“¡SI! ¡Soy malditamente asombroso!” dijo Ranta con gusto.
“¡Thank You!” [Rage Cleave] de Mogzo llego más rápido que un latido detrás, derribando su kobold objetivo. Mary envió volando otro con [Smash]. Yume tiro un kobold de espaldas con su kukri mientras el bastón de Shihoru asesto un golpe mientras se retiraba.
“¡Haruhiro!” grito Ranta mientras él, usando su casco, resistía marcador al rojo vivo de un kobold y entonces llevo su espada a través de su estómago. “Tú eres débil como mis pelotas, ¡así que se más cuidadoso! ¡Nosotros estaremos en problemas si tu mueres!”
“¡Lo sé!” Haruhiro grito de vuelta.
Él no necesitaba que se lo dijeran. No por Ranta… la única persona de la cual que Haruhiro no quería escucharlo. Pero se lo merecía. Haruhiro se había rendido completamente. Él estaba cerca de la desesperación. Él era tan inútil como esto. Un líder, huh? Él era tan incompetente. Él era débil, justo como Ranta había dicho. Era imposible para él hacer decisiones tan calmadamente.
Pero incluso así, él iba a hacerlo. Él no podía permitirse ser derrotado mentalmente. El enemigo no eran los kobolds. Duramente. El verdadero enemigo aquí era su propia debilidad.
“¡Mary! ¡¿Qué tan lejos para el sumidero?!” llamo Haruhiro.
“¡Solo un poco más!” llego su respuesta.
“¡Muy bien! Sopórtenlo todos, ¡Ya casi estamos allí!” chillo Haruhiro. “¡Manténganse cerca de las paredes! ¡Pongan su espalda en ella si las cosas se ponen muy mal! ¡Mejor estar rodeado en tres direcciones que en las cuatro! ¡Ranta, al frente! ¡Estamos contando contigo! ¡Mogzo, protege nuestra retaguardia! ¡Yume y Mary manténganse en los lados! ¡Shihoru, no hagas nada temerario! Nosotros saldremos de aquí, un paso a la vez, ¡Avancen!”
Nadie estaba ileso. Todos tenían heridas por doquier, ninguno tampoco había perdido las esperanzas. Haruhiro había estado cerca de la desesperación, pero él estaba bien otra vez. Ahora que él había tomado un buen vistazo, los kobolds rodeándolos no estaban tan profundamente apilados. No era tan malo como diez o veinte capas de kobolds. Había un montón de ellos, pero nadie los estaba comandando.
Sus movimientos eran desorganizados, regados, y ellos se retiraban rápidamente a cualquier contraataque hecho por el grupo de Haruhiro. Tal vez esto era porque ellos tenían la ventaja abrumadora en números, pero no estaban peleando muy enserio. Por supuesto, no era como si ellos estuvieran jugando alrededor, pero más que rodearlos, presionarlos y terminarlos, los kobolds estaban siguiéndolos alrededor; jugando con ellos.
Por otro lado, Haruhiro y los otros peleaban grave y desesperadamente, matando cualquier kobold en su camino sin vacilación. Para los kobolds, morir no era el resultado preferido, así que ellos estaban rápidamente retrocediendo. Por lo que Haruhiro y los otros estaban solo flojamente rodeados. Ellos eran aun capaces de seguir moviéndose, para continuar corriendo.
No había que evitar el miedo con las cosas realmente aterradoras, pero no había necesidad de estar más preocupado de lo necesario. Sobreestimando una amenaza y cayendo en pánico resultaba en la inhabilidad de hacer las cosas que uno usualmente podía.
“¡Este es el sumidero!” Haruhiro gritó. “¡Shihoru, tú vas primero. Mary después! ¡Entonces Yume, yo Ranta, y Mogzo!”
Con Ranta liderando el camino, Yume, Mary, y Haruhiro cortaron el resto del camino hacia el sumidero. Este sumidero en particular era pequeño, con solo una escalera de cuerda adherida a su borde. Shihoru subió pero se detuvo, vacilando. Gritarle para apurarla no era bueno, Haruhiro lo sabía, Esto podría solo la pondría más nerviosa.
“¡Esta bien!” él dijo en cambio. “¡tómatelo lento! ¡Tú no tienes que correr!”
Al momento que las palabras salieron de su boca, la brumosa línea de luz apareció, conectando a un kobold que solo pasaba tener su espalda volteada hacia él. El cuerpo de Haruhiro se movió, suave como mantequilla, y su daga corto fácilmente en su espalda.
Mary estaba ahora haciendo su camino arriba de la escalera, seguida por Yume.
“¡Vamos, Haruhiro!” Ranta se sacó se casco, apunto, y se lanzó a su kobold objetivo con un grito. “[Propel Leap] ¡[Hatred’s Cut]!”
Con [Propel Leap] se mandó volando hacia atrás; él golpeo al kobold detrás de el con otro ataque de su trasero y lo siguió con [Hatred’s Cut] golpeando al kobold directamente enfrente. Este era otra fachada bastante convincente de valentía.
Un fuerte chillido pasó el aire. [War Cry] de Mogzo había acobardado a los kobolds alrededor del sumidero. Era ahora o nunca. Haruhiro empezó a subir ágilmente la escalera de cuerda; él era bastante bueno en cosas como esta.
“¡Ranta, tú eres el siguiente! ¡Vamos!” Haruhiro llamo abajo.
“¡No! ¡Mogzo, tu primero!” dijo Ranta, golpeando al mogzo en la espalda con la parte plana de su espada. “¡Tú eres lento así que muévete!”
Mogzo hizo como le fue dicho. Probablemente no porque él estuviera convencido por el argumento más como que él fue tomado por sorpresa. Mogzo estaba viniendo, así que Haruhiro no podía detenerse. Él no tenía opción más que continuar trepando también.
“¡Ranta! ¡Apresúrate!” dijo Haruhiro de nuevo.
“¡Correcto!”
Haruhiro escucho la respuesta, pero Ranta nunca llego. En lugar de Ranta, kobolds empezaron a subir la escalera de cuerdas. Mogzo los pateo abajo, pero otros subieron en su lugar.
“¡Mogzo, sube tu primero!” Haruhiro le ordeno mientras él alcanzaba el cuarto estrato y trataba de ayudar jalando a Mogzo el resto del camino arriba. Pero… pesado. Él era muy pesado. “¡ARGH!”
“¡Estamos llegando!” Mary, Yume, y Shihoru agarraron a Mogzo y entre los cuatro de ellos, de alguna manera levantaron a Mogzo del sumidero.
Mogzo estaba bien, pero Ranta… ¿Qué hay sobre Ranta? Ranta estaba…
Ranta no estaba subiendo la escalera. Eran kobold después de un kobold después de un kobold. Y ellos se mantenían viniendo y viniendo.
“¡RANTA!” Haruhiro chillo. No respondió, pero entonces a través de los furiosos chillidos de los kobolds, él pensó escuchar la voz sorda de Ranta, “¡Sigan adelante! ¡Estaré bien detrás!”
“Bien detrás—” Haruhiro repitió incrédulo. “¡Mogzo! Encárgate de los que vienen!”
Mogzo grito, apaleando cualquier kobold que llegaba a la sima de la escalera con su espada bastarda. Él aplasta la cara de un kobold con un swing, haciéndolo caer en estos detrás de él. Todos ellos cayeron del sumidero en un gran revoltijo, causando que los kobolds de abajo ladraran y gritaran. La expectativa de conocer el mismo destino lo hizo vacilar de subir ellos mismos.
“…la escalera!” Shihoru agarro la escalera de cuerda.
Correcto. Si ellos jalaban la escalera…
“¡Muy bien!” Haruhiro se apresuró para ayudar a Shihoru y juntos ellos empezaron a enrollar la cuerda. Estaban casi a medio camino cuando él se detuvo y dijo, “P-pero…”
Yume coloco ambas manos en el borde del sumidero y se asomó por un vistazo. “¡Ranta!” ella llamo.
“Solo por ahora…” dijo Shihoru.
Haruhiro asintió y jalo el resto de la cuerda camino arriba. Shihoru estaba bien. Una vez que los kobolds abajo se dieran por vencido, ellos podían descender otra vez. Como las cosas estaban ahora, incluso Ranta no podría ser capaz de mantenerse cerca de este sumidero en particular.
Ranta… ¿Había sido capaz de escapar? ¿Hacer una Carrera de alguna manera? Para ser perfectamente honesto, Haruhiro lo dudaba. Ranta siempre parecía tener la suerte del demonio con él, pero esta vez incluso esto no ayudaría.
“¡Estúpido!” Haruhiro golpeo en el suelo. “¡Ranta, Que demonios! ‘Tu ve primero’… tratando de actuar cool! ¡No es como tú! No se supone que seas genial…”
Nadie dijo una palabra. Los kobolds aún estaban en un escándalo en el fondo del sumidero. Maldita sea… ¿Qué hacer ahora? ¿Qué iban a hacer ellos?
Haruhiro y los otros estaban bien. Nadie estaba ileso, pero nadie estaba lo suficiente mal herido para que ellos estuvieran incapacitados. Sin contar a Ranta. Si no fuera por Ranta, no habría preguntas sobre apresuradamente hacer su camino de vuelta de las minas justo ahora. Si Ranta estuviera aun con ellos.
Pero incluso sin Ranta, ellos podrían probablemente ser capaces de hacer su camino fuera de aquí. Dejar a Ranta detrás… ¿Deben ellos ir tras él? ¿Descender por un sumidero diferente y buscarlo? Por supuesto esto sería peligroso. Ellos incluso no sabían si él estaba aún con vida. Tal vez él ya estaba muerto. Si él ya estaba muerto, entonces sus esfuerzos hechos para buscarlo podrían ser esfuerzos inútiles.
¿Qué estoy pensando? ¿Por qué estoy asumiendo que Ranta está muerto? Pero la realidad era, esto era una posibilidad. Haruhiro no creía que una persona siendo perseguida por tantos kobolds podía escapar por tanto tiempo. Si fuera Haruhiro quien estaba abajo, él sabía que él no podría ser capaz. Él podría solo rendirse.
¿Qué hay sobre Ranta? Tal vez Ranta no se rendiría…
“Haru…” Mary había llamado su nombre, jalándolo fuera de su preocupación.
Demonios. Él había caído profundo en pensamientos.
“Err… ¿Si?” él respondió.
“¡Kobolds!” ella grito.
“¡No hay forma—!”
Pero esto era verdad. Haruhiro miro en la dirección que Mary estaba apuntando y vio que kobolds estaban corriendo directo hacia ellos; mayores en el frente, sus trabajadores detrás cerca.
“¡Hay toneladas de ello!” Yume chillo, pareciendo como si ella estaba realmente a punto de llorar.
Mogzo tartamudeo algo incomprensible. Shihoru movió su cabeza de atrás a adelante como diciendo, no, no, no. Entonces ella dijo, “¡N-nosotros tenemos que correr!”
La mente de Haruhiro se volvió en blanco por una fracción de segundo. Pero solo una fracción. No había más tiempo para vacilar. Él se levantó sobre sus pies. “¡Todos, corran!”
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