Grimgar – Volumen 2 – Capítulo 5

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Capitulo 5 – Contenedor

Ellos regresaron a Altana antes del atardecer y vendieron el botín del día en una tienda cerca del mercado. Los talismanes, recogidos de cinco kobolds menores y siete kobolds trabajadores de bajo rango, ascendieron a un poco más de siete platas.

“Esto es un poco triste” Yume suspiró, su expresión sometida mientras miraba a las siete platas y el puñado de monedas de cobre.

“No es triste,” dijo Ranta, frunciendo el ceño profundamente. “¡Es malditamente patético! En serio, ¡¿qué diablos?!”

“Supongo que me esperaba un poco más también,” dijo Mogzo, forzando un “haha.”

“Sí…” Shihoru bajó la cabeza baja. “Esto es menos de lo que hacíamos peleando con los duendes…”

“Uh…” Haruhiro quería decir algo para animar a todo el mundo, pero no podía pensar en nada positivo.

“Todos contra los que hemos luchado eran kobolds normales.” Mary inmediatamente compensó la falta de palabras de Haruhiro con su fresca y tranquila voz. “Vamos a ser capaces de hacer más dinero una vez que empezamos con combatientes mayores.”

Haruhiro, más que un poco nervioso, asintió vigorosamente. “S-sí, es cierto. Y no es como si pelea fue dura. Al principio las cosas eran un poco incómodas, pero más tarde estábamos tomando los kobolds más fácil y en realidad nadie se ha lesionado, creo. Peleando con kobolds de bajo nivel significa que no conseguiremos mucho de ellos, ¿no?”

“Es mejor que estés seguro,” Ranta se burló. “¡Si mañana no es mejor, estate preparado para asumirlo, Haruhiro!”

“¿Qué se supone que significa eso?” Haruhiro exigió.

“Esto significa que si tu realmente quieres decir lo que dices, tú me darás tu parte en el corte si las cosas no salen cómo piensas.”

“¿Porque debo hacer algo como eso?”

“¿Qué? Fue tu idea ir a las Minas Sirena, ¿no?”

“Pero tú estuviste de acuerdo con ello, ¿correcto?”

“Esa no fue mi idea. Todo lo que hice fue dar mi aprobación. El retrasado al que se le ocurrió la idea es el más responsable. ¡Ha sido así durante tropecientos años!”

“Lo que tú digas,” dijo Haruhiro, dándose por vencido.

“Maldito Correcto, ¡es todo lo que digo!” Ranta declaró.

Eso era absolutamente cierto. La incapacidad de Haruhiro para argumentar de vuelta a Ranta le dejó abatido, a pesar de que no había ninguna razón para sentirse así. Tal vez estaba cansado, pero si es así, esto era sin duda, la culpa de Ranta.

Incluso mientras todos comían la cena juntos en un puesto (que, aunque barato, tenía una buena reputación), Ranta arrojaba palabras estúpidas cada vez que abría la boca. Era sólo en momentos como éste– es decir, cuando Haruhiro no estaba de humor para hablar, que Ranta solo le provocaría sin parar. Ranta era ese tipo de persona. Bien entonces. Si iba a ser así, Haruhiro podría simplemente ignorarlo por completo.

“Hey, Haruhiro” Ranta comenzó.

“…”

“Oy, Haruhiro.”

“…”

“Heeey,” dijo Ranta, arrastrando su palabra, “Haruhiro.”

“…”

“Hey, hey, hey. Haruhiro.”

“…”

“¡IDIOTA ESTUPIDO!”

Aun agarrando una brocheta de pollo a medio comer, Ranta comenzó una danza extraña a su alrededor. “¡Hey hey hey! ¡Oy oy oy! ¡Heyyy heyyy, Oyyy Oyyy! ¡Heeeey! ¡Oyyyyyy! ¡Hey hey hey! ¡Oy oy oy!”

Mierda. Ranta estaba pateando sus piernas y moviendo sus caderas alrededor como un loco, pero ¿por qué estaba la parte superior de su cuerpo detenida en un solo lugar? Era increíblemente desagradable, pero extrañamente cómico al mismo tiempo. Haruhiro se dio la vuelta. Se imaginó que todos también estaban tratando de evitar mirar en dirección a Ranta, pero entonces… rieron.

Sonaba restringido pero Haruhiro definitivamente podía oír una risita suave. No sólo de una persona, sino de varias. De repente, Yume se echó a reír.

“¡Whahoo!” El Regocijo de Ranta era evidente. “Hoi hoi hoi!”

Incapaz de contenerse por más tiempo, Shihoru comenzó a reír también. Ranta comenzó a carenar todo en serio. “¡Hoi hoi hoi! ¡Ho ho ho hoi! ¡Hoi hoi hoi!”

Mogzo fue el siguiente en ceder, y sólo Haruhiro y Mary quedaban. Haruhiro miró hacia ella y vio que, aunque su mirada estaba en el suelo, sus hombros temblaban. Ranta se acercó a ella y le bailo aún más loco que antes, desatando todo el poder de su Danza Hoi Hoi sobre ella en una ofensiva total.

¡Mary! ¡No! Pero ella parecía en los límites de auto-control. Su rostro estaba básicamente plano contra el mostrador del ahora en una postura que le decía a Haruhiro que resistía con pura fuerza de voluntad por sí sola.

“Hoi hoi hoiiiii! Hoi hoi! Hoi hoi hoiiiii! Hoi hoi hoi! Hoi hoi! Hoi hoi hoiiiii! Hoi hoi hoi! Hoi hoi! Hoiiiii Hoi hoi!”

Mary se esforzó por reprimir su risa.

Sostenlo, Mary! No te rindas; ¡resiste! ¡Resistelo! ¿Cómo es que se llegó a esto? ¿Por qué incluso Haruhiro hacía de esta su pelea en primer lugar?

De repente, su impulso de risa se desvaneció, y luego desapareció por completo. Haruhiro rápidamente maniobró para colocarse detrás de Ranta y le metió el talón en la parte posterior de la rodilla de Ranta. Ranta, cortó a medio hoi, y giró sobre Haruhiro cuando regresaba a su lugar en el mostrador.

“¡Qué demonios estás haciendo, retrasado!” Ranta exclamó. “¡Casi la tenía!”

“Deja de escupir hacia mí, es desagradable,” Haruhiro respondió con calma.

Ranta respondió a propósito escupiendo en él.

“¡Hey! ¡Détente!”

“¡Tu détente, idiota!” Él continuó bufando.

Los Ataques de saliva de Ranta fueron indiscriminados y convirtieron la escena en un desastre total mientras todos los demás, y sus comidas, se convirtieron en víctimas también. El ambiente fue de divirtió a enojado, Ranta inapropiadamente deleitándose en todo. Por eso, todo el mundo estaba de mal humor cuando regresaban al lugar de hospedaje.

“¡Muuuuuy Bieeen!” Ranta declaró después de que habían llegado a su habitación. “¡Las tienen el baño primero, así que hoy es todo lo que puedas espiar!”

¿Cómo podía Ranta pensar sobre ello en un momento como este? Haruhiro sólo podía maravillarse de su falta de sensibilidad. Como no quería gastar más energía en él, Haruhiro se volteo sobre su litera de manera que estaba de espaldas al excesivamente entusiasmado Ranta.

“Haruhiro, ¿cuál es tu problema? ¿Vienes o qué?,” Preguntó Ranta. “Es inútil sobre-pensar que pasaría si nos atrapan de nuevo, así que no pienses sobre ello, ¡idiota! ¡Hey, Mogzo! ¿Vienes?”

“N-no, gracias,” respondió Mogzo después de un momento de vacilación.

“¡¿Qué?!” Ranta se enfureció. “¡Vamos! ¡No puedo utilizar como un taburete (banquillo) si no vienes!”

“Yo… no soy un banquillo,” respondió Mogzo.

“¡Entonces conviértete en uno! ¡Tú serias un gran escalón!”

“Yo no quiero ser uno…”

“¡Lo que tú quieras no tiene nada que ver con eso! ¡Sólo haz lo que te digo! ¡Créeme! ¡No te voy a meter en problemas, ¿vale?!”

“Yo-yo me quedare aquí.”

Para Mogzo, fue un rechazo bastante severo. Ranta dio marcha atrás, aunque sólo sea un poco.

“¡Bien! Tomare esa gran responsabilidad por mí mismo entonces. No vengas llorando a mí si te arrepientes después, ¡porque yo no te daré ninguna simpatía! ¡¿Lo entiendes?!”

“Okay,” dijo Mogzo.

“¡¿De Verdad?! ¿Está realmente bien?! ¡¿Realmente realmente realmente?!” Ranta persistió.

“Yo dije que está bien,” Mogzo insistió.

“¡No está bien! ¡Mogzo! Si no vas a ser mi banquillo entonces toda mi estrategia fracasará, no, ¡se volverá inútil! ¡Entonces ven! ¡No me importa lo que digas, te voy a llevar conmigo!” Ranta trato de arrastrar a Mogzo consigo, pero no lo podía mover ni una pulgada. “¡Eres demasiado pesado! Vamos ¡¿por qué no cambias de opinión?! Maldita sea, ¡¿cuánto pesas, tu gordo?!”

“Sí, supongo que soy bastante gordo…” Mogzo admitió.

“Tú no estás gordo,” Haruhiro intervino sin pensar. “Tú no estás gordo, Mogzo,” repitió. “No es como que tu barriga sobresale ni nada. Sólo tienes mucho músculo”

“Ah, lo entiendo.” Ranta golpeo con una mano en la litera de Haruhiro. “¿Finalmente te decidiste que querías? Qué voy a hacer contigo, ¿eh? Lo que sea, vámonos. ¡Vamos, date prisa y levántate!”

Cómo Ranta era capaz de interpretar la defensa de Haruhiro hacia Mogzo así, Haruhiro no tenía la menor idea. ¿No había nadie que pudiera disponer de Ranta para él, más temprano que tarde? Y Haruhiro no estaba bromeando sobre eso.

Después de haber terminado su turno en el baño, los chicos volvieron a la habitación. Haruhiro apagó las luces, se dirigió hacia su litera y en la oscuridad, se mantuvo despierto para pensar.

La esencia de todo se redujo a esto: ¿deben ellos mantengan a Ranta en el equipo o sacarlo?

En lo que se refiere a Haruhiro, admitió que hubo momentos en los que quería ver la cara de Ranta nuevo. Sería un enorme alivio si Ranta simplemente se fuera y nunca regresara. Pero no era sólo Haruhiro. Él no estaba seguro sobre Mogzo y Mary, pero Ranta siempre escupía estupideces en Yume y Shihoru. Ellas no eran el tipo de habla mal de la gente a los demás, pero aun así estaba claro que lo odiaban. Ranta era sólo así de insufrible.

Sin embargo Haruhiro no podía tomar una decisión basada en las emociones por sí solas. Él tenía que considerar factores prácticos también; en otras palabras, la capacidad de lucha de Ranta. Si ellos sacaban fuera a Ranta del equipo, ¿cómo afectaría esto a su equipo durante una pelea?

¿Es pensar en estas cosas lo que significa ser un líder? él se preguntó.

Actualmente, Ranta funcionaba como su segundo tanque, por detrás de Mogzo. Él estaba razonablemente bien blindado, equipado con cota de malla abajo de su chaqueta de cuero y un cubo casco. Pero el estilo de lucha de un Dread Knight no estaba basada en combate cuerpo a cuerpo. Era un estilo de gama media idiosincrásico donde los combatientes se precipitaban dentro y fuera del rango de ataque, haciendo todo lo posible para evitar distancias cortas donde las hojas chocaran. Más que envolverse en ataques directos, sus técnicas hacían sus peleas como un juego del gato y el ratón.

En sentido estricto, Los Dread Knight eran supuestamente atacantes, no tanques. Y teniendo en cuenta la personalidad de Ranta, tal vez un estilo de Dread Knight le sentaba mejor que de la clase Guerrero.

Preguntarle a Yume ser un tanque en su armadura ligera era imposible, y Haruhiro no era adecuado para ello tampoco. Mary y Shihoru estaban fuera de cuestión como Sacerdote y Mago, respectivamente. Eso dejaba solamente a Ranta. Si ellos sacaran a Ranta, ellos perderían su segundo tanque y no tener a nadie para reemplazarlo lastimaba su capacidad de pelea.

Su capacidad de lucha se vería disminuida si sacaran a Ranta sin tener a nadie para ocupar su lugar como su segundo tanque.

Si es así, se trataba simplemente de una cuestión de encontrar a alguien para que lo sustituya. A diferencia de los curanderos, los combatientes eran abundantes. Haruhiro tenía la sensación de que no tendrían dificultades para encontrar un reemplazo. Si le preguntan al bien conectado Kikkawa, probablemente podría ayudar a encontrar a alguien que encaje. Después de todo, esa era la forma en la que reclutaron a Mary. Por supuesto, trabajar con ella había sido duro al principio, pero fueron mejorando poco a poco su comprensión el uno del otro.

El predominantemente extrovertido Kikkawa hizo buenos amigos con todo el mundo y podría tener un mejor juicio de la personalidad que la mayoría dándole el crédito correspondiente. Haruhiro quería pensar que había al menos algunos cuantos guerreros disponibles que eran mejores que Ranta. Quizás. Tal vez. Era sin duda una opción que valía la pena considerar.

Mogzo roncaba ruidosamente, ya dormido. Ranta era generalmente el primero en hacerlo, pero no importa cuánto Haruhiro agudizo el oído, no podía oír la peculiar forma de respiración que caracteriza el sueño de Ranta.

“Ranta,” Haruhiro llamo temerosamente, a lo que Ranta respondió: “¿Sí?”

“Um…” Haruhiro vaciló.

“¿Qué es lo que quieres?” Ranta preguntó impacientemente.

“Quiero hablar contigo sobre algo.”

“¿Qué?”

“No aquí. No quiero despertar a Mogzo. ¿Qué tal si vamos a fuera?”

“Bien.”

Al salir de la casa de campo, Haruhiro se preguntó por qué estaba haciendo algo como esto. ¿Tenía algo que quería hablar con Ranta al respecto? Seguro que no quería hablar con este chico, pero por alguna razón sentía una especie de obligación.

Cualquiera que sea la decisión, una cosa era segura: sería horrible para conspirar e ingeniárselas espaldas de Ranta ahora, sólo para decirle después, sin previo aviso, que su trabajo había terminado y que el equipo ya no lo necesitaba. Haruhiro creía que Ranta se mereciera algo así, no importa lo mal que pensaba de él. O tal vez Haruhiro no quería convertirse a sí mismo en un cobarde que puñalada por la espalda.

No, tal vez se olvide. Por supuesto que no quería convertirse en uno. Eso era demasiado… Pero ¿por qué? ¿Por qué tenía que conspirar y planear y, dejando las bromas aparte, ensangrentarse las manos sólo para deshacerse de Ranta?

“Ranta…”

Haruhiro se agacho contra el lado del edificio, recostado contra la pared. Ranta siguió su ejemplo.

“¿Si?”

“Um… ¿Tu qué piensas? sobre nuestro equipo,” Haruhiro pregunto.

“Es un equipo,” Ranta respondió de manera uniforme. “Eso es todo lo que hay.”

“¿Qué quieres decir con eso? Eso es “todo lo que hay?”

“Mira, ¿tienes un problema conmigo? Creo que sabes que siempre he hecho mi parte.”

“¿Cómo es eso?”

“¿Tu puedes decir que yo no lo hago? Tuve que lidiar con un Kobold solo por mí cuenta el día de hoy, ¿no? Eso allí mismo es prueba.”

“Si todo el mundo lo hubiera rodeado habríamos terminado en una fracción del tiempo que te tomó solo,” Haruhiro señaló.

“¿Puedes hacer eso todo el tiempo?” Ranta contraataco. “Diablos no. Si puedo mantener a un enemigo completamente ocupado en una pelea tú puedes hacer tú… ¿cómo se llama? ¿Flexibilidad en cierta medida? ¿Tácticas de batalla? Lo que sea, alguna mierda de fantasía.”

Así que a pesar de Ranta ser Ranta, él pensaba acerca de las cosas cuando estaban peleando. Pero eso no cambia nada.

Haruhiro presiona una palma en su cara. “¿Cómo se supone que voy a saber lo que estás pensando en el medio de una pelea si no me lo dices?

“¿Tú me estás diciendo que quieres que explique cada intención detrás de cada acción entonces preguntarte por tu opinión antes de hacerlo?”

“Nunca dije nada de eso. Pero hay cosas que no se consiguen transmitir si no lo dices, así que por eso estoy hablando contigo ahora. Tú ya eres fácil de malinterpretar y esto sólo lo hace peor.”

“Tu realmente no piensas que sea alguna clase de mal entendido, ¿verdad?” Ranta cogió un guijarro cercano entonces lo tiró lejos. “Ustedes simplemente juzgan y hacen suposiciones acerca de lo que estoy pensando en función de sus impresiones de mí.”

“Incluso si eso fuera cierto, formamos nuestras impresiones de ti en base de lo que haces y lo que dices.”

“Por lo que estás diciendo que es mi culpa.”

“Si no es tuya entonces ¿quién? ¿Mía? ¿De Yume? ¿De Shihoru? ¿De Mogzo? ¿De Mary?” Haruhiro sintiendo su temperamento elevarse. Necesitas mantener la calma. Necesitas mantener la cabeza fría. No quería convertir esto en una pelea. Suspiró y dijo: “Trabajamos como un equipo. Es necesario que haya un cierto nivel de… cooperación entre todos.”

“¿Entonces qué? ¿Estás diciendo que soy poco cooperativo?” Ranta lo desafió.

“¿Estás diciendo que eres cooperativo?”

“No.”

“Bien, Tú no eres cooperativo.”

“Mira Haruhiro, todo el mundo tiene cosas en las que es bueno y malo. Así que tengo mis defectos, pero ¿qué pasa con ustedes? ¿Todo el mundo excepto yo es perfecto? Soy un maldito pecador y ustedes son santos, eh.”

“…Yo nunca dije eso.”

“Así que. Nombre mis fallas. ¿Crees que soy egoísta?”

“Sí. Y molesto.”

“Púdrete.”

“Y tienes boca sucia también. Y eres bastante rápido para culpar a todos los demás.”

“¿¡Qué!? ¿Cómo es que cada pequeña cosa es mi culpa? Responsabilidad colectiva, ¡idiota! Responsabilidad colectiva. Es por eso que se llama un ‘equipo’.”

“Eso es algo que un niño de seis años de edad diría. Ni siquiera es un argumento lógico.”

“¿Qué no es lógico al respecto? Es brillantemente lógico. Increíblemente lógico,” Ranta argumentó.

“No voy a salirme en otra tangente contigo.”

“Bien. ¿Qué hay sobre ti entonces, señor Soy-Perfecto-Todo-el-tiempo Haruhiro? Por qué no me callo entonces y hablamos acerca de tus fallas.”

“¿Yo?” La boca de Haruhiro se cerró. Fallas. Deficiencias. ¿Cuáles eran las suyas? No como si no tuviera ninguna; tenía tantas que era como que todos sus buenos puntos fueron enterrados bajo una montaña de ellas. Pero, “¿Por qué tengo que enumerarlos para ti?”

“Oh. Ahora lo entiendo. Es mierda mierda mierda sobre Ranta todo el tiempo y cuando se trata de usted, usted no tiene mierda que decir. Yo lo entiendo taaaanto.”

“¿entender qué? ¿De qué estás hablando?”

“¡Sabes muy bien de lo que estoy hablando! Es fácil para ustedes echar culpa de todos nuestros problemas en mí, por lo que lo hacen todo el tiempo. ¿Y qué? ¿Eso te hace sentir mejor? ¿Más como un verdadero equipo? ¿Esa es tu idea de construir la solidaridad?”

“Espera, nosotros—”

“¿Lo que tu estás diciendo NO es verdad? Maldito mentiroso.”

“…No es como que nos juntamos a conspirar a tu espalda y te culpamos de todo,” dijo Haruhiro.

“¿Por qué? ¿Por qué lo harías? Nadie tiene que decir mierda porque todo el mundo ya está en ello. Ustedes ya decidieron que yo soy su chivo expiatorio.”

“Tu estas más allá de lo paranoico”

“¿Es eso lo que realmente piensas?” El tono de Ranta goteaba de sarcasmo. “Bien. Lo que sea. Gracias a mí, ustedes simplemente pueden seguir ignorando sus propias faltas. Pero déjame preguntarte: ¿Alguna vez, SIEMPRE, he dicho una sola maldita cosa sobre como todos me tratan como un chivo expiatorio? Sólo lo estoy diciendo ahora, porque lo mencionaste primero, Haruhiro. Si tú no me hubieras arrastrado aquí afuera, yo no iba a quejarme de ello. Me importa una mierda los juegos del bebé para llevarse bien con los otros niños de la clase. Si quieres odiarme, ódiame todo lo que quieras, voy a jugar al malo o lo que sea. Por supuesto. Está bien. Pero somos un “equipo” y yo voy a hacer mi parte. Porque eso es lo que ustedes llaman ‘trabajo en equipo’.”

Haruhiro abrió la boca para responder, pero no pudo encontrar ninguna palabra. Trajo a Ranta aquí con la intención de pedirle que deje su equipo. Su razonamiento le había convencido de que era para el mejor interés del equipo. Honestamente, no estaba seguro de su habilidad para sacar a Ranta de inmediato pero al menos quería establecer los términos. Dar a Ranta la oportunidad de mejorar su comportamiento y hacerle saber que ya no podían ser parte del mismo equipo si no lo hacía.

Ese había sido el plan, de cualquier forma.

Tal vez su razonamiento era demasiado unilateral. ¿Estaba él y los otros realmente utilizando Ranta como chivo expiatorio? Él tenía un tiempo difícil para creerlo. Ranta también compartió la responsabilidad de qué todo el mundo siempre lo culpa. Sólo podía culparse a sí mismo para que todo el mundo hiciera hincapié en sus defectos.

—Nosotros no somos los que estamos mal aquí. Es ranta quien está completamente, totalmente, absolutamente equivocado.

Si eso era cierto, entonces era mejor deshacerse de Ranta ahora que más tarde, después de todo. Personalmente, sería como un peso menos de los hombros de Haruhiro. Podría explicar a todo el mundo después y lo entenderían, ¿verdad? El problema era que no podía decir con firme certeza que no se iba a arrepentir más tarde.

Y si había algún remordimiento que se tenía, tendría un impacto en Haruhiro más duro que en el resto. Él era quien juzgaba los factores, él era quien hacia la llamada de juicio, y él sería el que echara fuera a Ranta. Al final, la carga de la responsabilidad era más pesada sobre sí mismo.

¿Porque? ¿Porque soy yo quien tiene que lidiar con todo?

“Voy a volver a dormir,” declaró Ranta, poniéndose de pie y volviendo a su habitación.

Haruhiro permaneció donde él estaba, inmóvil. Su interior se sentía pesado y su estómago dolía.

Yo no quiero seguir con esto, pensó para sí mismo. Yo no quiero pensar más en ello. Suficiente es suficiente. No estoy preparado para ser un líder. No puedo hacerlo. No puedo tomar la responsabilidad. Manato… ayúdame…

El sabía completamente bien que Manato se había ido, pero no podía sino pensar. No había alguien a quien el pudiera preguntar.

“¿es el liderazgo realmente así de solitario…?”

No era solo el siendo el líder. Era como si tratara de rellenar un contenedor atestado con hoyos.

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