La Eterna Cacería Capitulo 2 La Princesa
El reino humano de Lutet se encontraba ubicado en la parte Nortesur del continente de Azoth, colindante por el Noroeste y Oeste con las Tribus de Sangre, por el Nortesur con la República de Asimoth, por el Este con el reino de Toram y por el Sur con el reino de Baram.
Había sido fundado hace aproximadamente novecientos años tras una rebelión encabezada por quien en ese entonces era el General Raymond Langley, ante las atrocidades cometidas por el Rey Gallan Viritous IV, último rey del reino de Bonroth Fez.
El reino de Bonroth Fez desde aproximadamente unas seis generaciones de reyes había mostrado una evidente decadencia, fruto de una serie de terribles decisiones tomadas por los antiguos monarcas basadas mayormente en intereses propios y en su fanática adoración a un oscuro dios llamado Belzub. Según cuentan las leyendas, los monarcas ofrecían tributos y sacrificios a este Dios con el fin de obtener poderes sobrenaturales y prolongar su vida. Llegando a tal punto de que cada rey de las últimas generaciones había llegado a alcanzar la extensa edad aproximada de doscientos cincuenta años.
Sin embargo, hace novecientos años el Rey Gallan Viritous ante la crisis que el reino sufría y la evidente escasez de los recursos para mantener los constantes rituales necesarios para continuar con su lujoso y extravagante estilo de vida, optó por no solo incrementar los sacrificios empezando a convertir ciudadanos regulares de su reino en esclavos, sino también a decomisar en nombre de la corona sus propiedades con el fin de venderlas a reinos vecinos para obtener liquidez y poder satisfacerse.
Es así como todo llega a su fin, pues nada es eterno y todo tiende a terminar.
Y siguiendo las palabras que un sabio de una tierra lejana una vez exclamo: «No es imposible ser temido y no odiado, bastará con no apoderarse de los bienes ajenos ni de las mujeres de los súbditos, así como no se debe matar a alguien sin justificación y motivo. Las mujeres y los hombres olvidan primero el asesinato de su padre que la pérdida del patrimonio.»
Las masas se levantaron enfurecidas, encabezadas por el General Raymond Langley también conocido como como el avatar de la Luz. El general pertenecía a la clase paladin lo que hacía que todos sus ataques sean potenciados por el poder de la Luz y al luchar resplandecía como el astro rey mientras surcaba el campo de batalla. Su arma preferida era la espada Blood Sun Sword de rango [Legendario] ,que tenía la habilidad de potenciar sus habilidades de luz y al tomar contacto con la sangre de sus enemigos fortalecerse constantemente, lo que hacía que básicamente sea imparable en el campo de batalla mientras el tiempo transcurriese.
Finalmente el Rey Gallan fue capturado y ejecutado. Se decreto la caída del reino de Bonroth Fez y se proclamo la fundación del reino de Lutet, reino de la Luz.
Mientras el rey vivió, su reinado fue justo y aclamado. Sus herederos y la nueva dinastía Langley recién instaurada, juró vivir sirviendo al pueblo que gobernaban y durante muchos años así fue.
Pero como una vez fue y volverá a ser, la memoria es fragil y esta empezó a decaer con el tiempo. Los nuevos reyes empezaron a mostrar intereses particulares y la influencia de terceros políticos provenientes de otros reinos empezó a ejercer fuerza.
Un rey débil no merece gobernar. Dicho pensamiento se extendió por entre los diferentes grupos de poder existentes en el reino, llegando al punto en que la corona perdió poder y los comerciantes adinerados lograron mediante la nobleza ya existente obtener rangos nobiliarios, creándose tres facciones, la corona, la nobleza y la nueva nobleza, estados dos últimas en una evidente relación de alianza.
El monarca en un intento desesperado por conseguir un equilibrio, erróneamente asesorado por sus mediocres y mal intencionados consejeros, optó por otorgar rangos nobiliarios a los magos de La Torre del Conocimiento con el fin de generar una alianza. No obstante, si bien al principio las intenciones de la nueva corte de los magos aparentaba apoyar al monarca en sus decisiones, pronto revelaron sus garras contra su benefactor y comenzaron a perseguir sus propios intereses, obstaculizando en muchos casos las decisiones del rey.
El actual rey Monroy Langley II, relativamente recién ascendido al trono sentía el peso que ejercían las tres diferentes facciones del reino en su gobierno e intentaba concebir una forma de controlar o acoplar a su facción a la impredecible corte de los magos.
El rey tenía tres hijos, Edmond Langley de veintisiete años de edad, Rudeus Langly de veinte años de edad y Silther Langley de 17 años de edad. El primero perteneciente a su primer matrimonio con la difunta reina Janeth Walfreid, segunda princesa del reino aliado de Toram. La difunta reina había sido asesinada y los asesinos no habían dejado pista alguna, siendo que hasta la fecha no se habría encontrado responsable. Este hecho había resquebrajado las relaciones diplomáticas con el reino vecino, que había culpado de lo ocurrido al rey Monroy. El reino de Toram estuvo a punto de declarar la guerra de no ser porque Monroy anuncio como heredero de la corona al príncipe Edmond.
Los otros príncipes correspondían a su segundo matrimonio con la ex-noble Ariadne Corbain, perteneciente a la República de Asimoth, quien había escapado ante la formación de la República, pero cuya familia actualmente aún ostentaba un inmenso poder y progresivamente estaban renunciando a su nobleza para convertirse de comerciantes y consolidar su poder político.
Los tres príncipes habían presentado al ser probados una débil afinidad con la magia, pero sus habilidades como guerreros habían demostrado ser excepcionales. Los tres actualmente se encontraban estudiando artes marciales con la finalidad de ser poderosos guerreros en la prestigiosa Academia Greyrat.
Pero lo que muy pocas personas conocían era que el rey Monroy tenía una hija llamada Emily de 15 años de edad, la cual había sido concebida fuera de sus matrimonios políticos con una sirviente del castillo con la que tuvo un amorío. Lamentablemente la sirvienta murió dando a luz a Emily y esto destrozó al monarca. La chica fue ocultada en una villa en la frontera del reino y se le proveía tanto de alimentos y lujos como de los tutores necesarios para una educación correspondiente a la realeza.
Sin embargo, algo que incluso menos personas sabías, limitado solo al rey y el Archimago Kael, mejor amigo del rey y consejero personal, era que hace unos meses, Kael había realizado personalmente el despertar de Emily con la finalidad de evaluar su aptitud para la magia, sorprendentemente advirtiendo que esta sin ningún tipo de preparación o conocimientos tenía la capacidad de mana de un Gran Mago. Esto significaba que Emily era absolutamente un prodigio, de aquellos que aparecían cada mil años. Con guía y tiempo, no tomaría poco para que se convirtiese en una Archimaga. El rey y Kael, habían estimado que tomaría unos diez años. Lo que, en otras palabras generaría una Archimaga de aproximadamente veinticinco años.
El solo imaginarlo hacía temblar a los dos amigos. Por ello, el rey había hecho llamar a su hija a la capital del reino, la ciudad de Ren’Halas, conocida como la ciudad de la Estrella Ardiente.
«Imagina que pudiese entrar a la Torre del Conocimiento», exclamó Kael.
«La torre se volvería loca, probablemente esa panda de viejos chiflados creerían que sería su nueva mesías», replicó Monroy mientras meditaba.
«Pero, piénsalo Monroy, si la chica lograse en verdad entrar a la torre, con el tiempo llegaría a escalar en ella, obtendría poder y reconocimiento. Esos locos son egoístas y racistas, pero esas características solo son aplicables para el resto, mientras sea un maga la recibirán con los brazos abiertos, sus bibliotecas personales serán su patio de juego y la amarán como a su propia hija. Pero al final de cuentas, ¿Es tuya no?, Sería la solución perfecta para el problema de las facciones. Tendrías controlada la corte de los magos. Con su poder militar y funcional poco a poco podrías ir aplastando a esos presuntuosos nobles», sugirió Kael con firmeza.
Monroy permaneció un momento en silenció y comentó de manera seria, «¿Si sabes que nunca fui un verdadero padre para ella no? Le he dado todo lo que ha necesitado desde que ha nacido, pero siendo sincero, no la habré visto más de tres veces.», exclamó suspirando.
«Desde que su madre falleció no he sido el mismo, me recuerda a ella. Los informes de sus tutores la describen perfectamente, cabello rojizo, tez blanca, ojos verdes con algunas pecas en el rostro. Dime tú, si no es la viva imagen de Amelia. Me preocupa que me guarde rencor, lo que menos deseo en este momento es darle a la torre una nueva arma. ¿No sería mejor que tu Kael, el Archimago más poderoso del reino, la Encarnación de las Llamas como te conocen actualmente la entrenases? Así al menos podre estar seguro que te guarde cariño por ser su menor y me dará la oportunidad de poco a poco intentar arreglar esta relación. Estoy seguro que la torre hará lo imposible para que me reúna o hable con ella.», suspiró Monroy cabizbajo.
«Me encantaría entrenar a la chica Monroy y lo sabes, no hay placer más grato para un maestro que ver crecer a sus estudiantes y los Dioses saben que su futuro será brillante. Pero tengo asuntos en el Este, he escuchado rumores fiables de que en las tierras de las Tribus de Sangre se ha avistado un dragón de fuego.», dijo Kael con voz profunda.
«¿Un dragón de fuego? ¿Tan cerca? ¿Que hace alguno de esos monstruos tan lejos de su Imperio?, exclamó alarmado Monroy.
La reacción de Monroy era de esperar, los dragones eran seres temibles de rango S que según su edad podían ir avanzando a SS o SSS. Cada uno de ellos sin excepción en la edad madura tenía un poder en rangos humanos equivalente al de tres o cuatro aventureros rango Adamantita. Usualmente para subyugar a estos seres de manera segura era necesario mandar a un equipo completo de rango Adamantita, porque no solo presentaban una fuerza descomunal sino también eran muy versados en artes mágicas arcaicas y poseían un gran intelecto, sin hablar de que algunos tenían la habilidad de tomar forma humana.
«Mis fuentes son fiables Monroy y lo más importante es que hay una gran posibilidad que el dragón se encuentre herido. Si puedo obtener el corazón de un dragón de fuego, podría obtener revelaciones en mis estudios del fuego arcaico y generar un incremento exponencial en mi fuerza. Esto sin contar las magnificas armas que podrías mandar a forjar de su cuerpo. Dime amigo mío, que de todos los tipos de dragones que existen y residen tan lejos de aquí, uno específicamente de fuego venga prácticamente a tocar mi puerta, sería tonto no llamarlo designio divino. Este puede ser un nuevo comienzo Monroy, podemos sacar provecho de esto. Sin embargo, entiendo tu situación pero no puedo educar a la chica en estos momentos, al menos no por ahora. Pero tranquilo no todo es malo, déjame conocerla quizás pueda asignar a alguno de mis pupilos de confianza para que le vaya enseñando lo básico mientras regresó y así podrás ejercer una figura paternal mientras se encuentre sola acá. ¿Cuando llegará?», propuso Kael.
«Tienes razón, tu propuesta es más practica, quizás sea la solución a nuestros problemas y no tengamos que usar a mi única hija como una herramienta. Llegará en dos semanas, envié a un grupo de caballeros a traerla, Edwin esta a cargo, no debería haber ningún problema.», suspiro Monroy.
Mientras tanto, en las fronteras del reino de Lutet con La República de Asmioth, en una villa escondida una chica se vestía apresuradamente y arreglaba su maleta. Hace unos días un cuervo había llegado con un mensaje de su padre. La estaban convocando a la capital.
Emily casi se había roto el tobillo saltado de alegría al enterarse. Había pasado toda su vida en dicha villa, y aunque quería mucho a las criadas y tutores que desde pequeña la habían cuidado y enseñado, como toda niña quería explorar el mundo, conocer gente de nueva, tener amigos y amigas. Un romance como en las novelas que leía y tener aventuras como las de las leyendas.
Meses atrás un mago que aparentaba unos cuarenta y cinco años aproximadamente había venido a la villa, se presentó como Kael y explicó que venía en nombre de su padre a realizarle algunas pruebas. Muchas de ellas fueron raras, como recitar oraciones largas sin sentido, meditar en el patio y tocar una bola de cristal. Emily no supo ni entendió los resultados, solo vio la cara de asombro por un segundo en el rostro del señor Kael, quien al terminar las pruebas inmediatamente se retiró, informando que recibirían noticias.
Pero ahora, en la puerta de la villa había un grupo de doce hombres armados con caballos y un carruaje. El más alto de ellos quién parecía ser su líder se presentó como Edwin Gunter, capitán de la guardia real e informó que había sido enviado por su padre el rey Monroy a recogerla.
Emily bajo apresurada con la única maleta que se le permitió llevar, en ella había apretado todas sus queridas y valiosas pertenencias a más no poder y se la entregó al guardia más cercano. Se despidió de todos los criados y tutores en un mar de lágrimas. Dio un paso afuera de la casa y miró fijamente a Edwin.
«¿Estás lista pequeña niña?, preguntó Edwin.
«¡Sí!, exclamó sonriente Emily.
La firmeza y esa actitud tomaron a Edwin por sorpresa, pero inmediatamente se repuso y sonrió. «Entonces sube al carruaje, que tú aventura comience».
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