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La Eterna Cacería Capitulo 10 En busca del dragón

Modo noche

El Archimago Kael observaba las estrellas desde su balcón, mientras bebía una copa de de vino rojo. En su rostro se advertía preocupación. Había sido convocado por el rey en la mañana. La escolta que fue enviada para recoger a Emily, encabezada por Edwin nunca había llegado a su destino, iba atrasada por más de un mes y el rey se encontraba preocupado. Había solicitado a Kael que fuera a buscar a Emily y a Edwin, no como rey, sino como amigo.

Kael meditaba, mientras que en su mesa se podía observar un reporte detallado.

Se había avistado un dragón gigantesco volando por las fronteras de Lutet.

“El dragón se dirige hacia el camino que Emily debido tomar para llegar acá”, pensó Kael mientras jugaba con el reporte.

“Supongo que intentar buscarlos a ambos al mismo tiempo es una opción”, se dijo asimismo.

Tras tomar la decisión informó al rey y procedió a alistar lo que necesitaría para el viaje y partió en la mañana.

Kael surcaba los cielos a gran velocidad envuelto en un escudo generado por un hechizo intermedio [Barrera Absoluta] que lo protegía del viento al volar, hubiera preferido montar a caballo o a carruaje pero si planeaba buscar a Emily y a la vez ubicar al dragón no tenía mucho tiempo.

Sinceramente detestaba volar de esta forma, desde que aprendió a hacerlo, si bien era la forma más eficaz, teniendo en cuenta su poder y nivel de mana en comparación con famosos archimagos de tierras lejanas de las cuales había oído hablar y los héroes de las leyendas de antaño quienes reinaban los cielos en poderosos artefactos mágicos o inmensas e impresionantes bestias mágicas, era tonto.

“En fin, a lo mejor el dragón es hembra y cuida un huevo, así podre tener mi propio dragón”, bromeo Kael para si mismo en un tono sarcástico.

Habían pasados ya unos días desde que partió a toda velocidad, se acercaba a cuando divisó a lo lejos unas gigantescas nubes negras que se habían formado por lo que parecía ser un incendio ya extinguiéndose.

Fuego, cenizas, humo, la pista era obvia.

Kael aumentó la velocidad hacía dicha dirección y mientras se acercaba empezó a conjurar diferentes hechizos de protección: [Protección al Fuego] [ Protección avanzada] [ Bendición del Mar] [Fortaleza Inquebrantable]

De pronto una llamara de fuego ardiente emergió del humo y se levantó al cielo y un ensordecedor rugido inundó el terreno.

El archimago se aturdió, pero su experiencia no era encano, mediatamente se repuso y conjuro de manera diestra [Ráfaga de Viento del Este], limpiando de esta manera el humo del campo de batalla, pero para su sorpresa lo que situación que se presentaba era diferente a la esperada.

Un colosal dragón que desprendía fuego de su cuerpo y de su boca se enfrentaba a un ser inconcebible. “Un demonio”, pensó Kael. El ser tenía forma humanoide , pero sus pies eran pesuñas, su rostro consistía en un cráneo similar al de un carnero y de ellas brotaban unos inmensos y feroces cuernos. Su cuerpo era totalmente negro y descubierto, solo llevaba una especie de taba rabos de color rojo que aparentaba tener una contextura similar a la del humo, en su mano portaba una larga lanza de su mismo color y sus de sus ojos emanaba una abismal oscuridad.

Ambos instantáneamente sintieron la presencia de Kael y lo miraron fijamente, pero el dragón a diferencia del demonio, en sus ojos se pudo apreciar felicidad y esperanza, repentinamente gritó jocosamente, “Kael utiliza tu Loto Emperador de las Llamas rápido, debemos escapar, luego hablaremos”.

Kael quedó paralizado, estupefacto. La razón no era por la situación inesperada, no era porque un dragón colosal del tamaño de una montaña supiera su nombre y le acabase de hablar, sino por la mención del su Loto Emperador de las Llamas.

Lo que muy pocas personas sabían de Kael, un renombrado archimago, tutor y aventurero, era su gran pasión por la jardinería, no solo se limitaba a un hobby con plantas mortales, sino se extendía a las plantas mágicas.

El loto en mención era una de las plantas mejor cuidadas de Kael, en las cuales había invertido tiempo, esfuerzo, sudor y lagrimas. Actualmente solo tenía tres lotos y le habían tomado siente años cada uno cultivarlos, cada uno tenía un poder impresionante. Kael estaba seguro que ni siquiera cuatro o cinco archimagos juntos podrían defenderse perfectamente de florecimiento del loto. Pero lo que hizo palidecer a Kael es que este era su secreto mejor guardado, ni sus familiares, amigos o el mismo Monroy sabían de ellos. Pero aún así había un dragón colosal que acababa de gritarle que usase uno de sus preciados lotos para huir.

Sin embargo, algo en el fondo de Kael le susurro que lo hiciera. El Archimago no había llegado a donde estaba ignorando sus instintos y su corazón. Sin titubear se preparó, de su mano sugirió un pequeño loto de fuego el cual fue poco a poco dirigiéndose al demonio mientras crecía.

El demonio observó calmadamente el loto al principio, pero de repente sus instintos empezaron a advertirle de un eminente peligro, de manera inmediata el demonio rugió y envolviéndose en una especie de niebla oscura que incrementó exponencialmente su poder trató de avanzar en contra de Kael, pero cuando lo intentó un gigantesco tornado de fuego se interpuso en su camino, el dragón continuaba atacando.

El dragon emprendíó vuelo y se dirigio a Kael, sin que este pudiese evitarlo lo cogíó con su garra izquierda y empezó a volar a gran velocidad.

Mientras tanto el demonio logro extinguir el tornado de fuego, no obstante al intentar avanzar observó que finalmente frente a él se encontraba un pequeño loto de fuego que rápidamente empezó a incrementarse de tamaño, abrasando todo a su paso, luego una explosión descomunal se escuchó en toda la zona.

Para ello el dragón y Kael ya se encontraban lejos volando, continuaron así durante algunas horas, ninguno dijo nada. Luego tras pasar unas montañas el dragón descendió. Soltó a Kael quien inmediatamente conjuro [Levitación] y procedió a posarse sobre el suelo.

En ese momento el archimago fue testigo de algo asombroso, el colosal dragón empezó a empequeñecerse rápidamente hasta llegar al punto que tomó forma humana. Era la de un apuesto joven de cabello blanco, ojos rojos y torso desnudo. En sus brazos y piernas se podían apreciar una especie de armadura formada mayormente por escamas y portaba una ardiente capa roja que se movía como si de llamas se tratasen.

De repente este apuesto joven miro a Kael y exclamó alegre, “Viejo amigo, nos volvemos a encontrar”, pero de la nada hizo una mueca como si estuviera pensando y continuo “¿O tal vez debería decir te vuelo a encontrar viejo amigo?, Técnicamente tu aún no me conoces Kael.”, río el dragón.

Kael miró fijamente al joven de pelo blanco y preguntó seriamente ¿quién demonios eres?

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