La Sombra de Las Diez Luces: El camino de la Bestia_Capítulo 2-Cambio, ¿Bueno o malo? -Editado

Modo noche

Capítulo 2: Cambio, ¿es bueno o malo?

 

Un nuevo individuo fue rescatado por el enmascarado del bosque, cuyo nombre real parece ser Jak. Este salvador tiene una personalidad fría, disfruta haciendo sufrir a criminales y a la gente que le enfada, aunque hizo una promesa con Kai, su primer rescate en mucho tiempo según parece ser. Una promesa de cambio, pero ¿la entrada de este nuevo hombre será ventajosa para la promesa o tan solo entorpecerá los avances de la chica?

Este hombre, al que partieron las piernas la noche pasada, se despierta en el sofá cercano a las ventanas desde donde ve, y se sorprende de ello, un bosque. Él escuchó la voz de una muchacha, lo que le instó a bajar y conocerla, pero no sin antes inspeccionar este lugar misterioso. Tampoco hubo mucho que mirar: el sofá, las ventanas, un simple cuarto con una cama y una mesilla con dos cajones, un cuarto cerrado y un pequeño hueco entre la pared del cuarto y la pared del salón; una apertura que se perdía en las sombras que la pared proyectaba en este.

-Que bien, fantasma. ¿De verdad trajiste a alguien ayer? ¿Le salvaste? Sabía que no podías ser tan malo. –Sonríe con aires ya confiados-

-Creo que no estarías tan feliz si supieras lo que les hice a los otros. –Con su máscara puesta, ocultando su rostro, baja la cabeza. Es similar a que supiera que ha hecho algo malo pero que no podía evitar-

-Seguro que les partiste unos cuantos huesos, ¿no? –Un suspiro, un golpe de aire, emana de bajo la máscara-

-Tú… ¿No tienes miedo de mí? ¿No te da asco que masacre a gente? A caso… ¿Entiendes mi visión del mundo? –Asustado incluso de las posibles respuestas de la chica y las posibles implicaciones e historias que podría haber tras cada una de estas posibilidades-

-Realmente no entiendo nada, pero sé que eres un buen tipo. Además, me vas a enseñar supervivencia, ¿no? –Una mirada pícara y divertida echa para atrás al poderoso enmascarado- Ahora debes cumplir la promesa. Ya he desayunado.

Una minucia de risa que se queda tras la máscara es el inicio de aquel prometido cambio, pero ¿continuará este camino sin ningún tropiezo?

-Iremos al bosque cuando el chico empiece a comer. No me fío de que no intente escapar, casi ocurre una desgracia la última vez que lo hice. –La máscara la observa, pero bajo ella solo había una sonrisa que ella no ve, por supuesto-

-Perdón… -Saca levemente la lengua a forma graciosa de acompañar el lamento- Pero seguro que cuando muerda tu cocina se quiere quedar para siempre.

-Si hace eso envenenaré su parte. –Una risa grave, acompañada de la de ella. Parece que comienza a entender los diversos tonos de sus expresiones- Aprende muy rápido. Me pregunto si será igual en las clases. –Está harto sorprendido, pero la máscara lo oculta de maravilla-

Por fin, tras demasiados minutos de rebuscar por todos los lados, sale este chico de cabello negro al baño de luz fresca del bosque.

-¿Dónde estoy? –Está asustado, pues no es para menos viendo al frente a esa tétrica máscara sobre aquellos harapos al lado de la linda chica que sonreía sin peligro ni temor-

-Estás en el bosque central, hogar de solo dos humanos. –Piensa por un momento- En realidad mío, y de lo que sea que sea él. –Dirige sus manos hacia la figura de su héroe, el que parece ofendido a juzgar por la expresión de su cuerpo: hombros caídos e inclinados hacia delante. Él decide marchar a sentarse a uno de los troncos que tiene alrededor del fuego- En serio, quisiera saber si es de mi edad o mayor. Quiero hacerme amigo de él. Seguro que cuando seamos amigos podremos hablar mejor, y será más divertido. Ahora debo hablar con el nuevo para que pierda el miedo. ¡Hola!

Respecto a la puerta del taller no estaban muy alejados, unos diez metros en una leve diagonal a la derecha, pero Kai gritó por algún motivo, seguramente la emoción de un nuevo amigo.

-Pero… -Susurra el hombre cuando ella está cerca- ¿No te da miedo ese tipo? –Mira al enmascarado por encima de la chica. Ella le llega por algo más arriba de la barbilla, pero al fantasma tan solo le llega al hombro-

-No, para nada. El primer día sí, claro. Pero es un buen tipo, me salvó la vida y… -Juega con el anillo de su madre, pero para el nuevo solo parece que se acaricie las manos- Me ayudó a recuperar algo muy valioso para mí.

-Pero… Él mató a una persona. –Está conmocionado por el crimen que presenció hace escasas horas, y ese pánico quiere hacérselo ver-

-Lo sé. Cuando me salvó a mí mató a muchas más. Pero él me cuidó cuando me subió la fiebre, y me dio comida y techo. Él es una muy buena persona. –Su sonrisa es preciosa, tanto que encandila al chico sin mayor esfuerzo-

-¿No ves que solo quiere usarte como juguete?

-¡Tal vez…! –La frase no termina, pero el enmascarado parece muy furioso a la hora de decirla- Seas tú el que la quiere usar. No me gustan los hombres… y menos los que creen saber sobre la vida dura.

-Tú… -Esas palabras a él también le cabrean. Sus miradas se enlazan en un tira y afloja, ignorando a Kai, la que sigue de frente al nuevo hombre- ¿Crees que eres el único de este mundo que ha sufrido? –El joven comienza a encarase contra Jak, camina hacia él con gesto y andar airado, pero Kai intenta disuadirlo de continuar-

-Chico, por favor… No quiero que te haga daño. No sigas con este tema, por favor… -Se inclina sobre él, poniendo casi todo su peso-

-Será mejor que hagas caso a la muchacha. Si sigues por allí no tendré reparo en sesgar una vida más. –La mirada brillante y enojada de la chica se clava ahora sobre los negros ojos de la máscara-

-¡Fantasma! –Girada hacia él, hacia Jak, con las manos en las caderas tal como una madre regañando a su hijo- Como sigas comportándote así no te volveré a llamar “mi héroe”. –La reprimenda tuvo efecto, el fantasma de las arenas desvió la mirada y se inclinó- No me lo creo, ha funcionado. ¿De verdad lo que piense de él es tan importante para él? Ahora sí que parece alguien joven, y muy mono.

-¿Le has llamado fantasma? –Kai le mira y asiente con una nueva sonrisa que le enamora un poco más- ¿No te hiciste llamar “Puño de roca” antes? –Un pensamiento de mal presagio se vino a la mente de Jak-

-¿“Puño… De Roca”? –Los ojos de la pequeña chica no mostraron ninguna expresión ni sensación que dijera cómo iba a reaccionar, y por eso el cuerpo de este indefinido héroe quedó tenso durante los segundos; en los que Kai anduvo hacia él- ¿De verdad eres tú? –Pese al miedo Jak tenía que mostrarse fuerte e indiferente, así que asintió- Eres tú, sí… -Sus manos quedaron para tapar su alegre e incontrolable rostro de emoción- No me lo puedo creer, eres tú.

-¿No eres demasiado joven como para conocerme? –Realmente no lo entiende bien, pero sabe que ahora su personalidad puede caer ante el saber de parte de su pasado. Las heridas abiertas que aún quedan de él pueden resquebrajar todo por lo que ha trabajado estos años, toda su mentalidad, toda su vida corre peligro con la única variable de lo que recuerde, o cómo lo haga-

-Tengo quince años, no soy tan joven. Además, aunque no me gustase ir a la “Arena” para ver a gente matarse; mi padre era un insensible, siempre me gustaron tus combates. A penas podía verte, pero tu forma de andar, tus gestos y forma de pelear eran maravillosas. Eras un verdadero guerrero, tal como en los cuentos que mi madre me leía. –Aquella felicidad fue de a poco cayendo en la tristeza, aunque unas palmadas en la cabeza, por la mano izquierda de su ahora héroe, lo aminoraron bastante- Mamá…

-Ahora todo está bien, Kai. Tranquila.

-NO, no todo está bien. –El joven volvió a explotar, no podía olvidar lo que hizo la pasada noche, ni aunque fuera para salvarle a él- Tú mataste a un hombre solo porque te insultó. El insulto era horrible, sí. Pero eso no te da ningún –

-¿DERECHO? –Ahora es una pelea tan solo entre los hombres. La mano derecha del enmascarado, recubierta de esa dura y áspera roca junto con esas garras, se posa sobre el hombro de Kai para apartarla con delicadeza- ¿Alguna vez le has hablado de derechos a un “acechador”, a un “perforador”, a un… -Las palabras se le atragantan- O a un “gorila norteño”? ¿EH? –Extiende los brazos por fuera de sus telas. La impresión de este gesto, la fuerza en su voz y el nunca habérselo visto hacer antes, hace temblar a la joven- No hables de lo que no tengas ni jodida idea. Jovencito… -El nuevo ya veía su espalda cuando, él mismo, habló-

-Tú. ¿Esta es tu justicia? ¿Matar a todos lo que vayan en tu contra? –La tensión entre ambos hombres, junto con el creciente enfado y poder del enmascarado, crea en el lugar una tormenta de arena que les engulle a los dos-

-Mi justicia… -Agarra su máscara por la punta inferior y con suma paciencia la levanta para solo dejar ver su sonrisa; esa sonrisa con afilados colmillos, como una bestia- Sí, es y será esta. No te interpongas más. Esta vez te ha salvado Kai, pero no tengo mucha más paciencia. –El temor paraliza a este muchacho, y así fue cómo Jak le dejó; de pie como una estatua- Vamos, jovencita. –Dice tras bajarse la madera-

La chica mira con preocupación a sus dos compañeros de bosque, pero se declina por hablar con el recién llegado.

-Perdónale. Por lo que me ha contado de su historia lo ha pasado muy… demasiado mal. Ten paciencia, por favor. Él es… -Mira al suelo. Estas palabras parecen serle difíciles- Él es la mejor persona que he conocido. Mi nombre es Kai. ¿Cuál es el tuyo? –Su mirada recobra la conexión con él, y ese liso y reluciente color pardo del iris aprisiona todavía más al corazón del hombre-

-Mi nombre es Hide. Era pescador, pero lo dejé por temas familiares. Y… da igual. No quiero aburrirte con mis historias. –Está cansado al saber que su atención reside en aquel asesino, y que no tiene ninguna posibilidad con ella-

-Vale. Entonces dilo cuando estemos todos, así tal vez te hagas amigo del enmascarado. Hasta luego. ­–Retoma el camino que había comenzado Jak, pero que se había detenido para esperarla- Espérame, héroe. –Corre hacia su espalda y salta para asestarle un gran puñetazo en la nuca- ¿Con qué empezamos?

El eco del golpe sorprende a Hide, incrédulo ante la inexistente agresividad del hombre.

-¿Por qué hablaste con él? Podría quitarte estas clases por no venir de inmediato. –No mira atrás-

-¿Entonces por qué no me las quitas? –Continúan andando, pero la sorpresa en este fantasma es clara- Hablé con él porque tú le asustaste. Las personas necesitan confianza para quedarse en cualquier sitio o con alguien. Y si tú no le muestras esa confianza, se la mostraré yo. –Molesta en pequeña medida por las palabras dirigidas a Hide, observa sus propios pies que apartaban la pequeña hierba- Tú me salvaste y me trataste bien. ¿Por qué no haces lo mismo con él? ¿Qué es eso de que no te gustan los hombres? ¿Entonces es cierto eso de que me quieres usar? –Ahora se detiene, tanto para esperar la respuesta como por un cierto temor-

-Yo… Ya te lo dije. Te di mi palabra. –Él también se detiene, y es cuando la chica acelera hacia el enmascarado-

-Me dijiste que ahora harías las cosas bien. Que ayudarías al que lo necesitase. –Le agarra por las telas de la espalda, las más próximas al cuello- Me dijiste que cambiarías, que te convertirías en el guerrero que tanto quería. –Estaba más molesta que nunca. El acto de faltar a una promesa es lo que desencadenó esta furia; una furia que se desbordó como un puñetazo directo al mentón. Este golpe, aunque no hiciera daño a Jak, arrancó de su rostro la máscara-

Él giró a la par que la máscara se movía para que no viera su rostro completo, pero pudo ver un pequeño destello dorado por debajo de la tela. Terminó el giro dando la espalda a Kai, la que no esperaba que aquella capucha de harapos guardase unos cabellos tan bonitos.

-Nunca verás mi rostro. Creí dejarlo claro la primera vez.

-¿Por qué? ¿Por qué no puedo ver la cara de mi amigo? ¿Qué motivo tienes para ocultarte? No me importa si eres feo, o si tienes alguna cicatriz. Tú… ya eres una persona maravillosa, ¡idiota! –Todos sus sentimientos se descargaron allí, y en ese momento. Quedó aliviada y a la espera de respuesta-

-No puedo hacerlo. –Extiende su mano hacia la máscara y las raíces se pegaron a él. Aquel pedazo de madera fue rápidamente hasta el rostro de Jak ayudado de las raíces que brotaban de ella- Mi rostro… no es algo que puedas ver. Hazme caso o te dejaré sola. –Emprende la marcha hacia el siguiente claro, y Kai le sigue-

-Muy bien. Entonces me quedaré con Hide, a… solas… ¿Eso te parece mejor? –El muchacho se detiene y camina con celeridad hacia ella hasta encararla-

-Tú… me conoces ya muy bien con solo un día consciente, y sabes que eso no lo permitiría. Me gusta su carácter. Los hombres solo buscan poder divertirse, cree mis palabras.

-¿Entonces debo alejarme también de ti? –Su mirada es afilada, y su confianza se tambalea en si seguir con él o tan solo sustentarse de él- Sé que eres un hombre. Tú forma de actuar, tú comportamiento infantil… Porque… ¿Eres un hombre, o me equivoco?

-Yo no soy nada. Solo soy un fantasma que quiere ayudar. –Regresa al andar hacia el claro-

-Entonces ayuda también a Hide. –Susurra mientras sigue al enmascarado, ahora molesta con él-

Este entrenamiento fue tan solo una práctica de mentalización para ver hasta donde llegarían sus ganas de sobrevivir, en la que la joven aprobó. Esto no duró demasiado, y para cuando volvieron el muchacho no estaba.

-Hide, sal. No pasa nada, estoy bien. No me ha hecho nada. –Ella espera contestación desde algún lado, pero no llega en el tiempo que queda en silencio-

Como si fuera a hacer algo, por los dioses. –Cruza sus brazos bajo los harapos con un rostro claramente agresivo y molesto pero cubierto por la máscara- ¿Dónde estará ese idiota? Necesito disculparme, pero no pienso dejar que se interponga en mi camino.

Un afilado proyectil, tan pequeño y puntiagudo como una aguja, se precipita con gran velocidad contra el cuello de este fantasma desde la espesura del bosque. Esta espina de metal se aplasta bajo su propia fuerza de impacto y la inquebrantable piel de este ser, que solo se rasca como si de una leve picadura se tratase.

¿Cómo ha podido aguantar eso? ¿Qué clase de persona es? –Comienza a moverse para que este “monstruo”, así piensa Hide, no supiera que fue él el que intentó matarle-

Ese idiota cree que no puedo notar su presencia, ¿he? No importa, lo importante es recuperar la confianza de Kai. HIDE, sal de donde estés. Tengo que decirte algo. Es sobre lo de anoche. –El muchacho se sorprendió, no sabe si le ha descubierto o es verdad lo que dice, pero de todas formas sale de su escondite sin haberse movido mucho- Es sobre los que te atacaron y te partieron las dos piernas casi hasta hacer grava tus huesos. –La impresión golpea con fuerza tanto a Kai, la que mira estupefacta a esa inexpresiva máscara, como a Hide, quien no sabía la verdadera gravedad de sus heridas- Ellos hablaron de una apuesta, o algo de dinero. Ese tema me da igual. Solo quiero decirte que… lamento mi anterior actuación, pero en serio; no vuelvas a molestarme. –Con un rostro más sereno, Kai, le golpea con fuerza en el costado izquierdo- Quiero decir… agradecería que no lo hicieras. Y… ¿Te consolaría saber que al menos uno sobrevivió? –El chico queda atónito ante la noticia- Al que por supuesto cumplí mi promesa. Sus piernas están mejor que nunca. Aunque es cierto que siempre he sido un asesino a sangre fría y nunca he sentido arrepentimiento por mis actos, nunca he faltado a mi palabra. –La tranquilidad que da a todos con estas palabras incrementan el aprecio de la joven y asientan los cimientos para una posible amistad entre Jak y Hide, aunque la tensión que el mismo discurso pone sobre los hombros del enmascarado le hace querer abandonar la escena; y así lo hizo- Debo volver a mi trabajo, hablad de lo que queráis.

Una voz por la espalda de Hide, y proveniente del bosque, entumece todo su cuerpo con una frase que dice: “Te vigilo…” que, junto con la frase que dijo antes de ir al entrenamiento, cobra un sentido esclarecedor.

-En serio… este fantasma parece un niño. –Mira hacia la puerta del taller, ahora cerrada, con una sonrisa animada y jovial-

-Él… es muy raro. ¿Un asesino toda su vida? ¿A qué se refería con eso de que es un asesino desde siempre? –Los dos deciden descansar sus piernas en los asientos de madera de entorno la hoguera-

-Él… mató a su padre con un pico cuando intentó violar a una de sus amigas. Él tenía cuatro años, así que supongo que su amiga sería igual. –Los dos quedan pensativos y debatiendo en sus cabezas el resto de su vida de cómo este hombre llegó a ser tal como ahora- Y su madre murió por un problema de pulmones, así que… evita hablar de temas de familia, ¿sí? A mí tampoco me gusta mucho hablar de esos temas.

-¿Tienes hermanos? Yo tenía una hermana… pero hace mucho que no la veo. –Eleva con rapidez y con un golpe seco su cabeza, indicando que es su turno de palabra-

-Yo no tengo hermanos como tales, pero si tenía una familia que me protegía. Era un miembro de una casa, una de asesinos. Era la hija del heredero, y como tal se supone que un día tendré que hacerme cargo de la casa y todo el gremio, pero nunca me gustó la pelea. Me sé defender perfectamente y esquivar con facilidad, pero no soy buena enfrentando cara a cara. En definitiva… no valgo para la lucha. Pero… -Es una sonrisa lo que aparece en sus labios ahora, pero no agrada al chico por saber que es este enmascarado el motivo- Este enmascarado, mi héroe, es ahora mi familia. Yo lo siento así. Pero, si tienes algo de paciencia y eres comprensivo, tal vez puedas ser como mi hermano. ¿Te gusta?

Solo hermanos, ¿eh? Claro que me gusta la idea, Kai. Por supuesto.

La conversación se tornó más trivial, hablaron de las cosas que hicieron antes de ser rescatados por Jak. La joven contó que les robó a unos ladrones, pero no dijo el qué, y Hide solo confesó que apostó y ganó y que por eso le dieron la paliza, no dijo que hizo trampas. Las risas surgieron, molestando al concentrado mecánico que trabajaba en sus máquinas.

-Por fin libre de esta máscara… -Respira aire fresco y no su propio aliento reflejado por la madera frente su rostro- Odio tener que llevarla tanto tiempo. “¿Entonces por qué no le muestras tu rostro?” Ella habrá recibido los panfletos, ¿no? Y no quiero que crea lo que dicen esos malditos de Las Diez Luces. “Jak, Puño de Roca. Asesino sin corazón que masacra a cualquiera en su camino” Yo solo mato a aquellos que han hecho cosas peores que yo, que ya es decir. Además, desde mi salida de la Arena solo tenía un objetivo en mente. “Terminar con este mundo de miedo y odio”. Sora lo quería así, y fue ella la que me hizo darme cuenta. Estábamos allí por una sola razón, la diversión de otras personas. Así que… -Su sonrisa y expresión se tornó tan excitada como cuando estaba atacando a aquellos que atacaron a Hide- Seré yo el que juegue ahora con ellos. –Su mente peleaba contra ella misma. Sus vivencias intentan sobreponerse a su mentalidad, pero el equilibrio se mantiene a duras penas- No… no. Yo salvaré a este mundo del control de sus sombras. De las sombras de “Las Diez Luces”. Sé que esa organización controla las decisiones que toma el resto del mundo, posee ejércitos que luchan entre ellos mismos por el nombre de algo en lo que dudo siquiera que ellos crean. Solo miran por el “entretenimiento” de los medios…

-Tú… -La máscara se separa de su hombro, donde siempre la porta cuando no es en la cabeza, y crece desde ella aquel cuerpo humanoide- ¿Cómo es que sabes tanto solo con unos rumores.

-Uno de mis amigos es muy bueno con la información, pero no tan bueno como para averiguar tan rápido dónde se encuentran. Además, estoy seguro de que no podría hacerles frente. Yo soy de uno de los dos únicos Taoks físicos, el resto son todos intangibles y pueden golpear desde cualquier lado al envolver a su enemigo. Yo no soy tan bueno. El viejo solo me enseñó a golpear y concentrarme en atacar y defender. Solo lo básico, como si eso me fuera a servir para vencer a los líderes del mundo.

-Tal vez tuviera la esperanza de que aprendieras por tu cuenta. –Jak había descuidado por completo su proyecto y se concentraba en hablar-

-Ese viejo jamás me dio una sonrisa. Solo estaba para comer de mi caza y dejarme solo cuando rescataba una chica. Todas huían cuando descubrían que era un Taok, o incluso al ver mi rostro. Por eso no quiero que ella me vea.

-Jak, yo no veo que tu rostro tenga nada de malo como para huir.

-Tú… tú no has visto la cara que tengo cuando asesino a alguien. Yo… -Sus manos quedan sin fuerzas sobre la mesa de metal- Yo la vi reflejada en la sangre de mis enemigos, y me dieron ganas de correr. Era horrendo, terrible, parecía una bestia; y lo entendí. Los humanos solo somos un animal más, aunque muchos quieran evitarlo, esa es la verdad.

-Jak… deberías relajarte con este tema. No creo que logres nada pensando en ello, al menos no así.

-¿No dijiste que no me ibas a ayudar nunca más? –Una especie de risa suena como si rozase dos raíces, un chirrido más bien-

-No te ayudaría con mi poder, pero sí con mis consejos. Sigo siendo tu amigo, después de todo. –Posa su mano en el hombro donde suele dejar la máscara, el derecho- Concéntrate ahora en algo feliz de tu pasado.

-Todo aquello quedó manchado con el dolor. No creo que… -Un pinchazo en su cuello de las raíces que forman el cuerpo de la máscara le tranquiliza y transporta a otro mundo, el mundo de sus recuerdos-

El joven parece feliz, su sonrisa es placida y algo relajada, aunque no tarda en forzarse una expresión tensa. Su seriedad no parece algo que a la máscara le guste, así que se “desconecta” de él, y pregunta qué veía.

 -Yo… estaba de vuelta en la Arena. Volví a ver a Sora, volvimos a hablar sobre los recuerdos del hogar, y nos llamaron para otro combate. Esa sensación de tranquilidad antes de la tormenta que me golpeaba siempre… al final, ante la muerte de otra persona solo sentía paz por saber que no era Sora. Me siento un monstruo, pero como bestias que son los humanos no debería sentir nada por acabar con otro animal que solo intenta hacerme daño.

-Ahora… tengo mucha curiosidad. ¿Qué te enseñó el viejo sobre el mundo? –En todo el tiempo que llevan juntos, tanto como para aprender los secretos del bosque y de sus poderes, nunca le parecieron importantes las raíces de su mentalidad- ¿Fue él la razón de que busques a “Las Diez Luces”?

-Él… sí. Me habló de esa organización que controla el mundo. Pero no me enseñó mucho… -Sus verdes ojos quedan abiertos ante lo que parece no encajar en su cabeza- Él… sé que me enseñó cosas, pero… no me acuerdo… de nada. –Su respiración se intensifica, se vuelve más profunda y rápida. Su hiperventilación incluso asusta a la máscara- Él… sé que fue mi mayor mentor e inspiración, pero… nada… nada… -La bofetada que gira su rostro contra la pared le calma al instante-

-Déjame ver. –Sus raíces ahora envuelven con delicadeza su cabeza, resplandeciendo con un ligero verdor- Es como si estas lagunas fueran creadas. La mente humana no puede crear por si sola estos vacíos tan extraños. No quedan siquiera conexiones entre ellos. ¿Pudo el viejo borrarte los recuerdos?

-El viejo… sé que me enseñó sobre los sellos y el Taok, pero no lo recuerdo bien, pero sé que fue él. Él jamás perdió contra mí, era muy poderoso, pero no creo que pudiera borrarme los recuerdos. Y si lo hubiera hecho, ¿para qué entonces me entrenaría?

-Tienes razón. En ese caso solo puedes hacer una cosa. –Jak asiente, mucho más calmado y centrado ahora de nuevo en sus artilugios-

-Sí. Solo puedo avanzar y convertirme en un dios, el dios más poderoso e influyente.

Las chispas que saltaban con el soldador eran más intensas que la luz a través de los cristales, pareciendo que toda la habitación estaba en la más absoluta oscuridad. Mientras eso, Kai decidió tomar un descanso de hablar con Hide y se fue, sola, a caminar por el bosque sin un rumbo fijo, pero sin despistarse mucho; su idea no es que venga su héroe a salvarla otra vez y parecer una inútil.

-Sin duda… las palabras de mi héroe son verdad, los hombres solo buscan divertirse. ¿Pues no era pesado con temas de gusto y tonterías así? –Ríe mientras sus pulmones se llenan de un fresco y tranquilo aire. Todo parece mejor de lo que fue cuando su cuerpo está relajado, y su mente le acompaña- No paraba de intentar saber cosas sobre mí, era un verdadero pesado. –Algunas hojas caían desde lo alto de los árboles  y ella, sin siquiera pensar en lo que hacía, las cortaba por la exacta mitad con sus dagas- Me sorprende que el enmascarado supiera cómo sería Hide sin hablar con él antes, pero supongo que como él también es hombre sabría ese tipo de cosas. Ahora… me pregunto hasta dónde llegará su experiencia con las chicas. –Su rostro se sonroja, y la siguiente hoja pasa sin un rasguño hasta el suelo- ¿Por qué pensaré este tipo de cosas…? –Enfunda sus armas y continúa con el paseo- Creo… que me gustaría demasiado que Puño de roca fuera de mi edad. Creo… Que incluso me gustaría… que me ayudara con el gremio. –Detiene su avance, tanto por el rubor como por la tensión que se reparte en todo su cuerpo- Alguien tan amable, fuerte y confiable… así me imaginaba a los dioses de los cuentos. Gente tan poderosa que nadie les hacía sombra, pero tan buenos que nadie les tenía miedo si eran buenos. Seguro que él sería un dios maravilloso, en la comida se lo preguntaré. –Sus pasos la guiaron hasta perderse en el bosque y sus ramas, pero ella no se dio cuenta y continuó el paseo pensando que sí volvería-

El sol bajaba, era ya la hora de comer y Kai no había vuelto. Hide no confiaba en el asesino para que fuera a buscarla, así que él mismo se adentró para el encuentro de la chica. Su intención no era otra que parecer mejor que Jak, pero para la chica mucho más debería hacer para superar la figura del enmascarado.

-Jak, noto que tus invitados están dentro del bosque, y es hora de comer. ¿Deberías ir a buscarlos?

-Ese tal Hide… ¿Cuánto hace que se ha marchado? –“Poco tiempo” es la respuesta del espíritu del bosque- Debe haber ido a buscarla para fanfarronear e intentar impresionarla. Solo iré a por Kai, ese chico pagará su desconfianza hacia mí.

-Creo que, si lo haces, esa desconfianza tan solo tomará fuerza. Aunque se note que no te agrade, ayúdale esta vez. Tal vez así deje de cortejar… -Se ríe por sus propias palabras. Jak no entiende a que se debe su diversión, y tampoco se molesta en preguntarlo- De “cortejar” a la muchacha. –Su risa no se reduce, pero queda claro el motivo-

-Shizen… Siempre me has ayudado. ¿Por qué lo haces? No lo entiendo. –Se levanta del asiento y arranca la máscara del cuerpo de raíces. Estas plantas no mueren ni caen, le siguen caminando- ¿Te importaría contármelo?

-Claro que no. Los amigos no deberían tener secretos. –Esa tranquilidad, y sencillez con la que dice las palabras, relaja y traslada la mente de su compañero a una época de paz- Te ayudé porque nuestro objetivo es el mismo. Tú quieres salvar este mundo, y yo quiero salvar los bosques que todavía quedan. Tu madurez en las decisiones me hizo confiar tanto en ti que te di parte de mi poder. El conocimiento y la conexión con el bosque. Pero claro que… no puedo hacer milagros como curar heridas o cosas así, solo puedo mejorar lo que alguien ya tiene que, en tu caso, es más de lo que nunca he visto.

-Así que… -Se frena al comienzo del bosque, con la máscara ya sobre su rostro- Solo fue por los intereses comunes. –Se prepara para arrancar la carrera, cuerpo inclinado y piernas flexionadas. Sus huesos crujieron antes de salir con un estallido que mece con fuerza el viento y los árboles- A esto te refieres con que serás un canalizador de mi fuerza, ¿he?

Él se deslizaba por entre los árboles al paso que la vegetación se apartaba, pasando a escasos pasos de distancia de la madera. Los ruidos de los animales se mezclaban con la velocidad del viento.

Jak no tenía siquiera los ojos abiertos, puesto que era la máscara quien miraba por él. La naturaleza, los propios árboles, animales e insectos se dibujaban en la mente de este interesado héroe. Encontró con facilidad a Kai y a Hide, antes al hombre que a la muchacha, pero decidió hablar antes con Kai, muy alejada de la zona donde el chico se encontraba.

-Porras. Si tan solo pudiera hacer fuego como en los campamentos… -Rozando un palo contra un corte de otro tronco probaba a hacer una fogata, pero desistió ante la dificultad y el daño en sus manos- No me apetece comerme crudo a este jabalí. –Tira los palos y apoya sus puños en sus mejillas. Jak la observaba desde el cobijo del bosque y se deleitaba en la sencillez y dulzura de esta muchacha- ¿? –Entre las maderas que había recogido le parece ver algo que se movía con un color vivo-

El fuego sorprende a la chica, pero más todavía los pasos fuertes de su rescatador.

-Me alegra ver que estás bien, Kai. Y también de ver que la clase sirvió de algo. –Bajo su máscara sonríe con orgullo por los actos de su aprendiz-

-Me iba a atacar, y me defendí. Pensé que sería un buen plato, así que lo terminé matando. Fue rápido, porque no hizo nada malo. –Jak acarició su cabeza mientras apagaba el pequeño fuego con un pisotón, cerciorándose de que no quedaba nada que pudiera terminar por dañar el bosque-

-Una buena pieza, pero todavía quedaba un poco de ciervo. De todas formas, será un buen plato. Vamos. Creo que he visto al chico por allí cuando venía a por ti.

-¿Y por qué has venido a por mí primero? –Se interpone en su camino para sacarle información con aquella mirada que tan bien le funcionó, aquella pícara e íntima-

-Solo porque él salió a buscarte para lucirse, y quería que me viera a tu lado para dejarle claro que soy mejor que él, intente lo que intente. –Ella continúa mirándole con suma atención. Su héroe no entiende ni soporta más aquella mirada que le llega hasta el corazón, pero no debe soportarlo mucho porque se lanza en un abrazo que desconcierta todavía más a Jak- ¿?

-Gracias. –Los brazos del fantasma se apoyaron esta vez sobre la espalda de la chica, la que sintió una calidez y una calma que hacía mucho de la que no disfrutaba- Hide es un pesado, no paró de preguntar cosas de mi pasado y de mis gustos. Prefiero que esos temas surjan con las situaciones. Él es… creo que es como tú dijiste.

-Así que… ¿Quieres que le eche del bosque? Porque ese pedido es fácil de hacer. Bien. Así por fin podría estar tranquilo con ella. Podría hacer todo lo que quise en un principio.

-No, pero me gustaría que no me dejaras sola con él otra vez. Quiero estar contigo todo el tiempo.

-Hay un problema. Solo hay un sofá y una cama. Por favor, que no me diga de compartir cama. No podría controlarme.

-Puedo dormir en una cabaña improvisada hecha con palos, pero no quiero estar con él.

-No pasa nada. –Se separan del abrazo que tanta tranquilidad dio a ambos, con ternura y desagrado al alejarse, junto con algo de vergüenza- Pero estar conmigo puede ser peligroso, bastante. –Él empezó la marcha para encontrarse con Hide, pero lo que hizo la chica jamás habría pensado el enmascarado en hacerlo: agarró la mano izquierda de Jak- ¡! ¿La mano? ¿Ha cogido mi mano? Dioses… Dadme control, evitad mis lágrimas… por favor…

-¿Le he dado la mano? “¿Por qué has hecho eso, chica tonta? ¿No ves que es un hombre y podría hacerte cosas?” Yo creo en él. Mi héroe es un verdadero guerrero y sabe controlar sus impulsos. Porque… lo hará, ¿verdad?

Durante todo el tramo que duró esta sucesión de plegarias a los dioses o a la figura de su compañero, que fueron unos eternos quince minutos, encontraron al chico siendo puesto contra el suelo y forcejeando con algo parecido a un hurón gigante con grandes garras y fuertes mandíbulas. Él parece muy asustado y luchando por su vida, e incluso Kai tira de la mano y telas de Jak, pero este solo dedica unas palabras.

-Deja que te lama y se irá. No les gustan los humanos. Les resultáis agrios y muy huesudos. Volvamos a la hoguera. Te dejaré un camino de tierra para que no te pierdas al buscar de nuevo a Kai, ¿vale? –Tiró con suavidad, pero con clara malicia y ganas de mostrarlo, de la mano derecha de Kai-

-Él… ¿está molestándole con esto? –Es rara la sensación que sostiene en su pecho. Por un lado, es cálida al saber del aprecio que dos personas tienen por ella, pero por el otro es algo frío y desagradable al pensar que la usan como arma contra el otro-

Esta pareja regresó primero a la hoguera junto con la pieza cazada por Kai, un buen jabalí, y les quedó tiempo hasta que viniera Hide para hablar, empezando Kai.

-¿Qué ha sido eso? –La máscara niega- ¿Has tirado de mi mano para que él te viera? Lo has hecho solo para molestarle. ¡Que quede claro! ¡Yo no soy nadie con el que podáis jugar! Y no pienso permitir que me uses para hacer daño a Hide. Vale que no me parezca el mejor tipo, pero sigue siendo una persona.

-Personas… Claro, somos humanos, somos especiales. ¿Sabes qué? –Se impone sobre ella. Se acerca tanto hasta que la mira tan por encima que ella debe mirar completamente al cielo- Solo sois animales, y los animales siguen una regla muy simple. El más fuerte… -Le agarra los brazos- Manda sobre los débiles. –Levanta sus brazos como para que deba quedarse de puntillas, y apresa sus muñecas con una sola mano- Que yo sea benevolente no significa que todos los fuertes lo seamos. Y si quisiera hacerle daño a Hide no tendría por qué usarte a ti, podría usar mi poder, o cualquiera de mis extremidades. Así que… no vuelvas a decir esas estupideces cerca de mí, ¿sí? –La suelta, aunque queda inclinado a la altura de su rostro unos segundos. Él solo recompuso su postura cuando las lágrimas empezaron a salir de los pardos ojos de la chica-

-No eres como pensaba… Eres cruel… me has hecho daño… -Se resiente de las muñecas, ella misma enrojece más las marcas del agarre. Su enfado le nubla la potencia que usa- Tú… no eres “Puño de Roca”. –Corre dentro del taller. Sus lágrimas brillaban mientras caen-

-No… ¿No lo soy? –Mira al suelo, donde un destello blanquecino le intriga. El brillante es el anillo de la joven, que él recoge con delicadeza como si fuera una flor de cristal- ¿No soy “Puño de Roca”?

Los pasos de Hide, junto con sus jadeos, alertan al enmascarado.

-Ya he llegado… -Apoya sus manos, y gran parte de su peso, en las rodillas- ¿Dónde está Kai? Tú, enmascarado. –Jak no responde- ¡FANTASMA! –Continúa sin responder a los altos gritos que hasta Kai podía escuchar en su habitación mientras se resentía de todo lo sucedido-

-Hay carne y fuego. –La hoguera se prende con el primer paso que da camino a la espesura- Come cuanto quieras, yo debo marcharme. –Su tranquilidad y frialdad no eran comprendidas por el chico nuevo, que solo pensó en encontrar a la chica; pero las puertas del taller estaban cerradas- A caso… ¿He perdido todo por lo que me he esforzado? Ella nunca sabrá lo que es tener a alguien tan bonita en tu cama y no hacer nada… -Agarra la máscara con sus manos, su derecha recubierta de esa roca áspera y agrietada, y la tira contra la hierba con todas sus fuerzas- … -Su grito queda enmudecido por la tensión de su cuello, en donde todas sus venas, músculos y tendones quedan marcados con gran distinción-

-Jak… -La máscara no se crea un cuerpo, resta en el suelo con aparente tranquilidad- Ella debe recuperar la confianza en ti, y deberías hacer lo mismo con el hombre. Haz lo que ella te pidió, no la dejes sola. Y… siento que las tornas cambiarán. El destino tiene preparada una curva con tu nombre, Jak. Debes rodearte de buena gente antes de que todo esté acabado. Tú solo no puedes cumplir ese ambicioso objetivo, debes formar una nueva familia. Tú lo sabes, y debes hacerlo. Te ayudaré en lo que pueda.

-Pero no sé qué diantres decirle. Seguro que no quiere escuchar nada de mí, y no creo que mostrarle mi rostro ahora, solo porque se haya enfadado, haga una buena respuesta.

-Entonces… Es sencillo. No hables tú. –Las raíces ahora crecen tan solo para aferrarse al hombro derecho del muchacho-

 

***

 

La puerta del cuarto de Kai se abrió con lentitud y, esperando que fuera Jak el que entrase por allí, ella lanzó una de sus dagas, pero terminó por clavarse en el sofá. Jak no estaba siquiera cerca de la puerta, era un simple plato de tierra que, sobre él, llevaba una gran hoja que envolvía un fragante trozo de carne.

-¿? ¿El fantasma me ha traído carne? Bah, como si eso fuera a hacerme sentir mejor después de lo que me hizo. Yo no soy el arma de nadie… de nadie. –Aun con el enfado su hambre le podía, por lo que desenvolvió la carne y se puso a devorarla con molestia y deleitándose con las hierbas puestas en su aderezo- Debo conseguir esta receta como sea… -Conforme arrancaba la carne del hueso, su enfado la llevó a mirar con la misma molestia y dolor al plato, que tenía por representación del enmascarado, y quedó con la boca abierta y la comida todavía en ella- Él… ¿? –Traga la ya masticada comida y recoge la hoja que recubría la carne- Ha perforado la hoja con arena… -Para leerla debe ponerla sobre un fondo oscuro, la pared fue lo que usó; porque si no sus ojos dolían al intentar ver las letras. Esta carta decía algo tan simple y directo como: -“No tengo palabras que te hagan sentir mejor, así que no diré nada. Disfruta… La comida”- La felicidad la golpeó por sorpresa- No es cruel… tan solo… no sabe hablar… Tonto… -Terminó de limpiar el hueso, con los ojos más húmedos de lo normal, y, con algo de preocupación, abandonó el taller para salir corriendo sin rumbo al bosque- No importa si me pierdo, él siempre puede encontrarme, ¿sí? –Cierta duda se entremezcla en sus pensamientos- ¡Fantasma! –Demasiado lejos ya como para que el chico nuevo pudiera escucharla y demasiados giros como para que la encontrase- ¿Dónde estás?

Justo frente a ella apareció, caminando con calma e incluso algo decaído, de atrás de la maleza.

-¿Estuvo bien la carne? –Sostiene el cansado cuerpo de la chica- Para ser la mejor de su casa no tiene mucha resistencia, pero eso tiene fácil solución.  

Sí, deliciosa. –Pone sus manos sobre los anchos hombros de su rescatador, el tacto de los harapos no es del todo agradable, pero la seguridad que da ese soporte lo compensa con creces- ¡! Mi anillo. ¿Dónde…? –Del puño derecho del muchacho, al abrirse, se ve aquel característico destello-

-Se te cayó cuando te agarré de las muñecas, lo siento por ello, pero me molesta mucho que pienses que somos especiales. No lo somos. Solo somos animales… con una extraña y corrupta sociedad.

-Lo entiendo, héroe. Pero a mí me gusta pensar que tenemos algo especial que nos distingue de los animales. –El silencio se hace pesado, hasta que incluso a Jak se le antoja difícil decir lo que tenía pensado-

-Tú… dijiste que no querías separarte de mí, y quedarte con… ¿Hide? ¿Querrías venir conmigo y aplastar a algunos maleantes? –Los claros ojos de la muchacha resplandecían con vigor y ganas de aventuras- Un amigo me ha informado de que hay un violento altercado en una zona al sur, cerca de la frontera con el primer país.

-Gua… ¿Es a esto a lo que te dedicas? –Él comienza a caminar hacia el margen del bosque- ¿Quién es ese amigo? ¿Qué edad tiene? ¿Es agradable? –Estas preguntas y más, cada cual más trivial que la previa. Así continuó hasta el primer claro que encontraron-

-SOLO… -Termina, con un alzamiento de voz, con las incesantes preguntas de la chica- Solo haz caso a todo lo que te diga, estos encargos… algunos pueden ser demasiado peligrosos para personas normales. –La miró de reojo con un claro aspecto de preocupación-

De su bolsillo, debajo de las telas raídas, saca un diminuto dispositivo del tamaño de un botón y lo lanza al aire, cayendo a algunos metros frente a ellos. Este artilugio, al impactar, liberó un fulguroso destello que hizo apartar la vista de los desprotegidos ojos. Al poco tiempo esta luz desapareció y en su lugar apareció la moto que había en el taller, algo extraña a como estaba la última vez.

-Es impresionante. ¿Tú hiciste eso? ¿Cómo funciona?

-Me he cansado de tantas preguntas, por eso vamos a ir rápido al emplazamiento objetivo. –A la chica le resulta muy raro las palabras y el tono firme que está empleando, parece ahora más un líder que alguien que esté por encima y quiera hacerlo ver- Ayer la modifiqué para que al menos tuviera dos asientos. –Se acerca y abre la cabina aerodinámica, la parte frontal del cristal se levanta y desliza hacia atrás- Vamos.

La chica, impresionada por el artilugio, el vehículo y la nueva expresión de su héroe, monta en la cabina después que Jak, el que le acaricia la cabeza con suma delicadeza mientras recorre de nuevo el cristal para cerrar de forma hermética el lugar.

-Cuidado con el pelo. Si este trasto de lo atrapa dolerá mucho. –Con un gesto que la joven no esperaba en absoluto, ella, queda anonadada y algo lenta en procesar que la moto ya estaba moviéndose. Los árboles pasaban a escasa distancia mientras el silbido del viento llegaba hasta el interior de sus cabezas-

-¿Qué es esta velocidad? ¿! Mis manos… están en su cintura… ¿Por qué? –De forma instintiva, con la inercia del veloz arranque su cuerpo se echó para atrás y sus manos se aferraron a Jak, para mantenerse en una postura recostada hacia delante-

El desierto no tardó en llegar a las ruedas, donde la alta velocidad creaba una cortina de polvo inmensa a su paso, como la estela de un cometa. Sin nada que supusiera un obstáculo en aquel vasto arenero, aquella velocidad aumentó hasta el punto en que a Kai le costaba tanto mantener la postura que sus uñas rasgaron más todavía las telas a las que se agarraba.

 

***

 

-Él… no está lejos… Dice un hombre de un enorme tamaño, sentado en algo que podría pensarse una silla; la oscuridad que se proyecta sobre él no permite mayor distinción- Por fin… “Puño de Roca”, la recompensa será mía…

Ya a lo lejos, pero acercándose con celeridad, una torre de humo se aprecia en los ojos de Kai; se ve igual que una diminuta figura que parece estar quieta, pero que al instante se encuentra una persona frente el morro de la moto. El horror de un atropello y una muerte aprietan el abrazo que tiene en el encapuchado.

-Me encanta esta sensación…-Los ojos del muchacho se abrieron, sus pupilas se contrajeron y su sonrisa apareció bajo la madera. El frenazo de la delantera hizo a la moto dar una voltereta sobre aquella persona que tenía el rostro impregnado de lágrimas y sangre, detalles que los ojos de la chica no vieron, pero sí Jak. Ese rostro quedó serio al momento de aterrizar- Ese cabrón… pagará.

 

***

 

-Él… ya está aquí. –Se levanta de aquella supuesta silla y camina un trecho que no le habría hecho falta, porque Jak estaba ya al final de la calle-

-Kai… Quédate atrás, esta vez solo observa. Este tipo… es fuerte. –Pone su brazo frente el pecho de la chica, estorbando su avance-

El hombre comenzó a disparar con sus dos armas automáticas contra el enmascarado, pero los proyectiles se detenían sin impactar.

-Ya veo por qué la recompensa es tan buena. “Las Diez Luces” son muy generosas por acabar con gusanos como tú. –El fuego que desprendían las explosiones de cada disparo, por el cañón del arma, alumbran parte de las paredes de la casa que tenía a su espalda, derrumbada. Aquel asiento no era de madera o piedra, eran cuerpos sin vida de la gente de aquella ciudad- Has tardado más tiempo de lo que pensaba. Ha tenido que morir mucha gente inocente… por tu culpa.

No… -La negatividad y la culpabilidad llegaron al, ahora, tibio corazón de Kai- Esto es porque él me estuvo esperando para salir juntos… esto es culpa mía… No… -Las ganas de llorar no llegaron a su rostro, se quedaron en la garganta para quemarla y abrasar su cuello-

-Tú… eres peor que yo… y eso no está… nada… bien. –En todo momento él quedó frente a la trayectoria contra Kai, y este gesto de protección quedó claro para el enemigo- Dime, ¿Qué sabes sobre esas luces?

-No soy idiota. –Continua con el fuego, pero las armas se caen de sus manos- ¿? –Su vista quedó presa de aquellos ojos negros, inmóvil- ¿Qué me pasa?

-Tú… Cuenta todo lo que sepas y será rápido. –Aquella risa tan siniestra y aguda no se escucha, y ese silencio asusta todavía más a la chica-

-Nunca… -Jak se precipitó contra él sin que su vista pudiera advertirle, y el golpe contra su vientre pareció ser insoportable para un hombre, pero fue una contra en la máscara lo que derribó antes a Jak que a este gran rival- Coraza de alta tecnología, chaval. ¿Creías que vencerías tan fácil? –Sus puños no se detuvieron solo con unos golpes, y acometió con una sucesión a bocajarro contra el derribado salvador-

Los ojos que miraban esta escena no eran tan solo los de Kai, sino también todos lo que quedaban entre las ruinas y la de los que se hacían los muertos entre los cadáveres esparcidos por la calle. Las ruinas en que este hombre acorazado había transformado la ciudad rezaban en silencio por la victoria del muchacho, que por lo menos parecía alguien más amable.

Los puñetazos cesaron, tan solo, para agarrar por la cabeza a Jak y lanzarle contra una pared, destrozándola en pedazos que caen sobre él.

-Inhibidor de Taok, chaval. Última tecnología. –Farda de lo que parecería una radio en su cinturón, en el que también cuelgan varias armas de una mano, todas ellas de fuego- Con esto en mi poder solo eres un hombre más, otro debilucho que caerá contra mis armas. Haberlo activado cuando él pensaba que estaba paralizado ha sido una buena jugada. –Los disparos se sucedieron hasta agotarse las balas- ¿Qué te parece eso? Los cien mil de oro son míos. –Su pérfida mirada se centra ahora en la joven y linda chica que este enmascarado protegía- ¿Qué tenemos por aquí? –Todo él comienza a recubrirse con una armadura que crece desde su pecho- Parece que además de dinero tendré una muñeca.

La chica no podía moverse. Vio caer con tanta facilidad al fantasma de las arenas, aquel que sentía alguien invencible, y ahora el miedo controlaba todo su cuerpo, poniéndolo rígido como el acero. 

-Ella… -Las ruinas se movieron, pero no pareció importar al acorazado- No es tu muñeca… -Los susurros no se escuchan por nadie, son demasiado débiles-

-Eres tan guapa… y un cuerpo tan bonito… ahora imagina la diversión que podríamos tener… solo… -Cerca, ya tanto que apresa su cuello con una mano- Imagina. –La levanta como si fuese de papel- Ahora querría ver cómo es tu cara cuando duermes. –Esos ojos se seguían viendo a través de la ranura de su armadura, unos asquerosos y viciosos-

Fantasma… por favor… No me dejes morir así… -Su terror dio pie a una estupidez de valor- Yo… preferiría ser violada por Puño de Roca… antes que seguir viento tu cara de cerdo… -El enfado que esas palabras provocaron en este hombre hacen cerrarse el puño. La consciencia de Kai no aguanta más tiempo-

-No me importa, porque para cuando lo haga ya estarás muerta. No sentirás nada… -Su puño se aprieta tanto que llega a perder su sensibilidad en él, o tal vez sea esa leve quemazón que tiene a la altura de la muñeca- ¿!!!!! –Cerraba los ojos para recrearse en su idea de futuras acciones y para cuando los abrió su mano derecha no estaba sujeta al brazo-

-Ella… ¡ES MÍA! –Jak mira con pura ira a este sujeto, mientras él intentaba comprender el cómo de su herida. El rostro desprotegido de “Puño de Roca” era puramente aterrador con esas pupilas contraídas hasta casi el extremo, esa “sonrisa” que casi enseña sus muelas; pero sí sus anchos y crecientes colmillos- SORA… ES MÍA. –Deja a la muchacha en el suelo, en un remanso de mullida y suave arena que él moldea, y camina hacia esa armadura tan resplandeciente con una intimidante lentitud y calma-

-¿Cómo? Deberías ser solo un humano normal y corriente… Nadie puede contra la fuerza de las balas. –Este hombre, ahora cobarde, corre para sujetar con su única mano una de las armas de su cinturón y tener algo de distancia de margen. Jak no se había desplazado mucho, quería asegurar el estado de su chica- Muere, monstruo. –Sus disparos impactan contra Jak, que solo se quita los harapos-

El cuerpo del héroe no tiene enormes músculos, ni cicatrices de un pasado; tan solo una leve musculatura y balas incrustadas en su piel.

-Las balas… -El rostro de Jak se oscurecía entre las sombras que proyectaba sobre él mismo- No funcionan… -La vista vuelve a engañar a su enemigo, apareciendo Jak frente a él de nuevo- Contra un dios. –Un solo puñetazo, de su brazo derecho normal, hace rodar a la armadura después de levantarla del suelo-

-Jamás… -No es atosigado por su rival, el que le deja respirar y tomar fuerzas para levantarse- Jamás pensé que “Puño de Roca” tuviera tanto poder… La armadura de disipación no funciona contra sus golpes. Pero… ¿Por qué sí el primero?

-Yo… -Aquella risa regresa al muchacho, ese agudo e insoportable chirrido que despierta un poco a Kai. Ella se recuesta y observa la escena del hombre a cuatro metros de Jak- No soy “Puño de Roca”, nunca más. –Sus pisadas son duras, aunque vaya descalzo, y sus piernas son cubiertas por un pantalón de tela negra, holgada, ajustada a los tobillos y cintura- Yo… -Las balas golpeaban su cuerpo, pero no le desplazan ni centímetros; parecen bolas de papel contra su fuerte cuerpo- Soy… -Dos golpes, de derecha e izquierda, golpean en su cadera y hombro respectivamente- ¡¡JAK!!

Mierda. El inhibidor, se lo ha cargado con ese golpe.

Un segundo golpe de derecha, donde el muchacho, a rebosar de ira, había agachado su cuerpo y abalanzado sobre su adversario. Su arqueada espalda le propulsa el puñetazo directo al torso de la armadura. El cuerpo de Jak giraba durante el golpe y, al conectar, su rostro sádico y excitado por la pelea fue claramente apreciado por la muchacha, ahora despierta y aterrada.

Los pies de su armadura no se despegaron del suelo, pero le desplazó varios metros.

-Mi armadura todavía aguanta, pero ¿cómo puede que algunos golpes los frene y otros no? Él… está jugando conmigo.

-¿Sabes… el porqué de mi apodo? –Sus verdes ojos brillaban con el sol que iluminaba todo su cuerpo, y asustaba aún más al que se encuentra frente a él-

Pone a su delantera el hombro izquierdo, levanta el codo derecho hasta la altura de la cabeza y abriga su puño con la palma izquierda. La arena comenzaba a acumularse en aquel elevado brazo, volviendo a esa roca agrietada y áspera.

No puede ser… no puedo morir aquí… debo cumplir mi trato, debo matarle.

-Chikyuu… no… -Un súbito resplandor rojo en su ojo derecho da la señal de salida para aquel sprint que no deja ver más que la arena disiparse bajo sus pies y la silueta desdibujada del asesino- Shenkoo. –Aquel titánico impacto resuena por todas las ruinas y edificios que todavía quedan en pie, a lo lejos; su armadura queda quebrada y él por los suelos- Las rocas son tan duras como mis puños. –La inercia del puñetazo deja su extremidad elevada, tal como gesto de victoria, pero aun así se acerca a él- Shizen… Busca en sus recuerdos todo lo relacionado con las “Luces”, y dámelos.

-Pero Jak… eso no es… -Los pensamientos del chico no parecían claros en sus ojos, pero para la máscara quedan cristalinos. Aquel trozo de madera se movió hasta encima del rostro del caído, momento en que los gritos de agonía y pavor inundaron el lugar a la par que lo pasos de los que salían de las ruinas; Kai no estaba en esos pasos-

-No me importa lo que hagas con él… Es un monstruo peor que yo… No merece siquiera la piedad de una muerte. YA SABES QUÉ HACER. –Aquel grito, por encima del dolor y sufrimiento de su víctima, despierta por completo a Kai, pero sigue sin levantarse; su héroe ya estaba cerca- Ya no hay peligro, Sora. Todo está bien. –Su mirada, con aquel rostro tranquilo y lleno de amor, despierta en la joven muchas más preguntas-¡!

Su expresión es rápidamente cambiada a sorpresa y timidez, pero el extinto brillo de su mirada da la impresión de un temor abrumador. Él intenta esconder el rostro, pero ya es tarde; ella siempre lo recordará.

-¿Jak? –La espalda del muchacho se arqueó, se intentaba esconder haciéndose un ovillo; sentado de cuclillas- ¿Ese es tu nombre? ¿Prefieres que te llame así, o continúo con “mi héroe”? –La sacudida de la espalda del chico es de sorpresa, de una agradable. Sus rubios cabellos y verdes ojos miraron a una algo intimidada Kai-

-Yo… ¿No te doy miedo? Mi rostro… ¿Lo viste? –Ella asiente con una sonrisa forzada, pero se ríe con levedad- ¿No fue aterrador? –Sus gestos hablaron por ella, porque no podía decir nada teniendo aquel horror en la mente- ¿Por qué entonces continuáis a mi lado? –Pierde los nervios, está desesperado por saber el motivo de que toda su preocupación de casi cuatro días no sirviera para nada- ¿Qué? ¿Crees que soy alguien bueno? ¿Crees que puedes cambiar el monstruo que soy? –Él ya estaba llorando, sentado sobre sus piernas, frente a todos los salvados sin que él mismo lo supiera-

-Porque… porque… -Se levanta, no parece segura de sus actos- Porque tú me has salvado muchas veces… y… Yo quiero salvarte una; al menos. No pienso irme de tu lado. –Se abraza a la inesperadamente suave espalda de Jak. Ese abrazo compensa, y gana, al frío que sentía en toda su esencia- Lo que dije antes… era cierto… pero… sé que nunca lo harías. Jak… me gusta ese nombre, es muy lindo. –Llora en su espalda y, él no sabría explicar el por qué, pero, ese llanto calma el temor del muchacho-

-No tengas tanta confianza con eso. –Pone su mano cubriendo las de la joven, que estaban en su cintura, y la mira a los ojos- No sé lo que ha dicho, pero espero que nada malo. –Él sonrió, una que impactó en el pecho de la chica-

-Tonto. –Le empuja; ambos tienen una leve sonrisa en los labios mientras de fondo seguían los gritos del hombre acorazado, ahora casi desnudo y literalmente seco- No quiero preguntar, pero… me alegro de que sufra.

-Kai, vayámonos de aquí antes de que alguien avise de nuevo a algún mercenario. –Es ella la que detiene sus pasos-

-Tú has salvado a todos los que viven aquí, nunca llamarían a alguien para hacerte daño.

Junto con el silencio de los gritos las palabras de alegría, agradecimiento y alabanzas se escuchan con cada vez más fuerza, hasta que se convierten en un solo himno que alza el nombre de su salvador, “Puño de Roca”.

-Ellos creen que eres un dios, y creo que deberías serlo para ellos.

-No. –La respuesta choca y disgusta a la compañera- No solo para ellos. Todo el mundo debe ver que siempre habrá alguien que luche por ellos. Que se imponga ante los monstruos como este. Yo seré el próximo dios. Jak Darue. El dios… -No tiene ningún apodo que le guste-

-“Sonrisa de acero”, creo que te queda bastante bien. –Una risa, entre cruel y juguetona, que solo hace ascender el aprecio de Jak por ella-

-No creo que sea muy acertado, la sonrisa que pongo no es precisamente bonita; como la tuya… -Susurra el alago haciendo duda en ella, que piensa que él decía sobre lo aterradora que es-

El chico parece, ahora, un hombre normal y corriente, con el que podrías hablar sin miedo. Su cuerpo mostraba tan solo seguridad, su piel era lisa y reluciente al sol, todos pensaron que era un dios, todos aquellos que alguna vez leyeron un cuento.

Los llantos se acercaron a él sobre unas fuertes y torpes pisadas, y las palabras emanaron de la pequeña niña de cabello rubio y ojos de un brillante verde.

-Señor dios, mi papá está muy mal. Por favor, ¡AYÚDELE! –Ambas chicas le fuerzan con la mirada. Él piensa que no es necesario, que ya ha hecho demasiado por esta ciudad, pero Kai no pensaba eso-

-¿Dónde está? –La voz del muchacho no está alarmada o exaltada, está tranquilo tal como un dios se vería-

La niña agarra su mano, la derecha, envuelta en aquel desagradable tacto áspero, y corre por entre las ruinas hasta una derruida casa. Entre las piedras y paredes se pueden ver un yunque y un alto horno, y su padre que estaba prisionero por completo en aquella ruina. Este nuevo dios extendió su brazo derecho y esos escombros le levantaron, liberando a aquel hombre que sonrió frente al dolor por ver a su hija, de pie y preocupada.

-Gracias… -Dijo el hombre con la poca vida que le quedaba- Por salvar a mi hija… de las balas… Eres el hombre que necesita este mundo… Sálvalos… -Sus pulmones se encharcan de sangre, que brota por su boca y por las heridas de bala que tiene por brazos y vientre- A todos… -Se puede ver a simple vista como la vida se escapaba de su cuerpo, pero…-

Ante los gritos de miedo y cariño de aquella niña, repitiendo “papá” con tanta fuerza y sentimiento, Jak no quedó indiferente ante la similitud con su experiencia. Él silbó, ayudado de su mano izquierda, con tanta intensidad que superó los gritos de la niña, y elevó su brazo. Las raíces se apoderaron de esta extremidad y raudo lo dirigió contra este padre.

Sálvale, cura sus heridas.

-Pero, Jak. Sabes que no puedo sanar.

-YO SÉ LO QUE PUEDES HACER. HAZLO. (No quiero que esta niña sepa el dolor que se siente al perder la esperanza en el mundo) –Las raíces se proyectaron contra el señor, las balas salieron de sus heridas que sanaron con rapidez. El río de sangre de su boca se aceleró, pero no tardó en detenerse-

La niña solo abrazaba el cuerpo de su padre entre gritos y sollozos. El calor comenzó a regresar a todos los presentes cuando los brazos del hombre abrazaron a la pequeña, que continúa llorando por el terror.

-He vuelto, Naomi… He vuelto… Tú papá no se irá… está aquí… justo aquí. –Su respiración es irregular y tan emotiva que hace llorar a Kai y cerrar los ojos a Jak, que inclina su cabeza sobre su brazo derecho cubierto por la máscara.

Gracias, Shizen. Sabía que lo harías bien.

-Gracias… “Fantasma”. –El hombre le mira con ojos llorosos; su voz seguía emocionada- Eres un verdadero dios. Uno de los que ya no quedan. –Él se levanta y eleva a su hija en sus brazos, sentándola sobre su izquierdo y abrazándola con el restante-

-¿De los que ya no quedan? –Pregunta el chico mientras se coloca la máscara, más bien cuando amaga al hacerlo. Él, en este momento, guarda aquella madera sobre su hombro- ¿A qué te refieres con eso?

-Los dioses nos han abandonado, tan solo queda miedo en las calles. Por gente como esta, nadie puede disfrutar. Esas dichosas “Luces” parecen controlarlo todo. Todos los días alguien ve como guardias, enviados a todos los rincones, apalizan a cualquiera que piensen que va contra las normas. Ellos… No dejan jugar a los niños… ¡¿Qué se supone que deben hacer los niños entonces?! –La rabia y enfado le hacen volver a llorar-

-¿Hay más dioses? ¿Dónde?

-No lo sé… No lo sé… -Sus lágrimas no le dejan hablar con fluidez- Solo sé que te ayudaré en todo… todo lo que pueda, cuando vuelva a la forja.

-No te preocupes de eso. Yo me encargo, como agradecimiento. –Levanta sus brazos, bañados por la luz del sol y por la arena del entorno. Todas y cada una de las piedras que formaban los edificios de los alrededores se eleva en el aire y se junta con sus iguales, reconstruyendo todo el pueblo en pocos segundos- Con los muertos no puedo hacer nada. Pero todavía puedo salvar a los vivos.

-Creo… -Su joven y leal compañera posa su mano en el hombro de Jak- Que solo pudimos salvarle a él. –Ella está afligida por la culpabilidad que se echa a la espalda, y el factor de que no haya podido hacer nada contra el enemigo-

-¿Naomi? –Habla Jak hacia la pequeña niña, que no tendría más de ocho años, y ella, quitándose las lágrimas, voltea su rostro para mirarle con aquellos preciosos ojos esmeraldas- ¿Estás bien? –Se acerca y revuelve con suavidad el dorado cabello de la chiquilla, la que queda impresionada con aquel rostro gentil, tranquilo y que le transmite una seguridad inmensa. La joven asiente con vergüenza y rubor, muy mona- Me alegro de ello. –Aquel rostro, tan distinto de aquello que vio hace poco tiempo, hace ver a Kai que este sanguinario muchacho puede ser tierno y preocupado de vez en cuando, un hombre en quien de verdad confiar- Yo… puedo salvar a la gente, no solo matarla. –Sus ojos se aclaran, incluso brillan con ilusión, y su sonrisa se relaja para crear una pura y real- Yo… Seré un nuevo dios. Yo salvaré a todos los que pueda.

El pueblo, todo aquel que podía hablar, comenzó a gritar el antiguo apodo de Jak, “Pu-ño de Roca”, a golpe de voz. Las ansias de esta nueva sensación, esta paz y bienestar, hacen al joven recubrir su brazo derecho con aquella piedra quebrada y levantarlo al cielo. El sol pareció brillar con una nueva intensidad, con más fuerza, pero con un nuevo aire de cambio y frescor.

 

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