La Sombra de Las Diez Luces: El camino de la Bestia_Capítulo 5 – La cruda verdad del mundo – Editado

Modo noche

Capítulo 5: La cruda verdad del mundo

 

 

Shizen se encomendó en la tarea de avisar al resto del grupo ante la brusca petición de Jak en medio de la batalla contra un anciano, el que ostenta un extraño cristal que, al absorberlo, consiguió el poder de moldear la tierra y crear cristales que Jak no puede controlar; y el primer ataque de este anciano perfora y destroza el hombro izquierdo del luchador. ¿Estará nuestro héroe preparado para una batalla contra un Taok aun cuando él mismo dijo ser todavía muy débil? El destino y su ferocidad lo decidirán.

 

Jak, con simple fuerza, arranca esa estaca de su hombro y la esgrime como una espada contra el anciano.

-Yo… te mataré. NADIE INSULTA A MI MADRE. –Y su herida se cerró en pocos segundos sin dejar siquiera cicatriz-

La bestia se descontrola y, con aquella enorme estaca a forma de espada, corre hacia él con la intención de atizarle con su improvisada arma, pero ese plan se vio frustrado por un pequeño detalle: el anciano controla la estaca. Con el poder que tiene el líder de estos nómadas detiene a Jak con un tirón del arma y queda caído en el suelo.

-Veo que no puedes controlar el cuarzitium. Claro, un estúpido e incompetente taoken de tierra no puede igualarse a un verdadero Taok como YO, un todopoderoso Taok de tierra. –Eleva sus brazos al cielo, regocijándose de su parcial victoria-

-Un verdadero Taok ya me habría matado. –Del suelo desaparece con un estallido del aire, pero al acercarse para impactar con un destructor envite de hombro, el anciano conecta primero un devastador golpe a su rostro, que deja a Jak rodando por los suelos-

– Parece que estás débil, muchacho. Se nota que dios me prefiere a mí. –Ríe con completa confianza-

No… no siento el Taok. No siento la tierra. –Se comienza a levantar, pero su brazo derecho le falla- Los mecanismos del brazo se atascan… no puede ser. El cuarzitium se disuelve en la sangre y absorbe todo el poder de los taoks naturales. No puede ser… todo mi poder… perdido. –Logra levantarse, ponerse de pie, pero su ánimo continúa por los suelos- No, no todo. Aún tengo los sellos. Muere… -De su boca se escapa un ardiente vaho, y su brazo izquierdo y su pierna derecha incrementan su musculatura, al igual que su torso y cuello. Sus ojos se inyectaron en sangre y se precipitó de frente contra el enemigo-

Este anciano, con total calma, movía a Jak con solo mover uno de sus dedos, moviendo la arena y golpeándole con aquellos contundentes mazos de cristal.

-Quiero que te arrodilles y pidas clemencia al verdadero dios, la tierra. Así tu muerte será rápida.

-Prefiero morir tal como viví. Sin esperanza y entre heridas y sangre. Además… hacía semanas que no sentía esta desventaja. Vencerte será una sensación orgásmica. –Dice Jak con ese rostro carente de cordura o humanidad-

Entre toda aquella sangre y barbaridad, el pequeño Shizen corría que sintió volar por unos segundos, y llegó al claro donde avisó a todos. Incluso Hide se levantó con rapidez y siguió a las chicas, aunque fue Shiro quien, sin pensarlo demasiado, llevó a todos con un desproporcionado poder volando con un vendaval. Aunque fuera veloz su movimiento, tardaron dos largos minutos en llegar hasta el lugar, ya sin contar el tiempo que tardó Shizen en llegar corriendo.

La escena era desmoralizadora: Jak se tambaleaba, todavía de pie, con su agrietado bastón apuntando hacia su enemigo. El guerrero estaba lleno de heridas abiertas y sangrantes, pero no dejaba de reír.

-Dices que eres el enviado de dios, el todopoderoso Taok de cuarzitium, alguien imparable… ¡JA! Pero no puedes contra un simple humano. –A juzgar por su rostro y voz, ha perdido completamente la razón- No has podido hacerme más que heridas en estos casi treinta minutos… Me das… pena. –Su cuerpo no aguanta de pie, pero con la ayuda de su báculo logra no caer por completo-

-“Héroe”… no. –Kai se prepara para usar sus dagas, pero en el fondo sabe que no tiene nada que hacer contra un enemigo que haya podido dejar así a Jak; recordando lo impotente que quedó frente a alguien a quien él pudo vencer con tanta facilidad-

-“Roca”… -La ira azota la mente de la reciente Taok de viento, que descontrola su poder y se ve envuelto en él-

-“Fantasma”… -Hide tan solo le miraba. Sentía lástima, pero a la vez admiración. En la figura de su compañero podía ver la perseverancia y el esfuerzo de un verdadero luchador, de alguien que jamás abandona- Hermana… no puedo volver a ser ese niño inútil. Dame fuerzas.

Un rugido de Jak da la señal de una acelerada carrera que es detenida por un nuevo golpe del anciano en su estómago, le levanta del suelo y le aleja más allá de su partida, y a duras penas logra levantarse.

-Yo… -El muchacho estaba ya demasiado magullado como para hacer cualquier cosa, apenas respiraba ya, pero él quería seguir luchando- No puedo caer ante un desafío. El nuevo dios… no puede ¡PERDER! –Logra levantar su torso, apoyándose en sus rodillas, con esas últimas fuerzas de flaqueza-

Un desgarrador grito paraliza a todos y acapara toda la atención, una atención que es robada por el silencio que se produce al siguiente instante. Jak queda con el vientre atravesado por una descomunal estaca, tan gruesa como su cabeza, que por poco secciona su columna.

-Muere, sucio hereje. –Dice aquel enloquecido anciano mientras materializa una nueva estaca-

El miedo se apoderaba de todos, pero tan solo la ira y la frustración corrieron por las venas de Hide. Este anterior pescador arrebató las dagas de Kai con rapidez y fuerza y se lanzó de frente contra ese viejo.

-Él… ¡NO ES NINGÚN HEREJE! –Lleva las dagas orientadas hacia sus antebrazos, corriendo sin mover sus brazos parece como si le fuera conocida esta sensación de batalla- Él es un salvador. A pesar de todo, aunque me repugne esa faceta de masacrar por masacrar, no puedo ignorar que me salvó la vida, por lo menos debo vengarle.

La estaca se dirige hacia su rostro, pero con rapidez y elegancia desvía aquel peligro. Posa su hoja en lo bajo de la estaca y la mueve hacia arriba, aunque la daga queda desgastada y más parecida ahora a una hoz. Hide no se detiene y continúa el avance siendo el foco de la atención del enemigo.

Las chicas fueron, al darse cuenta de ello, a rescatar a Jak, pero el anciano no lo permitiría.

-Jamás escaparéis del castigo del verdadero dios. –Extendiendo sus dedos a los cielos, la tierra escupe muros de cristal que se doblan para encerrarles a ellos tres en una gigantesca cúpula- Todos los que se opongan morirán.

Mientras Hide corría hacia este temible enemigo, Jak, pese al dolor, intentaba deshacerse de la estaca que atravesaba su vientre. Con ambas manos, y entre gritos contenidos que rasgan su garganta, mueve pocos centímetros esa “astilla”. Consigue poner su mano mecánica sobre la punta y, con la ayuda de su otro brazo, empuja con toda su fuerza y dolor sacándola por fin, pero la sangre fluye sin intención de detenerse.

-Dios… te lo imploro… -Divaga el pobre Jak- Déjame luchar una vez más… solo una… -Cae, siendo rodeado por su propia sangre-

 

***

Vaya… la última vez tan solo rezabas para que terminasen las batallas. Oh, parece que ya ha muerto. Me temo que acabas de fallar a tu promesa, idiota.

 

***

 

Al alocado Hide le llovían decenas de agujas de cristal, evitando o desviando las peligrosas y dejando que las demás arañasen su piel.

-Estás loco; ayudando a un hereje. Tú también morirás. –Junta sus manos para concentrar todavía más su energía y empezar a crear un cristal más fuerte y poderoso que los anteriores-

-Ahí es donde te equivocas, viejo. Yo… ya estoy muerto. –Tira las dagas, listo para su redención. Preparado está el hombre para afrontar lo que sea que venga-

-Entonces, que así sea. Purificaré este mundo de escoria como vosotros. –Con un rostro deformado por el poder, la ira y el esfuerzo, lanza aquel fino, pero afilado, poste de cristal-

Hermanita… espérame un poco más, todavía queda basura en este mundo, y no puedo dejar una promesa sin cumplir. –Con un grito que apremia la llegada de aquello que sin duda acabará con su vida, de la misma forma que con Jak, su cuerpo se endurece como el acero-

 

***

 

-¿El despertar de un sello? –Piensa la máscara de madera que queda esperando a todos en la caseta donde descansaba Shizen, el niño- El momento en que el corazón se rompe para dejar salir todo su poder. ¿Quién de todos ha sido el realizador de esta proeza?

 

***

 

La afilada arma se movía rompiendo el aire hasta llegar a las manos del chico. Pese que el cristal giraba con una antinatural potencia, la fuerza de ese agarre, aunque destrozase la piel y llegara a punto del hueso, empezó a reducir la velocidad.

-Imposible… nadie sin la bendición de dios podría resistir un ataque así. ¡Morirás! –Dirige sus palmas hacia su proyectil para transmitirle más poder. Las manos de Hide no le dejaban moverse demasiado, pero seguía avanzando hacia su pecho-

No me importa morir. He hecho cosas horribles para sobrevivir, pero no lo haré ahora frente a gente a la que le importo. Que te jodan, viejo… -La estaca empezó a perforar su esternón, y en ese instante el cristal se quebró ante la presión de su agarre- No pienso morir… nunca. –Su mirada, su expresión, parecía que Jak estuviera vivo en él. Una mirada perdida en su propio poder y anhelos; ira y devastación es lo que se refleja-

-El cuarzitium… ¿Quebrado? ¡IMPOSILBE! –Pese que la verdad se vio frente a él, y esa misma verdad avanzó más rápido que nunca hacia él con la lanza a modo de espada, el anciano no quería verla-

-Muere, escoria. –Decidido e imparable, los ataques a distancia de su enemigo quedaban pulverizados ante los envites de la nueva arma de Hide- Desaparece de esta Tierra. –Frente a su objetivo, Hide es lanzado con un golpe sobre sus costillas, pero no cede a la caída- No importa lo que hagas… tu sangre bañará mi hoja. –Empuñando aquel cristal con una mano lo deja bajo, apoyando su punta en la arena-

-Muere, hereje. –Sus manos vuelven a juntarse, y al separarse crea una estaca todavía más grande e intimidante que la que porta el chico- Esta vez… la fuerza de mi alma reside en esta. Es imposible que alguien sin la bendición de los dioses pudiera sobrevivir. Acepta la muerte, insecto.

-La acepto, pero solo la tuya. –Salta a la carrera con un sprint que levanta la arena con sus pasos. Coge su arma con ambas manos y la levanta sobre su cabeza- Tu alma, ¿he? Entonces… -El bastón baja con fuerza, tanta que el viento pule el cristal-

Su alma… ¿Cómo es posible? –Piensa el anciano al ver como esa cilíndrica arma se moldea en una afilada espada que corta limpiamente y sin esfuerzo la materialización de su alma- ¿Cómo? –Sin fuerzas, ve como la hoja del chico lanza una ráfaga de viento que corta el propio aire-

-Desaparece, bastardo de ideales. –La onda de choque quiebra la cúpula que les separaba de sus amigos, y hace una profunda herida en el estómago del que podría pensarse un sacerdote-

Este religioso sana su herida de forma basta con un recubrimiento de cristal para que no sangrase fuera, y se encaminó hacia su pueblo.

-Gente santa… dadme vuestra energía y yo os salvaré de estos herejes. –Su mirada expresaba perfectamente la mentira de querer tan solo un poco más de poder-

-Aquí, el único hereje… -Su presencia se pierde con un arranque que mueve al aire- ERES TÚ. –Cae del cielo para, con su hoja, cortar desde el hombro derecho hasta la cadera izquierda de su objetivo. La punta de su sable se entierra en la arena, y de su color celeste cristalino se apoderó un fuerte metálico grisáceo- Desaparece.

Toda su ira, frustración y dolor se descargaron en una patada que hizo despegar la mitad superior de su cuerpo de la que conserva las piernas. Ambas secciones cayeron al suelo para teñir la arena de rojo.

-Hide… -Dice Shiro con una grata impresión y una sorpresa inconmensurable-

-Mis dagas… -Kai parecía más preocupada por sus herramientas que por el chico cubierto de heridas y por su propia sangre- Pero me alegro de que Hide esté bien. Ahora debemos ayudar a Jak. –Choca con Shiro y señala al fallecido chico. Ambas chicas le levantaron y llevaron camino al claro, mientras que Shizen esperaba al hombre de la katana para hacerle de guía-

-Dios… no… ¡EXISTE! –Alza la voz al cielo el chico- ¡Nadie vendrá a vuestra ayuda! Debéis ser vosotros… vuestros propios dioses… vuestros héroes… -Su brazo mueve la espada con amplios golpes dirigidos a ningún lado, su cansancio combinado con el enfado le hace moverse- SED UNO MISMO, HONRAD A LA FAMILIA, y… Vivid sin arrepentimientos…

El chico cayo a la arena, apoyado en su espada, y el niño fue a ayudarle, pero Hide rechazó su ayuda.

-Si puedes moverte, recuerdo el camino. Volvamos. –Shizen, aun con lo que le acababa de decir, ayudó a ponerle de pie; y ambos emprendieron el regreso-

Los chicos anduvieron al ritmo de Hide, que apenas podía seguir al niño. Su espalda estaba caída y arrastraba su hoja por el suelo, haciendo un profundo surco en la tierra del bosque. Sus manos sangraban, aunque eso no le impedía aferrarse con todas sus fuerzas a la espada de su mano derecha.

Al claro llegaron cuando el sol empezaba a bajar, pero todavía estaba en lo más alto. Las chicas no habían ni comenzado a preparar la leña, ambas estaban esperando por sus dos compañeros.

Shiro se lanzó a ayudarle, y ya tenía preparado un vendaje hecho con hojas y un poco del ungüento que preparó Jak. Kai fue con una sonrisa truncada y le golpeo con suavidad en la cabeza, exigiendo sus dagas; Hide esbozó una disculpa con su rostro, pero Kai sonrió y se despreocupó.

-Esas dagas fueron un regalo de mi padre, al menos quiero recordar cuando aún me trataba bien. Espero que luego las encontremos. –Aunque molesta, se fue con Shizen a ver cómo se encontraba su héroe-

-¿Jak se encuentra bien? –Kai se sorprende de que supiera su verdadero nombre, y le pregunta por ello- No sé… supongo que me lo dijo. Pero… ¿Se pondrá bien? Él es una buena persona, no puede morir.

-Claro que se pondrá bien, pequeño. ¿Has recordado ya tu nombre? –El niño le habla de su charla con el fantasma y que fue él quien le dio el nombre, y que le gusta- Shizen, no te preocupes. Le di la misma medicina que él a ti para el veneno, y te fue bastante bien. Aunque espero que no pierda sus recuerdos. –Ríe con pesadez. Detesta la idea-

-Eso no pasará, lo que me pasó a mí fue por el veneno. El estará bien. –Se acerca al recostado cuerpo de Jak y le apresa la mano con ambas- Tú me dejaste la máscara que vigilase por mí, gracias. –Se separa y recoge a su tocayo para dejarlo sobre el rostro del desfallecido- Tengo un poco de hambre, ¿comemos algo?

El joven hace una sonrisa para intentar distraer a Kai, y funciona. Los dos salen con el resto y entran en preparativos para el momento familiar.

Los que salieron de la caseta fueron a recoger algo de leña, mientras que la pareja se marchó a la caza. El lisiado dijo que enseñaría a la nueva Taok a cazar. Los que se quedaron en el campamento les desearon suerte.

-¿De verdad que no te duelen las manos? –La pobre Shiro no puede apartar su preocupación-

-De verdad, mujer… No te preocupes. Este mejunje me refresca las manos y no me duele nada, casi diría que están curadas. –Ríe sin más motivo que sus ganas de hacerlo, unas ganas que se pasan a Shiro-

-Esto… Hide. Lo que hiciste en esa pelea…

-Lo sé. –Interrumpe, y malinterpreta la intención de la chica- Soy un hipócrita. Critiqué a “Roca” porque mataba a muchas personas, y yo también maté a alguien. Sé que tal vez no sea lo mismo, pero él intentó matarme y… me sentí imparable cuando le maté. Debo dar asco ahora mismo. –Apartaba la mirada, no quería siquiera imaginar el rostro de su compañera, pero fue ella la que se enganchó a él en un fuerte abrazo, para su sorpresa-

-No digas tonterías. Tú eres una gran persona, salvaste a “Roca”, venciste a alguien más fuerte que “Roca”, eso te hace ser más fuerte que él. Por favor… -Le mira a los ojos, unos ojos que están un poco por encima de los suyos- Protégele cuando lo necesite.

-Claro, eso hacen los fuertes. –Frota su frente contra la de la mujer, aclarándole que es por no empeorar sus manos, y le sonríe con los ojos cerrados-

Este gesto, tan sencillo pero cercano, estremece el cuerpo de la muchacha. Nunca había sentido tanta confianza o aprecio por alguien ajeno a su familia, por lo que una idea se aclaró: ahora tiene una nueva familia.

-Va- vamos. Tienes que enseñarme a cazar. –Separándose con fuerza, pero con esa cara tan mal disimulada hace reír a Hide, aunque el muchacho sabe ahora que le cae bien-

-No es tan difícil. Lo más difícil es que muera rápido. El corazón siempre es difícil de alcanzar, pero con tu habilidad será fácil, ya lo verás. –No tardaron en encontrar el rastro de un ciervo, con un rastro bastante desgastado y muy poco visible para la chica. Ella pensó que era increíble, mientras que el chico no le dio importancia ya que había hecho esto muchas veces- Bien, ¿puedes verlo? –Señala a la maleza, donde es apenas apreciable un tono pardo entre el verde y las sombras- Esa es tu presa. Ponte siempre con el viento de cara, si no podrá olerte y se irá. Acércate con cuidado y golpéale con uno de esos choques que hacías antes. Con eso seguro que lo matas; recuerda, apunta al cuello. Buena suerte.

Y con esa suerte dejó a la joven que se acercase al ciervo. Aunque el animal no tuviera cuernos, sus piernas son algo a lo que tener miedo.

Se acercó exitosamente, el viento no fue un problema para la Taok de su elemento, pero la caza no fue tan bien. La duda, ante el matar o no, hizo que ese ataque tardase en estar listo para explotar, y el movimiento del aire asustó al animal. El ánimo de Shiro decayó bruscamente, porque quería impresionar a Hide con algo de utilidad por su parte.

Tch. La primera vez nunca es fácil. No te frustres. –Piensa el pescador mientras corre hacia un gran árbol en dirección contraria a la carrera del ciervo- La sensación en mis piernas era algo como… -Salta para posar sus pies, y flexionar sus piernas, en aquel grueso y fuerte tronco, su mirada estaba llena de emoción y su sonrisa de pasión- Esto. –Soltando toda aquella potencia almacenada en sus piernas, él mismo se convierte en un proyectil que se impulsa de árbol en árbol hasta impactar su patada con el cuello de la asustada presa, mientras que el primer árbol quedó con sus raíces al aire y tumbado en la maleza- Me siento… invencible.

***

¿Otro sello? No, espera. Eso no es un sello… Ese chico no es quien dice… o tal vez me equivoque. –Shizen, sobre el rostro de Jak, despierta de su sueño por la sacudida de energía que siente, y más sorprendido aún de que su mente luche por saber toda la verdad-

***

El que recién cazó su pieza, después de aquel portentoso golpe, logró mantenerse en pie a la par que se deslizaba por la hierba, al menos hasta que su talón encontró el obstáculo de una raíz y cayó rodando al suelo, y teniendo que pedir ayuda a Shiro para levantarse. La joven, asustada, fue.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué estás aquí? –Mira a su alrededor, y a unos cuantos árboles ve al animal, con el cuello completamente girado- ¿Tú lo has cazado? –Le mira con intriga y sorpresa-

-Sí. Ha sido difícil sin las manos, que por cierto me empiezan a quemar. –Ríe con torpeza, y es reprendido por Shiro, que lo hace con dulzura en un golpe a su cabeza- Perdón, no volveré a excederme. Pero, en serio, casi no me duelen las manos.

Solo una mirada de duda, y sin terminar de creerle, le levantó por completo, ataron al animal con unas cuantas lianas de los árboles y lo arrastraron hasta el campamento. Una vez allí, esperados por Kai y el joven Shizen, lo cocinaron y disfrutaron de una pequeña conversación.

-Hide. –Dice Kai- ¿Dónde aprendiste a pelear así? Desviar algo así con unas dagas no puede ser fácil. Además, las cogiste hacia atrás. Esa pose es algo extraña también, es rara de usar.

-Yo… En fin. En zonas conflictivas debes saber defenderte. No solo sé usar las dagas, también sables y espadas. Las hachas sí que me son extrañas.

-Ya, pero quiero que me devuelvas mis dagas. Espero que sepas dónde las dejaste. –Su mirada se clava en el joven de forma inquisitiva, incomodando a todos-

-Ejem. –Carraspea la garganta Shizen, para llamar la atención y romper un poco esa tensión- ¿Os gusta el bosque? –Tímido, e incluso asustado-

Todos asintieron y empezaron a dar razones como la sombra, la comodidad, el olor, la frescura, el agua… El muchacho se sintió ahora, por fin y de verdad, en una familia.

La conversación tomó un rumbo más ameno y trivial. Cosas como sus pasatiempos o aficiones, cosa que, en este ambiente, no incomodó tanto a Kai, pero ella seguía molesta por sus dagas.

En la habitación donde descansaba el cuerpo de Jak, Shizen comienza a brillar.

Hoy… he presenciado dos milagros.

-GAAAAAAA… -Jak se reincorpora con rapidez y fuerza. Un gran grito se detiene al darse cuenta de que ahora se encuentra en la cabaña- Así que… cumpliste la promesa. Gracias. –Empieza a reírse como un idiota, siendo la máscara quien le detiene-

-¿Tú también vuelves del reino de los muertos? Es más… a penas noto el Taok de la vida en él. ¿Qué le sucede?

-No creo. –Se relame los labios- Debe haber sido el ungüento. Tal vez la planta de Kai le dio magia. –Ríe por su especie de broma. Escucha los pasos de Kai acercarse a la casa, y espera a que entre- Tranquila, solo una pesadilla.

Jak se levanta con seguridad, pero es casi derribado por el apego de la chica: un fortísimo abrazo.

-Estás bien… Gracias a los dioses. ¿Cómo es que estás vivo? –Unos ojos abiertos, a los que no les importa la respuesta, solo les importa poder ver esos otros ojos llenos de vida-

-La verdad… puedo regenerar gran parte de mi cuerpo, pero necesito mucha comida para ello. Espero que hayáis cazado algo. –Emprende el camino con la mirada al frente y una leve sonrisa de medio lado- ¡Sigo vivo! –Grita al salir por la puerta-

El que más parece alegrarse es el jovenzuelo de Shizen, que corre a abrazarle por un poco más arriba de la cadera.

-¿Te duele? –Una negación de ese rostro tranquilo, y de expresión fuerte, entusiasma al chiquillo- Es tan fuerte… quiero llegar a ser como él.

Todos regresaron entorno al fuego, los que no estaban ya allí, y, con una renovada confianza y ánimos, empezaron a comer en condiciones. A penas hubo comentarios referentes al tema de la batalla o sobre Jak, pero el recién levantado sí tenía algo que decir.

-Esta carne está algo sosa. –Kai se ríe, la única que comprende la broma- ¿No queréis reír después de una batalla? –Todos le miran con gesto extraño. Claro que no esperaban algo animado de esta persona, y mucho menos de algo que casi le cuesta la vida-

-¿Cómo decirlo? –Comienza a pensar Hide- Tú no eres una persona de quien se pueda pensar que le gusta reír. –Shiro no comenta nada más, queda tras él asintiendo con la mirada-

-¡Hey! –Protesta Kai y Shizen a la vez, pero es la chica quien continúa hablando- Tal vez sea serio y siempre ocultase su cara bajo la máscara, pero sé que bajo la máscara también sonreía. Él es una persona normal. Es bueno. –El pequeño chiquillo repetía “Eso, eso” a cada frase que decía Kai. Todos tenían una sonrisa por esa acción del joven-

-Gracias, pero no. –Mira al grupo sin emoción, casi como si tuviera que interpretar un papel- No soy bueno, todavía nadie podría llamarme dios.

Un grito de pregunta salió de lo más profundo de sus compañeros, excepto de Kai, quien ya lo había oído.

-¿Quieres ser un dios? –Dice Hide señalándole con duda- ¿Crees que puedes crear una leyenda?

-¿Cuántos dioses ha tenido ya este mundo? ¿Por qué no podría yo serlo? Además, soy el único Taok de tierra. No puede ser difícil. –Mueve su brazo derecho con cierta chulería, y en ese momento la chica que siempre está atenta de él se percata de un gesto en su ojo derecho- No… no puedo moverlo con soltura. La arena se atasca. Ese ataque no ha podido arrebatarme mi don, ¿verdad?   “Es probable que sí”… Shizen, nunca me dirás nada esperanzador, ¿no?

-El mundo tiene mucho tiempo, y en ese tiempo no es que haya habido muchos, que digamos. Creo… -Frota su mentón, el muchacho, recordando aquello que estaba en alguno de sus libros- Creo que habrá habido unos veinte de fuego, treinta-y-pocos de viento, unos quince de agua, y… No sé. Pero nuestra historia tiene diez eras. ¿Qué te hace pensar que te convertirán en dios? Ser un dios no es solo tener fuerza; deben ser las personas quienes piensen en ti como en uno. ¿Qué es para ti un dios? –Nuevamente, el pescador parece el más sensato, pero a la vez el más vasto, diciendo las cosas sin pensarlas antes-

-Un dios… -Todos quedan pensativos, siendo la mente más simple la que primero habla-

-Un dios, -Empieza Shizen- es quien logra crear una familia tan fuerte… -Extiende sus brazos al cielo, como clamando porque Jak se convirtiera en uno y sus sueños se hicieran realidad- Que nunca se olviden unos a otros, siempre se protejan y cuiden. “Eso” es un verdadero dios.

-Un dios de la naturaleza… ¿he? –Mira Jak con mirada de orgullo, de reojo, al niño, quien queda algo ofuscado- Veo que amas al bosque, no me extraña.

-¡Entonces! –Se alza de nuevo Hide- ¿Qué es para ti un dios?

-Un dios debe ser como la tierra, por supuesto. Y… viendo que tú entiendes de todo, te dejo a ti la comprensión. “La justicia lo puede todo, y es buena para todos” Niño idiota. Yo me marcho a entrenar. ¿Alguien viene?

Kai eleva su trozo de carne, diciendo que le buscaría cuando acabase con su trozo. Sin embargo, Shizen, se levanta y le sigue con ánimo.

-¿Me enseñarás a pelear? –Dice el entusiasta chico una vez entrados en el bosque, rumbo al claro más cercano-

-Chico, ¿crees que pelear es divertido? –Dice con una seriedad que impone respeto a su figura. Shizen tenía incluso miedo a responder- No. Pero hay situaciones en las que no hay otra, por eso te enseñaré. Pero recuerda, sigue tu instinto. Vaya, me he dejado a Shizen en la cabaña. Espero que haga eso de sintetizarse de “la nada” y venga pronto, necesito sus consejos.

La máscara no tardó en atarse a su hombro cuando retomaron la marcha y entraron en el claro. La marcha no tuvo más de diez minutos.

-¿Qué vas a enseñarme? –Da saltos de emoción por el recuerdo de los cuentos que le contaban cuando estaba con su anterior familia, cosa que le entristece por haber sido odiado y abandonado, pero ahora tiene una buena familia y eso equilibra sus emociones-

-Hoy no tocarás armas, chaval. Hoy debes reflexionar. Debes entender todo lo que conlleva la batalla, todas tus decisiones… No es algo que puedas dominar con unos pocos días, al menos eso me costó a mí.

-Una batalla es donde dos personas se pelean para comprobar, con su fuerza y estrategia, quien es el más fuerte. Todas tus decisiones pueden ser mortales. Arrebatar una vida es triste, pero necesario si no quieres morir. –Dice sin apartar la mirada de Jak, casi sin pestañear. Al gran gladiador le da miedo esa parte de ser del niño-

-Eso… es correcto. –Comienza a dudar de si realmente Shizen necesitase estas clases. Puede ser solo un niño, pero algo como la compasión no parece estar dentro de él; al menos así lo siente Jak con esa respuesta- ¿Tú, por qué pelearías?

-No lo sé. –Decae su mirada, fija en la hierba-

-Jak, dile algo que le anime. A fin de cuentas, es un crío, necesita apoyo. Recuerda a tu madre.

Vuelve a hablar de mi madre así, como si nada, y te hago astillas. Pero tienes razón. Shizen… -Con una sonrisa, y arrodillado para mirarle a la misma altura, se pone frente a él- Yo pelearía por ti. Ahora eres parte de esta familia, ¿no? Debes entender que esta familia se protege. Igual que hizo Kai conmigo al conocernos. Que feliz me sentí. Supongo que este niño debe sentir lo mismo ahora. Debes crecer grande y fuerte, y usar la violencia lo menos posible.

-A mí… no me gusta pelear. –Para su superior, con esa respuesta anterior no lo parecía- No me gusta sentir que hago daño a otras personas. ¡Las peleas son para gente tonta! –Grita con todas sus fuerzas, con todo su cuerpo tenso, hacia el suelo. El contacto de la mano de Jak contra su cabeza le asusta, piensa que se avecina un golpe-

-Así es, Shizen. Así que, tú, sé un chico listo. ¿Entendido? –Le mueve levemente la cabeza con un golpecito de su índice, con una sonrisa animosa en su rostro- Pero, no pelear no significa dejar que te golpeen. –Se levanta y aleja unos pasos- ¿Listo para entrenar? –Se gira con un rostro completamente distinto al antes serio que intentaba parecer feliz, esta vez transmite al pequeño toda la confianza y felicidad que necesitaba para recobrar sus fuerzas de moverse-

A medida que Jak le enseñaba los movimientos de cómo bloquear y evadir a la vez, el propio maestro se sorprendía de la fluidez y sencillez con que el crío lo hacía. Parecía como si sus ojos vieran y asimilasen la experiencia que a él le costó dolorosos años.

Un pitido en su oído derecho le desconcentra lo justo para que el tirón y la zancadilla de Shizen le hicieran casi caerse. El niño quedó feliz, aun pensando que su mayor lo había hecho solo para contentarle.

-Muy bien hecho, pequeño, pero aún te falta mucho. –Le sonríe y habla, pese a haber atendido la llamada de su contacto-

//Veo que estás con otro entrenamiento, luego me cuentas. Tengo otra misión para ti. Tal vez esta no te excite tanto, pero estoy segurísimo de que te gustará el resultado. A mi criterio es muy interesante, la procedencia de la mercancía es curiosa. Te cuento más cuando estés solo//

-Hey, Shizen. Te parece si vamos ya con el resto del grupo. –Unas palabras que en realidad iban más para Dax que para su compañero-

//Está bien… El encargo es en las costas del segundo país. Ha habido unos cuantos robos, pero no creo que esta mercancía sea típica de robo. Te doy las coordenadas en el comunicador de mano. […] –Un largo silencio mientras caminan hacia el campamento- Supongo que lo tendrás acoplado a la moto, recuerda quitarlo. Espero que cumplas tus promesas// –Un susurro, el de una clara y sincera afirmación, hace soltar una risita al que está al otro lado del aparato antes de colgar-

El pequeño seguía muy animado, repitiendo los movimientos aprendidos hace nada de tiempo. La energía del niño hace reír a Jak, una ligera y que sale sin pensar.

Llegan a la hoguera, y era entonces cuando Kai emprendía el camino hacia ellos con la intención de entrenar. Al verlos regresar se arrepintió de haber degustado tanto la carne, que aun que Jak dijera que era sosa al resto de integrantes les parecía deliciosa.

-Tengo un encargo, ¿a alguien le apetece ver mundo? –Sin pensarlo, y con esa pesadez disipada, Kai levanta la mano y grita un fuerte “Yo”- ¿Alguien más?

-¿Un encargo? –Pregunta la tímida Shiro, sin mucha confianza en quien era antes un icono para ella-

-Supongo que algo así como un mercenario. –Agrega Hide, pero con un tono aclaratorio para la chica y no como un ataque hacia Jak-

-Yo solo mato a quienes lo merecen. –Posa su mano sobre la cara de su máscara, apartando su mirada y dando la espalda a todos, incluso al niño. Shizen queda confundido por su rápido cambio de actitud-

-¿Y cómo valoras eso? ¿Quién merece morir?

-Aquellos… que dejan de ser humanos, los seres que insultan nuestra naturaleza y ceden al caos. Asesinos, violadores, extorsionadores, corruptos, secuestradores, o… mis favoritos. –Mira a todos con un rostro aterrador, pero lleno de una sangrienta felicidad: ojos completamente abiertos con pupilas diminutas, una sonrisa enorme que enseña cómo sus colmillos y afiladas muelas encajan, e incluso sus orejas parecían puntiagudas en cómo las miraban- Los que tratan a otros como juguetes… -Estira su cuello hacia arriba y mira al cielo, moviendo sus dedos con velocidad y movimientos erráticos rozando su garganta- Me encanta “jugar” con ellos.

Aunque es tarde para no asustarles, Jak se retracta y adquiere una compostura más formal y serena, tal como en un principio.

-Yo me apunto al viaje. –Dice Shizen con una sonrisa-

-Me apetece saber que hay más allá de todo. –Con gran espíritu de aventuras, Kai se afirma en su postura posando sus puños en sus caderas-

-Yo… iré con una condición. –Habla Hide, recogiendo su espada que había dejado sobre la hierba- Hazme una funda para la espada. Eres un Taok de tierra, ¿no? No debería costarte nada.

Mierda… justo ahora que he perdido mi poder… Espera, su espada es cuarzitium, ese color significa que alberga el Taok de la tierra. Tal vez, si logro absorberlo, de alguna forma pueda hacerlo. Lo haré, con otra condición. –El pescador le mira, sentado y expectante- No he visto que tan fuerte es esa espada para haber derrotado a ese tipo. Te haré la funda sin me dejas entrenar contigo, y esa espada, por supuesto. –La sonrisita de Hide es una innegable afirmación-

Así tendré excusa para atizarle.

Junto con todos, pues nadie quería perderse este acontecimiento, se movieron en el mismo claro lejos de la hoguera, justo al lado de las flores. Las flores danzaban con la tensión y nerviosismo que Shiro, al igual que los otros dos, sentían.

-Recuerda que puedo sanar rápido. No te contengas. –Adelanta su pie derecho y pone frente su rostro su brazo mecánico para defenderse- Yo no tengo armas, pero quiero ver que tan bueno eres. Si tuviera mi don podría traer mi arma, mi verdadero símbolo.

-Intentaré no hacerte mucho daño. –Empuñándola con una sola mano, su aura parece chulesca-

Todos contenían el aliento hasta el primer choque del cristal contra el metal, frenando en su palma que la agarraba con fuerza.

-Jak, el cuarzitium es el mineral más duro que existe. Es imposible que se frene ante un metal, ¿Qué has hecho?

-Shizen, no infravalores el alma de un guerrero. –En el espíritu de la máscara se abrió una gran duda, y a la vez que la sorpresa también la admiración- Buen intento. Mi turno.

La incredulidad de Hide, que también sabía de las características del cristal, le valió la nula reacción ante la mirada de Jak, que avecinaba un golpe. Su estómago se hundió frente al puño del gladiador y desarmó al pescador con un tirón del arma; su agarre era muy débil debido al golpe de su vientre.

-Esto va en serio… ¿he? –Sonríe cuando posa su rodilla izquierda y le mira decidido a ganar-

Se lanza en una embestida que golpeo a Jak por el pecho, sabiendo él que así no podría derribarle, pero la experiencia del chico podía contra esa confianza. Hide agarró con fuerza la cadera de Jak, su confianza cayó en picado. El pie del atacante entró entre las piernas del férreo adversario; y este empujón conjunto de su hombro contra el torso, sus manos contra la cadera y su pie evitando el movimiento del contrario, le dieron la victoria en esta mínima batalla.

Con Jak en el suelo, Hide corrió a recuperar su espada para, al menos, sentir que tenía alguna oportunidad.

-Muy bien, chico. –Se levanta con pesadez a la vez que su aura se hacía notar. Un aura vibrante por su voz y los leves gestos que hacían sus orejas y comisuras de los labios- ¿Crees que podrás hacer algo contra “Puño de Roca”? –Adopta una posición de escudo y espada, aunque no porte nada de ello. Su brazo izquierdo termina en un puño y lo cruza sobre su pecho mientras deja su derecho estirado y con la palma abierta, con sus dedos conjuntos, como si representasen la punta de la espada-

-¿Quiere jugar? Soy yo el que tiene la espada, ¿es tonto, o le he dado muy fuerte? –No entiende ni la fuerza ni la intención que hay bajo esa mirada abierta y siniestra-

Es esta vez Jak quién avanza primero y golpea después de esperar a la espada. El golpe venía desde arriba, y él, con su mano izquierda desnuda, golpeó la parte más plana y ancha de su arma y así el filo aterrizó en el suelo.

El Taok… lo vuelvo a sentir. –Aprieta con fuerza su derecha, tanto que saltan chispas de nuevo. La arena se arremolina levemente en torno a él antes de que el golpe la dispersase- Necesito más… solo un poco más. –Su derecha no contacta con el hombre, sino la presión del aire que retira unos pasos a Hide-

¿Él es tan fuerte? ¿Qué yo soy más fuerte que esto? –Su saliva se segrega en exceso por el dolor de su torso, vertiéndose al suelo con cada respiración- Solo… solo podría con lo mismo que a ese viejo. –Reponiéndose rápidamente del golpe de aire, blande su espada, resplandeciente en un halo blanquecino y vibrante, en un corte horizontal con el que casi él mismo gira completamente-

-Tú… -El instinto asesino de Jak se despertó al instante en que notó la presencia del viento en la espada. Sus ojos se abrieron, su nariz se arrugó y les envolvió a ellos dos en una impenetrable muralla cilíndrica de un grosor absurdo-

-Su vida… el Taok de vida de Jak… parece infinito, ¿cómo? –Shizen queda de piedra, aun siendo de madera, por la energía que emana del cuerpo de su portador-

El filo de viento se desprende del cristal, chillando al cortar el aire y convirtiendo en polvo la vasta muralla que le rodeaba. A Jak, ese poderoso filo le atiza de lleno en todo el vientre, pero sobre él, sobre todo su poder, tan solo se vio como esa invisible y afilada cuchilla fuera una rama que golpea con leve fuerza su tronco. Se notó que algo le movía las carnes, pero ni un rasguño.

-Tú… -Jak, absorto en su ira y pensamientos oscuros, se vio como un fantasma apareciendo frente al chico con la espada- Dame esa espada. –La agarra con su mano izquierda, dejando que la espada le cortase la palma. Con parte del arma en su control, se acerca a susurrarle- O la aprendes a controlar, o nos matarás a todos. –Su grave y agresiva voz hace temblar las piernas de Hide, a la vez que piensa que le matará-

-¿Estáis bien, chicos? –Pregunta Shiro con ternura y mucha preocupación. Ellos solo han visto como un muro se levantaba y se pulverizaba en un instante, el polvo que resulta, y oculta a ambos combatientes mientras Jak habla, es retirado con una corriente de su Taok-

-Sí, tranquila, Shiro. –Sale Jak del polvo en movimiento, moviendo los hombros y con rostro feliz y complacido- Hide es bastante fuerte. Estoy satisfecho.

Él… pensé que me mataría. –Sus piernas por poco no pudieron soportarle, pero al ver a Shiro sus fuerzas parecieron no decrecer más- Yo… no pensé que “Roca” fuera tan fuerte. –Ríe con fuerza, alejando el miedo, y rascándose la nuca- Debo aprender a usar la espada. No puedo dejar que otra estupidez como esta termine mal. Él… ha salvado a todos, y me da otra oportunidad. Debo agradecerle. “Roca”, espera. –Se acerca corriendo a su espalda y le coge por el hombro. Su compañero se voltea un poco serio-

-Podéis llamarme Jak. Creo que será mejor. Debo aprender a confiar un poco más en la gente, supongo que empezaré con esto. –Dice sin apenas emociones, tal como se esperaría de un fantasma-

-Gracias, Jak. Ha sido un buen combate. –Pone su mano delante de él dispuesta a un agarre amistoso. Jak, aunque no entendía el gesto recuerda que Rass y Aisha alguna vez lo hicieron-

-Demuestra… -Le da la mano y se acercan con rapidez para chocar sus hombros- Que no me equivoqué. –Se separa con una mediana sonrisa y se pone frente a todos-

Frente al muchacho se materializa, del polvo restante, la funda de su espada. La recoge del aire y comprueba que su arma entra perfectamente, y que incluso puede agarrase al pantalón con dos broches.

-Gracias, otra vez; y claro que me apunto a ese encargo. –Dice Hide tras colocarse la vaina en su cadera izquierda-

Shiro, ya solo por presión y descarte, se agrega a esta aventura. Tras recoger todo lo que montaron, y deshacer por completo la fogata, se encaminaron al desierto mientras hablaban. La caminata fue larga, no así como la charla.

-Jak, ¿de qué trata hoy el encargo? ¿Podré hacer algo hoy? –Le aborda por su costado, Kai, atacando con una simple sonrisa que presiona la sangre del muchacho-

-No lo sé, tan solo conozco el lugar donde nos dirán el encargo. Será por la costa, así que tal vez podamos relajarnos.

-Esto está bien, pero… Digamos que hay un problema que quiero solucionar. –Tímida, por algún motivo; pues su razón tan solo es recuperar el regalo de su padre-

-No te preocupes, nadar es fácil. No te costará mucho aprender. –En su mente, en lo más cercano a su verdadero ser, se apreciaban las ganas de enseñarle a la chica a nadar, pero su rostro era serio y apagado-

-Gracias, pero… No. Lo que quiero es recuperar las dagas que Hide me quitó y dejó en el desierto. –Sin mediar palabra, Jak, se encamina directo a Hide con ese mismo rostro inexpresivo, infundiendo miedo en todos- Pero no me molesta mucho porque lo hizo para salvarte, je. –La chica mira como el aura de su amigo cambiaba en un solo instante. Una mirada con una sonrisa torcida pero divertida; y su ceja levantada, claramente sabía que esto pasaría-

-Gracias por salvarme. Estamos en paz, pero espero poder contar siempre con tu ayuda. –En un espontáneo abrazo, donde el resto del grupo se impacta por esta supuesta amistad, Jak le susurra- Y espero que entonces sepas usar esa maldita espada. –Este susurro es frío e hiriente-

-Claro que sí. ¿Por quién me tomas? –Ambos adoptan una falsa risa que pasa por real para todos, excepto para la máscara- Sigue siendo el mismo cabrón aprovechado…

Jak, ahora más calmado, pero con el mismo rostro apático, toma la cabeza del grupo y se pone la máscara. La suave brisa ondea su agujereada vestimenta, con oquedades en vientre y hombro, además de cientos de pequeños cortes.

-No tardo nada en recoger tus dagas, vosotros seguid avanzando. –Antes de desaparecer se escucha como si algo se rompiera, todos pensaron que era el suelo ante la fuerza de sus pies; pero no- No tengo tanto control como para llamar el metal de esas armas, cuento contigo Shizen. Sabes qué hacer, ¿no?

-Por supuesto, jovenzuelo. Tengo que encontrar la firma de Taok de la chica. –El silencio se hacer pesado mientras corre por entre los árboles y sale al desierto- Esa joven llama tu atención, y llega a abarcar toda tu mente. Me pregunto si es como la nombrada Sora.

-Shizen… -Se para frente las dagas de Kai, encontradas justo cuando el espíritu formula la pregunta- Ella está muerta. Solo me queda su recuerdo, y la caricia del viento. –Se quita la máscara, y el rostro que ve la luz del radiante sol está claramente disfrutando de la brisa y los golpes de la arena- Es cierto que Kai me recuerda mucho a ella, pero a la vez es tan diferente… –Se agacha y recoge las hojas, una clarísimamente desgastada al punto que parecía un arma totalmente diferente. Pasando sus dedos sobre el filo parece estirar el metal hasta recuperarla- Sora jamás habría matado a alguien para salvarme, por ejemplo. –Emprende un regreso lento, a una velocidad normal, con su máscara en el hombro- Pero a la vez eso me alegró. Siento que de verdad puedo confiar en ella. Tal vez solo esté pagando su deuda, pero esa sonrisa me dice que de verdad le gusta estar aquí, a mi lado. Tal vez… no estoy seguro, pero siento como si toda mi rabia contra “el viejo” desapareciera. Siento, como si cada día, pudiera apreciar mejor el mundo, a las personas. Es como si todo el tormento se borrase con los recuerdos que me quitó. No tengo ni idea de cómo lo hizo, pero me alegro.

-La magia que usó debe ser muy fuerte como para haber hecho mella ante un Taok tan fuerte como era el tuyo. –Jak pregunta por ese pasado: “era”- El cuarzitium de tu sangre absorbe constantemente el Taok que intenta entrar en tu cuerpo, porque eres un Taok natural. Pero ningún Taok puede manejar ese cristal, ningún Taok natural. Parece que esos rumores son ciertos, esas “Luces” han logrado crear Taok artificiales. Espero que los encargos no se compliquen mucho más.

-¿Crees que lo artificial supera a lo natural? Me da igual si mi poder se ha reducido como si volviera a tener catorce años. Ahora que sé quién soy, el Taok no abandonará mi alma y, por eso, me convertiré en el nuevo dios, aquel dios que todos los pueblos necesitan. Naomi… Aisha… Ayudaré a todos los que pueda.

-¿Qué ha sido de aquel chico al que lo que más le importaba era él mismo y vivir sin preocupaciones?

-Ese chico ha encontrado algo por lo que merece la pena preocuparse. La charla se ha terminado, tenemos un encargo que hacer. –Ese tono alegre, casi nostálgico y sentimental, desaparece bajo esa frialdad de los “negocios”-

-Recuerda que ahora no puedes hacer ese “teletransporte”. –La marcha de Jak se detiene antes siquiera de dar el primer paso-

-Es verdad, necesito pensarlo…

 

***

 

El grupo llegó a desierto y se preguntaron dónde habría estado Jak todo este tiempo, aun diciendo que volvería rápido y Kai les dio a saber del poder de esa máscara, más o menos lo que ella podía deducir.

-Jovenzuelo… -Dice Shizen, el espíritu, sobre su cuerpo de raíces viendo como Jak jadeaba apoyado en sus rodillas y manos, y sangrando por sus encías- Creo que te has excedido. No tienes tanto Taok, ni tanto control sobre este. Debes adaptarte al nuevo poder que tienes.

-Esto… -Escupe la sangre- Es peor que cuando empecé con el viejo. ¿Por qué?

-Tal vez sea porque ahora eres como un Taok artificial. Tu cuerpo no ha cogido el Taok de la naturaleza, sino de un cristal. Solo se me ocurre eso. De cualquier forma, toma. –Hace crecer una planta de grandes frutos, los que Jak rechaza- ¿?

-Tengo mi carne, gracias. –De su bolsillo izquierdo saca un trozo de cecina- Esta preciosidad aguanta varios días. –La come con rapidez, de dos bocados, y sus heridas sanan al igual que su estado se recupera- Genial, con esto terminado podremos volver a casa y de allí al encargo.

-Es la primera vez que lo llamas “casa”. –Los ojos del chico parecieron chispear, y le miraron con ganas de su silencio a lo que la máscara respondió con una sonrisa-

 

***

 

Por fin, ante la impaciencia del grupo, el mecánico apareció de entre la espesura, serio y con la máscara de nuevo en el hombro.

-Perdón por la tardanza, he tenido que cambiar los planes. La misión será mañana, hoy volveremos al bosque y descansaremos de esta batalla. –Mira a Hide, que claramente debe descansar y meditar sobre el combate entre ellos dos-

-Entendido. –Dice alegre y algo juguetona Kai, poniendo su mano a la manera de un saludo sobre su cabeza- La forma de la arena cuando hace ese viaje rápido es precioso, quiero volver a verlo.

El resto del grupo no tenía mucha idea de lo que les esperaría en aquel bosque. Shiro y Shizen porque nunca han estado, pero Hide porque no sabe qué tendrá que hacer para no enfadar y ser castigado por Jak.

-En marcha. –Desde el grupo, da unos pocos pasos al frente y lanza aquel aparato, pequeño como un botón, del que emana una cegadora luz- Montad.

Kai pensaba en la vez que vio esto, pero no comprendía que el dijera de montar todos en aquella minúscula moto; aunque esas dudas desaparecieron a la vez que la luz. No era algo de dos ruedas sino cuatro. Un gran vehículo de cinco plazas y gran espacio, con puertas amplias y firmemente cerradas. Algo cuadrado en la forma, pero de sólido aspecto, y completamente cerrado por todos sus lados.

-¿Por esto has tardado tanto? –Habla de nuevo Kai-

-Sí. He tenido que improvisar. –Avanza y abre la puerta, todas las demás se abren con ella- Todos dentro.

Así montaron, Shizen en el copiloto con Jak como conductor y Shiro entre Kai y Hide. El trayecto se hizo pesado, aunque era bonito ver la arena centellear ante el azote del viento que levantaba el avance de aquel metal. Jak estuvo todo el tiempo pensante, y el resto del grupo no sabía qué decir a los demás para hacer más llevadero el viaje. El paisaje no cambiaba más de ver un pueblo o un diminuto bosque a la distancia, por lo que cualquier juego era una estupidez; en su lugar, todos decidieron pensar un poco mientras se veía al sol que se precipitaba hacia el horizonte oscureciendo la arena y el cielo.

Seguro que estar con Jak será muy divertido. Quiero entrenar y no ser una molestia. –Piensa con optimismo y un gran espíritu el pequeño del grupo- No quiero que me odien por ser inútil.

-“Roca” perdió un brazo con su poder… Si mejoro mi poder, ¿puedo llegar a hacerme tanto daño? Tengo miedo, pero necesito ese poder. Si en este mundo hay gente tan peligrosa, sin duda lo necesito.

 -Es curioso. –Piensa Kai con una sonrisa- Para ser tan grande, Jak es bastante sigiloso. Me ha guardado las dagas en las fundas sin que lo notase en un principio. Ardo en ganas de entrenar más con él.

-Debo… debo ser como mi hermanita. No puedo ser el crío que se asustaba ante las chispas del fuego. Debo ser el fuego que devora la madera, debo tener el poder que devore a los enemigos, necesito domar esta espada si quiero seguir este camino. Tanto tiempo solo, tanto dolor… Tal vez sea tiempo de un descanso.

Mientras el silencio se veía enturbiado por la vibración del viento contra la chapa del vehículo, Jak pensaba en qué era lo que debía hacer nada más pisar la hierba.

Lo que más prisa requiere es llevarlos y preparar algo de comida. También debería desempolvar esos comunicadores para poder separarnos sin peligro. Y sin duda debo entrenar, pero no puedo dejarme ver débil. Tal vez practique a la vez que entreno. El entrenamiento gravitatorio tendrá que esperar.

Siendo entrada la tarde en la zona de donde partían, llegaron con la luna en lo más alto, lo que significaba una profunda noche que tardará en levantarse.

-Pero… si hace nada hemos comido. –Dice el joven chiquillo de pelo negro y ojos grises mirando por la ventanilla del coche una vez estaban frente al bosque-

-Es lo que sucede cuando viajas hacia saliente. –Dice saliendo del vehículo, e indica a todos que salgan- Aunque sea de noche, no dormiremos. Entrenaremos y al amanecer haremos el encargo. Descansaremos entonces, ¿de acuerdo? –Todos asintieron una vez fuera. Con un movimiento de mano, pero que en realidad solo fueron florituras al presionar un botón de un pequeño pulsador, aquel transporte se envolvió en una fuerte luz, y el viento también comenzó a azuzar con fuerza, el coche terminó dentro del mismo dispositivo del que salió-

Con todos preparados y listos para entrenar se encaminaron a la casa que solo conocían tres de los miembros, y que ahora conocerían todos.

Sus estómagos estaban llenos, por lo que tan solo tuvieron que acostumbrarse a la poca luz que pasaba entre las hojas para empezar las lecciones. Jak fue con Kai, acompañados por Shizen, mientras que Shiro quedó con Hide practicando cada cual su parte. Hide, por algún motivo, apenas se movía. Él se quedaba con la espada clavada en la hierba, pareciendo esperar algo.

-Shizen. ¿Por qué nos sigues? –Pregunta Jak con seriedad. En verdad no le importa, pero su forma de ser es algo fría de por sí-

-Yo también quiero hacerme fuerte. Quiero ayudar a la gente porque tú me ayudaste a mí, y eso me hizo feliz. –Su infantil sonrisa hace levantar una ceja a Jak, que desencadena una risa en Kai-

-Que chico tan bueno. ¿No? –La chica se reía del comportamiento casi evasivo del aguerrido luchador frente a la sonrisa de un niño-

Llegaron pronto al claro y a ninguno se les hizo pesado el silencio. Jak estaba contento de estar vivo, Shizen de tener un lugar al que llamar hogar, y Kai de poder ver a todos felices.

-Ven. –Habla Jak a su amigable compañera- E intenta golpearme. Así practicaré un poco el movimiento de la tierra.

La chica, con sus dagas renovadas, se lanzó a conseguir aquel objetivo, pero una gran columna se interpuso frente a ella. La sorpresa no le importó, pues con inmediato giro deslizó su espalda entorno a este poste y continuó su carrera.

El entrenamiento de estos dos fue seguido de cerca por Shizen, un combate de ataque y esquive donde el antiguo fantasma tan solo creaba y movía las columnas para entorpecer a su contrincante. Pese a todo, los tres se divertían; todos tenían una gran sonrisa en el rostro.

Y aunque tres de los cinco se divertían, los otros dos parecían precisamente concentrados; sobre todo el chico.

¿Cómo puedo siquiera usar este poder? En ese momento… solo quería matarle, y el viento se convirtió en una espada. Pero contra “Roca”… quería mostrarle que yo también era fuerte. Supongo que son las emociones lo que afecta a la espada. –Este comedero de cabeza, de intentar comprender el origen de su poder, no dejaba ni pensar al hombre ni a la mujer-

-¿Te encuentras bien, Hide? –Pregunta Shiro acercándose por su espalda y, viendo que no le respondía, le agarró el hombro derecho- ¿Cómo te encuentras?

-¡! –La sorpresa tensó su cuerpo y la espada. La punta del filo, que perforaba ligeramente la tierra, lanzó un soplo de viento que limpió el polvo de entre sus pies- Sí, sí. Estoy bien. –Ignorando la respuesta, la chica se sienta junto a él-

-¿Tus manos están bien de verdad? Manejaste bien la espada, pero… creo que deberías descansarlas un día, o dos, más. –Con una gran simpatía, aún continuando con la práctica de su poder; creando remolinos de pequeño tamaño sobre cada uno de sus dedos, cosa que no le salía muy bien ya que solo conseguía mantener tres de los diez que intentaba-

-Estoy bien. Completamente bien. –Le sonríe con fuerza, y claramente mentira, a lo que la chica responde con un rápido acercamiento-

-No me mientas. No quiero que termines otra vez en peligro. Tienes que saber que nosotros también te ayudaremos. –Sus rostros quedaban muy cercanos, tanto que incomodaban al chico, pero él no lo apartaba-

-Tú… ¿me protegerás? –Con una voz suave y con poca fuerza, casi un susurro, transmite una sensación a la joven que ella no puede controlar. Su mirada de ojos pardos llamaba a esos ojos negro grisáceo, terminando “demasiado cerca”-

Un entrenamiento que terminó antes de lo previsto desembocó en una liberación de ciertos sentimientos, dando la acción de un beso lento donde no se produjo un abrazo. Sus cabezas no pensaban en nada más que no fuera el otro, pero ambos querían rodearse con los brazos. Al ir a hacer este gesto, el joven rozó su espada, clavada ésta en el suelo, y el fuego de la pasión recorrió sus dedos hacia la espada, y, por la joven, el viento revolvía el pelo de los dos.

El estorbo de esa nueva y extraña sensación, sumado al viento y a esa indescriptible inquietud del muchacho hizo terminar con el beso.

-Ahora… -Dice el joven, más lleno de energía que nunca antes- Sí que estoy genial. –Agarra su espada y la empuña hacia el bosque. En su empuñadura se ve el resplandor del fuego centellear dentro del cristal-

-Yo… Esto es nuevo. No había sentido esto antes, ni con mi anterior pareja. ¿Podríamos repetirlo? –Dice con total timidez y vergüenza, pero acercando de nuevo sus labios al rostro de su amigo-

-… No. –Parece frío en un principio, incluso pone su mejilla frente los labios de su compañera- No creo hacerlo bien, la verdad. –La duda, e incluso el dolor en el pecho de la chica, desaparecen con esas palabras de cariño y ternura- Ahora creo que sería mejor entrenar. Ahora seguro que logramos avanzar, ¿no crees?

-Sí. –El propio viento toma fuerza y asciende a su alrededor dándole un aura de poder-

 

 

Todos entrenaron con muchas ganas, y todos con una sonrisa. La evolución de sus técnicas es algo seguro.

Please complete the required fields.
Ayuda a Tunovelaligera a reportar los capitulos mal.




Visitar tunovelaligera.com Si no te muestra siguiente pagina, tienes que volver activar javascript.
Please disable your adblock and script blockers to view this page