La Sombra de Las Diez Luces: El camino de la Bestia_Capítulo 8 – La inestabilidad de la luz – Editado
Capítulo 8: La inestabilidad de la luz
Aquel hombre frente la herrería estaba siendo observado por los vecinos del lugar, los que comenzaban a alarmarse al no verle el rostro y sí esos dos cuchillos. Ese hombre chocó sus dos armas para recrearse en la vibración del metal, pero ese mismo metal se quebró. Los hombros del hombre decayeron al igual que su mirada, siguiendo los pedazos de sus armas.
-Mierda, tendré que comprar otros. –Tira los mangos al suelo y abre la puerta- ¡Naomi! ¿Qué tal está mi chiquita favorita?
-¿! –Esa voz fuerte y ese tono gracioso, sin dudar la joven saltó del mostrador y fue a abrazar a Jak- No esperaba que fueras tú. –Ríe de felicidad- ¿Ha venido Shizen? –Su amigo la levanta en brazos, y la sienta sobre su brazo-
-No. –La niña le retira la capucha, en realidad la bufanda que se puso para cubrir su cabeza- He venido a darte una cosa. –La emoción de la chica hace reír a Jak, y ella también ríe-
-¿Estás bien? Tienes una herida en la cara.
-¿? Pero… si esto lo he tenido siempre. Será que no te fijaste en mi… y sí en Shizen, ¿he? –Gracioso y con la intención de molestarla hace que se sonroje- Toma, es un collar.
-WOW… Qué bonito… hasta brilla. –Sus ojos brillaban también, su mirada era de ilusión y tranquilidad, y en ese momento se abrió la puerta-
-¿Quién…? ¿Sonrisa de acero? –Dice sorprendido, y por hacerle rabiar un poco- ¿Qué haces aquí?
Una corta sucesión de saludos dio pie al tema para el que Jak había venido.
-La verdad… Yo había venido a darle este collar a tu niña. Tuve una divertida cacería. –Sonríe, y aquel tonto mote se hace más fiable, pues parece que él quiere hacer que esa sonrisa nunca se rompa-
-Escamas… -Dice el herrero- ¿De qué animal son? –Está visiblemente nervioso, aterrado más bien-
-Son de escorpión. ¿Por? ¿Hay algún problema? –El terror fue claro en el padre, y la niña parecía querer rechazar el collar-
-Me encanta. –Naomi abraza el regalo y se lo pone con una gran sonrisa ante el miedo de su padre- Es muy bonito.
-¿Qué sucede con las escamas? –Le pregunta Jak al herrero, el que se despierta de sus pensamientos-
-Un escorpión… es el mayor depredador del sur… ¿Qué eres? No creía que ni un dios tuviera tanta fuerza, tal vez no estén todos muertos.
-Yo… -Ríe entre dientes, tapando su boca con su mano izquierda- Entiendo que pienses que una persona, o alguien similar no pudiera contra ello, pero… Señor, no subestime a un… Tal vez “dios” suene demasiado prepotente ahora. Héroe. –Le mira con seguridad y un brillo decidido en sus ojos- Además de eso quería saber si por aquí han venido más esos… SIZAN.
-No. Últimamente tardan más de lo normal. Tal vez tengan otro asunto entre manos.
–“Artificiales”. Espero que Dax encuentre algo de eso y pueda averiguar algo más.
-Agradezco el regalo a mi niña, pero sabes que hablar con extraños me puede causar problemas, ¿Verdad?
-Tranquilo. He tenido precaución con eso, he roto un par de armas a la entrada y nadie ha visto mi rostro. Es más, parecía que iba a asaltaros. –Ríe con sinceridad, sin preocuparse de lo dicho-
-Te lo agradezco, de verdad, y no. No hemos tenido ningún problema más que los rumores de siempre, muy pocos vieron tu rostro, y los carteles solo muestran la máscara. Aunque no me molestaría que lograses detenerles. Así la minería y la poca ganadería de la zona estaría mucho mejor. –Un pequeño silencio, el cual es solo incómodo para el herrero pues Jak estaba jugando con Naomi y su collar, le da tiempo al hombre para pensar- Supongo que podrías llevarte un arma o dos, intenta que no sean de las grandes. Esas son las caras y costosas de hacer. –Intenta rebajar ese cierto tono acusador con una risita-
-Claro, yo también hice un poco de foja con mi maestro. No salió muy bien. –Todos reían con la más mínima broma o comentario gracioso- Me alegra que sigáis bien, intentaré que siga así, chiquitina. –Se marcha cogiendo un fino sable con una mínima guarda y una hoz atada con una cadena a un peso; una “Kusarigama” simple-
Jak guardó sus armas bajo sus telas y se puso la bufanda en su cabeza para ocultarla una vez más. Nada más cerrar la puerta y mirar al frente, una figura vestida muy similar a él se le queda mirando.
-Sabía que eras tú. –Un potente destello salió de esa capucha, uno tan potente que cegó a Jak y casi le hace perder el resto de los sentidos por unos segundos-
***
En la biblioteca, allí donde Jak encerró a Kai y a Yami, ambas chicas no tenían la intención de hablar en un principio y por ello se separaron e inspeccionaron los rincones que más les interesaba de aquel casi infinito lugar, repleto de estanterías gigantes llenas de libros y grandes pasillos.
–Supongo que iré a las leyendas. Me pregunto si eso de los taoks y el muro de niebla estará por algún lado. –Se pregunta Kai-
-¿Por qué Jak me ha encerrado aquí con ella? ¿Será que quiere que seamos amigas? Supongo que no sabe cómo somos los taoks de oscuridad.
La joven de cabello negro, tal como su ojo, tan solo pensaba en Jak, su mente ignoraba los libros mientras que Kai los devoraba con la mirada. Ninguno quedó intacto si los ojos de la pequeña veían en su dorso un título sugerente, al menos hasta que la otra muchacha fue a molestar.
-Parece que a Jak le gustas. –El libro que Kai sostenía se cae de sus manos por el susto- Al menos… le agradas mucho.
-Cállate. –Agresiva, pues por algún motivo se siente amenazada por sus palabras- Él no quiso tocar mis pechos. No creo que le guste. –En su mirada no se apreciaba ningún resquicio a esa defensa que dio con las palabras, pero la oscuridad es escurridiza-
-Oh… -Decía Yami relamiéndose- ¿Así que no te tocó los pechos? Seguro que los míos le encantaría agarrarlos. Son tan blanditos… -Dice, sin apartar la mirada de Kai, con sus manos sobre su propio pecho- Conozco bien el corazón de los hombres.
-Ya… De eso no me cabía duda. Con esa ropa… Seguro que frecuentas las esquinas. –Pensó con una mirada abierta y certera, sabiendo que leía su mente de alguna forma-
La molestia de ambas mujeres era tanta que ambas se agarraron por las ropas del cuello. Sus respiraciones se mezclaban con resentimiento, y sus ojos se llenaban con pura ira.
La agradable y amigable Kai parecía haberse convertido en una bestia, similar a aquellas que esperan en las sombras y te asaltan por la espalda, listas para sesgar tu cuello. Su pelo parecía incluso erizarse como los animales. Incluso posó sus manos sobre las nuevas dagas, en las fundas de su zona lumbar, pero tampoco creía que eso fuera buena idea.
–Jak confió en ella. No puedo hacerlo…
-Oh… ¿Crees que podrías hacer algo contra mí? –Una pequeña nube emergió de su pelo, era oscuridad, pero cayó al suelo de rodillas sin poder hacer nada. Su mirada estaba perdida- ¿?
-¡! –Kai se apartó únicamente por el susto de su mirada, y acto seguido de la caída su respuesta fue ayudarla. -¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado? –Su preocupación es real, eso siente Yami-
-Estoy bien… -Acepta la ayuda de su compañera y se levanta- Eso de no usar al Taok… iba en serio. Es como si mi alma doliera, es horrible.
El miedo, el dolor en la mirada de Yami hizo palpitar una sensación en Kai, una sensación extraña como poco. Un instinto de proteger, un impulso que duró hasta que ella dijo palabra.
-¿Cómo se siente ser un Taok? Debe de ser duro controlar todo ese poder. –Estos pensamientos no los escuchó, pues no parece que haya oscuridad en ellos-
-Claro… -Recupera la compostura, que hasta se retira el flequillo hacia atrás- Este poder no es algo que siquiera pudieras entender. El poder de la oscuridad es muy diferente de cualquier otro Taok. Es el mayor misterio que existe hoy en día, y también el mayor poder. Se diría… que podrían llamarme diosa.
-Ya…
Kai se cansó de verdad de esa actitud, y se marchó sin más en busca de más libros.
Yami, por otro lado, se quedó frente la puerta de entrada esperando a Jak y pensando.
-Yo soy la más fuerte de aquí. Incluso podría vencer a Jak, estoy segura. Y estoy segura de que cuando él sepa de mi fuerza, querrá estar conmigo. Jak… nunca podré olvidar aquel día, nunca podré olvidarte.
***
En mitad del desierto, aquellas dos figuras se observaban entre las rendijas que dejaban sus ropas sobre sus rostros.
-Taok de luz, ¿he? Parece que tendré que aprender a la fuerza. Si logro venderle… podré hacer frente a “Las Diez Luces”. Los taoks intangibles; los más duros para mí.
-Sé que se cuentan muchos cuentos sobre los usuarios. Créeme. –Ambos caminaban en sentido de las agujas, fijada su mirada sobre el otro- Aunque sean de elementos intangibles no quiere decir que ellos lo sean. –Jak se detiene, y por ello el extraño también- Sí, conozco tu debilidad. “YO”.
La luz que emite el pelo del adversario hace arder su capucha y, cuando la luz deja ver su cara, su rostro es algo delgado pero fuerte, su mirada decidida y de ojos azules, su sonrisa confiada y brabucona. Lo que intriga a Jak son un par de cicatrices en cada una de las mejillas, parecían los bigotes de un gato mal dibujado.
-¿Dices que mi debilidad es un muchacho que se cree fuerte? –Superior, solo para molestarle- Supongo que tienes algo que lo respalde, ¿no?
-Sabes que apenas puedo contenerme de luchar. Pero antes de conseguir la recompensa, quiero saber si sabes lo que quiero. –Su mirada azul se oscureció antes de brillar con fuerza- ¿Sabes algo de un Taok de oscuridad del sexto país? Necesito cualquier información. “Cualquiera”. –La fuerza hacía presencia en esa repetición. Su enfado también se notaba-
-Me pregunto como un Taok de luz puede tener venganza en su corazón. ¿No se supone que sois seres de bondad y pureza?
-¿Sabes cuánto cambia una historia con un personaje menos? –Su furia crecía con rapidez, y no solo las palabras, pues él mismo lo respaldaba- ¡HABLA!
Toda su ropa se quema y queda envuelto por una luz líquida después de una explosión que retira la bufanda de Jak hasta su cuello. Los ojos del rival demuestran sorpresa.
-Sí. Soy joven, más o menos. Y sí, conozco a una taok de oscuridad del sexto país. Tal vez sepa algo de lo que quieres. Pero no te diré más… hasta después de esta pelea.
-Chico… creo que no deberías ceder a ese instinto de pelea ahora mismo. No sabes bien cómo pelear contra este Taok y no tienes todo tu poder.
-Shizen… eso es lo bueno de estar rodeado de arena. Practico con cada respiración. ¿Puedo dejarte el primer golpe?
La confianza de Jak enerva a su enemigo, le hace saltar sin pensarlo contra él. La luz desaparecía y aparecía por todos los lados mientras Jak estaba inmóvil y con rostro relajado.
-Supongo que tienes un plan, ¿Verdad? […] ¿Jak? ¿Me oyes?
El ataque del adversario era tal como la luz, pero, antes siquiera de que el rival estuviera en posición, Jak se encontraba esquivando. Se anticipó al golpe con precisión, y golpeó a su pecho con la carga de todo su cuerpo.
-Yo… ganaré. –Su ojo derecho había cambiado a aquella similar forma de bestia, su postura cambia a una encorvada y su respiración es muy ruidosa- No perderé contra un mediocre taok como tú.
–¡Jak! ¿Eres idiota? No puedes ni controlarte cuando estás así, ¿y pretendes pelear contra un taok al que no puedes golpear?
Su enemigo se resiente del golpe, pues no esperaba siquiera dificultad en este enfrentamiento.
-No esperaba que esquivaras. Eres mucho más hábil de lo que pensé. Tendría que haberlo imaginado por tu reputación. Pero en serio, Roca, ¡dime lo que quiero saber!
No podían verse ni los instantes de golpear, y Jak parecía un saco de arena al que le atizaban simultáneamente de todas las direcciones.
-Ahí. –Se agachó y levantó su codo impulsado con su brazo y piernas- Te tengo. –Sobre su brazo estaba el estómago de su contrincante, y la expresión que tenía él era de dolor, no solo físico-
En el aire, su enemigo se mueve hasta el suelo en un haz de luz, intangible e imparable. Estaba dolorido y cansado, pero podía pelear por un solo motivo.
–Él… es demasiado fuerte. Incluso a esta velocidad puede leer mis movimientos, puede golpearme siendo luz… ¿Cómo? No me importa. Él no puede evitar mis golpes, así ganaré. Dime lo que quiero saber y te perdonaré. Tal vez, tal vez me gustaría una pelea cuando ambos seamos más fuertes. Dime dónde está el taok, iré, conseguiré lo que quiero y nunca más me volverás a ver. ¿Qué me dices? –Muestra sus palmas y su sonrisa- Yo, solo quiero vivir en paz conmigo mismo, y no podré hacerlo hasta que consiga lo que quiero. Ayúdame, y no tendremos que pelear.
-¿Él también ha superado el instinto de pelea, o es solo miedo?
-Cobarde. –Jak se lanza, rodeado por arena que entorpece la vista de su rival, a asestar un devastador puñetazo al rostro. Ese golpe atraviesa su objetivo como al aire, y la fuerza del golpe daña sus propios músculos-
-Lo sabía, Jak. No puedes controlar ese sello. No pelees más. Dile lo que quiere y volvamos con todos, niño estúpido. –El propio espíritu está asustado, tanto del esfuerzo de Jak como del poder que está demostrando su contrincante-
-Mhm. Parece que ya no puede golpearme. Me pregunto cómo lo lograba. Vamos, Roca. Dime lo que quiero, no necesitas dártelas de héroe.
-Héroe… ¿Héroe…? –Le mira con algo extraño en esa mirada de dos ojos, molestia tal vez, pero el hombre no entendió eso-
-¿Qué ese poder? –La arena le abrasó la piel hasta que su cuerpo se convierte en luz pura, y en ese momento pensó estar a salvo-
-Yo… -Un golpe contundente del puño conecta con su mandíbula, y le hace tambalear- ¡Soy un dios! –Toda la arena pareció apartarse a su alrededor y solidificarse en cada golpe que asesta a su enemigo-
Los golpes suenan con fuerza, el aire tiembla con cada uno, y el rostro de su rival cambiaba a uno cada vez más dolorido. El golpe final no tardó en llegar, un impacto limpio y sólido contra el estómago, un golpe ascendente que le levanta del suelo y le hace caer sin poder moverse.
–¿Este es el poder de un dios? Este es el poder de “Puño de Roca”, pero… Buenos golpes, tengo que reconocerlo. –Su voz no parece, en lo más mínimo, dolida, y se levanta con aparente facilidad- Pero si no me lo dices… -Le mira intimidante, aunque es Jak el que gana esta comparativa- Tendré que ir al bosque central y preguntar. –La forma en que los ojos de Jak se abren revela la verdad- Sabía que la información era cierta. Así que terminaremos esto y me marcharé a por mi misión. ¿Te parece bien? –Su aura se hacía más intensa, pues no era solo ya los torrentes de luz saliendo y entrando de su cuerpo, ahora esa luz se esparcía sin control al exterior de forma brutal e intimidante-
-Tú… No tocarás a mi familia. Tú… no LA tocarás. –Su mirada se normaliza, y aunque su frialdad no afecta al que se yergue frente a él, aterra a Shizen-
La luz de su cuerpo se descontroló por completo, incluso hacía vibrar el aire con estruendosos golpes en el suelo. Pareció que se desvanecía en la nada, como si todo se terminase y solo escapase, pero Jak sabía que alguien como él no haría tal cosa.
Golpes y golpes impactaban contra el cuerpo y rostro de Jak que, esta vez, tan solo dejaba su cuerpo relajado y con la mirada al frente, al horizonte. El rostro de Jak comenzaba a abrirse con las heridas y la sangre que hacían brotar todos aquellos golpes, su ropa no se quemaba por la arena que las recubría constantemente, pero sus huesos se hundían bajo esos brillantes puños.
Al momento en que sus piernas no podían sujetarlo más y cae de rodillas, el enemigo se detiene delante de él, a una distancia prudente.
–Crío estúpido, te dije que nos fuéramos. No tienes nada que hacer. Si usas ese poder tuyo no podrás controlarte, si usas los sellos en este estado seguramente morirás, y no puedes golpearle de ninguna forma. ¿Por qué hiciste todo esto?
-Yo soy un héroe… pero solo seré su héroe… No dejaré que alguien como él… -Sus piernas tiemblan, ¿o es la tierra la que tiembla bajo ellas?. Logra ponerse en pie sin ayuda de sus brazos y, con la mirada fija en su rival, habla- No dejaré que insultes las palabras de mi familia, ni ahora… -Cierra los ojos, aumentando su concentración con la arena y con su propio cuerpo- Ni bajo tierra. –Levanta sus párpados, tras los cuales deja ver algo que hiere las esperanzas de su agresor-
Su ojo izquierdo negro como el espacio entre las estrellas y su derecho de iris rojo como el mismo fuego y de pupila bestial e intimidante, le miran como lo que el rival se siente: como a una presa.
-Nunca pensé… que alguien como yo llegara a tener miedo de alguien como tú. Espera… No lo tengo. –Dice gracioso antes de envolverse una última vez en luz, pues deposita todo su poder es este ataque- Déjame ver como muere ese brillo en tus ojos antes de ver como arde tu cuerpo.
–Jak… hazme caso de una jodida vez. Escapa, por lo menos sabes cómo retrasarle lo suficiente como para hacerlo. Sé que lo sabes… maldita sea… ¿!!!?!!! –El alma de Shizen sollozaba por la inminente muerte que el espíritu pensaba, pero leyendo la mente de Jak, esta vez clara y nítida, ve una más que probable victoria-
-Tu poder… no se compara. -Dice cargando su derecha hacia atrás a la vez que su rival se revolvía en su elemento-
Jak, al no poder distinguir entre su adversario y la luz, comienza a lanzar su golpe al frente. La luz y el puño se iban a encontrar, y sin duda eso sería la victoria del intangible. Con lo que no contaba él era con el cristal que emergía del suelo para interponerse entre ambos golpes.
El puño conectó primero con el cristal, resquebrajando su interior, y la luz que formaba el ataque, y a la vez el cuerpo del contrincante, lo atraviesa. La luz quedó atrapada en el interior del prisma durante un segundo y, pasado ese tiempo, se dispersó en todas las direcciones.
-Se nota que no tienes nada que proteger. –Mira Jak al cielo, donde toda la esencia de su enemigo se reúne- Eres arrogante, testarudo, y nunca ves más allá del poder que sabes que tienes. Eres como un joven yo.
La esfera brillante en el cielo deja ver en su interior el cuerpo desnudo del oponente, lo deja caer del cielo sobre la abrasadora arena. Su cuerpo empezó a convulsionar, sus ahogados gritos se escucharon una vez su estómago se vació sobre la arena. Estaba sostenido por sus cuatro extremidades, dolorido en todo su cuerpo y alma, ni siquiera se percató de que Jak se acercaba a él.
–Es este… ¿el dolor del alma? Esto… es insoportable. Es imposible que pueda pelear ahora. Yo… quiero morirme. No quiero aguantar… ni un segundo más. ¿? –La máscara de Jak se posa sobre su cabeza y el miedo le congela el alma y el dolor-
-Shizen… ya sabes qué hacer. –Aunque el rival no ve su rostro, él sabe que su sonrisa le heriría todavía más, y esta vez sí escucha como se aleja-
-Así que… hasta aquí mi venganza. –Sonríe con frustración y rabia mientras su dolor desaparece poco a poco hasta que no le cuesta ni respirar- ¿Qu-?
-¿De verdad creías que iba a matarte? ¿Qué clase de dios crees que soy? –Su sonrisa aplaca todas las emociones negativas de su enemigo, que parece ahora más bien su aprendiz por la forma en que le mira- Pero no te acerques nunca más a mí o a mi familia, a no ser que quieras morir por tu venganza. –Esa expresión agradable se esfuma para dejar esa fría y aterradora expresión que detiene toda esperanza en el hombre- Me marcho.
Recoge su máscara y avanza hacia el horizonte, hacia la inmensidad del desierto.
-¡Espera! –Jak se detiene para escucharle- Dime al menos el nombre del taok de oscuridad. Por favor…
-Su nombre… es Yami. –Algo similar a la decepción se refleja en su adversario- ¿Y el tuyo?
-El mío… Todavía no puedo decírtelo. –Baja la mirada, avergonzado por esta derrota-
-Recordaré tu rostro, de todas formas.
Las arenas abrazaron a Jak y desapareció con ellas junto a la brisa del desierto.
***
Yami seguía mirando con ansias la puerta de la biblioteca, dándole más del tiempo suficiente para empezar a apreciar cada uno de los minuciosos tallados que decoran las paredes y estanterías de madera del lugar; incluso parecía que contaban una historia, pero a la vez parecía desordenado.
-Me pregunto quién hizo esto. –Dice Yami, ignorando todo a su alrededor-
-Yo también. Este lugar es precioso.
Yami saltó de encima de la mesa en la que se encontraba, a incluso su poder despertó de forma instintiva y eso le causó otro pinchazo en el alma. Otra vez cayó al suelo, que con la ayuda de Kai no fue más que apoyarse en ella.
-Gracias, supongo. –La chica intenta continuar con esa actitud de superioridad, aunque parece realmente agradecida-
-No hay de qué. De ahora en adelante estarás con nosotros, ¿sí? –Sonríe, tal como haría con Jak- Entonces eres parte de esta familia.
-¿Familia? ¿Dices que un grupo que se conoce de pocos días puede llamarse “Familia”?
-Sí, creo que Jak lo dijo una vez, y si no… tal vez me lo inventase. –Ríe de su tontería, tal como un niño- Pero estoy segura de que lo ha pensado, por lo menos. –Un leve silencio acentúa la incomodidad entre las dos- ¿Qué libros te gustan? ¿Leyendas, cuentos o novelas?
-Supongo… que algunas leyendas. Y… hubo una novela que me gustó bastante, aunque solo escuché una parte.
-¿Escuchar? –Pregunta Kai, pues no comprende bien eso de escuchar una novela-
-Mi padre no me permitía leer, y tenía que escuchar aquellas que leían mis vecinos. Es bastante triste ahora que miro hacia atrás. Aunque sé leer, no te preocupes. No tendrás que leerme cuantos para dormir. –La comisura de sus labios se levantó un poco, lo justo para apreciarse una sonrisa, una que alivió el cuerpo de Kai-
La puerta frente a ellas se abrió al momento en que ambas comenzaban a reírse juntas, y así es como las vio Jak, una imagen que alegró su corazón.
-¿Ya podemos salir? –Preguntan las dos a la vez, lo que genera un poco más de mofa-
Jak no habló, movió la cabeza para que le siguieran y salió. Una vez ambas chicas estaban fuera, cerró y ocultó la puerta. Jak se encontraba sin una sola herida y vistiendo sus buenas prendas.
-¿Podemos cenar nosotros juntos? –Se adelanta Yami para abrazarle ante la mirada aguda de Kai- ¿A solas? –Dice de forma sugerente-
-¿Estáis bien? –Mira a Kai sin dar importancia a Yami, de la que se zafa abriendo los brazos y rompiendo el agarre- Cuando salí la primera vez estuve mareado un buen rato. –Camina junto a Kai hacia la hoguera, esta vez frente a la molestia de Yami-
-No lo entiendo. –Pone sus manos sobre sus propios pechos, y los presiona con suavidad- Los míos son mucho más grandes.
***
El tiempo pasó hasta la hora de cenar, a la que el pequeño Shizen acudió casi arrastrándose detrás de Sona y ante la risa de los dos que le esperaban, Jak y Kai. Hide y Shiro tuvieron que ser llamados, pues no acudían aun cuando la luz hacía llamada de la hora, y los encontraron durmiendo sin evidencias de lo que Jak había pensado.
La cena se terminó con rapidez, pues la pareja continuaba con sueño y el resto querían hacer sus cosas. En el caso de Shizen y la gata también se fueron a dormir.
-Me pregunto si Yami habrá cenado algo. –Dice Kai-
Jak la miró con curiosidad, pues lo que sentía entre ellas era agresividad, y eso no viene ligado con compasión.
-¿Qué ha pasado en la biblioteca?
-Pues… -Ha notado fácilmente la naturaleza de la pregunta- Me pareció entenderla un poco mejor. Aunque esa actitud me supera… la detesto. –Recapacita sobre sus palabras- La actitud, no a ella. Quiero decir.
-Lo sé. –Ríe, con ese tono grave que tanto parece confortar a su compañera- Tranquila. Yo también te entiendo cuando hablas. –Posa su atención sobre la hoguera, con timidez- Me alegra poder entendernos.
-¿Quieres entrenar? –Dice con su característico ánimo, que parece jamás decaer-
Y así transcurrieron los hechos hasta que se sintieron cansados y decidieron ir a dormir, y se encontraron con cierto detalle al subir las escaleras.
-Yo… -Se detiene Jak frente la puerta del pasillo- Creo que no tenemos habitación libre. –Kai le mira con una mirada que habla por sí sola: “¿Esto es en serio?”- Hide y Shiro están en la que sería la mía, y Shizen y Sona están la que despertaste.
-Supongo… que puedo dormir en el suelo una noche. No te preocupes. –Sonríe, como si esto en verdad no la molestase-
-Yo iré al bosque, tranquila. Dormiré en algún árbol. Tú usa el sofá, es muy cómodo. Perdona por esto, nunca pensé que terminaría teniendo tantos… compañeros.
Esa pausa, ese instante demuestra a Kai una cierta pelea interna que la contenta, pues recuerda la frialdad con la que trataba a todos en un principio.
Jak se marchaba de nuevo hacia el taller, pero un tirón en su chaleco le detiene.
-Supongo… que no me importa dormir una noche más contigo. –Tímida, pero vuelve a sonreír con confianza-
Los pies de Jak se tensaron, y por poco la madera del suelo se astilla con aquella fuerza, su mente recordaba ese momento y no podía pensar en nada más.
-No. Creo que será mejor que duerma en el bosque. –Sigue su camino y algo, más fuerte que un tirón, le apresa- ¿Kai? –Ella le abraza con fuerza para que no se fuera, una cálida fuerza-
-Yo… quiero. Esa noche dormí mejor que muchas noches. –Su timidez y vergüenza hacen a Jak una marioneta, un muñeco que seguía los pasos de Kai hasta el gran sofá-
Jak sacó una manta de la mesa que hay al lado de este mueble, y con ella se taparon. El silencio era demasiado incómodo y la postura estática de cada uno, que les hacían parecer piedras mal colocadas, era incómoda para conciliar el sueño.
-Jak… -Sin decir más levantó su torso, giró un poco y agarró la mano de su amigo para hacer que le abrazara- Así mejor. ¿Tú estás más cómodo? –Jak asiente, incluso se acomoda un poco más-
Kai estaba recostada en su lado derecho, entre Jak y el respaldo del sofá, y su héroe estaba sobre su espalda mirando al techo, con una sensación placentera en su pecho y mano izquierda.
-Esto… ¿Jak? ¿Por qué no me tocaste aquella noche? –Nota con claridad cómo la mano sobre su cadera se tensa- ¿Es porque no tengo pechos grandes, o porque…? ¡!
-Eso… -Su tono es relajado, y su abrazo la apega más a su pecho, donde ella reposa su palma- Es porque me importas. No quería ser egoísta, no quería que me odiaras, no quería aprovecharme. Simplemente no me sentiría bien si lo hubiera hecho.
-Hazlo. –Sus miradas se cruzan, y son completamente contrarias-
Kai estaba segura de su petición, esta vez no ostentaba duda alguna, mientras que Jak está anonadado, perplejo por esta realidad.
-De… ¿De ver-? –Kai le interrumpe con una afirmación y acercando su rostro- Está bien.
La sensación en sus cuerpos es extraña, nerviosismo mezclado con miedo y alegría. Ambos se sentaron con apenas un centímetro de distancia. Se miraron, y esa disparidad continuaba. Kai, a la que el miedo también empezaba a apresar, agarró con suavidad la mano izquierda de Jak y la dirigió contra su pecho. La mano de su compañero se detuvo, pues Kai no tiene nada que hacer contra su fuerza.
-¿Estás segura? ¿De verdad? –Kai asintió de nuevo, pero esta vez sus nervios la delataron- Está bien.
Su izquierda no se movió, pero la derecha fue directa a por su cuello, y al primer contacto el aire escapó de los pulmones de la joven en un susurro que le descontroló, y sus ojos pardos se cerraron por la sorpresa. El ojo derecho de su compañero se excitó, pero los ojos cerrados le salvaron esta vez; logró controlarlo con rapidez. Su pulgar acaricia la mejilla, suave y blanda, y Kai apresó aquella mano con las suyas.
-¿Por qué no me tocas los pechos? –Dice con cierta molestia, pero todo su cuerpo temblaba por los nervios-
-¿No me oíste? “No es el cuerpo…” –Y dejó la frase en el aire, acariciando con la yema del índice los labios de Kai pidiendo su silencio- Creo que me iré al bosque. –Kai expresó su molestia, le agarró del chaleco pidiendo que se quedara y la perdonara- Buenas noche, Kai. Descansa.
Y con un beso en la frente se despidió hasta la mañana siguiente, dejando a Kai sentada en el sofá aferrada a la manta y pensando.
Al salir del taller, Yami estaba esperándole. La pesadez se apoderó del rostro de Jak.
-¿Así que prefieres dormir conmigo? –La chica le sonríe con simpatía-
-Veamos de donde sale esa confianza, ¿vale? –Con una postura reconstruida de lo que acostumbra, los hombros hacia atrás con la barbilla alta y las manos en los bolsillos, se le acerca con rapidez para juntar sus frentes, mirándola a los ojos- ¿Estás preparada para jugar?
El shock paralizó a Yami completamente hasta que Jak la zarandeó por los hombros.
-¿Lo dices en serio? –Su rostro está rojo hasta los extremos-
-Completamente. Vamos a entrenar, ahora mismo. –La expresión de Yami era la esperada, una decepción digna de reconocimiento-
Fueron al claro donde entrenó con Kai, y allí en medio se detuvieron. Yami estuvo todo el trayecto aferrada a Jak.
-¿Qué es lo que ves en esa chica? No lo entiendo.
-Ella tiene una gran fortaleza. Quiero ver si tú puedes igualarla. Hagamos el mismo entrenamiento. Intenta golpearme, y que ninguno de mis golpes te dé. ¿Entendido? –La sonrisa de facilidad de la chica cayó con las siguientes palabras- Por supuesto, nada de usar las sombras. Empecemos. –La tierra bajo sus pies le desplaza lejos de su alcance-
Yami corrió hacia él, directa, y se tropezó con la primera roca que Jak levantó. La decepción despertó, incluso gracia, en él, pero ella no se rindió.
***
La mañana casi levantó para cuando Yami lograba esquivar la gran mayoría de los golpes de Jak, pero no lograba avanzar.
-Es cierto que a Kai también le costó al principio, pero ella siempre entrenó este tipo de agilidad, así que es normal que le fuera más fácil. Me alegra que tengas tanto esfuerzo. Ahora descansemos. –Puesto que él no se había movido, su cansancio no se comparaba con el que tenía el cuerpo de la chica- Después iremos a cazar el desayuno. Creo que no me queda nada en la despensa. Tantas personas… no creía que esto llegaría.
-Sí, chico. En verdad me alegro de que tengas una familia de nuevo. Pero… ¿Por qué diantres no acaricias los pechos o el trasero de Kai? Te juro que te daría una paliza si pudiera.
Jak guió a Yami hasta el lago, donde le sugirió que tomase un refrescante baño, e inmediatamente se marchó sin dejar a Yami posibilidad para molestarle más. Así el muchacho quedó vagando por el bosque sumergido en sus pensamientos.
-Shizen… La razón por la que no la toco es… es que tengo miedo de hacerle daño. No al tocarla, sino… en que no pueda controlar la bestia de mi interior.
-Ahora que lo pienso… -Salta de su hombro, cae al suelo y crea un cuerpo con sus raíces. Cada vez que lo hace, este cuerpo, parece ganar en detalles; menos artificial- ¿Por qué tienes esa bestia dentro? ¿Por qué se despierta y no puedes controlarla?
-Investigué sobre eso un poco, junto al viejo. Parece que las almas de los animales también pueden compartir lugar con las humanas, en el mismo cuerpo. Tal vez en la mina hubiera alguna mascota de alguien, o alguna bestia, y cuando yo nací ese animal habría muerto hace poco. Tal vez su alma entró en mi cuerpo y eso.
Los pasos se detuvieron. Ni Jak ni Shizen sabía qué podían decir en este momento, pero sabían que debían decir algo.
-Intentaré ayudarte cuando te descontroles. Lo prometo. Pero no pienso levantar mi palabra sobre ser un canalizador. Esas palabras en verdad me dolieron. –Expresa su malestar con gestos exagerados tan solo para despertar diversión en el chico, y lo consigue-
-Gracias, de verdad. –Controla esa pequeña risa y se serena el rostro- Pero tengo miedo de que ni con tu ayuda podamos controlarlo. En verdad, esta fuerza siempre fue mi último recurso en todas mis batallas, pero últimamente me descontrolo mucho. Hay veces que ante mucha emoción me sale, pero… cuando tuve miedo, en aquella pelea… no pude despertarlo. Y estoy seguro de que si le toco los pechos o el culo… estoy seguro de que despertará. No quiero hacerle daño, no quiero que esta bestia la dañe. No quiero que pase lo mismo que con Aisha.
-La verdad… nunca hemos hablado mucho de aquel tiempo, y yo casi siempre estaba dormido. Era extraño, ahora siento como si no tuviera consciencia en esa época. Tal vez “el viejo” también me hiciera algo.
En la mente del chico apareció un resplandor, una idea, un asunto que no había pensado hasta ese momento; y rápidamente encendió el comunicador para hablar de forma privada con su extraño amigo.
-Dax, ¿estás ahí? –Un sonido parece responder- Necesito que amplíes la búsqueda de casos. Los “SIZAN”, también los quiero a ellos. Tengo motivos para pensar que trabajan junto con “Las Luces”. ¿Puedes ayudarme con cualquier cosa relacionada?
// Supuse que me pedirías algo así, así que empecé a buscar. Tengo una pista, pero todavía no es nada importante. Solo te diré que es sobre los taoks artificiales, ten cuidado para cuando tengas que actuar, dicen que son más fuertes que los naturales. //
-Lo artificial nunca superará a lo natural. –Dice Shizen, escapándosele una risa al final-
-¿Por qué piensas siempre en los pechos?
-¿Qué? Es un buen símil, me parece a mí.
// Vaya… No lo había pensado, pero sí. Es bastante acertado. Ten cuidado, Jak. Por los datos que tengo, pueden hacer frente a los grandes depredadores. A “los grandes”. //
Con esta pista, y un nuevo encargo a la vuelta de la esquina, se fue a hacer el desayuno con tranquilidad, para despejar un poco su cabeza y relajarse.
***
La caza de un buen jabalí no le llevó mucho tiempo, pero, para cuando quiso ir a cocinarlo, un hombre estaba tumbado sobre uno de los troncos, sus telas no le dejaban ser reconocido.
-TÚ. –Grita Jak, despertándole o poniéndole en alerta- ¿Quién eres? –Dice sujetando al jabalí por la mandíbula y creando una espada en su mano izquierda.
-Lo siento por entrometerme en tu hogar, pero te lo ruego… -Se retira las prendas de la cabeza, resultando ser el mismo hombre que enfrentó el día anterior. Se arrodilla y pega la cabeza al suelo- Déjame aprender de usted. Quiero volverme fuerte para cumplir mi demanda. Quiero acabar con quien mató a mis padres. Ese asqueroso taok de oscuridad… Te lo suplico. –Levanta su rostro, clavando la mirada sobre Jak quien parece triste- Resistiré lo que haga falta, pero quiero aumentar mi fortaleza y habilidad. –La espada de Jak se pulveriza, y su mano le manda levantarse- ¿Qué es lo que quieres que haga? –Firme, recto y sumiso-
-Demuéstrame tus ganas de estar aquí. –Frío y distante, tal como si no le importase, habla- Demuestra hasta dónde llegan tus ansias de poder.
-¿Qué lo demuestre? ¿Cómo? No me queda nada, ni familia, ni dinero, ni ganas de vivir. Solo quiero acabar con ese bastardo.
-En ese caso, es simple. ¿Cuánto quieres matarlo? –Le sonríe mientras se acerca a cocinar el animal- ¿Hasta dónde llegarías para lograr lo que quieres?
-Yo… por lo que tengo oído de mi elemento… Llegaría a consumir mi alma para matarle. Así moriría feliz.
La tierra tembló con el impacto que su rostro dio en el suelo, dirigido por el puño de Jak.
-Morir por una causa… tal vez sea noble, pero no disfrutar en vida de tus esfuerzos… creo que eso es estúpido. Tú debes volverte tan fuerte que no debas sacrificarte a tu poder. De acuerdo, podrás quedarte, pero tendrás que dormir en el bosque, no tengo más habitaciones libres.
-No me importa, señor. Con tal de fortalecerme agradezco su oportunidad.
Jak le dice que puede ir comiendo cuando crea que la carne está lista, que él iba a despertar al resto, y se marchó hacia el piso superior. Tras la puerta de las escaleras, Kai le estaba esperando y su rostro era serio y con una decisión férrea.
-Esta vez… quiero saber lo que se siente. Por favor, solo una vez. –Ni los nervios ni el leve miedo que siente le hacen efecto esta vez a la joven-
-¿Por qué tanto interés? No lo comprendo. –Ambos intentan parecer lo más fuertes o alejados de sus emociones mientras que por dentro sienten con fuerza cada latido de su corazón y como sus piernas y brazos flaquean-
-Pero… no te rías, seguro que crees que es algo tonto. –La seriedad de Jak desaparece con una leve sonrisa y una mirada llena de confianza- En los libros y cuentos que he leído… siento algo similar a lo que sienten aquellos que se aman. Y junto con lo que hablaban los chicos de mi casa… quiero saber cómo se siente, quiero saber si lo que ellos dicen es cierto. ¿Sí?
La verdadera naturaleza de Kai se mostró junto con los primeros rayos del amanecer que salían sobre los árboles y entraban por esas grandes ventanas del salón. Una timidez que baja su cabeza, un nerviosismo que le hace temblar entera.
-Es cierto, es un motivo tonto. –Ríe con suavidad a la vez que la abraza- Pero está bien. Lo haré, si después ya no me pides volver a hacerlo. ¿De acuerdo? –La chica asiente con una buena sonrisa, sin miedo alguno-
Se separaron del abrazo, y Jak paró a Kai que intentaba quitarse la ropa que cubría su torso. Ella le miró con duda, pues sabe que su ropa de cuero es dura y seguramente moleste a ambos, pero Jak no cede. Usó su izquierda, pues, aunque Jak no quisiera descontrolar a su bestia, si quiere poder tocarla, y Shizen no paró de alabarle en por fin hacerlo.
–Shizen, controla mi ojo. No aguantaré mucho sin que cambie. –Y al momento en que su mano se puso sobre el busto de su compañera ambos cerraron los ojos-
La chica sintió un leve pinchazo, y el joven sintió una blanda masa bajo su palma.
–Esto… Es más difícil de controlar de lo que creía. ¿De verdad tú peleas siempre contra esto? –Dice la máscara casi sin poder respirar-
–Es… es demasiado agradable. Esta sensación en mi mano… no creía que fueran tan agradables… Quiero más…
-¡Jak! ¿A caso quieres hacerla llorar? Detente ahora mismo.
Shizen logró llegar a lo más profundo de sus sentimientos, al alma de Jak, y detenerle durante unos segundos.
-Creo que ya es suficiente, ¿no, Kai? –Dice al darse la vuelta, mirando a la ventana-
-No puedo más… no aguanto. –El ojo derecho de Jak cambió, pero no importaba mucho eso, sino su cuerpo que luchaba por voltearse y tirar a Kai al suelo- Jak… Haz algo. No puedo aguantar.
-¿Y crees que yo no hago nada? –Su mano izquierda temblaba tanto como las piernas de Kai, que parecían no poder sostenerla- Lo siento si no ha sido como esperabas, pero yo tengo que marcharme. –Sus pasos intentaban ser rápidos para evadir cualquier peligro, pero la bestia también luchaba por seguir jugando con su presa-
-La verdad… -Ese hilo de voz estremeció a Jak y a la bestia por igual, aumentando en misma medida sus deseos de huir y quedarse- Es que no ha sido como esperaba. –Dice resintiéndose del pecho, siendo el único que lo nota Shizen-
-Tengo que irme. –Suena algo apenado-
Y, usando toda la fuerza de voluntad que todavía le quedaba, salta por la ventana rompiendo el cristal con brazos por delante y cae frente la hoguera, frente al nuevo miembro. Tan solo le señala, mirándole con ese ojo rojizo que le hiela la sangre, y desaparece.
Cuando Kai va a mirar por la ventana este hombre ya no estaba y tampoco Jak. Ambos estaban al borde del desierto junto con Yami.
-Quiero… pelear… -Su postura era decaída, encorvada, y su respiración forzada y sonora- Venir con todo. TODO –Dice a la par que las arenas envolvían a los tres-
Sin tiempo a reaccionar, el primer golpe se lo llevó Jak en todo el pecho; fue el hombre quien golpeó. No importaba cuanto le golpearan a Jak, él tan solo seguía rozando al aire, pues no dio ni a la luz ni a la oscuridad. Tampoco parecía que los golpes que recibía fueran efectivos pues, aunque el viento se levantaba con ellos, no había ninguna respuesta por el cuerpo del muchacho. Jak, ahora, parecía más bestia que aquel escorpión que batalló. Su mirada era agresiva y aunque veía los golpes no los esquivaba; él quería aplacar su bestia interior a golpes, pero eso tan solo la hacía más fuerte.
La luz y la oscuridad danzaban a su alrededor, entrando y saliendo del círculo que hacían al atacar, era algo que Jak también apreciaba y le lograba tranquilizar un poco.
***
Todos estaban en la hoguera mientras Jak, Yami, y este extraño hombre, peleaban en el desierto. Kai se sentía algo sola sin Jak a su alrededor, pero se sentiría extraña junto a él ahora. El niño acariciaba a Sona, la que parecía estar dormida sobre la hierba cerca de la hoguera.
La batalla de estos tres terminó en el momento en que Jak se percató de eso, de que todos estaban despiertos. Sus oídos, pese al zumbido de las arenas y el bombardeo de los golpes, podían escuchar a Hide hablar con Shiro sobre su espada, o a Shizen murmurar a la felina, o la respiración triste de Kai. La arena zarandeó a sus dos rivales cuando el mago levantó sus brazos, y los aplastó contra el suelo al momento en que los bajó.
-Buena… pelea… -Jadea por el cansancio, apoyado sobre sus rodillas y manos. Su ojo cambio lentamente a su verde habitual- Os habéis cebado con la cara, ¿he? –Dice con gracia, riendo mientras acaricia su mandíbula resentida-
-Mea culpa, Jak. Lo siento. –Dice el hombre tumbado en la arena, levantando el brazo. Sin verlo venir, algo aplasta su vientre y le hace retorcerse de dolor- ¿Por qué?
-No le golpees en la cara nunca más, idiota. –Yami ya estaba de pie, y sus sombras volvían a su cuerpo tras asestar ese golpe- No dejaré que estropees la belleza de Jak.
-Vamos a comer. Tienes que presentarte ante todos, chico de luz. –Dice con un tono agradable, amigable, que molesta a Yami, quien siente que solo recibe frialdad e indiferencia-
Jak se adelantó, entrando al bosque con paso tranquilo. Las voces en su cabeza tardaron un tiempo en sonar, pero no eran de las que Jak habló con Kai, sino Shizen.
-Me alegro de que por fin te decidieras en hacerlo, pero jamás imaginé que esa “bestia” fuera tan “bestial”. De todas formas… ¿Tanto te excitó un pecho tan pequeño?
La máscara cayó al suelo, más bien fue arrojada con gran fuerza. Shizen creó de nuevo un cuerpo para mirar a Jak a los ojos, unos llenos de rabia a los que preguntó el por qué.
-Estoy harto… HARTO. ¿Me oyes? –Su ira le llevó incluso a agredir a su amigo, agarrándole por el supuesto cuello y empujándole contra un árbol- Basta ya de criticar el cuerpo de Kai, basta ya de decir que la toque… Basta ya de criticarme A… MÍ. –La duda se pudo dibujar en aquel inexpresivo panel de madera- Yo escucho también tu mente. Siempre escucho lo que piensas de mí cada vez que me niego a tus “consejos”. Es mi vida, es mi persona amada, y hago lo que creo mejor. CÁLLATE.
-Jak… ¿Qué sucede? ¿Por qué estás haciendo esto? –El espíritu del bosque tiene miedo del fantasma de las arenas, pues conoce de lo que es capaz incluso sin su ayuda-
-Yo… he tratado con escoria que trata a las mujeres como objetos. Ignoran sus problemas y tan solo las usan… Creo que ya sabes que esa basura… son mis juguetes favoritos… ¿no? –Su tono es prácticamente de amenaza, y aprieta con tanta fuera su agarre que comienza a ver cómo se pudren los pies de su compañero- Cada vez que hablas así de ella, cada vez que piensas eso de mí… Me recuerdas a esa escoria. Acepto que te gusten los pechos grandes, o los traseros carnosos, pero deja de recordármelo todo el tiempo que estoy con Kai. A mí me gusta su cuerpo, así que cállate… por favor… -Su tono se relaja, o más bien se aplaca por sí mismo-
-Lo entiendo, y lo lamento en el alma. Supongo… que tanto tiempo leyendo las mentes de escoria como a la que matas suprimió mi verdadero ser. Lo entiendo, Jak. Por favor, perdóname. –Su cuello quedó libre de nuevo y la sabia fluyó por todas sus raíces para restaurar lo que casi muere- Pero… entiende que me gusten los pechos grandes.
-Sí. La verdad es que son más atractivos, tienen encanto. –Ambos ríen como los amigos que son, sin importarles ahora el tono o enfado que Jak había tomado, pues solo importa que ahora son más cercanos y se entienden mejor, que sus almas son un poco más una que dos-
***
Jak llegó tarde a la comida, pues sus otros dos compañeros de combate se movieron a la misma velocidad que sus elementos y comenzaron las presentaciones, o eso creyó Jak, pues todos se estaban riendo y el nuevo intentaba poner orden siendo el único de pie.
-Silencio. Y tú. –Dirige su índice hacia Yami- Deja de hacer bromas hacia mi apariencia, ¿vale? Estas cicatrices son muy importantes para mí. Cállate. -Dice sin maldad, casi con tono humorístico-
Yami y este hombre parecían ir a entablar una pelea entre las risas de todos si no fuera por la intervención de Jak.
-Silencio. –Su tono rígido, potente y frío gana la atención de todos y logra que se detengan- Dejad al pobre muchacho que diga lo que tenga que decir. –Su apariencia y habla volvieron al tono más ameno que suele tener con ellos-
-Gracias, señor. –Todos quedaron sorprendidos por ese trato- Mi nombre es Ryu, soy un usuario del Taok de luz y tengo veintiún años. Jak me ha dejado unirme para fortalecerme y poder lograr mi objetivo, y ya me ha demostrado que me queda mucho camino. –Dirige su mano hacia él, hacia Jak, en muestra de gracias y admiración- Espero poder llevarme muy bien con ustedes de ahora en adelante, pues quiero poder ayudar además de aprender. Una vez dicho todo esto… Que aproveche la comida.
Los grupos de conversación de la comida giraron en torno a este nuevo miembro, Ryu. Sobre la actitud que había presentado de alguien, tal vez, inmaduro para esa edad, pero sobre todo coincidían todos en que parece alguien gracioso.
Durante la comida, el pequeño Shizen, después de haberse terminado su trozo de carne, se quedó al lado de Ryu mirándole con esos grandes ojos grises que tiene. Al poco tiempo el niño ganó la atención del hombre.
-¿Qué sucede, chavalín? –Le observa y nota esa curiosidad en los ojos, además de que tras sus pies se encuentra la pequeña gata- Hey, ¿cómo se llama ese animalito? –Fue a acariciarlo, pero Sona le bufó y amenazó con las uñas-
-Se llama Sona. Mi nombre es Shizen, me lo puso Jak. Me gusta, porque significa naturaleza. Me gusta el bosque. ¿Tu nombre que significa?
-Creo que… reptil alado. ¿Qué tiene eso de importante? –Su intento de risa se vio cortado por algo en su garganta, estaba atragantándose. Kai intentó levantarse para ayudarle, pero Jak se lo impidió y le pidió que se fijase mejor en sus ojos-
Ryu golpeaba su pecho para dar un poco más de espectáculo para finalmente sacar de su garganta una mariposa de luz.
-Wow… -Los ojos de Shizen centelleaban con la ilusión y la luz de ese insecto artificial- ¿Te habías tragado ese bicho?
El niño rió al ver la afirmación de Ryu, y él sopló a la mariposa de su dedo para que volase y revoloteara cerca del chico. Shizen no paraba de intentar atrapar a la mariposa ante las miradas de todos, y la felicidad que sentía el muchacho la transmitió a todos. Incluso Sona intentó atrapar a esa extraña luz que volaba con esos movimientos tan erráticos de las mariposas.
–Él… ¿Tiene tanto control sobre su elemento? ¿Cómo es que logré ganarle?
-Puede que tenga control en el exterior pero que sea torpe al convertirse en él. Es algo bastante habitual en los taoks.
Tanto Shizen como Sona jugaron hasta que la luz se desvaneció una vez la felina la atrapó, y pareció orgullosa al hacerlo.
-Gracias, Ryu. Ha sido muy divertido. A Sona también le gustas. Hasta luego. –Dice con la inercia de marcharse para seguir jugando, pero Jak le detuvo-
-Espera, Shizen. Quería darte esto. Es un regalo de Naomi. Dijo que quería verte usarla alguna vez, que es un arma muy elegante. –Le entregó esa extraña arma llamada kusarigama- Lo primero es que tengas cuidado, y lo segundo es que te diviertas. Shizen, asegúrate de que no le pasa nada.
-Claro, joven. Me encargo de eso. –Y así la máscara quedó vacía, y su espíritu pasó una vez más a los árboles para cuidar del más pequeño de esta extraña familia-
-Vaya… -Dice Yami con su mirada de superioridad sobre Ryu- Mis sospechas son verdad, eres un payaso.
-Soy como tú. ¿De qué sirve un Taok de oscuridad si no intimidas a nadie? –La mira con una ceja levantada, y ella entiende el mensaje- Es igual que un payaso sin público. La diferencia es que yo hago reír a la gente, no la hago llorar.
–¿Llorar? Que te jodan, payaso de mierda. Bueno, entiendo que no me quieres aquí. Adiós.
Y sin más dialogo las sombras se la tragaron y desapareció en ellas. El hombre continuó comiendo sin mucha incomodidad por lo sucedido.
-Kai, voy a ir a buscarla. Creo que eso le ha dolido de verdad.
-Sí. A mí también me lo ha parecido.
Jak se levantó, y antes de adentrarse en el bosque llamó a Ryu, para que fuera junto con él, y el usuario de luz no se negó ni dudó.
-¿Qué sucede? –El golpe en su cabeza le pone más alerta-
-Debes aprender que no puede hablar a la ligera, y menos a una chica. –Su mirada infunde respeto y miedo a partes iguales- A nosotros nos puede afectar más o menos, pero siempre nos reponemos con alguna estupidez. Ellas no, ellas les dan vueltas y vueltas y, lo más importante, no conoces su pasado. Quiero que te disculpes ahora mismo.
Seguían andando, y sin previo aviso una sombra apresó a Jak y desapareció sin dejar rastro. Ryu fue lo suficientemente rápido como para interferir con el robo de Jak por parte de Yami.
-Déjale ahora mismo, Yami. No quiero pelear.
-Pues no lo parecía en la comida, porque puede que ahora yo sí quiera hacerte llorar.
-PARAD. –Su tranquilidad avecina la tormenta que ambos esperan, pero le hacen caso para no enfrentarle- Las palabras hieren, todos lo sabemos ahora. Pero para que no vuelva a pasar debemos hacer las paces y tomarnos todo con un poco más calma, ¿entendido? –Su firmeza se mantiene en esa penetrante mirada que impediría a cualquiera negarse-
Ambos afirman, pero las miradas entre ellos son de rivalidad, una bastante insana.
-No es mi culpa que un payaso como él me provoque.
-No es mi culpa que una sucia tao- -Las cabezas bajo tierra no pueden hablar bien, y así lo averiguó Ryu-
-¿Qué acabo de decir? –Su aura emanaba peligro y disciplina, una que ninguno quería experimentar- Tú, Yami, no le des coba. Y Ryu, no le sigas el juego. Si queréis pelear para entrenar, por mi perfecto. Pero si es con esta idea… os daré una paliza yo mismo.
-Entendido… -Dicen ambos, dolidos y resentidos en sus adentros- Pero… -Continúa Yami- Yo quiero seguir con el entrenamiento.
-Yo tengo algunas cosas que hacer por la casa, supongo que podéis entrenar vosotros dos, y así habláis lo que tengáis que hablar. –Se marcha dejándoles solos, a la luz y la oscuridad-
-Supongo que sabes que intentaremos matarnos, ¿no? –Dice Yami, intentando retener a Jak un poco más, pero no cedió- Mierda. Yo quería pegarme un poco más a él. Me pregunto qué es lo que verá en esa enana de Kai…
-Así que… ¿Quieres estar al lado de Jak? No me extraña. Es alguien impresionante. Logró asustar a un taok intangible solo con golpes. –Ríe, recordando aquellos impactos que le hicieron temblar-
-Supongo que es fácil si se trata de un payaso.
-Si quieres luchar… solo dilo. -Dice con una sonrisa forzada-
Y ambos apartaron sus sentimientos para mezclarse con su esencia, con la luz o las sombras que yacían por todo el lugar. El brillo y la opacidad de cada uno se lanzaron contra el otro, quedando unidos en una informe figura de luz sobre sombras, que tenían luz en su interior. Esa forma duró tanto como les costó formarla, y sus rostros quedaron paralizados en una expresión neutra, sin mostrar cualquier atisbo de vida.
-Yo… -Dice Ryu mientras se palpa el pecho- Sigo siendo yo, vale. –Suspira con alivio-
-¿Esa era tu madre? –La mirada de Ryu recobra algo de vida con esa sorpresa- Es bastante guapa. –La sonrisa que da Yami también anima su estático rostro, una imagen que no tarda en desaparecer-
-Yo… -Ryu rasca su nuca con cierta pena, o tristeza- Tan solo he visto oscuridad, y oído llantos. Supongo que fueron ellos los que te hacían llorar a ti. Perdón. –Baja su mirada con culpabilidad y molesto por su propia estupidez- Debo hacer caso a Jak. Él ha logrado formar una familia y, después de todo, ese es mi verdadero objetivo.
-Acepto las disculpas de alguien que no sabe siquiera lo básico de tratar con chicas. –Ríe sin mirarle a la cara, con una expresión de malicia que incita a Ryu para atacar-
Antes de que la luz le ayudara a moverse, la oscuridad se apoderó de su corazón, lo apresaba con garras que dolían como ascuas.
-Tú… -Observa cómo de su pecho se extendía una corriente de oscuridad hasta la mano de Yami- Nunca le gustarás a Jak así. Creo… Que a él… -Las tinieblas aprietan con gran fuerza su corazón, y el ardor le hacen escupir la saliva que el dolor le provoca- Le gustan las mismas chicas que a mí. –El tembleque de su cuerpo, de sus músculos intentando resistir el poder de su rival, cesa con un golpe seco a la par que sus ojos se vuelven negros por completo- Tú…
Yami queda asustada de que Ryu pudiera siquiera estar de pie en este momento, impresionada de que pudiera hablar, inquietada de que lograse mover su cuello para dirigir su perdida mirada hacia ella.
-Tú eres igual que yo. –Dice el hombre antes de desplomarse sin un ápice de fuerza, ni en sus palabras ni en su cuerpo, y así la calma volvió a la chica-
-Como si alguien de mi nivel pudiera rebajarse al de un bufón como tú…
***
Yami se marchó de vuelta, con paso firme para despejar la mente, a la hoguera, dejándole tirado en el suelo. Al momento de volver vio a todos comiendo sin mucha importancia de su ausencia, y a Ryu apoyado sobre Jak.
-Ryu tiene razón, Yami. –Dice Jak mirando fijamente a esos ojos que quedan impactados por sus palabras y tono severo- Ser tan negativa no te ayudará en tu viaje.
-Bien, pues me marcho. Creía que TÚ podrías ayudarme, pero veo que me equivoqué. –Se voltea hacia el bosque, perdiéndose entre la frondosa vegetación- Siempre me equivoco con todo…
Los pasos que Yami daba, las huellas que dejaba sobre esta blanda tierra, quemaban las plantas con un negruzco fuego que abrasaba el interior de las briznas, mientras ella se envolvía en ese mismo fuego que limpiaba su sendero de esta molesta maleza.
Las tinieblas se veían danzar entre las plantas del claro, aterrando a aquellos tres que se dieron cuenta; Jak y Kai junto con el que recupera fuerzas.
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