Metalord Revolution 214 EL MUHAQDAD ADICTO AL CONOCIMIENTO

Modo noche

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

A un kilómetro de la posición del barco volador, aguardaba una carreta cargada con un camello de la cual la ocupaba cuatro individuos, cada uno era miembro de los rebeldes, su objetivo era esperar la señal de Rozuel y compañía. Todos ellos, tenían entre las filas de Adil, la experiencia necesaria para operar un barco de guerra volador.

 

—No puede ser, ¡esto es grave! -Uno de los rebeldes exclamo con inquietud.

 

—¿Qué sucede? -Su compañero a su lado pregunto atento.

 

—Use mi habilidad para observar el terreno a su nuestro alrededor.

 

El hombre preocupado era un mago, contaba con una habilidad especial que denominada “Centinela de la arena”, le permitía materializar un ojo mágico sobrenatural capaz de surcar en la arena del desierto como un pez y este podía trasladarse a un máximo de 300 metros a la redonda de su posición. Lo que el ojo viera, el mago también podía captarlo en uno de sus ojos como si de una cámara de seguridad fuera.

 

—Mi “centinela de la arena”, ha captado un grupo de soldados marchando en dirección hacia el barco volador -Notifico el mago.

 

—¿¡Que!?, ¿¡estas completamente seguro!? -Su amigo exaltado trato de calmarse e indagar más sobre el tema —¿Cuántos… cuantos son en total?.

 

—30… 40… 50… ¡60!…

 

Una fuerza de 60 soldados dirigiéndose hacia el barco volador, apuntaban a la misma dirección en donde se encontraba Rozuel y el resto, una confrontación directa contra ellos seria inevitable.

 

—¡Debemos ir por el ghrayb rápidamente y huir de aquí! -Sugirió el rebelde a cargo de manejar el camello.

 

Todos estaban a favor del plan, el jinete procede a mover la carreta a toda la velocidad posible brindada por el camello en dirección hacia el barco volador, esperando llegar antes que el escuadrón de soldados. Pero para su desagradable sorpresa, más soldados ya se encontraban apostados alrededor del dichoso barco.

 

Todos guardaban la misma apariencia, docenas de soldados de túnicas ligeras y un grueso turbante que cubrían su rostro, portaban en dicha vestimenta el grabado de una estrella de ocho puntas. Entre los que se aproximaban y los que ya estaban en escena, podía contarse casi un total de 100 de ellos.

 

—Son demasiados…

 

Tanto el mago como el resto de los rebeldes en la carreta, se sentían impotente para actuar y ayudar al ghrayb, lanzarse de forma directa conllevaría una muerte segura para el cuarteto. Lo único que podían hacer por ellos, era informar a Adil y compañía, ese fue el plan de respaldo hasta que…

 

—¿Qué es esta…?

 

El mago percibe una presencia, pero de repente una fuerza hostil raja por sorpresa su garganta como el corte preciso de una espada, la sangre chorrea a grandes cantidades y la fatalidad de la herida culmina con su muerte en segundos. El camello también es asesinado en el transcurso, los tres rebeldes pronto se ven rodeado por cuatro de aquellos soldados con el rostro cubierto y el grabado de la estrella de ocho puntas.

 

Los rebeldes poco o nada podían hacer, con el animal eliminado no tenían forma de huir, con el mago ejecutado siendo el mejor combatiente del grupo, sus posibilidades de siquiera conseguir huir o luchar eficientemente eran relativamente muy bajas. La mano de los cuatro soldados de rostro cubierto se convierte en literalmente cuchillas tan filosas como espadas. El sonido de la carne desgarrada y el grito de los rebeldes se sincronizan, toda la carreta se tiñe de abundante rojo.

 

Del barco salen el Muhaqdad Alnayits, con tres de sus soldados cargando a cada uno del trio de Ghrayb (Rozuel, Riha y Crok).

 

—Parece que tuvimos algunos invitados no deseados -El Muhaqdad se percata de la presencia de la carreta a distancia —Por fortuna, mis buenos soldados han solucionado este dilema con gran satisfacción, eso me hace bastante feliz. Bien, es hora de ir a “la apostata”.

 

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PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Mis parpadeos se abren con pesadez, la oscuridad desaparece y la luz retorna a mis ojos, mi vista se recupera por completo, lo primero que avisto es encontrarme en una especie de mazmorra iluminado por piedras mágicas de luz. Luego me doy cuenta, de que estoy encadenado de pie, con los brazos, piernas y también el torso inmovilizados por un grillete, colocado de espalda contra una pared con la vista al frente

 

Mirando a mis lados, observo que Riha yacía a mi izquierda y Crok a mi derecha, ambos en las mismas condiciones que yo, de pie, sobre la pared y con las extremidades inmovilizadas por grilletes (y una en el torso). Los dos aun continuaban profundamente dormidos o inconscientes, el efecto de esa droga era fuerte.

 

—“Daturia Vellgi” -Pronuncio en mis pensamientos el nombre del alucinógeno al que caímos en sus efectos en aquella trampa.

 

Recuerdo haber oído ese nombre antes, lo recuerdo perfectamente, la propia Liha Gramwind utilizo esa misma sustancia en la competencia entre aquelarres. Si mal no recuerdo, sintetizarlo alquímicamente en solo una pequeña dosis es muy difícil.

 

—“Pero este tipo logro crear una vasta cantidad de esa cosa, puede que no solo haya cubierto en la habitación en donde estábamos, quizás lo puso en todo el barco o la mayor parte de este, por eso había tantos cofres similares” -Deduje en mis pensamientos.

 

—Por tu mirada, puedo decir que estas analizando pensativamente sobre la artimaña en la que tú y tus compañeros han caído -Una voz hace eco en todo el lugar —Cierto, no tienes que preocuparte de que Aleab te haya traicionado, en realidad yo fácilmente descubrí que colaboraba con los rebeldes, e hice que contra toda su voluntad te condujera hacia ese barco volador.

 

Aquel enigmático joven se aparece nuevamente enfrente de mí, un muchacho de tez morena y cabellera gris, vestido con una túnica blanca larga y utilizaba unas inusuales gafas de metal. El mismo del barco, el responsable de aquella trampa.

 

—Ella también se encuentra encerrada aquí, en otra mazmorra, esperando su sentencia para después -Revelo.

 

Maldita Aleab, por su culpa me encuentro metido en este aprieto, si dijo que la obligo a hacerme ir a ese barco volador que uso como señuelo, ¿eso quiere que las palabras que pronunciaba cuando nos contó sobre dicha embarcación aérea en realidad no eran suyas sino de este sujeto?.

 

—¿Quién eres tú?.

 

—Permíteme presentarme, soy el Muhaqdad conocido como el sabio Alnayits, pero para ti hare una excepción, tan solo dime Alnayits -El hombre se presento formalmente haciendo una reverencia —Te doy la bienvenida a mi hogar, “la apostata”, o más bien una de las mazmorras en donde llevo a mis preciados “invitados” para una “charla” más “personal”.

 

Un Muhaqdad, y su nombre lo escuche por primera vez de un demonio Beremita, Adil me explico sin embargo quien era, ¿este sujeto es el presunto reconocido “investigador”?, a primera vista luce como alguien sus 20, pensé que con tal titulo seria un viejo canoso o algo por el estilo. Voltee para ver a mis compañeros nuevamente, seguían profundamente dormidos, no parece que fueran a despertar por un buen rato.

 

—Es inútil, incluso si ellos despiertan, no podrán usar su magia para liberarse de esos grilletes, yo mismo los fabrique -Aclaro el investigador —No, no están hecho de Arcarnis, el metal capaz de anular la magia, coloque magia de debilitamiento mágico en cada uno de ellos, lo que hará que tengan una fuerza mágica incluso inferior a un Nivel D, el grado más bajo. Incluso tampoco podrás usar ese collar negro que tienes, si, me di cuenta que ese artefacto emana un considerable poder mágico, me encargué de los aspectos necesarios para garantizar de que no causaran resistencia inútil.

 

Este tipo en verdad es un lastre precavido, Crok ya de por sí es un mago de nivel D, Riha es quien más seria afectada, pero aun así se encuentra bajo los efectos del debilitamiento de mana, dado a lo fuerte que eran estos grilletes, dudo que la fuerza natural de cada uno más sumado un fortalecimiento menor a un mago Nivel D, vaya a poder liberarnos. Al menos, ellos no pueden, pero yo…

 

—Ahora podremos tener esa agradable e interesante charla, tú y yo -Dijo el investigador de gafas de metal tomando asiento en un banquillo.

 

No estaba solo, la puerta por la que vino Alnayits, había dos sujetos de túnicas ligeras y un grueso turbante que llevaban su rostro cubierto, además de tener grabado una estrella de ocho puntas en tal ropa. Por sus posiciones y aspecto, deduzco que son soldados, ¿su fuerza personal?, esto complica las cosas.

 

Mi poder ESP fácilmente puede liberarme de los grilletes, mi mano derecha que es la única con la capacidad de emitir mi habilidad, esta en pleno contacto con el grillete que aprisiona dicha extremidad. Pero aun que me libere, esta un gran problema, me encuentro totalmente desarmado, se me fue removido mis armas y el cinturón de cuero con los números bolsillos con el resto de mi equipo. Aunque consiguiera liberarme, fácilmente él o sus soldados podrían someterme.

 

—“Tampoco puedo usar materialización, ya que no posee grandes cantidades de mana para alimentar dicha habilidad” -Pensé.

 

Aunque usase Intense Iron tras liberarme de estas ataduras, no hay garantía de que pueda liberarme en una confrontación directa con este Muhaqdad, sin mis armas estoy prácticamente indefenso. Desconozco las capacidades de este sujeto, pero siendo un Muhaqdad, puedo asumir que enfrentarlo sin ninguna arma de fuego, sería una acción suicida.

 

—Hmmm… muy pensativo, ¿buscando algún punto a tu favor en el escenario que te rodea que ayude en un potencial escape? -El investigador pregunto.

 

Ese tiempo pareciera leerme la mente, me asombra que son solo verme a la cara, haya deducido las intenciones de mis pensamientos, aunque puede que mis propias facetas hayan revelado más de lo necesario, no por nada lo llaman investigador supongo.

 

—Es inútil, según entiendo, incluso si logras liberarte, ¿cómo podrás hacerme frente sin tus preciadas “herramientas de combate”? -Saco a relucir dicha pregunta.

 

—¿Qué has hecho con mis armas?.

 

Alnayits sonríe ante mi pregunta y luego chasquea sus dedos, uno de los soldados parados sobre la puerta se mueve y acerca una mesa al lado del Muhaqdad, luego regresa a su posición original. Acto seguido, el investigador se pone de pie y camina hacia un rincón donde se encontraban unos sacos llenos diversos en el suelo, tomando algo de allí.

 

—Aquí esta -Coloca sobre la mesa algo de mi importante interés.

 

Era el AK-47, el muy infeliz logro hacerse con ella luego de dejarme fuera de combate, viéndolo fijamente, no parece haber sido manipulada, si es un investigador me temía que intentara “analizarlo”, ya fuera haciéndolo pedazos y estudiando sus mecanismos internos.

 

—Debo añadir que este invento… ¡es magnífico! -Exclamo él con regocijo.

 

Tomo el rifle de asalto en sus manos y manoseo el arma con inmensa fascinación, sus ojos de deleitaban con cada detalle de esta, se veía como un amor repugnante, yo seré alguien que le fascina las armas, pero no este grado de vergüenza ajena. Casi parece un maldito desquiciado con todos los requisitos para ser internado en un asilo de dementes.

 

—Cada proporción, el tamaño, la comodidad para sostenerla y su capacidad de combate…

 

Alnayits chasque nuevamente los dedos y uno de sus soldados coloca un muñeco de madera decorado sobre un soporte de hierro, el investigador pronto con el rifle en sus manos, apunte con el arma y jala del gatillo disparando contra el muñeco, asestando en el pecho de este. Torpemente hizo un disparo en su modalidad de ráfaga, haciendo que dos de los tres disparos dieran sobre la pared y el tercero en el muñeco de madera, pero lo que me inquietad de todo esto, es como aprendió a usarlo.

 

La posición con la que disparaba era la de un novato, el retroceso le afecto bastante, pero en gran medida, sabia de donde disparaba el arma como también de donde presionar el dedo para que este ejecutase el disparo. Quizás lo comparo con el mecanismo de una ballesta, dándole una inmensa pista de como funciona, pero no dejaba de asombrarme en parte que alguien más a mí, usara mis creaciones sin siquiera haber oído como utilizarlas. Eso me molestaba e irritaba, mi creación en manos de un completo desconocido, y peor, de un infeliz que era mi enemigo por definición.

 

—Potente, precisa, fácil de utilizar y el mejor de los detalles… no depende de magia -Describió cada uno de los rasgos del arma.

 

No tardo en descubrir que el rifle de asalto era un arma ajena al uso de la magia, lo que llamó poderosamente la atención de este desquiciado investigador, su rostro desbordaba un excesivo jubilo. Casi parecía un maniático, o, mejor dicho, nada tenia para compararse a uno, si tiene un afán por la investigación como dicta su título, esto es grave.

 

—Tal pieza, tal creación… no, no es algo solo especial… ¡es revolucionario! -Declaro con un rostro extasiado —¡Tal tecnología es única en su tipo!, ¡una poderosa herramienta de combate que no precisa magia en lo más mínimo!, ¡jamás creí que vería tal magistral obra con mis ojos!, en un mundo donde la magia lo es todo… pero yo tenia razón… ¡es posible crear algo revolucionario sin necesidad de magia!, la ciencia puede prescindir de ella, ¡la innovación y la creatividad!, ¡esta arma es una prueba de ello!, ¡es una fidedigna existencia que demuestra que la tecnología puede avanzar a grandes rasgos sin necesidad de la magia!, así como la magia mejora con los diversos herramientas y artefactos que dependen de tal fuente… también lo harán aquellas que no dependan del mana, esto no solo es un arma no mágica de gran poder… ¡es un testimonio del potencial que puede conseguirse en la rama de la ciencia no mágica!, ¡¡y esta ante mí, en mis manos y es real, totalmente REAL!!…

 

Este tipo exhalaba una felicidad que rallaba literalmente en lo absurdo, casi para darle un infarto de tanto jubilo (que seria algo beneficio para mi), su rostro enrojecido por solo tener mi AK-47 en sus manos y la manera en que jadeaba con intensidad. Que repulsivo, este sujeto que parece “amar” la investigación en torno a la ciencia y tecnología, tiene un habito por tal conocimiento que desembocaba con firmeza en sus expresiones, una adicción por este, una muy enfermiza.

 

—Oh, vaya… -El Muhaqdad calma su emoción como respiración, tornando su rostro a la normalidad —Creo que te he mostrado una faceta incomodad de mí.

 

—Claro, como si encerrarme aquí contra mi voluntad y encadenado, ya contara como una “faceta agradable” de ti -Opine —Déjame adivinar, eres uno de esos “eruditos” que babean por cosas que tengan que ver con conocimientos “únicos”.

 

—Este mundo… me es imperfecto, primitivo, quiero “moldearlo” -Confeso él —Es por ello que, en mis planes, abarcare el uso de este tipo de herramienta, para facilitar mi plan.

 

“Quiero moldearlo”, con esa declaración que dio ya me imaginaba sus propósitos, otro imbécil con aspiración de dominio mundial, al ver las capacidades de mi rifle de asalto, es fácil suponer que quiere replicarlo en masa y equiparlo en su propio ejército. Mientras me percataba de ello, note algo de improviso, el anillo mágico de plata del cristal turquesa no estaba en mi dedo anular. Es decir, estoy hablando con este tipo, en mi idioma nativo de mi continente, y él, puede hablarlo con total fluidez, conque un sabio, ¿eh?.

 

—Por supuesto no es el único artefacto interesante -Añadió el Muhaqdad de lentes de metal.

 

Sobre le mesa coloco el M16 que Crok utiliza, y las pistolas Beretta 92 junto a la Desert Eagle que Riha empuña, junto además del cinturón de cuero con los numerosos bolsillos, deleitándose a la vista como tacto con las canicas metálicas de su interior.

 

—Estas armas tienen el mismo fundamento que la primera, puedo deducir que existen más modelos como este con características propias y puntos fuertes, como por ejemplo… ¿podría incluso haber uno dedicado exclusivamente a usarse a largas distancia y con la capacidad de superar excesivamente el rango de un propio arco imbuido con magia? -Dedujo como incógnita el excéntrico sabio.

 

Con cada observación y análisis físico que les daba a las armas como canicas, el investigaba poco a poco su mecanismo por completo, pero sin importar cuanto viese, era difícil que lograse descifrar todos los detalles de su creación al 100% o siquiera la mitad de este.

 

—Podría intentar hacer un exhaustivo análisis a fondo de tales obras maestras de tecnología, pero arriesgarme a dañar tales creaciones y descubrir poco… es un riesgo difícil de concebir —Expreso para luego mirarme fijamente con una siniestra sonrisa —Pero… las cosas se facilitan cuando tienes al creador mismo de tales artefactos, en persona.

 

Aun con mi edad y juvenil apariencia, no dudo un solo instante de que yo era el auténtico dueño como creador de tales armas.

 

—El nivel “complejidad” de estas invenciones, sobresale enormemente mis capacidades de deducción, pero algo es seguro… -Dijo Alnayits —Esto no fueron creados por medios normales.

 

Con esa declaración se me hacía difícil no ponerme algo nervioso, desconozco si este tipo conoce sobre la existencia de los esper, es probable que no, de lo contrario no habría tardado en hablar del tema. Si tiene alguna forma de controlar la voluntad de Aleab, parece que aún no descubrió su identidad como tal, un sujeto como este, un demente amante del conocimiento como este tipo, me recuerda a cierta mujer.

 

Bajo ningún concepto puede enterarse en ninguna circunstancia, sobre mi identidad como esper, el solo hecho de que descubra que exista otra fuente de energía ajena al mana, tal conocimiento en manos de este sabio maniático es catastrófico. A comparación de Pirer, era un alfeñique, pero no uno que pudiera subestimar, no sabría de lo que podría ser capaz, si adquiriera el saber de las armas de fuego y más aún, de las habilidades ESP.

 

—Iré directo al grano, ¿cómo has conseguido fabricar esto? -Me pregunto.

 

—Con amor y arcoíris -Fue la respuesta que le di.

 

—Jajaja, tiene sentidos del humor, eso es bueno -El investigador se tomó mi contestación con toda gracia —Esta bien, no es necesario que me lo cuentes tú.

 

—Si esperas que alguno de ellos sepa algo, siento decepcionarte, soy el único que conoce en todo detalle sobre mis propias creaciones -Le aclare —Ellos solo la utilizan con mi permiso, es todo.

 

—No te preocupes, pienso conocer a “detalle” todo lo que saben los tres.

 

Por la forma en que lo decía, esto no me gustaba, tenia ese desagradable presentimiento, una alarma con la alerta roja sonando en mi cabeza a gran volumen, este tipo… sea lo que estaba planeando, ¿realmente podría sacarme la información a la fuerza?. Ahora que me percato mejor, su cuerpo emana una cantidad de mana que no era normal, sin duda es un mago, tiene por lo tanto alguna habilidad mágica, ¿será una que le sirva para ese propósito?, esto es grave, gravísimo.

 

—¿Sabes que dice aquí? -El investigador me enseño un trozo de papel.

 

En él ponía un escrito en el idioma que hablaba, en tal trozo estaba grabado la oración “Te concedo mi permiso”.

 

—¿Y bien?, ¿sabes que dice aquí?, ¿lo escribí bien?, hablar el idioma de los nativos de Gresswold ya es una cosa, pero escribirlo es… algo más complicado -Opino Alnayits.

 

¿Por qué querría presumir de su escritura haciendo que leyera lo que pone en ese trozo de papel?, y esa frase, “Te concedo mi permiso”, la sola forma en que se pronuncia “concedo” y “permiso”. Él… esta como si insistiera que dijera esa frase, sospechoso, esto es bastante sospechoso, hace que parezca que quisiera enseñarme lo bien que escribe el idioma nativo de Gresswold. Pero aquí, hay gato encerrado… no, más bien hay un maniático astuto con un truco oculto.

 

—Si, se lo que pone allí, dice… “vete al diablo, afeminado de cabello gris” -Manifesté con mis palabras.

 

Alnayits tras mi pronunciación, pone un rostro imparcial, carente de emoción o muestra expresiva, para a los pocos segundos soltar aquel trozo de papel y echarse a reír.

 

—Tienes el don de la comedia -Comento un jovial Muhaqdad —Subestime tus capacidades de razonamiento, estoy perplejo.

 

Entonces realmente quería que leyera lo que ponía en esa nota, frustre su plan, pero aún seguía el principal problema de estar encerrado aquí, como encadenado y desarmado. Ruidos familiares se oyen a mis dos lados, Riha y Crok, finalmente habían recobrado el conocimiento.

 

—¿Qué… que paso?, lo ultimo que recuerdo… -Crok al abrir sus ojos completamente, mira a su alrededor, analizando la situación rápidamente —Oh diablos, ¿hace cuánto estamos aquí?

 

—Yo acabo de despertar hace un rato, así que ni idea -Le conteste.

 

—¿Dónde estamos? -Una confusa Lupian pregunta.

 

—En la guarida del “malo maloso” -Crok afirmo con humorística expresión.

 

Riha tracto en vano quitarse los grilletes, tanto con su fuerza natural como con fortalecimiento, pero fue demasiado para la joven semihumana, quien se mostraba totalmente intranquila. En cuanto a Crok, era todo lo contrario, mantenía una actitud firme y relajada.

 

—Justo a tiempo, me gustaría platicar con ustedes dos también -Un sonriente Alnayits les comunico.

 

—Y yo quisiera darte un puñetazo en la cara, bueno también un rodillazo -Con honestidad replico el hombre amazona —El hecho de que pueda entenderte, eres entonces capaz de hablar como también entender nuestro idioma original.

 

—¡Miserable y cobarde!, ¡enfréntame cara a cara! -La Lupian le lanzaba provocaciones.

 

—Es una mala idea Riha, ese tipo es un Muhaqdad, y no creo que, por su forma de verse, se dedique solo a leer libros -Les revele tanto a ella como a Crok.

 

—Que bien, un ñoño con experiencia de combatiente real, el día mejora -Expreso son sarcasmo el hombre amazona.

 

—Jajaja… ustedes dos son bastante entretenidos -Opino Alnayits —A ti te dejare de ultimo -Declaro aquella frase para Crok.

 

—Guardas lo mejor para el final, ¿eh? -Un bromista Crok comento.

 

—No, creo que solo voy a usar tu cuerpo para experimentos mortales -Expuso el investigador con sinceridad.

 

—Y mastate el ambiente…

 

Ignorando por completo al hombre amazona y a mí, enfoco entonces toda su atención en la Lupian.

 

—Hmmm… he leído sobre tu raza, Lupian, semihumanos con aspecto de lobos humanoides nativos de Gresswold -Describió el investigador con sumo interés —Según los recompilados, existen cuatro clanes de tu tipo, cada uno con una habilidad mágica de nacimiento propio de dicho clan -Hizo pausa un momento —Tus rasgos… eres una Lupian del clan “colmillo de acero”, cuentas con la habilidad de materializar acero en tu propio cuerpo e incluso alterar tu propia piel con la dureza de dicho metal.

 

—¡En cuanto me saques de aquí, te demostrare lo letal que es el acero de mis colmillos! -Gruñidos e ira era expulsado de la boca de la semihumana.

 

—Por más impresionante que sean los de tu clase, una bestia seguirá siendo una bestia -Opino el investigador con un suspiro de desilusión —Dime bestia, ¿sabes al menos leer?, ¿sabes que pone aquí?.

 

—¿“Te concedo mi permiso”?… ¿qué significa eso?

 

Riha había leído aquel trozo de papel que yo me negué a pronunciar, el investigador lo había levantado del suelo sin que me diera cuenta.

 

—¡RIHA NO…!

 

Era tarde, no reaccione a tiempo para advertirle, el infeliz hizo que pronunciara aquella palabra.

 

—Bien, para ser una bestia, al menos sabes leer -Tras decir aquellas palabras volteo para mirarme fijamente —Puedes cambiar de idea, ya sabes, pronunciar lo que pone aquí -Señalo el trozo de papel —Si no quieres, no te obligare a punta de golpes o latigazos, existen otros medios para ceder a la presión.

 

—¿De que esta hablando? -La Lupian estaba totalmente confusa.

 

Lentamente Alnayits empezó a acercar su mano derecha a la Lupian, la semihumana pronto convirtió todo ese iracundo sentimiento que sentía sobre el Muhaqdad, en puro miedo. Su cuerpo temblaba, estaba experimentando un terror intenso, sus instintos de bestia se lo advertía, este sujeto estaba por hacerla algo que pudiera dejarle en un posible estado fatal.

 

—No… aléjate… ¡maldición! -Como descontrolado animal se dejó llevar por el miedo, forzando bruscamente a agitar sus extremidades con intenciones de liberarse, incluso si eso significaba lastimarse inútilmente y no conseguir su propósito —¡No!, ¡no…!

 

—Ya casi llego… -La mano de Alnayits estaba a escasos centímetros del rostro de la Lupian, apuntaba a tocar su frente —Un poco… más… casi…

 

La semihumana en total pavor seguía sacudiéndose, intentando liberarse, era su más primitivo instinto animal dominado por el miedo, forcejear demasiado empezó a hacer que los grilletes lastimaran sus brazos y piernas, hasta el punto de empezar a sangrar levemente. Escuchar los gritos de terror de Riha me hacían sentir desasosiego, una intranquilidad emocional casi tan equiparable a la impotencia, me sentía… como si me desmoronara psicológicamente, hasta el punto de apretar mis dientes de la frustración con tal de contener tal malestar de naturaleza mental que carcomía mi cabeza.

 

—¡No…!… ¡NOOO…!

 

Pero era inútil seguir luchando para ignorar esa pesada aflicción…

 

—¡¡¡TE CONCEDO MI PERMISO!!!…

 

Exclame a todo pulmón aquella oración, Alnayits se detuvo de inmediato y alejo su mano de la Lupian, el pánico de Riha disminuía, dejo de agitar bruscamente y lastimarse los brazos y sus piernas, pero aun le temblaba el cuerpo. El investigador ignora a Riha y vuelve a situarse frente a mí, cara a cara.

 

—La psicología es una herramienta que a veces puede ser de lo más macabra, ¿no lo crees? -Le pregunto un regocijado Alnayits.

 

No sé qué en estaba pensando, tal estupidez que cometí, la forma en que cedi, en que actúe… no fue por mero razonamiento, mi cuerpo lo hizo y reacciono, dirigido por mis propias emociones. Ya perdí casi todo un brazo, cuando me deje llevar por el lado emocional de la venganza, ceder ahora para salvar a un compañero, ¿tan idiota y sentimental me he puesto?, ahora… ¿cuánto perderé por haber cometido este error otra vez?.

 

—No perdamos más el tiempo -Expreso un emocionado Alnayits con una sádica sonrisa —Ahora vayamos al fondo, de ese “conocimiento” que posees.

 

Levanto su mano derecha y sin demora, fue rápidamente a mi frente, sentí un gélido dolor, de sus dedos atravesar mi frente, podía oír a Riha y Crok clamar en angustia por mí, insultando y lanzando provocaciones hacia el investigador, con tal de inútilmente llamar su atención o desconcentrarlo, pero nada servía. Alnayits no se detuvo, prosiguió y lo que sea que intentara, no podía detenerle…

 

Continuara…

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