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Metalord Revolution 280 CHARLA ENTRE CHICAS

Modo noche

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Luego de tres largos días de viaje en carreta, habíamos finalmente llegado al “Corazón del Oasis”, somos recibidos por incontables guardias, sirvientes y rebeldes en los alrededores del área, aplaudieron y vitorearon nuestro retorno. Al bajar inmediatamente uno de ellos se acerca para comunicar que Adil y Amira nos esperaban ansiosos en el salón principal del lugar.

 

—Me quedare un rato más afuera, necesito… aire fresco, no me siento bien -Dijo de repente Riza —Les alcanzare más tarde.

 

Tal petición de la Gramwind es realmente extraña, incluso para Allum y el resto del grupo con quienes viajo todo este tiempo, encontraban raro tal aptitud, pero respetamos su voluntad y cuando se sienta mejor, dejaremos que conozca a la propietaria como a los demás más tarde.

 

Al encontrarnos en el salón principal de “El Corazón del Oasis” somos recibidos inmediatamente por Adil y Amira, felicitándonos en compañía de más rebeldes, como sirvientes y guardias. Nuestros actos llegaron a sus oídos en estos días a través de la propia Aleab, la propia Trotamundos relato a la propietaria nuestra victoria contra Muer Afigad y la intervención del propio príncipe y/o Alistary, ella de momento se quedó en el palacio de los Afigad para dar su testimonio ante las autoridades del reino.

 

Sin titubear ni esconderlo, la propia Amira se emociona al ver a Namida entre nosotros y reencontrarse con ella, le preocupo oír que fue herida, pero la propia semihumano alivio sus inquietudes al dejar en claro que aquellas lesiones eran superficiales y con suficiente descanso bastaría para recuperarse.

 

Allí mismo presente a Allum, Tayra y Jhamel, contándoles que venían del continente de Gresswold y mi relación con ellos (aunque ocultando que Jhamel pertenecía a dicha organización). Tanto Adil como Amira se sorprenden y admiran a todo el grupo por ser capaz de lograr la proeza de cruzar otro continente y llegar hasta mí, demostrando un afecto y lealtad extraordinario hacia mi persona.

 

—Hay alguien más a quien quiero presentarles, pero será más luego, ¿cómo se encuentra Riha? -Pregunte.

 

Desde mi partida hasta mi retorno al “Corazón del Oasis”, han transcurrido alrededor de cinco días, quería saber de una vez por todas su estado, ¿la mayoría de sus heridas sanaron?, ¿cuánto es el progreso de su recuperación?, ¿ella ha recobrado…?

 

—Despertó hace tres días y desde entonces lleva fuera de cama -La propietaria me contesto.

 

Estoy al tanto de que los semihumanos poseen un ritmo biológico de recuperación mayor al ser humano, pero esa Lupian aun con 14 años, varios cortes y un brazo fracturado, me siguen asombrando, tanto su perseverancia y su terquedad.

 

—¿Dónde se encuentra ella ahora?.

 

—Supongo que en el mismo lugar que suele estar a estas horas de la noche, afuera, pero ya debería estar volviendo, sin duda se emocionara al verte, no dejaba de preguntar por ti estos días -Amira me conto.

 

Me alegraba saber que Riha se encontraba mejor, pero por alguna razón, al oír que ella estaba afuera en este preciso momento, sentí cierta intranquilidad, ¿qué clase de mal presentimiento estoy sintiendo ahora?.

 

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PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

La bruja se había alejado del resto para adentrarse en la densa jungla en solitario, intentando ocultar aquellas enigmáticas marcas negras de su cuello que adoptan la apariencia de espinas que se entrelazaban entre sí. Riza podía sentir la presencia de las bestias depredadoras a su alrededor, quienes le evitaban al emanar su mana de manera involuntaria.

 

Pero una de esas presencias no mantenía dicha distancia, y además no pertenecía a un animal de la fauna, esta misma presencia emitía su propio mana, su propio poder mágico y con ello revelaba ser un usuario de magia. Cuando Riza volteo en dirección de donde provenía, se encontró con alguien sobre de pie sobre una gruesa rama de un árbol de varios metros.

 

Una loba antropomórfica, una semihumana Lupian del clan “colmillo de acero”, podía sentir en el ambiente una evidente hostilidad provenir de aquella loba humanoide, su sola mirada desembocaba un intenso sentimiento de indiferencia, eso hacía sentir a la propia bruja incomoda y en un estado de “alerta”. Mirando detenidamente sobre su cadera, en aquel cinturón de cuero con numerosos bolsillos que portaba aquella loba, la bruja no tardo en darse cuenta de que poseía armas de aspecto familiar guardadas en fundas.

 

—«Esas armas…» -Dijo en sus pensamientos con inquietud —«Esa semihumana… esos rasgos y las armas que poseen, entonces ella es…»

 

No tardo en reconocer la identidad de aquella persona, pues esa semihumana ya había sido mencionado por Allum, Tayra y el propio Rozuel.

 

—Tu debes ser Riha Sharpsteel.

 

Cuando la bruja pronuncio su nombre, la Lupian inmediatamente desciende de aquel árbol con ayuda de un fortalecimiento mágico mínimo y aterriza de pie sin problema.

 

—Tu debes ser Riza Gramwind.

 

Cuando su nombre fue pronunciado de la boca de aquella loba, la bruja ya era más que consciente que ella supiera sobre su persona por medio de Rozuel, de modo que ambas ya se conocían a través de otros, pero este era el primer encuentro cara a cara entre las dos. Al reducir las distancias, la bruja podía sentir incluso con más intensidad la hostilidad de la Lupian. Estos mismos sentimientos negativos de la semihumana no eran leves o moderados, y sabía que estaban dirigidos hacia su persona.

 

—Te desprecio, Riza Gramwind.

 

Ante aquella declaración de la loba, la bruja se sintió en parte impactada por tales palabras, pero guardo las apariencias y mantuvo la calma para no dejarse llevar por sus emociones. No conocía a la semihumana, pero le asombro oír la sinceridad de lo que sentía hacia su persona, aquella curiosidad le dio la suficiente motivación para desear averiguarlo.

 

—¿Por qué sientes tal sentimiento hacia mí?.

 

Cuando la bruja le hizo aquella pregunta, la Lupian camina hacia un árbol cercano y se recuesta de espalda sobre este.

 

—Desde hace mucho tiempo, mi clan el “colmillo de acero”, ha juzgado a las personas por cómo son en su manera de ser y no por lo que son en mera apariencia -Dice la Lupian —Es tan sencillo criticar a otros, menosprécialos e incluso odiarlos solo por su aspecto o por prejuicios personales, sin siquiera tomarse la más mínima molestia de saber cómo es esa persona juzgada en el interior -relata Riha —Si alguien es una persona que actúa en el bien, ¿debe ser juzgado por su imagen?, ¿por su estatus social?, ¿por su forma de pensar o creencia?, la respuesta… ¡¡NO!!.

 

La bruja siente a través del mana de la Lupian una mezcla de resentimiento y rabia cuando pronuncio con intenso volumen aquel “¡¡NO!!”, esas emociones negativas desaparecen a los pocos segundos.

 

—Mi clan conoce muy bien ese sentimiento, ser juzgado a pesar de que no has hecho nada malo, por perjuicios nacidos de un superficial pensamiento, del menosprecio concebido de un odio cegado y que te sentencia por lo que eres en el exterior, ignorando aquello que eres en el interior, aquello que te moldea para “bien” o “mal” -Cuenta la loba haciendo pausa unos leves segundos —Mis padres me criaron para actuar en base al “bien”, cosas como asesinar indiscriminadamente, robar o herir guiados por la malicia, no es la forma en que hacemos en mi clan, por supuesto, eso no significa que no haya Lupian que se inclinen por “ese mal camino”, pero no soy como ellos, obro y actuó bajo un sentido común que se incline a un alineamiento “bueno”.

 

La bruja estaba sin habla, entendía el punto de lo que la semihumana estaba explicando con aquella alocución, pero no respondía aquella cuestión de porque sentía desprecio hacia ella.

 

—Entonces, ¿por qué me “juzgas”?.

 

Riza volvió a plantearme la misma interrogante con énfasis a las palabras de la Lupian, a lo que Riha luego de oírle, se pone a reír unos momentos y luego procede a seguir con sus palabras.

 

—Hace cinco años, por imprudencia propia, escape de mi hogar para explorar el peligroso mundo exterior, llegué a un pueblo azolado por no-muertos casi indestructibles y conocí a un niño humano que en medio de toda la conmoción, actuó con valentía y por “bien”, ese niño fue…

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—Rozuel… -La bruja completo la oración de la semihumana.

 

—Si, fue la primera vez que nos encontramos, atesoro bastante ese recuerdo.

 

La semihumana se pone de pie, con los rostros de las dos mirándose de frente nuevamente, cuando ella hablaba de la primera vez que conoció a Rozuel, expresaba un sentimiento de dicha, pero cuando se puso de pie y sus ojos se clavaron hacia la cara de Riza, adopta una expresión seria y carente de felicidad.

 

—Tú… que naciste en la misma tierra, en el mismo pueblo y tan cerca de él, y a pesar de ello, lo menospreciaste desde la primera vez que lo viste -Afirma Riha.

 

Entonces los ojos de la bruja se entreabren con gran notoriedad, abrumada por la declaración de la loba, porque fue con esa misma oración que comprendió entonces la “razón” por la que ella le “juzgaba”. La propia Riza hizo un rápido repaso en sus recuerdos, todos en torno a aquella “primera vez” cuando conoció a ese “sangre de bruja”.

 

No quería volver a esos días, no quería saber nada de ella en aquellos tiempos, pero no podía negar la realidad, Riza en aquel entonces miro con menosprecio al “sangre de bruja”, lo odio e incluso llego al punto de traspasar aquella aversión personal a lo físico.

 

—Lo insultaste, lo repudiaste e incluso… llegaste a herirle con intenciones asesinas, ¡TÚ… querías matar a alguien de tu mismo pueblo!, ¡de tu propio… “clan”! -Cuando más la Lupian se lo recordaba su tono se tornaba iracundo.

 

La Lupian veía la perspectiva de un “hogar” como un “clan”, nadie en donde vivía la loba cometería tal acto sin que se llegara antes al fondo del asunto, pero Riha ya era consciente de la “niñez” de Rozuel Drayt que le fue contado por él mismo. Pese a que el propio Roz reconoce que su propio aquelarre le menosprecio y fueron unos años “desesperante”, al final termino perdonando a las personas de su hogar, pudiendo vivir actualmente en armonía con ellos.

 

La Lupian expresaba bastante decepción por aquellas personas que actuaron por “mal” en el Aquelarre Windaz, pero los tolero en parte por el “perdón” que Roz sentía con sinceridad hacia ellos. Sin embargo, ella veía con ojos desdeñoso a una persona en concreto de ese aquelarre, la figura que más dolor le ocasiono al propio Rozuel en ese pasado. Para la Lupian, aquella bruja, Riza Gramwind, representaba todo lo que más odiaba su clan.

 

—¡¡TÚ!!… -Le señala la Lupian con enorme desprecio —¡No mereces estar cerca de Rozuel!, ¡eres despreciable!, ¡casi le arrebatas su vida a pesar de que prácticamente nacieron en el mismo pueblo!, ¿¡y porque razón!?… por tus egoísta sentimientos prejuicios…

 

Cuando más la Lupian hablaba de ello, su odio se hacía más notorio en la “presencia” de su poder mágico, era un fuerte sentimiento de repulsión que sentía contra la bruja.

 

—Se que hice mal, no negare lo estúpida que fui de niña -Se excuso la bruja —¡Pero he cambiado!.

 

—Oh, ¿y que te motivo a “cambiar”?, que haya salvado tu insignificante vida -Expresa la Lupian —Jejeje… “cambias” tu percepción hacia él, porque “salvo” tu vida, ¿es acaso obligatorio salvar tu pellejo para que trates a otros de tu propio hogar con algo de decencia?.

 

—Era más joven e inmadura… no media mis acciones… no comprendía del todo mis viles actos.

 

—Por favor, déjate de pésimas excusas, sé que ustedes las brujas por la bendición de su dios, tienen una especie de “crecimiento” en el desarrollo de su “consciencia”, físicamente habrás sido una niña, pero en tu cabeza “mentalmente” doblabas en “edad de razonamiento” -Afirma la loba —¡Solo tenía 9 años cuando conocí a Rozuel por primera vez!, ¡y no tuve que hacerlo pasar por un jodido infierno en su niñez!, ¡tú en cambio que viviste prácticamente cerca de él!, ¡lo juzgaste, lo odiaste y para el colmo lo heriste casi matándolo!, ¡YO TE JUZGO A TI RIZA GRAMWIND POR LA MANERA DE SER DE AQUELLOS ACTOS!.

 

La bruja se sintió algo conmocionada por las palabras de la semihumana, pero recobra la compostura.

 

—¡Los errores de mis pasado son algo que no puedo borrar!, ¡pero los enmendare!, lo hare ahora que he regresado -Juro la bruja —Pero aun así… ¿¡quién te crees tú para decirme que no debo estar cerca de Rozuel!?, ¡tu no decimes por mí!, ¡no pienso retroceder ahora que finalmente he llegado hasta aquí!, no me harás cambiar de idea.

 

—¿Qué quien soy?, soy su “compañera” de aventura, mientras tu te “divertías” en esa academia, yo he podido luchar a su lado todo este tiempo -Dejo en claro la Lupian —Da igual las razones que te motivaron a “volver”, no me fio de ti, más en especial al sentir esa horrida “presencia” en ti.

 

La Lupian había notado las marcas negras del cuello de Riza, la bruja luchaba por intentar contener aquel fenómeno de índole mágico que quería manifestarse contra su voluntad.

 

—Los observe desde que llegaron en esa carreta, vi cómo te alejabas del resto para venir hasta aquí completamente sola, no querías que nadie te viera, no querías que nadie te descubriera, escondes algo siniestro y eso me da aún más motivos suficientes para desconfiar de ti -Argumento Riha —¿Rozuel lo sabe?, je… es obvio que no le has dicho nada, regresas luego de afirmar que has “cambiado” y ya le escondes secretos bastante sospechosos.

 

La bruja quería mantener el secreto de aquellas marcas incluso de la semihumana que le tomo por sorpresa, su reacción fue de perplejidad al descubrir que ella misma le ha estado observando y siguiendo desde que bajo de la carreta con los demás.

 

—No te obligare a que me digas que escondes o a forzarte para que se lo digas a Roz, pero te dejare una cosa bien en claro, si intentas algo contra él, si tus “secretos” llegan a causarle problemas o si algo llegara a pasarle por tu culpa, entonces… -Advierte la Lupian mientras mantenía su mirada fija en la bruja, tomando una de las pistolas Beretta 92 de su funda para apuntar en su cara a Riza —Te matare, YO MISMA.

 

La honesta declaración de la semihumana es acompañada de una mirada que expresaba una frialdad desdeñosa, la bruja al tener aquella arma apuntándole tan de cerca, experimento en ese breve lapso malos recuerdos de su pasado, ya había tenido un arma similar apuntando a su rostro, solo que en aquel entonces quien la sostenía era “él” en aquella ocasión.

 

—Puedo sentir tus sinceros deseos de matarme, si tanto lo anhelas en el fondo de tu ser, ¿por qué no lo haces de una vez? -La bruja le confronto con el arrimar de su frente al cañón del arma.

 

—Si, realmente QUISIERA hacerlo, pero… -Expresa Riha para luego bajar el arma y volverla a guardar en su funda —Él me CONFIÓ sus creaciones, y no las usare para satisfacer cuestiones personales, me jure a mi misma convertirme en el ACERO que proteja su espalda y permanece a su lado hasta mi ÚLTIMO ALIENTO, por esa razón, no te matare porque lo desee, solo lo hare si te conviertes en una amenaza, ya ocurrió una vez que una bruja de su propio aquelarre le TRAICIONO, y no dejare que vuelva a repetirse.

 

Luego de haber dejado en claro sus intenciones, de haber expresado lo que sentía Riha hacia la bruja, ya no tenia motivos para permanecer allí, se da vuelta y se retira para dejar a Riza a solas. La propia Gramwind menor se sentía frustrada, pero no tenias las palabras correctas para expresar aquel arrepentimiento que sentía en su interior por los actos pasado contra el sangre de bruja. Ella quería demostrarlo con sus acciones.

 

Las marcas negras con apariencia de espinas comienzan a reaccionar ante un brillo oscuro, la bruja no podía resistirlo por más tiempo y de su cuerpo desata poder mágico, aquellas marcas se extienden como una serie de tentáculos que tocan el suelo y se convierten en un círculo mágico que se manifiesta bajo los pies de Riza, todo su cuerpo desaparece en pequeñas partículas.

 

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Vuelve a reaparecer en un extenso sitio de tierra infértil y muerta, de un cielo y alrededores teñidos de oscuridad, pero destacaba la única cosa presente allí, una inmensa jaula de cristal de naturaleza mágica con una altura que alcanzaba los 15 metros, en su interior encerraba a una criatura del cual solo podía verse con aspecto sombrío, de penetrantes ojos rojos y unos notables cuernos de ciervo.

 

La monstruosidad encerrada en su interior se movía y gruñía, aquello tenia un hocico como una bestia, con cada exhalación que hacia deleitaba un aliento rojo de su boca y su poder mágico perceptible sensorialmente era incalculable. De repente otras muchachas hacen acto de presencia, situándose en cada lado de la jaula como representando a los puntos cardinales.

 

—Ya es hora de realizar nuevamente el RITUAL -Una voz hablo resonando en todo el lugar.

 

Sobre lo alto la jaula flotaba una mujer de cabello negro cuyas vestimentas estaban hechas de hojas negras que recubrían sus piernas hasta el cuello, con solo sus brazos y cabeza al descubierto, sus ojos yacían tapado por una tela negra y sobre su cabeza tenia un par de cuernos de ciervo. Aquella enigmática mujer fue quien salvo a Riza en un momento crítico de muerte, pero a consecuencia hizo que aceptara para formar parte de “el Pacto de Thysia”.

 

—Que comience el RITUAL.

 

Bajo la orden de la mujer de cuernos de ciervo, cada una de las mujeres identificadas como brujas, hacen un pequeño corte en la palma de su mano derecha y con ella hacen contacto con la jaula, comenzando a verter su poder mágico en este. Riza Gramwind quien ya conoció esta rutina porque no era su primera vez, replico en perfecta sincronización dicho acto al igual que el resto de las brujas.

 

—«Este es el Pacto que acepte para continuar con vida y volver a su lado» -Declaro la bruja en sus pensamientos —«Y no me arrepiento de haber tomado esta decisión».

 

Continuara…

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