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Metalord Revolution 283 LA FE DE UN DIOS

Modo noche

PERSPECTIVA: Rozuel Drayt

 

Adil había entrado en una especie de trance hipnótico con el papiro de oro “aliento de los reyes”, incluso al punto de tomar el objeto de las manos de Arpue, la magia en dicho artefacto empezó a manifestarse con más intensidad, eso me alarmo y actúe de inmediato.

 

—¡Adil suéltalo! -Le pedí a Adil, pero no reaccionaba.

 

Corrí hacia él y tomé el papiro con intención de quitárselos, entonces una luz me ciega y siento como si mi cuerpo fuera levantado por los aires a una locura de altura.

 

—«¿¡Qué demonios está ocurriendo!?».

 

En mis pensamientos me temía lo peor, cuando mi vista se recupera me veo en un escenario que anteriormente ya había visitado, este tenía un cielo surrealista totalmente purpura, un suelo arenoso rodeado de abundante vegetación, el lago en el centro era un oasis, en esa misma se encontraba una palmera situada en medio sobre el agua, sus hojas eran de color purpura.

 

Y allí le vi entonces, en frente de aquella palmera única, encima de una cama de púas que flotaba sobre el agua, aquel hombre con sus manos juntas y ojos cerrados en señal de meditación. De un cuerpo tonificado, cabello como barba de color blanco, vestía únicamente un largo pantalón, sus pies estaban descalzo y sobre su frente denotaba un punto purpura. Aquel individuo era el propio Erha, el dios de los Qusatjiat.

 

Me sorprendí al ver que me encontraba nuevamente en su plano, pero no era el único, a solo escasos metros de mi posición se hallaba el propio Adil allí mismo de pie, con un rostro que denotaba una vasta perplejidad. Le hablo, pero no reacciona a mis palabras, me acerco a él y cuando intento tomarle del hombro, solo le atravieso, no podía hacer contacto físico con él, parece que Adil no podía verme ni escucharme, prácticamente era un fantasma para el hombre Qusatjiat en este plano.

 

—«Puedo escuchar y ver a Adil, pero no tocarle, sin embargo, él no percibe mi presencia en absoluto aquí, ¿a qué se debe todo esto?» -Me plantee con inquietud en mi mente.

 

Los ojos de Erha se abren revelando ser completamente en blancos, carentes de pupilas y solo era de un color exacto, era igual que aquella vez tuve mi primer encuentro con él.

 

—«No creo que se atreva a hacerle una broma como la que me hizo a alguien de su propia tribu, ¿verdad?» -Pensé con más dudas e inquietud aún.

 

—Bienvenido, Adil Salah Ayub -Le saludo Erha con el tono de dos voces resaltando en su habla —Asumo que conoces mi identidad, ¿no es así?.

 

El propio Adil seguía aun boquiabierto del shock, y no era para menos, estaba en presencia de su propio dios en persona, era imposible que pensara que se tratara de un sueño, la sensación de realidad que experimentaba le confirmaba que aquello era 100% autentico.

 

—Erha… -Pronuncio el nombre de su deidad.

 

—Tu llegada a este reino es una excepción, los Qusatjiat solo pueden llegar a este plano una vez que han muerto y son enviados aquí para su descanso eterno -Afirmo Erha.

 

—Entonces… ¿no he muerto?, ¿por qué he sido invocado?.

 

—La razón de tu llegada es especial, ligada a una responsabilidad que te has impuesto tu mismo, pero que no lo recuerdas por elección propia, hasta sino llegado el momento.

 

—¿” responsabilidad?”, ¿”llegado el momento”?, no lo entiendo… mi cabeza… ¡duele!.

 

Las expresiones de Adil denotaban malestar y confusión, ponía sus manos en su cabeza como si experimentara una jaqueca de inmenso dolor, ¿estaba sintiendo alguna clase de recuerdo bloqueado?.

 

—Mi cabeza, ¿qué me sucede?, duele y se siente… que falta algo, pero no se que es o de que se trata.

 

—No lo RECUERDAS, porque TU MISMO sellaste esos recuerdos mágicamente.

 

Tal revelación deja al propio líder rebelde con más caos en su cabeza, aquella afirmación de que sello recuerdos en sí mismo con magia, ¿pero con que propósito?, si los recuerdos actuaran como información, sellarlos para olvidarlo seria como una forma para ocultarla, al menos esa fue mi deducción.

 

—«¿Pero que “valiosa información” llevaría al propio Adil a sellarse la memoria?».

 

Erha choca sus manos y al abrirlas el papiro de oro “aliento de los reyes” se manifiesta flotando sobre sus palmas, aquel objeto levita hasta llegar a las manos del hombre Qusatjiat. Luego sobre una de las manos de Adil surge una pluma hecha de plata, aquella tenía como propósito el escribir sobre el pergamino, fue de esa manera que Arpue la uso la última vez.

 

—Ábrelo.

 

Con la petición de su dios, Adil abre aquel papiro de oro, este a pesar de estar hecho de un material de metal, sus propiedades al abrirse se vuelven como de papel, su interior yace vacío de palabras algunas como la ultima vez, con la pluma de plata el propósito que tenia era escribir en este, pero el líder rebelde no tenia la menor idea de que escribir en este.

 

—¿Qué debo hacer ahora?, si el propósito es que escriba, siento decir que nunca aprendí a escribir.

 

—Jeje, no es necesario que sepas escribir, se manifestara por cuenta propia.

 

La mano que sostenía la pluma de plata comienza a moverse, el propio Adil se sorprende y admite que no lo hace por voluntad propia, este se mueve por su cuenta y comienza a escribir en el pergamino de oro, al formarse unas letras estas se manifiestan fuera del objeto en forma de energía mágica.

 

La energía se canaliza en el propio aire y comienza a alterar el escenario, soy transportado junto a Adil a lo que parecía un salón de finos y elegante decoración que solo un noble podría darse. Allí mismo se encontraba un hombre barbudo de grueso turbante blanco y vestido con una prenda roja de fina seda abotonada por delante, de mangas, le llegaba a los tobillos y utilizaba una faja en dicha ropa. En sus manos aquel hombre llevaba el papiro de oro “aliento de los reyes”.

 

Pero no era el único, otro hombre aparece en escena en ese mismo salón, era Adil, ahora había dos de ellos allí, pero en evidencia uno era real y el otro una mera… ¿ilusión?, aquellas dos figuras no parecían tener idea de mi presencia y la del Adil autentico.

 

—Qué puedo hacer por usted mi sultán, Muaqhad Al-dub II Kalize -El Adil “ilusorio” hablo.

 

—Por favor Adil, deja las formalidades a un lado mientras estemos charlando en privado, esos años de amistad no son en vano mi preciado amigo -Expresa el hombre quien es revelado como un sultán.

 

—Jajaja, lo sé, solo trataba de tomarte un poco el pelo.

 

—Jeje, que atrevido, me alegro que ningún Azim Alnabil lo oyera, sus sentidos del humor son bastante… ilustres y aburridos, siendo sincero, pero DEMASIADO aburrido, bueno Aqrame Shatuuel es una excepción.

 

—No pueden evitarlo, eres el sultán, la mayoría prefiere mantener la etiqueta de su estatus por respeto y temen que una broma sea tomada de mal gusto y…

 

—Si, ya lo sé, nadie quiere “perder la cabeza” por un mal chiste, que ridículo, ¿porque mataría a nobles solo por una broma absurda?, eso perjudicaría bastante al reino, y mi orgullo esta por debajo de la seguridad y bienestar de Quíatar.

 

Los dos hombres charlan con confianza, sin tomar en cuentas las etiquetas sociales entre ellos, un hombre de la tribu Qusatjiat y el mismismo regente de todo un reino, bromeaban, charlaban con un vaso de alcohol en la mano y reían como dos personas ordinarias cualquiera.

 

—La razón por la que te he llamado Adil es que FINALMENTE concluirá conmigo, todo este deber que inicio con mis antepasados y comenzó con el sultán Muahjadat Barhte Kalize, terminara conmigo -Afirma Muaqhad —De esa manera mis hijos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos, ya no tendrán que continuar con aquella obligación, por mis antepasados, esto culminara conmigo y necesito tu ayuda, Adil, cuando el momento se acerque, ¿sabes lo que hay que hacer?, no es así.

 

—Lo se perfectamente, yo mismo me he ofrecido voluntario.

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—Eres el único Qusatjiat que es “compatible” con el hechizo, solo contigo, podrá completarse.

 

—No te fallare amigo mío, y la noble tarea de tus ancestros no será en vano, prometo con mi vida lo culminare.

 

Todo el escenario desaparece y se regresa al plano de Erha con el mismo dios allí mismo, luego una luz surge del pergamino dorado y adquiere la forma de una flecha de energía que flota en el aire y acto seguido se clava en la frente de Adil. Mi reacción casi me lleva a correr hacia su posición, pero noto que la flecha de energía no ha herido a Adil, no le produjo una lesión física, luego esta desaparece y el propio Qusatjiat poniendo una mano en su cabeza pronuncia unas palabras con un rostro anonado.

 

—Lo recuerdo TODO.

 

—El sultán Muaqhad ha concluido con su deber, como también sus antepasados, depende de ti concluir el resto, pero es tu elección, ¿lo harás?.

 

—Lo hare, PROMETÍ que lo haría, por mi amigo que en paz descanse, por mi gente y por Vizario.

 

El papiro y la pluma desaparecen al instante, luego el cuerpo de Adil comienza a desaparecer también.

 

—Tu memoria ha regresado y has aceptado finalizar aquella labor que ha llevado siglos en prepararse, es hora de regresar a tu plano, Adil Salah Ayub, gracias…. tu sacrificio, no será olvidado JAMÁS.

 

—Gracias a usted, por permitirme volver a recuperar estos recuerdos importantes, ahora cumpliré con mi destino.

 

El hombre Qusatjiat desaparece por completo, quedando en este plano tanto yo como el propio dios, dicha deidad lleva una de sus manos a sus ojos, con el cual se cubre, acto seguido, al retirar dicha mano, sobre sus mismos ojos reaparecen sus pupilas.

 

—Ah, siento haberte hecho a un lado por un buen rato, era una conversación de crucial importancia que debía tener, hice que Adil no pudiera verte porque seguro eso le generaría bastantes incógnitas, mejor que este encuentro quede entre nosotros como el anterior, jajaja…

 

Erha deja a un lado aquella faceta seria, tornando su forma de hablar de una manera expresiva y social.

 

—Creo que llegue a este plano por accidente -Asegure.

 

—Si, lo sé, pero es un gustazo volver a verte chico, oh debería decir “el héroe ghrayb, salvador de Quíatar y terror de los tiranos obesos” -El propio Erha hizo aquella declaración con un tono bromista.

 

—Casi por un momento pensé que ibas a hacerle una broma Adil, que bueno que no se te ocurrió.

 

—Oye, me gustan las bromas, pero tengo que mantener una “imagen” también, ya sabes… protocolos aburridos de dioses, bla bla bla… cielos, a veces me aburro aquí solo.

 

—¿Acaso no descansan las almas de los Qusatjiat en este plano?, ¿no interactúas con ellos?.

 

—Lo hago, pero imagina que lo hiciera a todas horas, aunque les parezca un “honor” que este en su presencia, siento que seria como molestarlos, a veces les doy su espacio y yo, vengo aquí a meditar solito… o a recibir inusuales visitas.

 

—¿Cuántas visitas has tenido desde nuestro anterior encuentro?.

 

—Serian un total de… dos, Adil y nuevamente tú, ¡jaja!, me agradaban las visitas.

 

El propio Erha expresa ser alguien formal cuando se trata de recibir a las almas de los Qusatjiat recién llegados a su plano, tal parece que sus “residentes” se encuentran en otra parte de este plano, allí yacen cada Qusatjiat que ha muerto en el plano terrenal, independiente de que sus muertes sean trágicas o tranquilas, ellos siempre encontraran su camino al lado de su deidad.

 

—¿Sabes?, hecho de menos a Astado, ¡es un gran tipo! -Opina Erha.

 

—Lo sé, me contaste que tuviste un encuentro con él, si fue posible una vez, debería poderse de nuevo, ¿no es así?.

 

—Para que ocurra deberían haber una interacción numerosa entre las brujas y los Qusatjiat en un sitio afinado a uno de los dos y que sea compatible para permitir que nuestras “existencias” puedan comunicarse entre nuestros propios planos, y como ambos grupos viven muy lejos, es BASTANTE difícil de que se dé tal situación, aquel anterior suceso fue un golpe de suerte inesperado -Asegura el dios —Si hubiera una forma de que Quíatar se conectara socialmente, y pudieran recibir a gente de otras tierras sin miedo, quien sabe… puede darse el caso de conocer a otras deidades, a saber cuantos dioses hay en el mundo, si pude interactuar con Astado, ¿por qué no podría con otros?.

 

De modo que Astado fue el primero y hasta ahora el único ser divino con el que el propio Erha ha tenido un encuentro, no es de extrañar que le heche de menos, poder entablar una conservación con un ser como él, tener un amigo de su tipo. Los Qusatjiat deben ser como su familia, por eso conocer a otra deidad era algo inusual y hacer una amistad como tal, era algo que este dios apreciaba. Y debido a la dificultad de que extranjeros de otros continentes o reinos muy lejanos se asienten a Quíatar, complicaba que se presentara la oportunidad de otro “encuentro entre deidades”.

 

—Algún día quizás será posible -Asegure.

 

—Lo sé, por eso creo firmemente que quizás… tú serás quien traiga un drástico cambio a este mundo, para bien o para mal, veo en ti, Rozuel Drayt, un rol importante que trascenderá a toda Avalia -Declaro el propio dios de los Qusatjiat.

 

—¿En serio?, ¿no le das a mis hombros demasiada confianza para cargar?, soy un Trotamundos, han habido cientos como yo, ¿qué me hace diferente del resto?.

 

—Porque tengo Fe en ti, “Metalord” -Exclamo Erha con el levantar de sus brazos —Tus acciones en Quíatar tuvieron su impacto en todo el reino, piensa en ello como un ejemplo, y no olvides las decisiones que has tomado en tu continente natal, ¿no tuvieron su propia repercusión?, todas sus consecuencias significarán un cambio de pequeño o mayor magnitud.

 

Si tuviera que añadir la razón por la que destacaría bastante, seria por el hecho de que aun no he conocido a otro Trotamundos que tuvieran la cualidad de exportar tecnología del mundo natal a Avalia, pese a estar consciente de un fenómeno misterioso que transporta objetos materiales de mi mundo de origen a este. Se me viene a la mente Pirer, a pesar de ser una IAC (Inteligencia Artificial Consciente), era un objeto con voluntad propia que nada tenía que envidiarle a un Trotamundos en sí. Pero lo más alarmante era que se adapto a este mundo y consiguió replicar una forma de tecnología cibernética utilizando como base la tecnología mágica de gólem, y sin olvidar que pudo elaborar también un misil balístico de Navum.

 

Ciertamente los Trotamundos que podrían tener considerable influencia en este mundo al punto de poder trascender con sus acciones a un cambio radical, no son solo aquellos que tuviera a su disposición un gran poder, sino aquellos que sean capaces de modificar o alterar los principios que ya tiene establecido este mundo, como por ejemplo sus sociedades. Ya sea desde un enfoque ideológicamente o… tecnológicamente, ¿Erha lo habrá comprendido?, no parece ser el tipo de entidad que charla cotidianamente con seres de otro mundo.

 

—Quisiera continuar hablando contigo chico, pero… -Suspira Erha con cierto desánimo —Lamentablemente el tiempo que puedes estar aquí se está acabando, disfrute bastante esta charla, ¿qué tal un choque de puño de despedida?.

 

Sin moverse de su lugar, el brazo de Erha se estira sobrenaturalmente para exponer su puño cerca de mí con intención de que yo chocara mi puño con el suyo, un gesto que reconocía en uso de saludos y respeto, como también adoptado para ser de despedida entre conocidos.

 

—Seguro -Acepte chocando mi puño con el suyo —Un momento, en Avalia este gesto no he visto que exista y la única forma de que pudieras llegar a conocerlo sería… Erha, ¿cuánto viste de mis recuerdos?.

 

Cuando le hice aquella pregunta con un rostro serio y los brazos cruzados, el dios desvió la mirada, chocaba continuamente sus dedos índices y silbaba una melodía.

 

—Oh cielos, mira la hora, tengo… cosas… que lavar… si eso… cosas de dioses que lavar… -Se excusaba la deidad de este plano con sus brazos en la espalda y sin mirarme a los ojos.

 

Pronto mi cuerpo comienza a desaparecer de este plano hasta que todo se pone blanco, mi vista se recupera por completo y vuelvo a estar presente en aquel momento en que tome el papiro de oro. Tanto Adil como yo habíamos vuelto, el resto no parece haberse dado cuenta de los que los dos experimentamos, de hecho, ni el propio Adil sabe que estuve en ese plano.

 

Ahora que Adil lo recuerda todo, sin duda llevara a cabo aquella tarea que le fue encomendado por el anterior sultán y que este mismo trasciende del primero que fundo el reino de Quíatar. ¿De qué se trata aquel deber jurado que debe finalizar?, recuerdo que antes de irse del plano de Erha se despidió mencionando en sus últimas palabras “por mi amigo que en paz descanse, por mi gente y por Vizario”, y también se hizo la mención sobre un “hechizo”.

 

—«Vizario, fue el creador de la tribu Qusatjiat, ¿aquel deber primordial que Adil debe finalizar acaso recae sobre aquella figura mencionada?».

 

Continuara…

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