MTSR Capítulo 12 Subasta Anual I

Modo noche

Luego del intento de asesinato me acuartele en la casa, admito que la situación me causo miedo pero gracias a Nadja había asegurado mi supervivencia.  Tengo una idea más o menos  clara de quien orquesto el ataque en mi contra y más o menos entiendo sus motivos. En primer lugar los asesinos que contrataron no son del tipo del que cualquiera pueda contratar, se requiere una buena cantidad de dinero y contactos para hacerlo, así que descartamos a la gente del pueblo y a la baja nobleza. También había considerado a los empresarios, pero si fuesen ellos el señor Anderson seria a quien mandarían a matar. Entonces, debido a que soy un Duque nominativo, es decir que no tengo territorios ni acceso a las líneas de sucesión , descarto el motivo político y al mismo tiempo el económico, solo queda que haya ofendido a alguien y si pienso en eso, sin contar el ya fallecido tío de Victoria, solo me queda una persona: Sir Valer

Sir Valer es solo un caballero de poca monta, es el clásico nuevo noble que no conoce sus responsabilidades y abusa del poder cada vez que puede, por lo que averigüe se niega a pagar sus comidas, le pega a sus prostitutas y tiende a buscar pelea cada vez que puede, básicamente una basura. Y lamentablemente para mí, he abofeteado su cara más de una vez en el último tiempo, resumiendo: compre la mayoría de las cosas que él quería en la subasta, las cosas que Nadja trajo de la carpa misteriosa eran un encargo ilegal que él había hecho y él era el hombre con el cual tenían pensado casar a Victoria. Lamentablemente me entere de esto hace poco y no elabore medidas ¿Qué si él me preocupa? Pues no, el problema es su hermano, Charles vizconde de Aldean, si bien su rango de nobleza es inferior al mío, Charles posee un vasto y rico territorio, una riqueza envidiable y un carácter de mierda. Así que básicamente, este tipejo a través de su hermano contrato esos asesinos para impedirme participar en la subasta anual, ya sea asustándome o matándome, creo que pensar no es una de las habilidades del señor Valer.

Obviamente, bajo esta situación una persona normal no iría a la subasta y buscaría una forma de protegerse de los posibles ataques de este par de hermanos, pero miren, ya estoy sentado en mi palco con una buena cantidad de oro en los bolsillos esperando la subasta. Me acompaña Nadja, Victoria y Lowe usando su traje prototipo. Myrd se quedó en casa a modo de precaución.

A diferencia de las subastas normales del grupo Midas, en esta no hay un mercado previo y no se hace el depósito de 50 monedas, es de 100 monedas de oro. Así de exclusiva es esta cosa. El día de hoy no solo habrán productos del grupo Midas, también subastaran objetos traídos por comerciantes y aventureros, aumentando así la rareza y especulación de la subasta. Nuestro objetivo de hoy es comprar alguna propiedad, un par de esclavos del tipo administrativo o mágico, metales raros y por supuesto la recompensa de Nadja, la cual todos esperamos no sea un dragón.

Mientras comía pinchos de carnes junto a mis seguidores se dio inicio a la subasta, el primer grupo son obras de artes y similares así que no le presto mucha atención, hubo cosas bonitas pero inútiles y caras. Victoria varias se sorprendió al ver las obras de artes incitándome a comprar una u otra, pero la ignore.  El segundo lote eran artefactos y armas mágicas, el primer objeto era hermoso, era un artefacto que producía una pequeña cantidad de niebla a ras de piso, obviamente la compre para mi estudio. Luego de eso vinieron artefactos de diversas índoles de los cuales puje por varios pero no compre casi  ninguno, más que nada porque no es bueno ganar en todas las subastas. Al final termine con la máquina de niebla, un tridente que podía encogerse al tamaño de una daga, un set de armas exóticas no mágicas y un casco que brilla en la oscuridad que compre porque me pareció interesante.

Tras un breve descanso comenzó la subasta del tercer lote, objetos misceláneos y materiales raros. El primer objeto me dejo boquiabierto, era piel de dragón y no de esos seudo dragones que pululan por ahí, era piel de un dragón adulto real, suficiente para un traje o una armadura de cuero, era hermoso pero no puje, al final se fue por una moneda imperial de plata, el presupuesto de un territorio pequeño. Los siguientes objetos fueron igual de asombrosos pero solo pude adjudicarme dos, un trozo de Cobre de trueno, un metal cargado de electricidad usado en armas,  y una piedra de sangre palpitante, una piedra con la capacidad de almacenar hasta diez muestras distintas de sangre. Admito que compre la piedra solo por su valor romántico y su bajo precio. Cuando pensaba que la subasta de materiales había terminado sonaron unas trompetas, eso solo significaba un objeto realmente raro y especial y sí que lo era. Era solo un pequeño fragmento, no más grande que una uña, de Adamas.

Adamas, el metal de los dioses. Un metal tan duro, ligero y flexible que una armadura hecho de él te haría invencible en el campo de batalla, y ni hablar de las armas hechas de Adamas. Pero eso no es todo, solo una pequeña cantidad de Adamas multiplica cientos de veces las capacidades naturales de los metales  cuando se hace una aleación, volviéndolos elementos casi legendarios. Obviamente pujare por este metal. Apenas termino la descripción del metal comenzaron las pujas y en menos de un minuto llegamos a los 500 de oro, la mayoría de los asistentes queríamos ese metal y eso se notó en las pujas, justo cuando ofrecí 800 monedas de oro alguien grito un Imperial, básicamente una moneda de oro imperial, fue como un balde de agua fría para mí, si bien quería mucho el Adamas y podía seguir pujando por él, un Imperial era demasiado dinero incluso para las familias más ricas, aun cuando a Tenebrere le fuese bien era imposible que yo manejase esa cantidad de dinero, suspire y deje de pujar. A veces es mejor dejar ir lo que uno quiere a cambio de la seguridad a futuro. Al final, el Adamas se lo llevo alguien que pujo 8 Imperiales, una cantidad exorbitante.

De mal humor pedí más pinchos de carne, Victoria pensó que mi mal humor se debía a que había perdido la subasta e intento consolarme, por otra parte Lowe entendió que pasaba por mi cabeza, puso su mano de metal en mi hombro y solo sonrió amargamente. Nadja solo me miro y siguió comiendo carne.

Finalmente llego el lote de esclavos y criaturas, le diez monedas de oro a Nadja para que comprara lo que quisiera, además de la promesa de comprarle algo especial, odio cuando pone ojos de cachorro y me manipula. Los primeros cinco esclavos eran del tipo mujer hermosa, obviamente no compre ninguna, soy más del tipo practico que del tipo estético. Pero la sexta esclava capto mi atención, era una mujer joven de piel morena y cabellos verdosos, sus ojos eran de un verde profundo y habían tatuajes del mismo color grabado por todo su cuerpo, era una Silde. Las Silde son mujeres entrenadas desde pequeñas en los secretos de la magia, suelen venir de la sabana del sur y  rara vez se les ve en las ciudades imperiales. Mi instinto grito que debía comprarla, hice la primera puja, cinco monedas de oro y de ahí no se movió aun cuando el subastador intento motivar a la gente. Victoria me miro raro y dijo:

– ¿Ale, tanto quieres a esa anciana que pujaste de los primeros?

– ¿Anciana? Rápido Victoria, dime que ves.- Dije sorprendido

– Es una anciana de piel pálida y cabello cenizo, le falta el ojo izquierdo y un trozo de oreja. Para ser una bruja del sur no se ve muy sueña.

Entonces lo entendí, era mi falencia de mana actuando de nuevo, obviamente ella había usado una ilusión para esconder su verdadera apariencia, una ilusión verdaderamente fuerte como para engañar a los magos, era impresionante. Finalmente nadie más pujo y me adjudique a la falsa anciana. Después de ella mostraron otro grupo más de mujeres, luego vinieron los varones guapos, los cuales fueron inesperadamente bien recibidos, incluso uno fue vendido por 200 monedas de oro. Luego venían los lotes de esclavos, el primer lote fue un grupo de enanos, casi una aldea completa, al parecer su antiguo señor los había dado como pago de una deuda, es difícil ser un siervo. La puja comenzó en diez monedas de oro y el numero 332 los compro por esa cantidad, ese número se me hacía familiar pero no sabía él porque. Luego vino un grupo de siervos de buen ver, un grupo de criminales, otra aldea casi completa y varias cosas así. Aun así el numero 332 compro dos lotes más por el precio mínimo, una aldea de hombres bestia del tipo perro y un grupo de huérfanos. Ese 332 tenía un buen ojo, todas sus pujas se fueron por el precio mínimo.

Luego vinieron las criaturas, a Nadja no pareció interesarle ninguna o al menos eso pensé hasta que salió una criatura de lo más extraña, parecía una niña pequeña llena de arrugas, su piel era similar a la madera y sus ojos carecían de pupila. El anunciante dijo que era una dríada, sinceramente nunca había visto una así que no me quedo más que creerle, al verla Nadja me tomo del cuello y me exigió comprarla. La puja inicial fue de 20 monedas de oro, pero rápidamente escalo hasta las 200 monedas, mucha gente estaba pujando por su rareza más que por su utilidad, mientras que yo pujaba a causa de cierta jovencita que hacia berrinche en el suelo mientras decía “la quiero, la quiero”, respire profundo y conté mentalmente las monedas que había gastado este día, no habían sido muchas así que tenía un buen margen de acción, así que hice mi movimiento y puje 333 monedas de oro, el salón quedo en silencio, aunque no porque fuese una gran cifra sino por el numero en sí, los desconcentro solo unos segundos pero fueron los segundos que necesite para hacer la compra. Cierto joven lobo movía su cola a toda velocidad mientras bailaba cuando supo que esa dríade seria su premio.

Se vino un nuevo descanso, Nadja fue al baño mientras yo aproveche de pagar todo lo que había comprado, era de mal gusto dar propina en este tipo de eventos así que no lo hice. Pedí mas pinchos de carne, eran deliciosos, pediré unos para llevar para Ada, así los replicara y tendré pinchos de carnes infinitos. Mientras pensaba en eso, comenzó el ultimo lote de objetos, eran objetos que el Imperio había reclamado, ya fuesen por deuda, degradación o decapitación de su anterior dueño. Eran cosas diversas, desde objetos para el hogar hasta tierras y derechos de explotación. Mi objetivo era comprar la casa junto a la mía, hace poco descubrieron que el dueño era un espía y todas sus propiedades decomisadas, así que es hora de hacer crecer mi casa. Los primeros lotes fueron objetos, compre algunos libros y unas cosas que quería victoria debido a sus bajos precios , entonces salió el lote que estaba esperando, la puja inicial fue de 100 monedas de oro, por una casa en el barrio noble era algo barato, poca gente pujo así que me la pude llevar por doscientas monedas, una ganga. Luego de eso salieron otras cosas, casi ninguna interesante para mí, pero para los otros eran cosas valiosas y las peleas entre pujas se volvieron candentes, hasta que se llegó al objeto especial de esta subasta, la mansión Fellar, una hermosa mansión a solo media cuadra del palacio imperial, no tenía intención de pujar por ella, pero sé que la mayoría de los hoy están aquí quieren esa mansión. Mientras se desataba una guerra comencé a revisar los papeles del lote que compre, además de la casa junto a la mía el lote incluía un taller vacío en el barrio de los artesanos  y la ciudad abandonada de Obscuris ¿Ah?

 

 

 

 

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