Tu NovelasLigera
  • Inicio
  • Login
  • Biblioteca
    • Mujer como protagonista
  • Novelas Originales
  • Subir capitulos
    • Editar Capitulos
  • Mi panel
    • Marcadores
    • Subir Novela
    • Como subir novela
    • Panel y Crear Novela
    • Mis Novelas Guardadas
    • Editar Perfil
    • Logout
Buscar
  • Inicio
  • Login
  • Registrar Cuenta
  • Mis Marcadores
  • Biblioteca
  • Salir
Prev
Next

EN OTRO MUNDO - Capítulo 56 – Visita

  1. Home
  2. Novelas
  3. EN OTRO MUNDO
  4. Capítulo 56 – Visita
Prev
Next

Me asombró un poco que hoy hablará más conmigo, ahora conocía que él no tenía padres…

Paso un largo tiempo y él ya no parecía querer decir más, estaba oscureciendo tenía que regresar, y aunque ya no había tantas posibilidades de que lo descubrieran gracias a los trucos que Barton me había enseñado para no ser notada simplemente eso no significaba que podía quedarme demasiado tiempo.

— “Ya es tarde debo marcharme, estos días no podré venir a verte estaré algo ocupada” —me despedía acariciando su pequeña cabeza y aunque siempre parecía bastante sorprendido cuando lo hacía yo no le tomaba demasiada importancia pues era algo nostálgico hacer ese simple gesto que siempre hacia con mi hermano.

Realmente era verdad, en estos días no podría venir a verlo puesto que recibiría la visita del príncipe Eiden y aunque ya habían pasado algunas semanas desde que se había celebrado el banquete de compromiso esto solo era el comienzo de una de las muchas visitas formales que tendría con él, que si fuera por mi desearía no verlo nunca.

Sentí el frío viento soplar, suspiré y mire el cielo, — es cierto pronto llegará el invierno —decía mientras caminaba alejándome junto a Barton de mi vieja casa.

 

….  ⊰❖⊱ ….

 

Cada vez que miraba la diminuta figura de Diago me recordaba a mi joven hermano y eso hacía que lo tratara involuntariamente como lo trataría a él, de igual manera también había comenzado a dejar de llamarlo “pequeño” desde que me había dicho como se llamaba y aunque en verdad me habría gustado seguir llamándolo de esa forma a él no le gustaba que lo llamáramos  de otro modo que no fuera por su nombre.

La mayoría de las veces siempre permanecía callado pero de vez en cuando lo veía replicar con Barton y eso me resultaba un poco gracioso ya que rompía totalmente con el aspecto serio que siempre mostraba, y si bien parecía ser un jovencito fuerte algunas veces lograba captar en él un rastro de profunda soledad en la mirada de sus misteriosos ojos azules, era la misma mirada que yo trataba de ocultar pues aun podía sentirme sola en este extraño mundo a pesar del apoyo y cuidados que había recibido de los demás, y en ese aspecto me seguía recordando un poco a mí.

Además de que transmitía una sensación de madurez que no correspondía para alguien de su corta edad y eso me hacía sentir un poco rara porque él si era un niño y no como lo que aparentaba ser yo, pensaba tratando de entender el inusual comportamiento del pequeño a la vez que daba vueltas sobre mi cama pues no podía conciliar el sueño.

 

….  ⊰❖⊱ ….

 

— Señorita Odelisse es un gusto volverla a ver —exclamaba el príncipe Eiden mientras me saludaba con un tono encantador.

El gusto es mío, me inclinaba cortésmente, enserio que no me acostumbraba a este tipo.

— “Lord, lady si me permiten quiero conversar hoy con su preciada hija” —comentaba Eiden saludando a mis “padres” y Amelia era toda sonrisa mientras asentía con gusto.

Yo solo la miraba admirada, tenía que aprender mucho de esta mujer ni una pizca de disgusto se sentía en su resplandeciente cara al mirarme junto al príncipe.

— “Por supuesto príncipe es un honor su visita” —le respondía educadamente Amelia.

— Gracias mi lady —le sonreía cortésmente Eiden.

Mi padre mientras tanto solo lo había saludado y vuelto a su despacho rápidamente.

— Los dejaré solos queridos, si gustan preparare la terraza para que tomen algo de té. ¡Divierte mi adorada niña! —hablaba Amelia acariciando el largo de mi cabello mientras se despedía demasiado sonriente.

Ugh… sentí escalofríos, excesivamente amable, trate de olvidar ese espantoso acto de hipocresía.

Además de que por la última pesadilla cada vez que veía a este tipo mi corazón se sentía pesado y comenzaba a doler aunque no tanto como antes, era cierto que él había sido alguien demasiado desagradable, tenía que cambiar eso para no tener el mismo futuro siendo degollada, me decía a misma tratando lo más posible de hacer contacto visual.

Igualmente acababa de tener una de las clases de Monic y moría de hambre pues esta vez no lo había hecho muy bien y no me había dado nada de comer así que solo deseaba ingerir algo, aunque solo era un pequeño pretexto que me imponía para no prestarle atención.

— Se ve un poco cansada ¿se encuentra bien? —preguntaba Eiden mirándome de forma extraña.

 “No solo tenía demasiada hambre que me comería una vaca“, pensaba sarcásticamente.

—Estoy bien —le respondía con una amable sonrisa.

— Me alegro —me miraba mientras nos dirigimos juntos a la terraza y nos sentábamos uno frente al otro mientras  permanecíamos en silencio esperando a que nos sirvieran el té.

Cuando nos servían, el dulce aroma del té y las galletas impregno inmediatamente el aire que mi estómago no pudo contenerse más y solo soltó un extraño sonido.

— Grrr…

— …

El príncipe solo me miró un poco disgustado pero tomo una enorme tarta y la puso sobre mi plato.

— Gracias hermano —no tuve más que sonreír más. 

— Eiden, solo dime Eiden —susurraba en tono cansado.

En ese momento no tenía ganas de ser adorable con este príncipe así que solo me limite a saciar mi hambre.

— Parece que mi prometida tenía demasiada hambre.

Asentí tímidamente.

— Lamento lo de la vez pasada, mis hermanos fueron groseros —se disculpaba de repente.

— Oh… no fue nada —casi no le prestaba atención y seguía comiendo mi tarta, mientras que el solo seguía hablando y yo solo pretendía escucharlo.

….  ⊰❖⊱ ….

No sabía que más decirle a esta pequeña niña sentada frente a mí, ella sería mi esposa pero aun no entendía las palabras de mi padre al decirme que no la tomara tan en serio.

Solo me quede observándola mientras devoraba las tartas, era algo fastidioso tener que tratar con ella, aunque era de una familia respetable y era la hijastra de mi tía ya eran suficientes las burlas de mis amigos y hermanos al tener que casarme con esta persona.

 No sé en que estaban pensando mis padres al aceptar que ella sea la princesa heredera pues ella seguía siendo la simple hija de una concubina muerta.

Mi tía ya había sido demasiado amable con aceptarla en su familia y ahora que mi prima no estaba la trataba aún más como una hija, era una niña demasiado afortunada para ser la simple hija de una amante.

No tenía siquiera la apariencia angelical de Giselle, además de que se veía que comía demasiado, aunque mirándola detenidamente su apariencia no era tan inaceptable.

….  ⊰❖⊱ ….

Satisfecha, pensaba con una mirada de alivio en mi cara.

— ¿Terminaste?

— Oh, sí lo siento tenía hambre —él sonrió amablemente pero podía ver su actuación, a juzgar por los recuerdos el solo me engañaría con su falsa sonrisa y fría amabilidad.

— Porque no damos un paseo —se levantaba acercándome su mano.

— Está bien.

Ya saciada mi hambre solo trate de parecer como siempre demasiado adorable a su alrededor, hablando dulcemente y siendo amable con él, pero aunque quería ganarme su “amistad” no podía, él era simplemente demasiado aburrido y me sentía extraña tratando de agradarle a alguien como él.

Había pensado que sería más sencillo y aunque tenía muchos temas de conversación no podía hablar de ellos a la ligera sin dejar que descubrieran que no era una niña tonta, un bonito adorno es lo que tenía que ser, suspire.

¿Debía seguir actuando con una ingenua inocencia? así como lo había hecho la heroína de esta historia… o ¿debía comportarme más tonta a su alrededor? creo que al final las dos cosas eran lo mismo, pensaba pesadamente sin encontrar otra opción.

No era como que él también hubiera estado muy interesado, pero por lo menos respondía a lo que le preguntaba y eso casi no sucedía en las memorias de Odelisse, aunque él se la pasó halagándose a sí mismo la mayor parte del tiempo era un buen avance.

Así pasaron tres largos días de insoportables visitas.

Al final no fue un avance tan malo puesto que aunque  ahora conocía que era el mejor tanto en espada como en magia, le gustaban los dulces y no le gustaban las cosas amargas, era el más fuerte de la academia real de Amantita obteniendo el primer lugar en casi todo y un largo etcétera de infinitas cosas innecesarias sobre él, me las había dicho por su propia iniciativa. La verdadera Odelisse aunque conocía la mayoría de estas cosas tuvo que haberlas investigado laboriosamente por su cuenta.

— Fue un honor haber venido a visitarla señorita —se despedía besando mi mano—. Antes de partir déjeme darle un obsequio —pronto uno de sus sirvientes le acerco una pequeña caja muy llamativa, pensé que me daría un collar o alguna joya valiosa pero mi vista cayo en decepción, solo eran unos guantes demasiado feos a decir verdad—. Se acerca el invierno, espero que los uses —expresaba brillantemente.

¿Para qué quiero esos horrendos guantes de ti si puedo conseguir unos mejores yo misma? me hubiera servido algo de valor así por lo menos Barton podría haberlo vendido, pero esto… pensé un poco desesperada.

— ¡Muchas gracias! lo atesoraré —respondía con una mirada llena de inocencia y felicidad mientras tomaba alegremente la caja con los guantes, ojala te vayas y nunca regreses.

— Si…, nos veremos luego —se despedía un tanto sorprendido.

….  ⊰❖⊱ ….

Al principio solo quería ilusionarla para que pensara que era algo bonito, no esperaba ese tipo de reacción por unos simples guantes que le había comprado de la más baja calidad no pensé que la pondrían tan “feliz”, una ligera sonrisa se asomó en las comisuras de mi boca, va a ser muy divertido jugar con ella.

Prev
Next

Comments for chapter "Capítulo 56 – Visita"

COMENTARIOS

  • DMCA
  • Politica de privacidad
  • Terminos de Servicio y Politica de privacidad
  • Login

© 2026 Tunovela All rights reserved