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EN OTRO MUNDO - Capítulo 62 - Capital

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Llegamos bastante rápido a la capital, aunque era de esperarse pues solo los aristócratas con gran riqueza poseían carruajes que podían volar de no ser así seriamos como las demás personas que no cuentan con uno y hubiéramos tardado dos días en llegar mientras que con el carruaje solo tardamos unas cuantas horas.

Caminábamos escoltados por algunos guardias así que llamábamos la atención pero no la necesaria, lo mejor de todo era que no todas las personas sabían que yo era la princesa heredera así que ni siquiera era notada solo miraban a mi padre y a Amelia que caminaba tomada de su brazo.

Todo eran luz y colores, las calles llenas de música y demasiada gente alrededor.

A la lejanía se podía observar el gigantesco palacio blanco que sobresalía en lo alto de los pequeños edificios y viviendas de alrededor.

Entramos a una exclusiva boutique y casi no había mucha gente pues no cualquiera se podría costear un vestido en esta tienda.

— Deme este, este y ese vestido —ordenaba Amelia a la dependienta del lugar sin importar el precio y solo escogiendo lo que le agradara.

— Empaque todo lo que le pida mi esposa —le pedía mi padre a la ocupada encargada que miraba alegremente todo lo que ordenaban los importantes clientes.

Yo solo observaba alrededor sin poder moverme lejos de ellos y sin poder pedir nada.

Eran demasiados vestidos, de los cuales solo me habían comprado uno y como era de esperarse de Amelia ni siquiera era bonito aunque esperaba que fuera presentable pues ni siquiera lo había visto.

Al terminar las compras nos retirábamos rápidamente de regreso pues a Amelia no le gustaba andar por las calles si no era para comprarse algo, los guardias mientras tanto venían detrás de nosotros cargando todas las cajas pesadas que habían adquirido.

— ¡Ladrón!, detengan a ese niño ladrón —gritaba un gordo señor agitado mientras trataba de perseguir al joven niño que aparentemente le había robado en tanto la multitud que se encontraba cerca solo se detenía a observar y cotillear.

— Asquerosos marginados —se podía escuchar.

A lo lejos yo podía mirar a ese pequeño niño de una edad parecida a la mía corriendo con todas su fuerzas mientras sostenía un trozo de pan y se escondía velozmente entre los callejones oscuros de la ciudad. Tanto escándalo por un simple pedazo de pan… ellos sí que eran algo…

— “Pero que horrible”, ¿cómo es posible que mi hermano permita que gente como esa siga viviendo en la ciudad? —comentaba con cara de disgusto Amelia.

—Tu hermano hace lo que puede querida, pero no puede desterrar a todas esas personas de un día a otro, solo ignóralos.

Las personas de las que hablaban eran marginados que habían perdido su hogar durante la guerra, principalmente heridos de batalla, ancianos, madres y huérfanos, muchos apenas y sobrevivían honradamente, a otros por otro lado no les iba nada bien y hacían todo lo que podían para poder sobrevivir ya fuere robar o asesinar por un poco de comida o plata.

Comparado con los otros territorios una esperanza era la capital donde se movía mejor el dinero y aunque seguía habiendo este tipo de personas con las mismas circunstancias era mejor que quedarse en sus lugares natales donde la situación era mucho peor para ellos.

Esa era la horrible decadencia en la cual habían sumido a aquellas personas y de la cual eran culpables la mayoría de los aristócratas pero sobre todo la corona real al no saber cómo manejar los problemas que dejaron las batallas y la guerra.

Aunque al final ni siquiera tratarían de ayudarlos pues para ellos era más fácil ignorarlos ya que siempre velarían primero por sus propios intereses y ayudarlos era un gasto innecesario que no valía la pena hacer, así que era mejor si no hablaban de esa gente tratando de olvidarlos como un montón de seres inservibles. Y si bien tenía que admitir que aunque en nuestro territorio las cosas no eran tan malas para ellos no eran muy diferentes pues también preferían mirar hacia otro lado como si esas personas no existieran.

Era así como la gente de este país les pagaba a aquellos que se quedaron atrás durante el conflicto y defendieron al imperio, escorias…, maldecía internamente a todos, sin embargo en este momento sin que yo lo quisiera indirectamente no era muy diferente de ellos.

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