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EN OTRO MUNDO - Capítulo 71 — Fiesta de cumpleaños II

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  4. Capítulo 71 — Fiesta de cumpleaños II
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En uno de los jardines del palacio.

— Princesa Lia, príncipe Filip “feliz cumpleaños” —me inclinaba cordialmente dándoles los regalos que había comprado junto con Barton.

— Gracias… —respondían al unísono ignorándome.

Si no tuviera otra opción ni siquiera hubiera asistido, pensaba un poco aburrida al mirar a estos mocosos, mientras me dirigía a tomar asiento a una de las mesas.

— Mi linda hija, espero que no causes molestias, tu padre me pidió que te comportaras a la altura, espera que las clases de etiqueta sigan dando frutos.

Odiosa mujer…

— ¿Quién la invito?

Susurraban un par de señoritas que pasaban a un lado de nosotras.

— Bueno no importa si te quedas sin socializar, solo diré que te sientes enferma —expresaba fríamente Amelia mientras se dirigía hacia donde se encontraba la reina y algunas de sus invitadas especiales.

— “Cómo todos saben, hoy celebramos el magnífico cumpleaños número diez de mis queridos príncipes” —hablaba cariñosamente la reina Carlisa—. Así que para mí es un gusto que todos hayan podido asistir hoy en este especial día, por favor disfruten.

— Qué acaso no sabe que no es bienvenida.

— No quiero estar en el lugar de los pobres príncipes, es muy lamentable que ella será en el futuro parte de la familia real.

Uff… no sé si sepan que puedo escucharlas, aunque tal vez ese sea el propósito…

Hablaban sin parar un grupo de niñas que se encontraban no muy lejos de mí, yo mientras tanto solo seguía  sentada sola en una de las mesas un tanto apartada de las demás.

Parece ser que tendré que soportar sentada este espectáculo.

Podía observar a mí alrededor bastantes niños y damas nobles, aunque ahora fue bastante sorprendente que los hijos de la casa Orlados estuvieran presentes, ellos casi no se dejaban ver y hasta ahora los que siempre habían estado cerca de los príncipes eran los hijos de la casa Munibe.

Todos parecían divertirse y las damas nobles que estaban cerca de la reina parecían disfrutar de su compañía.

— Espero que llegue pronto Eiden princesa Lia.

— Yo también, pero tenía que cumplir algunas labores importantes primero —contestaba la princesa.

— Bueno tal vez se está demorando más por qué no quiere encontrarse a su “querida” prometida.

Bueno no podía refutar lo que había dicho esa señorita, el príncipe no parecía importarle demasiado aunque ya no era tan frio hacia mí.

— Mírenla está sola —se reían entre ellas mientras se acercaban hacia mí la princesa y su sequito de moscas…

No es que me importara agradarle y socializar con estas “lindas señoritas”, simplemente ellas eran innecesarias al igual que la princesa, al que debía agradarle sobre todos era a Eiden y sus allegados.

— Querida Odelisse, los pendientes que me has regalado son tan hermosos —me mostraba el par de pendientes que hace unos momentos le había obsequiado.

— Gracias, los obtuve pensando especialmente en usted pues el color de sus ojos son muy parecidos a los de Eiden y así me fue fácil escogerlos —respondía con una hermosa sonrisa mientras la saludaba.

Un segundo después su mirada se oscureció y soltó los pendientes delicadamente en el césped.

Esta niña…

— ¡Oh no! “se me han caído y no los puedo ver”, por favor ¿no podrías recogerlos por mí?

— Oh mi princesa, vera no me he sentido muy bien ¿por qué no le pide ayuda a alguno de sus caballeros?

­— Pero yo quiero que tú me ayudes.

Risas.

— Princesa lo lamento pero en verdad no puedo.

Ella me miraba con sus enormes ojos verdes con una cara muy lamentable.

— Princesa parece ser que los rumores son ciertos ella no es muy amable con usted —la consolaban una pequeñas niñas.

¿Qué rumores…?

­— ¿No me ayudarás? es tu responsabilidad por ser la que me dio este hermoso regalo ¿no crees?

La observe sorprendida, estos molestos príncipes, en especial esta princesita siempre que tenían la oportunidad trataban de molestarme, pero esta vez al igual que Amelia su desprecio había sido demasiado evidente hacia mí y más aún enfrente de sus amigos.

—… Claro que lo haré princesa —me agache junto a sus pies tratando de buscar los pendientes pero el pasto era muy denso y no lograba verlos.

Pronto sentí un líquido fluir rápidamente por mi cabeza.

Mire hacia arriba instantáneamente, junto a la princesa estaba el príncipe Filip, este tenía una copa de jugo casi vacía en su mano.

— No estarías en este lugar si no fuera por Giselle y la familia de tu padre puesto que tu madre no era más que una simple concubina de dudosa procedencia —mencionaba con asco la princesa.

Mi cara se empezó a tornar oscura así que solo me quede observando el suelo, esta vez sí habían llegado demasiado lejos.

— Vámonos Lia —le decía el príncipe Filip.

— Claro hermano, aunque realmente me gusta ver esta vista —me observaba con una inocente sonrisa.

Me levante rápidamente estaba completamente empapada y aunque nadie había notado lo que había sucedido no podía crear un conflicto por esto con los príncipes, a nadie le importaría yo de todos modos.

Tuve que limpiarme con algunos pañuelos mientras permanecía sentada en aquel lugar, por lo menos mi vestido era de un color oscuro y no se notarían demasiado las manchas de jugo.

— Querida ¿qué haces ahí sola? Acércate —me llamaba la reina desde su lugar.

¿Ahora qué…? Suspiraba exhausta.

Los que no me habían prestado atención y los que ya me conocían pero me habían ignorado rápidamente tornaron su mirada hacia mí mientras me dirigía hacia ellas y tomaba asiento al lado de Amelia.

— Parece ser que mi querida hija no se sentía bien desde esta mañana, es por eso que permanecía apartada —hablaba amablemente Amelia tratando de dar una excusa a mi soledad.

— Oh linda, de ser así hubiera sido mejor que permanecieras en casa, tu salud es más importante, de cualquier modo si no te hubiera llamado su majestad ni siquiera te habríamos notado —comentaba dulcemente una bella mujer que se encontraba al otro lado de Amelia.

Esa mujer…, ella era Lady Shiall de la casa Orlados la otra gran familia al servicio de la corona, una buena amiga de la reina y de Amelia por supuesto pues ella era su mejor amiga.

— Es verdad, como futura reina su salud es lo más primordial, no es necesario que asista a eventos como este si no se encuentra bien —comentaban otras damas nobles.

Podía notar las sonrisas discretas en las caras de todas, inclusive de la reina que trataba de permanecer como si no la hubiera notado, todas a  excepción de lady Laura de la casa Munibe.

— Oh querida, espero que prestes más atención a tu salud la próxima vez, no me gustaría que te sucediera algo que nos pudiera afectar en un futuro —me miraba amablemente la reina.

Así que ya estaba empezando a mostrar sus verdaderos colores, pensé.

­— Entiendo, respondía algo tímida.

­— Por cierto ¿qué es esa mancha amarillenta sobre tu cuello? —señalaba Amelia mirándome dudosamente cuando…

— ¡Ahhhh!

Dejo de prestarme atención pues a lo lejos se empezaron escuchar algunos gritos.

Todas voltearon inmediatamente al mirar que se acercaba un pequeño señorito muy apresurado pidiendo ayuda.

 — “¿Qué es todo ese escándalo?” —se preguntaban todas.

— “¿Qué es lo que sucede?” —le preguntaba preocupada la reina.

— Por favor ayuden a la princesa —respondía agitado el pequeño señorito

Mientras tanto se acercaban rápidamente algunos niños amigos de los príncipes junto con el príncipe Filip sosteniendo a la joven princesa.

— “¡…!”

Todos se quedaron estupefactos al observar tal escena.

La princesa, ella tenía la cara tan hinchada como un espantoso sapo.

— ­“¿Princesa pero que ha pasado?” —exclamaban inquietos todos.

— ¡Llamen al médico real! —alzaba la voz la reina.

— Madre ¿qué ha pasado? —se acercaba preocupado el príncipe Eiden hacía su madre al ver tal alboroto a su llegada.

Mientras tanto entre todo el escándalo y las suplicas de la princesa pidiendo que dejarán de mirarla una ligera risilla se escapó de mi boca.

No muy lejos un apuesto jovencito me observaba con curiosidad.

— Madre parece ser que hoy tampoco tuve oportunidad de acercarme a ella  —le susurraba el joven niño a una joven dama.

— Descuida mi niño ya habrá tiempo.

 

El cumpleaños termino inesperadamente pronto.

….  ⊰❖⊱ ….

— No podían creer que ella fuera la princesa, nadie supo cómo es que pudo tener tal reacción alérgica —les contaba entre risas a mis dos doncellas.

— Pero ¿eso no fue muy arriesgado? —preguntaba Annie.

— No en realidad, le pregunte a Barton y ni siquiera él conocía que era esa planta.

No todo tenía por qué ser magia, por lo menos tenía un poco de conocimiento adquirido en la Tierra y un poco más acerca de este mundo, además había sido muy bueno guardar esa planta que era exactamente igual a la hiedra venenosa y que había encontrado en las afueras del pueblo.

Aunque era realmente extraño que nadie le hubiera prestado atención a esa planta durante todo este tiempo…

Al principio no quería usarla pero no podía dejar pasar lo que había dicho esa princesita.

De todos modos nadie hubiera notado cuando puse un poco del polvillo de esa planta en el vestido de esa tonta, aparte de que el exceso del polvillo seria limpiado por el viento no habría ninguna evidencia de que algo externo le provocó ese daño, pensaba confiada.

— Eso fue demasiado —comentaba desde fuera Barton mientras se acercaba lentamente.

— Lo ¿lamento? —respondía dudosamente.

— Pero fue divertido de ver —decía mientras estallaba en carcajadas.

— “…”

En realidad, a veces no entendía a Barton…

….  ⊰❖⊱ ….

— ¿Amo?

— Dime Nero

— ¿No se supone que es peligroso seguir interviniendo? ya fue demasiado arriesgado tomar el alma de esa señora que cuidaba a esa chica ¿no lo cree?

— Bueno es que con ella la historia no avanzaba y yo solo aceleré el proceso, aunque a excepción de eso no es como si la ayudara directamente, si así fuera ya nos habrían descubierto… —respondía un pequeño niño despreocupadamente.

— Tiene razón amo pero eso ¿no es lo mismo? sigue siendo ayuda…

— Nero, creo que no te has dado cuenta que yo solo estoy colocando las cartas, las personas que le pueden ser de utilidad pero sobre todo esa pequeña ya sabrán qué hacer con ellas.

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