Generación Z: El despertar - Capitulo 3
Prólogos: Charla
– Déjame preguntarte algo. – Dijo Ágata. – ¿Cómo pudiste ver a Ariel? –
…
– Lo sentí moverse. – Respondió después de pensarlo un poco, al recordar como sintió el flujo irregular en el movimiento de las sombras.
– Eres especial. – Dijo ella. – Al igual que yo.
– ¿Ariel también lo es? – Pregunto Daniel.
– No, él es un poco diferente, mucho si lo piensas en realidad. –
– Bueno, te escucho, supongo que tenemos un poco de tiempo. –
…
– Déjame partir con una historia. – Dijo ella,
– Antes, mucho antes del lenguaje entre humanos, existían seres nacidos de la energía que flotaba por el universo, no se sabe cuándo ni cómo, llegamos a lo que es hoy en día, pero a largo de la historia, ellos enviaron a sus a mascotas a la tierra en búsqueda de algo, estas mascotas son llamadas hoy en día como ángeles de y demonios.
Mucho antes de que nosotros naciéramos, estos seres recolectaban el alma de seres humanos, todos los seres vivos tiene la energía con la cual se formaron estos seres superiores, ellos necesitan esta energía para continuar viviendo, como para también formar nuevas mascotas.
Pasaron muchos y muchos años, y la humanidad comenzó a tener una inteligencia superior a las demás especies del planeta, según ellos por tener una mayor concentración de energía en nuestra alma, éramos capaces de evolucionar con mayor rapidez que cualquier ser viviente en este planeta.
Durante toda nuestra historia, ellos han acortado nuestra vida, enviado enfermedades, muertes y secuestros han sido causados por ellos, para poder tener nuestras almas, somos como un ganado. –
Daniel escuchaba atentamente cada palabra que salía por la boca de esa mujer.
– Ante esta constante masacre, la única raza capaz de evolucionar a un ritmo superior, lo hizo de nuevo, los humanos desarrollaron una respuesta contra los constantes asesinatos, lo que hoy en día se conoce como “el despertar”.
Una evolución en nuestro ADN, una modificación que era capaz de resaltar aspectos no conocidos por los humanos, fuimos capaces de utilizar la energía de nuestra alma, y al mismo tiempo, cuando una persona evolucionada muere, su alma se dispersa, es imposible para ellos cosecharla, a este evento se le llama “despertar”.
Daniel miraba los labios de Ágata moviéndose, tan mucha fluidez, incapaz de pasar una palabra por alto.
Entonces interrumpió.
– ¿Y tú dices que yo soy un evolucionado? –
– Si, pero aun no te has dado cuenta. – Continúo Ágata. – Quizás es porque no es algo perceptible físicamente, pero mis sentidos no se equivocan, yo puedo percibirlos. –
– Y entonces, ¿Cómo se cuál es mi poder? – Dijo Daniel.
– Está relacionado con el momento del despertar. – Respondió Ágata.
Habiendo escuchado a Ágata, la única duda que le quedaba a Daniel, era por supuesto, que cosa o que situación activa el despertar en los seres humanos.
– ¿Qué lo activa? –
Interesado pregunto Daniel.
– Un trauma.-
Ágata sabía que el despertar se ocasiona en un momento de tensión extrema, un evento inolvidable para la persona, suele ser extremadamente doloroso, incluso recordar esos momentos.
Continúo con la conversación Ágata.
– Es algo en tu pasado que no puedas olvidar, un evento que consideres como el peor de tu vida, quizás. Puede ser alguna muerte o algo por el estilo. – Nerviosa decía.
– Hay algo… – Dijo Daniel.
…
– Antes de ser un niño de la calle, yo tenía una familia – continuaba Daniel.
Así siguió Daniel contándole la historia a Ágata, mientras imágenes de la tragedia eran revividas en su mente, entonces casi llegando al final, Ágata se detuvo a pensar, y descubrió algo, era una pequeña intuición pero quería probarlo.
Tras terminar su historia Daniel guardo silencio, y espero mientras miraba a Ágata, ella se veía muy concentrada mirando fijamente a Daniel.
Pasaron unos segundos, y cuando Daniel esta dispuesto a preguntar qué pasaba, ella lanzo un puño que conecto directamente en su rostro.
Daniel se sacudió y agito tu cabeza hacia atrás por el fuerte golpe sin previo aviso, se cubrió la nariz mientras escurría sangre por sus dedos y dijo.
– ¿Pero qué mierda te pasa? –
– Perdón es que quería probar algo – Dijo Ágata – disculpa pero una pregunta –
– ¿Sentiste algo? –
Ágata miraba fijamente a Daniel.
– ¿Algo como qué? – Regañando entre dientes decía Daniel.
– Tú me dijiste que cuando tu mamá murió viste todo más lento, quizás tu despertar está relacionado con eso, pero no me encaja en cómo te vi en mis sueños, eras mucho más… rápido. – decía Ágata mientras miraba al vacío pensando.
– ¿Tú dices que algo así es mi despertar? – Preguntaba Daniel.
– Puede que sea el tiempo o algo parecido, pero la cosa es que tú en mis sueños te movías a la misma velocidad que los ángeles, y créeme que eso no es algo fácil de lograr, quizás es algo mas no lo puedo saber a simple vista. – Continuaba Ágata. – ¿Sentiste algo parecido a lo tu mamá cuando te pegue en la cara? –
– Aparte de dolor, nada – Respondió Daniel rápidamente – Quizás tengo súper velocidad o algo – Especulaba Daniel con tono de broma.
Mientras ellos seguían conversando, afuera Ariel montaba su guardia como de costumbre, exploraba la zona para identificar las zonas de alimento, baño y posibles cosas útiles, con sus sentidos sobre humanos, era fácil sentir cualquier movimiento varios metros de distancia lejos de él, pero en lo que más destacaba Ariel, era en su agudo oído.
Atento a su alrededor, Ariel escuchaba cuidadosamente las palabras de Daniel, cuando ellos dejaron de conversar, Ariel cruzo la puerta de la cual salió y dijo.
– Es el flujo – Retumbo su firme voz en la habitación.
Daniel y Ágata lo miraron apenas abrió la boca, esperando que continuara explicando su interrupción.
– ¿Cómo viste mi sombra dentro de esta habitación? – Pregunto Ariel.
– Solo vi un movimiento, luego me di cuenta que era tu silueta – Respondió un poco nervioso Daniel.
Lo que imponía ese hombre delante de él, era solamente un aura de muerte, casi como sentir un alfiler entrando en el ojo de solo mirarlo.
– Tu despertar está relacionado con el flujo del tiempo o el espacio. – Dijo Ariel.
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