La Guerra de las Flores - La Guerra de las Flores - Capítulo 5 - Entrenamiento original
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Capítulo 5 Entrenamiento original
Tras terminar de rondar por el campamento ya había empezado a anochecer, por lo que Drian se acercó a la zona designada para la repartición de los alimentos y tras una corta espera en una cola obtuvo su cena, que consistía en algo de sopa de cebolla, un trozo de pan, algo de carne seca y un par de piezas de fruta. El tamaño fue algo reducido para su gusto, pero bastaría para pasar el hambre de la noche.
Para cuando volvió a su tienda asignada, ni Avidya ni Nelo se encontraban presentes. Era posible que aún estuvieran comiendo, que se hubieran encontrado con algunos amigos o que siguieran explorando el campamento. Tampoco era asunto suyo.
Dudo unos momentos y se sentó en el suelo, a dos metros de su cama en un lugar despejado. Aprovechó la tranquilidad de la soledad y la noche para realizar una sesión de entrenamiento mágico empleando el [Templado de Festo]. Sus dudas provenían del hecho de que ahora no tenía una bañera que pudiera llenar con su agua mágica para reducir el estrés del entrenamiento en su cuerpo, tenía que volver a los inicios, cuando lo hacía sin apoyo externo.
Desde que había avanzado a mago de primer rango, el [Templado de Festo] necesitó un poco más de tiempo para poder llevar a cabo un ciclo completo. Su suposición era que ahora necesitaba “excavar más hondo” con tal de poder extraer las impurezas de su cuerpo, lo que resultaba en ese aumento de tiempo.
Hacer el entrenamiento sin el apoyo de su agua mágica le trajó un momento de nostalgia.
Un período de tiempo más tarde, Drian terminó su entrenamiento y se lavó rápidamente. Apenas minutos después de terminar, Nelo entró en la tienda mientras sostenía algunas cajas en sus brazos.
-Veo que no tuviste problema en conseguir las cajas adicionales para la cama – felicitó.
-A sido de lo más extraño -comentó Nelo. Se rascó la cabeza después de dejar las cajas en su lugar, formando una “cama” de mayor tamaño.
-¿En qué sentido?- preguntó Drian curioso.
-Inicialmente el responsable con el que hable, se negó a aprobar mi solicitud de obtener cajas adicionales – explicó – Estaba por rendirme, cuando de repente me preguntó de qué unidad era. Después de responderle, se rió y llamó a un asistente para que me diera las cajas que necesitaba – Nelo mostraba una clara falta de entendimiento ante el súbito cambio de actitud de la otra parte.
Drian tampoco lo encontró normal, pero tras unos momentos, una suposición le vino a la mente.
-¿Sabes como se llamaba el responsable?- quiso saber.
-Umm – Nelo indagó en su memoria, tratando de recordar – Creo que el asistente lo llamo… Marcos, Marquis..- murmuró intentando precisar.
-¿Marcus?- le sugirió.
-¡Si, eso era! – lo recordó claramente despues de escuchar el nombre correcto.
A continuación Drian no pudo sostenerse la risa, independientemente de lo que le doliera el cuerpo, se tumbó de espaldas en el suelo y rió a carcajada completa.
Aunque Nelo se quedó aún más desconcertado por la reacción de su compañero, no tardó en entender lo que sucedía.
-¿Lo conoces?- le preguntó a Drian.
Secándose las lágrimas de la risa, este le respondió.
-Si, es un buen amigo mío – asintió – Conociendolo, es posible que cuando se organizaron las unidades, estuviera atento en saber en cual estaría yo. Cuando le dijiste que eras de mi unidad, básicamente le dijiste que eras un compañero y por eso te ayudo un poco – le aclaró para que entendiera mejor lo sucedido.
A Nelo se le iluminó la mente. En un campamento como este, el conocer a alguien de los encargados de suministros podía resultar tremendamente útil.
Drian pudo imaginarse lo que pasaba por la mente de Nelo.
-Escucha, aunque Marcus y yo somos amigos, tenemos que intentar no pedirle nada – le avisó – Tanto él como nosotros nos podemos meter en problemas si se sabe que nos da cierto nivel de apoyo, por lo tanto no intentes usar este camino. Ahora solo eran unas cajas vacías y seguramente por ello no ha dudado en ayudarte. Creo que me entiendes -.
-No te preocupes, echar a perder algo así sería estúpido – Nelo comprendió que realmente no podía obtener lo que quisiera, pero si eran pequeños elementos de poca importancia, podría muy probablemente conseguir que Drian los obtuviera a largo plazo.
Solo ese beneficio ya valía la pena para evitar el riesgo.
-Hablaré con él cuando pueda, pero trata de no explicar esto a Avidya. Con que tu o yo consigamos lo necesario para toda la unidad, es suficiente. Tres personas son demasiadas para esto – pidió dando una mirada expresa.
Nelo entendió. Aunque no sabía porque a Drian no le caía bien Avidya desde el principio, estaba claro que no trataba de hacer esto al extremo.
Simplemente no quería que alguien que le caía mal, usará a su amigo.
Respetaba eso, así que no tuvo problema alguno para no mencionar el asunto. Solo esperaba que el tiempo limará las asperezas entre esos dos…
Después de todo, eran de la misma unidad y tendrían que depender entre sí por un tiempo, lo quisieran o no.
Nelo notó los movimientos rígidos de Drian.
-¿Acabas de realizar tu entrenamiento mágico?- dedujo.
-Si, terminé apenas un momento antes de que llegarás- le respondió con honestidad.
-Te entiendo, por la noche es el mejor momento. Todo es tranquilidad y algún que otro ronquido – asintió mientras reía un poco – ¿Te importa si también entrenó yo? -.
-Para nada – se levantó para hacer espacio y se sentó en su cama – ¿Cual es el método que usas? – inquirió.
-Yo entrenó usando la [Respiración de Mobi] – le contestó.
Drian no tenia ni idea de cual era.
-Es normal que no te suene, vienes de la Academia de las Llanuras. Allí no tienen muchos entrenamientos centrados en el Agua, pero es la situación opuesta en la Academia del Lago – le explicó – El entrenamiento que usó esta inspirado en una criatura llamada Ballena blanca de dos colas -.
Si dar más explicaciones, Nelo empezó su sesión de entrenamiento, por lo que Drian se tragó las preguntas que tenía con tal de no molestar. Nelo fue rápidamente envuelto por una burbuja llena de agua lechosa, cuya única imperfección era un pequeño agujero que se asomaba por la parte superior en algunas ocasiones.
Media hora más tarde, Avidya volvió a la tienda.
Sorprendido por el fenómeno que encontró, iba a preguntar a Drian hasta que este le indico con un dedo frente a los labios que guardará silencio. Señaló la bola de agua lechosa y a la cama de Nelo para dar a entender lo sucedido.
Avidya se mostró confundido un momento y entonces comprendió, sonriendo y sentándose en su propia cama, observó junto a Drian a Nelo. No había muchas oportunidades para ver el entrenamiento mágico de otros magos.