La Guerra de las Flores - La Guerra de las Flores - Capítulo 6 - Superior Natiel
- Home
- Novelas
- La Guerra de las Flores
- La Guerra de las Flores - Capítulo 6 - Superior Natiel
Capítulo 6 Superior Natiel
El tiempo fluyó con tranquilidad y Nelo terminó de entrenar. La agua lechosa se había oscurecido y se derramó en el suelo, donde la tierra la absorbió con rapidez. Nelo inspiró por aire con fuerza y exhaló despacio, antes de levantarse y estirar un poco los brazos.
-¿Terminaste?- preguntó primero Avidya.
Nelo no estaba sorprendido por su llegada, ya esperaba que para cuando terminara su sesión de entrenamiento mágico, el miembro restante de la unidad volviera a la tienda.
-Sí- confirmó con la voz algo ronca.
-¿También has hecho tu sesión?- preguntó girando su mirada a Drian, el cual asintió.
-Bueno, parece que tengo que ponerme al día – trató de bromear.
-¿Que entrenamiento usas tú?- quiso saber Drian.
-Mi entrenamiento se conoce como [Fulguración Solar] y requiere que sea de dia para poder practicarlo, así que hasta mañana no podré hacerlo- se excusó.
Drian no dudó de él, cuando estaba eligiendo su propio entrenamiento mágico, había visto entrenamientos que requieren condiciones similares, como que haya luna llena.
-¿Cual es tu entrenamiento?- le preguntó Nelo.
Todos habían dicho cual era, solo faltaba el.
-El mio es uno simple, es el [Templado de Festo]- le respondió.
Lo que no esperaba Drian era que la expresión de ambos cambiará a una de sorpresa y asombro, en ese orden. O eso creía, era complicado notar las expresiones de Nelo.
Ambos habían leído también de este entrenamiento mágico cuando estaban por elegir el suyo propio. Dado que era un entrenamiento no limitado por el tipo de afinidad elemental, se había incluido en todas las academias. El motivo por el cual ambos lo recordaba, era que se sorprendieron de lo duro que parecía, por eso había conservado un vago recuerdo de ello.
No esperaban conocer a alguien que lo practicará.
-¿Es tan duro como se describe?- preguntó Nelo.
-Es…algo difícil, pero soportable- Drian no tenía corazón para explicarles la experiencia de la primera vez que lo practico.
-¿No te causaba daños?- preguntó esta vez Avidya.
-Si sigo los ciclos de recuperación, no tengo problemas con ello- se limitó a decir.
Pasaron varios minutos hablando hasta que se percataron de lo tarde que era y todos se acostaron sobre las camas.
A la mañana siguiente, se levantaron cuando escucharon el aviso del campamento.
Drian no tuvo problemas en dormir. Nelo se cayó un par de veces de las cajas, pero tampoco pasó mala noche, aunque les pareció extraño que durmiera con la máscara puesta. El único que no estaba del todo bien era Avidya, que se había pasado la mitad de la noche dando vueltas en la “cama” con tal de encontrar una posición cómoda. Sin éxito obvio.
Se arreglaron y esperaron la llegada de su responsable, el mago de segundo rango Natiel.
Dado que su superior tenía varias unidades bajo su mando, no podían saber si serían los primeros o últimos en recibir su visita, por lo que solo pudieron esperar pacientemente.
Aproximadamente veinte minutos más tarde, un hombre de unos 35 años ingresó a la tienda.
-¿Avidya, Drian y Nelo?- preguntó sin perder el tiempo.
-Presente- respondieron los tres al unísono.
-Bien, soy Natiel. Seré vuestro superior y el encargado de daros las órdenes – su presentación fue breve y concisa.
El trió no pudo evitar observar con más atención a su superior.
Pelo amarillo pajizo suelto algo apagado, ojos oscuros cansados y bolsas moradas debajo de estos, tez rosada con una túnica verde y camisa amarillenta. No era demasiado más alto que Drian, pero no llegaba a la altura de Nelo. Era muy delgado, a todos les pasó por la cabeza el mismo pensamiento.
“Parece un espantapájaros” fue el primer consenso de la unidad recién formada.
-Estos son los detalles de vuestra primera orden- extendió la mano tendiendo un pergamino – Os encargais de escoltar un carro que transportará materiales para establecer un puesto de observación simple en un saliente a dos kilómetros y medio de aquí. Vuestro deber se limita a proteger la carga y la mano de obra, asegurándose que ninguna bestia o enemigo interrumpa la construcción. La duración de la orden es hasta esta tarde, cuando llegue allí el siguiente carro con más materiales y vuestros substitutos. Os permitó recoger misiones antes de la salida del campamento, si son ejecutadas después de que termine la orden y son en las cercanías de la zona designada. ¿Alguna pregunta?- la voz era carrasposa, no muy agradable de escuchar.
-Señor, ¿cuanto méritos nos aportará?- preguntó Avidya mientras cogia el pergamino extendido.
Natiel lo miró por un momento y se dio la vuelta, contestandole mientras se iba.
-Céntrate en cumplir la orden, los méritos llegarán eventualmente- fueron las últimas palabras que escucharon tras la cortina.
Los tres se quedaron sorprendidos por la vaga respuesta.
Pero teniendo la primera orden en mano, no estaban dispuestos a dar una mala impresión, por lo que Avidya desenrollo el pergamino rápidamente y todos miraron con atención su contenido.
Todo estaba allí. El nombre de la ubicación, información del personal detallada, recompensa, materiales que transportarán… incluso explicaba como podían comprobar que los substitutos que llegarán en su momento, fueran los auténticos.
La verdad es la información resultó ser muy útil para ellos. Al conocer el nombre de la ubicación, podían buscar misiones que compartieran el mismo lugar. La información del personal los ayudaría a poder mantener mejor un ojos sobre ellos y el listado de materiales permitiría revisar la carga cuando fuera necesario para asegurar que no faltará nada. La recompensa por el contrario, no daba información detallada, solo especificaba que recibirán méritos de bronce una vez terminada.
Esto desconcertó aún más al trío.
Hasta ahora, no importaba en qué tipo de misiones participaron, siempre se detallaba la cantidad de puntos o recursos que obtendrán una vez finalizada con éxito. La confusión fue mayor y más generalizada cuando al terminar de prepararse, se reunieron junto al tablón de misiones y observaron que el fenómeno se repetía en todas y cada una de ellas.
Las misiones detallaron el contenido, pero en la sección de recompensas solo decia que tipo de mérito se ganaría, ninguna específico la cantidad.
Solo podían guardarse sus dudas para cuando volvieran. Nadie quería retrasar el cumplimiento de su primera orden, por lo que las personas se limitaron a escoger misiones convenientes.
Los ojos de Drian recorrían las misiones colgadas, comprobando la ubicación una tras otra y solo deteniéndose cuando el nombre coincidia con el que estaba destinado. Había un total de tres misiones en los alrededores de su ubicación destinada.
Pero fue demasiado lento y dos de ellas fueron arrancadas con rapidez por sus dos compañeros de unidad. Entrando en pánico, Drian se apresuró en obtener la misión restante sin siquiera lograr dar un vistazo a su contenido. Solo cuando se apartó de la multitud, pudo ver que tipo de misión había aceptado.
[Reconocimiento del terreno]
-Descripción: Se sospecha que el enemigo ha cavado de forma furtiva, zanjas ocultas y establecido diferentes tipos de trampas en los alrededores de la zona designada.
-Objetivo: Verificación de seguridad. Se debe mapear con detalle la superficie especificada en la misión. En caso de localizar una anomalía, anotar sospecha o de existir posibilidad, destruirla.
-Prueba de misión: Mapa con anotaciones.
-Tipo de recompensa: Méritos de bronce. (Influye la fidelidad del mapa aportado)
Drian dejo ir un suspiro de alivio. Gracias a su magia de Tierra, no le suponia ningún reto verificar el terreno o destruir trampas. Lo único molesto es que la superficie era bastante grande para una sola persona…
Avidya y Nelo lograron reaccionar con más presteza que él y solo después de que las misiones fueran confirmadas, le contaron que tipo de misión escogieron.
-Mi misión es asistir en la construcción de puesto. Dado que poseo magia de Agua, podré tratar la madera para que sea más resistente al fuego – explicó Nelo.
Escuchándolo, Drian ya no estaba tan molesto. Era una misión que podría llevar a cabo, pero que no lo haría. Aunque también tenía afinidad con el Agua, no sabía cómo realizar ese tipo de tratamiento, ya que su contacto con la madera no iba más allá de una piezas para moldes que le pedía Vita. Tampoco tenía intención de revelar tener múltiples afinidades.
Cuando volvieron, necesitaba que le explicara como se hacia eso, solo le diría que era pura curiosidad. Quizás algún día lo encontraría útil.
-Mi misión es de exterminio. Hay una cueva al noroeste que podría contener algunas criaturas nocturnas molestas, así que para asegurar que no incordian a los vigilantes estacionados, me encargaré de ellas – esta vez fue Avidya el que expusó su misión.
Drian se enfadó consigo mismo por no estar más atento. Hubiera preferido tener la misión de exterminio, de este modo hubiera podido explorar también la cueva y quizás encontrar algo útil para sí mismo…