Norte oscuro - Capitulo 47 : Impredecible.
En aquel hermoso jardín lleno de paz, en el lago donde se reflejaba todo lo que sucedía en la tierra, estaban sentados Yadriel y Nathaniel. En sus rostros había una mirada grabe que no había aparecido en mucho tiempo. Mientras miraban la nueva forma de Klaus, un pensamiento aterrador los envolvió.
No fue hasta mucho después que Nathaniel suspiro y dijo. –El cuerpo imperecedero–
–Si ese niño tiene un cuerpo de ley, significa que Azrael también lo tiene, Eso quiere decir que él ya es un semidiós– Mientras decía esto, Yadriel tenía una expresión indiferente en su rostro.
–No tengo idea de si esto es bueno oh malo– Masajeándose la frente, Nathaniel cerro los ojos por un momento. Lo que estaba pasando ahora no estaba dentro de sus planes.
–Esperemos que no afecte el cuadro mayor–
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–Coronel, la séptima compañía ha sufrido grabes perdidas–
–El tercer y cuarto pelotón de la primera compañía fueron aniquilados, el comandante ha ordenado la retirada–
–Señor, el sexto batallón pide refuerzos urgentemente–
Los informes de batalla llegaban uno detrás del otro, y la mayoría de ellos trataba sobre las grandes pérdidas de los militares. Perdían en casi todos los frentes, y las pequeñas victorias que tenían eran solo victorias a medias.
Los demás oficiales se sentían aliviados sabiendo que no necesitaban tomar decisiones bajo toda esta presión. Y al mismo tiempo miraban al Joven coronel, con curiosidad sobre como resolvería esta situación.
En contrario a sus expectativas, el joven coronel los ignoro y dijo rápidamente. –Que el sexto batallón se una al séptimo. Dile al comandante que retire a sus hombres y a los civiles hacia la segunda compañía. En cuanto al sexto batallón– Hablando hasta aquí, John dudo por un momento antes de levantar la cabeza ordenar. –Envía al segundo escuadrón de contraataque–
Cuando dio esa orden, John no pudo evitar maldecir para sus adentros. Solo le habían asignado una compañía de cuatro pelotones para que defendiera la ciudad. A diferencia de las compañías normales, esta tenía el poder de aniquilar a los demonios, por eso eran tan valiosas.
Pero al enfrentar a ese… a ese monstruo que parecía ser el líder de los demonios, su poder de combate aún faltaba. Con grandes pérdidas, lograron matar a uno de ellos, mientras que el otro escapo. Tenía pensado guardarlos hasta que aquel gran demonio se mostrara, pero ya había enviado a dos escuadrones.
–Sí, mi coronel– El oficial se retiró al recibir el comando
Sorprendidos por su rápido razonamiento, los demás oficiales lo miraron bajo una luz diferente. Este coronel era joven, pero tenía gran capacidad.
No obstante, los problemas no se detendrían solo porque quisieran.
–S-señor– Uno de los oficiales encargados de las comunicaciones se levantó de repente.
–¿Que sucede ahora?– Pregunto John, con un mal presentimiento.
–Es el octavo batallón, el octavo batallón…fue aniquilado– En el momento en que el ansioso oficial termino sus palabras la histeria inundo la habitación.
–¿Que? ¿Completamente aniquilado?–
–¿Cómo es posible?–
–¿Los demonios habrán conseguido refuerzos?–
–¡Silencio!– Ordeno John con severidad, mientras la duda lleno su rostro por un momento. Cuando las voces a su alrededor callaron, volvió a hablar. –Que las compañías alrededor del área establezcan un perímetro, que no permitan que un demonio salga de ahí–
–¿Vamos a abandonar el sector?– Pregunto algo sorprendido el soldado, pero al no recibir respuestas, se dio la vuelta y continuo su trabajo.
Entonces, los problemas continuaron llegando…
–Señor, la quinta compañía pide refuerzos–
–El cuarto batallón a sido rodeado–
Apretando los dientes, el joven coronel gruño. –Que el cuarto bata…. –
–¡¿QUE?! ¡R-repítalo por favor!– Interrumpiendo las palabras del coronel, un oficial grito sobresaltado. Luego de escuchar atentamente, se volteo para informar, pero entonces noto que todos los ojos lo miraban. Dándose cuenta de que hizo un alboroto, el oficial se ajustó el cuello y dijo con voz vacilante.
–Señor, algo a sucedido con la tercera brigada– Cuando hablo hasta aquí, el oficial se detuvo como si no supiera como continuar.
–No pierdas el tiempo y dilo de una vez– Algo enfurecido, John miro al oficial con desagrado. Todo le venía encima a la vez y no tenía un segundo para descansar.
Tragando saliva, el oficial continúo. –La tercera brigada acaba de informar que, los demonios en el área fueron asesinados–
En el momento en que esas palabras salieron de su boca, un silencio sepulcral lleno la habitación…
–Repite lo que has dicho– Dijo John, con una expresión de total seriedad.
–En el sector defendido por la tercera brigada, un gran contingente de demonios había atacado, sobrepasando el poder de fuego de los soldados. Pero antes de que perdieran el control, Una…sombra apareció de la nada y acabo con todos los demonios–
–¿Una sombra?– John no logro entender un informe tan extraño, así que pidió confirmación.
–Dicen que es como un espectro que se mueve increíblemente rápido. Luego de matar a todos los demonios, desapareció entre los edificios. Los soldados creen que es el ángel de la muerte– El oficial lo dijo todo rápidamente por miedo a que no le creyeran.
De hecho, nadie pudo creer en las palabras del oficial, pero antes de que alguien dijera cualquier cosa, otro oficial alzó la voz.
–Acaba de llegar un informe de la quinta compañía, un sujeto no identificado se ha involucrado en el conflicto. Actualmente está… Matando a los demonios, además– Cuando llega hasta aquí, el oficial miró al que había informado anteriormente con una mirada de duda.
–Además que– Pregunta John con impaciencia.
–Según el informe, el sujeto parece ser una sombra negra con alas. Los soldados lo llaman el ángel de la muerte–
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El tiempo pasaba lentamente, minuto a minuto, la noche se fue haciendo más oscura, mientras que los gritos y el bullicio disminuían cada vez.
Donde antes había caos y muerte, ahora reinaba el silenció. Y los cadáveres de los humanos, hombres y mujeres, niños y ancianos, estaban tirados por doquier.
Al igual que los cadáveres de los demonios…
Al fin y al cabo, la muerte es indiferente a todo ser vivo. No importa si son inocentes oh culpables, niños oh ancianos, santos oh monstruos, la muerte los trata a todos de la misma manera.
Al pensar en esto, Klaus se dio cuenta de muchas cosas.
Ezra oh… mejor dicho Azrael, siempre le había dicho que no estaba mal que no le importarán las personas. Lo que es más, siempre le había dicho que, si pudiera, nunca formará lazos con demasiadas personas.
Preferiblemente, con solo una persona…
¿El motivo? Cuando formas lazos con alguien, sean buenos oh malos, siempre están cargados de emociones. Cómo afecto, desagrado, cariño u odio.
Antes pensaba que había algún problema con su cabeza, ¿Cómo le dice eso a un niño? Pero ahora, ya sabía que era muy diferente al resto.
Todas eran emociones que no necesitaba. Decía que, tal vez otros humanos las necesitaban, pero que él era la excepción.
Ahora, finalmente había comprendido lo que quería decir. En su corazón solo quedaba una emoción, si así podía llamarse. Indiferencia, una indiferencia total.
Como si nada importará, como si todo fuera risible.
Y en su cuerpo, solo quedaba una sensación.
Frío, pero no un frío escalofriante, más bien acogedor.
Fluía por sus venas y hacia que una sensación refrescante acompañará esa indiferencia que le hacía perder el sentido del yo.
Klaus se sentía muy cómodo con ello…
Y así, el tiempo pasó, por cada lugar al que iba Klaus masacrada a todos los demonios, eh ignoraba a los humanos selectivamente. Lo hizo, hasta que su mente se había adormecido por completo.
Entonces, una emoción pulso en su corazón con una fuerza que… lo despertó.
Era el miedo, si, miedo. Klaus sabía cómo se sentía el miedo, y eso era justo lo que sentía en este momento. Era como el terror de perder algo precioso, que lo impulsaba a salir corriendo.
De repente, Klaus se detuvo en el aire. Miro en una dirección determinada, y voló hacia ella más rápido que nunca.
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–¿Crees que aguantará?– Pregunto Madison con miedo mientras miraba la puerta.
–Eso espero– Bill no se atrevió a afirmar nada, a estas alturas cualquier cosa es posible.
Cuándo se dió cuenta de que la batalla iba hacia el sur, inmediatamente tomo a los que pudo y se encerró junto a los niños y los ancianos en el sótano.
Ahora solo había tres que podían pelear contra los demonios. Uno era un anciano robusto que llevaba un hacha, Madison con una escopeta 12mm, y Bill, que solo le quedaba medio cartucho de M16.
Sinceramente, esperaba que los demonios no notarán este lugar. Tenía pocas municiones, y si los demonios entrarán, se desataría una masacre. Entonces, los que más sufrirían serían los niños.
Por lo tanto, solo podían quedarse allí, en medio de la fría humedad y en completo silencio. Algunos, incluso contenían la respiración por miedo a ser escuchados.
Entonces, se escucharon unos pasos…
Asustados, parecían estar a punto de salírseles el alma. Mientras que los pasos, poco a poco, se acercaban más y más.
–Oigan, soy yo, habrán la puerta– Desde afuera, la voz de Mayor fue escuchada, y los nervios tensos de todos se aliviaron.
–¿Qué haces aquí? ¿Dónde están los demás?– Pregunto Bill mientras le abría la puerta.
Mientras entraba sigilosamente, Mayor dijo con dificultad. –Todos están muertos, el techo está infestado de demonios. Si no encontramos una forma de salir de aquí, moriremos como perros enjaulados–
Al decir esto, Mayor miro a Bill con dificultad, solo para notar que él no le prestaba atención. Solo se quedaba ahí, con la mano sobre la puerta que, momentos antes estaba abierta.
En su rostro, había una mirada muerta, como si acabara de ver un fantasma. Sintiendo lo extraño en su estado de ánimo, Mayor le puso su mano en el hombro y Pregunto. –¿Hey, que sucede?–
Escuchando sus palabras, Bill voltea la cabeza y lo mira con una cara tétrica, y dijo entre dientes. –Hay un demonio, ahí afuera–
Escuchando sus palabras, un escalofrío recorrió su espalda.
¡Clank!
Con un chirriante sonido, un hacha atravesó la puerta de metal, haciendo que Bill cayera hacia atrás. Sin siquiera darles tiempo a reaccionar, la puerta cayó de una patada, aplastando a Bill debajo de ella.
Entonces, la monstruosa figura del demonio fue visible para todos. Cuando sus ojos carmesíes los miraron, todos quedaron petrificados.
Reaccionando rápidamente, Mayor levantó su arma y le apunto. Pero antes de que disparará, el demonio lo golpeó con su antebrazo, estrellándolo contra la pared.
Madison había levantado su escopeta y ya había jalado del gatillo. Pero la reacción del demonio era sin precedentes. Levantando su mano, logro bloquear la mayor parte del fuego.
Pero su brazo termino en un desastre sangriento…
Completamente enfurecido, el demonio cargo hacia Madison con el hacha levantada. Asustada de su ingenio, Madison quedo tiesa sin poder reaccionar.
Pero justo cuando el demonio estaba a punto de alcanzarla, fue detenido por el anciano con el hacha.
El hacha del anciano bloqueaba el hacha del demonio, pero la fuerza ejercida por aquel monstruo era espectacular. Casi al instante, el anciano retrocedió un paso.
Con las venas sobresaliendo de su cuerpo, el anciano resistió al demonio con todas sus fuerzas. La única razón por la que no había caído aún era porque, la herida del demonio le impedía usar toda su fuerza.
Luego de unos instantes, la estupefacta Madison logro reaccionar. Levantó su escopeta y estaba por apuntar al demonio, pero entonces, una horrible vista fue visible para ella.
Otro demonio había entrado corriendo…
Por un momento, Madison quiso cambiar de dirección su arma, pero el demonio que tenía delante no se lo permitía. Al final, solo pudo apuntar y disparar.
Mientras tanto, el demonio que había entrado, sin ningún obstáculo, se adentró en el sótano. Todos en su camino corrían despavoridos, dejando a solo una persona frente a él.
La pequeña Liv…
Aturdida, la niña miro al demonio que estaba a punto de descuartizarla en blanco. Aún cuando el demonio levantó su arma y la atacó, no reaccionó.
No sintió miedo, incluso el instante antes de morir…
Tan sólo hizo una cosa, cerrar los ojos…
Pero la oscuridad, nunca llegó…
Cuando un fuerte viento golpeó su rostro, ella arrugó inconscientemente su rostro. Luego de un momento, abrió sus ojos, solo para ver una sombría mirada sobre ella.
Dos ojos azules como el hielo más frío, rodeados de oscuridad, en el rostro de un chico al que conocía, Klaus. Aún con la mirada demoníaca de Klaus, ella no sintió miedo, solo una leve satisfacción.
Klaus había llegado para salvarla…