Proyecto Estigma: Orígenes - Capitulo 4 Parte 1
Capítulo IV “Mataré a mis enemigos cuando vengan a mi”
El suelo gris se manchaba con gotas de sangre, su sangre, el sonido de las alarmas era obstruido para sus oídos gracias a la canción que sonaba en su reproductor de música, allí estaba él, un hombre cubierto por una capa vieja y destrozada, la barba sobresalía por debajo de la capucha, su mano izquierda sostenía su teléfono celular, en su lista de contactos aparecía una “K”, la duda carcomía su cabeza, parecía querer llamar a ese número, sin embargo algo lo detenía. Bajo su cuerpo se formaba un charco de sangre, una leve risa salió de su boca, su cabeza se enfocó en el cielo, tras de él una enorme cantidad de soldados se movilizaba por cada rincón posible, el lugar parecía un puerto, un enorme contenedor de color rojo era lo único que lo separaba de aquellos que lo buscaban sin descanso, la canción en sus oídos se intensificó mientras las luces de las linternas se acercaban al lugar donde descansaba.
Los ojos del hombre se enfocaron en su hombro derecho, un dolor indescriptible venía de ese lugar, las voces y órdenes de los soldados se hicieron más fuertes, dos hombres se acercaron peligrosamente a su ubicación, sin embargo, a lo lejos el sonido de una explosión llamó su atención, el fuego se elevó formando un enorme árbol de ceniza y humo, ambos corrieron a la ubicación del siniestro ignorando el contenedor, dando un poco más de tiempo a aquel sujeto. Los segundos pasaban como horas, el sudor de su frente se combinaba con la tierra, la sangre y el polvo que le ensuciaba, pero la sonrisa en su rostro no desaparecía, finalmente lo decidió, nuevamente tomó con fuerza su teléfono, se dirigió a sus contactos, escribió un mensaje y lo envió.
-Solo queda esperar. –
El hombre sacó una cadena de su bolsillo, en la placa de la misma se veían unas iniciales, “L.M”, este la agarró con fuerza y se vio como sus ojos se humedecieron un poco.
-Es gracioso todo lo que puede pasar en unas horas. – sonrió. – Creo que tendré que romper la promesa que te hice, mis ojos se sienten cansados, no creo que vaya a aguantar mucho más… –
La voz del sujeto tartamudeaba mientras veía dicha cadena, sus ojos se cerraban continuamente y un pequeño hilo de sangre salía por su boca.
-Veo que no podré s-ser mejor que tú… tú te-tenías que e-estar en mi lugar, seguramente hubieses s-sabido qué hacer-
Nuevamente el sonido de unas botas resonó cerca del lugar, el hombre detuvo su monólogo y sacó su reproductor, observó que la canción se había detenido, así que nuevamente oprimió el botón del centro y la puso en marcha, la melodía de una guitarra retumbó en sus oídos, lentamente subió el volumen a tope y se levantó casi sin fuerzas.
-Es cierto… no tengo tiempo para temer, tú no temías ¿no es cierto?, porque estabas ciega para ver el miedo. –
Dos soldados salieron por ambos lados del contenedor y le apuntaron al instante. para el sujeto todo se detuvo por unos segundos, la melodía suave se adornó de una voz masculina, sus ojos se abrieron y sin ver a su alrededor dijo algo que los soldados no pudieron entender; Estos, alertados por el movimiento del hombre se prepararon para presionar el gatillo, pero antes de que esto sucediera 4 tiros retumbaron en los alrededores, los cuatro soldados se desplomaron mientras en la mano del sujeto su S&W Magnum aún expulsaba un poco de humo, la canción se intensificó al mismo tiempo que las fuerzas militares alertadas por el ruido corrieron al lugar, una, dos balas más salieron del arma dejando tras ellas dos cadáveres adicionales, los 6 cartuchos cayeron al suelo mientras este volvía a ser rellenado. Como un asesino experto se mezcló con las sombras antes de que los demás refuerzos se hicieran presentes. Más de 10 hombres llegaron al lugar observando como sus compañeros tenían un agujero en la frente, las luces se enfocaron en el lugar, pero antes de cualquier reacción, el metal de los contenedores se estiró y creó varias púas que terminaron con la vida de los refuerzos en un abrir y cerrar de ojos.
El hombre corría cojeando mientras un rastro de sangre caía tras él, varios disparos rozaron su cuerpo desde lo lejos, sin embargo, los contenedores se deformaban haciendo barricadas para él mientras se movía. Varias motocicletas salieron en su búsqueda, mientras tanto sobre las montañas comenzó a acercarse un jet que aterrizó a un par de kilómetros de su ubicación.
-Volvieron… creo que me tomó más tiempo del que esperé. –
-Creí que ya habías muerto… Miirik. – dijo una tenue voz femenina.
-No me esperaba escuchar tu voz de nuevo. –
Desde las sombras una joven de unos 16 años aproximadamente le apuntaba con un revólver idéntico al que él portaba, su cabello rojizo casi ocultaba su rostro debido al fuerte viento, la luz de los reflectores solo logró delinear el azul de sus ojos. Su vestido blanco se movía frenéticamente dejando ver el tono blanco de sus piernas. Jasson quedó totalmente inmóvil mientras una gran cantidad de soldados se acercaban a la zona.
– Entonces esto quiere decir que te has rendido, ¿cierto? –
-N-no he te-tenido la fuerza, al parecer es mi fin. – titubeo.
-El fin solo llega en el momento en el que nuestro espíritu no quiere seguir luchando. –
El timbre del celular del hombre le tomó desapercibido, este lo sacó de su bolsillo y lo observó con cuidado, la mujer permanecía estática, pero accedió a que este contestara la llamada. Este deslizó su dedo para aceptar la llamada, era el número al que insistentemente había tratado de comunicarse y al que en último momento envió un mensaje. Aunque era un momento problemático para contestar, daba un sentimiento de alivio al ver que la comunicación hubiera podido establecerse.
-Sabes que odio que me hagan esperar. –
Al otro lado de la línea una voz femenina respondió.
-Lo sé, sin embargo, no puedo dejar que ella sepa nada aún. –
“Dos horas antes”
El jet encargado de llevar a Rebecca se estaba alejando en el horizonte, era el momento de actuar, Miirik ajustó su cinturón y comenzó a correr a gran velocidad hacia la base. Según su informe, el personal militar que quedó custodiando la zona era de bajo nivel y sería sencillo llegar a su objetivo sin ser descubierto. Los reflectores iluminaban su entrada cada 5 segundos. Pan comido, el hombre de un solo salto cubrió varios metros logrando quedar tras algunas rocas justo antes que la luz diera aviso de su movimiento, estaba confiado, sus habilidades de batalla y espionaje habían sido pulidas durante años, parte de su profesionalismo y habilidad para pasar desapercibido era lo que le había otorgado el título de “Algo”. Pocos conocían su verdadero nombre y la mayoría de los que sí lo hacían, dudaban que realmente fuera el correcto. El reflector volvió a darle el espacio, ahora de una voltereta llegó al alambrado y colocó un pequeño artefacto cilíndrico, el cual empezó a llenar un indicador de color rojo hasta el punto que un pequeño estallido dejó sin electricidad esa zona por unos segundos. Rápidamente dejó un cadáver de comadreja cerca de la reja y haciendo uso de unos alicates abrió un pequeño trozo para ingresar a las instalaciones.
Ahora un árbol fue su aliado para ocultarse de la luz, mientras sacaba una pequeña pistola, esta era usada por las fuerzas militares para unir materiales en emergencias usando un pegamento de secado rápido. Cuando de nuevo tuvo el lapso de tiempo, uso esta para cerrar levemente la grieta causada. Al mismo tiempo dentro de las instalaciones los miembros de seguridad ya habían alertado la zona para enviar un equipo de reconocimiento, debían encontrar la causa del pequeño apagón de energía del alambrado, usualmente animales causaban cortos por toda la base, sin embargo, era una orden estricta verificar cualquier movimiento extraño mientras el general estuviese en el recinto, cosa que Algo desconocía.
En menos de cinco minutos un escuadrón de 6 soldados llegó a verificar el problema en compañía de uno de los electricistas de la base, Jasson rápidamente se ocultó tras unas cajas de munición y esperó a que la guardia de reconocimiento se separara. Su plan estaba funcionando, al ver el cadáver del animal se reportó que la falla había sido causada por una comadreja, se solicitó un reinicio de sistema para probar la conexión de energía y durante unos minutos todo en 100 metros a la redonda se sumió en la oscuridad. Uno de los soldados se alejó para encender un cigarrillo mientras se restablecía la luz, este retiró su casco, el cual le cubría completamente el rostro y justo en ese instante Miirik salió por su espalda y puso un cuchillo en su garganta.
-No hagas ruido, ¿entendido? –
-No importa que me mates, ya estas… – El traqueo de su cuello torciéndose detuvo su frase.
– ¿Albert, qué demonios fue eso? – cuestionó uno de los soldados.
– Tranquilos solo pisé un caracol. –
Jasson había copiado el tono de voz del hombre que acababa de asesinar y aprovechando su gran velocidad ya estaba dejando su cadáver desnudo detrás de las cajas, su ropa ahora era el uniforme de aquel soldado y el casco le daba la primera parte para pasar desapercibido.
– ¿Qué no ibas a fumar? –
-He perdido las ganas con tu estúpida pregunta. –
-Más bien te dio miedo la oscuridad. –
-Lo que digas, ¿ya hemos terminado aquí? –
-Solo un momento. – respondió el electricista.
Unos treinta segundos después la luz volvió y las rejas no presentaron ninguna avería, todo iba según el plan excepto por qué una voz de tono grueso los detuvo antes de que dejaran aquel lugar, todos giraron para encontrarse con aquel hombre de traje militar lleno de insignias, automáticamente todos tomaron posición de saludo incluido Jasson.
-Saludos General. –
-Informe de la situación. –
-Un animal, presuntamente un tejón ha intentado roer el alambrado y ha quedado atorado provocando un corto, es bastante común por el bosque señor. –
-Perfecto. Buen trabajo. – El hombre se dio la vuelta y se dispuso a retirarse, sin embargo, algunos pasos adelante se detuvo en seco y preguntó. – ¿El cadáver que yace detrás de esas cajas, también es causado por el tejón? –
Una sensación fría recorrió la espina de Miirik. ¿Había sido descubierto?, ¿Pero cómo?, fue entonces cuando se dio cuenta de que algo estaba mal en sus datos, quizás por su confianza o quizás porque ver a través de ese casco era algo incómodo, todos acababan de saludar a un general. Se suponía que el único alto mando de aquella base en esa fecha sería Rebecca, entonces ¿Por qué estaba allí aquel hombre?, ya eso no importaba, uno de los soldados vio tras las cajas y encontró el cadáver del verdadero Albert, antes de que este desenfundara su arma varios tiros silenciaron sus bocas, Miirik sostenía aquel revólver humeante mientras el pelotón caía de rodillas inerte, sin esperar al movimiento de Demian, tomó una tarjeta del cadáver del electricista y comenzó la huida subiendo las cajas de municiones. El aire se tornó denso mientras corría, el miedo y la excitación recorría su cuerpo, el hecho de que los planes estuviesen cambiando ponía un toque interesante en la misión, sin embargo, aquel hombre que le descubrió no era un hueso fácil. Él lo sabía.
Un estruendo tras de él llamó su atención, sus sentidos se cegaron unos segundos, se vio a sí mismo volando hacia uno de los muros cercanos, las cajas que anteriormente había escalado estaban cubiertas en llamas y de estas se dibujaba la silueta de Demian. Su espalda paró el golpe, un poco de sangre salió por su boca y finalmente cayó al suelo mientras su enemigo se acercaba, Miirik había sido derribado. Aquel hombre caminaba lentamente hasta él, sin embargo, el golpe había sido fuerte, “Algo” intentaba ponerse de pie, pero al parecer una de sus costillas se había fracturado con el impacto.
-Eres un hombre valiente al entrar solo en estas instalaciones, a menos que no seas el único aquí. ¿Dime muchacho, cuántos más se infiltraron? –
Jasson tomó un respiro y de un impulso se puso de pie, su equilibrio aún estaba fallando, la pared evitaba que nuevamente se fuera al suelo, sin embargo, el dolor de su costilla le hizo emitir un pequeño gemido.
-No tienes opciones, dame información y te mostraré algo de piedad… niégate y haré que tu estadía aquí sea muy dolorosa. –
Pocos metros separaban a los dos hombres, un silencio abrumador adornaba la danza de las llamas, los pasos de Demian no se detenían y Miirik seguía luchando por volver en sí, sin duda la situación empeoraba cada segundo.
-Bueno es hora de moverse… o morir- susurro Jasson.
– Tú lo has pedido pequeño hombre. –
El puño derecho del general se levantó y al instante se dispuso a impactar el rostro de Jasson, un estallido retumbó en la zona, pero el impacto no había dado en el blanco, la pared que antes había servido de apoyo para él, ahora se desmoronaba como arena, un agujero de más de dos metros de diámetro se veía donde segundos antes se recostaba Miirik y una sonrisa de frustración se dibujó en el rostro de Demian.
-Así que eres rápido… – refunfuñó mientras se daba la vuelta.
A unos pocos metros Miirik observaba con seriedad a su atacante, era extraño que se hubiese dado cuenta de su posición tan rápido, pero era un general, él sabía que no podía esperar menos de un alto rango del ejército.
-Y tú perspicaz al parecer. –
Sin mencionar palabra el hombre corrió hacia él y se dispuso a golpearlo, nuevamente el golpe falló, pero sin esperar, esta vez pateó el suelo rompiendo el concreto bajo sus pies, este se resquebrajó como cascarón y creó un cráter de varios metros de diámetro. Miirik esta vez se encontraba en el aire, segundos después cayó sobre algunas rocas sosteniendo su tórax, el dolor disminuyó debido al calor de la pelea, sin embargo, no era algo que pudiera ignorar con facilidad.
-Ya veo… no es velocidad, es traslación. –
El rostro de Jasson palideció.
-Por lo que veo no puedes hacerlo a más de 5 metros, sino ya hubieses escapado. –
-Debes ser Demian… –
-Vaya, vaya… ¿Me conoces? –
Miirik quedó en silencio y nuevamente desenfundo su arma, una bala golpeó directamente en la frente del hombre destrozándose al impacto, inmediatamente el hombre lanzó una patada al aire, las rocas en las que se encontraba Jasson se destrozaron, ahora su posición estaba cerca de una de las instalaciones aledañas. Por primera vez en el encuentro Demian corrió hacia él y comenzó a lanzarle golpes que con dificultad podía esquivar, nuevamente Jasson disparo, esta vez la bala dio en su abdomen, sin embargo, nuevamente se desintegró al golpear, al segundo siguiente un puñetazo rompió el suelo bajo ambos.
-No puedes trasladarte en menos de unos 30 segundos. Interesante. –
-Aparentemente tú piel se endurece al impacto… quiere decir que no es siempre indestructible. – Respondió recostado sobre un muro tras de Demian.
-Casi, muchacho… pero aún estás lejos. –
Jasson sacó una granada de su chaqueta mientras su enemigo se acercaba, el rostro de Demian se mostraba inexpresivo y los dedos de sus manos se movían con impaciencia, sus labios se movían levemente contando los segundos, esperaba el momento para atacar y justo cuando se encontraba a unos cuantos pasos de él, se abalanzó para golpearle pero frente a su puño solo vio aquella granada, Miirik se había trasladado nuevamente y en su lugar una explosión destruyó los alrededores. Una risa hizo eco en todo el lugar, el polvo causado por el estallido de la granada se dispersaba lentamente, entre el polvo y la luz de las llamas se lograba visualizar la silueta de un hombre, sus carcajadas no paraban y Jasson ubicado tras algunos de los escombros esperaba inerte mientras el sudor caía por su rostro.
-Esto es muy divertido, ha pasado mucho tiempo desde que alguien ha logrado que una batalla me inspire, eres especial y solo por eso lucharé con todo lo que tengo. ¡Sal de ahí muchacho! –
Demian contrajo sus músculos y luego una enorme onda de viento salió de su cuerpo, todo a su alrededor se hizo trizas, el polvo que le cubría desapareció dejando ver sólo su cuerpo semidesnudo, toda su ropa había sido destrozada por la explosión, pero su cuerpo se veía en perfecto estado. Una sonrisa se pintaba en su boca, sus manos se apoyaron sobre su cabeza y una carcajada retumbó en el área, las alarmas comenzaron a escucharse en toda la base, una gran cantidad de soldados se movilizaron hacia aquel punto, el tiempo se agotaba, Miirik debía hacer algo y debía hacerlo ahora.
-No tienes súper fuerza… – replicó Jasson mientras salía de su escondite y recargaba su arma.
– ¿Ah no? –
Jasson disparo a una de las piernas de Demian, la bala solo rebotó nuevamente al impactar, sin embargo esta vez no esperó, comenzó a descargar su arma mientras el general caminaba lentamente hacia él, sus músculos se contraían y las balas parecían pequeños papeles al tocarle, nuevamente el ataque de Demian fue un puñetazo, el aire parecía haberse resquebrajado al impacto, Miirik ya no estaba en su camino, un disparo se escuchó al mismo tiempo que el hombre atacaba, este cayó de rodillas mientras la bala atravesaba su muslo izquierdo. Los ojos de “Algo” habían cambiado su color a un tono verde claro, él, ahora parado justo detrás de su oponente disparó nuevamente ahora apuntando a su nuca, sin embargo, la bala volvió a rebotar, la sonrisa de Demian se borró mientras la de Jasson tomó su lugar.
-Interesante… – gimoteo Demian mientras se intentaba poner de pie.
-Absorbes la fuerza de los golpes, cuando dos fuerzas iguales chocan da un equivalente a cero, es por eso que mis balas no te tocaban, por eso la explosión no te mato… es por eso que tu fuerza aumenta, al liberar lo que absorbiste, eres vulnerable… –
El general aplaudió con ironía, Miirik preparó su arma nuevamente pero antes de que pudiese disparar escuchó como varios pasos le rodeaban, unos veinte soldados estaban ahora a unos 10 metros de su posición apuntando con armamento pesado.
-Es una bella coincidencia… después de ese día hace 10 años pensé que jamás vería nuevamente ese Estigma, tu hermana hizo bien… pero ahora tú vienes a entregarlo voluntariamente, su sacrificio fue en vano, ¿no, Miirik? –
La expresión del rostro de Jasson se transformó, recuerdos golpearon su mente, una pequeña granja se dibujó en ella, fuego por todas partes, se veía a sí mismo llorando en los brazos de una jovencita de no más de 20 años, militares abanderando a la confederación, matando al ganado y turnándose para violar a una mujer de edad avanzada, el fuego se dibujaba en sus ojos y se confundía con el que lo estaba rodeando en ese momento en el presente, una voz dulce y tenue le susurraba en su oído, esas palabras eran tan reales como si estuviesen ocurriendo en ese mismo instante. La joven, sonreía, aunque sus ojos se cristalizaron llenos de lágrimas, “no temas hermanito, todo estará bien, tú debes correr, no mires atrás… no vuelvas, solo corre”, los dientes de Miirik se incrustaron en su labio inferior.
– ¿Entonces es cierto?, ¿eres el niño de aquella foto? … ¡jajajajaja! –
Esto interrumpió levemente los recuerdos de Jasson, los soldados estaban preparados para disparar, pero antes de que cualquiera intentara algo, este desapareció. Varios soldados ubicados a la espalda de aquella última posición fueron incinerados mientras sus gritos alertaron a los demás, Demian miró perplejo ese último movimiento, “¿qué fue eso?, ¿acaso no está solo?”, una voz respondió en su oído, todo el tiempo un comunicador había estado en su oreja y del otro lado varios hombres estaban estudiando el comportamiento de la batalla. Un momento de silencio aumentó la tensión del general hasta que de pronto del otro lado respondieron, “fue él señor… él ha producido fuego”. Los cadáveres carbonizados cayeron al suelo mientras la figura de Jasson aparecía desde las sombras, al instante todos los demás iniciaron una balacera hacia la posición del sujeto, sin embargo, las balas comenzaron a rebotar antes de tocarlo, asustados continuaron hasta que descargaron sus cartuchos, pero él seguía de pie, sin ninguna herida, y las balas caían al suelo a unos 40 cm de su cuerpo.
-Señor, su cuerpo está actuando de manera irregular, es como si tuviera más de un Estigma en su cuerpo. –
-Es él… –
Los soldados se dispusieron a recargar sus armas, pero antes de que lo lograran Jasson gritó y de sus brazos salieron dos llamaradas que comenzaron a incinerarlos uno a uno, su mente estaba confundida, el fuego se combinaba con sus recuerdos, esa chica de cabello castaño y cuyo rostro no podía recordar con exactitud le sonreía desde su mente, todo se tornaba oscuro, su corazón palpitaba con rapidez y la sangre le hervía intensamente.
– ¿Estás molesto mocoso? – recalcó Demian. –
-Te he buscado… –
-Veinte años para hacerlo, nada mal. –
-Estás muerto. –
– ¿Ah sí? … ¿Exactamente por qué? –
-Sabes muy bien por qué. –
-Oh vaya, quiere decir que sí estabas en ese lugar… lograste escapar, debo aplaudirte, aunque quizás debas darle las gracias a tu hermana… ¿verdad? –
-No te atrevas… – Miirik lo miró lleno de ira.
-Ella tenía lo que buscábamos, la abrimos como a los demás cerdos… obviamente luego de divertirnos con sus lindas piernas. –
Miirik sacó una espada corta de la parte trasera de su uniforme y luego disparó, Demian detuvo la bala con su palma y usando sus dedos la impulso de vuelta a su origen. Jasson se tele transportó justo a su lado antes de que la bala saliera e insertó el filo de su arma en su hombro.
-Te haré sufrir… desearás la muerte cuando termine contigo y te la negaré. –
-Prueba. – Replicó Demian con una sonrisa.