Proyecto Estigma: Orígenes - Capitulo 4 Parte 2
Nuevamente Jasson intentó usar su revólver, Demian detuvo el impacto y al tratar de golpearle fue herido nuevamente, esta vez en la parte baja de su espalda, varias repeticiones dejaron al gran general de rodillas y Miirik tomó distancia de nuevo, sin embargo, la sonrisa del hombre no se borraba.
-Veo que tienes buena memoria, esos lugares fueron nuestros primeros focos para buscar el Estigma de tu hermana, lastimosamente, aunque la partimos en pedazos no pudimos encontrar dónde estaba. –
-Pagarás lo que hiciste… –
– ¿En serio es mi culpa?, tú fuiste el que se llevó lo que buscábamos ¿no?, huiste mientras se cercenaba a tu madre y tu hermana para buscar algo que nos pertenece por derecho. Si hubieses sido un hombre y te hubieses quedado a pelear no habrían tenido que sufrir tanto. –
Demian comenzó a caminar hacia el lugar donde había estallado la granada.
-Eres un monstruo, tú y todos los de tu orden morirán. Ya conozco tu habilidad, no tienes oportunidad. –
-Dime chico, los otros dos estigmas que mostraste hace un momento… ¿los robaste de otros indefensos moribundos? –
Nuevamente el rostro de Miirik se llenó de ira, esta vez desapareció y se dispuso a clavar su espada en el rostro del sujeto, pero esta se destrozó en pedazos al impactar, al ver su primer intento frustrado intento disparar, el sonido de la bala saliendo del cañón de su arma hizo que su mente se nublara un instante, un estallido de sangre cubrió el rostro de Demian, Jasson dio unos pasos hacia atrás mientras su revólver caía al suelo aún sostenido por su mano derecha. Su brazo había sido cortado desde el hombro y Demian se levantaba lentamente sosteniendo lo que parecía ser la empuñadura de una daga, pequeños trozos de un material transparente caían al suelo desde su pierna.
– ¿No lo entiendes?, te lo explicare… este era un cuchillo hecho de diamante, ¿sabes lo que eso significa? –
Miirik giro su vista hacia su hombro tratando de encontrar el brazo que acababa de ser separado de su cuerpo.
-Te dije que estabas muy cerca, sin embargo, la fuerza no es lo único que puedo absorber pequeño. –
Sin dudarlo Jasson comenzó a correr mientras una esfera de fuego salía de su mano, rápidamente la puso en su herida para frenar la hemorragia.
– ¿Es en serio? ¿Ahora corres?… pero si esto acaba de empezar, ¿no te ibas a vengar?
Miirik no había notado que después de la explosión parte del armamento que cargaba Demian permanecía intacto, justo antes de que él golpeara, el general había tomado esa daga y voluntariamente había golpeado su pierna, esta vez no había absorbido su fuerza, absorbió su resistencia, por eso la espada y la bala no habían podido atravesarlo, acto seguido usando su propia mano como filo y aprovechando de que no podía tele transportarse nuevamente había cortado el hombro de Jasson como mantequilla.
-Le he subestimado… he dejado que mi ira me controle, ahora me he jodido a mí mismo, qué pedazo de estúpido. – Se repitió a sí mismo mientras corría.
Mientras tanto Demian volvió a comunicarse con aquel que observaba la pelea.
-No dejen que escape envíen todos los refuerzos que encuentren, voy a la torre de control… tengo que ver el análisis del sujeto. –
-Señor, pero él es muy fuerte. –
-Dejó su brazo atrás, perdió mucha sangre, ¿en serio son tan inútiles como para no poder detenerle? –
-No señor, enseguida doy la orden. –
-Bien, cambió y fuera. –
Jasson sacó la tarjeta de acceso que había robado y logró meterse en una de las instalaciones, las cámaras le seguían y un número cada vez mayor de soldados corrían en su búsqueda. Varios médicos y soldados llegaron al lugar donde se encontraba Demian, le revisaron y comenzaron a curar sus heridas, las alarmas sonaban por toda la base, este sonido se intensificó y retumbó en la cabeza de Miirik quien continuaba corriendo, este saco un aparato similar a un celular de su bolsillo, en él se podían ver los mapas del lugar y a unos 300 metros al este un punto de color rojo titilaba mostrando su objetivo, sabía que no podía seguir más tiempo en ese lugar, su error y confianza no solo había causado que fuese mutilado, sino que además el cegarse con las palabras dichas por Demian lo había puesto en desventaja. “Como pude ser tan estúpido… yo mismo le he dicho quién soy, yo mismo me he puesto en este maldito predicamento”, se dijo, “tengo que terminar esto, mi error no puede arruinar nuestro plan”, continuó su camino mientras quemaba todas las cámaras, algunos soldados trataron de detenerle, pero quedaron como carbón antes de siquiera poder disparar.
Su cabeza seguía caliente, los recuerdos presionaban su mente, aquel hombre había aparecido en su vida y le había arrebatado todo lo que en aquel entonces amó, todo para conseguir lo que en ese momento lo mantenía a salvo, su estigma. El olor de su sangre chamuscada le mareaba, pero paso a paso se acercaba a su destino, debía conseguir la información que en aquel búnker se guardaba, una guerra se acercaba y sabía que era de los pocos que podían hacer una diferencia. Jamás habría creído que justo ese día se encontraría con la persona que más odiaba, sin embargo, su furia era mayor hacia sí mismo, todos esos años entrenando para dejar que justo en el momento más importante sus sentimientos le traicionaran, él sabía que tarde o temprano tendría su venganza, pero ese no era el día, ya había obtenido información que antes no tenía, sin embargo, había pagado un costo enorme por dejarse llevar.
Con precaución retomó su compostura y comenzó a destruir las cámaras desde lejos, creó patrones de ruptura aleatorios para despistar a los guardias, las alarmas continuaban sonando mientras los militares corrían por todos lados, las órdenes eran claras, detenerle vivo o muerto, la única restricción, su cuerpo debía estar en el mejor estado posible. Los médicos lograron estabilizar las heridas de Demian, este junto con ellos llegó a la sala de control desde donde había estado recibiendo la información durante el enfrentamiento, una vez allí comenzó a estudiar la situación.
-Muy bien caballeros, ¿qué tenemos? –
-Encontramos patrones interesantes sobre las restricciones que tiene al tele transportarse, una de ellas es que no parece poder atravesar superficies sólidas, aunque pudo escapar a través de los muros, no lo hizo. –
– ¿Hay referencias de ese Estigma? –
-Una miembro de las fuerzas de la revolución, su nombre es desconocido, pero tiene la habilidad de trasladar materia. –
– ¿Algo sobre el Estigma de fuego? –
-Existen muchas variantes, pero controlarlo de esa manera es algo que no habíamos visto hasta ahora. –
– ¿Cómo funcionan? –
-Cada Estigma funciona de manera diferente, se evidenciaron varios parásitos dentro del sujeto. –
– ¿Quiere decir que en efecto es él? –
-Tiene que serlo, no hay datos de ningún otro Estigma capaz de replicar a otros y entender su funcionamiento, si nuestras teorías son ciertas, la razón por la cual al diseccionar a aquella chica y no encontrar el por qué no tenía rastros de su parásito, es el hecho que al conocer el funcionamiento base del Estigma este puede extirparlo y traspasarlo a un nuevo portador cuyo ADN sea compatible. –
-Esa chica sigue sorprendiéndome incluso luego de morir… –
-Señor, parece que tenemos otro problema. –
– ¿Qué sucede? –
-La base en Colombia, al parecer han reactivado el flujo y él qué lo hizo es el doctor Raúl Laurens, según el sistema, ha estado accediendo a datos de la investigación primaria del Estigma, además ha desactivado la criogenización de los sujetos Nioh y Laira. –
– ¿Ya han contactado con él? –
-No acepta las llamadas y los sistemas de seguridad dieron acceso a un total de 26 hombres cuya información está actualmente inaccesible. –
-Vaya, vaya… un ataque conjunto a instalaciones sin altos rangos, bien, procedan a un protocolo de reinicio, limpien el sistema y eliminen toda muestra de vida en aquel laboratorio. –
– ¿Señor y los experimentos? –
-Si están abandonados en ese lugar es por qué no valen la pena… procedan. –
– ¡Enseguida general! –
Mientras tanto, Jasson se encontraba frente al bloque de seguridad en donde se guardaba su objetivo, su herida dolía con intensidad, estaba exhausto, pero no era el momento para detenerse. Esquivó a los guardias que venían hacia él usando su habilidad y luego entró rápidamente al búnker, en él se encontraban una gran cantidad de servidores, la información importante no estaría almacenada en ese lugar, pero era un claro acceso al lugar donde sí estaba. Miirik sacó un dispositivo y accedió a una de las máquinas, desplegó un holograma que simulaba un teclado, con presteza comenzó a acceder a la terminal, código viajaba por la pantalla de aquel artefacto a gran velocidad, Jasson trataba de no perder el ritmo, sin embargo, escribir con una sola mano hacía más difícil su tarea.
La seguridad estaba siendo fácilmente vulnerada gracias al punto de acceso directo, sin embargo, no pasó mucho para que la intrusión alertara a todos los sistemas. Alertas globales en las máquinas de los Silver Fangs, aparecían accesos en todos los servidores para despistar a la seguridad, una violación de seguridad llamó la atención de todos los altos mandos, sus ingenieros comenzaron a buscar e informar la intrusión, incluyendo la base en la que Miirik accedía.
-General, se han encontrado más intrusiones, esta vez con datos aleatorios de muchas personas, no sabemos el punto fijo. Estamos recibiendo llamadas de todas las bases, ninguna sabe lo que está pasando-
El rostro de Demian se tornó pensativo.
– ¿El seguimiento de ese D. Miirik cómo va? –
-Hemos perdido su rastro exacto, las cámaras han sido destruidas de forma aleatoria impidiéndonos ver dónde está, sea quien sea, tenía información avanzada de nuestra seguridad. –
– Detenga el protocolo de limpieza en Colombia, el problema no está en esas bases… –
– ¿Señor? –
– Envíen todos los guardias disponibles al búnker de servidores, esa rata nos está saboteando, digan a las demás bases que revisen sus salas y por ningún motivo destruyan la información aún. –
-Señor, sí señor. –
– Nuevamente intenten contactar al Doctor Laurens. –
– El protocolo evaporó los niveles 13A hasta el 9C, dudo que el doctor haya sobrevivido señor. –
– Demonios… maldita rata. –
-General, el transporte de Rebecca reportó que le recogió en estado de inconsciencia, en este instante se dirige a la base. –
– ¿Qué?, ¿cuál es su estado? –
-Está estable, pero una bala le hirió. –
– ¿Tiempo de llegada? –
-Aproximadamente unos 30 minutos señor. –
-Iré al hangar, manténganme informado de la situación… encuentren a ese hombre. –
-Como ordene general. ¡Liberen a los híbridos! –
Un gran número de soldados rodeó el búnker de los servidores, Miirik continuaba tratando de romper y pasar los protocolos de seguridad, los pasos y las armas se escuchaban a su alrededor, su posición aún no era descubierta, pero el tiempo se le acababa, su brazo desgarrado le producía un dolor intenso, el olor a carne quemada que emanaba de su hombro y el calor del lugar empeoraba su concentración, “hace mucho no sentía tanta emoción, debo darme prisa o esta será la última vez”, se dijo a sí mismo. Sus pensamientos se hacían lentos y la seguridad cada vez se tornaba mayor, uno de los militares giró hacia el lugar de su posición, al instante Jasson volteó y disparó sin esperar, el cadáver del hombre se arrodilló y finalmente cayó boca abajo. Miirik continuó, pero el sonido del disparo alertó a todos en el lugar, empezaron a rodearlo, su saliva paso por su garganta mientras las voces enemigas se acercaban cada vez más.
En la pantalla de su aparato se obtuvo acceso a un nivel prometedor, archivos y planes de guerra aparecieron en ella, protocolos de seguridad, armamento e información sobre súper humanos. El objetivo había sido encontrado. Miirik procedió a copiar los archivos a un dispositivo de almacenamiento remoto ubicado en su pantalón, ocultó su máquina tras el servidor al cual accedió y se levantó para alejar a los soldados de dicho lugar. Nuevamente comenzó a correr, las balas no se hicieron esperar, había sido descubierto.
Uno de los radios dio la ubicación exacta, todos los refuerzos disponibles se dirigieron a dicho punto, Miirik usó su habilidad y se transportó a uno de los peldaños y todos los soldados en ese lugar fueron incinerados, al instante todos los demás ubicados en diferentes posiciones comenzaron a disparar. Ocultándose tras uno de los muros metálicos trató de pensar en qué haría ahora, sin embargo, los números estaban fuera de sus posibilidades, cada vez más enemigos entraban al búnker, no podría enfrentarlos a todos, menos sin uno de sus miembros, observó su dispositivo y vio que faltaba poco más de la mitad para finalizar la copia, “bueno… todo o nada”, dijo luego de un suspiro, tomó unos pequeños artefactos esféricos de su cinturón y dejó uno de ellos en su posición actual, acto seguido comenzó a correr golpeando los barandales metálicos con su mano para llamar la atención de todos en el lugar. Una lluvia de balas destrozó aquel sitio, pero él ya no estaba, usando su poder comenzó a dejar dichas esferas por cada rincón que encontró, la descarga casi estaba completa, sin embargo, algo que no estaba en sus planes llegó rompiendo uno de los muros.
Un hombre muy delgado se asomó por aquel agujero, sus brazos y piernas eran más largos de lo normal, media poco más de los dos metros, su cara estaba cubierta por una especie de máscara en forma de lobo y sus manos estaban cubiertas por unas enormes garras metálicas, Miirik asombrado continuó corriendo, sin embargo dicho sujeto giró su mirada justo hacia el lugar donde este se encontraba, un rugido salió de su boca y de un solo salto llego al peldaño donde él se encontraba. Una de sus garras rozó el rostro de Jasson, la velocidad de aquel sujeto era inhumana, nuevamente usando su habilidad logró alejarse unos metros de la bestia, pero esta arrancó un pedazo del muro como si de papel se tratara, al instante lo lanzó casi impactando en la posición donde Miirik estaba apareciendo.
– ¿Pero qué demonios… qué es eso?
-Hemos encontrado al sujeto, uno de los híbridos está en su persecución ahora mismo. – informó uno de los soldados.
El sonido del metal desgarrándose acallaba las balas de los soldados, aquel monstruo perseguía a Miirik con agilidad, incluso cuando se transportaba, aquel sujeto parecía saber a dónde se dirigía. Jasson continuó dejando las esferas por el lugar, la carga de los datos estaba finalizando y su cuerpo parecía estar perdiendo fuerza mientras huía.
– ¡Ven amigo!, estoy esperándote… –
Jasson tomó su revólver y disparó en varias ocasiones a las extremidades de la bestia, esta se desplomó y terminó arrastrándose por el suelo debido a la velocidad que llevaba, no obstante esa cosa solo estuvo en el suelo unos segundos, con algo de dificultad comenzó a sostenerse con los objetos a su alrededor, Miirik nuevamente se dispuso a correr, pero la pared a su lado se destrozó y un brazo enorme le tomó por el torso, una criatura deforme se asomó por el agujero, el brazo que sostenía a Jasson estaba lleno de costuras y cicatrices, por otro lado, su estatura no era tan grande como la del sujeto delgado, sin embargo su contextura física era robusta y deforme, este sujeto también tenía una máscara metálica, solo que esta era similar a las usadas para evitar ataques con gases.
La mano del sujeto se apretaba con fuerza, los huesos de Miirik parecían estar a punto de ceder, el sujeto delgado se acercaba lentamente mientras cojeaba debido a sus heridas, los refuerzos comenzaron a ingresar por las puertas y agujeros rodeándolo por completo.
-058 no le mates aún, debemos llevarlo con vida. – Dijo uno de los soldados al sujeto de brazos enormes.
Un gruñido salió de su boca, sin embargo, no se movió más, por otro lado, la criatura delgada se acurrucó al lado de la enorme mano que sostenía a Jasson, parecía olfatear con algo de ira, un soldado le ordenó que se detuviera y este accedió, quedando completamente inmóvil.
– ¿Parece que ya te rendiste, no es cierto inútil?
Miirik sonrió.
– ¿Qué te parece gracioso, bastardo? –
La mano que le sostenía se cerró con fuerza, pero él ya no estaba ahí, el sujeto que le olfateaba giro su mirada lentamente viendo como Jasson aparecía fuera del bunker, a unos metros de distancia, los soldados notaron esto y al dirigir sus miradas hacia ese lugar, observaron como Miirik se despedía. Lo primero en explotar fue la mano del sujeto que antes le apretaba, en su palma había quedado una de las esferas que minutos antes posicionó por todo el lugar cuidadosamente, en cadena cada una de estas comenzó a estallar cubriendo todo el bunker en llamas, el lugar fue reducido en segundos evitando que cualquier cosa dentro pudiera siquiera reaccionar. “Debo seguir”, pensó Miirik mientras los pedazos de metal y carne quemada volaban por los aires.
Su herida nuevamente se había abierto, las alarmas estallaron y todas las luces se enfocaron en el lugar de la explosión, había matado una enorme cantidad de soldados, pero sus pasos y armas aún se acercaban, su sangre comenzó a manchar el suelo gris bajo sus pies, el dolor era insoportable, pero debía seguir, mientras huía, comenzó el envío de los datos haciendo uso del dispositivo de transferencia de datos, luego de unos minutos su misión se había completado.
Imágenes pasaron por su mente, todo lo anterior se repetía una y otra vez, más soldados aparecieron, sus balas siguieron atravesando sus cuerpos, su camino continuó y cuando por fin tuvo un momento de calma realizó una llamada, era corta y concisa, deseaba decirle a esa persona que estaba en problemas, deseaba despedirse, deseaba hacerle saber sus sentimientos, sin embargo, algo se lo impidió, dejándolo en un momento de silencio incómodo. Del otro lado del teléfono estaba alguien a quien no quería perder y acababa de enterarse que mientras él estaba ahí, ella estuvo al borde de la muerte, ahora Miirik estaba en la misma posición, pero no le iba a arriesgar, era mejor que no supiera lo que pasaba, la misión había sido cumplida, pero él aún seguía en la base.
-Lamento no haber estado, si tan solo… – dijo Miirik.
-No es tu culpa, estabas en una importante misión y escuché que lo lograste. – respondió la voz femenina al otro lado del teléfono.
-En efecto, los datos están en mi mano. –
– ¿Qué sigue? –
-Habrá un revuelo por esto, debemos permanecer ocultos y aprovechar el tiempo para reclutar. –
-No te preocupes, yo me encargaré de la niña. –
-Lo sé, confío en que lo harás bien. Tengo que irme. –
-Cuídate… –
-Tú igual. –
Luego de colgar el teléfono Miirik quedó petrificado viendo la pantalla, estaba cansado, no podía seguir por mucho tiempo adicional, contó sus balas restantes y luego observó nuevamente a la chica pelirroja que le apuntaba con el arma. Una sonrisa salió de los labios de Jasson, unos ojos claros se vieron a través de los cabellos de aquella mujer y una pequeña risa le fue devuelta, los focos encontraron su posición, un gran número de soldados se dirigió a ese punto, sus botas golpeaban el suelo creando una sensación de temblor, solo tres balas quedaban, no era suficiente.
-Creo que es el fin, ¿no es cierto? – cuestionó Miirik
– ¿Realmente lo es? – respondió la mujer.
-Tres balas, un enorme número de soldados… creo que no tengo oportunidad. –
– ¿Quién eres? – Preguntó algo molesta.
– ¿Quién soy?, tú lo sabes, ¿por qué lo preguntas? –
-Prometiste que vivirías, ¿lo recuerdas? … el Miirik que conozco no rompería una promesa, tú no eres él. –
-Creo que tendré que romper esa promesa… lo siento. –
-No te disculpes, después de todos los muertos no tenemos que hacerlo. –
La chica se acercó y puso el arma en la frente de Miirik, sus ojos se llenaron de lágrimas mientras la ropa de la pelirroja se empezaba a desvanecer, una sonrisa humilde salió de su boca al mismo tiempo que gotas de sangre caían por su frente, un recuerdo atroz revolvió sus entrañas.
-No te vayas Emily… –
-Entonces vive hermanito, si no lo haces ¿cómo me recordarás? –
-Pero… –
-Nada de peros, solo vivo en tu recuerdo… mantenme ahí. –
La mano de la chica pasó su dedo pulgar por la mejilla de Miirik, en ese momento su mente volvió en sí y vio que quien sostenía su arma en su frente no era ella, sino él mismo. En pocos segundos sería rodeado, estuvo a punto de quitarse su propia vida, pero él sabía que era muy pronto, había encontrado el asesino de su hermana, no podía simplemente rendirse, tenía que luchar. Se escondió tras uno de los contenedores y esperó, sin embargo, al momento de ver su situación, nuevamente perdió la esperanza, cientos de soldados le apuntaban con sus armas, el número era mucho mayor al que esperaba y era consciente de que sus fuerzas no iban a ser suficientes, sin munición, sin apoyo, sin fuerza, estaba perdido.
-Desearía ser tan fuerte como tú… no sé qué hacer, lamento decepcionarte, creo que hoy nos veremos de nuevo. –
Luego de dar estas palabras en voz alta, Jasson tomó su revólver y salió de su escondite dispuesto a disparar, una orden fue hecha en consecuencia, todos los gatillos incluyendo el de Miirik fueron apretados, el sonido de las ráfagas de balas hizo eco en el lugar, cada rifle le apuntaba, cada bala se dirigía hacia su posición, sin embargo en su rostro podía verse una expresión de paz, aunque su promesa se fuese a romper, al menos le vería de nuevo, dejaría de ser una ilusión el poder llorar en su hombro. Cerró sus ojos y levantó su único brazo, espero la muerte, pero esta no llegó.
Un largo silencio envolvió el momento, “¿ya estoy muerto?”, pensó, no obstante, no había sentido dolor, no sintió el sin fin de balas agujereando su cuerpo, ni siquiera el sabor a sangre en su garganta, entonces, ¿qué había sucedido? Nuevamente sus párpados se abrieron, no estaba muerto y las balas no habían llegado a impactarle, como si de un sueño se tratara, todas las balas permanencias estáticas en el aire a tan solo unos metros de él.
Un sentimiento de alivio recorrió su cuerpo, ahora entendía por qué el tiempo parecía haberse distorsionado mientras estuvo en aquella base, desde el inicio se había equivocado, jamás estuvo solo en aquel lugar, su refuerzo estuvo allí para ayudarle y mantenerlo con vida, sin embargo, jamás hubiese imaginado que fuera ella. Todo a excepción de él, permanecía inmóvil, un estigma capaz de romper el tiempo, un estigma perteneciente a la mujer más poderosa de la revolución, Cassandra Ivanov.
Esa mujer le estaba salvando, pocos le conocían y menos habían visto su poder en acción, sin duda alguna, algo digno de temer. Jasson se giró y sobre uno de los contenedores le vio, esta permanencia elevada en el aire, su cabello blanco ondeaba con el viento y el metal de sus ropas de cuero, brillaba con la luz de la luna.
-Es hora de irnos Miirik. –
-Como ordene, mi lady… – respondió aliviado.