Proyecto Estigma: Orígenes - Capítulo 5 Parte 1
Capítulo V “Susurros de la guerra”
Un olor a ceniza y azufre inundaba la habitación en la que se encontraba Leonard, su visión estaba un poco borrosa y una fuerte jaqueca presionaba su cabeza, no tenía una idea clara de donde se encontraba, sin embargo frente a él se podía ver un aviso tiznado, en él se leía “9B”; Mientras se levantaba del suelo un dolor intenso se manifestó en su pierna izquierda, su mirada se enfocó en esa zona y una expresión de terror se formó en su rostro, una varilla de aproximados 50 cm de largo atravesaba su muslo.
-Demonios… creí que saldría ileso. –
A su alrededor había partes humanas esparcidas, pequeñas zonas aún seguían en llamas, su vida había sido salvada por varios de sus hombres y la puerta metálica de emergencias que cruzó para poder llegar a ese lugar, solo segundos le salvaron de la última tanda de explosiones, no tenía claro por qué el protocolo defensivo se había detenido pero un suspiro de alivio salió de su boca, ahora debía sacarse aquel metal de su pierna y salir de ese lugar. A unos pocos metros, 2 de sus hombres aún con vida cubrían los cuerpos de dos niños, sin embargo, los cuatro seguían inconscientes, el lugar estaba casi a oscuras, los sistemas eléctricos habían sido gravemente dañados y el oxígeno escaseaba debido a la enorme explosión que se había causado.
Leonard tomó un respiro, arrancó un pedazo de su camisa de seda y formó una esfera que puso en su boca, con sus dos manos sostuvo la parte alta de la varilla y jalo con fuerza, esta comenzó a ceder y a salir de su músculo, un brote de sangre se asomó por los bordes del agujero y luego un estallido de la misma cubrió la zona cuando logró sacar el objeto metálico. Luego de su grito de dolor, usando parte de su camisa ya dañada se vende para parar la hemorragia, el dolor continuaba intenso, pero ahora podía moverse mejor, parecía que ninguno de sus ligamentos había sido dañado gravemente, no obstante, no podía ponerse de pie, sus manos se mancharon con la sangre y las vísceras del suelo mientras se arrastraba para llegar a sus guardaespaldas y los niños que seguían sin mostrar señales de vida aún.
-Vamos… despierten maldita sea. – dijo mientras se acercaba a su posición, sin embargo, nadie respondió. – ¿Cómo demonios no pensé que esto sucedería?… fui un estúpido en no prever un sistema de defensa secundario.
Un momento de nervios recorrió su cuerpo, había recordado que antes de las explosiones lograron recuperar dos parásitos en estado de incubación, pero no podía ver el contenedor donde los llevaban. Un sentimiento de derrota tomó su cuerpo, sin embargo, este fue compensado a los pocos segundos al ver que la niña de cabello violeta lo sostenía en sus brazos. Con rapidez se arrastró hasta esta y la tomó. Abriéndola logró verificar que las cápsulas en las que se guardaban estaban aún en buen estado, nuevamente cerró el contenedor y se tiró al suelo mientras reía y abrazaba su trofeo. Pasaron algunos minutos, él miraba los cuerpos de sus acompañantes, pero estaba demasiado cansado como para verificar si sus corazones aún funcionaban. No estaba seguro de cómo saldría de ese lugar, pero debía darse prisa por si los sistemas de seguridad volvían a entrar en funcionamiento.
-Usted ríe muy fuerte señor… pero su risa es divertida. –
El pecho de Leonard dio un pequeño brinco luego de escuchar la voz de la pequeña, sus ojos seguían cerrados, pero una pequeña sonrisa se dibujaba en su boca.
– ¿Estás herida? –
-No lo sé, estoy cansada y siento mucho sueño. –
– ¿Puedes moverte? –
-Eso creo, pero mis ojos me duelen cuando los abro. –
-Entiendo, saldremos juntos… –
– ¿Por qué su acento es tan gracioso? – interrumpió la niña.
– ¿Gracioso? – cuestiono algo molesto.
-Suena como una niña señor. –
La cara de Leonard se tornó arrugada y sus cejas se fruncieron al instante, la ira lo llenó y sintió como el calor subía por su médula.
– ¿Qué has dicho mocosa insolente? – gritó.
El rostro de la niña se entumece justo después de oírlo, sus manos se movieron y cubrieron su rostro, todo su cuerpo comenzó a temblar y sus párpados se llenaron de lágrimas.
-Perdón, perdón, por favor no me haga daño. –
Un nudo se hizo en la garganta de Leonard al ver esa reacción.
-Tranquila, no te haré daño cálmate. –
“¿Qué pudieron haberle hecho para que reaccione así?”, pensó, la pequeña continuó gritando y sollozando, estaba aterrada, por más que Leonard le hablara para calmarla era inútil, finalmente se arrastró hacia ella y le abrazó con fuerza poniendo su cabeza en su pecho, aunque al principio trato de evitarlo, finalmente sucumbió acurrucándose en su regazo. “tranquila, no te pasará nada”, repetía una y otra vez mientras sus lágrimas comenzaban a desaparecer, en su interior sentía algo de fastidio y molestia por compartir el mismo espacio personal con la denominada mocosa, sin embargo, un sentimiento paternal se apoderó de su cuerpo al ver su vulnerable gesto.
-Nada de lo que te paso aquí se repetirá, te lo prometo. –
Entre sollozos contestó.
-Lamen… lamento decir que sonaba como niña, señor. –
Una vena brotó en la frente de Leonard, era obvio que le molestaba oír eso de la pequeña, sin embargo, decidió ignorarlo esta vez, consintió levemente su cabeza y vio cómo sus ojos se abrían para mirarle. Quedó completamente perplejo al verla, sus ojos tenían el color de la amatista, una mirada tan profunda que apuñaló su corazón, sin duda los ojos más hermosos que había visto.
-Usted es una buena persona señor. –
Un silencio precedió a la respuesta.
-Dime algo que no sepa, sin embargo, déjame corregirte, no soy bueno, ¡Soy fabuloso! –
– ¿Por qué me salvó? –
-Solo tomé lo que necesito. –
– ¿Me necesita? –
-No específicamente a ti, sino a lo que controlas. –
-Eso suena cruel… –
– ¿Ya no soy tan bueno como lo pensabas no? –
-Sí, aunque sus intenciones no son del todo buenas… trató de calmarme al verme llorar, sé que no lo hizo para engañarme. –
– ¿Cómo lo sabes? –
-Solo lo sé… –
– ¿Ese es tú poder? –
-No, pero cuando lo vi supe qué no lo hizo para aparentar, no sé qué ha hecho señor… pero no creo que haya sido tan malo como lo que estas personas hacen. –
-Te falta mucho por aprender, mocosa. –
-Mi nombre no es mocosa. – respondió con un puchero.
-Lo que digas mocosa, ya te lo dije… solo me interesa tu habilidad. –
-Aunque intente parecer malo… ya no podrá lograrlo. –
Una pequeña risa salió de Leonard, acto seguido dejó de abrazarla y se recostó mirando al techo.
-Mi nombre es Leonard… –
-El mío es Laira, mucho gusto señor. –
– ¿Podrías dejar de llamarme señor, mocosa? – cuestionó algo molesto.
-No señor… –
Una mirada de ira se postró en Laira, nuevamente una expresión de terror se formó en su rostro, Leonard suspiró y miró hacia otro lado.
-Qué más da… tenemos que salir de aquí. –
-No me puedo mover, estoy cansada… –
– ¿Cansada de dormir? – bromeó.
-No, cansada por salvarlo a usted y a ellos. – respondió algo molesta.
-Espera, ¿qué hiciste qué? –
-Use mi “poder” para sacarlos antes de que voláramos en pedazos… – gruñó.
– ¿Por qué usas sarcasmo, insolente? –
-Lo… lo siento, no se enoje por favor. –
Luego de un suspiro Leonard se recostó contra el muro y comenzó a ponerse de pie, ella solo pudo seguirlo con su mirada y un torpe movimiento de sus piernas.
– ¿Me explicarás sobre eso qué hiciste para salvarnos? –
– ¿No lo recuerda? –
– ¿Tengo cara de hacerlo? – dijo con un tono serio.
Antes de poder responder a la pregunta inicial de Leonard una luz se encendió al fondo del pasillo, entre las ruinas de la explosión un objeto metálico comenzó a levantarse mientras chispas reflejaban su contorno.
– ¿Qué es eso? – Preguntó él.
La expresión de Laira mostró terror mientras una voz electrónica salió de aquello.
–” objetivo no autorizado encontrado en pasillo 9B, procediendo a eliminación. “–
-Eso no suena bien… –
– ¡Corra señor Leonard! – grito asustada. –
-Lamentablemente no puedo correr… –
Un gesto de ironía acompañado de una mirada a su pierna respondió a la petición desesperada de Laira, mientras tanto de las sombras algo similar a un robot se acercaba a ellos, los pequeños chispazos en su sistema lograban dar su posición y delinear levemente su forma, sin embargo, Leonard no podía moverse, el dolor era agudo y punzante.
–” Objetivo en la mira, procediendo a disparar.”–
– ¿Qué ha dicho? –
– ¡Nooooo! –
El grito de desesperación de la chica fue apagado por una lluvia de balas y él estupefacto cayó al suelo aún consciente, pero lleno de dolor. Gracias al fallo en su sistema, el robot sólo había logrado impactar unas ocho balas, tras de él, el muro se caía a pedazos por todas las restantes.
-Oh mierda… creo que puedo ver mi interior. – dijo tratando de bromear.
–” Objetivo alcanzado… recargando.”–
Laira estaba completamente impactada, sus manos respondieron, pero todo lo demás seguía inmóvil, con lágrimas en los ojos comenzó a golpear sus piernas, pero estas seguían sin responder, “no, no, no, no”, repetía mientras intentaba alcanzar el cuerpo de Leonard quien le miraba apacible.
-Calma, mocosa, solo no te muevas… quizás te salves. –
La respuesta de ella fue interrumpida por el robot.
–” Munición lista, objetivo en la mira, procediendo a disparar.”-
Nuevamente la descarga de disparos se dirigió hacia él, sin embargo, todas fallaron, grandes pedazos de roca se levantaron al impacto, una humareda de polvo se formó tras los choques cubriéndolo por completo. Su cuerpo se estaba tornando frío, debido a la tierra levantada no podía ver qué estaba ocurriendo, pero frente a él se podía ver una sombra, lentamente se resignó a morir y justo cuando pensó que aquella sombra dispararía sintió como algo cayó al lado de su mano, cuando logro ver qué era se dio cuenta de que eso era uno de los contenedores de los parásitos y desde las sombras una voz masculina le habló.
-Esas heridas son muy graves, si quiere salvarse deberá arriesgarse. –
– ¿Quién eres? –
Una nueva ráfaga de disparos se escuchó, los ojos de Leonard estaban abiertos completamente, no podía creer lo que estaba viendo, el polvo a su alrededor se empezó a dispersar mostrando a la persona que le cubría, un niño de cabello plateado y ropa andrajosa estaba solo moviendo sus brazos y a su ritmo las balas parecían esquivarle y cambiar su trayecto hasta estrellarse contra los muros, finalmente luego de un giro de sus brazos quedó apuntando justo a la dirección de la máquina, lentamente las balas comenzaron a desmantelar su propia estructura, no parecía tener sentido, sin embargo estaba vivo.
-Nioh, ¿estás bien? – preguntó Laira luego de que el robot quedó irrecuperable.
-Solo estoy cansado, ese hombre morirá pronto. –
– ¡Ja!, no soy tan fácil de matar mocoso… –
Sus labios tomaron un color violeta y su piel palidecía mientras su sangre se derramaba por el suelo.
– ¡Si quiere salvarse haga lo que le digo! –
– ¿Qué se supone debo hacer, idiota? – Respondió casi sin fuerza.
-Ábralo… es todo lo que debe hacer, si tiene suerte se salvará… sino gracias por sacarnos –
-Nioh… pero… –
– Cállate, Laira… debe hacerlo él. –
Un estallido eléctrico se escuchó pisos arriba, un sonido potente similar al de un generador retumbó en las paredes mientras las luces del lugar comenzaban a encenderse.
–” Falla inminente del sistema, datos comprometidos, se solicita a los miembros del personal evacuen con prontitud, limpieza total de la base en 10 minutos.” –
– ¿Qué significa eso? – Preguntó Laira.
-Que en 10 minutos estaremos jodidos… – Respondió Leonard.
-Tú lo estarás, nos vamos, Laira. –
– ¡No!, no lo dejaré en este lugar. –
-Vete… no tiene sentido, no puedo moverme. –
-Pero… no, no puedo. –
El chico la tomó y la cargó en sus brazos, sin preguntar comenzó a correr lejos de ese lugar, ella comenzó a golpearlo con fuerza en la cara para que le bajara, pero este le ignoraba, sus gritos y peticiones para que le bajara eran palabras mudas, él la sacaría sin importar si quería o no. Por otro lado, Leonard permanecía estático, su sangre se acumulaba bajo él, su visión se hacía borrosa y un ataque de risa hizo que su abdomen doliera como 1000 agujas en sus uñas, toda su misión y su esmero por llegar a ese lugar terminaron de forma patética, estaba resignado.
Su mirada giró lentamente hasta encontrarse con el objeto en su mano, en su mente se repitieron las palabras del insolente niño que momentos antes le había salvado, abrirlo, ¿para qué?, se preguntaba, las dudas se acumulaban al mismo tiempo que sus fuerzas se desvanecían.
–”9 minutos para limpieza total de la base.”–
-En fin… veamos que quería el mocoso. –
Con un último movimiento presionó el botón del contenedor, este lentamente se abrió dejando salir el frío de su interior, nada ocurría, nuevamente una risa nerviosa salió de sus labios, estaba perdiendo la consciencia. Luego de que un nuevo mensaje de conteo se escuchara, Leonard hizo un último intento, metió su mano como pudo, el dolor estaba desapareciendo al igual que su interés por vivir, fue entonces cuando sintió algo moverse por su mano. Pequeñas prolongaciones de un material negro y viscoso se movían por sus dedos como si tuviesen vida, parecían buscar su sangre.