The Loud House: New Lincoln - V1C57 - Sin palabras
Capítulo 57 – Sin palabras
Lincoln no pensó mucho en la actitud que vio de Luna.
Le parecía raro que ella tuviera tal reacción solamente por decirle que no. Pero claro, en su mente no podía borrarse a la Luna que conocía. A diferencia de esta, ella lo respetaba demasiado, tanto que cuando él decía no, no importaba si había quejas o algo, simplemente no lo hacía. En eso tenía que ver que era el mayor de la familia pero aquí, ella era la mayor y debía siempre obedecer como él inculcaba a sus hermanas menores antes.
Pero el simple hecho de que le haya querido obligar, eso ya iba más allá de cualquier pensamiento que, recostado en la cama y sin hacer nada, se puso a recordar todo lo que más pudo.
Lo que veía era un fondo negro como antes había visto. Todo era oscuridad pero como había hecho memoria de algo, enormes cantidades de pantallas se aparecieron frente a él, viendo cada uno de los recuerdos que su cerebro almacenaba.
Vio cada uno de ellos. Todos estos recuerdos no eran novedad para él sino el modo de verlos. Los recuerdos que tenía frente a él eran todos los suyos, todos en donde se mostraba que era el hermano mayor así como las enormes cantidades de cosas que había vivido y sabido hasta sus cortos 23 años que pudo ver ese recuerdo, viendo cómo su vida se iba al caer de un árbol.
Entre más caminaba y más recuerdos podía observar, los recuerdos que empezó a ver no eran parte de él sino de este Lincoln que, mientras miraba esto, se sorprendía bastante.
Tenía una idea clara de la situación de él mismo. Era el hermano del medio. La relación con sus hermanas era estable hasta cierto punto. Vivió las mismas cosas que él pero la diferencia era la posición de hermano que ostentaban. En uno era el mayor y en otro el menor. Comparó estos recuerdos cuando él tenía 12 años y eran diferentes en su totalidad.
Pero lo que vio de la infancia fue, algo que realmente no debía recordar para nada. Su boca se abrió hasta que podía tocar el suelo y sus ojos estaban abiertos como dos platos.
Todavía seguía sin creer que Lori hiciera las cosas que hizo. Intentar abusar de él así como agredirlo a tal punto de querer lastimarlo, era demasiado. Si un yakuza llegara a ver esto, incluso la persona más sanguinaria tendría algunas preguntas con respecto a esto. Para que alguien de 12 años haga esto a alguien de 6, bueno, tuvo que pasar algo de por medio.
No solo eso, se mostraba totalmente agresiva contra él en todo momento a tal punto de que él cuando la veía a su corta edad temblaba de miedo. Por suerte Luna estaba con él para protegerle y hacer que no tuviera miedo de ella. Eso le hizo sonreír brevemente.
Lo siguiente que vio de sus recuerdos fue algo que no podía creer.
No con 6 años sino casi con 8 años de edad, él fue abusado sexualmente por parte de Lori. Lincoln no tuvo palabras para esto. Quedó horrorizado. ¿Qué cosas podrá haber hecho para que todo sucediera de esta manera? Intentó ver el recuerdo una vez más pero sintió asco y no pudo hacerlo de nuevo por lo que apartó la vista. Allí no había nadie para defenderle o ayudarle.
Se tomaba la cabeza y se reía incapaz de creer lo que estaba viendo. Más recuerdos con una similitud con esto aparecieron. No fue abusado de tal manera pero si molestado por parte de ella y sorpresivamente y esto no podía creerlo cuando lo veía con sus ojos, por Luna.
Analizando el contexto de lo que estaba viendo, al parecer, viendo el recuerdo y también él mismo recordando, ya tenía 10 años y en ese lapso de 2 años, su relación fue incrementando tanto que, como muestra de esta relación, ellos dos lo habían hecho.
El tema de esto no era que Luna haya abusado de él. El problema recaía en la situación mental que estaba atravesando que, viendo la situación y luego de tanto cuidado intensivo para que este fuera más alegre, cosa que de hecho por lo que vio funcionó, él haya desarrollado un amor por ella tan fuerte, sintiéndose tan bien.
“Pensar que aquí la persona que cuida eres tú y no yo…” Pero aunque le hizo sonreír levemente, no sacaba de su mente el hecho de que esto llegara a pasar. Ahora todo es felicidad y Lori, por alguna razón no pasa ni un minuto con él lo que no le preocupaba. Aun así, él debía hablar con ella para saber esto. No sólo ella, debía hablar con Luna con respecto a esto. Ellas dos eran las personas que más recuerdos tenían, siendo una parte dolorosa pero la otra una muy buena.
———
Abrió sus ojos, notando que la luz que entraba por la ventana de su cuarto marcaba que era de día.
Volteó su cabeza para ver que eran ya las 10 de la mañana. Al parecer, cuando entró dentro de su cabeza para ver sus recuerdos, él estaba dormido. Esa fue la mejor conclusión que pudo sacar en este preciso momento.
Se rascaba la cabeza al recordar aquello. Claramente lo que pudo recordar con respecto al pasado, literalmente, lo dejo sin palabras. ¿Era posible tener hermanas así? Sí, era muy posible. ¿Por qué le tocó a él? Ni idea. Al menos no vivió tales hechos porque si lo llegaba a vivir, hubiese reaccionado de una manera muy distinta.
Más sorprendido estaba que con todo ese trato que sufrió, no se hubiese quitado la vida. Una persona que sufre lo que estuvo sufriendo hubiese sido una experiencia horrible. Por suerte y mirando al cielo (aunque estaba el techo), agradeció y esperaba que la alma de este Lincoln estuviera bien y pueda descansar en paz ya que no tendría que sufrir tales cosas.
“Bien. ¿Qué debería hacer?” No iba a trabajar ya por la hora que era. Entonces, sumiéndose en sus pensamientos, no le quedó otra que pasar el rato con sus hermanas. Aparte, vio el vestido que había dicho que era para Luna. Se lo iba a dar sin dudarlo. Pero antes de eso, debía hablar con ella y preguntarle sobre estas cosas. “Bueno, ¿a qué hermana debo molestar primero?”
“¡Oye Lincoln!” La puerta se abrió con una patada, sabiendo que la única persona que podía hacer eso era Lynn. Efectivamente era ella. “¿Quieres jugar un poco al soccer…? ¿Eh? ¿Lincoln?” Lynn entró a su cuarto y se acercó hasta él. “¿Desde cuando tienes el pelo largo?”
“¿Largo?” Se miró en el espejo de su habitación y efectivamente, tenía el cabello un poco más largo de lo normal. Sonrió al ver que podía peinarse como un personaje de un videojuego muy exitoso de donde venía y más teniendo esa cicatriz en su ojo, dándole un parecido enorme. Se hizo una prueba de cómo se vería si se lo ataba y dejaba algunos mechones de cabello sin tirar hacia atrás. “¿El cabello me quedaría bien así?” Dijo mientras se lo sostenía.
“Bastante. Si te lo atas, será mejor para evitar que alguien te tire del cabello cuando compites contra alguien” Ese fue el mejor consejo que pudo darle. Claro, ella lo había hecho alguna vez y también se lo hicieron lo cual, era una forma de ganar algo sucia pero, ganar era ganar.
Lincoln entonces le quitó la banda con la que solía atarse el cabello a Lynn y se lo ató. Aunque estaba de pijama, ya con el cabello por cómo lo tenía atado con una cola corta. Le faltaban las dos espadas y era idéntico a él o eso se decía a sí mismo mientras sonreía.
“¿Me podrías devolver la banda?” Lynn ahora tenía el cabello suelto y era algo que no le agradaba para nada. Lincoln le miró con una sonrisa incapaz de poder ocultarla. “¿Qué pasa?”
Lincoln no sabía cómo decirlo pero, su hermana con el cabello largo se veía sencillamente mejor que con el pelo atado. No había ningún cambio en ella de lo que recordaba. Sólo esperaba que no fuera tan enferma con respecto a la competición.
“Perdona, es que te ves hermosa con el pelo suelto” Lynn levantó su dedo con tal de ponerse en contra de lo que dijo pero, viendo que le dijo que era hermosa, no pudo evitar ponerse algo roja con esto. “Cierra la puerta” Con el tono que usó, ella empezó a pensar que iban a hacer algo más allá de su imaginación por lo que le hizo caso y se sentó en la cama. Él notó esto y no dijo nada. Simplemente se sentó en el mueble en donde estaban sus cosas mientras se cruzaba de brazos para verla. “¿Puedes guardarme un secreto? Mejor dicho, ¿puedo confiar en ti?”
“¿Confiar en mí? ¿Qué pasa? ¿Qué vas a decirme?” Su mirada era extraña. Lincoln tenía un rostro serio pero viendo sus ojos, sus ojos no mostraban un brillo que siempre tenía. Se levantó de su cama para ver de cerca sus ojos. No tenían vida. “¿Qué… qué pasó?”
“No me has respondido todavía hermana” Todavía quería saber si podía confiar en ella. La apartó de su área personal.
“Sí, puedes confiar en mí. Ahora, ¿qué pasa?”
Lincoln suspiró y miró a Lynn. “Yo… recuerdo todo” No era del todo verdad pero tampoco del todo mentira. Recordaba muchas cosas de su niñez pero, su cabeza seguía teniendo esa imagen de Lori y ahora de Luna.
“¿Recuerdas todo?” Al principio no entendió pero cuando Lincoln le dijo de nuevo que recordaba todo, su cerebro por primera vez trabajó de una forma que nadie podría creer, abriendo los ojos demasiada asombraba. “¿De verdad recuerdas todo Lincoln? ¿Lo dices en serio?” Agitó a su hermano, tomándolo de los hombros mientras repetía esas palabras. Aparte de felicidad, también había tristeza. Si recordaba todo, también recordaría la mala experiencia de niño que, lamentablemente, era algo que a día de hoy le atormentaba por no hacer nada aunque no lo parezca.
“Para por favor que voy a vomitar” De tanto ser agitado se mareo un momento. Ella le soltó pidiendo disculpas. “Y baja la voz por favor, no quiero que nadie más sepa esto” Hizo otra pequeña pausa para respirar bien. Que lo haya agitado bastante hizo que empezara a jadear. Un mal momento para hacerle eso cuando despertaba. “Pero a lo que voy, sí, realmente recuerdo… todo de cuando era niño y bueno, recuerdo aquello…” Se estabilizó y se puso frente a ella mirándola muy seriamente. “¿Por qué ella me harían algo como eso?”
“…Lo siento Lincoln”
“¿Mm?” Lincoln alzó la ceja confundido por la repentina disculpa que le estaba dando. “¿Por qué te disculpas?”
“Porque la razón de que te pasara esas cosas fue por mi culpa” Abrió los ojos sorprendido. ¿A qué se refería con que fue su culpa? “Yo… vi todo lo que te pasó y no pude hacer nada… No, no pude moverme al ver que te estaba haciendo todas esas cosas… Me congelé por verte sufrir de esa manera… En serio, pido disculpas…” Lynn se intentaba mostrar seria pero en su rostro descendía por sus mejillas lágrimas.
Él se quedó sin palabras nuevamente.
No esperaba que ella le dijera eso. No tenía recuerdo alguno de verla a ella cuando Lori le hacía las cosas que le hacía. La miraba con compasión. No podía culparla para nada. No, no podía hacerlo.
Lo que hizo fue abrazarla mientras trataba de decirle que no llorara con fuerza o que no gritara de la frustración que era lo que podía ver de ella. Es más, le dio varios golpes en la cara, unas bofetadas, para que recapacite lo cual lo hizo.
Ya siendo ella nuevamente, la miró con una sonrisa. “Lynn, no importa eso… aunque ahora que lo recuerdo y me genera algo de miedo, ya es pasado y el pasado pisado ¿no?” Ella tras pensarlo asintió un poco todavía pensando en aquello. “Pero, no te culpes por nada. Lo que importa que al menos, estuviste y fuiste testigo del trato que me dio” Ella creía que sentía que tenía algún sentimiento por esto y no lo era.
Este pasado la verdad si bien le daba asco y le hacía incluso llegar a sentir mal, en el fondo de su corazón, no le afectaba para nada.
Si bien las demás podían creer que esto le afectaba, bueno, todo dependería de lo bien que podría llegar a actuar con ellas aunque mentir no le gustaba y por eso, lo de actuar lo dejó de lado y actuaría como era él, sin fingir nada.
“Pero, ¿estás bien realmente?” Tras la pregunta que le hizo viendo a su hermano, fue levantaba como si fuese papel y fue lanzada contra la cama de su hermano, rebotando y golpeando contra la pared.
“¿Eso responde a tu pregunta o debo demostrarte más?” Hizo flexiones con sus brazos para mostrar sus músculos con una enorme sonrisa mientras la miraba que se reincorporaba del golpe que se dio con la pared.
“No, eso me queda claro… Aunque… ¿Eso es lo que puedes hacer realmente?” Lynn se tronó el cuello y los nudillos esperando ya para pelear nuevamente con su hermano menor. No podía ya tenerle compasión ahora mismo que afirma que está bien. Aparte, debe ganarle porque ya que no ha podido ganarle desde que despertó de aquel golpe en la cabeza.
“Puedo hacer algo que quizás te sorprenda” Se acercó hasta ella que, ni bien lo hizo, soltó un pequeño combo de golpes los cuales los esquivó con tanta facilidad. La tiró contra su cama una vez que tomó su puño y se lanzó encima de ella mientras ponía un brazo sobre su cuello y haciendo algo de presión para que no se mueva. “¿Recuerdas lo que pasó aquí hace tiempo?”
“Lo hago…” Él soltó su brazo de su cuello y pudo respirar un momento. Cuando escuchó esa pregunta, era imposible que no pudiera olvidarlo. Dio una respuesta vaga mientras Lincoln, que le miraba con una sonrisa, de pronto pudo notar que se estaba sonrojando. “¿Estás sonrojado?”
La razón de este sonrojo por parte de él era que teniéndola tan cerca, recordando y escuchando lo que ella le dijo entre cosas más que su cerebro pareció procesar, un sentimiento, un sentimiento muy parecido al que sentía por Luna apareció mientras su cabeza repetía el nombre de Lynn, sintiendo un leve calor en sus mejillas.
“¿Qué? ¿Lo estoy?” Se sentó encima de ella cuando escuchó esto y se tocaba la cara, notando que sí, tenía las mejillas algo rojas. “Diablos…” Maldijo mientras se reía. “Ya sé por qué”
“¿Ah sí? ¿Por qué?” Lincoln la tomó de la cara y le dio un enorme y largo beso para despegarse luego de que tuvieron que ambos recuperar algo de aire. “…” Se quedó pasmada unos segundos cuando Lincoln, luego del beso, se separó y le miró con algo de alegría.
“Porque me gustas…” Y escuchando esa confesión por parte de su hermano, ambos nuevamente juntaron sus bocas para darse un enorme y largo beso.