The Loud House: New Lincoln - V2C18 - Secreto
V2C18: Secreto
Lo que atinó a hacer luego de que Luan entrara, era cerrar la puerta luego de haber podido reaccionar de su asombro de que le viera el estado de su cuerpo.
Ella también reaccionó cuando este cerró la puerta y pasaba alado suya, notando de cerca las marcas que llevaba en su cuerpo y notando el vendaje ahora con mayor claridad. También, miró el brazo izquierdo que tenía algunas partes en donde se veía la piel pero eran pequeñas partes e incluso, en su mejilla, se notaba también un poco la piel. Ahora que lo pensaba claro, nadie había notado esto antes.
“¿Curiosa con saber qué me pasó?” Como si le leyera la mente, asintió mientras este le ofrecía sentarse en su cama. Se sentó a su lado y su enorme curiosidad con tocar su cuerpo le invadió por completo. Extendió su brazo para pasar sus dedos por todo el cuerpo de su hermano, invadiendo obviamente el espacio personal de este que simplemente la dejó mover su mano libremente. “Lo del vendaje, se me cayó café caliente encima al igual que un poco de gotas en el otro brazo y en la cara aunque estas heridas no importan para nada. Las marcas en mi cuerpo… bueno… creo que es mejor que no lo sepas” Advirtió.
“Quiero saber” Tras dejar de tocar su cuerpo, este se puso una camiseta y la sudadera naranja que se había puesto con anterioridad y ella pudo preguntar algo calmada ahora. Todavía no se sacaba el cuerpo de su hermano mayor de la mente. Negó un par de veces. “¡Quiero saber Lincoln!” alzó su voz mientras tenía una mirada seria en su rostro. Lincoln terminó suspirando.
“Está bien…” Cerró los ojos un momento. Sabía que iba a mentirle porque, no iba a contarle la verdad, la verdadera razón de sus marcas en su cuerpo. “Todas estas marcas me las hice cuando…” Le narró más o menos algo que, en cierta manera, era verdadero pero era falso.
Las veces que su hermana Luna salía a las escondidas, él nunca dijo algo de esto. Si los demás lo averiguaban, él se haría el que también se sorprendía por saber que ella se escapaba y volvía a las horas más tarde. Pero lo que nadie sabía, a excepción de Lori, era que le seguía en todo momento para ver a los lugares que ella frecuentaba, ignorando si estos eran lugares peligrosos o no. Algunos lo eran y se llevó unos buenos recuerdos de estos lugares con tal de asegurarse de la seguridad de Luna. Se podía decir que algunas partes de su cuerpo todavía tenían marcas de aquellos acontecimientos pero la mayoría de ellos, venían de sus sueños que, eran incluso más reales que la vida que estaba viviendo ahora. Si le contaba eso a ella, seguro la traumaría o también creería que estaba loco. Eso era algo que se iba a quedar para él y para Lori que de a poco, parecía estar creyéndole más y más.
La historia de esas marcas, aunque exageradas por cómo las contaba Lincoln, Luan no podía creer que todas esas cicatrices las sufrió con tal de asegurarse que Luna estuviese bien a donde fuera que se escapaba.
Se sentía culpable porque parte de esas escapadas de su hermana mayor, estaban relacionadas con ella. Le contaba a dónde iba a ir y si decía algo, no sería su hermana por mucho tiempo y por aquel entonces, tenía miedo de esa faceta y esa amenaza que le daba.
Aunque ese miedo con el paso del tiempo se fue, las amenazas eran constantes cada vez que salía para ir a divertirse. Pensar que con esto, Lincoln le seguiría y sufriría todas esas cicatrices, le hacía doler bastante el pecho.
“¿Puedes guardar este secreto?” Tras pensarlo un momento, asintió. No ganaría nada en decirle esto a Luna para que recapacitara un poco. Si seguía de esa manera, un día de estos, Lincoln podría morir. Con tal de imaginar dicha escena, su estómago se revolvía y su pecho apretaba más fuerte que antes por lo que se levantó de allí, tomó su regalo y se fue del cuarto de su hermano tratando de no decir nada con respecto a esto.
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En la mente de Luan, pensando en lo que Lincoln dijo una vez que volvió a su cuarto, fue increíblemente sorpresivo.
Las heridas en su cuerpo, todas ellas y aquel vendaje en su brazo, que le llamó más la atención que todo lo demás, eran increíbles. ¿Tanto pasó su hermano por el bien de Luna? Dentro de su ser, un poco de dolor apareció al igual que preocupación por él y más que nada, empezó a sentir algo de odio por Luna. Si ella un día de estos, no podía ver que Lincoln estaba jugándose la vida para que esta no haga nada malo, entonces, pelearía con ella y la obligaría por la fuerza.
Se recostó en su cama un momento. Miró al techo un segundo y luego se acordó que debía hablar con Lynn debido al tema del baile.
Sorpresivamente para ella, Lynn quería ir a dicho baile ya que había un chico que le interesaba bastante y que, estaba pensando en invitarlo para poder experimentar por primera vez dicha fiesta.
Entró lentamente al cuarto de Leni y Lynn que, solamente estaba la segunda acostada en su cama tapada hasta la cabeza. Se podía notar un poco la tristeza que esta llevaba encima por el simple hecho que escuchó un sollozo leve mientras se acercaba.
“¿Lynn?” Se acercó hasta ella, tocando el pequeño bulto que se movía un poco pero no daba una respuesta alguna. “¿Estás despierta?” Pero esta le estaba gruñendo a tal punto que no quería ser molestada para nada. “Lynn, Lynn, Lynn…” Empezó a picar el cuerpo de ella mientras la seguía llamando.
“¿¡Qué!?” Se levantó muy enfurecida por culpa de su hermana mayor que no paraba de picarle. No tenía ánimos para nada ahora y lo único que quería hacer era dormir y olvidarse de lo sucedido con su hermano.
Luan se asustó con su tono por un momento pero se calmó al cabo de unos segundos. “Lynn… con respecto a lo del baile…”
“No voy a ir” Respondió a secas mientras se sentaba en la cama. Miró a su hermana mayor algo enojada. “Perdí el interés en ir al final… No es lo mío de todas formas” Negaba con la cabeza mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba contra el respaldo de la misma.
“¿No vas a ir?” Se sorprendió bastante. “¿Qué pasó para que cambies de parecer al final?” No quiso tocar a Lynn para nada. Quería respetar su espacio.
“La persona que invité… ya tenía a alguien…” Apretó su labio, recordando que la persona que trató de invitar ya tenía a alguien que le invitó y además, había dañado por un acto de enojo e ira y se sentía muy mal.
“Pero por eso no puedes ya decidir no ir al baile… ¿a quién invitaste?” La curiosidad le ganó. Para que de la nada decida no ir, entonces, la persona que había invitado debía gustarle mucho y que le haya rechazado, era enorme.
Lynn dudó bastante en responderle. Se debatía mentalmente porque no sabía si debía decirlo o no ya que no sabría qué pensaría su hermana mayor sobre ella. Un poco sonrojada, miró para otro lado con un puchero. “Invité a Lincoln pero me dijo que alguien le había invitado…” Esperaba alguna respuesta por parte de ella pero, tras unos minutos, no hubo sonido alguno en la habitación. La miró y esta estaba con la boca abierta y sin decir algo. Empezó a chasquear los dedos para que reaccionara. “Luan, oye Luan, reacciona”
“¿Eh que?” Pestañeó varias veces y sacudió su cabeza.
“¿Te impresiona que la persona que haya invitado sea nuestro hermano?” Pensaba que la reacción que ella tuvo era por eso, que la persona que había invitado era su hermano mayor. Luan seguía callada pero podía reaccionar ahora. El tono de burla que tenía Lynn era justamente porque ahora se reía por intentar haberlo invitar. “Lo sé, suena tonto ¿no?”
Luan no supo que decirle ahora. El tema era que ella le invitó a su hermano mayor porque le gustaría compartir ese baile con él, además de pasar más tiempo con él. Escuchar que su hermana le había invitado también, de más estaba decir que estaba un poco celosa pero saber que le dijo que alguien le había invitado, se quedó complacida.
“¿Por eso tienes esa cara?” Le salió dentro de ella preguntarle. La cara que tenía Lynn era bastante triste ahora mismo. No parecía ser ella.
“Lamentablemente…” Cerró los ojos, suspirando un poco y luego abriéndolos nuevamente. “¿Vas a ir?”
“Eh… sí, iré al baile…” Soltó una risita nerviosa porque no quería tocar ese tema en cuestión. Ya quería irse de aquí por la incomodidad que estaba sintiendo ella ahora mismo. Tal vez Lynn no estaba de la misma forma que ella. Era ella la que se sentía algo mal por saber que Lincoln la rechazó por ella. Era un pequeño secreto que no quería divulgar.
“Espero que la pases muy bien” Se acercó para palmear su hombro. “Luego del baile, cuando vuelvas, quiero que me cuentes que tal tu cita” Le guiñó el ojo a lo que se sonrojó levemente, haciendo que ella se riera.
Entre una charla más, Luan se fue del cuarto de Lynn con una leve sonrisa pero todavía preocupada por el estado de su hermana menor con respecto al tema del baile. No quiso darle muchas más vueltas y se encerró en su cuarto sola.
Iba a preparar las cosas que iba a hacer con Lincoln en el baile pero, por hoy, simplemente lo dejaría por otro día.
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Dos días después.
Por la mañana, los mayores de la casa, exceptuando de Lincoln y Leni, estaban en la cocina, algo dormidas, tomando un poco de café mientras se pasaban sus manos en sus ojos para sacarse las lagañas de sus ojos.
Despertaron temprano y mientras tomaban café, se despertarían con un impulso de energía necesario para empezar el día de hoy.
Entre la pequeña charla que las 4 estaban teniendo casualmente sobre cómo durmieron y qué soñaron, Lincoln apareció lentamente en la cocina, dejando ver más que nada su brazo que estaba vendado, atrayendo la atención de todas y sobre todo a Lori que miraba a su hermano con mucha preocupación.
“Buenos días” Dijo muy casualmente mientras abría el refrigerador para tomar un poco de agua. No iba a tomar café porque, claro, no quería que le pasara lo mismo con Lynn o que se le cayera encima como le dijo a Luan. “¿Cómo amanecieron?” Miró a todas.
“¿Qué te pasó en el brazo?” Pero la respuesta que esperaba, no vino sino una pregunta con un tono seco por parte de Lori. Se miró el brazo vendado. Tenía un pijama de mangas largas pero se podía ver aun una parte de su brazo, notando la cinta blanca.
Miró de reojo a Lynn que, notando esto, apartó su vista en su taza mientras tomaba su café tranquilamente, fingida claro.
“Se me cayó café encima” Dicho eso, escuchó a Luna intentar reírse. No iba a perder tiempo con ella y miró de nuevo a Lori que dejó su café para acercarse a él. Le tomó del brazo quemado y mientras ella apoyaba su mano en la venda, una mueca de dolor apareció en su rostro, imposible de ocultar.
“Literalmente, cada día me sorprendes con lo idiota que puedes ser” Le soltó el brazo y suspiró. “Espero que pronto te recuperes hermano” Tomó su café nuevamente para terminarlo y dejar la taza para limpiar.
Lynn y Luan se miraron entre las dos y terminaron su café y se fueron a sus respectivos cuartos para cambiarse la ropa. Sólo quedó Luna que tenía una sonrisa cuando miraba a su hermano, segundo a segundo, mostrando los dientes y empezando a reírse.
“¿Gracioso?” Preguntó Lincoln viendo a Luna reírse un poco. Era muy obvio que se reía de su desgracia por lo que le pasó. Asintió mientras dejaba la taza y se puso frente a él, tomando de la nada su brazo. “¿Qué estás haciendo Luna?” Muecas en su rostro aparecieron mientras estaba tomaba con algo de fuerza su parte quemada del brazo.
“Quiero ver si realmente… duele” Apretó con fuerza en una zona específica haciendo que Lincoln se tensará bastante e hiciera lo posible para no gritar de dolor. La zona donde ella hizo presión era bastante delicada y donde mayormente tenía quemado. “Parece que te duele, ¿no es así hermanito?” Con ver su cara, fue suficiente para darse cuenta de esto. Le soltó ya viendo que podía molestarlo con esto. “Que tengas un lindo día hoy Lincoln” Se iba a ir pero antes, quería ver la cara que tenía ahora mismo él.
Le encantaba molestar a Lincoln, bastante. Saber que se había quemado por su culpa de su idiotez, miraba su brazo y, ¿por qué no apretarlo un poco para hacer que le duela? No escuchó un grito pero sí notó su cara. Le dolía y bastante.
Tras mirarlo una vez más para ir a su cuarto y cambiarse para su día de hoy, se quedó callada y no hizo ni un comentario más de la situación.
La cara que estaba viendo no era para nada comparable a la de antes. No había dolor, no había tristeza, no había nada de hecho. Era una cara sin vida lo que miró por unos momentos. Sus ojos perdidos y tampoco parecía moverse por unos segundos.
Extendió sus brazos, sólo por esta vez sintiendo preocupación por él pero la apartó en seguida y se fue caminando sin sacarle la vista hasta que salió de la cocina para irse a su cuarto aumentando la velocidad.
Ya cuando ella ya no estaba a la vista, Lincoln cerró los ojos y los volvió a abrir, pestañeando varias veces y mirando su brazo, apretando su puño y volviendo a abrir por un rato. Suspiró tras un rato y lentamente, fue hasta su cuarto para cambiarse el pijama puesto.
No quiso seguir pensando en lo de recién. No quería mejor dicho ni recordar lo que acababa de pasar porque, si lo hacía, golpearía a Luna, tanto que si con eso no se le borra la memoria y vuelve a ser la misma chica de antes, la mataba.
Con su sudadera naranja y su jean y usando zapatos negros ahora a diferencia de sus tradicionales Nike blancos, estaba listo para afrontar un nuevo día de estar suspendido.