The Loud House: New Lincoln - V2C4 - Entrenadora
V2C4 – Entrenadora
Sábado por la mañana.
Lincoln estaba durmiendo plácidamente hasta que sintió el sonido de un silbato que retumbaba en sus oídos, tanto que se tocaba las orejas para ver si todavía seguían allí. Además, se asustó lo suficiente como para que se cayera de la cama, golpeándose la cabeza.
Levantándose del suelo y pasando su mano por la zona golpeada, se pudo dar cuenta que mirando de a poco, Lynn estaba allí con su silbato en mano y vestida como siempre lo hacía.
“¿Lynn? Lynn… Son las 6 de la mañana y de un sábado…” Mirando el reloj de su cuarto mientras miraba a su hermana entre tanto, notando la hora, casi que quería escupir sangre. Se sentó ahora en la cama mirando algo molesto a su hermana menor.
“¡Y es el mejor horario para empezar a entrenar!” La emoción que emanaban sus palabras era notoria. “¡Además, tú mismo dijiste que querías que te entrenara el fin de semana! ¡Vamos hermano que por ti, he decidido no ir a jugar un partido que tenía!” Le sacudía para que se despertara y no se durmiera ya que si se dormía sentado, entonces perdería tiempo glorioso para entrenar. Incluso ella tenía algo de sueño pero de la emoción de saber que entrenaría a su hermano mayor, no durmió para nada. En eso, le dio unas cuantas bofetadas, haciendo que este reaccionara un poco agresivo. “¡Por fin estás despierto en su totalidad! ¡Vístete que te esperaré afuera!”
“Ya, entendí, no te preocupes, no hagas zonas el silbato de nuevo” Viendo que lo iba a sonar, la detuvo en el momento justo. Con eso, con su enorme sonrisa, se fue fuera de su cuarto. Suspiró y se tiró nuevamente en la cama unos segundos. “Tendría que haberle dicho de empezar al mediodía” Arrepentido de no ser claro, ahora pagaba esto. 6 horas antes empezó y viendo como ella no quería perder un segundo más, buscó entre su ropa un conjunto deportivo color de color naranja. Era casi el mismo que el que tenía Lynn. La diferencia era el color primario que en este caso, era naranja.
Salió de su cuarto todavía con la cara dormida y bostezando un poco, tapándose la boca. Los tirones que sentía de su brazo eran productos de Lynn que, quería sacarlo a la fuerza afuera para que haga ejercicio y, viendo la emoción de ella, se contagió un poco.
Ambos en el patio, Lincoln pudo ver una pequeña pista de obstáculos que, a decir verdad, llevaría algo de tiempo preparar por lo que quedó un poco con la boca abierta.
“¿Dormiste algo?” Señaló dicha pista mientras miraba a Lynn que, en una mirada más a fondo, pudo darse cuenta que debajo de sus ojos, parecía que había dos bolsas negras. Su respuesta se respondió sola.
“No importa si he dormido o no, lo que importa ahora es que pasaras toda esta pista de obstáculos en el menor tiempo posible y si no lo haces, seguiremos así todo el día si hace falta por lo que, espero que estés preparado” Volvió a sonar el silbato. Tuvo que ponerse en la línea de salida.
Básicamente hablando, parecía que iba a entrenar para los juegos olímpicos con todas las cosas frente a sus ojos y más le sorprendía que con el tamaño de su patio, pudiera albergar diferentes y tantas cosas.
Tenía que hacer el menor tiempo posible y de no hacerlo, tendría que repetir toda la prueba una y otra vez y que si lo hacía, tal vez, sólo tal vez, harían otra cosa.
“¡Ahora!” Gritó mientras sonaba su silbato y hacía correr el tiempo en su cronómetro. Con todo lo que tenía para hacer frente a él, dudaba de poder hacer otra cosa si pasaba dicha prueba.
———
Viendo a su hermano tirado en la tierra y mirando al cielo, se acercó con una botella de agua que al ofrecérsela, la tomó con bastante calma pese a que lo veía muy agitado y muy cansado.
De las 6 de la mañana, ya eran poco más de las 11 de la mañana. Estuvieron 5 horas o mejor dicho, él estuvo 5 horas corriendo y haciendo todas las cosas y obstáculos que le había puesto. Como era mayor, seguro era pan comido hacer todas estas cosas simplemente porque era el mayor.
Claramente al verlo, por mayor que fuese, tuvo bastantes problemas. Aunque debía admitir que si fallaba las dos primeras veces, a la tercera, lo hacía y casi a la perfección.
Como buena entrenadora que era ella, al ver que hacía bien las cosas, no escatimaría en hacerle elogios pero si fallaba, lo insultaría de arriba abajo como si fuese una aficionada más que estaba viendo a un jugador jugar mal.
“Tardaste 5 horas exactas en poder pasar todos los obstáculos, aparte de poder aguantar las pequeñas complicaciones en el trayecto” Dijo mientras se sentaba a su lado.
“¿Pequeñas? ¿Desde cuándo a la hora de saltar algunas vallas mientras te lanzan balones de todos los tamaños y pesos se lo considera pequeña complicación?” Ingería agua mientras replicaba ante las palabras de su hermana menor. Pequeña sería si tirara una pelota o dos pero no fue así. Le tiraba en total todas las pelotas que ella tenía en la casa, arriba del árbol y en el techo. Fueron bastantes y se le complicó mucho. Ella se reía nerviosamente pero, luego le dijo firme que era por su propio bien y que era para desarrollar sus sentidos. “¿Desarrollar sentidos?”
“¡Claro! No te diste cuenta pero cuando empecé a lanzarte todas mis pelotas, no sé cómo pero esquivabas cada una de ellas sin problema alguno. Por eso empecé a tirarte de a muchas y seguidas y no importaba, esquivabas todas” Se asomó a la línea de visión de él, quedando cara a cara. “¿También estabas tan emocionado por el día de hoy que entrenaste por tu cuenta?”
Él apartó su rostro cayendo a su costado. Se sentó mientras estiraba un poco, dolorido de lo que se podría decir que eran músculos. “Evitar golpes y peleas con tus hermanas es y fue la clave de todo eso ¿sabes?” Literalmente hablando, Lincoln pocas veces participaba en las peleas de sus hermanas. Mientras menos interfiera, era mejor ya que ellas solas podían resolver todo. Claro que cuando se veía involucrado y era agredido, esquivaba cada golpe. “Aunque… no pude esquivar un balonazo que ALGUIEN me dio”
“Jeje… Sí, ese alguien de verdad que es alguien muy tonto…” Su nerviosismo por esto era claro y ella no podía ocultar este hecho. Lincoln por otro lado y notando cómo su energía cambió de repente, le hizo reír un poco. “¿Te sientes mejor ahora?” Dejando de lado la pequeña charla que tuvieron ahora mismo, notando que su hermano se recuperaba poco a poco, ya quería hacer que siga ejercitándose.
“Si digo que sí, ¿tenemos que hacer algo más?”
“Entonces estás bien ¿no?” A Lincoln no le quedó nada más que decir o hacer. Se encontraba bien de hecho y con el descanso de unos minutos, tomar algo de agua y una pequeña charla, se sentía bastante bien de hecho. “¡Vamos a correr ahora!” Ella se levantó muy rápido y tiraba de nuevo el brazo de Lincoln que ejercía fuerza para que no le levantara. “¡Dios Lincoln! Eres… pesado…” Pero por más fuerza que hiciera, no lo podía mover para nada. Al darse vuelta para verlo, estaba agarrándose del árbol y por ende, no había forma de moverle. “A veces pienso si realmente eres el mayor de la casa”
“Y aunque te duela, lo soy” Se echó a reír mientras se soltaba del árbol a lo que, se levantó y empezó a seguir a Lynn que lo llevaba a la cera. “¿Correr has dicho ahora? ¿Cuánto?”
“¡20 kilómetros!” Dijo contenta y brillos en los ojos. “¡Eso vamos a correr los dos juntos!”
“De acuerdo…” Lincoln tomó su teléfono un momento.
“¿Para qué lo necesitas?” Le preguntó mirando el número que acababa de marcar y luego lo guardó nuevamente.
“Es para tener listo el 911 en cualquier momento… Comencemos…”
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Ya para cuando Lincoln por fin pudo terminar de correr los 20 kilómetros, ya eran las 6 de la tarde.
Había que decir la verdad en este momento. Lincoln estaba que casi se moría por el camino mientras que Lynn, parecía estar bastante bien. Estaba sudada y cansada pero lo podía sobrellevar de una manera excelente y sin problema alguno.
Él en cambio, necesitaba al menos 3 tanques de oxígeno porque apenas podía respirar acordemente debido a la agitación que estaba teniendo. No podía creer que luego de tanto, su hermana pequeña pudiera mostrarse con una sonrisa.
Para seguir sumando a su condición, tenía mucha hambre. Lynn también la tenía pero a diferencia y por una amplia, al no poder dormir desayunó por la mañana antes de despertar a su hermano.
Pasaron por la ciudad y luego dieron la vuelta en ella y volvieron a su hogar. Si se sumaba todo el recorrido que hicieron en su totalidad, entonces sí sumaba perfectamente los 20 kilómetros.
Les tomó unos 30 minutos fuera de la casa para que él pudiera recomponerse de una buena manera con ayuda de Lynn para poder caminar porque, no podía hacerlo solo. Sus piernas poco podían responder ya.
Los dos entraron a la casa, siendo notados por algunas de sus hermanas y viendo que Lynn estaba casi arrastrando a Lincoln por la casa. Se desplomó allí mismo.
“Déjenme morir en paz por un pequeña rato” Dijo mientras regulaba de nuevo su respiración y haciendo que su agitación desapareciese.
“¿Por qué Lincoln está de esa manera?” Lucy asomó su rostro a la cara de Lincoln que, estaba pálido todavía. “Y, ¿por qué parece un vampiro?”
“Estuvimos todo el día haciendo ejercicios a petición de él” Respondió Lynn con una sonrisa brillante.
“En todo ese momento que nuestro hermano mayor hizo ejercicios contigo, ¿comió o bebió algo? Porque ninguna persona que haya consumido algo o bebido algo cada cierto tiempo puede tener ese estado”
Con lo que dijo Lisa, ahora Lynn no sabía qué decir o qué rostro poner porque, él en ningún momento tomó algo o tomó lo suficiente para estar bien o haber comido algo que allí sí sabía que no ingirió nada. Fue entonces que se dio cuenta que el estado malo que estaba pasando su hermano era, por su culpa.
“Bueno…” Empezó a jugar con sus dedos haciendo unos leves pucheros mientras la mirada de sus hermanas recaía en ella. Miró de reojo a Lincoln que fue arrastrado hasta el sofá por Lana y Lola que como pudieron lo llevaron pero logrando su cometido y quedando a su lado Lana porque Lola, poco quería saber con el olor y sudor de su hermano.
“Tal parece que no le dio de ninguno de los dos…” El comentario de Lana fue justamente lo que veía de Lincoln y porque este le dijo que literalmente, no le dio ninguna de los dos. “Si querías matar a nuestro hermano mayor, podrías haber elegido una forma que no resulte dolorosa o cansadora” Lincoln le dio un leve golpe en la cabeza a lo que esta se tomaba la cabeza, sintiendo que lo que dijo era cierto.
“Será mejor que alguien traiga algo para que coma y beba porque en cualquier momento, puede morir” Lisa se acomodó las gafas y propuso que alguien vaya a buscarle algo de comer y algo de tomar. Nadie se movió cuando dijo esto. “Por Pitágoras, ¿¡qué acaso nadie va a hacerlo!?” Se quejó al ver que nadie se movía.
“Estoy… bien. No… no se… preocupen” Como pudo habló. Recuperaba el aire de a poco y, ahora, podía hablar aunque sea algo. “Lynn… Agua… Comida… por favor” Y ella fue corriendo al escuchar que su hermano le dijo a ella. Apareció con más agua pero más importante, algo de comer. Le trajo que ella solía comer. Un emparedado de albóndigas con mucha salsa, algo que había sobrado de otro día. Lo tomó y comió un poco, aguantándose la cantidad de picante que tenía este emparedado que lo bajaba con el agua que le había traído que terminó enseguida. “Ah… Mucho mejor…”
Al cabo de 15 minutos ya terminó de comer todo y de beber todo. Aunque picante, cualquier cosa que comiera con el hambre que tenía sabia delicioso.
“¿Te encuentras mejor Lincoln?” Lola preguntó sin acercarse a él. El olor que desprendía era asqueroso al igual que Lynn que, por ende, estaba algo alejada del resto.
“Lo estoy… Aunque sé que estaré peor…” Pensó que había dicho de entrenar el fin de semana y seguramente y viendo a Lynn un momento, sabía que mañana pasaría lo mismo. “Mañana debo seguir con esto… o hasta que muera…”
“Si mueres, ¿puedo usar tu cuerpo para hacer rituales?” Intervino o mejor dicho, dijo primero entre las presentes.
“En caso de que lo uses para hacer rituales, quisiera poder quedarme con su cerebro para hacerle estudios y poner analizarlo mejor para luego, dependiendo de lo que pueda avanzar, traerlo a la vida nuevamente”
Lincoln no podía decir mucho de esta situación. Todavía no se iba a morir pero tanto Lucy como Lisa ya tenían planes para su cuerpo una vez que muriera. Eso era genial en cierto punto pero daba algo de miedo y le hacía temblar, pensando que partes de su cuerpo serían ofrecidos para sacrificios o rituales y su cerebro, puesto en agua y estudiado a fondo. Ninguno de los dos finales era bueno porque involucraba su muerte.
“¿Estás seguro de seguir mañana hermano? Podrías terminar peor que hoy” Advirtió Lynn. Ahora sí que tendría que estar preocupada por él.
“Lo estoy, no te preocupes. Te dije que íbamos a entrenar el fin de semana y voy a cumplir mi palabra… Por lo tanto, si las demás tienen que pedir algo, que sea por adelantado” Esto venía a que mañana no estaría capaz de poder responder ya que estaría muy concentrado en entrenar además de recuperarse física y mentalmente.
Para cuando dijo eso y explicó a sus hermanas menores esto, las 5 entonces se abalanzaron contra él, queriendo entonces quedar en un día en que lleve a una de ellas a las cosas que quería hacer en un día determinado.
Ahora, aparte de escuchar a sus hermanas hablarle casi a los gritos, estaba pensando si podía ver el inicio de semana nuevamente.