Capítulo 3
Estas personas y sus tramas de personajes cliché.
Paso un mes y ella continua cómoda en el lugar.
También con su nuevo cuerpo descubrió varias cosas.
Primero que no necesita comer tanto (y que no engorda), una teoría de que puede vivir de los dulces se le cruzo por la mente y estuvo sin consumir otras cosas además de chocolate, por casi cuatro días resistió pero si seguía empezaría a odiar el chocolate.
También que se puede regenerar, exacto cuando se cortó pelando papas la sangre de ella se volvió humo y la herida cerro en menos de un parpadeo.
Estuvo también consiente de su capacidad física, corrió un día entero por alrededor de la quinta y no se cansó, ni siquiera sudo, parecía la sensación de que recién estuviera arrancando en correr, solo que se volvía eternamente.
Ahora bien ella también estuvo practicando con la katana, era así como se llamaba la espada que obtuvo, y al parecer uno de los residentes antiguos era fanático de la cultura japonesa y tenía varios libros en una habitación sobre ello, aprendió poco sobre el uso pero tenía el conocimiento suficiente para cortar a lo que se le cruce.
Encontró también un set de videos tutoriales de como pelear a mano limpia incapacitando al oponente. Parece que una joven, según su diario que leyó como su fuera un libro de ficción, sufría abuso y decidió empezar a tomar prevenciones. En unos cuantos días sabia bastante de lucha personal defensiva y que la joven María termino embarazada de su novio diez años mayor para planear huir con el.
«Me gusta ser tan fuerte, en verdad puedo acostumbrarme a esto»
Sonriendo ante el recuerdo de mandar a volar cosas se le ocurrió salir un rato por la ruta a pasear y quizá tener algún encuentro con los no humanos que todavía no vinieron a molestarla. Ella debería admitir que esta aburrida.
Salió con un pantalón negro corto de tiro alto y una remera cruzada negra que solo tapaba sus pechos, arriba la parca gigante, en sus pies acompañándola están sus preferidas botas militares. Con el cabello atado en una coleta, le ordeno al perro vigilar y cerro la casa.
Cuando salió caminando por la senda de tierra se hallo frente a la ruta en minutos.
—Mejor me vuelvo…—cuando miro a lo lejos un camión militar, retrocedió y se escondió entre la maleza.
Agachada observó al vehículo y escuchó atenta los disparos continuos y desesperados sin sentido alguno funcionar contra esos no humanos…
De lejos una horda de no humanos corrían a una velocidad alarmante para un humano común.
Luz observo con atención mientras pensaba sobre que hacer.
«¿Los ayudo?»
—No, si lo hago después me tomaran por rara y seré rata de laboratorio… ¡siempre pasa!
Tensa pero ansiosa ve que la escena empeora, a lo lejos el camión chocó contra un auto. En segundos dos militares salen corriendo con sus armas, uno lleva a una joven en su espalda herida.
—Rayos…se ven que en verdad pasaron por mucho…
«Solo veré que tal es su historia, y para eso necesito que estén vivos.»
Se levantó y corrió con todo hacia la horda, paso rápido a los jóvenes y en segundos desenfundo su espada, solo agitándola como pluma varios cortes precisos danzaron entre los no humanos que se agazapaban sobre ella. Sin duda no se podía evitar notar su sonrisa de pura diversión y adrenalina.
Cuando no podía cortar daba una patada cuando no podía dar patadas usaba su puño, de a poco cada uno fue cayendo y estorbando, por suerte no patinaba del suelo con cuerpos fétidos pero la sangre que la rociaba era considerablemente molesta, cuando pensó que esto sería eterno quedo parada entre cuerpos podridos y desmenuzados.
Respiraba agitada, y no por estar cansada si no por la adrenalina al sentir que su vida corrió peligro… y era insignificante aquello, pero emocionante.
Miro a los jóvenes que se quedaron donde ella se los cruzo.
Con una agitación veloz saco toda la sangre de su katana y la guardo en la funda.
Caminando sobre los cuerpos ignorando los ruidos flatulentos se acerca lentamente a los jóvenes.
—Hola—dice Luzxia.
—Ella es como el líder…—susurra uno de los chicos.
Viéndolos bien Luz se percata de que son jóvenes y guapos militares.
Con el cabello cortado recto estaba uno rubio y otro morocho, en el la espalda del morocho había una chica que miraba con los ojos desorbitados pero atentos, también cautelosos como el de todos.
—Emm… ¿quieren ayuda?—les vuelve a hablar Luzxia.
Mirándose entre si ellos asienten.
«Después les preguntare sobre ese jefe, parecen personas con una trama interesante.»
Los llevo hasta la quinta, ellos se sorprendieron de tal lugar y de inmediato Luz les entrego el material médico que se hallaba en el almacén.
El chico rubio cosió la herida de la pierna de la chica con gran valentía ya que parecía que no quería verla sufrir mas. Luz no se quedó a ver terminado el proceso ya que fue a darse una ducha rápida.
Cuando regreso del baño Luzxia les mostró la casa alegre y le dio varias reglas, principalmente no comer raciones de más o tocar su chocolate y helado sin permiso, alegres ante solo esas limitaciones los chicos hicieron su propia investigación del lugar por si solos.
Cuando termino el día Luzxia noto que los dos chicos dormían juntos sentados al lado de la chica que estaba recostada en el sofá.
Viendo la escena deprimente de un enfermo siendo tratado así ella mínimamente se compadeció, lanzando un breve bufido entre dudas al final decidió llevarse a la joven a una de las habitaciones, cuando se acercó para hacerlo como perros los chicos abren sus ojos fulminándola de inmediato.
—Voy a llevarla arriba…no puede dormir aquí.
—No, déjala. Si se mueve es peor.—dice en rubio con recelo.
—Está bien, hagan lo que quieran si ella se queja después le diré que fue su culpa.—cuando Luz termina de responder solo suspira y se da media vuelta.
—Espera—la voz del morocho se une.—Llévala seguro tienes fuerza de sobra para hacerlo.
—Mark, no lo permití.—le responde el rubio hacia el chico morocho de nombre Mark.
—Soy su novio, y digo que sí, la conozco y cuando despierte no será para bien.—responde presumiendo Mark.
—¿Al final la llevo o no?—dice cansada Luzxia, ya arrepintiéndose de su momento de debilidad.
—Sí y nada de protestas Jace.—sin más Mark fulmina con la mira al chico rubio que sería Jace.
Luz sube y baja los hombros como si no fuera problema y la carga con delicadeza.
Sin que pese mucho se la lleva hasta la habitación cerca de las escaleras, los chicos la siguen desde atrás. Entrando en la habitación Mark se adelanta y le prepara la cama, Luz termina dejándola sobre esta y tapándola con delicadeza.
—Bueno ahora necesito que me cuenten algunas cosas—sonrió Luz con malicia, mostrando su verdadera intención.
Los chicos tragan saliva y se retiran cuando Luz toma el mando siendo la primera en salir.
Sentados en el sofá Luz frente a Jace y Mark al lado, estos miran nerviosos a todos lados menos a ella.
—Empezare con lo simple ¿Qué saben de esta epidemia de no humanos?
—Así les dices…—comenta Mark riendo—Son zombis, y están por todos lados, en toda américa, no, en todo occidente, incluso ya podrian estar en el otra lado del mundo.
Luzxia asiente ante la respuesta era algo ya predecible.
—¿Ustedes que son? Además de militares ¿Cual era su función en el servicio?
—Nuestra misión es de rescatar a los humanos y llevarlos al refugio.—dice Jace.
Pensante Luzxia empieza a dar con teorías y decide presionar más.
—Veamos…una chica herida y una horda…aquí se encuentra una historia que no me cuadra…
—No es nada que te incum-
La mano levantada de Mark impide que Jace continúe hablando.
—Tienes razón la historia detrás de esto es que somos contratados para buscar a los humanos que sean inmunes, ella es una chica que rescatamos hace tres semanas y yo no pude soportar verla sufrir esos experimentos, con Jace mi amigo y la ayuda de un chico parecido a ti huimos del lugar pero nos cruzamos con esas molestas cosas no humanas.
Al terminar Mark, Luz se toma su tiempo reflexionando…
«Ahora todo tiene sentido…bueno no todo.»
—¿Cómo se hirió?—le pregunta Luzxia.
El que responde es Jace.
—En el camino nos cruzamos con unas personas…parecían ser buenas pero sus intenciones con Samanta no eran las mismas…
—Ahora entiendo, les atacaron ellos, emm…¿una comunidad?—Luzxia comenta.
Cuando asienten, ella se retuerce un poco la mano.
«Malditos gusanos pervertidos son muy rápidos para meterse con las mujeres. Ja, esto es demasiado cliché por todo lo que pasaron…»
—Está bien, ahora. ¿Qué saben de este líder o sujeto igual a mí?
Ellos no responden a la primera pero quien se arriesga es Mark.
—Este sujeto es como un súper humano, me lo encontré cuando hacia mi última misión y el me salvo de una de estas hordas. Muy rápido y sereno como si supiera que no habría peligro alguno, con solo un movimiento de sus manos se encargó de todos ellos. Dijo que estaba planeando armar un grupo de personas como el, ya tuvo contacto con varios y está formando un equipo anti zombi con humanos, supuestamente es el líder y su nombre es Jake el destripador…
«Vaya no soy la única y hay un loco reuniendo gente como yo, nunca me uniría sin saber las verdaderas intenciones.»
—Gracias, ya no les molesto más…—recordando no haber mencionado su nombre les sonríe—Soy Luzxia.
Ellos también se unen a la presentación.
—Mark Rodriguez.
—Jace Rocco.
Presentándose cada uno tendiendo su mano y después siendo estrechas, Luzxia se retira a su habitación en el fondo del segundo piso con el rostro un tanto pensativo del porque el apellido de esos dos son originarios del país pero sus nombres extranjeros…
++
Pasaron seis días desde la llegada de los huéspedes, ninguno molestaba a la anfitriona pero había una excepción a la regla y era Jace, el joven no le gustaba ver a Luzxia estar echada comiendo o leyendo, no le gustaba que sea tan tranquila y serena en tales situaciones catastróficas. Al verla refunfuñaba para sí, preguntándose si en verdad no le tiene miedo a nada y más aun no le importe nadie, se exalto al notarse a sí mismo siendo desagradecido, claramente ella les ayudo y por lo que vio en estos días no es de esas personas de las cuales se cruzo.
En silencio agradeció el acto de bondad pero al notar que ella estaba afuera jugando con el perro alegremente su rostro se oscureció.
—¿Pasa algo Jace?—Mark se acerca preocupado por su amigo.
—Solo es ella y su actitud…—responde enojado ya Jace.
—¿Cuál actitud?—una voz femenina se les une.
—Samanta ¿estas mejor?—Jace ignora la pregunta de Samanta, centrando toda su atención a ella y su salud.
—Si estoy mejor, ahora responde ¿Qué actitud tiene…ella?—preguntando con empatía mira a donde se encuentra la joven de cabello raro casi rosado.
—¿No la ves? ¡Parece una niña jugando a las casitas!—dice irritado Jace.
—No le veo el problema, ella puede tomarse el lujo ya que no debe temerle a nada.—Mark termina pensando que sonó con celos aquel comentario, decidió callarse y no hablar mas de ello.
—¿Es como ese chico de cabello dorado, no?—dice animada Samanta.—¡Entonces puede ayudarnos!—emocionada se acerca lentamente hasta Luzxia.
Luzxia nota una presencia diferente, era como comer algo agridulce. Se da vuelta y ve a la jovencita acercase.
La última vez la vio de un tono muy claro en su piel tostada, parecía que le faltaba mucha sangre a su pequeño y flaco cuerpo. Pensó que debió ser por lo que paso, en las curas se necesitan muestras de sangre entre otras cosas… Luzxia se estremeció un poco al verla y sentir una horrible sensación, como una cicatriz todavía en proceso que le tiras sal.
—Hola soy Samanta, gracias por ayudarnos hace días.—la joven le habla con ternura y a la vez muestra una cara dolida.
—Soy Luzxia y no fue nada, agradezco un buen momento de acción.—mientras respondía los chicos se acercaban recelosos a Samanta.
—Creo que ya los conoces y ahora que estoy mejor puedo mencionan algo muy importante—al decir esto la joven Samanta, todos los presentes quedan expectantes.
—Es sobre Jake… el dijo donde estaría su base y que si llegábamos a sobrevivir teníamos acceso a ella.—alegre por la buena noticia Samanta observa esperando respuestas.
—Me agrada la idea Samy pero…—Mark no puede contra el rostro esperanzador de su novia y deja las palabras en el aire.
—Es peligroso, no importa donde sea el lugar, eso implica salir de aquí y estar frente al enemigo. Las armas apenas funcionan con ellos y sus duros cráneos, no tenemos transporte y menos aún si tú todavía estas incapacitada para moverte tanto tiempo.—Jace se anima a decir todo lo que Mark se guardó.
—Hmm…yo no le veo problema… Me gustaría conocer a alguien que pasa por lo mismo que yo, además si hay peligro me puedo encargar fácilmente, incluso de humanos molestos.—estirando los brazos Luzxia comenta feliz ante la idea de una aventura.
«Ir sola de aventuras no es lo mismo que acompañada pero deberé ceder, además nunca desaprovecharía una oportunidad de conocer las intenciones de esa misteriosa persona. Sin duda ha captado mi interés esta historia»
—¡Genial!—Samanta casi salta de alegría, si pudiera.
—Muy bien genio, ¿Entonces dónde sacaremos un transporte? ¿Eres capaz de proteger a tres personas tu sola? ¿Cargarías con nuestras vidas?—espetando aquellas palabras Jace mira con rabia a Luzxia.
—Eh…bueno lo intentare~~ ustedes no se preocupen.—sonríe Luzxia—Y transporte hay uno oculto por aquí.
Cuando menciona que se encuentra uno, los jóvenes se exaltan.
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Caminando fuera de la quinta estaba Luzxia silbando alegremente y los dos jóvenes siguiéndole el paso, Mark lleva en su espalda a su pequeña novia.
A pesar de no estar del todo convencido Jace acepta ver en automóvil, resulto ser un Range potente todo terreno. Más que perfecto para salir de aquí.
—Propongo que ustedes vayan en esto y yo en mi moto, en el camino iré más adelante para despejar los autos y los no humanos, si nos ponemos las pilas saldremos en dos días… ¿Pero…a dónde?—Luzxia observa Samanta.
—Dijo que se situaría en una ciudad-pueblo… Algo como me… ¿Mesepes?…hmm…—Samanta intenta recordar.
—Los Meseres.—con tono frio Luzxia termina la palabra correcta que insinuaba decir Samanta.
—¡Exacto!—grita satisfecha la joven morena.
—Entonces no guardemos mucho, tardaremos unas horas.
Sorprendidos los jóvenes se miran intrigados.
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