Capítulo 4
Hogar, podrido, hogar.
—Bueno partamos, yo estaré más adelante para encargarme de los no humanos.
Asintiendo los demás dentro del auto e incluyendo al perro, Luz arranca su moto.
Esta vez llevaba unos pantalones negros de cuero fino al cuerpo y un top hasta el ombligo violeta, más su parca favorita. Su katana colgaba en un hilo en la espalda como si fuera un kajac para las flechas.
En el camino la ruta ya estaba despejada pero se encontraban gran cantidad de caminantes no humanos. Luzxia freno y se plantó ante estos, en minutos ya estaba de vuelta en la moto como si nada le hubiera estorbado.
Habían salido a la mañana y ya era la tarde, el sol golpeo su rostro y ella diviso después de la repentina cegadez la entrada de la ciudad.
Paro la moto y espero atenta a la llegada de sus compañeros quienes iban un tanto atrasados.
Por alguna razón estaba intranquila, buscando aquel punto del origen de esa incomodidad termino mirando al techo de la gasolinera justamente frente a la ruta, distinguió brevemente un destello apuntandola.
En seguida esquivo el disparo y así varias veces. Cuando lo persona estaba recargando ella corrió con fuerza a la gasolinera y se impulsó contra el suelo para saltar al tejado. Cayó justo en el borde del techo y vio a la persona en cuestión del peligro tendido sobre la terraza asustado.
—Hola, siento decirte que no deberías gastar balas en mí… Es en vano.—le sonríe mientras que arrebata el arma de las manos de un niño.
No aparentaba más de 13 años y tenía el cabello colorado junto con el pack de pecas.
De repente el sonido de una radio se escuchó.
—¿Cómo va la vigilancia?—una voz jovial y picara suena del transmisor que está en el bolsillo del niño.
Luz no le da tiempo que llegue a tocarlo, de inmediato se apodera de ello.
—Hola capitán aquí la Comandante Luzxia reportando que un niño quiso matarme, yo una persona no muerta. Y el clima de hoy esta despejado no habrá tormentas.
Se tardó unos segundos hasta que la voz responda.
—¡Vaya este capitán entreno mal a su recluta, enseguida estaré presente para castigar lo!—la transmisión se corta y Luzxia se ríe con muchas ganas.
Esa persona le resulto interesante.
—Estás loca…tu eres un monstruo también…—el niño empieza a llorar con fuerza cuando termino de hablar para irse corriendo del lugar.
Ignorándolo ella se lanza del edificio con el arma en mano para caer justo cuando vienen sus compañeros.
Jace, el que conduce se bajó intrigado. Luzxia se le acerca, sin darse cuenta de lo que significa tener un arma en mano, así Jace por reflejo agarra la suya y empieza a apuntarle.
—¿Qué haces? ¡Suelta el arma!-grita Jace desesperado, su posibilidades contra un monstruo como ella le hacia volverse impotente.
—¡!
—¡Dije que la sueltes!!-con un fuerte grito vuelve a repetirle a la sorprendida Luzxia.
—Creo que es un mal entendido yo…—Luzxia trata de explicar, pero frena al percatar una rara sensación…
Como si probara el chocolate amargo su estomago se retuerce en ansias. Al darse media vuelta nota una figura que corre rápidamente hacia ella.
Este se ve que alza su puño en su contra y antes de que enceste el golpe, Luzxia lo esquiva, y así y así varias veces, en algunas faltaba poco para que diera el aquellos golpes y en otras se sentían que el mismo usuario atacante las realizaba con la intención que se esquiven, lo cual era correcto.
Cuando Luz llego a su límite de paciencia ella fue quien levanto su pierna con fuerza y gran intención de molestia y no mas diversión con curiosidad, esta vez el no esquivó y la bloqueo. Fue un choque potente tanto que no lo pareció por la sutileza del agarre que logro el joven a simple vista, pero evidentemente el joven de cabellos verdes claros retrocedió unos centímetros agitado y sorprendido al mirar hacia abajo. El suelo de concreto donde se hallaban los pies del joven se encuentra con grietas, todo por gran presión le hizo la patada, si el no la hubiera frenado, quizá ella haría un nuevo crater decorativo.
—Eres una Mutada… ¿dime, cómo te llamas?—Luz reacciona al conocer esa voz y le sonríe al joven guapo de ojos verdes pálidos a la par con el cabello.
—Capitán está mal no recordar a su Comandante…
Riéndose la joven, el chico también se le une, las posiciones de pelea bajan para verse el uno al otro con nuevos ojos, pero con total precaución.
—Así que Luzxia, soy Kyuren.—sonríe complacido el joven.
—Es otro como Jake—desde lejos se escucha dentro del auto la emoción de Samanta.
Fuera del auto todavía se allá Jace nervioso. El joven dudaba si podía dispararle a uno de esos súper humanos o siquiera rozarle.
—Ellos son…—pregunta intrigado Kyuren mirando el Range.
—Son mis subordinados, ellos me dijeron que aquí es seguro ya que conoce a la persona que es también un mutado… su nombre es…
—¿Conocen a Jake?—acota confuso Kyuren.
Asintiendo Luz, el joven sonríe y se dirige a charlar con los demás.
Pronto Luz se dirigía a la alcaldía en moto y los demás en el auto.
++
Llegando a la alcaldía, Luz en moto se dio vuelta para comprobar que están siguiéndoles el auto donde se hallan Jace, Mark, Samanta y Kyuren.
Había escuchado que retaron al niño pecoso pero nada más supo de él.
Cuando paseaba por el pueblo ella noto ciertas presencias cada uno más diferente o apenas perceptible que otras.
Paro en la tan conocida plaza principal, en un lado había juegos infantiles y después se despejaba para dejar ver pasto y caminos empedrados, pero en el centro se alza un monumento que en sus costados se allá un camino de asfalto así posibilitaba cruzar la plaza en bicicleta o moto.
Se bajó lentamente con sus cosas en la espalda, noto que alguien la miraba, esa sensación era como sentir algo picante pero gustoso.
Pronto se oyó que pararon sus compañeros.
—¿Sabes dónde queda?—pregunta Kyuren.
Ella solo demostró indiferencia y camino por la plaza, al pasarla se hallaba un gran edificio, la alcaldía. Es un simple edificio de dos pisos rectangular.
Afuera se veía que alguien los esperaba.
Era una niña con cabello violeta en dos coletas separadas que caían en un enorme rizo en cada lado. Su ropa era colorida y llamativa, al acercarse más se percató que sus ojos eran una mescla de violeta, marrón y amarillo. Sostenía un peluche con forma de oso con un parche en su ojo derecho, ella lo abrazaba con su rostro inocente y curioso.
—¡Oh! Lovecraf ¿el te mando para que nos escoltes?—Kyuren se adelanta y recibe a la chica.
—Kyu-senpai preséntame a los nuevos…visitantes.—contesta inexpresiva la joven niña.
—Ellos son Mark, Samanta, Jace y la comandante Luzxia.—responde rápido Kyuren mientras la jovencita solo observa a Luz.
—Soy Lovecraf, por favor síganme sin causar problemas—termina de hablar y se mueve lentamente hacia la puerta de la alcaldía.
Pasaron varios pasillos hasta dar con una puerta color vino intenso. La joven Lovecraf toco rapidamente tres veces la puerta.
—Adelante.—una voz nueva hace estremecer el interior de Luz.
Sentado con otras personas en una mesa redonda y prácticamente ningún mueble, se haya un chico de cabellos dorados y ojos rojos.
Luz frena un segundo para captar lo que ve, sentía nauseas de incomodidad como si una víbora que es tan bella se acercara para mostrar esos colmillos gigantes y devorarte, sudando a mares en su interior siente en lo mas profundo de ella que él es peligroso.
En un instante la sensación desapareció cuando el posa sus ojos en ella.
—Kyuren parece que sin mandarte a buscarles llegaron a ti.—el joven de ojos rojos se levanta de la silla con elegancia y camina hasta quedar frente a los invitados.
—Ajaja, si… emm ellos…-Kyuren nervioso no termina de hablar.
—Soy Mark, nos vimos hace unas semanas…en la instalación B14. Gracias por ayudarnos, en verdad lo agradezco mucho.
—Yo…soy Samanta…creo que sin tu ayuda no estaría aquí, así que también tienes mi gratitud.
—Jace, un gusto.
Presentados la mayoría, queda solo Luz como el centro de atención.
—mirando a todos lados menos al joven de ojos rojos—Luzxia.—su nombre suena tranquilo y desganado.
—Hmm… también eres como nosotros. Me gustaría charlar un rato con ustedes pero deben estar cansados de viajar. Kyuren muéstrales uno de los departamentos cercanos.
Los jóvenes se retiran ni bien el menciona eso con autoridad.
+++
Instalados en un departamento sobre una tienda de ropa y entre otras cosas, se acomodan en el lugar limpiado y casi despejado. Parece que los nuevos habitantes se encargaron de este lugar como si futuras personas se acomodarían.
Sentada junto al perro en sus pies, Luz piensa bastante en aquella habitación de la alcaldía con más de su nueva raza ademas de Jake.
Había presente otras personas, una chica con mirada asesina de cabello rojo y ojos bicolor verdes con rosa pálido. Otro individuo con la piel toda tatuada en los brazos de cabello negro y ojos al completo blancos que daba una mala sensación y por ultimo un chico de piel verde más cabello marrón y ojos como los de un reptil.
Verlos sentados para Luz es como algo sobrenatural y fascinante, varias sensaciones se le cruzaron, peligro, ansiedad, temor, anhelo… y satisfacción.
Todos como ella pero parecían pasar por otras habilidades. Cuando quiso pensar más de eso es interrumpida.
—¿Notaste el ambiente?—Jace se acercó con cautela alejándose de la pareja.
El chico había sentido algo raro de esa pequeña reunión y también después de lo que le sucesivo a Luzxia cuando llego, el dudada de algo ¿Por qué dejarían a un niño disparar? ¿Qué orden le dieron para que dispare a civiles? Pensando el asunto del niño dio mala espina, Luzxia no se ve como un no humano ¿El juicio del niño le fallo? No, él pensaba que algo no saldría a la luz si no se escavaba.
Por eso pregunto a la joven quien al salir de la alcaldía estaba con su rostro delicado más serio que nunca.
—¿Crees que algo no se ve?—Luz se quedó quieta y después cruzo sus brazos.—No deseo sospechar, ellos ayudaron a que estén fuera de las manos del gobierno, pero a veces ser cautelosa no está demás y siento que debo ser muy discreta para encontrar esa pieza que falta, si es que la hay…
—asintiendo Jace—… quiero ir con el niño para interrogarlo pero no puedo—Jace se da vuelta y mira a sus amigos—pensaran que algo anda mal si actuó, no quiero arruinar el ambiente.
Luzxia le observa atenta y sabe que el habla en serio, en palabras más simples quería que ella fuera a buscar información.
Suspirando Luzxia se levanta y toma la katana, la cuelga en su espalda y camina hasta la puerta. Solamente lo hará porque también tenia la misma sensación recorriendo la.
—Su comandante se retira para recorrer el lugar que antes era llamado hogar.
Cerrando la puerta, baja por las escalaras hasta salir a la vereda.
++
Caminaba tranquila sin apuro para llegar a la gasolinera.
En el camino noto que había dos personas con un carro lleno de víveres. Ella sonrió y corrió para frenar frente a las personas.
Eran dos chicas jóvenes con el rostro un poco maltratado, parecían nerviosas y querían salir corriendo de donde estaban.
—Por favor déjenos en paz, estamos por llevar esto al almacén, nos esperan.—una baja su rostro y dice esas palabras rápidamente.
Luzxia se ve en ese momento con un signo de interrogación sobre su cabeza.
—Almacén… ¡ah! Sí, sí, yo tengo que ir también. Continúen que las sigo.
Las chicas se ven tensas como si no esperaban tales palabras y comienzan rápido a moverse.
En ese momento Luzxia las sigue atenta y nota la falta de nutrición de las niñas, sus ropas eran unos talles más grandes de lo que debería ser, no aparentaban más de 18 años pero podría engañar las apariencias.
«No me gusta a donde llega esto…»
++
Llegaron al lugar menos esperado, su antigua escuela. El patio al aire libre se veía a muchos niños correr, eran de muchas edades pero no creía que dejaran hacer tal actividad a un menor de 6 años.
Las chicas se acercaron al portón para dar con un joven de rostro serio.
—Venimos a dejar los suministros para que sean preparados.
—Entren y vayan recto al comedor serán de ayuda ahí.
Las chicas pasan cuando el joven les abre, al acercarse Luzxia el chico reacciona con miedo.
Su rostro mira al suelo mientras habla.
—No sabía de qué un mutado vendría, ¡mis disculpas por no tener ningún preparativo!—casi grito de lo asustado que estaba.
—¿Eh? Ejem, claro, claro disculpas aceptadas… quisiera tener un recorrido de este lugar y conocer más sobre los labores que se efectúan aquí—Luzxia uso su tono formal y palabras que hasta el más capacitado no dudaría de que sean falsas. Después de todo es un deber conocer todo sobre el lugar.
Entrando al edificio ella se asombra de la cantidad de gente dentro de las aulas, eran todas chicas realizando distintos labores, ordenando ropas, algunas clasificando comidas, y mucho más en otro salón donde se repetían los labores casi mecánicos.
—El líder ordeno que aquí se efectué la distribución y chequeo de objetos, también como ves en el patio entrenamos a los niños para que sobrevivan a ataques de los zombis.
Cuando para, lo hace al frente del patio, ella hecho un vistazo. Entre tanta gente solo supo algo, eran todos chicos de entre 7 a 15 años o más, se veía que su uniforme era del tipo militar camisa blanca y pantalones gruesos oscuros. Ellos estaban un poco famélicos pero no tanto como las jóvenes.
Aun así Luz se preguntaba que paso con los adultos, noto que el joven no debía tener más de 20 años.
Sin más que pensar formulo una estrategia para saber que fue de los adultos.
—Me parece bien que estén separados de sus padres, así se concentraran más en ellos mismos y su capacidades.
El joven la mira y abre sus ojos como platos, en ese momento Luz pensó que ya la cago pero enseguida el joven sonríe.
—No creí que alguien piense igual que yo. Es mejor que esos adultos sigan construyendo y no siendo estorbos con sus mentes podridas.
Atónita Luz sonríe guardando más preguntas.
—Iré verificar el trabajo de las chicas, gracias por el recorrido joven.
—viendo que se le olvido presentarse el sonríe pícaro—Soy Pablo Peréz.—baja su rostro cuando habla.
—Gracias, Pablo.—sin presentarse ella se retira cuando el levanta el rostro para esperar su nombre.
Caminando rápido en una de las salas reconoce un rostro…
«¿Es Celina?»
Rápido entra al salón para captar la mirada de todas mientras doblan ropa y la guardan, Luz se acerca hasta una joven de rostro demacrado y sucio.
—Celina…—menciona el nombre ella, pero no obtiene ni una reacción.
—Ella esta sorda del oído izquierdo—le susurra una de las jóvenes.
—¿Qué?—Luz se sorprende y toca a Celina, la chica se exalta para después levanta su rostro y prestar atención a las personas.
Al ver los ojos azules de ella se pregunta si debería contarle.
Siempre fue una chica presumida y que argumentaba con ese basto conocimiento que tenía, mostraba que nada era imposible y sin querer también sus posiciones de la clase alta de la cual proviene.
Pero recordó lo del día en la quita donde le avergonzó ver a su prima gorda en un traje de baño, donde tenía pocos modales en la mesa o su actitud de pobre la dejaba en mal visto a toda su familia frente a esa gente rica.
Sonrió con malicia y en el oído derecho le susurro.
—Te mereces cada cosa que padeces, ahora no sirve de nada el dinero o la mente, solo sobrevivir en este nuevo mundo con poder.—los ojos de Celina recobran vida y muestra su descontento con Luz.
Luz sonríe en respuesta y se aleja.
—¡Oye, tú!—Luz señala a una joven con más vida que presenta las de aquí.
La chica es de cabello castaño y ojos a juego, parecía la más concentrada de todas en cuanto organizar y lo hacía con ganas.
Cuando sintió que la llamaron sus ojos brillando como si una oportunidad de los cielos cayeran.
—¿Me llamo, mutada?—ella se acerca con la cabeza baja.
—Sí, emm tu nombre…—dice sin ganas Luz.
—Soy Daria.—con rostro duro contesta viéndola como desafiándola.
Las demás se sorprenden y toman aire contenido.
—Bueno Daria necesito un favor, ¿Crees poder ayudarme?—ignorando la reacción de todas las jóvenes, las mismas dejan que fluya el aire para pasar a un ambiente intrigado y dudoso.
—Haré todo lo posible que este a mi alcance—Daria responde altanera.
—Okey, okey, primero vayámonos de aquí.
tunovelaligeras.com