Pequeña Quin Capítulo 125 – Sobre la pareja fortuita y una pequeña en crecimiento.

Modo noche

Sin pausa y sin prisa, atravesé la cadena. Aunque podría aprovechar el cúmulo de recursos para intentar un nuevo avance, había pasado demasiado tiempo encerrado y sentía gran curiosidad por investigar.

De salto en salto, me iba acercando a esa enorme masa de tierra que se extendía sin fin. De momento, no había gran actividad en el camino, pese a que estaba deseando probarme con algo que no sea un pedazo de metal indestructible.

Además, estaba muy interesado en ejercitar una nueva técnica y comprobar su efectividad. A saber, en estos seis meses, con una pureza de energía creciente, pude perfeccionar una deflexión de hasta tres capas completas. De hecho, era el mínimo requerido para formar una barrera en condiciones. Así mismo, mi “campo” de percepción espacial se había ampliado significativamente.

Sin embargo, la deflexión acababa de abrirme una puerta incluso más interesante que esa.

– Ohhhh… – murmuré, poniendo una sonrisa astuta – … parece que, después de todo, podré ponerlo a prueba mucho antes de lo esperado…

Sin ningún cambio perceptible, me moví en trayectoria hacia una gran roca sobresaliente. En cuanto estuve a distancia, me lancé detrás y detuve todo movimiento.

Silencio.

Sin duda, si hubiera un tercero observando la situación, no podría menos que rascarse la cabeza, confundido. Sólo un momento después de ponerme a cubierto, no había absolutamente nadie alrededor. Y cuando digo nadie, por supuesto, eso también me incluía.

Silencio.

Swiss

Crack

El sonido inconfundible de un paso pudo apreciarse. Pero la escena proseguía sin la menor alteración. Es un poco penoso decirlo, pero si la situación continuaba, podría llegar a desmayarme.

Afortunadamente, algunas respiraciones después, una figura enmascarada apareció de la nada. Detrás de su cubierta, podía apreciarse un ceño fuertemente fruncido, mientras revisaba intensamente el área.

– Has perdido algo… – hablé de golpe, detrás de su oreja.

– ¡Kyaaaaaaaaaaaaaaa!… – sonó un grito sorprendido, mientras sacudía un brazo violentamente hacia mí.

¡Boooom!

Obviamente, no tenía esperanzas de esquivarlo… más bien, deseaba tomarlo, en primer lugar. Crucé mis brazos y sentí un absurdo golpe, mayor que los más recientes de Pino. Clavé mis pies y fui enviado hacia atrás, dejando un amplio rastro, pero enfrentando tercamente el choque.

– Ufffff… – suspiré, cuando logré frenarme. Mi brazo aun vibraba, casi vencido – … jaja… parece que aun es demasiado pronto para enfrentarte… – reí, más que satisfecho con el resultado.

– ¡Tú!… ¿Cómo?… ¿Dónde?… – balbuceó la figura, que al saberse descubierta optó por retirar su máscara. Por supuesto, era esa niña inexperta que había hecho buenas migas con mi hermana.

No puedo negar que estaba tan curioso como ella, sólo que por diferentes motivos.

– Jaja… – aun riendo a carcajadas – … esa fue una excelente reacción, niña.

– ¡Aun lo dices!… – molesta por mi descripción – … ¡Responde!…

– Bueno… como ves, sólo estaba pagándote con la misma moneda… ¿Creías que eras la única capaz de esconderse?… – repliqué, provocador.

– ¿Ehhh?… pero, eso es… – tapó su boca, incrédula.

– Lo sé… increíble… ¿Verdad?… – a gusto con su reacción – … si te hace sentir mejor… aun no es tan simple y agradable como para ti… – agregué, mientras sacaba unas piedras verdes y me sentaba a cultivar.

Había varios defectos en esta técnica. Primero, mi dominio era deficiente, con un consumo muy elevado. Segundo, sólo podía cubrirme con una “capa”, que deformaba el entorno y me volvía virtualmente invisible, pero era muy débil frente a alguien que esté al tanto de la técnica.

Vetana, obviamente, jamás pensó en buscarme oculto en el espacio, de otro modo, hubiera sido completamente inútil.

– ¿Y bien?… ¿Seguirás sorprendida de mi renovada grandeza o me dirás que hacías siguiéndome?

– ¿Quién está siguiéndote?… “Pequeño” Bran. Es cierto que has dado un salto algo decente desde la última vez… – elogió a regañadientes – … pero no es a ti a quién busco.

Fruncí el ceño un instante antes de dar con la respuesta.

– Oh… ya veo… que mal por ti. Siendo inteligente, mi pequeña hermana debería estar cultivando en seguridad, durante medio año más… – informé, reforzando mi propia confianza.

Su rostro se hundió, y se quedó en silencio, sabiendo que no había nadie más confiable para hablar del tema.

– Eres realmente lamentable… – suspiré – … ¿No tenías una misión que cumplir?… ¿Qué tan mal se te da socializar que has estado deambulando en busca de una pequeña niña?…

– ¡La situación ha cambiado! – excusó – El imperio central ha tomado el poder y unido a todos en un frente común. Era inútil seguir al grupo. Además, las áreas pertinentes son mucho más peligrosas de lo que esperábamos… las exploraciones avanzan muy lento.

– Entonces… – insistí – … ¿Tu mejor plan era seguir la estela de una pequeña?…

– Bueno… esto… – balbuceó, evitando mi mirada.

Sacudí la cabeza. Sus habilidades eran inversamente proporcionales a su experiencia.

– Olvídalo… – desistí – … de todos modos… tu presencia es oportuna…

– ¿Cómo dices?…

– En marcha, niña, mantente atenta y tal vez aprendas alguna cosa.

– ¡Ya quisieras!… ¿Quién querría ir con un niño flojo?… – replicó.

– Si, si… – la ignoré, retomando el camino hacia la isla – … imagino que al menos tienes algo de información geográfica…

Comencé a acelerar, indiferente de su reacción… no importa que, aun era una niña simple y transparente en mis ojos.

No tardé mucho en sentirla ingresar a mi “campo”, siguiéndome a la distancia.

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