Pequeña Quin Capítulo 171

Modo noche

– Bueno… podría responder a eso…

– ¡No!… ¡Silencio!… definitivamente no quiero escuchar esa respuesta…

No podía dejar que el maneje el ritmo de la conversación, o perdería los nervios antes de comenzar.

Se quitó la prenda, cubriéndose de esos ojos que consideraba pervertidos, e ingresó lentamente en el agua.

– Ohh…

De sólo ingresar su pie, ya notó un efecto sustancial a través de su cuerpo. Cada pulgada de su piel era atacada por una refrescante e intensa sensación.

Esto no era un simple baño herbal.

Era el mejor baño que probó desde que tenía memoria.

Aunque no era una persona entrometida, tenía cierta curiosidad por el origen del padre de Tiana. Por las palabras casuales de Lehm, y lo misterioso de estas tierras, era obvio que poseía capacidades cuando menos extraordinarias.

– Debes permitirle a tu cuerpo absorber sin restricciones… – aconsejó Lehm, a pocos metros.

Un consejo que parecía no ser necesario. Roto el primer contacto, se hundió hasta los hombros, recostándose sobre el borde.

Cerró sus ojos y se sumió en un estado de relajación, mientras su cuerpo recibía el trato de las cálidas aguas.

Así pasó el tiempo en silencio, un minuto a la vez, un respiro sobre otro. Las preocupaciones y complejas cuestiones se diluyeron, mezclándose entre el poderoso brebaje que la invadía.

¿Hace cuánto no se tomaba el tiempo de liberar sus tensiones?

Tal vez, podría acostumbrarse a esto.

~Plap Plap Plap

Un suave chapoteo interrumpió su ensueño. Abrió brevemente los ojos para observar su origen.

A pocos metros, Lehm golpeaba suavemente el agua, creando pequeñas ondas. Le devolvió la mirada, portando una sonrisa de niño feliz.

¿Cuál es su problema?

Violet decidió ignorarlo, y retomó su postura holgada.

Un respiro tras otro, su cuerpo renovado, su mente en paz.

Silencio.

~Plap Plap Plap

Entreabrió sus ojos, y pudo ver a ese hombre, mirándola con una sonrisa alegre y expectante.

¿No vas a dejarme en paz, no es cierto?

¿Qué es lo que quería?

– ¿Qué sucede?…

Finalmente, le siguió el juego.

– ¿Y mis preguntas?…

– ………

Violet lo miró, incrédula.

¿Preguntas?

¿No estaba quejándose hace sólo unos momentos? ¡Claramente estaba esperando ansioso por esto!

¡No! No dejaría que se divierta tan fácil.

Comenzaría por algo que le causaba mucha curiosidad, y que incomodaba a la mayoría.

– Emm… por ejemplo… ¿Cuántos años tienes?…

Él puso una profunda expresión, como si hubiese preguntado sobre una complicada materia.

– Vaya… esa es una muy difícil. – reconoció, frotando su mentón, en profundo análisis – Mmm… si tengo que elegir una respuesta… diría que aun soy un niño pequeño.

– Puedo dar fe de eso… – ironizó.

Pese a sus palabras, no le creía en lo más mínimo. ¿Quién es un niño pequeño? Cómo mínimo, lucia en sus veintes. ¿Esperaba engañar a alguien con eso?

Y, ¿Desde cuándo se puede siquiera elegir una respuesta? Había un límite para lo que podía creer, incluso si lo escuchaba directamente de su boca.

– Bien… pequeño Lehm… entonces dime…

Pausa.

Una amplia sonrisa apareció en su rostro, al percatarse de sus propias palabras. Sintió que por primera vez estaba logrando sacar una ventaja.

– Eso es… “pequeño Lehm”… – repitió, acentuando la expresión, muy satisfecha – … dime… si eres tan joven… ¿A qué edad alcanzaste la supremacía?

– ¿Lo supremo?… eso es más fácil. Pero, creo que preferirías no saberlo… – recomendó, en tono sugerente.

– ¡Ja!… No puedes engañarme. Oigámoslo…

Había conocido todo tipo de talentos. Incluso privilegiados como Jhona o Cain, el máximo talento de la era reciente, que podrían alcanzar lo supremo antes de los 100 años.

Era muy ingenuo si creía que eso podría afectarla.

– Mmm… si así lo prefieres. Veamos… debería haber sido alrededor de los… doce años.

– ¡¡¡Doce años!!!… – se levantó de golpe, olvidando su condición o donde estaban – ¡De ninguna manera!… ¡Absolutamente imposible!…

Esperaba que sea antes de 100, que ya era algo sobresaliente. A ella le tomó más del doble, y no podría ser considerado demasiado excesivo.

La simple idea de 10 años no era absurdo e imposible, sino lo siguiente.

¿Y quería que creyera eso?

Si tuviera que creerlo. ¿No significaba que podía realmente ser mucho más joven que ella?

– Ya que te has levantado… acércate.

Lehm la sacó de su atónito cavilar, señalando el agua frente a su pecho.

– ¿Eh?… – estrechó sus ojos en sospecha, al ver su gesto – ¿Qué es lo que planeas?…

– Tu cuerpo está listo. Es tiempo del tratamiento.

– ………

Continuó mirándolo con duda, mientras tapaba sus partes.

– ¿No esperas que un baño acabe con todos tus problemas?… ¿Verdad?… – argumentó serenamente.

– ………

Con un gesto de reticencia, se acercó hasta él a través del agua.

– Ven… siéntate aquí… – mostrando el espacio frente de sí.

– ¿Qué vas a hacer?…

– Reparar, fortalecer, estimular. Cosas buenas… como siempre.

Violet dio un pequeño pisotón.

Estaba sucediendo de nuevo. Dejaría que ese hombre ponga sus inquietas manos en su cuerpo. Y tendría que hacerlo voluntariamente.

– El mundo está en mi contra… definitivamente en mi contra… – masculló por lo bajo, mientras se inclinaba y se sentaba de espaldas entre sus piernas.

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