Pequeña Quin Capítulo 178

Modo noche

// NOTA: Desde ahora, en pro de un desarrollo más fluido y claro, los pensamientos internos serán mostrados en cursiva. Tanto este, como otros cambios relevantes, serán trasladados a toda la novela poco a poco. //

 

Al recuperar lentamente su conciencia, lo primero que vio fueron dos fríos ojos de plata. Por un instante sintió un escalofrío, aun mayor que el producido por esos seis ojos siniestros, antes de reconocer a la figura sentada frente a él.

Ese bastardo.

Enfocando su mirada pudo ver finalmente esa imagen tan habitual, ese rostro refinado que portaba una sonrisa serena, aquella que lograba irritarlo desde el primer día. Casi parecía que la sensación anterior fuese parte de su imaginación.

Entonces miró el paisaje completo. Estaban dentro de una barrera, pero esta misteriosa técnica ya no era algo novedoso para él. En frente descansaban las piedras elementales vacías, junto a un nuevo integrante rojizo.

¡Bien!

Parecía que su plan había funcionado… de alguna manera. Si estaba a punto de hacer su avance, los recursos de su “querido” maestro eran imperativos. Sólo esperaba que una piedra de alto grado no fuese demasiado para su cuerpo.

En cualquier caso. Lo averiguaría muy pronto.

~Bumb

Un fuerte latido vino desde su interior. Aun recordaba los hechos recientes, y miró seriamente la zona de su pecho. No existían marcas o señales, pero podía sentir una conexión mucho más clara con ese caprichoso huevo.

~Bump

Lo suficientemente clara para presentir sus intenciones. Sin duda estaba deseando obtener esa piedra.

Desde ya, puedes ir olvidándote de ello.

Levantó su vista, preparándose para completar su avance.

– ¡……….! ¿Qué…?

Tanto Lehm como la piedra roja se mantenían sin cambios, pero lo totalmente inesperado fue ver su propia mano izquierda tomando la piedra y acercándola a su pecho.

– ¿…demonios?

Parte de su ojo izquierdo se había oscurecido, y su brazo actuó rápidamente como un ladrón experimentado. Antes de poder reaccionar, un pequeño vórtice apareció en la zona del pecho y la piedra fue lanzada hacia allí.

– ¡Noo!… Esper-…

~Glup

– ………

Silencio.

¡Esa maldita cosa!

Casi podía sentirlo balancearse felizmente con su botín.

– Escúpelo… – golpeando su pecho.

Lehm sacudió la cabeza, entretenido. Pese a eso, sus ojos se mantenían vigilantes a cada mínimo cambio.

– Atento…

– ¿………?

A su advertencia, le siguió una gran sacudida en su interior. Un torrente de energía fue inyectado desde su pecho al resto de su cuerpo.

– Hugh-…

Por un momento desprevenido, entendió rápidamente lo que estaba sucediendo. Ignorando todo lo demás, concentró su mente en controlar su cultivo, que estaba ya siendo empujado en un avance al siguiente reino.

¿Esa cosa no es tan estúpida después de todo?

Alejado del cultivo elemental, y siguiendo un camino divergente, no necesitaba tomar recaudos en cuanto a píldoras o elementos para acondicionar su cuerpo. Por supuesto, en su caso particular, la demanda de recursos superaba con creces cualquier otro requisito.

Para su tranquilidad, un núcleo interno comenzó a formarse lentamente. Tal y como lo recordaba de su pasado. Con tantas anomalías alrededor, sería un verdadero problema si algo extraño e incomprensible sucediera de nuevo.

En tal caso, sólo podría esperar que ese erudito sabelotodo demostrara ser útil en algo más que molestarlo.

Sentados frente a frente, en estática condición, el tiempo pasó para todos.

Pasaron minutos.

Pasaron horas.

Pasaron días.

Naturalmente, el cultivo y el tiempo iban de la mano.

Incapaces de hacer nada, Anaya y Máximo transitaron de la sorpresa a la expectativa, y de allí al aburrimiento.

Vetana venía regularmente a revisar la zona, mientras los Onis jamás volvieron a acercarse a más de cientos de metros. Tal vez por desinterés, tal vez por instinto.

Lehm nunca abandonó su posición, ni su pensativa vigilancia. Paso a paso, nuevos cambios fueron surgiendo en el cuerpo de su discípulo.

Con su cultivo creciendo y un cuerpo madurando, un trazo oscuro fue formándose a través de cada brazo, hasta llegar a sus palmas. Distinto a las ramificaciones erráticas y dañinas habituales, tenían una forma concreta y estable.

Finalmente, varios días más tarde, un joven cultivador de 3ra fundación abrió sus ojos.

– Ufffffff…

Bran exhaló largamente, circulando su renovada energía. Abrió su palma para observar los cambios. Aunque inmerso en el cultivo, aun notó los extraños sucesos en su cuerpo, ajenos a la normalidad.

Tendría mucho que experimentar desde ahora.

Más importante.

Su núcleo. Tal y como esperaba, superaba con creces en calidad incluso a su antiguo yo. Lo cual no era demasiado sorprendente a estas alturas, considerándolo de manera objetiva.

Lo realmente sorprendente era ese punto en su centro, que no le era desconocido, y auguraba los albores de un particular proceso. Tan extraordinario era que su mente quedó en blanco por varias respiraciones debido al shock.

– Mmm…

La expresión pensativa de Lehm, frotando su mentón, lo devolvió de sus pensamientos.

¡Aún más importante!

Levantó la cabeza, y lo enfrentó, dirigiéndole una intensa mirada acusadora.

– Ohh… se siente como que tienes algo para decir…

– ¡¿ALGO?!… ¿Que si tengo algo para decir?… Y un infierno que quiero decir algo… ¿Qué en este mundo es esa cosa llena de ojos?… casi pierdo la cabeza cada vez que aparece. ¿Y por qué viene con ese huevo demente? ¡Va a su maldito ritmo!… curando, controlando, robando. Ahora que lo pienso, debería haberlo esperado, viniendo de quien viene. ¿Y que hay con esas órdenes sin sentido?… “Debes encontrar y dañar un cuenco azul, con 7 estrellas y 3 soles”… ¡Si, como no! ¡¿Tienes idea que tan grande es esta condenada isla?! ¿Por qué no me mandas a buscar un anillo en el océano mejor? Por no hablar de esa estúpida gema. ¿Cómo diablos se supone que funciona? No todos tienen el poder de la adivinación como tú ¿Sabes? La próxima vez podrías gastar alguna saliva extra, estoy bastante seguro que no morirás por ello. Y quiero decir, no estoy en contra de los riesgos, pero si vas a darme algo que intentará matarme cada vez que me vea ¡Al menos podrías avisarme antes! ¿No lo crees? ¿Qué clase de maestro incompetente eres? ¡Hacer fila y un pimiento! No se quién podría hacer fila para ser tu discípulo. Preferiría hacer fila para lanzarme a un volcán en erupción.

– ………

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