Pequeña Quin Capítulo 211

Modo noche

– Jeje… – rio torpemente, ardiendo por dentro – … eres una niña muy divertida. Podría cambiar un millar de espadas por fragmentos de ese nivel. Olvida el precio… fuentes verdaderas de tercer grado ya son férreamente protegidas por grandes grupos, como uno de los recursos de cultivo más invaluables que existen.

– Weee… eso no suena nada bien. – imaginándose un grupo de malvadas personas interponiéndose entre ella y su preciada comida – Bueno… igual, esa es mi última oferta.

– Tu última… – murmuró, enloqueciendo por el absurdo de estar siendo extorsionado por una pequeña niña irracional.

¡Esto debería ser al revés!

La pequeña Quin continuó con sus brazos cruzados, mirándolo en gesto condescendiente

– Eres tan rico, pero no puedes con una fuente o dos… hmpf… hmpf. Esta pequeña está un poco decepcionada.

– ¡¡Mocosa insolente!!…  deja de… – explotó repentinamente, logrando frenarse pronto e intentar recomponer un gesto amigable – … je je… deja de bromear con tu hermano mayor.

– Wa…

La pequeña Quin se sobresaltó y puso lentamente distancia entre ellos, colocándose en el otro extremo de la cama mientras estrechaba los ojos.

– ¿Eres un tipo malo?

– No, no… mi error. Me sobresalté un momento, han sido días difíciles para nuestra familia…

– Mmm… no lo sé. Quiero hablar con Momoa…

– Y lo harás algún día… – replicó, furioso por dentro – … pero, mientras deberás quedarte aquí…

– ¿Eh?… ¿No puedo salir?…

– No puedes. Ya te lo he explicado claramente…

– Pero… ¡Tengo muchas cosas que hacer! Espera… ¿Esto no es como… mmm… un secuestro?

– ………

Maldita mocosa, ¿Estás loca o eres lista?… ¡Decídete!…

– Llámalo como mejor te parezca, pero esperarás aquí hasta que sea necesario…

Esa niña había consumido inesperadamente gran parte de su paciencia y no estaba de ánimos para seguir soportando sus locuras e incoherencias.

Avanzó directamente hacia la puerta y atravesó su umbral. Fue entonces cuando Quin pudo notar que detrás de su entrada había dos nuevas presencias, en forma de hombres fornidos con armaduras ligeras qué parados a la par bloqueaban el avance.

– Wa… más tipos malos…

– No son tipos malos. Se encargarán de que estés segura y de cubrir tus necesidades – entonces volteó hacia el mayor de ellos – Teo, asegúrate de que esa niña se mantenga fuerte y saludable. Absolutamente nada debe pasarle.

– ¡Sí!

Debido a que le dio la espalda a Quin, fue incapaz de apreciar el movimiento de sus orejas y el repentino cambio de expresión en ella.

– Emm… señor hermano secuestrador.

– No soy un secuestrador… ¡Mi nombre es Caspar! ¿Qué quieres ahora? – volteando, molesto por tener que seguir soportando ese pequeño incordio.

– Bueno… yo… quisiera ser una niña saludable. Pero, no he comido mucho últimamente…

Caspar levantó una ceja, no anticipando un pedido tan insignificante para él. Sacudió su mano de manera despectiva hacia Teo, no queriendo perder un minuto más con tonterías.

– Bien… encárgate de que sea atendida…

– Wa…

El semblante de Quin se bañó con una expresión de sorpresa y curiosidad. Esto había resultado mucho más simple y efectivo de lo que esperaba. Recostándose débilmente en la cama, se quejó en tono fatigoso mientras apoyaba un brazo en su frente.

– Ho ho ho…

– ¿……? ¿Ahora que te sucede?

– Es que… al pensar en comer, recordé que mis super habilidades están cada vez más débiles… ho ho ho…

Caspar frunció el ceño. Era probable que la niña estuviese intentando aprovecharse de él, pero lo cierto era que no tenía idea de cómo funcionaba el cuerpo de un hada. Ignorarla no era un lujo que podía darse en este momento.

– ¿No mejorarás con descanso?…

– Ho ho… esta pequeña necesita algunas… piedras elementales… ho ho… tan débil… tan débil…

– ………

Incluso los hermanos de guardia podían decir que esto era una estafa descarada. El rostro de Caspar se deformo levemente hacia una mueca irritada, pero aun así tomó su bolso de almacenamiento y sacó 5 piedras verdosas.

Lanzándolas silenciosamente hacia la cama, se volteó y partió rápidamente para evitar el riesgo de volver a escuchar una palabra de esa niña.

– Wee…

La pequeña Quin salto sobre las piedras como quien encuentra un tesoro, mientras estrellas comenzaban a nacer en sus sorprendidos ojos. Esto definitivamente no estaba tan mal como pensaba en un principio.

Con una expresión bastante extraña, Teo escucho durante los próximos tres días las demandas alimenticias de su misteriosa protegida.

Mientras la luz del sol se filtraba por reducidas ventanas, hoy la pequeña hada se encontraba recostada holgadamente sobre las cómodas almohadas. Con la viva imagen de la pereza, sus piernas estaban estiradas de manera desordenada mientras su mano alzada sostenía una fresa, la cual balanceaba juguetonamente hasta dejarla caer en su boca.

A su lado había un gran plato vacío, qué hace nada resguardaba varias porciones de pastel.

~Plap Plap

Palmeando suavemente su pequeña pero abultada panza, suspiró largamente y miro hacia la distancia con expresión melancólica.

– Uffffffff… el secuestro es lo mejor.

|| ……… ||

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