Pequeña Quin Capítulo 213

Modo noche

Algo similar a un rayo cayó figurativamente en el cuerpo de Sirilo. Había sido completamente llevado en la mano de este anciano, ya que se le había prohibido mencionar a la niña y él le dejó la vía libre para hacerlo sin esfuerzo.

Ahora no había forma en el mundo de que le diga al hombre frente a él que su discípulo era un mentiroso.

– N-No, no… no es el caso. – tragando saliva – Por supuesto… la niña… recuerdo haberla visto con el joven Momoa. Debo haber olvidado mencionarla.

– Ya veo… ho ho… a cualquiera le pasa. Este anciano apenas recuerda a veces que es lo que está haciendo. Sabe… siento que mi discípulo la mencionó con especial aprecio. De repente me da mucha curiosidad… ¿Cree que podría verla un momento?

– Eso es… yo… no sabría… – babuceó asustado.

De repente tenía un muy mal presentimiento sobre la dirección que estaba tomando la situación. Y lo peor del caso era que su interlocutor no podía ser fácilmente rechazado o ignorado, incluso bajo el nombre de su familia.

– Mmm… ¿No sabes dónde encontrarla?

– Yo… tal vez el amo podría saber al respecto…

Sirilo intentó excusarse, buscando urgentemente una salida pacífica a esta situación. Sin embargo, lo que nunca espero era que este amable anciano cambiará repentinamente su semblante a uno de gran fiereza.

– ¡No comprendo porque tanto misterio! ¿Acaso le ha sucedido algo que no puede decirme?

– ¡Noo! ¡De ninguna manera! – rechazo desesperadamente, alzando sus manos – La niña está siendo cuidada celosamente y no hay un solo rasguño en s-…

Silencio.

Mientras acariciaba su barba, toda aura amenazante había desaparecido en un instante y mostraba el visitante una pacífica pero satisfecha sonrisa.

El buen sirviente quedó petrificado al darse cuenta de lo que acababa de suceder.

– Es bueno oírlo. Entonces… ¿Le impedirá a este pobre anciano visitar un verde brote?

– ¡………!

El fiel sirviente había sido completamente acorralado, y se encontraba en total desconcierto sobre cómo enfrentar a este hombre.

– Este humilde estaría encantado… p-pero, el amo ordenó…

– Ho ho… puedo ver que eres un sirviente honorable, este viejo te admira sinceramente. Ahora… permíteme la osadía de decir alguna cosa. – su rostro se tornó serio de repente y un aura imponente se desprendió de cada palabra – En la actual situación del regidor, las ordenes de su hijo me valen tanto como un pimiento. Y aún si no fuera el caso, sólo Keitar en persona podría sostenerme una frase. Así que… a menos que tengas una explicación muy convincente para frenar a este sabio, o desees que tu amo gane una enemistad con la que no puede lidiar… – señalando hacia la mansión – … más te vale ir indicando el camino…

 

 

El rostro de la pequeña Quin estaba arrugado y serio como pocas veces. Concentrada en el centro entre sus dedos, tenía la recurrente sensación de que estaba a punto de lograr algo, pero todavía no daba con la tecla correcta.

Tal situación le resultaba cada vez más molesta.

– Quítate.

– ¿Eh? ¿Quién es us-…

– ¡No puede venir aqu-….

Fue entonces cuando sintió frases y una enorme presión llegar desde detrás de la puerta, precediendo a un sostenido y pacífico silencio.

– ¿Mmm?…

La curiosa expresión de Quin perduró hasta que la paz fue cortada por un suave golpeteo.

~Toc Toc

– ¿Sí? – inclinando su cabeza.

No recordaba haber pedido más comida… aun.

~Clank

La puerta se abrió lentamente hasta la mitad, permitiéndole el paso a un anciano elegante que ingresó con una amplia y amable sonrisa.

– Wa… un nuevo tipo malo….

– Ho ho… ese es un curioso saludo, pequeña. ¿Por qué crees que este anciano sea un hombre malvado?

– Mmm… pareces un abuelito bueno… pero, esta pequeña ya no será engañada tan fácilmente… – estrechando los ojos en sospecha.

– Maravilloso. Debo elogiar esa prudencia, pero al menos merezco una oportunidad… ¿Qué dices?

La pequeña Quin lo miró con duda desde la cama, y luego se encogió de hombros.

– Tú no me conoces, pero has conocido a uno de mis discípulos. Su nombre es Halan y mencionó que te gustan mucho los animales, e incluso que te dio un amigable corcel…

– ¡Marroncín! ¿Usted es maestro del tipo bueno? – indagó, aun con un tono dudoso.

– Ho ho… lo he sido por mucho tiempo. Mira… – corrió algunos cabellos de su frente para dejar al descubierto el claro dibujo de un halcón – … ambos nacimos en las tierras de Qiza, aunque seguramente no las conozcas.

– Oh… recuerdo al señor halcón. Entonces… ¿Vienes a llevarte a Marroncín? – con expresión triste.

– Oh, no… el dueño ha sido compensado. Ahora eres libre de viajar con él cuanto gustes.

– ¡Yey!…

– Veo que te has encariñado… ho ho. Sabes, a este anciano también le gustan las bestias, y he aprendido a llevarme bien con ellas. Por ejemplo, mira esto…

~Fiuuuu

Un silbido casi imperceptible salió de sus labios, mientras extendió su mano hacia una de las pequeñas ventanas.

~Swish

Momentos después, un ave se posó sobre la abertura y en lo que tarda un parpadeo desapareció de allí para aparecer en la mano del sabio.

– Wooooh… eso fue súper rápido…

Lo que reposaba sobre esa palma era un ave muy similar a un cuervo mediano, con la mayor diferencia de ostentar un extraño flequillo en su frente y un plumaje que en vez de negro poseía un tono azul nocturno.

Sus ojos cuasi dorados parpadeaban con fría actitud, mientras elevaba un oscuro pico como demandando la explicación a su llamado.

– Vaya que lo es. Este veloz pequeñín es mi mensajero más confiable. ¿Te gusta?

– Mhm… mhm… – asintió efusivamente, rodando por las sábanas para pararse frente al anciano.

– Bien… acerca tu mano así. – inclinando su palma para que el animal se pose – No te hará daño conmigo aquí, aunque es algo orgulloso…

Mientras él bajaba su brazo a la altura de Quin, ella extendió la palma inclinada con una amplia sonrisa.

– ~Ven pajarito pajarito, lindo pajarito~…

Una amable expresión dominó el semblante del sabio domador al ver a la adorable pequeña llamar a su cuervo sagrado. Sin embargo, cuando esa arrogante bestia parpadeó con curiosidad observando la mano infantil que lo reclamaba, sintió que su viejo corazón se saltaba un latido.

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